Well well well queridos lectores!
Aquí os traigo un nuevo capitulo! Cómo sabréis, a esta fic por desgracia no le queda muchisimo, de hecho tengo escritos 2 capitulos más, aún no he acabado pero yo creo que tampoco el queda muchisimo, unos 10 cómo mucho!
aliciaa11: Me alegra saber que no te ha decepcionado! Gracias x tu review, siempre me encanta leerte u know
mari90: Sí, por fin! =) me alegra de que te haya gustado como ha ido desarrollándose el fic igual que yo me he ido desarrollando con él! Gracias x tus siempre bienvenidas reviews!
Soli: Gracias x tus palabras, se que se nota la rapidez y el salto en el tiempo puede descolocar un poco, pero realmente estaba muy bloqueada con el tema, deseo que siga gustandote!
Thais1771: No sabes lo mucho que me animan tus palabras, muchisimas gracias de verdad!
EmilyCK: Me alegra mucho no haberte decepcionado =) Gracias!
jennijenni1919: La verdad es que quería hacer que fuera Beckett quien la salvara, pero no se me ocurría muy bien cómo, así que hice lo que pude hahahaha Gracias gracias gracias x tus palabras!
Ruth maria: A ver que tiene preparado Rose =) Gracias x dedicar tu tiempo a dejar una review =)
No me enrollo más, espero que os guste el plan y todo lo demás!
ENJOY!
Capítulo 49
Salí del despacho de Gates con una amplia sonrisa y con paso alegre.
- ¿Qué te ha dicho? – preguntó Esposito en voz baja para que Beckett, que estaba en la sala de descanso, no pudiera oír nada.
- Que la semana que viene es toda nuestra – dije sonriéndole.
- No sabes cuánto me alegro hermanita, aunque sabes que me debes una muy grande por esto ¿no?
- Lo sé Javi, lo sé, prometo compensártelo en cuanto volvamos – dije poniéndole una mano en el hombro.
- ¿Crees que le va a gustar? – preguntó el algo dubitativo.
- Eso espero, aunque quizá me mate por pedirle a Gates sus vacaciones sin permiso – me encogí de hombros.
Esposito se rio a carcajadas y justo en ese momento, Beckett volvió de la sala con dos cafés en sus manos.
- Toma Castle, creo que siguiendo tus consejos, la cafetera y yo nos llevamos mejor – dijo Kate con una sonrisa entregándome un café.
- Gracias – le guiñé un ojo – por cierto… ¿podemos hablar un momento a solas? – pregunté bajando la voz para que nadie nos oyera.
- Si claro, podemos volver a la sala de descanso por unos minutos, contando que de momento solo hay papeleo, no creo que pase nada – dijo riéndose.
Asentí, y café en mano, nos dirigimos a la sala de descanso. Cerramos la puerta y nos sentamos en el sofá.
- ¿Pasa algo cariño? – preguntó dándole un sorbo al café.
- Nada grave tranquila, es solo que…bueno estás últimas semanas no hemos estado juntas todo lo que me hubiera gustado – suspiré – entre la recuperación de mi madre y el trabajo, apenas nos hemos visto fuera de estas paredes.
- Lo sé, dormir sin ti no es lo mismo – dijo mirándome con los ojos cargados de amor.
- He pensado que quizá querrías ir a cenar conmigo esta noche – me mordí el labio nerviosa.
- ¿Me estás pidiendo una cita? – preguntó riéndose.
- Si, hace mucho que no tenemos una, de hecho creo que desde que estamos juntas no hemos tenido ninguna y lo echo de menos.
- Tienes razón – puso su mano sobre mi pierna - no hemos tenido una relación muy tranquila que digamos – se rio.
- Desde luego – dije riéndome a la vez que ella – entonces… ¿te apetece que salgamos esta noche?
- Por supuesto que me apetece.
- Podríamos ir a la hamburguesería que me llevaste, no he podido olvidar ese sabor ni queriendo – comenté entre risas.
- Me parece una estupenda idea, ¿me pasas a buscar por casa y vamos andando?
- ¿A las…7? – pregunté ansiosa.
- Perfecto – dijo mordiéndose el labio y mirando a los míos – cada vez se me hace más difícil no poder besarte aquí – dijo sin apartar su intensa mirada de mis labios.
- Detective, creo que llevamos demasiados días sin disfrutar de ese increíble sexo y está usted perdiendo la cabeza – dije provocativa.
- Castle no me hables así si no quieres que pierda la cabeza aquí mismo – dijo suspirando frustrada.
- Vale, vale, me lo guardo para esta noche – dije moviendo las cejas repetidamente.
- Por cierto, ¿qué hacías hablando con Gates? – preguntó de repente cortando el excitante momento.
- ¿Yo? ¿Hablando con Gates? – dije levantándome precipitadamente – No sé de qué me hablas – salí rápidamente de la sala.
Beckett negó con la cabeza y a los pocos segundos también salió de la sala.
El día pasó rápido, entre cerrar papeleos del caso que habíamos resuelto el día anterior, comida china y muchas risas entre compañeros, daba gusto volver a la normalidad en mi vida.
Me despedí de mis compañeros Ryan y Esposito, y le guiñé un ojo a Beckett acompañado por una amplia sonrisa.
Pasé rápidamente por casa para coger todo lo que necesitaba para la sorpresa que iba a darle a Kate, esperaba con todos mis nervios que le gustara la idea.
Cuando lo tuve todo cogido y preparado, me arreglé un poco. Me vestí con una camisa azul, una americana negra entallada que tenía por el armario y unos pantalones a juego, cambié mis típicas deportivas por unos zapatos algo más elegantes aunque sin mucha alza, ya que tampoco quería pasarme y que no pudiera caminar mucho, la recuperación había sido casi absoluta, tanto física como mentalmente, pero tampoco podía forzar mucho poniéndome unos tacones, no fuera a ser que jodiera todo lo conseguido hasta ahora.
Mi estómago mariposeaba por los nervios, cogí un taxi en dirección a casa de Kate y cuando llegué, subí hasta su piso.
- Buenas noches Castle, estás preciosa – dijo con una sonrisa al abrir la puerta.
Me quedé mirándola de arriba abajo, llevaba un vestido negro bastante corto y unos taconazos de infarto que hicieron que los nervios se disiparan en un hormigueo que recorrió toda mi espalda.
- Madre mía detective, se ha propuesto provocarme un infarto ¿no? – dije abriendo la boca después de mi excursión visual por su perfecto cuerpo.
Ella se rio y se apartó para dejarme entrar.
- Casi estoy lista, me retoco un poco el maquillaje de los ojos y vamos – informó metiéndose en su habitación.
- No creo que necesites ningún maquillaje, eres la mujer más preciosa del mundo con o sin maquillaje – dije desde el salón.
Escuché su preciosa risa y sonreí como una tonta. Estaba histérica, no podía esperar a ver su reacción ante la sorpresa que tenía preparada.
A los pocos minutos, Beckett salió de su habitación, con el bolso en la mano.
- ¿Nos vamos? – preguntó con una radiante sonrisa.
- Sí – le devolví la sonrisa, ofreciéndole mi mano para que entrelazara sus dedos con los míos.
Salimos del apartamento de Beckett y nos dirigimos al restaurante 'Honest Burger' situado en la calle Meard Street dando un corto paseo, en el cual cruzamos miradas en silencio, los nervios inundaban mi cuerpo entero.
Entramos al pequeño restaurante y por suerte, la mesa en la que nos sentamos la primera vez estaba libre.
- Buenas noches señoritas, me alegro de volverlas a ver – dijo la dueña de la hamburguesería sonriéndonos a ambas – veo que todo va excelentemente bien – dijo mirando nuestras manos cogidas sobre la mesa – ¿qué les pongo?
Beckett y yo nos mirábamos entre divertidas y alucinadas, que esa mujer mayor se acordara de nosotras habiendo ido solo una vez, fue toda una sorpresa.
- Pues pediremos el menú Honest Burger ¿no? – preguntó Kate mirándome.
- Por supuesto – dije sonriéndole primero a ella y luego a la adorable señora de pelo canoso con su delantal verde impecablemente limpio.
La mujer desapareció tras la barra y Beckett me miró sonriente.
- ¿No te parece curioso que se acuerde de nosotras? – preguntó entre risas.
- Me ha dejado helada – dije riéndome – aunque es difícil olvidar una belleza como la suya, detective.
- Yo creo que en realidad es por el numerito que montamos susurrándonos y en el cual nos pilló de pleno – soltó una carcajada.
- Puede ser. ¿Te he dicho ya lo tremendamente guapa que estás esta noche? – dije sonriendo.
Ella se mordió el labio ocultando una sonrisa, mientras negaba con la cabeza.
- Sabes que siempre me gustan tus piropos pero…desde que has llegado noto que estás más nerviosa de lo normal, y viendo cómo me estás haciendo la pelota… ¿Qué has hecho? – preguntó achinando los ojos, cruzándose de brazos.
- ¿Qué? ¿Cómo? ¡Pero qué dices! – dije nerviosa, removiéndome en la silla – yo no he hecho nada.
- ¿Tengo que repetirte que se perfectamente cuando mientes?
Tragué saliva sonoramente mientras la mirada de Beckett se clavaba intensamente en la mía.
Cuando iba a abrir la boca para hablar, la camarera apareció con la comida.
- Hora de comer – dije con una forzada sonrisa, mirando a Kate con terror.
- No creas que esta conversación ha terminado Castle, cuando me acabe esta hamburguesa, me vas a contar que has hecho.
Asentí mientras me llevaba la hamburguesa a la boca para no tener que seguir hablando. Por unos minutos, me dejé llevar por el sabor de esa exquisita comida, sin pensar en cómo iba a darle la sorpresa a Beckett, simplemente dejándome llevar por el disfrute de mis papilas gustativas.
Ella seguía mirándome intensamente mientras daba bocados a su hamburguesa, haciendo que de vez en cuando alzara mis ojos del plato y la mirara con nerviosismo.
- ¿Me vas contar que has hecho o no? – preguntó robándome una patata frita del plato.
- Esto…podría hacerlo, sí – dije asintiendo, llevándome otra patata frita a la boca.
- ¿Podrías? – frunció el ceño mientras acababa de masticar.
- Sí, con una condición.
- Ya empezamos… ¿Qué condición? – dijo acercándose un poco más a mí sobre la mesa.
- Que me vas a dejar hablar, y hasta que no acabe, no vas a decir nada malo.
Ella achinó los ojos, mostrándome que no se fiaba un pelo de lo que iba a decirle.
- ¿Trato hecho? – dije alargando la mano por encima de la mesa.
- Vale… - dijo estrechándome la mano.
- Pues…cómo te he dicho antes, llevamos unos días, los cuales a mí me han parecido meses, sin poder vernos todo lo que queremos.
- Lo sé cariño, pero…
- Déjame hablar Kate, por favor – la interrumpí.
- Vale, perdona…- dijo ella agachando un poco la mirada.
- Sabes que te quiero, y que verte en la comisaria y algún ratito en casa me encanta, pero…necesito más.
- ¿Vas a dejarme? – abrió los ojos como platos, incorporándose en su silla.
- ¡QUÉ! – exclamé con un tono demasiado alto, haciendo que todos los presentes en el restaurante se giraran hacia nosotras.
Miré alrededor avergonzada y pedí perdón con la mano.
- ¿Cómo se te ocurre pensar eso? – pregunté bajando el tono y acercándome más a ella por encima de la mesa.
- No lo sé Rose, estás muy rara, y me dices esas cosas y…y... – dijo completamente nerviosa.
- Kate, lo que te iba a decir no es eso, jamás se me pasaría por la cabeza… - dije cogiendo mi bolso, rebuscando algo en él.
Cuando por fin encontré lo que buscaba, la miré sonriendo y le entregué un sobre.
- ¿Qué es? – preguntó cogiéndolo.
- Ábrelo, y lo verás – dije con una sonrisa en mis labios.
Abrió el sobre, sacando la hoja de papel que había dentro. Empezó a leerlo todo, y poco a poco, iba abriendo más los ojos.
- Espera, espera, ¿esto son billetes de avión? – preguntó mirándome.
- ¡Sorpresa! – exclamé riéndome.
- ¿Irlanda? ¿Nos vamos a Irlanda? – preguntó sorprendida.
- Si detective, si te apetece, claro – pregunté algo nerviosa.
- ¡Claro que me apetece! Siempre he querido visitar Irlanda, dicen que es precioso.
- Lo es.
- Pero…aquí pone que son para el lunes que viene…- frunció el ceño, dudosa.
- Exacto – los nervios volvieron al ver su cara de confusión.
- Pero la semana que viene trabajamos Castle, no podemos irnos – puso carita triste.
- De hecho detective, esta mañana he hablado con Gates.
- ¿Ves como no me lo había imaginado? – dijo frunciendo el ceño.
- Lo sé, pero si te lo decía, me interrogarías estropeando la sorpresa – dije riéndome.
- Posiblemente ¿Y qué le has dicho? – preguntó impaciente.
- Pues…aquí viene el momento en el que puede que te enfades…le he pedido que…nos conceda una semana de vacaciones, a ambas – dije bajando la cabeza y poniendo una mueca de terror, esperando su respuesta.
- ¿En serio? ¿Y te ha dicho que si? – preguntó sorprendida.
- Sí, después del maldito caso de 'Knifes' y de todo por lo que hemos pasado, no ha dudado ni un segundo en concedernos los días.
- Eso es… - cerré los ojos, esperando la ira de Beckett contra mí - ¡perfecto! – exclamó.
Abrí los ojos de nuevo, encontrándome la expresión de felicidad de Beckett, parecía la carita de una niña pequeña la primera vez que le dicen que va a ir a Disneyland Paris.
Se incorporó por encima de la mesa, dejando los billetes en ella, poniendo sus manos en mis mejillas, atrayéndome hacia sus labios. Me besó con ternura, con cariño, mostrándome la felicidad que sentía.
- Es la mejor sorpresa del mundo cariño, me encanta – dijo al separar sus labios de los míos, sentándose de nuevo.
- ¿No te importa que te haya pedido las vacaciones sin tu permiso? – pregunté sorprendida por su reacción.
- No, ¿qué mejor que pasar mis días libres contigo? – dijo ampliando su sonrisa.
- Menos mal – resoplé llevándome una mano a la frente, aliviada.
- ¿Creías que me enfadaría? – frunció el ceño.
- Bueno…no sé, ya sabes como soy, a veces las inseguridades pueden conmigo.
- Lo sé, pero aun así lo has hecho, eso quiere decir que poquito a poco vas aprendiendo a vencerlas, en estos meses ya has dado grandes pasos con ello, así que, tranquila, no me enfado, me encanta la sorpresa, Rose.
Sonreí con toda la felicidad del mundo y por encima de la mesa, Kate puso su mano sobre la mía, acariciándome con sus dedos. Nos quedamos mirando a los ojos como muchas otras veces, transmitiéndonos todo lo que sentíamos sin necesidad de decir nada con palabras.
- ¿Y dónde vamos a dormir en Irlanda? – preguntó de repente.
- ¿Dormir? Eso es lo que menos pienso hacer teniéndote una semana entera para mi solita – dije riéndome.
Ella se rio y se mordió el labio, provocando que todo mi cuerpo temblara de nuevo con la visión de ese simple pero tan excitante gesto.
- Va Castle, en serio, ¿dónde vamos a…pasar las noches? – dijo riéndose.
- Pues en una casita rural muy acogedora que hay en medio de la montaña, era de mi padre y pasé muchos momentos de mi infancia allí, hace mucho tiempo que ni mi madre ni yo vamos – dije suspirando nostálgica, bajando mi mirada.
- Si es un sitio importante para ti, me encantará conocerlo – dijo sonriendo, apretando mi mano suavemente para que la mirara de nuevo.
- Pienso hacer que sea la mejor semana de nuestras vidas Kate – dije sonriéndole.
¿Os ha gustado? Dejadme vuestras reviews!
Nos leemos!
