Bueno, bueno, bueno!
Primero de todos, informaros de que puede que nos os guste el desaroyo de este capitulo, pero la verdad es que ando muy bloqueada y me estaba empezando a rayar mucho el tema así que lo he cortado rápido pero de la mejor manera que he podido, espero que os decepcione lo menos posible!
: Muchisimas gracias por tus palabras, me alegro mucho de que te guste este fic, espero que siga siendo así
aliciaa11: Gracias wapa, tus reviews siempre me alegran mucho =)
Sherman: Te hago caso y subo capitulo nuevo hoy jejeje Después de todo lo que le ha pasado a Rose, entiende que está al límite y muchas veces pierde la cabeza
mari90: jajajaja Rose es mucha Rose! Gracias x tu review wapa!
jennijenni1919: Pues si, el miedo siempre consigue controlar a Rose, la pobre ya no puede más! y si...Kate y sus celillos hahahaha Gracias x tu review!
staraky: Si es que a la pobre ya no pueden joderle más hahahaha pero bueno, gracias x tu siempre bienvenida review!
Koala estudioso aka Lithet: Ay cómo te echaba yo de menos por aquí! que te sean leves esos examenes! para el final, espero una review larga y extensa de las tuyas hahahaha wapa!
Como ya os he dicho, espero que no os decepciones mucho y entendáis que mejor así que darle más vueltas y que quede un churro =P
Espero vuestras reviews diciendome si he logrado conseguir algo o os ha decepcionado mucho!
ENJOY!
Capítulo 48
- Detectives – nos saludó cordialmente un hombre uniformado, con el pelo canoso y facciones duras – mi nombre es Howard Mathews y estoy al mando de este equipo.
- Detective Katherine Beckett, y esta es mi compañera la detective Rose Castle – le informó Beckett.
- Encantado – dijo estrechándole la mano – acabamos de empezar a buscar en esta primera nave, por el momento no hemos encontrado nada, pero mi equipo no parará hasta que demos con ella.
- ¿No sería mejor que nos dividiéramos en grupos para poder buscar más rápido por las naves adyacentes? – pregunté intentando controlar mis nervios y sonar lo más profesional posible.
- Sí, las estábamos esperando para ello – asintió Mathews – mis hombre están pendientes de las órdenes.
- Perfecto, yo misma puedo encargarme de parte del equipo si no le importa, la detective Rose puede encargarse de otros también.
- Ahora mismo doy la orden de que salgan algunos hombres y se dividan con ustedes – dijo Mathews dando las ordenes de que salieran a través de un walkie – tomen – dijo entregándonos un walkie a cada una al acabar – con esto nos comunicaremos entre nosotros.
- Gracias – dije mostrándole una tímida sonrisa, en esos momentos no era capaz de mostrar más.
A los pocos segundos, un grupo formado por diez personas salió de la nave, dividimos los grupos en dos, cinco personas del equipo de rescate nos acompañarían a cada una. Ryan llegó justo en ese momento y decidió quedarse allí esperando por si veía algo más mientras los demás buscábamos por las naves.
Beckett me miró antes de partir hacia la siguiente nave.
- Ten mucho cuidado Rose – dijo sin dejar de cruzar su mirada con la mía.
- Tú también Kate – asentí intentando mostrarle una sonrisa, aunque por dentro era un manojo de nervios.
Se giró indicándoles a los de su equipo que la siguieran y yo encaminé mis pasos hacia otra de las naves acompañada por el resto.
Poco antes de entrar a la nave, ladeé mi cabeza para mirar a lo lejos hacia donde estaba Beckett, y como si pudiera leerme el pensamiento, ella también lo hizo, nuestras miradas se cruzaron, asentí suspirando y me encaminé de nuevo hacia la entrada.
Al cruzar la puerta, el equipo que me acompañaba y yo misma, nos encontramos con un lugar oscuro y vacío, la nave era gigantesca, las paredes mostraban el óxido del tiempo y el abandono, el aire estaba cargado por miles de insectos y polvo, que volaban sin parar de un lado a otro.
Me tapé la nariz con la mano, la humedad y el olor a viejo inundó mis fosas nasales, provocando que sintiera una incontrolable sensación de nauseas.
Todo era silencio, lo único que se podía oír eran nuestros pasos, dos de mis acompañantes se quedaron conmigo en la parte de abajo, mientras los otros tres se dirigieron a la parte de arriba por unas escaleras que no tenían una pinta muy segura, de hecho parecía que en cualquier momento iban a romperse y derrumbarse en mil pedazos, dejando un amasijo de hierros oxidados por el suelo. Por suerte para los agentes, eso no ocurrió, subieron cautelosos, controlando que cada escalón resistiera su peso.
Me adentré en uno de los despachos de la parte de abajo, aún quedaba una mesa, la cual estaba llena de moho. Busqué por cada armario, cada pequeño cubículo en el que pudiera caber el cuerpo de una persona, pero nada, mi madre no estaba allí.
Los minutos pasaban mientras seguíamos buscando en esa nave y en las siguientes. De vez en cuando tanto Beckett, como Mathews, como yo, nos comunicábamos por el walkie preguntando si habíamos encontrado algo o si todo seguía en calma, durante dos o tres horas, las cuales a mí me parecieron eternas, seguimos sin encontrar nada de nada, ni siquiera un rastro o cualquier tipo de pista.
Mi cuerpo empezaba a pesar, el cansancio se asomaba por mis músculos, tenía mucho aguante, pero seguía llevando una prótesis y eso condicionaba bastante mi estado físico en esas ocasiones. Por suerte o por desgracia, el pensamiento de tener que salvar a mi madre ayudaba a que mi mente controlara el dolor y las ganas de parar, permitiéndome seguir y no cesar en mis intentos hasta ahora fallidos de encontrarla.
Cuando me encontraba en una sala de otra de las abandonadas naves de la zona, el walkie hizo un crujido inesperado que casi provoca que me diera un infarto del susto.
- Aquí Castle ¿ocurre algo? – pregunté nerviosa al ver que el walkie soltaba ruidos pero no voces.
- …trado – fue lo único que pude descifrar.
- ¿Beckett? No te escucho bien, creo que la cobertura de este trasto está fallando – respondí.
- La…encon… – maldecí mil veces al dichoso walkie y a su fallida cobertura.
Di varios golpes al maldito cacharro contra una mesa, como si eso fuera a arreglar la cobertura.
- Beckett repítelo, no he entendido nada – insistí después de dar los golpes.
- Nave…S15 – escuché.
- ¿Qué vaya a la nave S15? – pregunté intentando aclarar algo.
- ¡Sí! – exclamó Beckett a través del aparatito cómo si estuviera desesperada por que no la oyera.
- Ahora mismo voy – exclamé yo.
Salí de aquella sala e informé a los chicos lo que Beckett me había indicado, ellos decidieron quedarse por allí buscando, asentí, y salí rápidamente hacia la nave S15.
Corrí desesperada, parándome en cada puerta buscando los números en las paredes, los cuales en su mayoría estaban medio borrados.
- Beckett no encuentro la nave – informé por el walkie cuando ya llevaba como diez naves recorridas y los nervios empezaban a apoderarse de mi pulso.
Al otro lado nadie contestó, solté un grito de frustración y seguí corriendo buscando la maldita nave.
Después de recorrer varios metros y de que mi respiración cada vez mostrara más lo que le costaba coger aire, pude ver como llegaba una ambulancia justo delante de una nave, corrí con todas mis fuerzas hacia allí.
Vi a algunas personas del equipo fuera de ésta, pero miré por todos lados y no daba con Kate.
- ¿Dónde está la detective Beckett? – pregunté al acercarme.
- Está dentro, creo que debería entrar – dijo una de las agentes, una chica alta y rubia con una coleta de caballo.
- Gracias – hizo un cordial gesto con la cabeza justo antes de que yo saliera corriendo hacia dentro de la nave.
Observé las paredes de ese asqueroso, húmedo y abandonado sitio, todas y cada una de las naves eran un escenario escalofriante y horrible, el sitio perfecto para que un psicópata llevara a sus víctimas.
- ¡Kate! ¿Dónde estás? – pregunté en voz alta al no verla.
- Aquí arriba Rose – escuché su voz en la lejanía.
Subí precipitadamente las escaleras, sin preocuparme si se rompían o no, y aunque uno de los escalones cedió justo después de mi paso, las ganas de saber que estaba pasando hicieron que lo ignorara.
En la planta de arriba, vi a uno de los agentes en una de las puertas, como si estuviera esperando mi llegada o la de alguien más.
- Detective Castle, creo que hemos hecho un buen trabajo – dijo el hombre de tez y piel oscura, con una blanca y radiante sonrisa.
Fruncí el ceño algo confundida y entré por la puerta que me separaba de la imagen que llevaba esperando desde que me enteré del secuestro de mi madre.
En el suelo, de rodillas, se encontraban Kate y mi madre, abrazadas fuertemente, como si Beckett quisiera reconfortarla lo máximo posible y sacarle con su abrazo los miedos que pudiera haber pasado mi madre.
- ¡Mamá! – exclamé al verla mientras corría hacia ellas.
Sin pensar en mi prótesis ni en nada, me tiré a su lado, dejando caer mis piernas en el suelo. Beckett y ella separaron sus brazos y mi madre se tiró rápidamente hacia los míos. Estaba sucia, tenía las muñecas enrojecidas llenas de heridas y una cuerda y unas vendas se encontraban tiradas por el suelo.
Abracé a mi madre con todas mis fuerzas, las lágrimas se amontonaron en nuestros ojos y las dejé caer, no tenía ninguna necesidad de esconder el miedo que había sentido y el alivio y la alegría que sentía en ese instante al ver que estaba bien. Con mi cabeza apoyada en su hombro y sin dejar de soltarla, vi como Beckett nos miraba con una sonrisa en la boca, visiblemente emocionada.
- Gracias – pronuncié con mis labios mostrándole una sonrisa después.
Ella simplemente asintió y lentamente se levantó del suelo.
- Helen, creo que deberíamos salir para que te viera un médico – dijo Beckett.
- ¿Estás bien mamá? – pregunté separando ligeramente nuestros cuerpos y mirándola a la cara.
Estaba cubierta de polvo y suciedad, en sus ojos seguía instaurado el miedo, pero su pequeña y asustada sonrisa, demostraba la alegría que le daba vernos ahí, rescatándola de su pesadilla.
- Si hija, pero tengo mucho frío – dijo con los labios temblantes.
Me levante como pude, y ofreciéndole mi mano, ayudé a mi madre para que también se levantara. Cuando hizo el acto de levantarse, una mueca de dolor se instauró en su rostro, miré hacia su pie, y me di cuenta de que tenía el tobillo roto. Entre Beckett y yo, conseguimos levantarla con cuidado, apoyando sus brazos en nuestros hombros.
Sin dejar de abrazarla y acompañada de Beckett y el otro miembro del equipo, bajamos lentamente por las descuidadas y frágiles escaleras. El equipo médico nos estaba esperando en la puerta, ya que Beckett había pedido que esperaran unos minutos a que mi madre se tranquilizara, cuando la encontró, estaba perdida en el miedo y el terror que sentía al estar secuestrada, sola y atada desde hacía tantas horas.
Salimos del lugar y acompañamos a mi madre hasta la ambulancia, donde inmediatamente empezaron a hacerle algunas pruebas para ver que todo estaba bien e inmovilizarle el tobillo.
Beckett y yo nos quedamos algo apartadas, mientras el equipo de rescate se juntaba de nuevo y recogía todas las pistas que pudieron encontrar por la nave.
- Beckett, nunca podré agradecerte esto como es debido – dije mirando sus ojos fijamente, con una amplia sonrisa en mi rostro.
- No tienes que agradecerme nada Castle, estaba haciendo mi trabajo.
- Si no fuera por ti, mi madre aún seguiría allí, aterrorizada y sola – una lágrima cayó desplazándose por mi rostro.
Beckett alargó una mano, y con una suave caricia de su dedo pulgar, retiró la lágrima, acariciando después mi mejilla.
- Ya está Rose, esta vez todo ha acabado de verdad, 'Knifes' está muerto, y su hija va a ir a la cárcel por secuestro.
Sin poder evitarlo, me tiré a sus brazos, aferrando mi cuerpo al suyo, envolviéndola contra mí, y suspirando profundamente, adorando y creyéndome del todo sus palabras.
- Te quiero Kate – susurré en su oído depositando después un beso en su cuello.
- Yo también te quiero Rose – susurró ella.
Aunque mi madre estaba bien, a excepción de la rotura de tobillo, tenía un principio de hipotermia por el frío vivido y necesitaban hacerle algunas pruebas más, así que decidieron que lo mejor era llevarla a un hospital.
Yo me fui con mi madre en la ambulancia y Beckett debía volver a comisaría para informar de todo y cerrar el papeleo del caso.
Resulta que Parker y su hija, la cual nos había mentido y era su contable en la sombra, tenían un oscuro y horripilante negocio en la mansión en la cual le maté. Gente adinerada y muy perturbada, les pagaba cuantiosas sumas de dinero por ver como 'Knifes' torturaba a sus víctimas o incluso por torturarles ellos mismos, de ahí salía toda esa cantidad de dinero que parecía tener. Toda esa información que conseguimos de la propia boca de Jennifer Parker, hizo que la internaran en prisión con una condena muy, muy larga, de la cual ni siquiera saldría con vida.
Pasaron unos cuantos días, en los cuales mi madre se pasó las horas haciéndose pruebas, hasta que al tercer día la dejaron volver a casa conmigo. Kate volvió a su apartamento, pero a diario se pasaba por casa a ver como seguía mi madre. Nosotras nos veíamos en la comisaría, donde por nuestro propio bien debíamos seguir disimulando, y como ya he dicho, en mi casa, aunque no durmiéramos juntas, siempre teníamos tiempo para besos furtivos en mi habitación y algún que otro momento de sexo rápido, sin que mi madre nos pillara por supuesto.
La situación era bastante difícil para mí, cada vez necesitaba más a Kate, la quería siempre cerca y aunque pocas veces lo admitiera, ella también.
Cuando llevábamos unas tres semanas en ese plan, con el caso de 'Knifes' totalmente cerrado, mi madre ya casi recuperada del todo, y ningún caso nuevo por resolver, pensé una solución momentánea para esa situación. Hablé con mi madre primero, asegurándome que no le importara quedarse sola, a lo que ella me respondió que sola no estaría, que si hacía falta, George vendría a hacerle compañía cuando me ausentara.
Esa misma mañana tenía todo planeado, pero debía hablar con Gates primero para llevarlo todo a cabo.
- Señor, ¿podemos hablar? – dije entrando a su despacho a mi llegada a comisaría.
- Si claro detective Castle, siéntese – me indicó con una sonrisa.
- Verá señor, sé que después de estos meses he tenido muchos altibajos y mi comportamiento en algunas ocasiones no ha sido el mejor – empecé a decir.
- No se preocupe Castle, aunque pueda parecer que a veces tengo el corazón de hierro, la comprendo mejor de lo que cree.
- Gracias señor, pero quería pedirle un favor – dije bajando mi mirada.
- Dígame, no tenga miedo de comentarme lo que sea – dijo sin cesar su sonrisa.
- Pues verá, después de resolver el caso de mi…bueno del personaje que decidió volver mi vida en una pesadilla constante, y de algunos casos más que han surgido durante estas semanas, me preguntaba si podría concederme una semana de vacaciones, por supuesto, lo he hablado con Esposito y Ryan y ellos ocuparían nuestro lugar sin problemas.
- ¿Nuestro? – preguntó levantando una ceja.
- La verdad es que también quería pedirle si podría concedérsela a la Detective Beckett – dije algo dubitativa pero mostrando una enorme sonrisa.
¿Qué os ha parecido? ¿Qué tendrá pensado Rose? Más en el proximo!
Espero vuestras reviews con muchas ganas, necesito saber si voy bien o si cambiaríais algo!
NOS LEEMOS! =P
