Buenas noches queridos lectores

Os traigo un nuevo capitulo, siento mucho tardar, pero voy subiendo según escribo y los momentos de inspiración escasean y a veces aparecen cuando no tengo el ordenador cerca hahaha

Bueno, no me enrollo más, espero que os guste el capitulo y sigáis disfrutando de este fic como el primer día, estos capítulos nuevos son un poco presentación de lo que viene, puede que ahora no entendáis mucho pero espero que si la inspiración me deja, esto me lleve a donde quiero llegar =)

Pues eso chicos, dejad muchas reviews y comentadme si os mola el camino que está llevando esto o no, y así puedo saber si debo seguir por aquí o cambiar algo!

Un beso y...

ENJOY!


Capítulo 55

Él me ofreció su mano para ayudarme a levantar, y con algo de fuerza en mi pierna derecha, conseguí levantarme sin mucha dificultad.

Me quedé mirándole sin saber muy bien que decir, la verdad es que había cambiado mucho, su pelo rubio oscuro estaba más corto que la última vez que le vi, una camiseta azul bastante entallada marcaba sus muy desarrollados músculos y sus profundos ojos azules estaban clavados en los míos, acompañados por una amplia sonrisa con la cual solía derretirme años atrás.

- Hola Rose, ha pasado mucho tiempo – su voz, más profunda que antaño, me sacó de mi ensoñación.

- ¿Mucho? Unos seis años – dije aún alucinada por tenerlo delante.

Oí un carraspeo a mi espalda y me giré, encontrándome a una Beckett cruzada de brazos y con el ceño fruncido.

- Emmmm perdonad, este es…es…Gary – dije poniéndome a su lado para que todos lo vieran – Ella es Kate Beckett, él es Kevin Ryan y a Javi ya le conoces – hice las presentaciones.

- Espera, ¿eres Gaz? Coño tío, menudo cambio, no te hubiera reconocido ni en un millón de años – dijo Esposito levantándose y dándole la mano.

- Tú también has cambiado mucho Javier – dijo devolviéndole el apretón de manos.

- ¿De qué os conocéis? – preguntó de repente Kate con el ceño aún fruncido.

- Él es…bueno era… - dije sin saber cómo responder a esa pregunta sin que Beckett pudiera mosquearse.

- Digamos que esta mujer de aquí fue mi gran amor del instituto – contestó Gary poniendo su brazo alrededor de mi cintura y acercándome a él, haciéndome sentir realmente incomoda ante la atenta y amenazante mirada de Kate.

- Hasta que tuviste que irte a Boston a cumplir tu sueño – dije retirando su brazo y apartándome de él ligeramente.

- ¿Te he dicho ya que estás preciosa? – dijo mirándome fijamente a los ojos, haciendo que me ruborizara al ver su seductora sonrisa.

Kate se levantó de golpe y se colocó a mi lado, cogiéndome por la cintura en un gesto dominante.

- No me he presentado como es debido, Kate Beckett – dijo enseñándole la mano en forma de saludo – la prometida de Rose.

Gary abrió los ojos de par en par.

- Uhhh, vaya… esto sí que es una sorpresa – respondió agarrándole la mano y fijándose en el anillo.

- Emmm, si, bueno, ya ves… - tartamudeé nerviosa.

- Parece que tenemos mucho que contarnos, ¿te parece que quedemos para tomar un café y ponernos al día? – dijo Gary sin retirar esa irresistible sonrisa.

- Si…claro – respondí dudosa ante la atenta y enfadada mirada de Kate.

- Aquí tienes mi tarjeta, llámame cuando tengas un rato libre – dijo entregándome una tarjeta de visita y guiñándome un ojo justo antes de girarse para irse.

La sonrisa de idiota se me borró de golpe al ver cómo me miraba Beckett.

- ¿Qué pasa? – pregunté incrédula sin darme cuenta de mi actitud delante de Gary.

- ¿A qué ha venido eso? – dijo soltando mi cintura y cruzándose de brazos.

- Solo quería ser amable – me encogí de hombros – nada más.

- Bueno chicas, creo que será mejor que nos vayamos, es tarde y mañana madrugamos – dijo Espo intentando calmar el ambiente.

- Sí, creo que será lo mejor – dijo Ryan levantándose.

Recogimos todo y después de pagar, salimos del bar, nos despedimos de nuestros compañeros y nos fuimos andando a casa de Kate.

El silencio incómodo que reinaba entre nosotras me estaba matando, no sabía muy bien que decir para no cagarla, pero estaba claro que mi silencio era mucho peor.

- Kate…no…no te enfades, por favor – le rogué para que me mirara al menos a la cara en vez de mirar al frente en silencio.

- No estoy enfadada Rose, es simplemente que no suelo ser una persona celosa, y odio cuando me pasa, desde lo que paso con Rick yo…ya sabes… - dijo sin mirarme.

- Yo no te he dado motivos para ponerte celosa – dije parándome.

- Castle, tú no te has visto la cara mirando a ese tío, se te caía la baba – dijo parándose también y mirándome por fin – parecías una colegiala toda emocionada.

- Eso no es verdad – negué rotundamente incluso con la cabeza.

- Rose, te he visto con estos ojos – dijo señalándose los ojos con dos dedos – por mucho que lo niegues.

- Lo que tú llamas caérseme la baba, era simplemente una expresión de sorpresa, nada más.

- Lo que tú digas – dijo Beckett empezando a andar de nuevo.

Resoplé frustrada y después de unos segundos, la seguí.

- ¡Beckett espera! – grité antes de alcanzarla.

- Déjalo Castle, estoy cansada y tengo ganas de meterme en la cama – dijo subiendo las escaleras hacia la portería de su apartamento.

Ella entró por la puerta y tuve que acelerar mi paso y subir las escaleras precipitadamente para que ésta no se cerrara. Cuando entré, ella estaba en el ascensor esperándome.

- Kate por favor… - dije al entrar, acercándome a ella.

- Rose, he dicho que ya está, déjalo – desvió su mirada hacia un lado mientras las puertas del ascensor se cerraban.

- Kate, soy yo ¿vale?, no soy mi primo, puede que llevemos el mismo apellido pero no soy él, nunca jamás te engañaría, siento si no he reaccionado de la mejor manera con Gary.

- Está bien, tienes razón, soy una idiota – me miró a los ojos, y ver ese atisbo de inseguridad en su mirada me enterneció.

- No eres una idiota, eres humana, es normal sentir celos – le cogí de la mano y le di un beso en ella.

Las puertas del ascensor se abrieron, entrelacé mis dedos con los suyos, y nos adentramos en su apartamento.

- Al menos me alegra ver que tienes buen gusto eligiendo a tus parejas – dijo riéndose.

- ¿Qué quieres decir? – pregunté extrañada cerrando la puerta del apartamento de Beckett.

- Pues ese Gary, está muy bueno – se sentó en el sofá, mirándome.

- Bueno, sí, no está mal, tampoco es que me haya fijado mucho – mentí - pero no siempre ha sido así, cuando yo le conocí era un tirillas con el pelo alborotado – me acerqué al sofá y me senté a su lado.

- ¿Y cuánto tiempo estuvisteis juntos? – preguntó a la vez que ladeaba su cuerpo.

- No mucho…además, ¿qué más da? El pasado, pasado está – dije intentando evitar responderla.

- Simple curiosidad, va…respóndeme – llevó su mano hasta encima de mi pierna, acariciándome suave y sensualmente recorriendo mi muslo de arriba abajo.

- Pues…poco más de 5 años – desvié mi mirada para no ver su reacción.

- ¿Y eso es no mucho? – su tono cambió de golpe, de nuevo mostrándose molesta.

- Bueno, empezamos en el instituto, éramos unos críos y… él quería estudiar medicina en la universidad de Boston, era su sueño, y yo quería quedarme aquí para ser policía, así que…le dejé marchar y ahí se acabó, no le veía desde entonces.

- Vaya… ¿Le dejaste por amor? ¡Qué bonito! – exclamó algo irónica.

- ¿Pero qué más da eso ahora Kate? Estoy contigo, y no quiero estar con nadie más – dije mostrándole la mayor de mis sonrisas, acercándome a besarla – por muy bueno que esté – me reí justo antes de que nuestros labios se rozaran y ella golpeó mi hombro, para después rodearme con su brazo y acercarnos para besarnos del todo.

- Sabes…sigo queriendo meterme en la cama… – susurró Beckett en mi oído.

- Yo también…de repente siento unas ganas enormes de meterme en la cama… - susurré sobre sus labios de la misma manera en la que ella lo había hecho.

Ella levantó una ceja y me mordió el labio justo antes de cogerme de la mano y levantarnos las dos rápidamente con dirección hacia el dormitorio.

Nuestros cuerpos cubiertos en sudor resbalaban entre las sábanas, mis manos se encontraban perdidas entre sus piernas mientras mis labios cubrían de besos sus boca y la suave piel de su cuello. El sonido de nuestros gemidos se mezclaba con nuestras respiraciones agitadas y justo en el momento en el que Beckett estaba a punto de llegar de nuevo al éxtasis…

- Oh Dios, oh dios, oh… ¡Joder! – exclamó Kate al escuchar el vibrante sonido que salía de su bolso.

- No lo cojas – ordené besando su cuello.

- Tengo que hacerlo Castle, ¿recuerdas que somos policías? – dijo apartándome suavemente.

- Ahora mismo no me acuerdo ni de mi nombre, detective – me mordí el labio mientras observaba el cuerpo desnudo de Kate levantándose de la cama.

- Beckett – dijo al descolgar – vale, mándame la dirección y estaremos allí lo antes posible – dijo mirándome con una sonrisa al ver como la miraba embobada.

Colgó el teléfono y se acercó de nuevo a la cama.

- Tenemos que vestirnos, ha habido un asesinato – indicó cogiendo ropa del armario.

- Son las tres de la mañana y estoy completamente excitada, como odio a los pirados de Londres – dije mirando el reloj, resoplando frustrada.

- Lo siento Castle, el crimen no tiene hora, te recuerdo que la que se acaba de quedar a puntito de un orgasmo he sido yo.

- Vaya detective, siento haberla dejado a medias – achiné los ojos.

- Va, déjate de ironías y vístete, tenemos que irnos cuanto antes.

- Vaaaaaaaaaaaaale – me levanté de la cama, me puse la prótesis y Beckett me pasó algo de ropa.

Nos tomamos rápidamente un café para ir algo más despejadas a la escena del crimen y salimos para allá.

- Espero que no se me note mucho – comenté una vez estábamos metidas en el ascensor descendiendo hacia la calle.

- ¿El qué? – preguntó Beckett mirándome divertida.

- Las ganas que tengo de arrancarte la ropa y volver a meterte en esa cama hasta que amanezca – dije cogiéndola de la cintura.

Beckett soltó una carcajada y me agarró las manos que estaban entrelazadas por encima de su trasero.

- Tranquila cariño, tenemos toda una vida por delante para disfrutar juntas – se mordió el labio sensualmente poniendo una de sus miradas pervertidas.

- Beckett, poniéndome esa mirada y mordiéndote de esa manera el labio no ayudas nada – dije resoplando.

El ascensor llego abajo y las puertas se abrieron.

- Anda vamos – dijo saliendo del ascensor esperando que la siguiera.

Mire embobada su trasero moviéndose al compás de sus pasos y volví a resoplar.

- ¿Vienes o no? – dijo girándose al llegar a la puerta viendo que no la seguía.

- Sí, sí, perdona, solo estaba contemplando las vistas – dije acercándome rápidamente a ella, dándole una palmada en el culo.

Beckett rodó los ojos y nos fuimos directas a su moto, llegando rápidamente a la escena del crimen, ya que a esas horas, el tráfico era escaso. Recorrimos las calles a toda velocidad, siempre respetando la velocidad máxima permitida, aunque a mí me encantaba que fuera rápido, era una gran excusa para poder agarrarme fuertemente a su cintura y disfrutar del olor a cerezas que emanaba de su cuello, simplemente, era adicta a ella.

Nos bajamos de la moto y seguimos a pie el resto del camino, ya que la escena del crimen volvía a ser en Kingston Park aunque esta vez fuera en otra parte del parque, lejos del lago donde había sido la anterior.

Levanté el cordón policial para que Beckett pudiera pasar y ella me lo agradeció con una de sus preciosas sonrisas y un gesto de gratitud con la cabeza.

- Buenas noches detectives – dijo Esposito al vernos.

- Buenas noches chicos, ¿qué tenemos? – preguntó Beckett muy interesada.

- Otra chica, asfixiada como la anterior, parece ser el mismo asesino, aunque ya sabes, hasta que no tengamos la confirmación de la forense no podemos adelantar acontecimientos – informó Javi, sonriendo levemente al mencionar a Lanie.

- ¿Quién la encontró? – pregunté yo mirando hacia un hombre que estaba hablando con Ryan a unos metros de nosotros.

- El guarda del parque, estaba haciendo la ronda de vigilancia cuando la vió sentada en el banco, se acercó a la chica para avisarle de que no podía estar ahí ya que el parque estaba cerrado y se dio cuenta de que estaba rígida.

- ¿Podemos ver el cuerpo? – preguntó Beckett.

- Sí claro, está en ese banco de ahí, la doctora Parish está examinando el cuerpo antes de llevárselo a la morgue – dijo Esposito mientras señalaba la posición del banco.

Beckett y yo nos acercamos hacia donde estaban Lanie y el cadáver.

- Buenas noches Lanie – saludé amigablemente a la forense que se encontraba mirando los moratones que tenía la chica en el cuello.

- Buenas noches detective Castle, detective Beckett – dijo Lanie levantando la cabeza para mirarnos.

- ¿Puedes saber la hora de la muerte?

- Pues es pronto para decirlo, pero por los moratones que podéis ver aquí – dijo señalando el cuello – yo diría que lleva unas dos horas muerta.

- ¿Entonces la mataron después de que cerraran el parque? El asesino debió colarse aquí con ella – deduje mirando el cuerpo.

- No parece que peleara con su asesino, además tiene un olor dulzón por la cara, yo diría que la drogaron con cloroformo, pero cuando me lleve el cuerpo y lo examine mejor, podré confirmároslo – siguió informando la forense.

- Está bien Lanie, gracias por la información – dijo Beckett guiñándole un ojo.

- De nada, es mi trabajo, aunque la verdad es que me hubiera gustado seguir durmiendo – dijo entre risas la doctora.

- Sí, a mí también… - dije mirando de reojo a Beckett que desvió la mirada al oír mi comentario para que Lanie no se diera cuenta de la sonrisa pícara que cruzaba su rostro.

Nos despedimos de Lanie y nos dirigimos todos hacia la comisaria, a poner en orden todas las pistas que teníamos.


Nos leemos en el próximo capítulo!