Buenas queridos míos!
Para celebrar ese Sneek Peek que nos tiene a todos locos, subo nuevo capitulo, aunque este no es tan hot como el anterior o como el SP hahahahaha
Espero que os guste, muchisimas gracias por las reviews, hacen que mi corazón bombee más rápido y las ganas de seguir con este fic aumenten más y más!
Pues lo dicho, no digo nada más!
ENJOY!
Capitulo 45
Después de una excitante y larga ducha, en la cual mi prótesis consiguió mantenerse casi seca, nos pusimos ropa cómoda y decidimos meternos en la cama, esta vez, para dormir. Los músculos de todo mi cuerpo se quejaban después de tanto 'ejercicio' físico, así que en pocos minutos, me quedé completamente dormida entre los brazos de Kate.
Por la mañana, cuando me desperté, pude notar el cansancio en mi cuerpo, me pesaba todo y notaba cierto hormigueo incómodo a cada pequeño movimiento que daba.
- Buenos días preciosa – dijo Beckett bostezando al ver que ya estaba despierta.
- Serán buenos para ti – dije desperezándome, notando como si pequeñas agujas se clavaran por todo mi cuerpo.
- Vaya, parece que nos hemos despertado de mal humor – dijo ella mirándome frunciendo el ceño.
- Perdona Kate, es que tengo agujetas hasta en las pestañas, me duele todo – dije con expresión de dolor.
- Creo que vamos a tener que volver a entrenar un poquito para ponerte en mejor forma y que no te pase esto – dijo riéndose.
- No te rías, duele mucho – me quejé.
- No seas exagerada – golpeó mi hombro.
- ¡Beckett! ¡Qué me duele! – exclamé frotándome el hombro.
- Ay de verdad, a veces creo que me he enamorado de una niña pequeña – dijo levantándose.
Una sonrisa de felicidad cruzó mi cara por unos segundos al oír esas palabras, bueno, al menos por una parte de ellas.
- Voy a hacer café, no vaya a ser que te rompas al hacer el desayuno – dijo riéndose mientras salía de la habitación.
- Muy graciosa, me parto detective – dije con ironía.
Me levanté poco a poco, intentando hacerlo sin que me doliera mucho, cosa que fue imposible, cada vez que hacía un movimiento, notaba las punzadas en mis músculos.
Como pude, cogí unos tejanos negros, una camiseta verde, ropa interior, y con cuidado, me vestí.
- Ya está el desayuno – dijo Beckett asomándose por la puerta, apoyándose en el marco de ésta, observando cómo me vestía lentamente – lástima que tengas tantas agujetas, porque me encantaría arrancarte esa ropa después de tomarnos el café – dijo provocativa.
- Detective, es usted insaciable – dije negando con la cabeza, levantándome de la cama, haciendo una mueca de dolor.
Ella se acercó al armario riéndose sin parar, cogió unos pantalones marrones y una camisa tejana, unas braguitas de encaje azul y un sujetador a juego.
- ¿Toda tu ropa interior es de encaje? Y además ¿tienes un conjunto a juego para cada una? – sonreí divertida.
- Sí, me encanta la lencería e ir siempre conjuntada – sonrió ella orgullosa – es mi pequeño vicio oculto.
- ¿Cómo el sexo? – solté una carcajada.
Ella me miró, frunciendo el ceño.
- ¿Me estás llamando ninfómana? – se mordió el carrillo por dentro.
- ¿Qué? ¡No! – exclamé acercándome a ella – si a mí me encanta igual que a ti, y más si es contigo – rodeé su cintura con mis brazos.
- Más te vale que solo sea conmigo, ya sabes que tengo un arma y no dudaría en usarla – acarició mi nariz con la suya.
- Me encanta que me amenaces dándome mimos – me reí dándole un beso en los labios después.
Nos vestimos y fuimos a desayunar, cuando acabamos, nos dispusimos a ir a trabajar.
- No olvides las esposas, están encima de la mesita de noche – dijo Beckett moviendo las cejas, dirigiéndose hacia la puerta.
- Ay, es verdad – dije corriendo rápidamente en dirección a mi habitación a por ellas.
Salimos de casa, debido a mi malestar corporal y a mi imposibilidad de subirme a la moto de Beckett, decidimos ir en taxi hasta la comisaria.
Cuando salimos del ascensor, Esposito y Ryan ya estaban allí.
- Buenos días Castle, buenos días Beckett – saludaron los dos casi a la par.
- Buenos días chicos – dijimos las dos también casi a la vez.
- Vaya, que coordinados estamos todos esta mañana – dijo Javier riéndose.
Me dirigí a mi mesa y cuando fui a sentarme en la silla, volví a notar los pinchazos por el cuerpo, esbozando de nuevo una mueca de dolor.
- ¿Estás bien Castle? – preguntó Espo preocupado al ver mi expresión.
- Sí, es que ayer… - pensé una excusa – decidí entrenar un rato para despejarme y creo que me pasé.
Beckett se rió, haciendo que mis compañeros la miraran extrañados. Ella intentó disimular tosiendo, pero Esposito volvió la mirada hacia mí, dibujando una sonrisa de sospecha.
- Ya entiendo, tienes agujetas por exceso de "ejercicio" – hizo las comillas con los dedos.
- Javier Esposito, ¿qué insinúas? – me crucé de brazos, intentando parecer convincente en mi falso enfado.
- Nada, nada, no he dicho nada – él se rió y se dirigió a su escritorio.
Al poco apareció de nuevo delante de mi mesa.
- Aquí tienes los resultados, Lanie me ha dicho que no ha encontrado huellas, pero que si ha encontrado algo en la sangre con la que estaba escrita la nota – me informó.
- ¿El qué? – me tensé de golpe, se acabó la distracción.
- No lo sé Castle, he preferido que fueras la primera en leerlo – dijo entregándome el sobre que contenía los resultados.
- Gracias Espo.
Abrí el sobre con las manos temblorosas, temiendo los resultados.
Cuando leí cada palabra, el papel empezó a temblar exageradamente entre mis manos, y una larga y húmeda lágrima resbaló por mi cara.
- Coincide… - susurré casi para mis adentros – no…es…imposible… - la imagen del cuerpo sin vida de 'Knifes' cayendo sobre la camilla apareció en mis retinas.
Escuché a gente hablándome, pero en ese momento no era capaz de distinguir ni voces ni palabras, mis oídos se bloquearon, mi vista se nubló entre las lágrimas, sentí como mi cuerpo era un peso muerto sobre aquella silla, mis manos chocaron contra la mesa, dejando caer el informe sobre ésta.
Alguien movió mi silla, ladeándola y poniéndose frente a mí, unas manos zarandeaban mis hombros, y aunque levanté mi cabeza para ver quién era, no fui capaz de distinguir la mancha difuminada que captaban mis enrojecidos y húmedos ojos.
- Ca…Cast...Ro… - empecé a escuchar sílabas sueltas como si de un eco lejano se tratara – ¡Rose, reacciona por favor! – escuché por fin claramente – soy yo, soy Kate – la voz nerviosa de Beckett se clavó en mis oídos.
- Es su…es su… - intentaba hablar, pero mi voz era incapaz de pronunciar las palabras que quería – sa…san…sangre…
- ¿Es su sangre? – preguntó Beckett – no te entiendo Rose, no te entiendo.
- La sangre con la que estaba escrita la nota, coincide con la de 'Knifes' – dijo Esposito con el papel en la mano, provocando que ladeara mi cabeza para mirarlo aún sin reaccionar.
Asentí levemente, volviendo a mirar a Beckett, la cual en ese mismo instante puso una expresión de horror.
- ¡Qué! – exclamó clavando sus ojos en mí – no puede ser, es imposible, tiene que haber un error.
- Por lo que pone aquí – siguió diciendo Esposito – Lanie lo ha comprobado varias veces, no hay duda, es su sangre.
Ryan se acercó rápidamente a mi mesa al vernos a todos consternados por la noticia.
- ¿Qué ocurre? – preguntó confundido.
- Mira – dijo Esposito entregándole el papel.
Ryan lo leyó y después me miró.
- Esto es imposible – dijo sin apartar su mirada de mí.
- ¡DEJAD DE DECIR QUE ES IMPOSIBLE! – grité levantándome precipitadamente de la silla, provocando que toda la comisaria se girara para mirarnos – Es su sangre, es su puta sangre… - volví a derrumbarme.
Cuando creí que me iba a caer al suelo por toda la tensión y el dolor de las aún punzantes agujetas, Beckett me agarró fuertemente del brazo para que no lo hiciera.
- Rose tranquilízate, perdiendo los nervios no vas a conseguir nada – susurró intentando calmarme.
- ¿Y qué quieres que haga? Cuando pensaba que toda esta mierda había acabado… - dije en un tono demasiado alto, entre lágrimas, llevada por los nervios.
- Ven, necesitas un café – dijo estirándome del brazo, llevándome hacia la sala de descanso – chicos, no sé cómo, pero buscad algo – les dijo a Ryan y a Esposito.
Ellos asintieron y nosotras seguimos el paso hasta la sala. Cuando entramos, Beckett cerró la puerta y me llevó hasta el sofá, obligándome a dejar caer mi cuerpo sobre él.
- No puedes gritarnos así Castle – dijo acercándose a la cafetera ante mi estupefacta y aún húmeda mirada – son tus amigos, soy tu novia y además tu jefa, no puedes pagarlo con nosotros y montar este numerito en medio de la comisaria.
- Beckett yo… - intenté decir dejando de llorar.
- No Rose, lo entiendo, entiendo que pierdas los nervios, yo también estoy histérica ahora mismo, pero tienes suerte de que no estuviera Gates por aquí, por qué te hubiera expulsado de la comisaria de inmediato – dijo completamente seria, volviéndose a mirarme.
- Lo…lo siento – bajé la mirada completamente avergonzada.
Beckett continuó haciendo los cafés, mientras yo me mantenía en silencio, con la mirada perdida e intentando calmarme.
- Toma – dijo ofreciéndome una taza de café, la cual cogí sin levantar la mirada del suelo.
Ella se sentó a mi lado, puso una de sus manos sobre mi pierna y la miré.
- Castle, vamos a averiguar qué coño está pasando, pero tienes que prometerme que vas a intentar calmarte – dio un sorbo a su café, mirándome por encima de la taza sin retirar su mano de mi pierna.
- Perdóname Kate, no…no quería hablaros así, pero he entrado en shock y no…no sabía muy bien ni lo que hacía – dije aún algo temblorosa, intentando beber sin derramarme el café por encima.
- Sabes que no puede ser él ¿verdad? – preguntó.
- Claro que lo sé Kate, vi con mis propios ojos como moría, descargué mi arma en él, se llevaron su cuerpo…
- Vale, sólo quería asegurarme de que tu salud mental seguía intacta – dijo riéndose tímidamente, como si tuviera miedo de que me enfadara por su comentario.
- Sabe detective, por un momento pensé que iba a pegarme – la miré sonriendo.
- Podría haberlo hecho, ganas no me han faltado – frunció el ceño, poniendo morritos, lo que provocó que yo me riera.
- Gracias – dije entre risas.
- ¿Por qué? – dio otro sorbo al café.
- Por conseguir que me calme y hacerme reír aún estando hecha una mierda – puse mi mano sobre la suya, que aún se encontraba encima de mi pierna.
- Estoy aquí Rose, y por muy mal que estés, seguiré estando, no pienso irme de tu lado – sonrió ampliamente.
- ¿Siempre? – pregunté sonriendo con mi mirada.
- Siempre.
Nos acabamos los cafés y volvimos a la sala principal de la comisaria.
- Chicos, siento mucho haberos hablado así – me disculpé estando mucho más calmada.
- No te preocupes Castle, lo entendemos – dijo Ryan mirando a Esposito y luego a mí.
- Sí, en tu situación yo sería mucho peor – dijo riéndose Espo.
- ¿Habéis averiguado algo? – pregunté intentando seguir manteniendo la calma que Beckett me había transmitido.
- No mucho, teniendo una nota sin remitente es difícil – Javi bajó la mirada, decepcionado.
- Lo sé chicos, gracias por intentarlo – les sonreí intentando transmitirles el máximo agradecimiento posible por muy decepcionada que estuviera.
- Podríamos hablar con su hija – sugirió Beckett haciendo que todos la miráramos de golpe.
- ¿Crees que querrá hablar con nosotros después de lo que pasó? – pregunté algo nerviosa – maté a su padre…
- Castle, era un asesino y fue en defensa propia – dijo muy seria.
- Ya lo sé, pero aún así, era su padre.
- Por intentarlo no perdemos nada – Esposito se encogió de hombros.
- Ryan, busca de nuevo la dirección de la chica, ¿cómo se llamaba?
- Jennifer Parker, ahora mismo lo busco todo – dijo yéndose a su mesa rápidamente.
Me senté de nuevo en mi silla, respiré hondo y expulsé todo el aire de golpe en un largo suspiro.
Beckett me miraba atentamente, desde delante de mi mesa.
- ¿Crees que Jennifer tenga algo que ver en todo esto? – pregunté mirándola.
- No lo sé Castle, no puedo confirmarte algo que no sé, pero si hablamos con ella, quizá lo averigüemos – ella se encogió de hombros, intentando mostrar tranquilidad.
- Sabes, cada vez que ocurre algo así, me doy más cuenta de la grandísima suerte que tengo – sonreí tímidamente.
- ¿Suerte? – frunció el ceño confundida – Estás de coña ¿no? – se rió.
- No hablo del caso Kate, hablo de que cada vez que me faltan las fuerzas, o pierdo los nervios, o me derrumbo, estás tú para ser mi tierra firme y devolverme a la realidad.
Ella se mordió el labio intentando disimular la enorme sonrisa que se iba a formar en su cara. Apoyó sus manos en mi mesa, agachándose levemente y acercándose un poco a mí.
- No me digas esas cosas cuando sabes que no puedo besarte – volvió a morderse el labio, mirando a los míos.
- Ya tengo la dirección – interrumpió Ryan haciendo que Beckett se incorporara de golpe – es la mansión en el barrio de Hampstead – dijo alternando su mirada entre las dos, disimulando una risita.
- Muy bien, ¿nos vamos? – Beckett me miró, ofreciéndome la mano para que me levantara de la silla.
- Nos vamos – afirmé agarrándosela y levantándome rápido, olvidando mis terribles agujetas que en ese momento habían dejado de preocuparme.
Se acabó la felicidad...hahaha
Nos leemos =)
