Buenos días mis queridos lectores!

Siento la tardanza pero aquí tenéis un nuevo capitulo!

Muchas Gracias por todas las reviews, me encanta leer vuestras reacciones!

Entiendo que haya gente a la que no le guste lo que ha pasado, pero era importante meter un poquito más de tensión hahahaha y además seguro que de esto saldrá algo bueno!

De nuevo MUCHAS GRACIAS, sois únicos y adoro cada palabra que me regaláis! Leo todas y cada una de las reviews, y siempre me hacéis sonreír!

ENJOY!


Capítulo 63

Abrí los ojos lentamente y me encontré tumbada en una camilla, con mi madre cogiéndome de la mano y el Doctor Collins mirándonos a ambas.

- ¿Qué…qué ha pasado? – pregunté algo confundida.

- Te has desmayado cariño – me informó mi madre – hemos conseguido tumbarte en la camilla entre los dos, ¿te encuentras mejor?

- Me duele un poco la cabeza, pero creo que estoy algo mejor – dije intentando levantarme.

- No se levante señorita Castle – dijo el Doctor Collins impidiendo que pudiera levantarme – estábamos esperando que recobrara el conocimiento para que la ginecóloga del centro pueda hacerle una ecografía para comprobar que todo está bien.

- ¿Ecografía? – pregunté intentando recordar el motivo de mi desmayo.

- Si señorita, necesitamos saber que el bebé está bien, se ha dado usted un buen golpe al caer de la silla.

- ¿Bebé? Entonces… ¿entonces es verdad? ¿Estoy embarazada? – pregunté poniéndome nerviosa.

- Sí, sus hormonas le están jugando una mala pasada, las náuseas y vómitos son algo normal en estas situaciones – informó el médico manteniendo la calma.

Mi madre me observaba en silencio, no sabía si quiera cómo reaccionar.

- Pero Doctor, es imposible, no puedo estar embarazada, me voy a casar en menos de un mes – dije notando como las lágrimas empezaban a aflorar de mis ojos.

- Bueno, dentro de un mes su barriga aún no será muy prominente, cabrá usted perfectamente en el vestido, seguro que su futuro marido estará muy contento con la noticia – dijo muy animadamente.

- Verá Doctor, mi hija se casa con…con una mujer – dijo mi madre hablando por mí, viendo que yo tampoco podía creerme lo que estaba pasando.

- Oh…vaya – dijo cambiando su expresión por una de confusión.

En ese justo momento la ginecóloga hizo su entrada, acompañada de una enfermera que llevaba arrastras el ecógrafo.

- Buenas tardes señorita Castle, soy la doctora Bethany Mills – saludó con una sonrisa de oreja a oreja - ¿preparada para ver a su hijo?

Su sonrisa cesó al ver nuestras caras, yo me encontraba con lágrimas recorriendo mis ojos y una mueca desencajada, el Doctor seguía con su cara de confusión y mi madre podría decirse que estaba algo pálida.

La Doctora Mills no dijo nada más, se acercó a mí colocando el aparato lo más cerca posible, me levantó la camiseta por encima de la tripa, y colocando el gel en la punta de aquel chisme, empezó a pasarlo por mi barriga. La pantalla de la cámara se iluminó, mostrando una pequeña mancha blanca que estaba empezando a formarse, la consulta se inundó con el sonido de los latidos de un pequeño corazón.

- Pues por lo que podemos observar, está usted de unos dos meses más o menos, parece que todo va bien, el pequeño está formándose de manera normal y los latidos de su corazón siguen el ritmo correcto, aún es pronto para determinar el sexo del bebé, pero supongo que podremos saberlo en poco tiempo.

Las lágrimas cayeron con más fuerza por mi rostro, por un segundo olvidé mi confusión, y sentí una felicidad desconocida para mí hasta ese momento, un pequeño ser estaba creciendo dentro de mí, y yo seguía sin entender cómo era eso posible. La frase 'está usted de unos dos meses' repicó por mi mente, haciéndome darme cuenta de golpe de lo que estaba pasando.

- No…no puede ser… – dije casi en un suspiro, llevándome la mano hasta mi cara intentando controlar la cantidad de lágrimas que brotaban de mis ojos, no podía creérmelo, no podía ser posible.

- ¿Qué pasa? – preguntó la ginecóloga intrigada por mi reacción.

- Verá doctora, la señorita Castle va a casarse en menos de un mes, con una mujer – le informó el médico, haciendo que la mujer se quedara atónita y me mirara.

- Vaya…felicidades… - dijo intentando reaccionar ante la noticia de que mi pareja era una mujer y yo estaba embarazada, algo que era físicamente imposible de concebir.

- Joder…esto es una puta pesadilla… - dije sin poder parar de llorar.

- Pero entonces… ¿Quién es el padre? – preguntó la doctora – no me malinterprete, sé que no es de mi incumbencia, pero entenderá que ahora mismo estoy algo confundida.

- Doctora yo… - intenté tranquilizarme para poder explicarme como era debido – hace unos dos meses, un malnacido que ahora se pudre en la cárcel abusó de mí, por lo que sabía utilizó un preservativo, así que nunca imaginé que algo así pudiera pasar.

- Siento muchísimo oír eso, ahora entiendo su reacción…a veces esos métodos pueden fallar…entonces imagino que es un bebé no deseado… - dijo con algo de tristeza en la voz – si usted lo desea, aún está a tiempo de interrumpir el embarazo, pero eso es decisión completamente suya, esto es una situación bastante difícil y por desgracia no tan fuera de lo común como nos gustaría, debe pensarlo bien antes de tomar una decisión.

- Yo…yo…ahora mismo no sé ni que pensar – dije llevándome una mano a la frente, empezaba a marearme de nuevo.

- Está bien señorita Castle, no se preocupe ahora por eso, por ahora necesita hacer reposo hasta que la fase de náuseas disminuya, debe irse a casa y tranquilizarse, pensar bien en lo que quiere hacer, y cuando tenga una decisión tomada, hacer lo que usted crea más conveniente.

- Muchas gracias doctora, le mantendremos informada – dijo mi madre agradeciéndole sus palabras.

Se acercó a la camilla donde aún permanecía tumbada y me agarró de la mano.

- Vámonos a casa hija, creo que debes seguir los consejos de la doctora y descansar.

Me levanté mientras afirmaba con la cabeza levemente, intentando no perder el equilibrio al ponerme en pie, la noticia que me habían dado acababa de desestabilizar toda mi vida. No sabía que iba a hacer, ese hijo era de Gary, y aunque el bebé no tenía la culpa de nada, meditar en tenerlo me hacía pensar en que sería un continuo recordatorio de lo que ese personaje me había hecho. Por otra parte, el sentimiento de felicidad que había sentido al verlo en aquella pantalla también me hacía pensar en que quizá la idea de ser madre y criar a un pequeñajo junto a Beckett no era tan mala idea, fuera quien fuera el padre y la manera en la que había sido concebido.

En el taxi de camino a casa me mantuve en silencio con el montón de pensamientos volviéndome loca, mi madre me miraba preocupada, queriendo adivinar lo que estaba pasando por mi mente. Subimos hasta el apartamento donde Beckett y yo vivíamos y al abrir la puerta me la encontré sentada en el sofá, con el móvil en la mano.

- Rose, estaba a punto de llamarte, acabo de llegar a casa y no me has llamado para informarme de nada, estaba preocupada – dijo levantándose y lanzándose hacia mis brazos, abrazándome con ganas – uy hola Helen – dijo al ver a mi madre detrás de mí.

- Hola Katherine – saludó con media sonrisa.

- ¿Qué ocurre? ¿Qué te han dicho? – preguntó al ver mi expresión.

- Creo que os voy a dejar a solas, tenéis mucho de qué hablar – dijo mi madre dándome un beso en la mejilla y otro a Kate.

Beckett frunció el ceño confundida, no entendía porque mi madre se marchaba sin más.

- Cariño ¿qué pasa? – preguntó cerrando la puerta.

Me senté en el sofá, reposando mi cabeza y suspirando, mientras Kate me miraba esperando una respuesta por mi parte.

- Kate, ven, siéntate aquí conmigo, por favor.

- Rose, me estás asustando – dijo mientras hacía lo que le había pedido – dime algo, ¿tan malo es lo que te han dicho?

- Verás yo… - intenté pensar en cómo decírselo sin que entrara en shock al oírlo – me han…me han hecho varios análisis y…

- Dime que no te estás muriendo, ¿estás enferma? – Beckett estaba perdiendo los nervios y yo solo hacía que ponerme más y más nerviosa.

- No, no me estoy muriendo, de hecho, tampoco estoy enferma – suspiré, notando como mi pulso se aceleraba por momentos.

- ¿Entonces? – levantó una ceja mirándome fijamente.

- Estoy…yo…estoy…estoy… - no era siquiera capaz de decirlo en voz alta.

- ¿Estás qué? Por Dios Rose, me va a dar un ataque al corazón – dijo cogiéndome de las manos.

- Embarazada – dije por fin.

- Espera… ¿qué? – soltó mis manos de golpe, llevándose una mano para tapar sus labios que ahora se encontraban abiertos de par en par.

- Estoy embarazada Kate, de poco más de dos meses.

Beckett se levantó del sofá y empezó a caminar de un lado a otro por el salón.

- ¿Embarazada? ¿Cómo es eso posible? ¿He sido yo? Espera no, qué coño estoy diciendo, eso es imposible – empezó a decir en voz alta, para sí misma o para mí, no estaba completamente segura.

- Espera Kate, para, para un segundo – dije levantándome y cogiéndola de las muñecas, intentando que parara sus pasos.

- Rose, estás embarazada, eso es…es…físicamente imposible…yo…yo…

- Kate, Kate, ¡escúchame, joder! – exclamé haciendo que parara de hablar y me mirara con expresión de sorpresa ante mi grito – Gary, ¿recuerdas?

Kate abrió los ojos de par en par y las dos nos sentamos de nuevo en el sofá en silencio, sin soltar sus muñecas, mirándonos cara a cara.

- ¿Estás segura de eso? – preguntó ella.

- Claro que estoy segura, solo he estado contigo Kate, ¿no confías en mí? – la miré fijamente.

- Claro que confío en ti Rose, no es eso, es solo que…Dios no me lo puedo creer, menudo hijo de puta – noté como apretaba el puño fuertemente llevada por la rabia.

- No sé qué hacer Kate… - suspiré frustrada.

- ¿Qué quieres decir?

- Con el bebé, no sé qué hacer con este pequeño que está creciendo dentro de mí, él no tiene la culpa – me toqué el vientre, recordando el sonido de los latidos de su corazón.

- ¿Quieres tenerlo? – preguntó mirándome muy seria, aunque en ese momento no podía siquiera imaginar lo que estaba pasando por su mente.

- ¿Tú que crees que debería hacer? – pregunté esperando que me lo contara.

- Yo…yo no tengo derecho a opinar Rose, es solamente decisión tuya…

- No, no lo es. Estamos a punto de empezar una vida juntas como mujeres casadas, y sé que esto puede cambiarlo todo.

Desvió su mirada un momento, suspiró sonoramente y volvió a cogerme de las manos.

- Esto no cambia el hecho de que vayamos a casarnos Rose, decidas lo que decidas, en menos de un mes nos vamos a casar, voy a estar aquí, a tu lado, pase lo que pase – me dio un beso en la mano, agarrándome ambas más fuerte.

- Por la parte de pensar en porqué estoy embarazada, no seguiría adelante, pero por otra parte, si nos olvidamos de eso, el mero hecho de imaginar su carita, de sentir los latidos de su corazón sobre mi pecho, de sus pequeños ojitos mirándonos…ufff se me pone el bello de punta…

- Estoy segura de que serías una muy buena madre – dijo sonriendo tímidamente.

- Madres Kate, este hijo sería tan mío como tuyo, no importa de donde venga, tú serías también su madre, sería nuestro hijo. Pero claro… ¿Qué va a pensar la gente cuando se entere? Este pequeño siempre viviría a la sombra de una violación… - dije algo triste.

- No, eso no tiene que pasar Rose, podemos decir que lo estábamos buscando y que no queríamos decir nada por si no salía bien, podemos decir lo que tú quieras decir.

- ¿Y si un día nos pregunta quién es su padre? – pregunté preocupada, tenía miles de dudas.

- Pues le diremos que fue un donante de nombre desconocido – dijo sonriendo, intentando calmarme.

- Entonces… ¿te gustaría ser la madre de este pequeño? – pregunté llevando su mano hasta mi vientre.

- Nada me gustaría más que formar una familia contigo cariño, será nuestro pequeño secreto, como si fuera un donante anónimo de verdad, algo que olvidaremos en cuanto des a luz, porque cuando le veamos, estoy segura de que lo único que nos importará, será cuidarlo y mimarlo como se merece.

- Creo que tienes razón…pero deberíamos pensarlo bien, un niño es una responsabilidad muy grande, y para toda la vida…no sé si estoy preparada…ambas somos policías, ¿y si nos pasa algo? ¿qué pasaría con él?

- Cariño, no te preocupes ahora por eso, preocúpate por relajarte – dijo levantándose – necesitas tranquilidad, los primeros meses son los más importantes para que todo salga bien – se sentó a mi espalda, y empezó a masajearme los hombros – vamos a ser las mejores mamás del mundo – empezó a darme suaves besos por el cuello mientras seguía masajeándome los hombros.

- ¿Entonces decidido? – pregunté susurrando, disfrutando de sus suaves y excitantes besos sobre mi cuello, que empezaban a subir la temperatura corporal de mi cuerpo.

- Mañana lo hablamos, ahora vamos a la cama… - susurró en mi oído de manera sensual, mordiéndome el lóbulo de la oreja justo antes de levantarse y ofrecerme su mano.

- Creo que de repente me encuentro mucho mejor – dije poniendo una mueca provocativa, agarrando su mano.


¿Qué os ha parecido la reacción de Kate? ¿Creéis que es la adecuada?

Dejádmelo en las reviews!

Nos leemos!