Buenas de nuevo queridos lectores!
Os traigo un nuevo capítulo que espero que os guste, no me acaba de convencer mucho a mí, espero que a vosotros no os pase lo mismo hahahaha
Muchas gracias a todas las reviews!
Me alegra ver que todos confiáis en Rose, es agradable ver que la gente aprecia a un personaje que una misma ha creado =D
Al Guest que ha escrito diciendo que solo había leído el último capi y que debía aparecer Richard y llevarse a Kate, solo decir que casi he tenido que buscar un traductor para entenderlo hahaha y que para decir algo así y juzgar un fic por su último capi, mejor no decir nada ;)
Bueno gente, espero que lo disfrutéis y me dejéis muchas reviews que me animen a seguir!
ENJOY!
Capítulo 59
Lancé la nota arrugada a la cara de Rose con toda la rabia del mundo, me sentía engañada, traicionada, rabiosa, como una imbécil a la que siempre le pasaba lo mismo, quería matar a ese hijo de…
Queridos lectores, vuelvo a ser Castle, Beckett me ha pedido que siga yo, ya que recordar todo lo que pasó aún sigue doliéndole un poco y cree que si lo cuenta ella, habrá más palabrotas de las que debe estar permitido aquí.
Así que seguimos, de nuevo desde mi punto de vista.
Comencé a abrir lentamente los ojos después de notar que algo caía sobre mi cara, noté un terrible dolor en mi cabeza y en ese instante, no acabé de reaccionar.
Cuando abrí totalmente los ojos, vi a Kate de pie a un lado, con los ojos rojos brotando lágrimas. Me giré de golpe ya que me encontraba tumbada boca abajo y me di cuenta de que estaba completamente desnuda. No recordaba nada, no sabía si quiera donde estaba.
¿Cariño? ¿Qué ha pasado? – pregunté nerviosa tapándome con la sábana que tenía cubriendo parte de mi cuerpo - ¿Qué hago en mi casa? – pregunté al darme cuenta de que estaba en mi habitación.
No me llames cariño, soy una imbécil y esto me pasa por confiar ciegamente en alguien – dijo casi escupiéndolo, tocándose el pelo nerviosa.
¿Qué? ¿De qué estás hablando? – no entendía su reacción, solo notaba cómo me dolía la cabeza y tenía la vista un poco nublada.
Que todos los Castle sois iguales, eres igual que tu primo, engañándome a la primera de cambio con un ex.
¿Engañándote? ¡Pero qué dices! – exclamé levantándome, me daba igual estar desnuda con la prótesis y todo lo demás al aire – Yo jamás te engañaría Kate, sabes que te quiero más que a mi vida.
No me hagas reír, Richard dijo exactamente lo mismo que tú, no puedo creerme que haya vuelto a caer, soy una idiota – vi cómo cerraba los puños, apretándolos hasta que sus dedos se pusieron blancos.
Kate, te juro que no te he engañado, no sé cómo he acabado aquí…no me acuerdo de nada.
Menuda excusa de mierda Castle, ¿sabes qué? No quiero escucharte más, será mejor que me vaya, ni se te ocurra aparecer hoy por la comisaría, tengo que concentrarme en el caso y no quiero verte – dijo llorando mientras caminaba saliendo de la habitación.
Pero Kate… - la seguí, intenté hablar, pero ella no estaba dispuesta a escucharme.
Ni peros ni nada, necesito pensar, necesito tiempo, no quiero hablar contigo ahora mismo – salió por la puerta de mi apartamento, cerrando de un portazo.
Abrí la puerta corriendo, sin importarme que estaba solamente cubierta por una sábana, pero para cuando llegué con pasos torpes hasta el ascensor, las puertas se cerraron por completo.
¡Joder! ¡Pero qué coño acaba de pasar! – grité histérica.
Entré de nuevo en mi apartamento, y me fui directa a la habitación a vestirme. Me senté en la cama e intenté recordar que había pasado y cómo había acabado ahí. Lo último que recordaba era que estaba en la cafetería hablando con Gary mientras nos tomábamos un café y yo empecé a encontrarme un poco mal. De repente tuve una especie de flash.
Sabes Rose, después de todo lo que has pasado con lo de tu pierna y ese asesino, sigo viéndote igual de preciosa que cuando estábamos juntos – dijo Gary con una sonrisa, poniendo su mano sobre la mía por encima de la mesa de la cafetería.
No seas embaucador Gaz, sabes que estoy con Kate y eso no va a cambiar porque hayas aparecido de repente – retiré mi mano y la llevé a mi frente, de repente me sentía un poco mareada – creo que me voy a ir, ha estado bien, pero me encuentro un poco mal y Beckett me estará esperando.
No digas tonterías Rose, tu no vas a irte a ninguna parte – él se levantó y se sentó a mi lado.
¿Qué haces? – dije intentando apartarme, notando como todo empezaba a darme vueltas.
Lo que los dos estamos deseando – él se acercó a besarme y yo intenté apartarme, notando como me fallaban las fuerzas.
Ese cabrón me había drogado, seguro que aprovechó el momento en el que fui al baño para drogarme el café, joder, me sentía engañada, me había dejado embaucar por él. Noté que el papel arrugado que Kate me había arrojado en la cara seguía sobre la cama, lo cogí y lo desplegué, leyendo lo que ponía en él.
Exclamé un '¡Qué!' que resonó por las paredes de mi habitación. Eso no estaba pasando, yo no me había acostado con él, eso era imposible. Como un recuerdo algo borroso, las imágenes aparecieron por mi mente, recordé como entramos en mi casa, él me llevaba cogida por la cintura y yo había perdido la capacidad de reacción, era como una muñeca entre sus brazos, me llevó hasta esta misma habitación, me desnudó rápidamente sobre la cama, y mientras me besaba, me había forzado sin que yo pudiera hacer nada. Noté como unas arcadas empezaban a subir por mi garganta, corrí hacia el baño casi cayéndome por el camino, y vomité, no sabía si por la droga que me había tomado, o por el hecho de que Gary me había violado. Y encima Kate creía que yo me había acostado con él, que la había engañado, y estaba más que enfadada conmigo.
Me di una ducha rápida, necesitaba sacarme de encima esa sensación asquerosa, me vestí corriendo y cogí un taxi hasta la comisaría, aunque Beckett no quisiera verme, necesitaba saber la verdad.
Entré por las puertas del ascensor de la comisaría 12 como un huracán, buscando a Kate con la mirada. No di con ella ni con ninguno de mis compañeros en la sala central, así que me dirigí directamente a la sala de descanso. Me paré en la puerta cuando vi a Ryan y a Esposito sentados en el sofá, intentando consolar a una Beckett que lloraba sin parar con una tila en sus manos.
Kate, por favor, tienes que escucharme – dije acercándome a ella, con la respiración entrecortada después de tanto correr – no es lo que parece, te lo juro.
Te he dicho que no vinieras Rose, vete, no quiero verte – dijo entre lágrimas mirándome, mientras Esposito se levantaba.
Castle será mejor que salgas – dijo mi mejor amigo, cogiéndome por los hombros, intentando que los dos saliéramos de la sala.
No Javi, no lo entiendes, yo no la he engañado, necesito que me escuche – dije empezando a llorar, intentando zafarme del agarre de Javi.
Rose, para – dijo obligándome a que le mirara, vamos fuera y hablamos, pero Kate está muy nerviosa ahora y necesita relajarse.
Kate mírame, mírame a los ojos y dime que me crees capaz de engañarte – grité mientras mi compañero me arrastraba hasta fuera de la sala, Beckett me miraba en silencio, sin hacer ningún movimiento – me ha drogado, él me ha drogado – exclamé casi sin fuerzas cuando ya estábamos fuera a la vez que Javi me obligaba a sentarme en la silla delante de mi mesa.
¿Qué acabas de decir? – preguntó cambiando su mirada seria por una de rabia.
Javi, tienes que creerme, estábamos tomando un café, de repente me sentí mareada y me he despertado desnuda en mi cama, no tengo un recuerdo claro de lo que ha pasado, pero estoy segura de que me ha drogado, y creo que se ha aprovechado de mí.
¡Qué! ¿Me estás diciendo que te ha violado?
No puedo estar segura al 100%, pero creo que sí, encima me dejó una nota para que Kate la encontrara y pensará que la he engañado – dije empezando a llorar de nuevo, temblando por toda la situación.
Espera aquí un momento – dijo yéndose hacia la sala de descanso de nuevo, hecho una furia.
Mis manos temblaban sin parar, y yo me cubrí la cara intentando controlar un llanto que estaba empezando a convertirse en un ataque de ansiedad. La mirada de odio que me acababa de echar Kate, junto a la posibilidad de que mi ex novio del instituto, mi primer amor, me hubiera violado después de drogarme, estaba acabando con mis nervios. Me faltaba el aire, me estaba ahogando en lágrimas, y ni siquiera noté cuando Esposito volvió a mi lado, junto a Ryan y un policía que no conocía.
Rose, este es el detective Murphy, es el jefe del departamento de agresiones sexuales y quiere hacerte unas preguntas.
¿Dónde está Kate? – pregunté mirando a Ryan.
Está en la sala de descanso, no le hemos dicho nada porque ya está bastante nerviosa, tranquila, cuando se calme, se lo contaremos todo – informó Ryan dándome un pañuelo.
¿No lo entiendes? Cree que la he engañado, no va a ser capaz de perdonarme – no podía dejar de llorar.
Castle, ella cree que te has acostado con Gary con consentimiento, cuando sepa que ha abusado de ti, verás cómo se le pasa, pero por ahora, necesita calmarse y si se entera va a estallar e ir a por ese hijo de puta como una loca – dijo Javi colocándose a mi lado, dándome un abrazo para que me calmara – el detective Murphy necesita que se lo cuentes todo, pondremos una orden de búsqueda y captura para pillar a Gary, quizá nos haya engañado a todos y si sea el asesino de esas dos pobres chicas, tienes que denunciarlo.
¿Estás diciendo que podría haberme matado? – pregunté abriendo los ojos de par en par.
No lo sé Rose, tampoco esperaba que fuera capaz de drogarte y mira…nunca se puede confiar en un ex, deberías saberlo – se rio a medias, intentando sacarme una sonrisa a mí, pero no lo consiguió – voy a pasar por la cafetería a interrogar a los allí presentes por si vieron algo sospechoso ¿vale?
Yo iré a tu casa a buscar pruebas – dijo Ryan.
Afirmé con la cabeza entregándole unas llaves y me levanté de la silla, un poco más calmada, al menos, había dejado de llorar y tenía la respiración regulada.
El detective me acompañó a una de las salas y me interrogó, preguntándome toda clase de cosas incómodas de las cuales yo apenas recordaba la respuesta, yo lo único que podía hacer era mirar hacia la sala de descanso, pensando en cómo estaría mi Kate.
Ni si quiera me importaba en esos momentos el haber sido violada, lo único que me importaba de todo esto era no perder a Beckett, ella era toda mi vida, y necesitaba saber que me creía y confiaba en mí, aunque se hubiera encontrado esa estampa en mi casa. Jamás, repito, jamás, se me pasaría por la cabeza serle infiel, y menos con un tío que me dejó tirada años atrás por su carrera, Kate me había devuelto la vida, me había hecho entender lo que era querer a alguien con toda el alma, y pensaba casarme con ella y pasar el resto de nuestras vidas juntas.
Cuando el interrogatorio con aquel policía que me miraba con cara de pobre niña violada acabó, salí rápidamente de la sala, buscando de nuevo a Kate. Sonreí al verla sentada en su mesa, con un café en mano y bastante más tranquila.
¿Podemos hablar ahora? – le pregunté al ver que ni siquiera me miraba.
¿De qué hablabas con ese policía? – preguntó sin siquiera mirarme.
Me ha estado preguntando cosas de Gary y de lo que ha pasado.
¿Qué? ¿Por qué? – preguntó esta vez mirándome, frunciendo el ceño.
¿No te han contado nada Esposito y Ryan? – pregunté sorprendida.
No, cuando he salido de la sala de descanso ya no estaban por aquí, ¿me vas a contar porque a ese hombre le interesa saber que me has engañado con tu ex? – su semblante serio me enfureció.
Estás siendo muy injusta conmigo Beckett, no tienes ni idea de lo que hablas – noté como las lágrimas volvían a amenazar con salir.
Vamos Castle, he leído la nota ¿recuerdas? – se cruzó de brazos tirándose para atrás en su silla, levantando una ceja.
¿De verdad me ves capaz de engañarte Kate? – yo también me crucé de brazos, estaba hiriendo mi orgullo, me dolía ver que no confiaba en mí tanto como decía.
Los Castle sois así, no podéis evitarlo – dijo achinando los ojos, sonriendo burlonamente mientras se encogía de hombros, un gesto que me dolió casi tanto como sus palabras.
Sabes que, olvídalo, me voy a mi casa a intentar olvidar este día de mierda, pero créeme cuando te digo que te arrepentirás de decirme esto, dile a Gates que no me encontraba bien y me he ido.
Me di la vuelta y me fui sin dejarla responder, notando como las primeras lágrimas brotaban de mis ojos a la vez que cruzaba las puertas del ascensor. Miré a Beckett una vez más antes de que se cerraran, ella me miró fijamente sin entender muy bien mi actitud desafiante después de haberla engañado, según su criterio y desconocimiento de lo que realmente había pasado claro. Quería decírselo, pero cuando oí lo que me decía, me sentí dolida, completamente jodida al ver como la persona a la que amaba con todo mi corazón, solo sentía rencor y desconfianza hacia mí.
Salí de la comisaría y me fui andando a casa, intentando calmarme por el camino. Cuando llegué a mi apartamento, mi madre seguía sin haber llegado, Ryan ya había acabado y las llaves que le dejé estaban sobre la mesa. Me fui directa a mi habitación, podría decir que casi arranqué las sábanas de mi cama donde el cabrón de mi ex me había violado y las tiré por la ventana, llevada por la asquerosa sensación que me producía pensar en lo que había pasado, eso y sumándole la repentina situación con Beckett.
Después, me preparé un café y me senté en el sofá, no era capaz siquiera de tumbarme en mi cama, me repugnaba el simple roce del colchón. Volví a derrumbarme, de nuevo un ataque de ansiedad se apoderó de mí, sentía que apenas podía respirar, el oxígeno no llegaba a mis pulmones, ya que mi garganta estaba casi cerrada. Caí tumbada y me abracé a un cojín, intentando sacar de mí esa horrible sensación.
Cuando llevaba un buen rato en esa situación, el timbre de mi casa sonó y miré hacia la puerta, sin fuerzas para levantarme a abrir.
Rose, ábreme por favor – oí la voz entrecortada de Kate al otro lado mientras seguía golpeando la puerta sin parar.
¿Qué le dirá Kate? ¿Será Rose capaz de perdonarla?
Nos leemos!
