Que decir de este capitulo dos, decir que escribí este y el primero al mismo tiempo, es por eso que los reedite juntos.

Espero que les guste el capitulo. Después de este, si que si se bine un caos en la redacción jajaja. Disfruten la lectura y espero que nos veamos en el ultimo capitulo .


Herida

Su encuentro ya esta premeditado, y ahora busca ayudar al corazón de la joven bruja.


Era pasada la media noche cuando llegamos a mi departamento. Nico entró velozmente y comenzó a mirar curiosa los alrededores. Se concentró un poco y las orejas sobre su cabeza comenzaron a moverse.

—Es seguro, entren —Dijo volteando a la puerta principal donde aún esperábamos, me di la vuelta viendo a Maki que parecía no querer entrar al departamento.

—¿Te pasa algo, necesitas ayuda con la chica? —Le dije amablemente; con mi voz un poco temblorosa.

—Necesito que me dejes entrar. —Dijo en un susurro; la mire con desconcierto y sin entender a lo que se refería.

—Necesita tu permiso sincero para poder entrar a tu hogar —Dijo Nico detrás de mí—. Pero una vez se lo concedas no habrá vuelta atrás. La tendrás husmeando por tu casa hasta que una de las dos muera —Dijo Nico con voz burlona.

Un escalofrió paso por todo mi cuerpo. Mire a las dos chicas aterrada y después volví mi vista a la chica herida que llevaba Maki a cuestas. Libere un profundo suspiro y tome una bocanada de aire para tratar de tranquilizarme.

—P-Puedes entrar Maki —Titubee un poco al principio; mi voz se puso ronca y temblorosa.

Maki dio un paso y cruzó la puerta; lentamente se aproximó hacia mí. La chica me miro con una sonrisa burlona y comenzó a caminar hasta donde estaba Nico. Mi corazón latía rápidamente; aún estaba muy conmocionada por las miradas de ambas chicas que brillaban incluso en la obscuridad.

Maki dejo a la chica inconsciente en uno de los sillones. Discretamente me acerqué a ellas, tratando de ver de nuevo el rostro de la chica. Mi corazón estaba tan desesperado que me comenzaba a doler el pecho, no podía controlar mis respiraciones al ver como a la chica cada vez le costaba más respirar.

—¿Q-Qué es lo que quieren que haga? —Dije en un susurro sin despegar mi mirada del rostro de aquella chica.

—Necesitamos algo que calmé el dolor, y tenemos que saber que le hizo esa estúpida bruja —Volteé a ver a Maki, sorprendida—. Tal vez algún analgésico o algunas hiervas que calmen el dolor —Di unos pasos hacia atrás.

Corrí hacía el baño donde tenía un botiquín de primeros auxilios, no había mucho dentro, solo algunas vendas, alcohol y un par de analgésicos que me sobraban; no sabía si eso le iba a funcionar a un ser tan extraño como lo era esa chica. Sin pensarlo mucho, atraje el botiquín a mi pecho y corrí de nuevo a la sala donde Maki despojaba a la chica inconsciente de su ropa.

La mire impresionada; sentí como mis ojos se abrieron tan grandes por la sorpresa de ver a la chica postrada solo con su ropa interior. Sentí como el calor se acumulaba en mis mejillas y como el sudor bajaba por mi frente. Camine lentamente hasta donde estaban las chicas y le di el botiquín a Maki sin despegar mis ojos de la chica de cabello purpura.

La mire meticulosamente: su piel blanca como la luna, su pecho que se expandía y contraía apresurado al respirar, sus hermosas facciones, su pálido cabello. Mi mirada se dirigió a uno de sus costados debajo de su brazo, el cual estaba lleno de sangre. Al principio me costaba ver la herida, la sangre era tan espesa, tan obscura y pululaba en toda la parte baja de su cuerpo que me lleve las manos a la boca cuando la descubrí entre la sangre. Di unos pasos hacia atrás tropezando en el acto. Mis ojos miraban horrorizada a la chica y mi corazón latía muy fuerte, por un momento tuve miedo que no pudieran curarla y muriera en mi departamento. Aún me pregunto cómo aguantó tanto tiempo con un corte que llevaba desde su pecho izquierdo hasta su cintura sin siquiera emitir un gemido de dolor.

Maki sudaba por la desesperación mientras veía la herida de la chica, se mordió el labio inferior y se acercó a su oído.

—Lo vas a lograr… —Dijo en un suave susurro, pero, dado que en el apartamento reinaba un profundo silencio, pude escucharla claramente—. No dejare que mueras aquí, sin haber aclarado las cosas… —Se separó un poco de la chica, la cual comenzó a respirar aún más rápido. Maki se levantó y miro a Nico—. Necesito que contengas la hemorragia con algún hechizo mientras yo trato de curar sus heridas —Haciéndome temblar, sus ojos me miraron fijamente— Necesito algo, sabanas, vendas, lo que tengas para contener la hemorragia, también necesito algo que calme el dolor, los analgésicos no servirán de mucho, necesito algo más fuerte.

—No… No tengo nada más —Intranquila, traba de pensar en buscar algo en mi departamento que pudiera ayudar, pero no sabía qué hacer. Lagrimas se acumularon en mis ojos. Con la mirada angustiada, Maki miraba hacia todas direcciones, inspeccionado cada rincón del apartamento.

—Puedo olerlo —Nico olfateaba al aire—. Cerca de aquí hay una planta de lavanda. Lo recuerdo, este aroma es como el que usaba Nozomi para las pociones —Abrí los ojos sorprendida y al instante recordé el té de lavanda que me había llevado mi hermana en una de sus tantas visitas.

—¡Muy bien! —Dijo Maki desesperada—. Mezcla esa flor con los analgésicos hasta formar una pasta y tráelo de inmediato. —Sus ojos brillaron al final de hablar. Rápida y desesperada volvió su mirada hacia la chica y la puso en una mejor postura para tratarla.

Sin pensarlo dos veces, corrí hacia la cocina. Era verdad lo que decía Maki, después de todo recuerdo que mi hermana un día llego con esa flor y me la dio para cuidarla; aunque sabía de sobra que no tenía tiempo para eso; era impresiónate que ahora me estuviera sirviendo de algo. Desesperada, tome un envase donde aventé cada uno de los pétalos purpuras de la flor, al igual que los analgésicos. No parecía que tuviera una buena consistencia, pero estaba tan desesperada que solo comencé a moler todo junto, creando así una pasta de aspecto extraño y que irradiaba un aroma dulzón. De pronto, escuche quejidos provenientes de la sala, angustiada, corrí de nuevo con las chicas con la mezcla en mis temblorosas manos. Nico ponía sus manos en la herida de la chica y una luz rosa, proveniente de sus dedos, iluminaba su herida. Maki limpiaba la sangre de la chica con las sabanas; el corte era muy profundo, entre más y más limpiaba Maki, más sangre salía de ella. Sin decir nada y bastante desesperada, Maki estiro su mano hacia mí, pidiéndome la mezcla que había hecho. Arrebatando el envase de mis manos, la chica sin siquiera titubear esparció por la herida de la chica la mezcla mientras que Nico movía su mano desde el principio del corte. Impresionada mire como la herida fue cerrando poco a poco con la extraña luz que emanaba Nico, como si estuviera suturando la herida solo con sus manos, dejando solo una cicatriz en el corte de la chica.

Cuando la luz rosa desapareció en la piel blanca de la chica, Maki libero un suspiro y, un poco más tranquila, limpio el resto de la sangre de la herida; ya no salía sangre de ella, la piel blanca poco poco se limpiaba, como si la sangre se absorbiera y entrara dentro de la piel de la chica. A pesar de lo raro que me parecía ver eso, me sentí igual de tranquila que Maki.

—¿Va a estar bien cierto? —Nico rompió el silencio con un suave susurro tembloroso; aún parecía algo insegura.

—Espero que sí. Creo que la mezcla ayudo a calmar el dolor, solo queda dejar que descanse un poco —Maki se llevó una mano a su frente limpiándose el sudor y dejando una mancha de sangre en ella. Se acercó al oído de la chica y le volvió a susurrar—: Sé que eres fuerte, te repondrás rápido, Nozomi.

—¿Nozomi? —Repetí su nombre en un silencioso susurro. Al escuchar el nombre de aquella chica, al pronunciarlo con mis propias palabras, mi corazón comenzó a latir más rápido y, repentinamente, sentí una rápida y dolorosa pulsación en mi cabeza.

Miré asombrada a la chica ya que, con los rayos de la luna que entraba en la habitación e iluminaban su cabello, el color brillante de este volvía poco a poco; la luz purpura pigmentaba y escalaba lentamente por su largo cabello. No podía despegar los ojos ella, ni siquiera podía parpadear, sin embargo, sacándome de mi ensimismamiento, Nico suspiro profundo haciendo que volteara a verla.

—Lo lograra Maki-chn, no te preocupes por ella, es mucho más fuerte que esa debilucha bruja mimada —Nico apretó sus puños—. Juro que no la perdonare por esto, cuando la encuentre… Deseara jamás haber nacido —Nico libero pesadamente sus manos y miro hacia el suelo, decepcionada, como si le costara decir esas palabras.

—Ya lo veremos Nico… —Maki lanzo un fuerte suspiro mientras se acercaba a Nico— N-Nico-chan… hemos tenido un largo día, y ver todo… todo esto, hizo que me diera hambre… —Las mejillas de la chica se pigmentaron de carmesí, parecía bastante avergonzada, no me esperaba verla así; a un ser tan extraño como ella expresar sentimientos tan humanos.

—No es el momento Maki. Además, tengo un asunto con ella —Nico volteo a verme y, cuando lo hizo, pude ver como las mejillas de ella también estaban ruborizadas—, debe pagar el trato que hicimos.

—¡Nico-chan! —Se quejó Maki— Lo harás después. Ahora tengo hambre, ver toda esa deliciosa sangre me abrió el apetito —dijo con una sonrisa siniestra, mostrando unos largos y afilados colmillos y rozando sus labios con su dedo índice. Nico suspiro, tomo de la mano a Maki y la arrastro en dirección a mi habitación.

Cuando la puerta de mi habitación se cerró, volví a mirar a la chica, a Nozomi, la cual parecía descansar por fin. Sus fuertes respiraciones se habían calmado, al ver su pecho expandirse y contraerse más lentamente supe que todo ese sufrimiento por el que pasaba antes se había terminado para ella. Pude ver como dejaba salir plácidamente su respiración por su boca; por esos anchos y subes labios rosas. Por alguna razón no podía dejar de verla, ni mi corazón dejaba de latir apresurado. Poco a poco me acerque a ella y me senté en el suelo, justo a su lado, acercando mi rostro al de ella conforme el sonido de las palpitaciones de mi corazón me lo permitían. Podía sentir su respiración darme directamente en el rostro; era cálida, y todo lo que me hacía sentir era un extraño estremecimiento en mi cuerpo. Baje la mirada a su extraño pero hermoso cabello purpura y, por mero impulso, acaricie con mis dedos cada hebra de su cabello iluminado con esa extraña luz y con la luz de los rayos plateados de luna. Era realmente hermosa, una chica que nunca me imaginé encontrar en mi vida

Al darme cuenta de lo que hacía, me aparte de su lado ya que la chica se comenzó a mover para acomodarse mejor en el sofá. Mi corazón, de por sí ya acelerado, comenzó a palpitar con más intensidad, y de nuevo, con cada pulsación, me fui acercando más a su rostro para verla más de cerca. No me podía resistir a ella, por alguna razón mi cuerpo se movía por sí solo, mis labios querían sentir la sensación de los suyos, y sin darme cuenta, ya estaba probado y saboreando el sabor de ellos. Fue un rápido y fugaz beso, que duro menos que el susurro que salió repentinamente de sus labios. Asustada y con mi corazón a mil por hora, me separe un poco de ella y junte su frente con la mía. No sabía porque lo había hecho, pero un sentimiento frustrante invadió mi mente, y sentía que ese beso no fue suficiente para reprimir ese sentimiento, pero no sabía lo que hacía. De un momento a otro comencé a tener miedo, y cientos de dudas oprimían mis pensamientos. Insegura y asustada, descanse mi cabeza a un lado de su brazo y cerré los ojos desesperada; presionado los dientes y tratando que las lágrimas que se acumulaban en mis ojos no salieran.

—Nozomi… —Dije su nombre en un suave susurro; por alguna razón eso me tranquilizaba—. ¿Que eres? ¿Realmente eres real, o solo es un sueño? —A pesar de que intentaba contener las lágrimas, ya sentía como estas bajaban por mis mejillas y, sintiéndome aún más confundida, vi como mis lágrimas caían en su brazo—. M-Me gustaría que fueras real… —Me ahogue con mis palabras; me costaba un poco seguir hablando. ¿Por qué me siento así?— No… No me gustaría olvidarme de ti…, pero… pero tal vez mañana no te recuerde más… Me gustaría conocerte y saber que eres en realidad… —Un amargo sollozo salió precipitadamente de mi boca—. Nozomi… ¿Por qué me siento así a tu lado? Si no llevamos ni unas horas de conocernos… Si ni siquiera sé si tienes una linda voz… Si ni siquiera sé si eres feliz o infeliz… Si ni siquiera te conozco en realidad… —Sostuve su mano con delicadeza; esta estaba cálida y me hacia sentir segura—. Me gustaría volverte a ver en un futuro…

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Pasaron unas horas hasta que el ruido de la puerta de mi habitación me alarmó; me había quedado dormida a lado de aquella chica sin darme cuenta. Mis ojos se sentían hinchados; realmente no sabía cuánto tiempo había estado llorando hasta que me quede dormida. De pronto, vi como de mi habitación salía Nico manchada de sangre en su cuello y a Maki limpiándose los labios.

—¿Pasa algo? —Preguntó Nico con voz desconfiada mientras me miraba con sus brillantes ojos carmesís. Yo negué lentamente con la cabeza y decidí mirar hacia otro lado; no quería que se diera cuenta de que había estado llorando—. Bien, es hora de cumplir nuestro trato como habíamos prometido —Al escuchar a Nico, mire a Nozomi de reojo y me mordí frustrada el labio inferior.

—A-Antes de eso… —Titubeé al hablar— ¿Me podrían decir que son ustedes…? ¿Son reales? —Levante la mirada y encaré a las dos chicas, tratando de mantenerme calmada— ¿Quien… es esta chica a la cual tanto protegen?

—No es de tu incumbencia humana. Será mejor y más fácil que no sepas de nuestra existencia —Nico libero un suspiro—. Saber de nosotras solo te traerá problemas. —Me sentí decepcionada al escuchar sus palabras.

—Qué más da Nico-chan —Repentinamente levante la cabeza al escuchar a Maki—. ¿Por qué no decirle? A fin de cuentas ella olvidará todo lo que paso aquí —Parecía que Nico ignoraba las palabras de Maki, sin embargo su rostro denotaba duda, entonces sus ojos vieron a Nozomi y despacio se acercó a ella.

—No me culpes si algo le llega a pasar. No me importa esta humana, pero si alguien sabe que le dimos información tal vez nos encuentren y, en este estado… —señalo a Nozomi—, no creo que podamos ir muy lejos.

—Como sea. Todo saldrá bien Nico-chan, te preocupas demasiado —dijo Maki–. Además, creo que me siento un poco en deuda con ella por habernos ayudado con Nozomi, ¿por qué no decirle lo que quiere saber? —Era extraño pero, no me hubiera imaginado que la chica que casi me asfixia, ahora se comportara de esa forma tan amable conmigo—. No lo mal entiendas humana, si por mí fuera te hubiera destrozado el cuello en aquel bosque. Pero realmente fuiste de mucha ayuda —Los ojos purpura de la chica se iluminaron amenazadoramente.

–Está bien Eli, te lo diremos—Nico cerro lo ojos y comenzó a hablar tranquilamente—. Lo que tienes frente a tus ojos es real, no es ningún sueño ni una alucinación provocada por las grandes cantidades de vodka que tomaste esta noche —Señaló de nuevo a Nozomi—. Ella es una bruja. Apenas es un aprendiz pero es muy fuerte, lo digo por experiencia propia; aunque yo soy incluso más fuerte que ella —Dijo en tono altanero—. Maki es su segunda familiar; realmente no te tengo que contar toda su historia, aunque te puedo decir que es una chica con rasgos de vampiro. Yo soy su primera familiar, tengo rasgos de gato, un poco estereotípico que una bruja tenga un gato de familiar, ¿no lo crees? —Nico se alejó del sofá donde estaba Nozomi y se acercó hacia mí; con un aspecto realmente amenazador—. Y ahora que terminamos las presentaciones, es hora de saldar la deuda, Eli.

—¡Espera! —Hable desesperada— ¿Quién hirió a esta chica? —Mi voz tembló al ver la mirada fría de ambas chicas.

—Ese no es asunto tuyo, humana —Las manos de Nico brillaron con una intensa luz rosa—. Gracias por todo Eli, después de esto no nos recordaras más. Mi ama me enseñó a sentirme agradecida con las personas amables como tú —Se acercó más hacia mí mientras que sus ojos brillaban de un intenso color carmesí—, pero no me importa si algo te pasa en el futuro por saber cosas de más…, no tendremos ningún remordimiento

Asustada, mire por última vez a Nozomi. No podía evitar romper en llanto al sentir como las manos de Nico me tocaban la cabeza y me quemaba con su magia; era doloroso, y por cada segundo que pasaba me sentía más y más mareada. Sentí mis ojos pesados y un dolor intenso presionarme la cabeza. De pronto, frente a mis ojos comenzaron a aparecer imágenes borrosas, imágenes de aquella noche que poco a poco se difuminaban en mis pensamientos. El dolor era cada vez más intenso y, sin poder soportarlo más, me deje caer al suelo y sentí lo frío que estaba, sintiendo así como este escalaba y me congelaba todo el cuerpo.


Espero que les haya gustado el capitulo, muchas gracias por seguir esta historia y nos leeremos luego.

Sin Más, Muchas Gracias Por leer y Por todo el apoyo que le dan a esta historia.

PD: Por cierto, como dije, esta es la semana especial de Hechizo, así que, si quieren seguir esta semana con nosotros, estaré publicando en Facebook algunas curiosidades y estaré contestando alunas preguntas que tengan de la historia. (Facebook: Biso47 Fiction)