Embrujo
El bullicio de los niños gritando en el parque era ensordecedor, después de estar esperando desde hace más de media hora me comencé a sentir irritada, desvié mi mirada al cielo pigmentado de varias tonalidades, entre azul y naranja, al menos verlo podía distanciarme un momento del ruido a mi alrededor. Baje mí vista bruscamente y saque el teléfono de mi bolsa, libere un suspiro y mire a mí alrededor; nada, ni una señal de ella. Que se creía, hacerme esperar tanto tiempo, después de que me dijo que el asunto que quería tratar era urgente. Deje caer débilmente mi brazo y me abrigue mejor con el saco que llevaba puesto, el frio comenzaba a sentirse más intenso conforme pasaba el tiempo, me levante lentamente de la banca en la que estaba sentada y di un par de pasos hasta que algo me detuvo.
–Lo… siento Eli-chan… –Mire detrás de mí y vi a Hanayo con las manos en las rodillas. –Siento haberte hecho esperar. –Hanayo jadeaba entre sus palabras haciendo su mejor esfuerzo de recobrar el aliento y la compostura, se apartó de mí y se dejó caer pesadamente en la banca en la que yo estaba sentada, la mire con el ceño fruncido y después libere un gran suspiro.
–Estaba a punto de irme. –Ella solo afirmo con la cabeza, me cruce de brazos y me senté a su lado. –Y bien, ¿Cuál era el asunto importante del que me querías hablar? –Hanayo aun trataba de recuperar el aliento, parece que realmente había corrido demasiado para llegar aquí.
–Directo al punto cierto Eli-chan. –Hanayo me miro a los ojos mientras reía con una gran sonrisa en su rostro. –Me gustaría pedirte un favor. –Aparte mi mirada de ella y cerré los ojos.
– ¿Un favor, que es lo que quieres? –Dije con un tono desinteresado.
–Vamos Eli-chan relájate, es tu día libre, prometo no quitarte demasiado tiempo. –La mire por la comisura del ojo mientras ella continuaba hablando –Recuerdas de lo que hablamos hace dos días… por la noche. –Mire hacia el cielo, la luna estaba saliendo por el horizonte mientras las negruzcas nubes se acumulaban a su alrededor. A decir verdad no recordaba haber hablado de algo con Hanayo, trate de hacer memoria pero realmente me fue difícil. –En serio Eli-chan. –Se quejó Hanayo haciendo que la volteara a ver. – ¿Cuánto bebiste esa noche? –Debió de haber sido demasiando para no recordar lo que había pasado, pero al menos ahora tenía explicación para los dolores de cabeza y la resaca de ayer, además de que casi muero a causa de eso a no ser por Nozo… –Eli-chan… ¿En qué piensas?
–No es nada. –Dije mirando hacia el frente. – ¿Qué pasa con eso, lo que sea que fuese tal vez no sea tan importante para que lo recuerde? –Hanayo desvió su vista decepcionada.
–Quizás tengas razón. –Agacho la cabeza apartando su vista de mí. –Sabes, Eli-chan. –Hanayo parecía decepcionada conmigo. –No llevo mucho tiempo viviendo por aquí, realmente no conozco a nadie, no soy como tú que puedes vivir apartada de los demás, me cuesta mucho entablar conversación con otras personas, por eso creí que cuando comenzamos a… –Titubeo, parecía que pensaba en escoger las palabras correctas. –Creía que éramos amigas, que podía confiarte mis cosas, sé que sueno caprichosa pero realmente me ayudaste mucho cuando lo necesitaba Eli-chan. –Volteo a verme, sus mejillas estaban rojas y le costaba mantener su vista en mis ojos, la aparto de inmediato después de unos segundos. Por alguna razón me sentí culpable por esa mirada, esa mirada que parecía reprocharme algo, solté un suspiro y mire de nuevo hacia el cielo.
–Está bien, te ayudare con lo que me digas. –Volví a mirarla, ella también me veía esperanzada con sus grandes ojos rosa pálidos. –Después de todo yo también te considero una persona importante para mi Hanayo… Siento ser tan fría en ocasiones.
–No…No te preocupes. –Volvió a sonreír. –Esa personalidad es realmente asombrosa. –Se comenzó a poner nerviosa. –Es realmente admirable como eres, a veces tan fría, parece que nada te dañara nunca. –Escuchaba sus palabras distantes, sabía perfectamente que la voz era la de Hanayo, pero por alguna razón recordé la noche anterior cuando Nozomi dijo algo similar, pensaba en ella, en su voz al tratar de justificarse por decir algo que creyó innecesario, en su rostro cabizbajo, en su manera de ver las cosas, en la diferencia que existía entre ella y yo. –Estas bien Eli-chan. –De nuevo escuchaba la voz de Hanayo la cual me saco de mis pensamientos. –Si no es mucha molestia me gustaría que me acompañaras a mi departamento. –Se comenzó a poner roja y a balbucear sus palabras con timidez. –Di…Dijiste que me ayudarías... cierto, el favor que te tengo que pedir esta en mi departamento… –La mire desconfiada, me levante de la banca y acomode mi bolso en mi hombro.
–Vamos entonces. –Voltee a ver su cara que parecía ingenua y dudosa después de mis palabras. –No lo repetiré de nuevo, rápido, antes de que me arrepienta. –Se levantó de golpe y dio un par de pasos frente a mí, me miro con una gran sonrisa en su rostro, me tomo de la mano y me comenzó a guiar arrastrándome del brazo.
...
Caminamos por media hora más, ya había obscurecido para cuando llegamos al edificio de departamentos donde vivía Hanayo, era un edificio que se veía realmente lujoso, podía reconocerlo ya que mi departamento no quedaba muy lejos del lugar. Recorrí con la mirada hasta llegar al final del edificio encontrándome con la enorme y luminosa luna llena que parecía brillar más intensamente que otras veces. Hanayo me tomo de la mano y entramos, sus manos comenzaban a sentirse frías, me daba un sentimiento extraño al sentirlas en contraste con las mías las cuales comenzaban a sudar, por alguna razón me comenzaba a sentir nerviosa, miraba a todos lados sintiendo un sentimiento angustioso dentro de mí, no se a que se debió pero cuando Hanayo volteo a verme con una enorme sonrisa en su rostro me pude tranquilizar un poco.
Llegamos hasta el piso más alto y Hanayo camino frente a mí por un largo pasillo hasta que se detuvo frente a una puerta que estaba justo al final, comenzó a revolver nerviosa las cosas dentro de su bolso hasta encontrar las llaves de su departamento.
–Y bien… –Rompí el silencio que había parecido eterno desde la última vez que dije algo, mientras que ella solo me hizo la señal con su mano para dejarme entrar. – ¿Qué es lo que quieres que haga? –Ella no dijo nada; entro al departamento detrás de mí y se quitó rápidamente los zapatos para luego entrar a una puerta que estaba al costado de la entrada. – ¿Hanayo?
Comencé a caminar dentro, deje mi bolso en la entrada y eche un vistazo rápido alrededor de la habitación; el lugar era bastante amplio. Frente a mí lo primero que vi fue la gran ventana de cristal por la cual se alcanzaba a ver toda la ciudad, me acerque despacio a ella y luego di la vuelta para ver el resto del lugar; era tan grande que llegaba a ser asfixiante, las paredes blancas en contraste con el sofá y la mesa de un color completamente negro hacia que me sintiera extraña, el lugar carecía de personalidad totalmente, era como un lugar sofocante para mí, comenzaba dentro de mí un sentimiento de pesadez y extrañeza, podía incluso sentirme observada por las cuatro paredes blancas del departamento. Finalmente vía a Hanayo salir de la puerta en la que antes había entrado con una bandeja plateada en sus manos y dos tazas de té.
–Siento no haberte contestado antes Eli-chan. –Dejo las dos tazas en la mesa del centro y abrió una silla frente a esta haciéndome un ademan para que me sentara. –Espero que te guste, hablaremos del favor más tarde, relájate un poco… e…eres la primera persona que viene de visita. –Dijo tímidamente.
–Gracias. –Dije desinteresada mientras me sentaba. –Realmente no me imagine que vivieras en un lugar tan… lujoso, no pareces de las personas que le importa la apariencia. –Se sentó frente a mí y tomo la otra taza de té, libero una risa cuando escucho mis palabras.
–Tienes razón, no me importa, pero ya te dije que llevo poco tiempo viviendo aquí, además no he tenido mucho tiempo de decorar este lugar, aun así creo que se ve bien como esta. De todos modos… –Se llevó la taza de té a sus labios y susurro. –No creo quedarme mucho tiempo aquí.
– ¿Qué fue lo que dijiste? –Hanayo negó con la cabeza mientras que yo la veía desconcertada, mire el té verde en contraste a la taza que era completamente blanca, lo lleve a mi boca y saboree por un instante; estaba espeso, con un sabor demasiado fuerte a hierbas para mi gusto, dejaba una sensación extraña al paladar. –Realmente me gustaría que me dijeras cual es el favor que quieres, tengo que volver a casa pronto. –Levanto la vista hacia mí y libero un sonoro suspiro.
–De acuerdo Eli-chan… –Dio otro sorbo a su té tomándose su tiempo. –Me gustaría que me ayudaras a cuidar a Rin-chan. –La mire completamente incrédula, quiere decir que me trajo aquí solo para cuidar a su gato, mi mirada se comenzó a poner severa. –No es lo que piensas Eli-chan, es algo mucho más importante que solo cuidar a una mascota. –Por alguna razón no me sentía aliviada del todo.
– ¿Es solo eso? –Dije fríamente desviando mi mirada de ella, deje la taza con el té espeso e hice el afán de pararme de la silla. –Siento decirlo Hanayo, pero por muy amigas que seamos soy pésima haciéndome cargo de mascotas… así que si me disculpas. –Le di la espalada pero en tan solo un segundo sentí sus manos en mis hombros.
–Por favor Eli-chan, ya te dije que no se trata de cuidarla, sino de algo mucho más importante.
–Entonces dime. –La voltee a ver con el ceño fruncido. – ¿Que es más importante para ti que solo cuidarla? –Me tendió la mano en dirección a la silla, libere un suspiro pesado y me volví a sentar a mi pesar.
–Es algo mucho más importante de lo que crees. –Se puso detrás de mí y me tomo de los hombros. –Es algo así como una sorpresa. –Tomo la taza de té que estaba en la mesa, en las manos de Hanayo parecía humear intensamente. –Pero primero… –Hizo una pausa y oprimió fuertemente mis mejillas con su mano, solo me quede mirándola sorprendida por tal acción tan inesperada, se puso frente a mí y juro que sus ojos rosas tomaron un color más nítido. –No debes dejar los alimentos que te dan los demás Eli-chan. –Libero una ligera risa, jalo mi cabello hacia atrás del respaldo de la silla y comenzó a verter el líquido de la taza hasta que paso por mi garganta, sentía una rara sensación que recorría todo mi cuerpo, un extraño entumecimiento, trate de decir algo pero mi lengua se sentía pesada, solo lograba balbucear torpemente. –Y segundo... –Dejo caer la taza al suelo, el sonido se hizo más estruendoso en mis oídos, me comencé a sentir mareada, la mire al rostro horrorizada –Me da mucho gusto que aceptaras mi invitación a venir Eli-chan, realmente pensé que sería más difícil, muchas gracias por ayudarme con Rin-chan, seguramente ella se sentirá alagada. –Volvió a reír, esta vez sonaba incluso más fuerte, extrañamente distorsionado. –Y finalmente, Eli-chan… –Estoy segura que sentí miradas intensas que me veían de todos lados, un escalofrió recorrió mi espalda –Siento mucho lo que voy a hacer, pero eres perfecta. –Llevo su dedo índice a mi mejilla, mi cuerpo se estremeció al contacto, cerré fuerte mis ojos, "es un pesadilla cierto" –No, no es una pesadilla Eli-chan. –Me miro directo a los ojos, sentía un dolor intenso en mi cabeza y un ardor en mis parpados que hacía que los mantuviera cerrados. –Tranquila, esto solo te dormirá por unas horas, ya tengo todo listo para esta noche. –Sentí alrededor la presencia de más personas que se amontonaban a mi lado. –Descansa un rato Eli-chan, siempre estás tan tensa. –Fue lo último que escuche de Hanayo, caí completamente inconsciente sin saber lo que estaba por venir.
...
Lance un gemido seco, mi garganta estaba completamente seca a tal extremo de sentir dolor en ella. Sentí la fría briza que golpeaba todo mi cuerpo, mi espalda se sentía completamente congelada, lleve mi mano y toque la superficie metálica debajo de mí, trate de mover débilmente las piernas y las manos, pero me detuve al sentir un impedimento y al escuchar el sonido metálico que hacía eco a mi alrededor.
Abrí lentamente los ojos, tenía un picor en ellos lo cual lo hacía más difícil, finalmente vi a mi lado una tenue luz de una vela que estaba a punto de consumirse y alumbraba densamente el lugar donde estaba. Trate de recordad lo que había pasado, se supone que estaba con Hanayo y luego ella… ¡Ella comenzó a actuar muy extraño! Y ahora me encontraba en un lugar totalmente rustico, alcanzaba a ver desde donde estaba las paredes de piedra y la puerta de madera desgastada frente a mí. Voltee desesperada a todas direcciones, no había más que obscuridad a mi alrededor.
–Despertaste Eli-chan. –Desde las tinieblas salía la voz de Hanayo.
Ella se acercó a mí y la vi totalmente diferente a como estaba antes; llevaba un vestido blanco decorado con flores en la parte de arriba y encajes dorados en la parte de la falda, sus ojos que antes eran de un rosa pálido ahora parecían brillar incluso en la obscuridad y encima de su cabeza tenía un sombrero puntiagudo completamente blanco con detalles verdes y anaranjados.
La mire un segundo sorprendida y después fruncí el ceño en el momento que ella me vio a los ojos con una gran sonrisa en su rostro.
– ¿Dó…dónde estoy? ¿Qué fue lo que paso…? –Mi voz salió seca y sin vida, casi como un susurro, Hanayo se acercó a mí y me puso frente a los labios un vaso cristalino e hizo que bebiera el contenido, mi garganta dejo de doler al instante. – ¿Qué es lo que haces?
–Lo siento Eli-chan. –Miro cabizbaja hacia el suelo. –Debes de odiarme ahora mismo.
– ¿Qué es lo que hiciste? –Dije débilmente con mi voz recuperada. -¡¿Qué es lo que piensas hacerme?! –Le grite, moví las cadenas que me aprisionaban a la plancha de metal desesperadamente haciendo un ruido espantoso y aturdidor. – ¿Hanayo, porque me haces esto?
–Lo siento Eli…
– ¡No quiero volver a oír una disculpa tuya, estoy harta de esto, realmente odio cuando te disculpas tanto! –La mire completamente furiosa, su mirada se ensombreció al escuchar mis palabras. – ¿Qué harás conmigo, realmente eres así, me asesinaras o algo…? –Ella solo guardo silencio haciendo que comenzara a frustrarme más. – ¡CONTESTAME DE UNA MALDITA VEZ HANAYO!
–Me impresionas Eli-chan… realmente eres perfecta para esto. –Dijo en un susurro, su voz a pesar de eso logro inundar todo el lugar. –Mírate… en la precaria situación que esta y aun así logras luchar para encontrar una respuesta a todo. –Alzo su mirada y me vio a los ojos con una sonrisa triste en su rostro. –Estoy segura que ni siquiera sientes miedo al estar en esta situación… tal vez si yo fuera tú ya estaría llorando y gritando desesperada por ayuda.
– ¡¿A qué te refieres, con que soy perfecta?! –Sentí como mi voz salió temblorosa, retorcí mis extremidades tratando de acercarme lo más que me dejaban las cadenas a ella. – ¿Por qué haces todo esto?… solo… ¡solo quiero saber lo que piensas hacerme!
– Lo sien… –Se detuvo al ver que la miraba con mi rostro ensombrecido y molesto. –Creo que te debo una explicación, cierto; después de todo te ofreciste a ayudarme con Rin-chan.
– ¿Que tiene que ver tu maldito gato en todo esto? Eso es lo que menos me importa ahora. –Se acercó amenazante a mi rostro, frunció el ceño y su sonrisa se decayó al instante.
–Todo tiene que ver con Rin-chan. –Se acercó a mi oído y me susurro, sus palabras me parecían tan frías y cortantes en ese momento. –Es tan fácil tus cambios de ánimo cierto Eli-chan. –Toco mi rostro con sus frías manos. –Hace un segundo estaba llena de coraje y valentía, pero ahora parece que vas a comenzar a llorar… aunque no creo que ese sentimiento dure mucho, sabes muy bien encerrar lo que siente dentro de ti en tan poco tiempo, realmente eres sorprendente. –Se alejó de mí y me miro con una gran sonrisa en su rostro. –Esa es la razón del porque eres perfecta, te importa tan poco lo que pase a tu alrededor que estoy segura que te resignarías al instante en el momento que tu propia muerte llegase inesperadamente, solo irías de frente sin sentir absolutamente nada reprimiendo todos esos sentimiento… –Hizo una pausa y lanzo un profundo suspiro, la miraba incrédula e impresionada por sus palabras. –Pareces más calmada ahora… lo vez, solo tu podrá traerla de vuelta, tu que no sientes nada eres la persona indicada para llevar a cabo este ritual.
– ¿Ri…Ritual? –Murmure, me costaba mucho pensar realmente de lo que hablaba, no sabía si comenzar a reír por la cantidad de tonterías que había dicho o verla condescendiente por la locura en su cabeza. –Es una broma cierto Hanayo, y dime con qué clase de magia piensas llevar ese ritual. –Hable sarcásticamente.
–No tienes por qué creerme Eli-chan, al fin de cuentas no importa. –Hiso una pausa y se acercó de nuevo a mí. –Pero me gustaría que recordaras, y si sirve de prueba de que mis palabras son reales, me gustaría que me dijeras desde hace cuánto tiempo nos conocemos.
Su pregunta me descoloco por completo, era tan sin sentido que pensé que realmente la locura de esa chica era más real que todo lo que me había dicho antes. Pero entonces vi un segundo a su mirada seria y trate de recordarla. Por más que intentaba no lo lograba se supone que la conozco desde hace tiempo, es por eso es que le tengo confianza, pero no podía recordar cuando, ni donde, para mi ella era una completa desconocida actuando como mi amiga. Voltee a verla completamente impresionada.
–Entonces, Eli-chan, cuando fue… Hace un año… o quizás hace un par de meses, o quizás un par de semanas. –Hizo una pausa. –O quizás fue solo hace un par de días. –Hizo énfasis en sus palabras, la mire horrorizada, inconscientemente comencé a jalar desesperada de las cadenas que me aprisionaban, sus palabras sonaban tan reales que me daban miedo.
– ¡Que fue lo que me hiciste! –Forcejeaba con las cadenas. – ¡¿Quién eres…?! No… ¿Qué eres? –murmure apartando mi mirada y sintiendo con mis dedos la fría plancha de hierro debajo de mí.
– ¿Qué crees que soy Eli-chan? –Se acercó a mí y me miro tímidamente. –Estoy segura que lo sabes… pero tienes miedo de que lo que piensas que es irreal sea de verdad. –Y así era, la sola idea de saber la respuesta me daba pánico, no podía ser cierto, tenía definitivamente que ser una pesadilla.
Entonces escuche la puerta de madera abrirse y sacarme de mis pensamientos, frente a mi entraban tres chicas; se pusieron a un lado de Hanayo, una chasqueo los dedos y la sala se ilumino con una luz azulada, un gran candelabro se balanceaba encima de mí con velas de cera y una intensa flama azul en cada una de ellas. Mire a la chica que había hecho eso y comencé a temblar al ver a las tres chicas con detenimiento. Las tres llevaban vestidos de una pieza muy similar, una de color azul claro, la otra de un tono naranja pálido y la tercera de un color grisáceo y cenizo.
Mire horrorizada a la primera chica de largo cabello azul, sus ojos ámbar brillaban intensamente con una mirada severa, lo que más me sorprendió fue que en su cabeza tenía unas especies de orejas de lobo que se movieron al escucharme lanzar un débil quejido. La otra chica tenía los ojos azules que brillaban incluso más con la luz que alumbraba la sala, su cabello era corto y de un tono naranja cobrizo, entonces se dio la vuelta y se acercó a Hanayo, en ese momento vi que detrás de ella tenía unas horripilantes alas de murciélago tan negras y tiesas que me dieron escalofríos. La última se me quedo viendo con una mirada condescendiente con sus ojos brillantes color miel; ella aparto la vista de mí en tan solo un instante y se acercó también con Hanayo, entonces vi que debajo de su largo cabello castaño-grisáceo sobresalían de su espalda un par de alas del mismo tono que su cabello pero me estremecí al ver que una estaba completamente destrozada.
Comencé a respirar con dificultad, sentía el sudor frio bajar por mi rostro, inclusive podía sentir y escuchar el latido de mi corazón acelerado. Aun así y a pesar de lo que estaba frente a mi trate de engañarme y pensar que todo eso era mentira, comencé a jalar incluso más desesperada de las cadenas llamando la atención de las cuatro chicas las cuales se acercaron a mí al escuchar el sonido metálico, quería gritar pero no me salía la voz, entonces comencé a pensar en el ritual del que había hablado Hanayo y sentí un estremecimiento en mi espalda. Hanayo solo me veía con la cabeza agachada, y una triste sonrisa condescendiente por mis intentos desesperados de liberarme. Me quede quieta un segundo y la mire, su cabello debajo del sombrero blanco parecía comenzar a brillar de un intenso tono dorado. Acerco su mano a mi frente y de la palma de su mano brillo una intensa luz del mismo color que su cabello.
–Lo siento Eli-chan…
Muchas gracias por leer y disculpen la tardanza, realmente me costo escribir este capitulo porque simplemente no se me dio la primera vez escribir la parte de Hanayo, fue difícil mantener su personalidad en la situación en que la puse, pero realmente me gusto como quedo al final, fue un reto para mi.
Finalmente muchas Gracias por entender lo que puse el capitulo anterior Graac y Susy Cullen y muchas gracias por sus Reviews...
En Fin Gracias por Leer, y díganme que les parece Hanayo con esa personalidad, realmente le debió de pasar algo muy malo para que se ponga así jejeje
