Holas!
Lo prometido es deuda y aquí les dejo el siguiente cap. En este comienza a revelarse los secretos de una de las mayores incógnitas del fic, disfruten!
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RIP: Descanse en Paz
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Capítulo 13: La Reencarnación Perfecta
El cejas arqueadas escaló la colina lo más rápido que pudo entrando a la cueva mientras una inmensa avalancha de sedimentos se dirigía hacia él. El eco de los sonidos se amplificó desde el momento que pisó dentro de la cueva. También sintió una humedad que entraba en sus zapatos producto de sus pisadas sobre los pequeños charcos que allí coexistían. La oscuridad también cegó la vista del maestro fuego por unos instantes, pero luego encendió una llama en su mano y siguió corriendo por los estrechos caminos de la cueva. Detrás de sí, el suelo comenzaba a agrietarse y la estructura amenazaba con caerse, comenzaba a plantearse el por qué había decidido escapar entrando a una cueva, al principio pensó que así lo perdería, pero ahora no estaba tan seguro.
- ¡NO PODRÁS ESCAPAR! -escuchó que la voz resonó desde todos los lugares y ninguno. Le fue imposible detectar la posición del enemigo cuando los sonidos chocaban en las paredes y luego se producían los ecos.
Lo que Mako sí sabía era que estaba muy cerca de él.
Su fuego comenzaba a apagarse debido a la humedad de la cueva mientras que el derrumbe era cada vez más inminente, pero entonces Mako escuchó un ligero chasquido amplificado por el eco y se detuvo en seco luciendo sorprendido.
Un hombre de tez negra, ojos pronunciados color café, sin cabello sobre su cabeza y vestido con ropajes blancos como de guía espiritual estaba allí haciéndole señas al cejas arqueadas como para que se acercara.
El maestro fuego miró aquello debatiéndose entre si debía ir con esa extraña aparición o no, pero entonces fue alcanzado por la gran avalancha de sedimentos que lo embistió con fuerza y lo sepultó debajo de un montón de rocas.
Y entonces sobrevino una gran calma.
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Parte 1: El Monje
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Mako despierta de golpe sudando a borbotones. Había tenido otra de sus pesadillas cada vez más comunes estas. La simple acción de dormir se había convertido en todo un reto para el maestro fuego, sobretodo que ahora, cada vez que cerraba sus ojos sentía que el peligro y la muerte lo alcanzaban. Necesitaba encontrar respuestas a sus preguntas cuanto antes.
Luego de tomar un baño bajó hacia la sala donde encontró a Suyin preparando un café y a su hermano Bo sentado en una de las mesas leyendo el periódico.
- Buenos días... -dijo el ojos dorados-
- ¡Mako! Buenos días -contestó su hermano alegremente-
- ¿Quieres un poco de café caliente? -preguntó Suyin y Mako afirmó con la cabeza-
- Gracias.
- Tal parece que los muertos siguen volviendo a la vida -interrumpió Bolin sin apartar la vista del diario que leía- se registran más y más casos de aparecidos.
- Si, eso es un problema que tenemos que solucionar -argumentó Suyin- todo parece estar cada vez más enmarañado. Aún no sabemos cómo podemos evitar que los velos se sigan rompiendo y parece que el destino está contra nosotros...
- Ni que lo digas -suspiró con algo de frustración el ojos dorados mientras tapaba su rostro con las manos y sostenía sus codos sobre la mesa. Bolin, al mirarlo palmeó su espalda delicadamente-
- Oye... tranquilo. Todo va a estar bien.
- No lo sé... ¿Ok, Bolin? No lo sé -respondió brusco- porque cada vez que intento pensar en positivo sucede algo muy malo, que redunda en algo peor. Tal parece que ahora hay una profecía sobre mi pero sigo sin saber de qué se trata y por cada minuto que gasto averiguándolo cientos mueren... La verdad ya no sé qué hacer ni qué pensar... -guardó silencio por casi un minuto mientras los otros solo lo veían sin poder decir nada ante el dolor del chico- Con lo ocurrido con mi mamá, ya no me quedan esperanzas de nada.
- Vamos... No te rindas -animó Bolin- Recuerda que no estás solo.
- Desearía estarlo y así no hacer que ustedes corrieran peligro.
- No pienses más en eso -interrumpió Suyin mientras traía las tazas de café- has estado demasiado intranquilo, ya ni siquiera duermes bien, si te sigues preocupando tanto no importa cuanto lo intentes... vas a fallar. Tranquilo -repitió-
Mako suspiró profundamente.
- Quizás tengan razón chicos... Lo siento. ¿Alguién sabe dónde está Kuvira?
- Está afuera -contestó Suyin. Inmediatamente Mako salió fuera y se llevó su taza de café con él-
Allí estaba Kuvira, mirando al horizonte mientras el amanecer apenas se estaba dilucidando, coloreando de tintes hermosos el firmamento. Callada y pensativa Kuvira, pero a la vez, tan expresiva.
- Hola... -dijo Mako, pero ella siguió seria-
- Sigo enojada contigo, lo sabes -contestó seca-
- ¿Podemos hablarlo?
- ¿Para qué? ¿Para que vayas y tomes decisiones que nos excluyan a todos y luego te metas en más problemas? Mako yo confío en tí pero siento que tú no lo haces ni conmigo, ni con tu propio hermano... Ni Suyin... ¿Cómo esperas que esto sea un equipo si sigues actuando por ti mismo?
- Lo sé, y tienes razón. -admitió- debí confiar más en ustedes que... en ella -dijo con la voz dolida refiriéndose a Naoki- De no ser por ustedes ya estaría muerto.
- ¿Te confieso algo? -dijo Kuvira dándose la vuelta para verlo a los ojos más calmada, pero aún con firmeza- hay cosas de ti que me desesperan muchísimo y me hacen querer golpearte, pero son esas mismas cosas las que me hacen querer estar a tu lado apoyándote... Siento que te lo debo. -volteó el rostro algo apenada-
- ¿A qué te refieres?
- Cuando tu hermano y yo te buscábamos en el pantano, él me hizo entender un poco tu forma de proceder. El por qué eres como eres. Y creo que ahora comprendo un poco más tu punto de vista. El problema está en que yo no puedo ser como tu hermano y apoyarte incondicionalmente en todas tus decisiones sean inteligentes o no... Yo me veo en la necesidad de hacerte frente, de que razones... Te golpearía en la cara si fuera necesario. ¡ES QUE ME PONES LOS NERVIOS DE PUNTA! -le gritó con desespero-
Mako agachó la cabeza y sólo se limitó a decir...
- Gracias.
Kuvira se detuvo en seco mirándolo con los ojos bien abiertos. ¿Qué era eso? ¿Ella prácticamente le estaba diciendo lo frustrante que le era tenerlo cerca y él simplemente actúa como borrego? Se sintió mal incluso de decir lo que dijo. ¿Por qué no se defendía él y su punto de vista? ¿Por qué no le peleaba como ella quería que lo hiciera? ¿Por qué siempre tenía que invertir los papeles y sorprenderla siempre al punto de dejarla entre la espada y la pared? Nadie había logrado desconcertarla tanto.
- ¿Qué?
- ...Por seguir conmigo -completó el joven- Pese a que soy un idiota y hago todo lo que dices que hago... Sigues allí, como Bolin pero a la vez me exiges más que él. Es como que si sacaras lo mejor de mi todo el tiempo.
Kuvira siguió en shock. Entonces Mako tomó las manos de ella y le dijo.
- Quiero que sepas que yo también lo sentí... Cuando me tocaste allá atrás en el pantano y estaba muriendo, sentí como me revivías. No fue algo normal, literalmente sentí que me estabas dando parte de tu vida para que yo pudiera vivir. ¿Cómo sabías que tocándome se solucionaría todo?
- Yo... no lo sabía -contestó algo intimidada-
- Yo creo que sí lo sabes -la interrumpió Mako y logró sonrojarla- Cada día que pasa siento una conexión entre nosotros, es algo que despierta día a día en mi ser y me hace querer estar cerca... De cierta forma porque me haces sentir seguro, pero también porque influyes en mi vida y me siento más orgulloso de lo que soy cuando estás a mi lado.
- Mako...
- Lo que quiero decir es que... -dijo en voz susurrante mientras se acercaba a ella lentamente, acorralándola una vez más y robando su respiración- creo que me estoy enamorando.
Las mejillas de Kuvira automáticamente se pigmentaron de un rosa intenso que no podía disimularse. Su labio inferior comenzó a temblar al igual que sus rodillas y, al ver cómo él se acercaba para besarla su corazón se aceleraba.
Mako abrió los ojos porque quería observar los colores del cielo cuando la besara, pero en lugar de resultar algo placentero, se asustó al ver algo en la distancia y se apartó de Kuvira.
- ¿Qué sucede? -preguntó ella-
Mako se quedó con la vista fija mirando a una persona detrás de Kuvira y frente a él pero, no se sorprendía debido a que se tratara de cualquier persona, sino de alguien conocido para él.
Ojos café, piel negra, cabeza calva y luciendo ropajes grises algo anticuados. Era como si estuviera viendo en carne al hombre misterioso que aparecía en sus sueños
Kuvira volteó al ver la negativa de Mako a responder y miró en su dirección pero no logró ver nada, ni a nadie.
- Mako ¿Qué pasa?
- Kuv... -dijo inquieto- ¿No ves a esa persona frente a nosotros?
El espectro comenzó a hacerle señas a Mako como invitándolo a seguirlo a alguna parte.
- No... ¿Qué persona?
Entonces Kuvira creyó entenderlo todo y soltó una sonrisita de incredulidad. Tomó la mejilla de Mako y dijo.
- Si no querías besarme, entonces ¿Qué fue todo eso? -sin más se dio la vuelta y salió del lugar-
- Kuvira, espera! -dijo sin éxito, ella ya se había ido. Pero al voltear el espectro ya no estaba y el joven maestro fuego no pudo más que comenzar a plantearse si lo que acababa de ver era real o una jugarreta de su psicótica mente.
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El ojos dorados se dirigió al baño para lavar su rostro y luego entró a su habitación secándose con una toalla. Se paró frente al espejo que estaba frente al escritorio para revisar su cabello cuando entonces observó pasmado detrás de él una sombra y sintió un escalofrío enorme. Era esa misma aparición que había estado viendo, estaba tan paranoico que lo podía reconocer aunque estuviera cubierto por sombras.
Rápidamente el joven se voltea para darle la cara al espectro pero entonces se encontró con el rostro de su hermano en el marco de la puerta de su habitación mirándolo extrañado.
- Parece que viste un fantasma.
Mako, que ya de por sí se sentía bastante tonto se dejó caer sentado a la cama emitiendo un gruñido de frustración.
- ¿Qué sucede?
- Estoy teniendo estos sueños y alucinaciones raras otra vez -contestó mirando al techo- Veo cosas, siento presencias... y creo que esas presencias están queriendo decirme algo.
- ¿Algo como qué?
- No lo sé -contestó frustrado- y eso es lo que me molesta, porque seguramente tiene que ver con ser la reencarnación perfecta pero a la vez no quiero saberlo. La última vez que confié en apariciones terminé casi muerto en el otro mundo. Sin embargo... -dijo y se calló unos instantes-
- ¿Sin embargo...?
- Tengo una especie de corazonada... Creo que esta vez sí puedo descubrir algo sobre mi identidad
- Sabes que tienes mi apoyo -dijo Bolin- ¿En qué puedo ayudarte?
- Solo evita que me extralimite, si? Sé mi salvavidas -Bolin asintió-
La noche no tardó en llegar y víctima del cansancio, la falta de energía vital y el sueño arrastrado que llevaba desde hace días, Mako cayó como muerto en su cama quedándose profundamente dormido casi al instante. Su cuerpo estaba tan agotado que ni su cerebro se molestaba en proyectar imágenes.
Aun así, entre el silencio de la media noche, el brillo intenso de la luna y los leves silbidos que se escuchaban a consecuencia del viento entrar por las ventanas, un susurro salió desde los confines de la oscura habitación.
- Mako... Despierta... Mako...
El cejas arqueadas arrogó el entrecejo y comenzó a sudar mientras de manera casi involuntaria sacudía la cabeza para ignorar aquel llamado que, creyendo podía ser un sueño, era demasiado real para serlo en verdad.
- Mako... -volvió a llamar al tiempo que más viento gélido entraba por la ventana-
El joven lentamente abrió los ojos y entonces contempló una sombra frente a su cama. Exaltado, dio un respingo hasta quedar sentado sobre ella y miraba con los ojos abiertos como platos a aquella aparición. Era el monje de ropajes blancos otra vez.
El monje permaneció en silencio mirando a Mako por unos instantes, hasta que el cejas arqueadas, aun nervioso, se atrevió a preguntar.
- ¿Quién eres tú? ¿Qué es lo que quieres?
El monje se limitó a decir...
- Ven -y entonces se dio la vuelta y salió de la habitación de Mako, caminando por los pasillos. Este lo siguió sigilosamente.
El espectro salió de la casa y Mako tras de él. Pronto el monje extendió su brazo y con su dedo señaló al norte, paisaje rocoso que se perdía entre las grandes montañas que rodeaban Zao Fu, entonces dijo.
- Ve allá...
De pronto, se esfumó con el viento como una imagen que se desfragmenta de a poco, dejando al joven confundido y con más inquietudes de las que ya tenía.
- No, espera! -intentó detenerlo, pero ya se había ido-
Eran demasiadas coincidencias ya, podía estar paranoico pero no estaba loco. En algún punto todo, sus sueños, sus alucinaciones, esas visiones, el pantano, el mundo de los muertos TODO, tenía que conectarse en algún punto con la verdad sobre la reencarnación perfecta. Mako miró al horizonte y entonces lo decidió: Al amanecer, iría a encontrar la verdad solo que esta vez no actuaría solo, sus amigos sabrían lo que él iba a hacer y, de ser necesario irían juntos. Nada podía salir mal.
... O casi nada.
El amanecer se acercaba, la casa y el entero valle de Zaofu se encontraba en completa calma. Todos dormían pacíficamente, incluso el maestro fuego se entregó al profundo sueño confiando en la seguridad que las cúpulas de metal aportaban a la ciudad.
Pero entonces una columna de tierra se elevó desde debajo de la cama del maestro fuego elevándolo hasta arriba golpeándose con el techo. Luego la columna se disolvió y la cama cayó al suelo y Mako con ella casi desvariando por el golpe.
"¿Qué pasa?" -se preguntaba. Pero entonces el suelo comenzó a rajarse mediante grietas que se dirigían hacia su persona, así que sorprendido escapó de un salto cayendo del otro lado. Miró en todas direcciones para intentar descubrir quién los estaba atacando pero no pudo ver a nadie. La estructura comenzó a mecerse como si estuvieran en presencia de un terremoto, el ojos dorados intentó incorporarse mientras las paredes amenazaban con venirse abajo... Fue entonces cuando sintió esa presencia.
Miró atrás y observó como una parca de ojos rojos estaba detrás de él al otro lado de la habitación. Inmediatamente el espectro golpeó el suelo y la pared se le vino encima a Mako pero este logró saltar por la ventana rompiendo el vidrio y echando su cuerpo hacia afuera.
Cuando cayó del lado externo de la casa, escuchó las campanas de emergencia de la ciudad y con horror se percató que toda la ciudad estaba siendo sacudida, muchas parcas iban y venían atacando a todos los ciudadanos. Mako quiso incorporarse pero la explosión de la pared de la casa junto con la onda expansiva lo bombearon metros hacia atrás cayendo al suelo nuevamente.
Debilitado y confuso, mientras se incorporaba de nuevo observó desde la nube de polvo salir a aquella parca. Venía flotando centímetros sobre el suelo, aun así este parecía agrietarse a medida que se movía, de hecho, las piedras pequeñas flotaban a su alrededor como si no hubiera gravedad en su círculo cercano.
Mako miró muerto de miedo aquel ser de la oscuridad mientras la presencia le decía.
- Tú, reencarnación perfecta nunca debiste escapar del mundo de los muertos... Ahora pagarás caro tu atrevimiento, ¡TU DESTINO NO SE CUMPLIRÁ!
Acto seguido la parca levanta ambos brazos y dos avalanchas de tierra se unen formando una grande que corrieron hasta el ojos dorados pero este disparó fuego de sus pies, propulsándose en el aire. Luego de encontrar estabilidad, arrojó dos medias lunas de fuego que entre acrobacias la parca logró evadir, pero entonces tuvo que crear una muralla de tierra para cubrirse de un mar de fuego que Mako, en su ira interminable dejó salir de sus manos. Era tanto fuego, que la muralla comenzaba a deshacerse.
- ¿QUÉ ES LO QUE QUIEREN!? -gritó el maestro fuego enojado mientras dejaba de disparar fuego para cargar un relámpago que en cuestión de segundos lanzó hacia la piedra rompiéndola en pedazos. La parca fue arrastrada por la onda expansiva de la explosión pero no cayó al suelo sino que siguió flotando-
Antes de que Mako o la parca pudieran atacar de nuevo, una mar de lava separó a uno del otro, encerrando al ser oscuro en un círculo de tierra en medio de un océano de lava. Sorprendido, el chico miró hacia su izquierda y allí estaba su hermano buscando protegerlo. Entonces desde arriba de su cabeza observó a Suyin y Kuvira planear con los cables de metal y atacar a la parca entre todos.
Kuvira sin embargo, volteó hacia Mako antes de seguir atacando y gritó...
- ELLAS BUSCAN MATARTE, VETE LEJOS Y NO DEJES QUE TE ALCANCEN... NOSOTROS LAS CONTENDREMOS AQUÍ.
Dicho esto Kuvira creó una cúpula de tierra con la ayuda de Suyin que encerró a la parca entre el mar de lava sin dejarle escapatoria. Al ver aquello, el ojos dorados claramente conmocionado pero obediente, salió corriendo de aquel lugar para segundos después propulsarse hacia arriba y alejarse cual misil.
De pronto la cúpula explotó en pedazos arrojando a Bolin, Kuvira y Suyin al suelo mientras la parca se elevaba más en el aire. Sin mostrar en interés alguno en pelear con ellos, el espectro comenzó a volar en dirección hacia donde Mako se había ido.
- ¡NO! -gritó Bolin pero fue detenido por Su-
- Aún tenemos que defender la ciudad. -El ojos verdes no pudo más que suspirar y, dándole la espalda a su hermano se unió a Kuvira y la matriarca para defender Zaofu del ataque de aquellos seres de la oscuridad-
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Al Mismo Tiempo
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Mako planeó por un buen rato rumbo al horizonte. El sol estaba saliendo en lo alto y su luz comenzó a darle de frente en la vista del ojos dorados, nublándola por un momento. Entonces sintió que algo frío lo agarraba del tobillo. No le dio tiempo de reaccionar antes de ser lanzado con fuerza hacia el suelo cayendo casi 7 metros desde el aire por la parca que lo arrojó con fuerza.
Cayendo y dando vueltas por la arena, Mako se incorporó rápidamente al ver que aquella parca volaba directamente hacia él. Como acto reflejo, el joven creó una pared de fuego que obligó a la parca a desviarse hacia un lado y atacar a Mako con una roca, pero este logró esquivarla y atacar por sus flancos. El intercambio de elementos había comenzado.
Impulsándose hacia atrás en peso, Mako cayó sobre sus manos y luego siguió impulsándose hacia atrás con perfectas acrobacias esquivando los ataques del espectro. Por último, este arrancó una gran roca del suelo y la arrojó con la fuerza de un cañón, pero Mako saltó hacia arriba creando una medialuna cortante con su pie y dividió la roca en dos. Entonces se propulsó hacia arriba mientras disparaba fuego hacia el frente y luego cargó un relámpago en cada mano. Lanzó el primero mientras el otro lo dejaba cargando pero la parca se lanzó hacia un lado evitando la explosión del primer rayo. Entonces, soltó el segundo casi de inmediato y el espectro creó una muralla para resguardarse, pero al estar más cargado ese rayo, impactó con más fuerza creando una explosión más grande y, sin la parca haberse dado cuenta, Mako la había arrinconado contra una pared así que esta vez la explosión la envió directo hasta estrellarse contra esa edificación rocosa y debido a su colisión, más rocas cayeron desde arriba como un derrumbe sobre la sombra. Mako aprovechó ese momento para escapar, pues sabía que esa parca no estaba acabada aún.
El cejas arqueadas siguió corriendo y observó que arriba de una colina cercana se encontraba una gran cueva, así que Mako escaló la colina lo más rápido que pudo, entrando a la cueva mientras una inmensa avalancha de sedimentos se dirigía hacia él. El eco de los sonidos se amplificó desde el momento que pisó dentro de la cueva. También sintió una humedad que entraba en sus zapatos producto de sus pisadas sobre los pequeños charcos que allí coexistían. La oscuridad también cegó la vista del maestro fuego por unos instantes, pero luego encendió una llama en su mano y siguió corriendo por los estrechos caminos de la cueva. Detrás de sí, el suelo comenzaba a agrietarse y la estructura amenazaba con caerse, comenzaba a plantearse el por qué había decidido escapar entrando a una cueva, al principio pensó que así lo perdería, pero ahora no estaba tan seguro.
- ¡NO PODRÁS ESCAPAR! -escuchó que la voz resonó desde todos los lugares y ninguno. Le fue imposible detectar la posición del enemigo cuando los sonidos chocaban en las paredes y luego se producían los ecos.
Lo que Mako sí sabía era que estaba muy cerca de él.
Su fuego comenzaba a apagarse debido a la humedad de la cueva mientras que el derrumbe era cada vez más inminente, pero entonces Mako escuchó un ligero chasquido amplificado por el eco y se detuvo en seco luciendo sorprendido.
Un hombre de tez negra, ojos pronunciados color café, sin cabello sobre su cabeza y vestido con ropajes blancos como de guía espiritual estaba allí haciéndole señas al cejas arqueadas como para que se acercara.
El maestro fuego miró aquello debatiéndose entre si debía ir con esa extraña aparición o no, pero entonces fue alcanzado por la gran avalancha de sedimentos que lo embistió con fuerza y lo sepultó debajo de un montón de rocas.
Y entonces sobrevino una gran calma.
Pensando que estaría para ese momento ya bien muerto, el maestro fuego abrió los ojos pero se encontró una escena poco usual. Aquel anciano de tez oscura que había avistado antes estaba frente a él con los brazos extendidos, la parca estaba del otro lado de la cueva luciendo inmovil y la avalancha había sido frenada.
El hombre de tez oscura miró con determinación y autoridad a la parca y le ordenó.
- ¡Vete! Tú y todas las parcas que están atacando a la ciudad. No podrán volver a salir ni tú ni ningún muerto más... La profecía ha comenzado a cumplirse.
Como si fuera el jefe de aquella entidad y su palabra no tuviera discusión, la parca desapareció en dirección al mismo camino por dónde había llegado y todo volvió a la normalidad.
Mako estaba paralizado, mirando con ojos bien abiertos a aquel hombre de ropajes de monje y mirada dominante. Simplemente no podía hablar ni sabía cómo reaccionar. ESE era el sujeto que había visto en sus repetitivos sueños, también el de las visiones y apariciones, finalmente estaba frente a él, pero ahora, no sabía qué esperar.
El monje se volteó y extendió la mano hacia Mako para ayudarlo a levantarse
- Levántate -le dijo y este obedeció algo dudoso-
- U... Usted es...
- Sí -respondió interrumpiéndolo- Soy yo.
- ¿Cómo fue que esa parca le obedeció? Y ¿Cómo fue que llegué aquí? y ¡Mis amigos! Mis amigos están... -el monje lo tomó de los hombros para que se calmara y le dijo-
- Tus amigos están bien. Ya le he ordenado a las parcas retirarse y no podrán volver a cruzar el portal, lo más importante ahora es que escuches lo que tengo que decirte, a fin de cuentas no llegaste aquí por casualidad, yo siempre estuve guiándote hasta esta cueva para que me encontraras.
- ¿Guiándome? Pero ¿Cómo? Apenas lo vi anoche afuera de la casa señalando a las montañas y luego no lo vi más hasta ahora.
- Eso es porque no estaba guiándote directamente. Pero estaba arreglado que nos encontráramos los dos en este día y en este lugar... el destino fue el que te guió.
En eso el hombre señala a la pared y Mako ve asombrado unas inscripciones sobre ellas, parecidos a unos dibujos donde se podía ver claramente a un joven y a un sabio monje encontrarse, tal y como lo había dicho el hombre. Esto agudizó el asombro de Mako quien miró desconcertado al monje. Este le miró serio y le dijo.
- Has estado haciéndote preguntas, has sido envuelto en un mar de misterios que involucran tanto el mundo de los vivos, como el de los muertos pero te sentías frustrado porque no sabías qué era lo que tenías que hacer. Pues hoy el destino ha arreglado esta visita y es mi deber mostrarte de lleno las cosas que no sabes y has de comprender para que puedas traer el equilibrio a ambos mundos. -Con eso señaló a una pequeña columna de tierra de un metro de alto y dijo- siéntate, tenemos mucho de qué conversar.
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Horas Más Tarde
Al Atardecer
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- ¡ES MAKO! -gritó Bolin emocionado al ver desde la ventana que su hermano caminaba rumbo a la casa sano y salvo. Saliendo a recibirlo entre carreras él y los demás, lo abrazaron con fuerza- Estamos tan feliz de que estés bien, temimos lo peor.
- Ow chicos... Estaba preocupado -dijo Mako-
- Las parcas de repente se fueron todas, creímos que era obra tuya -contestó Su-
- ¿Y dinos? ¿Descubriste algo? -exclamó Bolin-
- Ahora entiendo muchísimas cosas sobre mí y mi papel en el mundo. Pero creo que aún tengo mucho que procesar.
- Hay que darle espacio -aconsejó Suyin- iré a prepararte agua tibia para que te bañes y descanses... Acompáñame Bolin.
- ¡Como ordene, capitana!
- No soy una capitana -se queja-
- Sólo sígame la corriente, demonios! -argumenta el chico mientras ambos entraban a la casa, lo que dejaba solos a Mako y Kuvira mirándose uno al otro-
El maestro fuego se acercó a Kuvira en cuya mirada se notaba algo de fragilidad. Mako sabía que dicha fragilidad se debía al hecho de que él hubiera aparecido con vida luego del ataque. Ella había temido lo peor y verlo vivo la hacía sentir frágil, con ganas de solo echarse a llorar en su hombro pero de pura felicidad.
Sabiendo de antemano todo lo que ella sentía, Mako tomó la mano de ella y entrelazando los dedos con los suyos, le dijo.
- Quiero que sepas que ya sé el por qué sentimos lo que sentimos cuando nos tocamos.
Ella le miró sorprendida, pero luego le sonrió mientras sus mejillas se sonrojaban.
- Y yo quiero que sepas que ya sé el por qué no me besaste allá atrás... -con eso, Kuvira sorprendió al maestro fuego cuando de manera inesperada se acercó a sus labios y le robó un beso que hizo que él quedara inmóvil, perdido por ella cuando sus labios se rozaron, pareciendo algo tenso al principio, pero luego cediendo ante el deseo-
Ambos se besaron por unos segundos más y luego ella se separó de él y lo miró sonrojada mientras él esperaba algún tipo de explicación. Y ella dijo...
- Creo que finalmente he aclarado lo que siento por ti. Mako... Yo te amo.
El ojos dorados no pudo más que sonreír emocionado ante la declaración de ella y luego, besándola por segunda vez pero en esta ocasión tomando él la iniciativa, la amarró con sus brazos a su cuerpo, para luego confesarle.
- Siempre quise que me besaras. Nos espera un hermoso futuro juntos.
A ella parecieron brillarle los ojos por un momento, luego simplemente lo abrazó y puso su cabeza sobre el pecho de este mientras la cubría con sus brazos.
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En El Mundo de los Muertos
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- ¡NO! -se escuchó un estruendo fuerte en lo más recóndito de la morada de los fallecidos, en la sala principal del castillo sobre las montañas.
Un hombre de fiera presencia, con ojos rojos pero cubierto por las sombras de la oscuridad se levantó del trono y dio unos pasos hacia el frente mientras algunas parcas se inclinaban ante él perdidas de miedo.
- ¡LA PROFECÍA SE ESTÁ CUMPLIENDO AL PIE DE LA LETRA Y USTEDES NO PUDIERON HACER NADA! -gritó- ¿Acaso no saben lo peligroso que es eso para nuestro reino?
- Lo sabemos mi señor... Por favor, díganos que podemos hacer para detener a la reencarnación perfecta.
- Ahora que el maldito monje de la profecía nos ha confinado a no salir del mundo de los muertos pese a que los velos se están resquebrajando, nuestra única forma de volver al juego es haciendo que caigan definitivamente -dijo con malicia mientras un poco de luz entraba por la ventana y revelaba las tiras de su cabello castaño que se esparcían por su espalda- Si, en pocos días haremos que el velo caiga completamente, eliminando la separación entre ambos mundos. Pero antes... -sigue diciendo- quiero traer de vuelta a los únicos que pueden ayudarme a parar la profecía. ¡LEVÁNTENSE ERGUIDAS PARCAS! ¡IREMOS AL VALLE DE LAS RUINAS OLVIDADAS!
Temerosas, una de las parcas dijo...
- Señor... ¿Va a hacer lo que creo que va a hacer?
- Si -contestó- es momento de traer a la vida a los cuatro maestros originales.
Luego de decir aquello el rojo malicioso de sus ojos se intensificó en su brillo y una sonrisa macabra inundó todo el mundo de los muertos.
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Continuará...
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Mantendré en secreto aunque sea por un capítulo más lo que hablaron Mako y el monje, solo para crear más expectativa muahahaha Xd Sin embargo, grandes revelaciones están por venir D:
Y el mero malo ya apareció en escena… ¿De quién se tratará? ¿Y quiénes son esos cuatro maestros originales?
Y ya es oficial… Mako y Kuvira están juntos… asjahskjah ¡Makuvira canon!
Bueno, como siempre, muchas gracias por leer y apoyarme, agradezco desde ya sus reviews, muchas gracias y nos leemos la próxima.
