Melancolía
Las dos chicas frente a mí se miraban directo a los ojos. Podía escuchar mi corazón acelerado palpitar desesperadamente dentro de mi pecho. Pude sentir que la fuerza que mantenía prisioneras mis piernas se iba haciendo menos fuerte; caí pesadamente al suelo y sentí como la herida de mi pierna ardía al contacto de la húmeda tierra. Las chicas frente a mí no se despegaban ni un momento la vista, estaban completamente inertes sin decir nada.
Finalmente Nozomi me miro cuando caí al suelo y emití una ligera queja con mi voz ronca y adolorida, la sangre manchaba de carmesí la tierra a mis pies. Se quedó un rato mirando la precaria situación en la que me encontraba. Alzo la vista hacia Hanayo y frunció el ceño completamente molesta; vi como apretaba fuertemente los puños y los parpados, su rostro denotaba frustración y molestia. Sin embargo Hanayo ni siquiera se había dado cuenta que yo estaba en tal situación y parecía ignorarme completamente, nunca despego la vista de Nozomi.
– ¿Por qué de todas las personas tenías que elegirla a ella? –Hablo finalmente en apenas un susurro audible para ambas, yo levante mi rostro y me quede un rato viéndola totalmente perpleja.
–Que importa, tengo mis propias razones… –Hanayo me miro por fin por encima del hombro. –Ahora sé porque fuiste a la empresa aquel día, siempre me estuviste vigilando… pero no esperabas que pasara esto, cierto…
–Sabía que planeabas algo… –Dijo repentinamente Nozomi llevándose una mano al pecho. –Pero llegar a estos extremos, y con ella. –Nozomi me señalo sin despegar la vista de Hanayo.
–No es que realmente importe Nozomi-chan, después de todo ella no es nada tuyo. Llevas tan poco tiempo de conocerla, no me digas que te importa… –Escuche su tímida risa salir de sus labios, me sentí molesta al escuchar sus palabras.
–No es que me importe… –Nozomi bajo la vista con una sonrisa triste en su rostro y su mirada obscurecida. Las palabras de Nozomi hicieron mella en mí, me sentí extrañamente decepcionada y triste al escucharla. –Pero se lo debo… –Apenas pude percibir su voz, no escuche lo último que dijo, solo vi sus labios moverse lenta y tranquilamente.
Me quede un rato mirando el rostro de Nozomi, sus ojos estaban cristalinos y brillaban increíblemente destellantes bajo el cielo iluminado por la luna. Comencé a sentir una incertidumbre en mi pecho, verla de esa forma frente a mí, siendo la misma "cosa" que Hanayo, el solo hecho de pensarlo me hizo estremecer; no sabía si realmente podía confiar en ella, no sabía siquiera si me salvo la vida o solo fue a detener a Hanayo. Sus decisivas y fuertes palabras de antes, al menos para mí, me habían hecho sentirme así, con un miedo acrecentándose en mi mente. "Porque me iba a esperanzar a ser salvada por alguien que apenas conocía"; sentí una opresión en mi pecho al pensarlo, realmente me era difícil aceptar esa idea, al menos en ese momento.
Volví mi vista hacia las dos chicas, el cabello de Nozomi se iluminaba tan deslumbrantemente al igual que el de Hanayo. Sus manos se levantaron frente a ellas, y se quedaron un rato inmóviles viéndose la una a la otra, comencé a temblar. En ese momento no sabía qué hacer, a pesar de que pude recuperar la libertad de mis pies aún estaba atrapada en medio de su disputa y no importaba ya lo que hiciese yo estaba ya muy involucrada en su pelea. Ambas se veían con distintos sentimientos dentro de ellas y esperaban con sus manos desenfundadas cual armas, yo en cambio no hacía más que temblar de miedo viendo los destellos purpuras y dorados de sus manos alumbrar el lugar entero.
Hanayo se movió primero, dio un paso acercándose a Nozomi y de sus manos salió volando un rayo dorado que impacto en la tierra mojada detrás de ella haciendo volar los escombros chamuscados y piedras hacia mi rostro. Nozomi se alejó de ahí y de sus manos apareció la vieja escoba de madera de antes; comenzó a elevarse por los cielos y Hanayo, al verla, chasqueo los labios e hizo lo mismo que Nozomi, de sus manos apareció una vieja escoba de madera. Ambas comenzaron con una persecución. El brillo dorado y purpura chocaba en el cielo entre si mientras yo las veía completamente sorprendida e inmóvil, cientos de destellos iluminaban el cielo, pero en vez de sentirme aliviada por su magnificencia un pánico insano comenzó a brotar dentro de mí.
Me sentí incluso peor al oír gritos, los gritos de dolor de Nozomi. En el cielo lo que más predominaba eran los destellos dorados de las manos de Hanayo. Cada grito de Nozomi se sentía tan profundo y doloroso que podría jurar que yo sentía el mismo dolor.
Desesperada viendo tal escena comencé a mover mis piernas. Mis manos aún seguían pegadas a la columna de piedra; en lo único que podía pensar en ese momento era en huir, miraba de reojo al cielo cerciorándome que las dos chicas estuvieran lo suficiente distraídas para preocuparse por mí. Jalaba mis brazos insistentemente; los familiares de Hanayo, los cuales no se habían movido en ningún momento de su lugar, me miraban asombrados en mi lucha por conseguir mi libertad, pero no hicieron nada más que quedarse viendo con sus rostros "preocupados" para después ignorarme y volver su vista a la batalla en el cielo. Arriba de mi los destellos se hicieron incluso más deslumbrantes, de pronto quede completamente cegada, oculte mi vista mirando hacia el suelo y apreté con fuerza mis parpados.
Levante mi rostro y abrí desesperada mis ojos, vi como Nozomi caía suavemente con sus escoba en las manos, su ropa estaba completamente desgarrada. Hanayo la seguía de cerca y, como si no hubiera pasado nada, ambas se quedaron la una frente a la otra de nuevo.
Las piernas de Nozomi temblaban, se apoyaba con ayuda de sus escoba tratado de mantenerse en pie, sangre salía por la comisura de sus labios y sus ojos ya no tenían ese brillo verde como el de hace tan solo un instante. Hanayo respiraba pesadamente y en su frente tenía una herida por la cual emanaba sangre y cubría sus ojos. Al parecer ambas estaban en su límite, pero Hanayo lucia más dispuesta con continuar con la batalla.
–Rin… Rin-chan no querría verte actuar… de esta manera –Dijo débilmente Nozomi en un susurro, se sostuvo con sus piernas temblorosas sin ayuda de la escoba y encaro a Hanayo con una mirada triste. –Hanayo… por favor, déjame explicarte… –Un rayo impacto directo en el pecho de Nozomi haciéndola caer. Nozomi bajo la vista y su mirada se ensombreció.
– ¡¿Qué vas a saber tú?! –Grito frustrada Hanayo. – ¡Nunca lo entenderías, tu nunca tuviste a nadie que te quisiera igual que yo la quería, estoy segura que tenías envidia de nosotras! Siempre estuviste sola, sin nadie que te quisiera… –Nozomi levanto rápidamente el rostro y apunto sus manos hacia Hanayo, sus dedos se iluminaron de purpura y un rayo impacto en las piernas de Hanayo haciendo que se quejara de dolor. Nozomi bajo la vista apenada.
–Tal vez tengas razón… –El brillo en las manos de Nozomi se apagó por completo. –Es verdad que les tenía un poco de envidia… pero… –Levanto la vista con lágrimas en los ojos; al ver su rostro acongojado y lleno de lágrimas hizo que me sintiera insegura y frustrada, por alguna razón sentí una opresión terrible en mi pecho al verla tan indefensa e incapaz. – ¡Te juro que a pesar de eso yo no te haría algo así…! Te juro Hanayo que yo… –Un rayo impacto en su cara haciéndola retroceder, Nozomi grito fuertemente haciendo Eco en el lugar. –Yo… no quise hacerlo… yo solo quería lo mejor para las dos –Dijo con dificultad.
–Lo admites entonces… –murmuro Hanayo con el rostro ensombrecido. –Asesinaste a Rin-chan…
–No Hanayo yo… –Un rayo impacto en el costado de Nozomi. Me comencé a sentir molesta al ver todo el castigo que recibía.
–Ahora lo entiendo todo… –Las piernas de Nozomi comenzaron a temblar mientras más se acercaba Hanayo. –Lo hiciste para quedarte como única heredera y arrebatarme mi magia cierto. –Nozomi se alejaba asustada por cada paso que daba Hanayo hacia ella. –Madre me lo dijo, querías todo el poder para ti sola, nunca pensaste en realidad en una alianza donde nosotras dos quedáramos como sucesoras y ninguna tuviera que despojarse de sus recuerdos y su magia… –Nozomi levanto su mano hacia Hanayo temblorosamente pero ella solo la aparto con un rayo de luz dorada. –Además de eso me arrebataste a la persona que amaba. –Los ojos de Hanayo se llenaron de lágrimas.
–Eso no es verdad… –Nozomi no miro a Hanayo a los ojos, desvió su mirada triste hacia mi mientras yo veía sus heridas y la forma tan deshecha en la que se encontraba. –Sabía que tú la amabas… sabía que ambas lo hacían... –Se mordió el labio y miro el rostro molesto y lleno de lágrimas de Hanayo. –Yo solo quería ayudarlas a que fueran felices…
–Tu nunca lo entenderías… –El rostro de Hanayo se ensombreció, su cabello se ilumino incluso más intensamente que antes. –Yo la amaba demasiado… –Comenzó a sollozar sonoramente… –¡A ti nunca te ha amado nadie como yo la amaba a ella! ¡Te habría dejado todo a ti conformándome tan solo con estar cerca de Rin-chan…! Nunca me importo esa tonta competencia por ver quien heredaría los poderes de la bruja protectora –Vi el rostro de Hanayo completamente horrorizada, había cambiado, ya no era la misma de antes, ahora lo único que podía percibir era un odio inmenso hacia Nozomi, sus ojos se obscurecieron, su brillante iris rosa se transformó a un fuerte color carmesí que llenaba por completo sus ojos, sus lágrimas manchaban de escarlata sus mejillas; se mordió fuertemente los labios haciéndolos sangrar. – ¡ME QUITASTE TODO LO QUE TENIA…! –Su voz sonó extraña, llena de tristeza y emociones. – ¡REALMENTE TE ODIO! –El suelo bajo nosotras retumbo cuando Hanayo grito.
La vi con cierto afecto y sentimientos encontrados, no podía creer todo lo que dijo, pero al verla tan dolida, tan desecha, me causaba dentro de mi cierto remordimiento que me dolía al igual que a ella, comencé a dejar que las lágrimas salieran de mis ojos y empaparan la herida que me había hecho antes. Podía entender su dolor, pero al mismo tiempo, al ver a Nozomi con el rostro decaído y lágrimas saliendo de sus ojos, hacia que sintiera pena por ella.
Comencé a temer por lo que le haría Hanayo a Nozomi, la cual parecía ya no tener control de su propia mente, ahora mismo estaba siendo controlada por el odio y la tristeza.
Un rayo completamente negro salió de las manos de Hanayo e impacto fuertemente al lado de Nozomi, ella la miro con un rostro igual de horrorizada que el mío, se trató de levantar pero le costaba sostenerse de pie, sus piernas estaban temblorosas y su cabello comenzó a palidecerse desde las puntas.
–Hanayo-chan... –Lagrimas salieron de sus ojos junto con una voz acongojada. –Reacciona… por favor. –Un rayo impacto en su torso haciendo que parte de su vestido se desgarrara. Nozomi grito de dolor y luego cayo de nuevo al suelo. – ¡Mírate, estás perdiendo el control, es peligroso Hanayo-chan! –Otro rayo impacto en el costado de Nozomi. –Lo…lo siento… Lo…siento… -Repetía incesantemente mientras más golpes impactaban en su cuerpo. –Si esta es la forma en la que hare que vuelvas a ser la de antes… no me importa sacrificarme… Hanayo-chan. –Nozomi puso una gran sonrisa en su rostro y miro hacia el suelo con las lágrimas saliendo desesperadamente de sus ojos y empapando todo su rostro.
La miraba completamente paralizada en mi lugar, sentí que la fuerza que aprisionaba mis manos desaparecía. Los familiares de Hanayo, los cuales habían estado inmóviles viendo desde lejos todo el espectáculo, se movieron al fin y regresaron a su forma humana, las tres chicas intentaron acercarse a Hanayo con los rostros desesperados pero no consiguieron nada, eran rechazadas por una fuerte fuerza la cual les impedía estar cerca de Hanayo.
Mientras tanto yo me quede atontada viendo la sonrisa de Nozomi y su vestido completamente destrozado, en el costado llevaba una gran cicatriz que parecía ser de hace tiempo, la cicatriz rosada hacia contraste con su blanca piel la cual ahora estaba machada de sangre por todos lados, sus piernas y brazos estaban completamente carmesís y sus lágrimas no paraba en ningún instante de salir de sus verdes ojos, musitaba de vez en ves "lo siento Hanayo-chan" débilmente mientras los impactos de Hanayo la golpeaban.
Dentro de mí sentí algo completamente inexplicable al verla, mi corazón se comenzó a acelerar y me sentí mareada al ver la cicatriz en su torso. Comencé a sentirme completamente impotente sin poder hacer nada. Apreté fuertemente los puños encajándome las uñas en las palmas de mis manos, aparte la vista de Nozomi y fruncí el ceño mirando hacia el suelo. Los gritos de dolor de Nozomi se sentían en toda mi piel, como si fuera a mí la que estuvieran golpeando.
Hanayo levanto la mano frente a Nozomi y comenzó a acumular energía. En un instante me levante con dificultad y me quede viendo a Nozomi un segundo, mi pecho dolía por la velocidad que latía mi corazón, mi cabeza comenzó a doler con un fuerte dolor punzante; me lleve la mano a la cabeza y comencé a caminar lentamente hasta donde estaba postrada Nozomi completamente indefensa, me costaba caminar, cada paso dolía más que el anterior, una extraña fuerza me rechazaba y hacia más difícil llegar hasta Nozomi. Hanayo lanzo su golpe final mientras que Nozomi aparto la vista y me miro con lágrimas en sus ojos, parecía completamente asombrada por la cercanía entre ella y yo. Me vio un segundo a los ojos y puso de repente un rostro tranquilo manteniendo siempre una gran sonrisa en él.
–Adiós… Elichi. –Murmuro; me hizo sentir segura al escuchar su típica forma de decir mi nombre, bajo la vista y vi como su labio inferior tembló al tratar de contener las ultimas lagrimas que tenía en sus ojos. –Siento haberte… causado tantos problemas… –Pude escuchar al final.
Una extraña fuerza se apodero de mis pies. A cada paso que daba mi cuerpo se sentía más pesado, mi cabeza dolía y la sangre en mis heridas se apresuraba por salir más rápido. Comencé a sudar frio, pero al ver a Nozomi tan cerca frente a mí… ¡No me quise dar por vencida en llegar junto a ella!
Finalmente logre llegar hasta donde estaba Nozomi, me tire al suelo protegiéndola del ataque de Hanayo con todo mi cuerpo, la tome de su cintura y sentí la cicatriz de su costado, se sentía tan familiar al tacto, ella me vio completamente asombrada cuando escondí su cabeza en mi hombro tratando de protegerla de la luz negra de Hanayo. La tome de la cintura y la atraje más a mi cuerpo con toda la fuerza que tenía, oculte mi rostro en su hombro y comencé a llorar sonoramente, sin importarme que ella me escuchase. Después de unos segundos ella hizo lo mismo, me tomo de la cintura y me atrajo hacia ella poniendo su rostro en mi hombro. La sentí estremecerse en mis brazos y escuche los sollozos al compás de los míos, mis lágrimas cayeron en su largo cabello el cual había perdido su brillo y estaba completamente opaco.
–Nozomi… –Le murmure por última vez al oído y vi su rostro que me miraba incrédula al escuchar mis palabras.
Sentí un gran dolor en mi espalda y mi cuerpo completamente sumido en la obscuridad, mis parpados me comenzaron a pesar y en tan solo un instante deje sentir a Nozomi cerca de mí. Ahora todo a mí alrededor era obscuridad absoluta.
(…)
Cuando era niña recuerdo haber sido de una forma completamente diferente, aunque esos días estén ahora distantes, recuerdo que en algún punto llegue a sentirme bien conmigo misma; o mejor dicho, a sentir algo.
Era muy pequeña aun para saber todo lo que había a mi alrededor, incluso así, con lo poco que tenía, me la pasaba bien todos los días al lado de mi abuela.
Ella era mi ejemplo a seguir en aquel entonces, recuerdo lo increíble que era. Siempre con una sonrisa en su rostro, parecía que nunca podía nadie hacerla enfadar, me sentía tan a gusto a su lado. Es extraño que lo diga, pero me sentía como una niña. Y es que a mis apenas ocho años yo era feliz sin saber lo que me deparaba el futuro.
Mi abuela era única en la familia, me refiero a que ella fue la única que logro seguir sus sueños, o al menos fue lo que me conto, ella era la única que había alcanzado esa plenitud hasta el final de sus días. Yo la admiraba, quería ser igual a ella cuando fuera grande; una bailarina de Valet. Cuando había reuniones familiares yo siempre me mantenía cerca de ella. Mi abuela nunca hablaba con las demás personas, y nunca nadie se acercó a ella. Mis "familiares" siempre la vieron con una mirada de repulsión y pena, incluso yo que era tan pequeña me daba cuenta de eso. Pero aun así me gustaba pasar el tiempo con ella, siempre me enseñaba cosas nuevas, me sentia con una tranquilidad y una felicidad inmensa cuando estaba a su lado; comencé incluso a tomar lecciones de baile y siempre cuando me miraba y me hablaba, lo hacía amablemente y con una sonrisa en su rostro que me contagiaba cada vez que la veía. Pero pronto, tan pronto como llegaron esos días de felicidad para mí, se fueron desvaneciendo tan rápido que ni siquiera me di cuenta del cambio.
Mi padre había muerto. Realmente no lo recordaba con cariño, nunca lo vi más de dos veces al mes y cuando lo hacía, él se encerraba en su oficina sin decir nada, para mí era un desconocido más deambulando por los pasillos de casa. Cuando paso, mamá también cambio, ella siempre fue fría conmigo, pero cuando se enteró que papá murió y la dejo a cargo de las empresas Ayase comenzó a tratarme de una manera completamente diferente.
Al principio su cambio no me molesto, ahora era más amable conmigo, salíamos juntas y me divertía con ella. Pero entonces comenzó a prohibirme ciertas cosas, no me dejaba salir sola y se negó completamente a que volviera a tomar clases de valet con mi abuela, yo me negaba a hacerlo, no quería apartarme de la única persona que realmente me entendía y sabía lo que quería. Pero a pesar de todos los deseos que tenía por permanecer a su lado, eso llego muy pronto a su fin.
Recuerdo muy bien cuando despedí a mi abuela, cuando me encontré ante esa situación por más que quería no pude llorar, solo negaba y gritaba frustrada de que no podía ser verdad, tratando de engañarme, me sentía de una manera muy extraña quizás… engañada, sabía que había perdido a alguien preciado para mí pero aun así no logre entristecerme como yo quería. Incluso ahora me arrepiento.
En aquel momento comencé a ver las cosas con un rostro diferente, lo que antes era colorido ahora lo veía gris y me causaba cierta repulsión, no volvía a tomar clases de baile y tampoco lo desee de verdad, me encerré dentro de mi propia mente donde no dejaba entra a nadie, rechazaba a todos y me distanciaba completamente de todo el mundo a mi alrededor, para mí las personas a mi alrededor eran seres despreciables que buscaban engañarme y sacar beneficio de eso.
Después de dos años mi madre y yo comenzamos a viajar mucho, viajamos por todo el mundo, conocimos cientos de lugares. Ella me decía siempre que cuando creciera podía elegir uno de esos tantos lugares para quedarme por siempre a trabajar ahí, eran las palabras más frías y con más desazón que escuche decir a mi madre, pero a pesar de eso, siempre lo decía con una sonrisa en sus rostro, como si le satisficiera escuchar cada una de ellas, me sentía completamente asfixiada cuando las escuchaba.
En uno de esos tantos viajes llegamos finalmente a Japón, a un pequeño pueblo que parecía inhabitado, se respiraba un ambiente de paz. En aquel lugar sentí de nuevo una tranquilidad dentro de mi como la que había sentido dos años atrás, con mi abuela. Por alguna razón en ese lugar me sentí viva de alguna forma.
Pero tan pronto como comenzó esa paz también llego a su fin, recuerdo caer, recuerdo el dolor en mis manos y pies, recuerdo el vacío tan obscuro que me producía incertidumbre, sentí por primera vez un dolor tan intenso en mi pecho el cual me hacía querer llorar, aquel dolor de perder realmente a alguien que quería, recuerdo la sangre carmesí manchar mis manos y las flores pigmentarse del mismo color cuando las tocaba, recuerdo la fría briza golpear mi rostro y el peso que sostenía con mis manos ensangrentadas y resbalosas… Recuerdo la luna encima de mi cabeza y su brillante color plateado alumbrar mi rostro; incluso dentro de mis recuerdos hace que mi corazón se acelere.
Aquella luna plateada es igual a la que vi una vez, con la extraña figura de un ser volar por encima de las nubes, tan mágica e irreal que parecía sacada de un sueño, y entonces la incertidumbre y el miedo golpeo de nuevo en mi pecho.
Camine hasta un obscuro bosque y me adentre al ver que la extraña figura que reflejaba la luna había caído y una luz carmesí alumbraba el cielo. Al llegar a un claro de luna la vi por primera vez, su largo cabello purpura marchitándose como una flor expuesta al sol, su hermosa figura que me causo tentación de tocar y examinar cada rincón de su blanca piel, su respiración agitada frente a mi rostro y la forma en la que se aferraba a la vida.
Dos seres me impidieron seguir contemplando a aquel "Ángel caído del cielo". Sus extrañas voces, me hicieron sentir miedo, una era bajita y arrogante, mientras que la otra se veía más seria y con un toque de madurez.
Recuerdo haberles prometido algo. Curar al "ángel", pero al final me entere de una terrible verdad. La chica a la que consideraba ángel no era más que una bruja, aquellas como las que salían en las historias que me contaba mi abuela en el pasado. Pero aun así, sabiendo la verdadera naturaleza de esa chica decidí que quería ayudarlas. Las dos chicas me amenazaron con quitarme la vida, y estoy segura que en el pasado no me hubiera importado, incluso les pediría gustosa que acabaran con aquel sufrimiento creado para mí. Pero algo en aquella chica postrada inconsciente frente a mí hizo que sintiera algo cálido dentro de mi pecho; quizás fue pena o miedo por morir, pero en ese momento pensé que no hubiera hecho lo mismo por otra persona que no fuese ella.
Corrimos hasta mi departamento, todo estaba manchado de sangre. La chica de cabello purpura luchaba fuertemente por sobrevivir. Realmente me impresiono y causo que un nuevo sentimiento floreciera dentro de mí al ver la fuerza con la que se aferraba esa chica a la vida. Quería verla más, quería escuchar su voz, quería conocerla mejor; era una persona completamente diferente a mí, y yo la consideraba tan valiente e impresionante que tal vez por eso fue que me interese en ella al instante, tiempo después lo descubrí.
Nos quedamos las dos solas, se veía que descansaba tranquilamente después de luchar una gran batalla, su respiración en mi rostro se sentía cálida y agradable, su cabello brillo con los rayos de la luna y yo me quede un rato viéndola completamente asombrada. Entonces me acerque a ella y… comencé a llorar, me sentí como si al fin después de mucho tiempo hubiera encontrado algo que perdí… mis propios sueños estaban frente a mí, tan reales que me hacían estremecer, después de tanto tiempo de mis ojos salieron lágrimas y deje que mis sentimientos por la chica frente a mí se apoderaran de mi cuerpo sin importarme siquiera el hecho de que ambas éramos chicas, me acerque más a ella e hice lo que en mucho tiempo no hacia… sentir algo.
Pero al final me conforme con solo saber su nombre y el recuerdo de las horas que pasamos juntas se desvaneció tan rápido que me sentí de nuevo vacía y completamente infeliz.
(…)
– ¡Elichi…! ¡Abre tus ojos por favor! –Escuche su voz llamarme desesperadamente…
Espero que les guste este nuevo capitulo. Nuevamente lamento la tardanza en actualizar, como compensación escribí una parte larga para que lo disfruten...
Pobre Eli, me estoy dando cuenta que pasa mas tiempo inconsciente que hablando en la historia jajaja, lo siento es inevitable para m. Ustedes que piensan de lo que Hizo Hanayo, casi mata a Nozomi :( pero no la culpen , lo hace por amor...
Por cierto, respecto a la historia HonoxUmi, es posible que la haga pero después cuando se calmen las cosas en esta historia jajaja. Lo que no se es si ponerla en esta misma historia (como especial) o hacer un OneShot, por eso quería pedirles su opinión...
Gracias a yqueyolera, a Susy Cullen y a Graac por sus constantes Reviews, me hacen querer esforzarme en cada capitulo :). Y a Todos los demás también gracias por leer y dejen su reviews ya que me ayudan a saber si les esta gustando la historia :D
Sin Mas Gracias otra vez por Leer y por Sus Reviews.
