SORPRESA!
Muy buenas gente
Sí, se que queréis matarme, se que tengo este fic abandonado y que muchos me habéis preguntado si lo iba a seguir o no, y ahora puedo confirmaros por fin que sí!
Gracias a todos y cada uno de los que seguís este y mi otro fic, prometo intentar subir más a menudo en este, aún quedan varios capítulos (que ni siquiera tengo escritos pero tengo una ligera idea de como desarollarlos) y pienso acabarlo!
Se que también vais a querer matarme cuando comprobéis lo corto que es, pero prefería dejarlo así antes de seguir con ello y poder subir algo ya, odio esos fics que suben capítulos cada mucho, así que no quiero haceros esperar más
Espero con todo mi corazón que os siga gustando y que me dejéis unas preciosas reviews diciéndome lo que pensáis que va a pasar y lo que os ha parecido!
Sin más dilación,
ENJOY!
Capítulo 58
Rose se asomó a la sala y le indicó a Gary que ya podía salir y que quedaba libre, vi como él se levantaba con una sonrisa de oreja a oreja y salía de la sala de interrogatorios.
- Se lo dije detective – dijo pasando por mi lado provocándome ganas de vomitar.
Rose miraba atenta la escena y negaba con la cabeza.
- Respira hondo Kate, confía en mí – dijo acercándose a mí y dándome un ligero toque en el hombro con el suyo.
Gary se acercó con su sonrisa de imbécil y miró fijamente a Rose.
- ¿Podemos ir a tomar ese café ahora? – dijo mientras yo achinaba los ojos flipando con ese tío.
- Claro que podemos – dijo Rose, la miré de golpe alucinada.
- Detective, no se preocupe, se la devolveré entera – dijo cogiendo a Rose suavemente por el brazo.
Ella se soltó de su agarré y se acercó a mí de nuevo, entrelazando sus dedos con los míos. Me quedé mirando nuestras manos entrelazadas y levanté la vista poco a poco dirigiéndome a sus ojos que me miraban fijamente.
- Pero tú también te vienes – dijo sin más.
¿Cómo podía dudar de ella? Me había demostrado mil y una veces lo que me quería, confiaba plenamente en ella, y aunque ese imbécil se las diera de conquistador nato con su sonrisita y su mirada seductora, sabía que con mi Rose no podía, así que decidí sonreír mirándola fijamente y hablar con toda la sinceridad posible, dejando de lado mis celos y mis dudas, demostrándole que de verdad confiaba en ella.
- Castle, no podemos irnos las dos, estamos en medio de un caso, pero puedes ir tú, confío en ti, y tenéis mucho que contaros.
Miré hacia el despacho de Gates y vi que no estaba, así que no lo dudé ni un segundo, y le planté un beso en los labios ante la atenta mirada de Gary, miré de reojo y vi su expresión de incomodidad.
- ¿Estás segura? – preguntó ella con una pequeña mirada de inseguridad.
- Sí, estoy segura – acerqué mis labios a su oreja - Además, hazle saber que voy armada y que no dudaría ni un segundo en usarla – susurré en su oído soltando una pequeña risita.
Ella también se rio, y a la vez que nuestras manos se soltaban poco a poco, puso su otra mano sobre mi mejilla, mirándome con ternura a los ojos.
- En media hora estoy aquí ¿vale? – susurró suavemente, tranquilizándome – estaremos en la cafetería de aquí al lado.
Me sentía plena, me encantó que supiera perfectamente cómo me sentía, y aunque los celos seguían ahí, yo no era quién para prohibirle nada, si ella quería ir, yo iba demostrarle que confiaba ciegamente en ella.
- Cualquier cosa que pase, no dudes en llamarme – me dio un cariñoso beso en la mejilla.
- Tranquila, lo haré – le guiñé un ojo.
Ella se giró hacia Gary, pero esta vez no dejó que la cogiera del brazo, simplemente, se encaminaron hacia el ascensor uno al lado del otro, él me miró una última vez antes de meterse en él, con esa mirada altiva que tanto me repugnaba, sonriendo con superioridad.
Cuando las puertas del ascensor se cerraron, resoplé profundamente, intentando controlar mis nervios, confiaba en ella, pero no en él, aunque sabía que si intentaba algo, Rose lo pararía ipsofacto, o al menos eso esperaba. Decidí volver a mi trabajo y seguir investigando, habíamos perdido al sospechoso y necesitábamos encontrar algo cuanto antes para poder resolver el caso.
Pasó un largo rato, bueno al menos a mí me lo pareció ya que los segundos se habían empeñado en pasar como si fueran minutos, miré mi reloj y me di cuenta de que solo llevaban fuera diez escasos minutos, removí mi cabeza y resoplé de nuevo, intentando tranquilizarme, me sentí tan tonta en ese momento.
Cuando había pasado casi una hora, me encontraba hablando con Esposito y Ryan sobre el caso, miré mi reloj y fruncí el ceño al ver que Rose aún no había vuelto.
- ¿Chicos os importa si salgo un momento? No creo que tarde mucho – les pregunté.
Ellos me miraron algo confundidos, pero a los pocos segundos, afirmaron con la cabeza, dándome permiso para salir.
Por una parte no quería ser la novia tonta y celosa que fuera a comprobar que todo iba bien, pero por otra parte Rose me había dicho que en media hora estaría de vuelta y no lo estaba.
Salí por la puerta de la comisaría, y me dirigí hacia la cafetería en la que Rose me había dicho que estarían, intentando pensar mientras andaba que excusa pondría para no parecer una idiota ante Gary. Cuando por fin llegué, respiré hondo un segundo y entré. Fruncí el ceño al mirar por todos lados y no divisar ni a Rose ni a Gary, ¿dónde se habían metido?
Los nervios volvieron a aflorar en mí, notando como mi corazón palpitaba aceleradamente. Cogí mi teléfono móvil y marqué el número de Rose, pero después de varios tonos, nadie respondió.
Pensé que quizá habían decidido ir a otro sitio y Rose habría vuelto a la comisaría en mi ausencia, así que volví lo más rápido que pude a mi lugar de trabajo, con la esperanza de encontrarla allí.
Cuando crucé las puertas de la comisaría, miré por la sala principal y no la vi, fui a la sala de descanso para comprobar que tampoco estaba allí, el último sitio que se me ocurría era el baño, y después de entrar y comprobar cada cubículo de éste, resoplé frustrada, ¿dónde coño se habían metido?
- Espo, Ryan, ¿habéis visto a Rose? – pregunté saliendo de nuevo a la sala principal.
- No Beckett, la última vez que la hemos visto ha sido saliendo junto a Gary ¿Qué pasa? – preguntó Esposito mientras yo volvía a llamar al móvil de Rose.
- No está en la cafetería donde me ha dicho que estarían, y no me coge el maldito teléfono – dije colgando y dejando caer el móvil en la mesa al escuchar de nuevo su contestador, completamente enervada.
- Hace algo más de una hora que se han ido, quizá estén en otro sitio, haya mucho ruido y no oiga el teléfono.
- Es raro Javi, me hubiera avisado, además dijo que si pasaba cualquier cosa la llamara – me toqué el pelo nerviosa.
- Espera, voy a probar yo – dijo cogiendo su teléfono y llevándoselo a la oreja, mientras yo le miraba mordiéndome las uñas – nada, salta el contestador después de unos cuantos tonos.
- ¿Qué hago? Tengo un mal presentimiento – le dije notando como mi pulso se aceleraba más y más.
- Beckett, tranquila, espera un rato más, ya sabes lo despistada que es Rose, se le habrá olvidado avisarte, seguro que aparece en breves – puso su mano en mi hombro, intentando tranquilizarme.
- Ya sé que es un despiste, pero me dijo media hora, y ha pasado mucho más rato, no es normal en ella.
- Soy su mejor amigo, y créeme cuando te digo, que sí lo es – él se rio, intentando calmar mis nervios – hazme caso, espera un rato más, y si no contesta o no aparece, no sé, puedes pasarte por su casa o algo.
- Tienes razón, quizá ha ido a buscar ropa a su casa o algunas cosas que necesite, aún no se ha mudado del todo a mi apartamento.
- Ves, ya piensas con más cordura – volvió a reírse y yo rodé los ojos, podía entender porque él y Rose eran como hermanos, eran tal para cual.
Esperé unos minutos más, mirando mi reloj de muñeca a cada poco rato, y viendo que Rose seguía sin cogerme las llamadas y que no aparecía, decidí hacerle caso a Esposito e ir a su casa a comprobar si estaba allí. Le pedí permiso a mi superior para poder ausentarme un rato, ya que el caso no avanzaba, recogí mis cosas, y me dirigí a casa de Rose.
Mientras iba conduciendo, me pareció una locura la simple idea de que Castle se hubiera ido hasta su casa sin decirme nada, pero los nervios tampoco me dejaban pensar con claridad y no se me ocurrían más posibles opciones de donde podría estar, solo esperaba que el maldito Gary no estuviera con ella.
En ese momento sentí que tenía un mal de ojo, ya que tuve que dar varias vueltas para conseguir aparcar cerca de su apartamento, dejando el coche al final a tres calles de allí. Caminé lo más deprisa que pude, me sentía nerviosa, ansiosa por saber si estaba allí o no, temiendo de nuevo el no encontrarla. Cogí de mi bolso las llaves que Rose me había dejado para que no tuviera que estar siempre pendiente de ella cuando íbamos a su apartamento, y subí en el ascensor, notando como mi corazón luchaba por salírseme del pecho. Seguía con un mal presentimiento en la mente, no sabía ni porqué, sólo habían ido a tomar un café, pero el rostro de Gary y su expresión cuando las puertas del ascensor de la comisaría se cerraron, de repente me daban muy mala espina.
Por fin llegué al piso correcto, y dirigí mis pasos precipitadamente hasta su puerta, metí las llaves en la cerradura y abrí. El salón estaba vacío, y en la casa solo se escuchaba el silencio. Miré hacia el sofá, y me fijé que las pertenencias de Rose estaban sobre él, respiré algo más tranquila, sabiendo que ella estaba allí.
- ¿Rose? ¿Estás aquí? – pregunté en voz alta para que me oyera, pero no obtuve respuesta.
Me acerqué hasta su habitación, y me encontré la puerta entre abierta. La abrí del todo y me asomé, encontrándome algo que no esperaba, provocando que abriera los ojos de par en par y sintiera como mi sangre comenzaba a hervir. Ante mi tenía a Rose, con el torso desnudo, cubierta por la sábana desde la cintura, durmiendo plácidamente boca abajo. Di unos pasos más sin poder creerme lo que estaba viendo, y me fijé que sobre la mesita de noche había una nota escrita, la cogí con las manos temblantes y comencé a leerla.
- Gracias por este reencuentro Rose, espero repetirlo pronto, sigues siendo increíble en la cama, y tranquila, no le diré nada a tu prometida.
Gary
Nada más acabar de leerla, la arrugué entre mis manos, completamente furiosa, notando como mis ojos se llenaban de lágrimas, no podía creerme que Rose me hubiera hecho eso.
Oh, oh! ¿Qué creéis que habrá pasado?
Dejádmelo escrito en las reviews!
Nos leemos pronto!
