Mentiras.

Los rayos cálidos del sol pasaba entre las cortinas de mi cuarto, abrí mis ojos y los volvía cerrar rápidamente al sentir el brillo de la luz matutina en ellos, me escondí debajo de las sabanas y me lleve una mano a mi cabeza quejándome del intenso dolor "Ayer bebí demasiado" pensaba, los intensos sonido de la calle perforaban mi cabeza, tenía una intensa resaca que no me permitía levantar, saque mi mano de debajo de las sabanas y alcance mi teléfono.

Aún era bastante temprano, tenía más de cincuenta mensajes perdidos de Hanayo, mi secretaria, cada que bajaba en los mensaje mostraban más desesperación del porque no contestaba sus llamadas. Tenía que apurarme e ir a la oficina, no tenía otra opción a pesar de la resaca que tenía.

Me levante pesadamente quejándome del dolor intenso que tenía, estire mis adoloridas extremidades y camine con pesar al baño. Me aliste para salir al trabajo y camine rápido a la cocina, prepare torpemente el desayuno y recordé un remedio efectivo para el intenso dolor de cabeza que tenía. Mi hermana el otro día había traído un delicioso té de lavanda el cual era muy bueno para dolores fuertes, era lo único que tenía para alivianar mi dolor, busque más de una vez en la alacena pero no encontré nada. "Estoy segura que mi hermana lo había traído" pensé, libere un suspiro cansado y tome mi bolso para salir de casa e ir directo al trabajo; "Sera mejor que compre unas aspirinas en el camino, que raro." Me lleve la mano a la cabeza y cerré fuertemente los ojos por un dolor pulsante en ella, mi mente se quedó inmersa cuando vi mi sala, me quede unos minutos pensativa examinando cada rincón de ella, el sonido desapareció a mi alrededor, me dio la sensación que algo falta pero no sabía lo que era, "Tal vez solo es mi imaginación" es lo que quería pensar. Mire mi celular y salí apresurada de mi departamento.

Llegue bastante temprano a la oficina, apenas unos empleados cruzan la entrada con pasos cansados, me saludaban al verme y se sorprendían porque había llegado temprano al trabajo, algunos me decían que no es necesario que llegara antes, al fin y al cabo era la jefa de la empresa, algunos me buscaban alagar con palabras lindas las cuales tome desapercibidas, no me importa lo que digan, saben que no soy condescendiente con nadie, los miro fríamente y sigo mi camino dentro del gran edificio.

Al llegar a mi gran oficina veo a una chica frente el escritorio donde se supone debería estar Hanayo esperándome, la miro desconcertada y saco mi teléfono en el cual no tengo más mensajes de ella.

–Buenos días Tsugumi-san. –Le digo sin mucho interés. – ¿Donde esta Hanayo? –Ella me pasa unos papeles y los firmo sin siquiera mirar lo que dicen, esa suele ser mi rutina.

–Koizumi-san llamo y dijo que llegaría tarde. –La chica baja la vista y recoge los papeles frente a mí, libero un suspiro y comienzo a caminar a la entrada de mi oficina. –Por cierto Ayase-san, tiene una cita de empleo a las diez. –Me mira con un rostro preocupado al ver que llevo mi mano a mi cabeza. –No se preocupe pospondré la cita para más tarde si le parece bien.

–No… –Busco en mi bolso las llaves de mi oficina. –Hazla pasar cuando llegue… ¿Algún pendiente más Tsugumi-san? –Ella niega con la cabeza mientras yo entro a mi oficina dando comienzo a mi trabajo de todos los días.

Las horas pasan lentas, el trabajo se hace más tedioso cada que avanzan las horas, firmo peticiones, despido algunos empleados incompetentes, vigilo que las acciones no estén en riesgo; ese es mi día a día en la empresa de los Ayase, tan aburrida como siempre he creído. Dejo caer la pluma de mis manos y froto cansada mis ojos, libero un gran suspiro y vuelvo mí vista a la montaña de documentos frente a mí hasta que el sonido del teléfono me da un descanso.

–Señorita, la chica que busca el empleo ya llego. –Dice Tsugumi al teléfono. – ¿La hago entrar? –Doy un pesado suspiro.

–Está bien dile que pase. –Cuelgo el teléfono y trato de despejar un poco mi escritorio que está lleno de papeles.

Escuche el sonido de la puerta seguido de paso que se aproximaban a mí; mientras que yo aun metía papeles a gavetas le hice la señal a la chica para que tomara asiento, busque dentro de uno de los cajones el expediente de la chica donde venían la mayoría de sus documentos personales y la razón por la cual buscaba el empleo.

– ¿Usted es? –Pregunte fríamente sin despegar mi vista del expediente de la chica.

–Tojo, Nozomi Tojo. –Extiende su mano y la pone frente mi mirada. –Un placer conocerla Ayase-san. –Miro su mano seriamente y rechazo su saludo, ella cierra la mano y la aparta temblorosamente. –Vine por el empleo que tienen vacante. –Su voz tiembla.

–Ya lo sé Tojo-san. –Hago una pausa y comienzo a leer el expediente. –Aquí dice que estudio en una muy buena universidad. –Hago una pausa y continúo leyendo. –También dice que tiene excelentes recomendaciones, además de acabar un doctorado en Psicología. –Miro el archivo sorprendida. –No le veo ningún inconveniente, si usted quiere puede empezar desde mañana, por mí no hay problema, menos mal que esto fue rápido. –Dije aliviada.

– ¡En…Enserio Ayase-san! –Dijo con euforia y felicidad, levante mi vista y la vi por primera vez, era una chica bastante linda, su largo cabello purpura atado en dos coletas era precioso, sus facciones y su piel blanca eran como algo que nunca había visto antes, es extraño, pero me pareció como si fuera de porcelana, tan frágil… pero lo que más me cautivo fue sus grandes y tranquilizantes ojos verdes que parecían brillar con los rayos de luz que entraban a la oficina, me le quede viendo un rato más hasta que una dolor punzante en mi cabeza me saco de mis pensamientos. – ¿Pasa algo Ayase-san? –Dijo la chica levantándose al instante de la silla y dando un paso hacia mí.

–Nada. –Conteste fríamente apartando mi vista de ella. –Si me disculpas tengo trabajo que hacer. –Me levante de mi lugar y me puse a su lado, las dos comenzamos a caminar hasta la salida. –Sera un gusto trabajar con usted Tojo-san, espero no quedar decepcionada. –Le dije abriendo la puerta.

Ambas salimos de la oficina y me despedí de la chica, estaba a punto de volver a mi oficina cuando el sonido de unos pasos apresurado a mi espalda hizo que volteara de nuevo la vista. Hanayo corría desesperada por el pasillo jadeando por el cansancio.

–Lo...lo siento Eli-san. –Dijo cuando llego a mi lado, se llevó las manos a las rodillas mientras respiraba pesadamente. –Perdón por llegar tarde. –Fue lo que alcance a escuchar entre sus suspiros, después trato de recuperar el aliento y guardar la compostura.

–Hanayo me tenías preocupada, ¿Dónde estabas? Primero me mandas demasiados mensajes y ahora ni siquiera contestas mis llamadas. –Mi voz se suavizo al hablarle, Hanayo rio un poco y me miro directo a los ojos con una sonrisa.

–Tenía algo que hacer, lo siento Eli-chan. –volteo a ver a la secretaria que cuidaba su puesto. –Gracias Tsugumi-san por cubrirme. –Miro a mi lado y vio a Nozomi que esperaba con una sonrisa en su rostro, mientras que la sonrisa de Hanayo se quedó paralizada un momento.

–Ella es Tojo-san. –Le dije al darme cuenta de que Hanayo se le quedaba mirando. –Es la nueva empleada, tiene muy buenas recomendaciones. –Ambas se quedaron viendo directo a los ojos un segundo.

–Es…es un placer Koizumi-san. –Hablo nerviosa Nozomi a mi lado y le extendió la mano, Hanayo libero una ligera risa aun viéndola con una gran sonrisa en el rostro pero aun así no correspondió el saludo, yo solo me quede viendo sorprendida a la chica a mi lado.

– ¿Koizumi-san? –Dije desconcertada. – ¿Se conocen?

–No… -Dijo nerviosa Nozomi. –Bueno si, nos hemos visto cuando estábamos en la universidad pero realmente no hablamos mucho. –Rio nerviosa, dio unos pasos hacia el frente y dio un giro para quedar de nuevo frente a nosotras. –Ayase-san, me gustaría empezar a trabajar lo antes posible… podría quedarme hoy. –La mire sorprendida, era una chica bastante jovial, parecía que brillaba bajo los rayos de luz, asentí lentamente con la cabeza porque me costaba decirle algo.

–Como quieras. –Dije después de un rato apartando mi vista y quitándole importancia. –Tsugumi-san podrías enseñarle su lugar de trabajo, yo estaré en mi oficina, no recibiré a nadie más. –Voltee a ver a Hanayo que aún nos miraba con una sonrisa en su rostro. –Hanayo puedo hablar contigo. –Camine hacia mi oficina y deje pasar a Hanayo, di un último vistazo detrás mío viendo por última vez como la chica de pelo purpura se despedía poniendo una sonrisa en su rostro. –Nozomi… -Murmure luego de entrar en mi oficina.

– ¿Pasa algo Eli-chan? –Hablo Hanayo sentada en mi silla. –Parece que la chica nueva es muy confiable.

–Espero que lo sea, no estoy aquí para contratar gente incompetente. –Me acerque a mi escritorio cruzada de brazos. – ¿Y tú…? –Levante una ceja y la mire dubitativa. –¿Qué era tan importante para llegar tarde y ni siquiera contestar mis llamadas?

–Lo…Lo siento Eli, juro que no volverá a pasar. –Dijo tímidamente. –Fue por… Rin-chan… -Se mordió el labio inferior y bajo la vista. –Te…Tenía miedo de dejarla sola. –Deje salir un profundo suspiro y me deje caer en la silla frente al escritorio.

–Primero me acosas con mensajes preocupados y ahora me dices que no querías dejar sola a tu gata. –La mire intimidante. –No sé si creerte… –Me miro a los ojos y puso una agradable sonrisa.

–Lo siento, es la primera vez que me hago cargo de un ser vivo a parte de mí, me daba miedo dejarla sola.

–Está bien, te perdono por esta vez. –Suspiro y me aproximo hasta Hanayo. –No creas que porque te ganaste mi confianza y ahora somos amigas tienes derecho a evadir tus responsabilidades.

–Lo siento Eli-chan no volverá a pasar.

–Que molesta, te disculpas demasiado. –Pongo una sonrisa en mi rostro. –Es mejor que te vayas tengo mucho trabajo y tú también.

–De acuerdo. –Se levanta de mi silla y comienza a caminar hasta la puerta. –Y Con respecto a la nueva empleada.

–Pasa algo con ella. –Digo si prestarle mucha atención mientras vuelvo a poner la pila de documentos en mi escritorio.

–No… Nada. –La escucho dudar. –Parece que es una buena chica, ¿No lo crees?... Tal vez podamos salir las tres juntas en otra ocasión.

–Ni siquiera lo pienses, no me interesa hablar con nadie de esta empresa, todos son iguales, buscan ganarse mi confianza para ver si así pueden destacar en su trabajo y conseguir un mejor puesto… –Pienso un rato lo que voy a decir, se me hace muy difícil y no sé por qué. –Ella no será la excepción, no puedo confiar en nadie más. –Tomo la pluma entre mi mano y comienzo de nuevo a firmar papeles.

–De acuerdo Eli-chan. –Murmura Hanayo –Es mejor así. –Escucho la puerta cerrarse seguida de pasos alejarse.

Las horas en la oficina se me hacen pesadas, ni siquiera era medio día cuando ya estaba harta de estar solo sentada en mi escritorio viendo la misma montaña de documentos la cual se había hecho más grande a medida de que pasaban las horas. Deje caer mi cuerpo pesadamente en la silla y estire mis extremidades, mi vista se perdió distante hacia el techo, me quede unos segundos viéndolo sin pensar en nada, tenía una sensación extraña en mi mente, algo que no sabía identificar.

Me levante precipitada de mi silla y comencé a caminar cansada hasta la puerta, seguramente un descanso no me vendría mal. Camine por el pasillo que llevaba a los elevadores y baje hasta el primer piso, salí del edificio para intentar tomar aire fresco, comencé a caminar unos minutos sin rumbo alguno, solo procure no alejarme demasiado. Caminaba tranquilamente viendo las personas que corrían en dirección contraria, a unas chicas que se divertían juntas y personas de todo tipo caminar por la acera, di unos pasos más hasta que el sonido de una voz conocida llamo mi atención.

Comencé a caminar más rápido hasta el lugar donde provenía la voz de mi amiga, parecía estar un poco exaltada, era extraño, desde que la conozco nunca la había escuchado o visto molesta con alguien. Llegue a un callejón que estaba detrás del edificio de la empresa, Hanayo estaba frente a una chica a la cual me costó reconocer ya que estaba de espaldas y bajo la sombra del edificio era difícil de distinguir, el rostro de Hanayo parecía molesto, mientras que la otra chica la trataba de tranquilizar poniendo su mano sobre los hombros de Hanayo.

–Explícame que es lo que haces aquí Nozomi-chan. –Dijo Hanayo apartando la mano de la chica de su hombro delicadamente. –Cual fue el truco que utilizaste para que te contrataran.

– ¿No tengo porque darte una explicación?–Le contesto Nozomi tranquila. –Te he dado tantas que otra mas no te hará cambiar de parecer, cierto, además la forma en la que llegue aquí tal vez sea la misma que úsate tú.

–No es de tu incumbencia –Dijo Hanayo cansada y viendo hacia otro lado. –Pero en algo tienes razón. –Miro moleta a Nozomi. –No volveré a escuchar lo que me tengas que decir.

–Lo vez, no importa lo que haga… –Nozomi agacho la cabeza. –Te has vuelto muy terca desde aquella vez... –Hanayo no dejo terminar a Nozomi, su mano impacto directo en la mejilla de Nozomi en un arrebato de ira. Hanayo bajo la mirada y frunció el ceño.

–No quiero que vuelvas a hablar de eso. –Levanto su rostro molesto y encaro a Nozomi. –No quiero que tus sucias palabras vuelvan a pronunciar su nombre y lo ensucien con tu lengua venenosa. –Nozomi llevo temblorosa su mano a su mejilla enrojecida. -¿A que viniste Nozomi? ¿A impedir que hiciera algo innecesario?

–Yo solo quiero aclarar las cosas, ya te lo había dicho.

– ¿Es solo eso?… sabes que no confiare más en tus palabras.

–Escúchame solo una vez más, por favor Kayo-chan. –La voz suplicante de Nozomi temblaba al decir cada palabra, mientras que Hanayo la miraba furiosa al escuchar su nombre salir de sus labios. Nozomi se acercó un poco más a ella –Lo que te dijo madre no es la solución, no tienes que recurrir a esto…

–No me interesan tu suplicas Nozomi… –Hanayo aparto bruscamente a Nozomi y levanto su mano al aire.

– ¡Basta! –Grite y me acerque con paso decidido hasta donde estaban Nozomi y Hanayo discutiendo. – ¡Este es el ejemplo que dan de esta empresa! –Me les quede viendo con un rostro frio y molesto. –No me interesan sus problemas personales, pueden arreglarlos como quieran, pero mientras estén en el trabajo no tolerare ese tipo de faltas. –Voltee a ver a Hanayo. –Y bien, ¿Qué tienes que decir al respecto Hanayo? –Desvié mi vista a la mejilla enrojecida de Nozomi. – ¿Tojo-san? –Ambas bajaron la mirada.

–Lo…Lo siento Eli-chan. –Dijo Hanayo con un rostro nervioso, era impresionante el cambio en su actitud a pesar de que hace tan solo unos segundos antes miraba con odio a la chica a su costado. –Cre…creo que me deje llevar, a…asumiré las consecuencias de mis actos. –Dijo con voz temblorosa, yo solo podía mirarla seriamente.

– ¿Y usted Tojo-san? –Me volví hacia ella y mire sus cristalinos ojos verdes. –A pesar de que no lleva ni más de medio día aquí y ya ocasiono un problema, no sé yo si fue buena idea contratarla.

–Lo siento Eli… Ayase-san. –Dijo nerviosa, Hanayo se le quedo viendo. –Por favor perdóneme, enserio necesito el empleo… mis dos hermanas lo necesitan…

–No tolero que se excuse poniendo sus problemas personales de por medio. –La vi de nuevo a los ojos y libere un suspiro. –No se preocupe, no la despediré pero si le pondré un castigo que la haga reflexionar. –Me di la vuelta sin decir nada más y camine hasta la salida del callejón, ambas chicas me seguían de cerca cabizbajas sin decir nada.

Las siguientes horas en el trabajo se sintieron con una ligera tensión, no me podía sacar la disputa de esas dos de la cabeza, me hizo dudar si enserio estaba bien que dejara que Nozomi siguiera trabajando aquí, nunca había visto a Hanayo tan molesta, tal vez eso se volvería a repetir si dejaba que Nozomi se quedara.

Durante las siguientes horas continúe pasando las hojas en mi escritorio y firmándolas distraídamente, la mirada molesta de Hanayo estaba consumiendo mi mente, finalmente no pude más y libere un profundo suspiro, recargue mi cabeza sobre el escritorio y cerré fuertemente los ojos.


Espero que les haya gustado el capitulo.

El siguiente capitulo sera mas largo, demasiado diría yo pero creo que les gustara bastante.

En Fin gracias por leer y por sus Reviews