O.O *Se asoma* ¿Holu?

Jajajajaja ¿Cómo están? PM here! Siento la demora en actualizar pero mi inspiración estaba en estado crítico, pero finalmente pude terminar este nuevo capítulo.

En este capítulo comienza lo buenoooo xD Preparen los feelings porque la wea viene fuerte D:

Por cierto, dedico este capítulo al amore de mi vida Alo-Chan. For U baby

No los interrumpo más… A LEER!

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RIP: DESCANSE EN PAZ

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Su espalda estaba hincada sobre el suelo sintiendo pequeñas astillas que se clavaban a través de su piel. Su cabeza parecía querer explotar con una presión que se agudizaba en la coronilla. Hacía un frío tremendo lo que a su vez hizo que el dolor en sus huesos fuera más intenso y sus ganas de despertarse aún más nulas.

El ojos dorados abrió los ojos en ese estado y solo observó un vacío interminable rodeándolo, al principio no pudo entender. Vio nebulosas yendo y viniendo en todas direcciones, un vacío tan pronunciado que sus oídos hubiesen podido sangrar. Mako se puso de pie mientras extrañado miraba en todas direcciones. ¿Qué había pasado? ¿Por qué había despertado en ese estado? y... más importante aún... ¿Dónde estaba?

Las respuestas comenzaron a llegar a él de manera súbita, violenta y horrible cuando una especie de sombra negra sin forma comenzó a fragmentarse frente a él generando la imagen formada de una persona cubierta en un velo negro y dos ojos brillantes sobre su rostro. Sí, era una de las parcas del mundo de los muertos.

Mako dio unos pasos atrás intimidado al ver a ese espectro. Este lo superaba en tamaño alcanzando la estatura de 2 metros y medio, además parecía robusto y peligroso.

El maestro fuego entonces abrió los ojos de par en par y comprendió lo que había pasado. Imágenes y testimonios con audio vinieron a su mente, la voz de Naoki, la de Noria, todas ellas contando cómo se suponía era el mundo de los muertos y, al ver a su alrededor, eso era lo que Mako veía.

Finalmente, fija su vista hacia adelante y ve a la parca extendiéndole la mano, y entonces lo entendió todo.

- Bienvenido al mundo de los muertos! -dijo el espectro-

De un grito ahogado Mako se levanta de la cama empapado en sudor y temblando de miedo.

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Capítulo 10: La Feria

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Mako baja las escaleras del segundo piso mientras frotaba su nuca y dejaba salir un bostezo de cansancio, cansancio que esos recurrentes sueños sobre la muerte le habían causado durante varias noches. Lo primero que vio al bajar fue a la matriarca en la sala y un sinfín de paquetes rodeándola. Ella sostenía unos papeles en sus manos los cuales firmó y los entregó a otros sujetos que entraban y salían de la casa.

- Ehmm... ¿Buenos días? -dijo el joven confundido-

- Buenos días Mako. ¿Qué haces aún en pijamas? Vamos, tenemos mucho qué hacer hoy.

- ¿Ehh? ¿Qué tenemos que hacer? -siguió perdido. Suyin le lanzó una mirada un tanto molesta y argumentó-

- Mako... Te dije hace unos días que hoy es la gran feria del reino tierra. Es un evento que se lleva a cabo todos los años para celebrar lo mejor de nuestra cultura, hay juegos, bailes, presentaciones y más. Este año, Zaofu es la sede de la feria y tenemos muchas cosas que alistar.

- Nadie me lo mencionó.

- Si, si lo hicimos.

- No, no lo hicieron. -porfió-

- Si, si lo hicimos. -contestó con voz mandona y mirada intimidante haciendo que Mako perdiera todo interés en discutirle-

- Bueno, quizás sí lo hicieron. Es que no he sido yo estos días. Todas las noches sueño con el mundo de los muertos, parcas, cosas relacionadas al otro lado... siento que estoy perdiendo la cabeza. Tengo el presentimiento de que algo muy malo va a pasar.

- Tranquilo Mako -lo calma ella- has estado bajo mucha presión. Esta feria también es importante y nos ayudará a caldear un poco esos ánimos. Ahora creo que es mejor que intentes distraer un poco tu mente.

De pronto Mako, quien vestía una camiseta negra ceñida al cuerpo y unos shorts cortos con franjas recibió una nalgada que lo hizo dar un pequeño salto hacia adelante, al momento que la voz de su hermano Bolin le hablaba desde atrás y luego se ponía frente a él con una sonrisa.

- Si Mako, debes distraerte un poco.

- ¡Bolin! ¿Por qué hiciste eso?

Mako no había terminado propiamente de hablar cuando recibe otra nalgada que lo hace casi perder la estabilidad. Esta vez, es Kuvira la que pasa al frente y lo mira con una expresión divertida mientras el maestro fuego se convierte en un tomate rojo de la pena.

- ¿¡KUVIRA!?

- Lo siento -rio ella- Bolin dice que soy muy seria y debo divertirme más...

- ¿Y qué mejor forma de divertirse que dándole de nalgadas a tu emocionalmente inestable maestro fuego hermano mayor?

Todo lo que recibió fue un gruñido de parte del mayor de los hermanos.

- ¿Se divierten? -interrumpe la matriarca-

- Lo siento Su, ¿En qué podemos ayudar? -responde Kuvira-

- Necesito que lleves estos paquetes a la plaza y se los entregues a los organizadores. Baatar Jr. está encabezando el montaje del escenario.

Al escuchar ese nombre Kuvira no pudo evitar sentir una pequeña presión en el corazón como si este se hubiese detenido por un segundo. Luego de tanto tiempo, aún le dolía verlo a los ojos, y ahora que lo pensaba, nunca se había disculpado con él.

- ¿Quieres que vaya contigo? -preguntó Mako a Kuvira al ver como agachaba la cabeza-

- De hecho, te necesito aquí para...

- ¿Por favor? -insiste él, entonces Su deja de 'ver' la escena y la 'observa'. El rostro de Kuvira lucía decaído y Mako intentaba ofrecerle apoyo moral. La matriarca se limita a suspirar y decir- está bien, supongo que puedo pedirle a Huan que se quede conmigo ayudándome a organizar todo.

Con la luz verde dada por la matriarca de Zaofu, los chicos tomaron algunos paquetes en los brazos y salieron de la mansión Beifong rumbo a la plaza de la ciudad de metal. Los tres maestros podían ver cómo la gente iba y venía con sus rostros radiantes y llenos de felicidad, luciendo aquellos trajes con tintes verdes y marrón, que eran distintivos del reino tierra. El patriotismo parecía reinar ese día.

Desde muy temprano, Suyin ya había organizado todo. Los gemelos Wing y Wei estaban en la entrada de la ciudad recibiendo a los cientos de personas que venían de todas partes del reino tierra a disfrutar de la feria. Ella recibía los paquetes en su mansión que funcionaba de almacén que serviría para reabastecer a los diferentes puestos y tarantines que habría por todas las calles de la ciudad. Baatar Jr. estaba a cargo del escenario principal y los chicos le ayudaban supervisar la obra. Todo parecía estar bajo control.

- ¡Cuánta gente hay por aquí! -dijo Bolin emocionado al ver las calles abarrotadas-

- Hacía mucho tiempo que la feria del reino tierra no tocaba en Zaofu -contesta Kuvira- creo que la locación de este año propició el que hubiese tantos visitantes.

- Aunque me siento un poco fuera de lugar -admitió Mako intimidado- Soy el único maestro fuego en medio de tantos maestros tierra.

- Descuida Mako, la feria recibe a turistas y miembros de otras naciones que quieran venir a disfrutar.

- Oye... ¿Esa no es Lin? -señaló el ojos verdes al ver a la hermana de Su parada hablando con otras personas no muy lejos de allí, y fue en su encuentro con Mako y Kuvira siguiendo sus pasos- ¡HOLA JEFA LIN! -dijo emocionado mientras le daba un abrazo tan fuerte que casi la dejaba sin aire-

- ¡Muchacho! ¡Suéltame! -se quejó-

- Qué bueno verla de nuevo, jefa Lin -se reverenció Mako y esta le sonrió-

- Es igual verlos de nuevo a ustedes... -contestó y entonces desvió su mirada hacia Kuvira y su sonrisa desapareció del rostro- Sigo ignorando el porqué de las decisiones que toma mi hermana, pero es su ciudad, ¿Qué autoridad tengo yo aquí?

Kuvira apretó sus puños en acto reflejo, pero Mako tocó su mano disimuladamente y cuando ella volteó a verlo, él le hizo señas de que se tranquilizara, y de alguna forma, la joven lo hizo.

- ¿Quiénes más vinieron contigo? -inquiere Bolin-

- Invitamos a Kya como representante de la tribu agua y al general Iroh II de la nación del fuego.

En ese momento ambos aparecen detrás de la jefa Beifong con una brocheta picante en sus manos.

- Saludos... ¿Cómo están? -dijo el apuesto maestro fuego vestido con su distintivo uniforme rojo de las fuerzas unidas. Kya se limitó a hacer una señal de Paz con sus dedos-

- ¡General! ¡Tiempo sin verlo! ¡Kya! ¡Qué emoción! -seguí Bolin reaccionando sobre manera ante casi cualquier cosa que veía. ¿Quién lo culpaba? Una fiesta y algo de distracción luego de tanto drama y presión no le caía mal a nadie-

- Amo las ferias del reino tierra -dice el general- y más cuando Zaofu es el epicentro. Creo que iré a dar una vuelta.

- Yo voy con ustedes y les enseño el lugar -argumentó inmediatamente el reino tierra tomando de brazos al general y a Beifong llevándoselos casi a la fuerza-

Mako y Kuvira sonrieron por lo bajo mientras lo veían irse, entonces ella volteó la mirada y suspiró preocupada. Mako fija la mirada también y se da cuenta que ese suspiro tuvo un culpable: Bataar Jr., él estaba dando órdenes a los demás trabajadores mientras iban montando la tarima que parecía muy fastuosa y llena de luces. Sin decir palabra alguna ella caminó pasos adelante a su encuentro con él, este, al primer segundo que la vio pareció sorprendido, luego adoptó una actitud fría hacia ella.

- Suyin mandó estos paquetes por si los necesitabas.

- Gracias -los tomó él casi de manera brusca y se dio la espalda-

- Oye...

- ¿Qué? -aunque le fue difícil, Kuvira articuló una sonrisa cosa que no era muy propia de su acostumbrada seriedad-

- Estás haciendo un excelente trabajo, eres bueno en eso.

- A ver Kuvira... -replicó él- ¿A qué juegas?

- Ehh? -se sorprendió, aunque en teoría no debiera-

- ¿A qué juegas? -repitió la pregunta de manera enfática- Todo este asunto de que ya eres buena es toda una farsa, ¿verdad?

- No dije que fuese buena ahora.

- ¡Por qué no lo eres!

- ¡Intento mejorar! -interrumpió-

- ¡NO! Tú no intentas nada bueno por la gente, solo buscas tus propios intereses. ¿Acaso no recuerdas que estoy vivo de milagro? De ser por ti estaría enterrado en algún cementerio o peor. Podrás engañar a todos, pero yo sé que cuando nos descuidemos nos vas a traicionar justo como lo hiciste conmigo, rechazaste el amor que te di y me sentenciaste a muerte, eso es lo que eres... Ese es tu legado.

Kuvira bajó la cabeza sin objetar nada al segundo que Mako aclaró su garganta detrás de ella para dejar en claro que él estaba presente. Bataar Jr. lo miró con una sonrisita y exclamó.

- ¿Ahora tienes guardaespaldas?

- Ella no necesita guardaespaldas -replicó Mako- Tú por otro lado, deberías conseguirte uno.

- Tú también casi mueres cuando Kuvira nos atacó -contestó a continuación el hijo de Suyin con un tono cizañero- De hecho.. eras el que más cerca estaba de la ventana, pudiste ver la monstruosidad de Kuvira más de cerca... ¿Cómo es que ahora te engaña su falsa premisa de bondad?

Mako dio unos pasos para estar más cerca de Bataar Jr y poder encararlo.

- Tú no sabes nada de la vida ¿Verdad?, No conoces el dolor o el sufrimiento. Un niño nacido en cama de oro, de buen renombre y posición ¿qué puede saber acerca de luchar? Quítate por una vez la burbuja protectora que te rodea y prueba un poco de realidad, entonces te darás cuenta que ninguno de nosotros es un santo. Ni siquiera tú.

Con estas palabras a las cuales Bataar Jr. no pudo responder, el maestro fuego de cejas arqueadas se dio la espalda y caminó fuera de ese lugar, Kuvira miró callada la expresión en el rostro del primero por unos segundos y luego siguió a Mako. Bataar Jr apretó sus puños al instante.

- Oye... Mako -lo detuvo Kuvira- ¿Por qué hiciste eso?

- ¿Por qué hice qué?

- Hablarle así a Bataar Jr. -contestó- Yo me merecía todo lo que me estaba diciendo, por eso me quedé callada. Él tiene la razón, yo no.

Entonces pasó algo que ella no se esperaba. Mako extendió ambas manos y las deslizó por sus mejillas entremetiendo sus dedos en su cabellera negra y tomando con firmeza su cuello para que lo mirara directamente a los ojos. Su toque tibio hizo que la joven se sonrojara y se mostrara nerviosa e incluso frágil de que esos imponentes ojos dorados se posaran sobre ella.

- Escucha una cosa Kuvira, todos nosotros cometemos errores, pero cuando intentamos seguir adelante y la vida nos perdona, esos errores quedan borrados porque eso es el perdón. La vida te ha perdonado y te ha dado una segunda oportunidad, tus errores del pasado ya no importan, así que hasta que tú misma entiendas que no tienes que sentirte menos ante nadie, yo estaré aquí para hacer que vuelvan a respetarte como antes, cuando creían que eras perfecta.

El tiempo pareció detenerse entonces mientras ella lo observaba. No recordaba siquiera cuento tiempo estuvo contemplando callada al maestro fuego ¿Unos segundos? ¿Minutos? ¿Horas? Ni siquiera le importaba, solo sabía que se sentía tranquila, en paz, nadie aparte de Suyin le había ratificado lo importante que era pero incluso con la matriarca no lograba sentirse así. Miró en sus ojos y era como si ya los conociera de toda una vida, algo se despertó en su estómago y comenzó a hacerle cosquillas en él... ¿Serían las fulanas mariposas? Kuvira no lo sabía, pero por primera vez estaba experimentando un sentimiento que no había sentido en tantos años.

Por primera vez se sintió frágil, sumisa y arropada por unos brazos y una entidad que la protegiera. En sus años de gloria, Kuvira nunca hubiese dejado que otro hombre la dominara en ninguna forma, ella simplemente no se sometía, pero ahora sentía que podía quedarse dormida en los brazos de Mako durante una guerra y aun así ella estaría bien cuidada, sentía que podía confiar en él. Mako incluso era más joven y ya hasta lo había vencido en batalla, no le sería muy difícil ser la que dominara de los dos pese al carácter del maestro fuego. Aun así, ella quería dejar que él tomara la delantera, que jugara a ser el fuerte y ella, ella quería experimentar al menos por una vez lo que era cerrar sus ojos y dejarse llevar.

- ¿Me entendiste? -dijo Mako momentos luego.

Kuvira abrió sus ojos debido a que los tenía entrecerrados como si delirara. No tenía idea si Mako se refería a lo que había dicho antes o si, al contrario había dicho algo más y ella en sus ensoñaciones no hubiera prestado atención. Se limitó a mirarlo a los ojos y decir.

- Gracias. -Mako le sonrió-

Las horas pasaron y la tarde comenzó a caer con su manto naranja y rojo entremezclado en el firmamento. Las luces de los letreros de bienvenida se encendieron y la música comenzó a inundar los lugares más recónditos de la plaza en la cual se llevaba a cabo la feria. Las luces multicolores que adornaban los edificios metálicos alrededor de la plaza iluminaban bellamente de forma contrastada con la oscuridad que llegaba a medida iba cayendo el crepúsculo.

Cientos de personas iban y venían por las tiendas y los diversos lugares de juego. Sonrisas, carreras y mucha felicidad se respiraba en aquella feria de Zaofu.

De pronto toda la atención se centró en el escenario principal cuando la matriarca de la ciudad subiera a la tarima y diera las palabras inaugurales.

- ¡Bienvenidos a la feria anual del reino de la tierra! -aplausos pronunciados prosiguieron a aquellas palabras- En nombre de mi familia y amigos, queremos darle una calurosa bienvenida a Zaofu, capital del futurismo y la seguridad, esperemos todos puedan divertirse y pasarla bien con sus seres queridos.

- Oye Mako... -dijo Bolin cuando el ojos dorados se acercara a uno de los puestos de comida y viera a Bolin y al general de la nación del fuego con los uniformes manchados de una salsa roja mientras el maestro tierra sostenía una salchicha en su mano- ¿Quieres jugar con nosotros al reto de salchichas picantes? Consiste en comer la mayor cantidad de salchichas picantes sin beber agua, por ahora Iroh y yo estamos empatados a 15.

- No gracias Bo, sigan ustedes... No tengo ganas de manchar mi ropa.

- Mm... Te lo pierdes -contestó el chico antes de meterse más comida a la boca-

El maestro fuego rio por lo bajo y siguió caminando los pasillos. Lo hacía como algo de costumbre, algo natural, se suponía que debía dejarse llevar y disfrutar la noche pero no podía evitar tener ese afán suyo de supervisar las cosas, ese sentido agudizado por estar en la policía. Bien había visto a Lin hacer eso varias veces, caminar por ahí pretendiendo divertirse mientras realmente se aseguraba que todo estuviera bien.

Mako llegó a una de las esquinas menos concurridas, casi afuera de la plaza y miró a todos lados pero no vio nada así que se dio la vuelta para seguir su recorrido, pero entonces escuchó un ruido y volteó otra vez.

De la oscuridad que cubría aquel sitio pudo divisar dos ojos rojos que brillaban con la intensidad de un Rubí y luego corrieron hacia la izquierda. Alarmándose, Mako corrió hacia el lugar por el cual habían ido los ojos, creyendo firmemente haber visto a una de esas parcas que tanto odiaba.

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- Y ahora, con ustedes Wun-Yu, el asombroso maestro metal traga sables -exclamó Suyin con micrófono en mano para luego bajarse de la tarima mientras los presentes aplaudían fuertemente.

Al instante un hombre de tez tostada y buena musculatura subió al escenario. Tenía una bolsa amarrada a su espalda la cual contenía varios sables filosos dentro. Inmediatamente el hombre luego de unos movimientos de brazos introductorios, hizo que los sables flotaran controlando el metal en ellos haciéndolos mover de forma ingeniosa. El público estaba eufórico, no podían esperar al momento en que ese sujeto empezara a tragarse los sables.

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Al Mismo Tiempo

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Mako podía escuchar el sonido de la muchedumbre alejarse cada vez más mientras seguía el rastro de aquella sombra llevándolo hasta los corredizos más oscuros de Zaofu. Estaba casi seguro de lo que había visto, no estaba loco, era una de esas parcas.

Sintió algo moverse a una velocidad inhumana hasta doblar la esquina silenciosamente como si de una simple brisa se tratara. El maestro fuego siguió el rastro hasta doblar la esquina pero entonces se detiene en seco cuando una pared de concreto se interpone en su camino. Ese era un callejón sin salida y estaba seguro que la sombra había ido en aquella dirección pero justo en ese momento no había nada, estaba solo.

- ¿Qué? -se preguntó confundido para sus adentros al intentar buscar una explicación para lo ocurrido. ¿Estaba siendo demasiado paranoico? A decir verdad ni siquiera tenía que estar por allí patrullando de noche, se suponía que tenía que divertirse como todos los demás, incluso había visto a Lin (Jefa de la paranoia) tomarse unos tragos... ¿Por qué él era el único que como siempre no estaba siguiendo la corriente?

Dejó salir un suspiro y culpó mentalmente a su poca concentración y cansancio debido a las noches en vela por culpa de sus pesadillas. Él sabía reconocer bien cuando algo se pasaba de los límites de lo normal y, esto no era normal.

Se dio la vuelta para poder regresar a la fiesta y hacer un esfuerzo por divertirse con sus amigos, pero nuevamente quedó petrificado al hacerlo pues esos ojos rojos estaban mirándolo fijamente desde la entrada del callejón, ahora, el arrinconado era Mako.

Tan rápido que le fue imposible reaccionar, la parca salió disparado hacia él embistiéndolo con fuerza hasta golpearlo de la pared. Algo parecido a un gruñido de ultratumba, casi como una especie de lamento infernal salió de la inexistente boca de la parca al tiempo que un terrible olor a carne podrida, a muerte, llegaba a sus fosas nasales pasmando sus sentidos y sintiendo un miedo indescriptible.

- ¡Suéltame! -gritó el maestro fuego intentando forcejear con la parca, pero esta era fuerte. El espectro sepulcral por su parte pareció examinarlo con sus ojos rojos para luego exclamar en esa tétrica y rasposa voz, casi susurrante..-

- ¿La reencarnación perfecta? ¿Podrá ser?

- ¿Quién eres!? -replicó el maestro fuego-

- Desde que el segundo velo se rompió ahora más como nosotros pueden pasar a este lado para causar problemas. Hoy será un día trágico para la ciudad de Zaofu.

Los ojos de Mako se abrieron de par en par al escuchar aquella horrible sentencia de "boca" del espectro maligno que lo sujetaba contra esa pared. No pudo más que mover su tráquea para que pasara algo de saliva y decir...

- Oh no...

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La multitud aplaudía eufóricamente a medida que alentaban al maestro metal quien llevaba medio sable dentro de su orificio bucal. Era algo sorprendente de ver, pero aun así entretenido. Suyin miraba complacida la forma en la que todo se estaba llevando exitosamente en aquella feria, incluso la sonrisa de Kuvira a su lado mientras veía el espectáculo fue una confirmación de ello.

De entre la multitud comenzaron a aparecer personas cubiertas con largas sotanas negras que cubrían sus rostros y la mayor parte de su cuerpo. Se fueron mezclando y abriéndose paso con la multitud, era un buen número, aun así las personas estaban como hipnotizadas por el espectáculo y no se daban cuenta de nada en absoluto.

Uno de esos misteriosos seres de sotana negra caminó a la primera fila de la muchedumbre donde se veía en posición privilegiada al traga sables quien ya casi había devorado la primera espada. Entonces el ser que estaba cubierto por la sotana negra comenzó a levantar lentamente su mano y a extenderla hacia el traga sables como si quisiera señalarlo pero todos su mano y dedos apuntaban al hombre, de pronto giró su mano bruscamente hacia un lado y un pasmo sacudió al traga sables al momento que un grito de horror se escuchó.

Los asistentes lo primero que pensaron era que algo había salido mal al intentar practicar algo tan peligroso, pero entonces el hombre que tenía la mano extendida torció sus dedos y el traga sables se torció con él. Mucha sangre comenzó a salirle de la boca y a caer al piso del escenario.

- ¿Qué está pasando? -exclamó Suyin aterrada por lo que veía, Kuvira a su lado sin embargo, no tenía respuesta-

Todas las miradas se fijaron en el hombre de sotana a medida que seguía moviendo su palma lentamente. Entonces el mango del sable que no había sido tragado por aquel hombre comenzó a moverse, por ende, la filosa hoja dentro de su cuerpo también. Su estómago pareció inflarse como si algo estuviese tratando de salir, una grieta en su abdomen al siguiente segundo se convirtió en un mar de sangre cuando la hoja filosa salió de su piel hacia afuera.

Un grito de terror generalizado sacudió la plaza entera al tiempo que el hombre caía muerto de espaldas. El tiempo pareció detenerse entonces a cámara lenta. El asesino del traga sables extendió sus manos hacia arriba de su cabeza quitando el manto que la cubría, al mismo tiempo, sincronizando movimientos el resto de los hombres con sotana hicieron lo mismo.

La multitud quedó fría al contemplar a hombres cubiertos por espesas capas de sombra negra aparecer de repente, con ojos rojos del mismo color vibrante que la sangre que ahora brillaba en el suelo del escenario. Acto seguido, las parcas saltaron hacia arriba como cuervos negros que emprenden el vuelo alcanzando las alturas en un abrir y cerrar de ojos. Entonces, una de ellas extendió sus brazos y varios relámpagos de color negro profundo salieron disparados hacia la muchedumbre.

- ¡CUIDADO! -gritó la matriarca a medida que junto con Kuvira creaban una cúpula de tierra que los protegió de aquel relámpago-

Pronto, las parcas comenzaron a caer una a una sobre la cúpula de tierra y otras sobre los almenajes de los edificios y casas cercanas. En un abrir y cerrar de ojos, todos estaban rodeados.

- ¿Qué.. es... esto? -exclamó Kuvira sin aliento-

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Mako salió disparado hacia afuera del callejón cayendo en la carretera contigua y rodando con su cuerpo unos metros. Casi fue arrollado por un auto que venía pasando si no fuera porque los reflejos del conductor le hicieran girar.

- ¡Cuidado idiota! -gritó el hombre quien luego de detener su auto se bajó para regañar al maestro fuego, pero entonces escuchó un sonido detrás de él que lo obligó a voltear- ¿Qué mier...?

La parca había levantado en peso el auto de aquel sujeto para luego arrojarlo hacia Mako quien saltó rápidamente para evitar el golpe. Aquel auto traspasó la pared del edificio contra el cual colapsó. El dueño del auto salió corriendo atemorizado al ver aquello.

La parca por su parte volvió a moverse a esa velocidad inhumana y tomó a Mako de la camisa para estamparlo de nuevo contra la pared, pero el ojos dorados elevó sus manos disparando flamas de fuego que incendiaron la parte delantera de la sombra y lo hicieron retroceder.

Acto seguido el espectro extendió sus manos hacia el suelo y este comenzó a abrirse en una grieta que se agudizaba.

- Tú eres maestro tierra. -dijo para sí Mako antes de propulsarse en el aire y disparar una flama de fuego la cual aquella sombra evitó.

El espectro movió sus brazos y su cuerpo dando vueltas como un remolino mientras creaba un efecto en cadena en la cual arrancaba una roca del suelo, la arrojaba hacia su oponente y luego daba otra vuelta para repetir el mismo proceso. Mako logró destrozar algunas de esas rocas con su fuego control y evadir otras hasta caer al suelo. Entonces la parca retrocedió y a mucha velocidad se perdió de vista. Mako no se esperó eso, pero quizás fue mejor así, ahora podría ir corriendo de nuevo a la plaza, temiendo de lo que pudiese pasar en los próximos minutos.

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- Ehmm... ¿Suyin? -dijo Bolin luego de acercarse a ella pasmado del miedo- ¿Estás viendo a un sinnúmero de parcas rodear toda la plaza como yo estoy viendo?

- Desearía que no -responde ella-

- ¿Qué son esas cosas? -exclamó Lin-

- Son muertos -dijo Kuvira-

- ¿Perdón?

- No hay tiempo de explicar, necesitamos evacuar a toda esta gente rápido porque es obvio que estas cosas vinieron a causar problemas... Solo quieren ver el mundo arder.

Inmediatamente cuatro parcas que estaban sobre el techo de una de las casas aledañas se arrojaron hacia abajo cayendo de pie y golpeando el suelo con sus manos al tiempo que una especie de llamarada de fuego en forma de ola tomó un tamaño impresionante y salió disparada hacia ellos.

El general Iroh II tomó posición en frente de todos y uniendo sus palmas mientras cerraba los puños y extendía los dedos índice y medio de cada mano agujereó la rola y la contuvo al tiempo que el fuego se iba por los costados sin dañar a los demás, sin embargo el general no podría contener ese poder por mucho tiempo, incluso unos segundos después de haber comenzado, ya estaba cediendo terreno.

Bolin rápidamente corrió hacia una de las casas del frente y extendiendo sus manos una inmensa cantidad de lava subió de abajo hasta arriba en intento de calcinar a las parcas que estaban en el techo, pero estas saltaron y dispararon con sus brazos golpes de viento que impactaron a Bolin, Suyin, Kuvira y al general quienes terminaron en el suelo.

- ¿También aire? -replicó Suyin luego del ataque-

Rápidamente la matriarca y Kuvira se levantaron y creando columnas de tierra se elevaron varios metros para luego disparar cientos de hojas de metal filoso hacia las parcas, pero una de estas creó una cortina de viento que sacudió las placas metálicas.

Otras dos parcas saltaron al ataque de Kuvira y Suyin pero entonces los pies de cada una fueron sujetados por dos gruesos brazos de agua controlados por Kya e inmediatamente los hizo girar en el aire para luego estamparlos contra el suelo con fuerza.

- ¡EVACÚEN A TODOS YA! -gritó la hija de Katara en voz de mando. Lin y Bolin abrieron un agujero en la tierra a la entrada de la cúpula protectora por donde comenzaron a entrar las personas rápidamente-

Suyin se lanzó a tierra golpeando el suelo con sus manos y generando una poderosa avalancha que arrasó con el escenario llevándose algunas parcas en el trayecto. Kuvira por su parte tomó control de una solución líquida de metal que eran comunes en la ciudad y creó un chorro a presión que atrapó la cabeza de otra de las parcas y convirtiéndolo en un látigo lo arrojó muy lejos por los aires.

Los seres oscuros siguieron abalanzándose sobre los presentes con sus ataques de fuego, aire y rayo siendo en su mayoría rebatidos por los maestros presentes.

Suyin saltó hacia un lado para esquivar una bola de fuego que fue arrojada en su dirección. Apenas tocó el suelo fue protegida por una muralla de tierra que Kuvira levantó frente a ella, una vez que la matriarca se puso de pie la empujó con sus manos haciendo que saliera disparada como un misil y luego pisoteó el suelo creando una columna debajo de los pies de Kuvira para elevarla y que esta pudiera lanzar placas de metal que se amarraron en las muñecas de al menos unas cinco parcas. Al caer al suelo comenzó a ejercer control sobre las placas de metal que se magnetizaron hacia ella arrastrando consigo a las sombras aprisionadas. Valiéndose de ello y con gran maestría, la poderosa Kuvira los hizo impactar contra el suelo y las paredes varias veces antes de soltarles el agarre y buscar nuevas víctimas.

Kya por su parte surfeaba sobre una inmensa ola de agua que había extraído de la fuente de la plaza y con ella creó un escudo de hielo delante del general Iroh II quién luchaba solo contra varias parcas para luego caer delante del escudo y descongelar el hielo mientras los embestía con una poderosa ola de agua que alejaron a aquellas parcas del camino.

Inmediatamente algunas parcas se lanzaron desde los techos hasta el suelo enterrando sus manos en el piso y sacando a las personas que intentaban escapar por debajo de los túneles. Una a una fueron cayendo y sacando a más personas del túnel.

Un agujero se abrió en el suelo entonces y Bolin salió en un salto de aquel lugar y con una patada rastrera circular generó una medialuna de lava ardiente que alejó a las parcas que atacaban el túnel.

Una de las parcas disparó un poderoso rayo azul y Iroh saltó extendiendo sus dedos para atajar aquel rayo y poder desviarlo pero este le explotó en la cara y lo envió al suelo a los pies de Bolin.

- ¿Está bien? -preguntó el maestro tierra mientras lo ayudaba a ponerse de pie-

- No puedo desviar esos rayos, son muy poderosos.

- Orrg... ¿Dónde está Mako cuando se le necesita? -se quejó Bolin antes de hacer crecer una inmensa pared de tierra de unos cinco metros y luego con la ayuda de Kuvira y Suyin empujarla hacia adelante triturando todo a su paso.-

Mako llegó a la plaza y observó el caos inmediatamente. Flamas de fuego, relámpagos, rocas y lava iban y venían. Zaofu se había convertido en el epicentro de una guerra sin precedentes pero al menos ya casi no había ciudadanos merodeando por la superficie porque todos se hallaban huyendo en los túneles al comando de Lin Beifong.

De pronto una parca apareció sobrevolando sobre Mako y cayó detrás de él disparándole un golpe de viento pero el joven logró evadirlo y contraatacar con una patada circular de fuego creando una medialuna ardiente. Pero entonces más parcas comenzaron a caer desde el cielo y atacarlo, lo que no le dejó más remedio que intentar escapar. Pero entonces las parcas generaron un golpe rastrero para intentar derribar al maestro fuego, más sin embargo este hizo una acrobacia hacia adelante en el aire evadiendo el ataque y cayendo sobre sus manos. Una vez en el suelo giró sus piernas y creó un vórtice que despidió llamas en todas direcciones impactando a todas las parcas al mismo tiempo.

Mientras tanto otra de las parcas arrojó una roca hacia Bolin como si de un misil se tratara pero este la detuvo con su mano y la hizo añicos para luego golpear el suelo y generar una marejada de lava hacia la parca, pero esta se elevó hacia arriba disparando otra enorme roca, pero entonces Iroh II entró en juego y cortó aquella piedra en dos en un acto de defensa.

Las parcas iban disminuyendo a cada segundo, pero también las energías y las fuerzas para luchar de los maestros que oponían resistencia.

Mako inmediatamente comenzó a generar un relámpago con sus manos cuya luz comenzó a chispear iluminando toda la escena de un brillante blanco azulado. Las parcas comenzaron a ver aquella cegadora luz y volaron hacia ella como si de moscas se trataran, pero entonces Mako soltó el rayo y este las embistió arrojándolas hacia uno de los edificios cercanos que ardió en llamas.

La calma apareció de inmediato.

- ¿Están bien? -preguntó Mako mientras ayudaba a Suyin a recuperar la estabilidad-

Más ni siquiera pudo responder ante aquello la matriarca cuando un grito proveniente de Kuvira prorrumpió diciendo.

- ¡MAKO, CUIDADO!

Este volteó y observó como la parca que había asesinado al traga sables venía disparada hacia él extendiendo la daga ensangrentada en su mano peligrosamente. Kya reaccionó creando una pared de agua que congeló segundos antes que la parca llegara, pero de igual modo esta logró destruir la pared y pasar adelante. Mako cerró los ojos temiendo lo peor, pero segundos después estaba cayendo al suelo de golpe.

Intentó recuperar la razón pues en ningún momento sintió la estocada, miró hacia el frente y contempló una horripilante escena...

Suyin estaba parada delante de él atravesada de un lado al otro con el filoso sable por el área del abdomen. Su vista parecía perdida y una lágrima cristalina se deslizó por su blanca mejilla encontrando el vacío y luego deshaciéndose en el suelo. Sangre comenzó a salir por la boca de la matriarca de Zaofu al momento que la parca retiraba el sable de la carne de Suyin y esta se desplomaba al suelo.

- ¡NOOOO! -gritó Kuvira con terror y desconsuelo al momento que golpeaba la tierra y elevaba cientos de rocas en una poderosa estampida-

Nuevamente el tiempo pareció detenerse a cámara lenta. Mako, petrificado miró fijamente a la parca que sostenía consigo el arma homicida y está mirándolo a él exclamó...

- Te dijimos que esta noche iba a ser trágica.

Entonces la parca desapareció entre la nube de sedimentos que lo cubrieron gracias al ataque de Kuvira y todo se oscureció de golpe.

Kuvira cayó de rodillas frente al cadáver de Suyin y abrazándola con fuerza lloró desconsoladamente mientras gritaba improperios que eran acto reflejo del dolor que sentía. El resto de los maestros comenzaron a acercarse de a poco callados sin saber qué hacer o cómo reaccionar... En especial Mako.

Suyin se había sacrificado para salvarle la vida.

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Mientras Tanto

En el Mundo de los Muertos

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En un lugar cubierto por las tinieblas, una especie de castillo se energía en la cima de una montaña desértica y rocosa quedaba paso a un valle cubierto de huesos muertos. Los gritos y lamentos se oían por doquier, el cielo era rojo oscuro, casi vino tinto y siempre estaba relampagueando.

Una persona camina por los pasillos oscuros de aquella estructura hasta llegar a una cámara secreta que daba lugar a un trono ocupado por una entidad que las sombras no permitían revelar. Aquel espectro que irrumpió en la sala era una de las parcas que había participad en el ataque, como un simple sirviente, se arrodilló besando el suelo a pocos centímetros del trono de aquel ser y exclamó.

- Mi señor... Creo que en nuestro ataque al mundo de los vivos lo he divisado...

- ¿A quién? -preguntó la voz en las sombras-

- ... A la reencarnación perfecta!

- Ya veo -contestó la voz- Entonces supongo... que la profecía ha comenzado a cumplirse. Es momento de que el velo mayor caiga!

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Continuará...

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*Huye de la turba molesta* D: D: D: NO MAMES! Yo no tengo nada que ver en esto! xD

Se de dos personitas que me insultaran tanto por review jajajaja .

En fin, ¿Qué les pareció? Como dije, este capítulo abre la brecha para que las cosas grandes comiencen a pasar en el fic. Espero haya sido de su agrado.

Sunchiiii… I'm sorry for screwing up your day T.T

En fin, espero puedan dejarme su pequeña opinión en mi cajita de reviews. Saludos para la próxima y como siempre, agradezco a todos por leer.

Saluditos!

PM (jajajaja no lo supero) Out.