Holaaaaa xD

Seeh Seeh, ya sé que estoy desaparecido . pero here I am.

Luego de pasar por 1000 y una crisis existenciales sobre mi vida y de decidir no continuar mis fics para luego desechar esa decisión, creo que me he resuelto a terminar lo que ya inicié por varias razones de peso. Admito que como hace ya un año que acabó la serie, ya no es igual escribir sobre ella y también teniendo en cuenta que el fandom ha mermado bastante. Pero sigo amando con locura a mi baby así que esa es una razón, la otra es el Makuvira. Si se tratara de Makorra u otra pareja con la que ya he trabajado quizás no hubiera retomado, pero me está gustando mucho esta pareja y pues como se podrán dar cuenta, no hay mucho de ellos, así que es la segunda razón. Y la tercera y más importante, es que me han pedido mucho que actualice, y pues aquí está.

Mi laptop sigue dañada y escribir en el pc sigue siendo un dolor de cabeza para mi, pero intentaré actualizar esta historia en tanto pueda.

En fin, este capítulo está infartante creo yo :O espero les guste, y pido disculpas desde ya por los errores que se que debe tener ya que hasta revisar y corregir me da flojera jajajajaja xD

Disfruten!


RIP: DESCANSE EN PAZ


Sus ojos se abrieron lentamente a medida que iba saliendo de aquel prolongado y pesado sueño suyo. Sin embargo, sus sentidos estaban en calma, había logrado descansar lo suficiente durante la noche para levantarse con buen pie esa mañana. La hermosa maestra metal cuya cabellera estaba desparramada sobre la almohada blanca que apoyaba su cabeza extendió los brazos hacia arriba mientras dejaba salir un bostezo.

Se sentó sobre su cama y cubrió su cuerpo con aquella bata de dormir de seda esmeralda que colgaba del perchero a un lado. Miró al frente y su imagen se reflejó en el espejo que estaba puesto sobre la mesa de noche. Contempló su rostro por unos segundos y pareció sonrojarse de repente, llevó sus dedos medio e índice y con ellos tocó sus labios, cerró los ojos y recordó aquel beso.

Era el primero que había recibido de él. Aún no sabía qué sentía, solo sabía que había sido una de las cosas más maravillosas que le hubieron pasado estos días, de resto, lo demás no estaba muy claro en su mente.

Kuvira se levantó de su cama y metió sus pies en las pantuflas debajo para ir rumbo al baño, pero entonces se detuvo al contemplar sobre la mesa de noche un pedazo de papel rectangular con el nombre de la maestra metal en él. Kuvira, algo extrañada tomó la hoja de papel y la desdobló para así poder leerla.

"Buenos días Kuvira, espero hayas podido descansar.

Te hice una promesa el día de ayer y quería que supieras que lo que dije fue en serio, no para tratar de obtener nada de ti. He conseguido a alguien que puede ayudarme a cumplir mi promesa y debo aprovechar esta oportunidad, quizás esto me sirva para terminar de descubrir lo que no sé.

Voy rumbo al mundo de los muertos. Descuida, no tendré que matarme esta vez, sé que igual será peligroso pero estaré bien. Al final del día, traeré a Suyin de vuelta y cumpliré con mi palabra. Por favor no te preocupes, yo voy a estar bien.

Att. Mako"

Leer aquello le provocó un escalofrío por su espina dorsal que hizo que sus brazos se entumecieran, soltando la hoja que estaba entre sus dedos y abriendo sus ojos de par en par.

- ¿Mako? -exclamó ella para sí en medio de su éxtasis-


Capítulo 12: Burlando a la Muerte


Mako estaba en medio de aquel corazón boscoso desde muy temprano, podía escuchar como a sus oídos llegaban los cantos de las aves que se posaban sobre los inmensos árboles, eso sin mencionar los otros sonidos de los demás seres espirituales que desde la penumbra de aquel bosque al cual no penetraba la más mínima luz del sol inundaban el lugar de la misma forma.

El ojos dorados comenzó a mirar a todos lados y ninguno, mientras decía.

- Estoy aquí, tal como pediste. ¿Dónde estás?

- Aquí -dijo de pronto una voz a su espalda sacándole un ligero respingo y haciendo que el maestro fuego se volteara. Allí, estaba Naoki frente a él-

- ¿Estas segura de que es una buena idea? -preguntó Mako segundos después-

- ¿Quieres rescatar a Suyin o no? -exclamó en seco pero sin lucir brusca-

- Dime cómo funciona esto.

Naoki le miró a los ojos y dijo.

- En toda casa antigua, toda edificación milenaria, incluso todo laberinto por más místico que este sea, tiene pasadizos y puertas secretas que llevan a lugares al cual solo tienen acceso aquellos que lo hallan. El que ese tipo de caminos escondidos no estén a plena vista no significa que no existan -argumentó- Yo conozco una de las puertas que sirven de entrada al mundo de los muertos, si decides hacerlo, podrás cruzar el portal sin tener que morir en el intento, así, una vez que salgas seguirás estando igual de vivo que ahora.

- ¿Es seguro?

- Todo tiene su dosis de peligro pero, yo creo que lo único que podría ser un problema es con el tipo de personas con el que te puedas encontrar en tu visita al mundo de los muertos. Algunos de ellos tienen un mal carácter. Yo estaré allí para guiarte de todas formas, no sé dónde está Suyin pero conozco bien el mundo de los muertos y con mi ayuda será más fácil encontrarla.

Pasaron unos segundos de silencio hasta que Naoki dijera a su hijo.

- ¿Quieres hacerlo?

Mako por su parte no podía dejar de dudar, pero sabía que si dejaba que la duda penetrara en el como una gotera sobre una hendija, nunca sería capaz de atreverse a hacer nada, así que simplemente dejó de pensar y actuó.

- Otra cosa -dijo entonces Naoki y Mako la miró con los ojos bien abiertos- Recuerda que soy una proyección desde el mundo de los muertos, tal vez una vez que entres, me tome un tiempo hacer que mi yo real del otro lado te encuentre. No puedo proyectarme de ese lado, así que tendrás que esperar a que llegue.

- Está bien -dijo algo dudoso-

Con su cabeza Naoki dio un gesto afirmativo acompañado de una sonrisa, entonces lo llevó consigo a la puerta hasta que ambos desaparecieron de este lado del plano terrenal.

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Zao Fu

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- ¡BOLIN! -gritó Kuvira mientras salía en medio de carreras al patio de la mansión Beifong, allí encontró el hermano practicando su tierra control disparando varios discos con suma precisión, a pesar de que el último tiro lo falló debido al grito de la ojos verdes-

- ¿Qué sucede Kuv?

- ¿Has visto a Mako?

- ¿Mako? ¿No sigue dormido en su habitación?

- ¡No! -replicó con cierta desesperación-

- Oye, ¿Qué pasa?

- Mako me dejó una nota, fue en busca de Suyin al mundo espiritual.

- ¿QUÉ? -replicó sorprendido- ¿Pero cómo? ¿Va a intentar suicidarse de nuevo?

- No, mira -exclamó mientras le daba la nota a Bolin, quien comenzó a leerla- según dice encontró otro modo de hacerlo, pero no dice mucho más.

- Esto es malo.

- ¡No sé por qué sigue empeñado en hacer las cosas por él solo! -dijo con rabia mientras apretaba sus puños y ojos, una pequeña lágrima de frustración comenzó a deslizarse por sus mejillas-

- Conozco a mi hermano, seguro se siente culpable porque Suyin murió para salvarlo y ahora se siente en la necesidad de traerla de vuelta.

- ¿Pero por qué no nos dijo nada para ir a ayudar? No sabemos NADA sobre el mundo de los muertos, quizás es peligroso. Si le pasa algo a Mako por aventurarse por su cuenta a ese lugar no sé qué haré.

- Oye -la abrazó de pronto el maestro lava, cosa que no se esperó Kuvira- Cálmate. Vamos a encontrar a mi hermano.

- ¿Cómo?

- Se me ocurre una idea -sonríe Bolin- aunque quizás sea peligrosa.

- ¿Cuál es?

- Hasta ahora, los únicos que han cruzado el portal aparte de los muertos son las parcas. Quizás si logramos capturar a una de esas parcas y le sacamos información, nos diga cómo ir al mundo de los muertos y traer a Mako.

- Sería más fácil pedirle esa información a un muerto que no quiera asesinarnos.

- ¿Ves alguno acaso?

- Bueno... no -balbuceó-

- Mi pregunta ahora es... ¿Dónde nos podríamos topar con una de esas parcas? -inquirió pensativo frotándose la barbilla. En ese momento Kuvira abrió los ojos de par en par mientras decía-

- ¡Creo que sé exactamente el lugar!

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En El Mundo de los Muertos

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- ¡Suyin! -se escuchó un grito perdido entre la inmensidad de aquel valle infinito a medida que el ojos dorados intentaba abrirse paso por la espesa niebla que lo rodeaba- ¡Su! ¿Estás ahí? -seguía llamando pero sus palabras regresaban a él en forma de eco-

"Qué lugar tan deprimente" -pensó mientras seguía caminando.

El piso comenzó a hacerse inestable y sus zapatos comenzaron a hundirse como si de fango se tratara.

- Yo no me pararía ahí mucho tiempo si fuera tú -dijo una voz algo chillona de pronto detrás del maestro fuego, quien muerto de la impresión se voltea para ver a la dueña de la voz-

No pudo divisar nada al primer segundo, luego el contorno de la sombra de una mujer algo rechoncha y bajita detrás de la espesa neblina.

- Estás sobre el fango de la perdición -volvió a decir la anciana, casi entre risas- si te hundes irás a parar al centro del inframundo... donde todo es más oscuro aún.

- ¿Quién es usted? -preguntó Mako aterrado de no poder ver el rostro de aquella mujer al mismo tiempo que tiraba de su pierna para sacarla del fango, pero le era imposible, estaba atrapado- ¿Cómo salgo de aquí?

- ¿No sabes que debes tener cuidado donde pisas en el mundo de los muertos, niñato? Hay trampas por doquier que aceleran la podredumbre de tu alma, debes tener cuidado. O... -siguió la mujer- ¿acaso no eres uno de nosotros?

- ¡Ayúdeme! -gritó Mako con brusquedad al notar que el fango ya había cubierto sus rodillas incluso-

La anciana rompió a reír.

- Pero qué tenemos aquí... Un vivo en el mundo de los muertos. Dime... ¿Cómo has cruzado?

Mako ya estaba hundido hasta las rodillas pero por alguna razón intuyó que si quería recibir alguna ayuda potencial de esa mujer misteriosa, tendría primero al menos que contestar a sus estúpidas preguntas.

- Utilicé uno de los portales, el velo está abierto, no? Y qué clase de recibimiento es este? No que cuando uno llega aquí hay una parca que te muestra todo el lugar? No creo que ella haya dejado que me hundiera en este maldito fango -replicó-

- Bueno, tú no moriste así que no estás en la lista de los que deben ser atendidos por las parcas. Probablemente ellas ni sabrán que estás aquí... Y no estarán felices cuando lo descubran.

Mako abrió los ojos de par en par sintiendo un escalofrío penetrante en la parte baja de su espalda.

- Si las parcas descubren que un vivo ha pasado a nuestras tierras mientras su corazón sigue latiendo, entonces buscarían la forma de encargarse de ti.

- A qué... se refiere con eso? -preguntó con miedo-

La mujer le clavó una mirada penetrante y con su sombría presencia y voz que casi rayaba en lo amenazante, respondió.

- Para estar aquí tienes que estar muerto... Pero tú estás vivo... ¿No es así?

La mujer comenzó a reír a carcajadas y Mako ya estaba cayendo en la desesperación. Con sus brazos tomó una de sus piernas y tiró con todas sus fuerzas para sacarlas del fango pero sentía como era halado hacia la parte central del inframundo y esa fuerza de atracción era mayor a la de extracción que él podía ejercer. Entonces miró a la anciana y su panorama comenzó a aclararse.

- Las parcas no estarán felices si descubrieran que un vivo cruzó la frontera entre ambos mundos...-dijo el ojos dorados entrando en razón- Claro... por eso no has querido ayudarme.

La anciana dibujó una sonrisa macabra de oreja a oreja mientras lo primero que se transformó fueron sus ojos que comenzaron a brillar de un penetrante rojo a su vez que el contorno sombreado de su cuerpo comenzó a cambiar y tomar la forma de un hombre fornido y alto. Una parca.

La voz también había cambiado, y lo notó cuando le habló.

- Te enseñaré lo que le pasa a los vivos que se atreven a cruzar!

Una especie de neblina negra comenzó a generarse de las manos de aquella parca, dicho humo negro parecía emitir pequeños hatos de luz parecidos a mini relámpagos, como si contuviera un pequeño ciclón en su mano. El ojos dorados sintió como su corazón latía a millón, estaba completamente inmóvil y no podía escapar del castigo de aquella parca. Cerró sus ojos esperando lo peor.

Pero entonces...

- ¡Deja a mi hijo en paz! -se escuchó una firme voz detrás del espectro oscuro, voz que rápidamente reconoció el maestro fuego-

Este abrió los ojos y contempló casi sin aliento a su madre Naoki frente a él cubierta con una sustancia negra en sus manos, parecido a un fuego de color oscuro que ardía con intensidad sobre sus palmas. Ella parecía decidida, no tenía miedo. Su mirada se enfocó en la parca que acechaba a su hijo y esta última desvió la atención del cejas arqueadas para un tanto titubeante, respondiera.

- Na... Naoki. ¿Es este tu hijo?

- ¿Ibas a dejar que fuera a parar centro del inframundo? ¿¡IBAS A DEJAR QUE SE PUDRIERA SU ALMA!?

- No... De ninguna forma -contestó el espectro volviendo a su primera forma, la de anciana ahora luciendo indefensa-

- ¡Márchate! -ordenó Naoki a lo que la sombra se difuminó en un hato de luz-

Mako estaba paralizado boquiabierto contemplando a su madre quien seguía plantada con firmeza en el suelo con pose amenazante. ¿Acababa de pasar lo que acababa de pasar? Los ojos del maestro fuego estaban bien abiertos como lunas llenas y su pulso comenzaba a temblarle, ni siquiera se había dado cuenta que el pantano que lo estaba succionando se había secado de repente y solo bastaba de un tirón para sacar sus piernas.

Naoki miró a su hijo fijamente, notando la expresión de incredulidad de su hijo. Suspiró y comenzó a pensar en qué le diría.

- ¿Qué... Eres..? -dijo Mako primero, sin embargo-

- ¿Creíste que las personas permanecían exactamente igual muertas a cuando estaban vivas?

Esa pregunta perfectamente formulada hizo que Mako se sorprendiera más. Hasta ahora hubo estado pensando en conspiraciones en contra de su madre, pero había ignorado el punto central de todo: Él ya no estaba en el mundo que conocía, ahora pisaba territorio que jamás imaginó y, ahí, las cosas no funcionaban como él hubiese querido.

- ¿Qué fue todo eso? -reformuló la pregunta el joven-

- El mundo de los muertos cambia a las personas desde el primer momento en que están aquí. El aura oscura modifica nuestras almas y, generalmente nos corrompe. Tú me conociste siendo una dulce y cariñosa mujer de la nación del fuego que amaba a su esposo y a sus hijos. Pero esto es lo que soy ahora, una mujer herida que perdió todo en un momento, que llegó a este lugar teniendo el trauma de haber dejado solos a sus hijos, teniendo que enfrentar toda la basura oscura y deprimente que hay en este lado del portal y vagando desesperadamente por más de una década. ¿Crees que sigo siendo la misma mujer? -le preguntó- Acaso, ¿Tú eres el mismo niño que tuvo que quedarse con su hermano en las calles luego de esa fatídica noche? ¿O tuviste que cambiar radicalmente para sobrevivir? Quizás ahora eres más duro, más determinado... Tú cambiaste debido a las circunstancias, yo también lo hice. Sé que puedes estar desconfiando de mi justo ahora, pero ten en cuenta que no sería la misma si todo esto no me hubiese pasado... También soy víctima de las circunstancias.

Mako seguía paralizado escuchándola. Todo era verdad, cada palabra. Él ya no era el mismo niño llorón y tristón que pasó los últimos años de su infancia en las calles. Tampoco era el mismo pequeñín cariñoso y optimista que creía más en la suerte que en la lógica. La lógica le decía que si no peleaba por sobrevivir, entonces él y su hermanito morirían de hambre porque nadie les iba a regalar nada. Tener suerte o no era irrelevante en casos de vida o muerte.

Así que sí, Mako estaba confundido y hasta incluso pasmado de ver a su madre invocar poderes que jamás conoció y más aún, presenciar el hecho que hasta las parcas parecían temerle... Pero todo debía tener una explicación, no iba a rechazar de plano a su madre a la primera.

- Si ya no quieres verme o escucharme luego de esto lo entenderé -siguió Naoki viendo que su hijo seguía sin proferir palabra- pero te prometí que te iba a devolver a Suyin y voy a cumplirlo... Solo te pido que, por esta única vez, confíes en mí.

Dicho esto extendió su mano hacia Mako quién la miró por unos segundos y entonces, con el pulso tembloroso tomó la mano de ella. Naoki sonrió feliz.

- Te creo -dijo Mako-

- Te sacaré de ahí -contestó Naoki en referencia al hecho que Mako seguía atascado en aquel barro seco-

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Mientras Tanto

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Kuvira y Bolin caminaban por un estrecho sendero de tierra que era bordeado de árboles de inmenso tamaño. Habían caminado bastante y el hecho de ser los únicos en aquel lugar se evidenciaba en el silencio profundo que se extendía por el sendero.

- ¿Cómo crees que se esté sintiendo ahora? -rompió el hielo Kuvira luego de horas de camino-

- ¿Ehh? -atendió tosco el maestro tierra-

- Tú lo conoces mejor que yo -respondió algo seca- cada que lo pienso, me convenzo más de que todos sus actos son reprochables pero quizás sea porque no lo conozco como tú.

- ¿A qué te refieres?

- Yo no le pedí que fuera por Suyin al mundo de los muertos. Yo no lo culpé por la muerte de ella, lo único que quería era que ninguno de nosotros siguiera sufriendo pero él ahora nos hace sufrir a todos tomando decisiones que nos dejan por fuera.

Bolin se detuvo en seco y con mirada perdida en el suelo contestó rato después...

- Mi hermano es un estratega, suele analizar cada punto de enfoque antes de decidir algo, pero cuando lo hace no hay quién lo haga cambiar de opinión... Cuando estábamos en la calle, él solía llegar muy malherido al callejón donde vivíamos sosteniendo un pedazo de pan y simulando una sonrisa pese a sus dolencias. No entendía qué era lo que él hacía para conseguir ese pedazo de pan, pero sabía que lo hacía para que nos alimentáramos... ¿Crees que me gustaba verlo llegar así todo el tiempo? Si de mi dependiera se lo habría prohibido, pero no, el me dejaba fuera de sus decisiones pero igualmente tenía mucho que agradecerle.

- Ya veo

- Lo que digo es -interrumpe Bolin- que mi hermano es y siempre ha sido un incomprendido. Él no decide cosas para que la gente diga 'Oh, pero que brillante y desinteresado es', sino que las toma porque HAY que tomarlas. A veces sus decisiones no gustan o parecen extremistas y, tampoco estoy diciendo que siempre sean buenas, pero, te aseguro que él piensa en todos nosotros al pensar en su próximo movimiento, así no nos consulte.

- Vaya -razona Kuvira- es la persona más íntegra que he conocido.

- Si mi hermano tomara las decisiones que todo mundo quisiera que tomara, quizás sería un mártir... pero todos los mártires están muertos ¿O no? -exclamó Bolin-

- Entonces ¿Qué haces cuando, a pesar de todo, crees que lo que decidió él fue un error?

Bolin se llevó una mano a la mandíbula y dijo...

- Yo no estoy aquí para cuestionar sus decisiones, estoy para ayudarlo cuando lo necesite y a que salga de problemas... Creo que para eso están los hermanos.

Kuvira siguió caminando y no dijo nada más por un rato. Todo el día estuvo muy molesta con Mako por la decisión que había tomado pero ahora que lo veía desde otro punto, su forma de pensar estaba cambiando. El maestro fuego no estaba buscando devolverle a Suyin para hacerla feliz y conseguir algo de ello, sino que se la iba a devolver porque según él TENÍA que hacerlo, porque le gustara o no, era lo correcto. Su moralidad lo precedía y eso tuvo un impacto profundo en Kuvira desde ese mismo momento. Ella ya no iba a cuestionar las decisiones de Mako, simplemente iba a estar allí para cuando él necesitara su ayuda.

De pronto, la voz de Bolin la interrumpe diciendo...

- Llegamos

Kuvira salió de sus ensoñaciones y miró al frente observando la enmarañada ramificación en forma de arco que anunciaba la entrada a ese lugar que Bolin había propuesto como la forma de ayudar a su hermano.

- El pantano -dijo Kuvira para sí-

- Solo las parcas que salen y entran de nuestro mundo pueden saber dónde están los portales de ida al mundo de los muertos. Con suerte, será el mismo que Mako usó para cruzar. También el pantano es donde mi hermano y yo vimos a la primera parca y yo sigo pensando que este lugar y el otro mundo están conectados, así que es más probable que encontremos a una parca en este lugar.

- Te creo... pero debemos estar alerta -dijo la ojos verdes mirando a todas direcciones- este lugar es tan peligroso como siniestro y... si tu idea es luchar contra una parca, debemos estar preparados.

Bolin tragó saliva, entre tanta firmeza de su decisión no se había percatado del peligro que estaban corriendo. Imágenes de la primera vez que él y su hermano se encontraron con una de ellas comenzaron a inundar su mente. Muy dentro de sí, tenía miedo, pero debía hacer lo que fuera para rescatar a su hermano.

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En El Mundo de los Muertos

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- ¿Qué fue eso que te vi hacer? Parecía fuego control -dijo Mako mientras él y Naoki se abrían paso por los adentros del mundo de los muertos-

- Verás, en este mundo también existe el control, pero no como en el mundo de los vivos. Muchos de los poderes que hay en este lugar son una versión oscura y corrompida de bending conocido porque su energía viene de otra fuente... Una más oscura y peligrosa. Incluso algunos que no tenían control mientras estaban vivos, los adquirieron después de venir aquí... Porque estás en otro plano... Todo funciona diferente.

- Ya veo -esbozó Mako- He visto que las parcas manejan una especie de humo negro o algo parecido.

- Eso es Ceniza Control, una versión corrompida de la tierra control -contestó Naoki- Esa ceniza a veces tienes propiedades ácidas y descomponen la materia, otras solidifican todo lo que tocan convirtiéndolo en masas rocosas de carbón, todo depende de la parca y el grado de poder que tenga.

- ¿Lo que tú tienes una versión corrompida del fuego control? -Naoki se detuvo en seco ante la pregunta de su hijo-

- No exactamente -dijo, para luego seguir caminando adelante. Mako solo eventualmente se apuró para alcanzarla-

- Tengo otra pregunta

- ¿Cuál?

- Hace unos días las parcas atacaron el pueblo y al verme me llamaron la 'Reencarnación Perfecta' -Naoki volteó a verlo rápidamente- ¿Sabes qué significa?

- Eso es un mito... Al menos eso creo

- Pero varias parcas ya me han dicho lo mismo... Que soy la reencarnación perfecta y estoy seguro de que eso y todo lo demás está conectado. Incluso tú misma dijiste que yo era especial y por eso habías buscado mi ayuda... ¡Tú sí debes saber qué es lo que sucede!

- ¡LA PROFECÍA DE LA REENCARNACIÓN PERFECTA NO TE GUSTARÁ! ¿ENTENDIDO? -gritó Naoki de repente con desesperación luego de darse la vuelta para darle la cara a su hijo, quién quedó paralizado al oírla-

"¿Es una profecía?" -pensó Mako- "¿Qué tiene que ver conmigo?"

Antes que pudiera decir nada más, Naoki siguió diciendo con la voz entrecortada como si contuviera las ganas de llorar...

- La profecía de la Reencarnación Perfecta es sólo un mito espantoso que no hace más que sumir en desgracia al mundo... La persona elegida tendrá que sufrir mucho dolor y no acepto que digan que eres tú.

- M...Madre...

- Ya te perdí una vez y no dejaré que la podredumbre llegue a tus huesos por el simple hecho de creerle a esas parcas cuando dicen que tú eres ese personaje que forma parte de una leyenda.

Mako intuyó que de momento no debía seguir con el tema.

- Ahora, sigamos buscando a Suyin -continuó Naoki siguiendo adelante-

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Al Mismo Tiempo

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- Creo que este es el lugar dónde Mako y yo nos topamos con la primera parca -exclamó Bolin mientras llegaba a los pies de un pequeño lago- ¿Podrías detectar si hay alguien más o estamos solos?

- Es difícil detectar una presencia en específico cuando estás en un lugar rodeado de tanta vida -respondió Kuvira-

Algo contristado, Bolin golpeó el suelo agrietándolo un poco y exclamando.

- ¡Rayos! Tiene que haber una forma de pasar al otro lado. Cada minuto que pasa mi hermano podría correr más peligro y estamos estancados en este lugar.

Kuvira intentó calmar al joven pero este respondía con más nerviosismo. No se percataron ambos que en el lago las aguas comenzaban a agitarse lentamente mientras que un espectro salía de allí como si de un espejo reflector se tratara. Silenciosamente, el espectro cubierto por sombras contemplaba con sus ojos rojos a los maestros de espaldas a él intentando recuperar la calma.

- ¡Traeremos a Mako de vuelta! ¡Y a Su! Pero debes tranquilizarte -le gritó Kuvira al ojos verdes quien frente a ella la miraba con cara de petrificado. Perdió el color de su piel rápidamente hasta parecer una paleta de hielo. Kuvira lo miró extrañada- ¿Qué pasa?

- Cu... CUIDADO! -espetó Bolin en voz quebradiza para luego creaba una muralla de tierra que los resguardó de una poderosa ola de agua disparada por el espectro-

- ¡Es una parca! -exclamó la unificadora protegiéndose detrás de la muralla a Bolin quien en respuesta, afirmó con la cabeza.- ¡Podemos hacerlo!

Rápidamente Kuvira saltó propulsándose sobre la muralla pero la parca respondió con rapidez lanzando un chorro a propulsión hacia la maestra tierra, sin embargo ella elevó una roca en el aire y la usó como escudo para luego arrojarla como una bala de cañón hacia la parca quién se hizo a un lado para esquivar el ataque.

Ni siquiera se había puesto estable cuando aquella muralla salía disparada hacia la parca, pero esta usó el agua como cuchillas y logró partir la pared en dos. Kuvira cayó de pie al lado de Bolin con la parca aún sobre el lago y la ojos verdes dijo.

- Yo lo distraigo, tú elimina todo su medio de ataque.

Con eso Kuvira se separó de Bolin y corrió hacia la parca sacando algunas cuchillas de metal filosas y arrojándolas hacia el espectro quién levantó un escudo de hielo que contuvo el ataque. Entonces la parca movió sus brazos y con ellos, el eje de su cuerpo para que el agua del lago lo siguiera y la devolvió a Kuvira en forma de una poderosa ola que tenía la fuerza para arrasar con todo, pero en respuesta Kuvira pisó el suelo con toda sus fuerzas y levantó la pared más grande y gruesa que pudo para contener el ataque. Aun así, el choque agrietó la pared y hacía que la mujer retrocediera.

- ¡BOLIN! -gritó ella con desespero-

- Estoy en eso.

El chico de ojos verdes corrió hacia la orilla del lago y apartando las aguas de la tierra creando barreras de contención, golpeó el suelo con su puño creando un agujero que luego con sus manos abrió más y más. Entonces abrió profundidad con cada movimiento de brazos hasta crear una especie de túnel subterráneo. Pronto, eliminó las barreras de contención y el agua del lago comenzó a descender por el agujero y, por ende, a secarse.

La parca se percató de que sus reservas de agua se agotaban, por eso dejó de atacar a Kuvira e intentó tapar el agujero que Bolin había creado con hielo, pero este destrozó el cristal y contraatacó con varias rocas.

Con movimientos ágiles la parca evadía fácilmente los ataques de Bolin, pero ya sin agua, era difícil hacer algo distinto a evadir.

- ¡Lo tenemos rodeado! -gritó Kuvira luego de golpear el piso y crear una avalancha de rocas que fue directo a la parca embistiéndola con fuerza hasta que fue detenida contra un árbol-

El silencio sobrevino entonces.

- ¿Le has dado? -se preguntó Bolin sorprendido-

Sin ser vista directamente, la parca extendió la mano hacia el árbol contra el cual se había golpeado y comenzó a extraer el agua de este hasta formar una bola sobre su palma. Salió en medio de una explosión que envió arena a todos lados del montón y arrojó un poderoso chorro a presión hacia Kuvira, pero esta, con buenos reflejos extrajo partículas de arena del suelo y las ligó con el agua antes de que este la golpeara y cayó al suelo como pantano. De forma sincronizada, Bolin atacó lanzando un mar de lava hacia la parca encerrándola en un círculo ínfimo del cual no podría escapar. Sin agua y sin salida, la parca estaba derrotada.

- Te tenemos -sonrió el ojos verdes-

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Mientras Tanto

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- ¿Dónde estamos? -preguntó Mako al llegar con Naoki al confín de un risco debajo del cual no se veía más que espesas neblinas blancas que empañaban todo el horizonte. Naoki se tardó un poco para responder-

- Es el limbo -contestó- aquí suelen llegar las almas que se pierden vagando por el mundo de los muertos, aquellos que no logran adaptarse como deberían y terminan acelerando la podredumbre de su alma... Siento la energía de Suyin muy cerca de aquí.

Con eso, Naoki tomó una bocanada profunda de aire y abrió sus brazos como un abanico, entonces una fuerte brisa sopló desde el este y la neblina comenzó a despejarse, y la escena a divisarse.

Mako abrió los ojos de par en par al observar un valle lleno de huesos, montañas de huesos humanos y seres con la piel negra y ligeramente espesa como el petróleo, como si se estuvieran derritiendo. Otros vagaban como zombis sin alma ni velocidad con el torso encorvado y las manos colgando en el aire. Era sorprendente de ver.

- Suyin está aquí... puedo sentirlo -dijo Naoki-

A unos metros de aquel lugar, una mujer de cabellos grisáceos y ojos esmeralda caminaba por aquel valle mirando con horror a los otros muertos que iban y venían de todos los sentidos. Aunque estaba muerta, sentía que era la única que tenía todavía una chispa de vida en ese lugar. El frío palidecía su piel y hacía que sus huesos rechinaran, aunado al aliento gélido que salía de sus fosas nasales con cada respiración.

Suyin estaba confundida, cansada e incluso hambrienta (No realmente hambrienta, solo sentía algo en el estómago y lo relacionaba con el hambre). Había vagado por días sin parar y no había hecho más que adentrarse de forma súbita en aquel lugar, cuando hubo querido encontrar la salida en cambio.

¿Cómo podría pedir ayuda si los otros se veían más desorientados que ella? A decir verdad, parecía que se habían cansado de intentar salir de allí, era como que habían perdido las esperanzas. Suyin sentía terror y quería salir rápidamente de ese lugar.

Pero entonces...

- ¡CARNE FRESCA! -gritó un sub humano que se le encasquetó en el brazo y la miraba con demencia, era uno de esos seres con piel como el petróleo-

Suyin pegó un grito y se apartó rápidamente. Tal parece que ese sonido bastó para que el resto de los seres que estaban en aquel valle se fijaran en ella, pues la maestra metal observó con miedo como todos esos muertos estaban de pie sobre sus posiciones viéndola fijamente. Ella estaba muerta, pero juraría que su corazón estaba palpitando de forma acelerada en ese momento.

Entonces, los muertos comenzaron a caminar hacia Su y acorralarla.

- ¿Qué es lo que quieren? ¡ALÉJENSE! -gritó aterrada-

- ¡CARNE FRESCA! ¡FRESCA! -gritaron los sub humanos con sus humanidades más podridas-

Su creó una pared de tierra para protegerse, pero entonces una mancha negra apareció en la pared una vez que esos sub humanos la tocaran y esta comenzó a podrirse y a derrumbarse.

- ¡ALÉJENSE! -gritó con más fuerza, pero los susurros de los muertos exigiendo carne fresca se acrecentaban más y más-

Pero entonces unos tintes rojizos y anaranjados aunado a un calor térmico aparecieron en escena cuando de la nada una bola de fuego explotara cerca de los muertos que arrinconaban a Suyin despedazara sus cuerpos. La mujer vió al frente y observó al joven maestro fuego en posición de ataque.

- ¡MAKO!

- Descuida Suyin... Te sacaré de aquí -dijo Mako mientras comenzaba a crear más ataques con fuego e irse deslindando de aquellos sub humanos que los rodeaban, pero cada vez aumentaban en número y el maestro fuego no tardó en verse en problemas-

Naoki sin embargo, miraba atenta desde aquel risco sin hacer nada.

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Al Mismo Tiempo

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Amarrado entre dos árboles, con las manos inmovilizadas con lava seca y con el cuerpo cubierto hasta más abajo de los hombros por una prisión de piedra la parca contempló a los dos maestros que los habían capturado anteriormente adoptar poses amenazantes para con él.

- Muy bien, esto funcionará de la siguiente forma -dijo Kuvira recuperando esa mirada psicópata de antaño que solía tener- Tú nos dices lo que queremos saber y no sufrirás. No nos dices nada y te aseguro que haré que este sea el peor día de tu vida... Tengo tanto mal humor y rencor guardado que quiero dejar salir hoy... Tú decides.

- ¡Ya estoy muerto! ¡No me pueden hacer daño! -gritó la parca-

- ¿Quién dijo algo sobre matarte? -contestó Bolin-

- Al contrario -siguió la ojos verdes- queremos que estés lo más vivo posible, así sentirás mejor cada herida que te abramos. -con eso, ella sacó una cuchilla de metal filoso y la ondeó sobre el rostro de la parca- Me pregunto su los de su clase sangran cuando los apuñalan...

- No ¡Espera! -dijo la parca- ¿Qué quieren saber?

- Mi hermano, con la ayuda de otro muerto logró cruzar a tu mundo para traer de vuelta a alguien que fue asesinado... Queremos saber cómo y dónde encontrar esos portales.

- ¿Qué? Están locos... Los vivos no pueden entrar al mundo de los muertos.

- No juegues con mi paciencia, te lo advierto -amenazó Bolin con el ceño fruncido-

- Sabemos que existen portales secretos que llevan de vuelta al mundo de los muertos, son los mismos que ustedes toman para regresar a su mundo luego de penetrar al nuestro -completó Kuvira-... ¡Habla, espectro!

- Si, existen varios portales... pero se los digo... son para gente muerta como nosotros -afirmó la parca- los vivos no deben cruzar esos portales.

- ¿Por qué no? -indagó Bolin-

- Porque el universo pierde balance si los de ambos lados comienzan a penetrar a mundos que no les corresponden. El velo del otro lado está roto y eso hace que los del mundo de los muertos logren pasar a este mundo, pero aun así no pueden quedarse mucho tiempo o simplemente desaparecen. No es usual que un vivo cruce al mundo de los muertos, pero no dudo que se cumpla la misma regla.

- ¡Déjate de palabrerías y habla ya! -amenazó Kuvira poniéndole el metal frío en el cuello al espectro-

- ¡Deben sacar rápido a su amigo de allí! Cada momento que pasa dentro del mundo de los muertos es un momento que se apaga su energía vital... Si no lo sacan pronto, él morirá y quedará dentro para siempre.

Los ojos de Bolin se abrieron de par en par sumido de horror mientras que Kuvira estaba casi sin palabras.

- ¡DINOS CÓMO CRUZAR PARA SACARLO! ¡DILO YA! -gritó el joven con desespero-

- ¡Los lagos! -respondió- ¡Los lagos del pantano son la clave! Son el portal que usamos para cruzar y volver. Este ya no les sirve porque lo secaron, deben buscar otro lago que esté dentro del pantano y sumergirse completamente en él aguantando la respiración por alrededor de un minuto con los ojos cerrados. Entonces ábranlos y estarán del otro lado. Para salir deben repetir el proceso con algún lago que vean cuando estén allá.

- Vamos Bolin -presionó Kuvira y ambos salieron disparados en busca de algún otro lago para pasar al mundo de los muertos-

La primera incógnita había sido revelada: La relación del pantano con el mundo de los muertos, es que es la puerta de entrada y salida de él.

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Mientras Tanto

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Mako disparó una media luna de fuego rastrera y arrojó al suelo a una docena de muertos que venían hacia él. Suyin inmediatamente levantó una gran roca y, dejándola caer sobre ellos los pulverizó. Entonces, la hábil maestra tierra comenzó a levantar pequeñas bolas de tierra del tamaño de canicas y las disparó tan fuertemente como si de balas se trataran traspasando los cráneos de algunos muertos mientras Mako carbonizaba a otros más.

Luego de unos momentos más de intensa lucha, todos los que estaban de pie contra Mako y Suyin fueron derrotados.

- ¡Mako! -gritó Su abrazando fuertemente al joven y cediendo a las lágrimas, en parte por el horror que había vivido esos días sola en el mundo de los muertos y en parte por estar feliz de verlo- No puedo creer que estés aquí... ¿Cómo pasó?

- ¿Cómo pasó qué?

- ¿Cómo moriste?

Mako sonríe de medio lado.

- No, tú no entiendes Su... Yo sigo vivo, pero crucé el portal para buscarte y sacarte de aquí. No podía solo dejarte morir cuando te sacrificaste por mi.

- Pero... ¿Cómo hiciste? -preguntó confundida-

- Mi madre -contestó Mako con una sonrisa- ella me ayudó en todo. En cómo encontrar el lugar de entrada y también a encontrarte una vez dentro.

- E hicieron un buen trabajo -contestó Naoki luego de haber bajado del risco y encontrado con los chicos-

- Ella nos va a ayudar a salir de aquí Suyin -dijo Mako emocionado mirando a los ojos a la Beifong- no tengas miedo, volverás a estar con Kuvira en el mundo de los vivos...

Entonces ocurrió...

Naoki abrió la boca y dijo...

- Si, este es el momento en el que te traiciono.

Aquellas palabras desgarraron la esperanza de Mako como los cuchillos de los carniceros desgarran la carne de los animales que son cazados en terrible dolor. El ojos dorados miró incrédulo a Naoki quien, sonriendo como si estuvieran ante la presencia de alguna tira cómica, era rodeada también de un aura negra que se acrecentaba según su rostro iba haciéndose más sombrío.

- Ma... ¿Madre? ¿Cómo que me traicionas?

- Verás, en mis planes nunca estuvo el ayudarte y mucho menos el sacar a Suyin del mundo de los muertos -declaró la mujer haciendo que ambos quedaran aún más pasmados- Solo necesitaba atraerte a este lugar.

- Pero... ¿Por qué? -inquirió con voz quebradiza, que revelaba incredulidad y miedo-

- Porque todas tus sospechas eran ciertas -contestó- la profecía de la Reencarnación Perfecta es cierta y ha comenzado a cumplirse. Y tú eres el elegido.

- Pero... tú dijiste que era un mito.

- Te mentí, como todo lo demás que te dije para que vinieras a este lugar.

- ¿POR QUÉ QUERÍAS QUE VINIERA A ESTE LUGAR? -le gritó descorazonado. Ni la rabia, ni el rencor, ni siquiera la decepción se comparaba con el dolor que le causaba el ver a su propia madre revelando las artimañas que tramó para eliminar a su hijo-

- ¿No te lo viste venir, Mako? Los vivos no pueden cruzar al mundo de los muertos y seguir viviendo. Cada minuto que pasa, es un minuto más en el que estás muriendo. Te ofrecía ayudarte a encontrar a Suyin como pretexto para que cruzaras el portal y, una vez allí me encargué de adentrarte más y más en el mundo de los muertos para que no te resultara tan fácil salir.

- ¿Qué ganas tú con todo esto? -preguntó Su enojada-

- Frenar la profecía -admitió- Al Mako ser la Reencarnación Perfecta está destinado a devolver el equilibrio a todos los mundos, y será invencible. Pero todavía es vulnerable porque la profecía apenas está comenzando a cumplirse, si mueres ahora, ella jamás se cumplirá y nunca podrás eliminarnos.

Al pronunciar aquellas palabras, las piernas de Mako le fallan y este cae de rodillas sintiendo como si le faltara el oxígeno, como si lentamente estuviera comenzando a morir.

- Debí... desconfiar de ti... debí hacerlo desde el primer momento que vi que las parcas te obedecían, que hacías ese raro control, y que tenías otros poderes sobrenaturales como cuando quitaste la neblina... ¿Por qué no lo hice entonces?

- Porque soy tu madre y se supone que no desconfíes -rio Naoki- Y ahora estás acabado porque tu nivel de mortandad está muy elevado y no tardarás en morir... Tampoco tú podrás detenerme -exclamó mirando a Suyin- ah, por cierto... ¿Querías saber qué es esto? -al instante Naoki extendió su mano y ese raro control semejante a fuego negro comenzó a chispear sobre la palma de su mano- Se llama Tiniebla Control y es una versión corrompida de la energía control. Con ella puedo robar todo vestigio de vida, corromper el espíritu y extraer toda energía vital para sumir a quién sea en el sueño eterno... ¡QUE ES JUSTO LO QUE TE PASARÁ! -gritó-

Pero entonces su mano fue encerrada en una burbuja de metal que vino de la nada y apagó la llama de Naoki.

- ¿Qué? -exclamó confundida. Entonces, la voz de Bolin gritó desde atrás-

- ¡DEJA A MI HERMANO EN PAZ!

- Bo... lin... -suspiró Mako entre tosidos mientras se desplomaba completamente al suelo-

Naoki comenzó a reír.

- Pero mira nada más... Más vivos se unen a la fiesta. ¿Qué no saben que morirán igual que Mako si permanecen mucho tiempo aquí?

- Entonces no tenemos tiempo que perder!

Con eso Bolin golpeó el suelo fuertemente e invocó una mareada de lava que fue en dirección hacia Naoki pero esta se propulsó con un salto muy alto y disparó una llamarada de tiniebla sobre Bolin pero Kuvira creó una gran muralla para resguardarse ambos. Pronto, la antigua unificadora lanzó una lluvia de metales filosos hacia Naoki pero esta los evadió magistralmente contorsionando su cuerpo en algo que se asemejó a una extraña danza.

Entonces Naoki clavó sus dedos en la tierra y esta comenzó a abrirse por lo que Bolin y Kuvira tuvieron que quitarse del camino para no ser tragados por el gran agujero. La madre de los chicos reía de forma demencial y satánica, pero entonces sus risas cesaron de repente.

Las mismas cuchillas de metal que Naoki había esquivado de Kuvira, fueron a su vez regresadas por Suyin quien las clavó todas en la espalda de la mujer.

Esta permaneció inmóvil unos instantes y luego sonrió de medio lago haciendo tronar su espalda y las cuchillas cayeron a tierra.

- Yo ya estoy muerta... Necesitarás mucho más que eso para detenerme.

Con eso Naoki extendió su mano hacia Suyin y una avalancha de sedimentos la golpeó embistiéndola hasta caer al suelo muy herida.

- ¡SUYIN! -gritó Kuvira molesta para luego con sus manos dibujar una grieta enorme en el suelo en forma redonda y de allí sacar una gigantesca piedra que puso frente a ella. Bolin tomó posesión de la roca y moviendo sus brazos derritió aquella piedra convirtiéndola en ardiente lava que arrojó con fuerza hacia Naoki, pero esta extendiendo sus manos arrojó tinieblas sobre la lava y esta se secó al instante. Bastó un movimiento de manos para que se rompiera como el cristal.

Los muertos comenzaban a aglomerarse siendo su atención poderosamente llamada al ver la gran batalla que se libraba entre esos tres vivos y la poderosa maestra Naoki contra quienes ellos resistían pero les era casi imposible vencerla. A su vez, se fijaron en el maestro fuego que estaba muriendo en el suelo con los ojos entrecerrados. Empezaron a murmurar entre ellos diciendo...

- ¿No es esa la reencarnación perfecta? ¿Qué hace aquí en el mundo de los muertos? ¡Hay que ayudarlos!

Kuvira arrojó una gran roca hacia Naoki con un brazo y luego volteando su eje arrojó otra y otra vez con los movimientos de un huracán, pero Naoki con las mismas técnicas las devolvió a ellas mucho más rápido y fuerte. La joven no tuvo más opción que cubrirse y aguantar. La primera piedra se le destrozó en los brazos que cubrían su cara y la hicieron retroceder unos centímetros. Sin haber recuperado la estabilidad todavía, la segunda la hizo gritar y tambalearse. La tercera se le destrozó en el rostro y la envió al suelo.

- ¡DÉJALA EN PAZ! -gritó Bolin lanzando un chorro a presión de lava ardiendo hacia Naoki pero esta se hizo a un lado esquivando el ataque, entonces hizo salir dos murallas de piedra del suelo, una de cada lado de Bolin y aplastó su cuerpo entre las dos murallas haciéndole casi perder la conciencia y caer al suelo-

- ¡USTEDES NO PUEDEN VENCERME! -rio-

Kuvira apenas y podía ponerse de pie y Bolin estaba recuperándose del golpe. No podrían seguir mucho tiempo más.

Pero entonces del suelo salieron varios torpedos en dirección a Naoki sin que esta se diera cuenta y explotando en sus pies crearon una prisión de tierra que contuvo su cuerpo.

- ¿QUÉ? -gritó esta, pero entonces una ventisca muy fuerte arreció dando vueltas como un huracán sobre ella para imposibilitarle la respiración.

La mujer miró a un lado y observó a varios maestros aire muertos siendo los responsables de aquellos ataques.

- ¡NO! ¡BASTARDOS! ¡PAGARÁN POR ESTO! -gritó Naoki.

Entonces varios maestros agua corrieron hacia los chicos para socorrerlos.

- ¿Están bien? -preguntó uno de ellos a Kuvira y Bolin-

- Si, pero ¿Por qué nos ayudan?

- La reencarnación perfecta no puede morir aquí o la profecía no se cumplirá.

- Pero necesitamos un lago para poder volver al mundo mortal o Mako no sobrevivirá.

- De eso nos encargamos nosotros.

Con eso, los maestros agua muertos presentes se enlistaron y sincronizando movimientos empezaron a extraer agua del aire invisible, táctica mejor conocida por la experta Katara. Con cada movimiento lograban generar más y más agua que vertieron en un agujero hondo creado por otro maestro tierra mientras el resto seguía conteniendo a Naoki.

- Rápido, más rápido. -presionaron-

Bolin tomó a Mako y lo montó sobre sus hombros y Kuvira ayudó a levantar a Suyin y se pararon a las orillas del lago que se estaba creando.

- NOOOO... ¡QUE NO SALGAN! ¡QUE NO SALGAN! -Los gritos de Naoki comenzaron a llamar la atención de las parcas malignas que sobrevolaban el lugar para traer más problemas, pero los maestros fuego que había presentes intentaron hacerles frente-

Miles de litros se vaciaron sobre el lagar tiempo después que los incansables maestros agua hubieron generado todo lo que pudieron.

- Nos esperará un duro castigo por haberlos ayudado -dijo una maestra agua- pero sé que valdrá la pena si la reencarnación perfecta llega a vivir... Vayan al lago y escapen.

Bolin miró con ojos llorosos y una sonrisa sincera a los maestros que luchaban por ellos y exclamó de forma emotiva un...

- Gracias.

Acto seguido entraron al lago hasta que el agua los cubrió. En ese momento, todo el escándalo que había afuera con la sublevación de los muertos contra Naoki y las parcas se acalló bajo la tranquilidad del agua. Los chicos cerraron sus ojos y contuvieron la respiración. El agua estaba helada y bajaba sus frecuencias cardiacas, pero aún así intentaron llevar la cuenta. También empezaban a quedarse sin oxígeno, pero tenían que aguantar.

3...2...1...

Abrieron los ojos y cayeron de rodillas tosiendo y escupiendo fracciones de agua que habían tragado anteriormente. Miraron al frente y estaban en la orilla de uno de los lagos del pantano, todos vivos, todos a salvo.

Los chicos llevaron a Mako a tierra seca y lo pusieron en el suelo, seguía sin reaccionar. Con lágrimas en los ojos, Bolin comenzó a darle RCP a su hermano para intentar reanimarlo y suministrarle oxígeno boca a boca, pero este parecía que cada vez se iba más. Sus luces se estaban apagando.

- Vamos Mako... no puedes morir -decía mientras seguía sin detenerse intentando revivir a su hermano- Los muertos del otro lado no se sacrificaron para que murieras... ¡RESPIRA!

Pese a muchos de sus esfuerzos, Mako seguía sin reaccionar y el desespero de Bolin traía como consecuencia que ya no estuviera practicando la reanimación de forma correcta. Gritó enojado y con frustración mientras de sus ojos salían lágrimas como manantiales sabiendo que estaba perdiendo a su hermano y no sabía cómo traerlo de vuelta. Muchas cosas dependían de que Mako viviera pero eso era lo que menos le importaba en ese momento... Bolin no quería perder a Mako, a su único hermano.

- ¡NO ME DEJES! -gritó desconsolado y Suyin corrió a abrazarlo con fuerza para que llorara en su pecho-

Kuvira, quien estuvo paralizada mirando con lágrimas también el, en teoría cadáver de Mako, extendió su mano hacia él decidiendo si quería tocarlo o no, pero entonces su mano se asió del brazo del maestro fuego y ocurrió una explosión dentro de sus cuerpos, algo tan súbito y tan salvaje que casi no pudieron sentirlo. Sus venas salieron a flote debajo de su piel y su sangre se hizo más tibia dentro de ellas.

Entonces Mako abrió los ojos y sobresaltado levantó su tronco quedando sentado sobre el suelo, respirando aceleradamente.

- ¡MAKO! -gritó Bolin antes de lanzársele encima y abrazarlo con fuerza, besándolo en todo el rostro-

Kuvira por su parte se quedó pasmada una vez más, mirando su mano y luego a Mako. ¿Qué fue eso?

Recordó entonces claramente la primera vez que lo tocó y ambos habían sentido algo maravilloso que no sabían cómo describir. Esta vez habían sentido lo mismo pero a mayor intensidad. Su corazón latía a millón y su boca estaba seca, sentía que tenía fiebre y su mano y pulso temblaban solos a causa de aquel toque. Pero ese toque le había devuelto la vida a Mako. Entonces, nuevamente se preguntó: ¿Qué era eso?

- ¿Qué... Qué pasó? -preguntó Mako desorientado pero Bolin no dejaba de apretujarlo-

- ¡Estás vivo! ¡Estás vivo!

- ¿Suyin? -dijo el ojos dorados viéndola sonreírle-

- Yo también Mako... Gracias.

Al ver que ya todo estaba resuelto, que pese a las dificultades todo fue un éxito. Que tanto él como sus amigos estaban vivos y que Naoki no volvería a molestarlos al menos por ahora... Mako volvió a la realidad y sus ojos se llenaron de lágrimas automáticamente y rompió a llorar en el hombro de Bolin, a gritos, desesperadamente.

Sus lágrimas humedecieron la ya de por sí mojada ropa del maestro fuego y su rabia era evidente. Su madre, su propia madre había planeado su muerte, eso le dolió más que verla morir, le dolió más que vivir en las calles, le dolió más que descubrir el engaño. Le dolió y profundamente. Sin más, siguió desahogándose en el pecho de Bolin.

Entonces Kuvira corrió a abrazar a los hermanos y Suyin se unió al abrazo grupal.

A pesar de todo y a fin de cuentas... Estaban vivos un día más.


Continuará...


:O O: :O: xDD

¿Qué les pareció? La cosa ta' juelte D:

Como pueden ver, Naoki resultó ser una traidora y tenía planeado el llevar a Mako a su perdición, pero afortunadamente los chicos lograron salir airosos gracias a la ayuda de los del otro lado.

Ahora nuevas incógnitas se disparan, siendo casi todas redirigidas a la fulana profecía de la Reencarnación Perfecta.

En los próximos caps iremos develando más cosas, espero sigan conmigo . con los reviews que dejen veré si todavía hay gente que lee esto.

Nos leemos y muchas gracias por su apoyo.

Salu2.