Como siempre se ha dicho: mejor tarde que nunca. Jamás tuve intención de abandonar este fic, pero entre el bloqueo mental que sufrí y el trimestre lleno de trabajos y exámenes se me hizo imposible escribirlo. Estos días estuve trabajando en el hasta que por fin, hoy, lo terminé. No esperéis un final donde vivan felices y coman perdices. Esto no es un cuento de disney. Es puro angst y amor enfermizo. He intentado llevar esta relación a un nivel donde no haya cura ni arrepentimiento. A los que os gusta esta temática, espero de corazón que lo disfrutéis :)

Shingeki no Kyojin no me pertenece.

Advertencias: AU, RIREN, RELACIÓN TÓXICA.


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Un segundo más, un minuto más , una hora más... un día más sin Levi. Otro segundo más, otro minuto más, otra hora más... otro día más sin Levi. El tiempo se le antojaba lento, mas luego entendió que el tiempo solo se había detenido para él, encerrado únicamente con los amargos recuerdos que veía sin necesidad de cerrar los ojos. El límite había desaparecido, ahora su vida se reducía a un vacío, un vacío que crecía en profundidad para que Eren no escapara.

Loving you was really hard

Odiaba a su padre, detestaba a sus amigos y sentía asco de si mismo. Había elegido mal y el precio a pagar era ese. No quería soñar, no quería imaginar cómo Levi aparecía y le rescataba. Su relación no era sacada de un cuento de hadas. Levi no era ningún príncipe ni él una princesa en apuros. Levi era un criminal sin escrúpulos y él un adolescente que había perdido el rumbo de su vida. Levi no le salvaría, de eso estaba convencido. Esa era la realidad, y lo único cierto era que no existía un final feliz para él.

Era culpable de su propio destino, lo reconocía, pero eso no le privaba de descargar su furia y odio hacia su padre cada vez que sus ojos le veían asomarse por la puerta.

blessed with beauty and rage

Mikasa insistía en hablar con él, pero no le resultaba nada fácil. Eren no parecía dispuesto a salir de la cama y las únicas palabras que lograban arrancarle eran de rechazo y odio. Aún así, Mikasa no se rendía, y siguió visitándolo todos los días después de clases. Grisha, por su parte, había reducido considerablemente su horario laboral, y la mayor parte del tiempo la pasaba en casa tratando de lidiar con su hijo. Al cabo de cinco días sin el más leve cambio en la actitud de Eren, Grisha empezó a tomar seriamente la posibilidad de que estuviera en un estado de grave depresión. Apenas comía y negaba cualquier tipo de ayuda que le ofrecían sus amigos. El mismo quinto día, su padre acudió a su habitación comentándole la posibilidad de ir al médico; no se atrevió a mencionar la palabra "psiquiatra", pero no hubo sorpresa ante la negación de su hijo.

Eren asumió con solemnidad que terminaría convirtiéndose en un loco de amor.

Cause I was filled with poison

Ahogándose en esa casa, deseaba escapar de allí, pero su padre había puesto un cerrojo en su puerta y su ventana daba al patio interior; no había salida. A las cinco de la tarde, Grisha se despidió de él para ir a trabajar. Mikasa ocupó su lugar de mantenerlo vigilado. Llamando a la puerta dos veces, dijo:

—Eren, te he traído bollos de chocolate.

El silencio que obtuvo como respuesta lo tomó como una invitación para que entrara. Entrando en ella, su expresión detonó una gran preocupación al ver que Eren seguía en la cama. Se sentó a su lado, pero no se atrevió a tocarlo.

—Estarás hambriento.

Era verdad. Pese a su negación de no querer comer nada, su estómago rugía cada cinco segundos. Sin darle las gracias, cogió la bolsa y empezó a comer sin decir nada. Mikasa no pareció darle importancia y en un acto reflejo le cogió la mano a Eren, este la retiró alterado por esa toma de contacto. Esa muestra de rechazo tan obvia sí le dolió, mas fingió ignorarla. Tras comerse dos de los cinco bollos, le tendió la bolsa a Mikasa y se volvió a echar y a taparse con las sábanas.

—Si necesitas cualquier cosa, dímelo, por favor —pidió, estrechando la bolsa contra su pecho.

"Sí, necesito a Levi".

—No necesito nada.

—Si puedo hacer algo por ti...

—Quiero estar solo —dijo con el rostro escondido entre las sábanas.

—Como quieras —contestó Mikasa, y levantándose de la cama abandonó la habitación con gesto derrotado. En el momento en que cerró la puerta, Eren ahogó el llanto y encogiendo el cuerpo, murmuró:

—No quiero ver a nadie. No quiero que nadie se me acerque. Solo quiero a Levi.

Un minutos después de expresar ese deseo en voz alta, alguien llamó al timbre de la puerta. Su corazón, que solo respondía con débiles y dolorosos latidos, dio un vuelco brusco y empezó a bombear con fuerza. Sin embargo, Eren no quiso engañarse. La persona que había llamado no era Levi, no podía ser él. Levi jamás vendría en su rescate. Su corazón no le escuchaba y latía cada vez más deprisa.

"Levi puede vivir sin mí".

Oyó la voz de Mikasa alzarse potente, seguramente protestando e impidiéndole a esa persona que lo viera. Antes se hubiera enfadado por esa sobreprotección innecesaria, el tener a Mikasa como protectora era asfixiante, pero a esas alturas le era completamente indiferente. No quería ver ni hablar con nadie, y su amiga ya se encargaba de que nadie que no fuera ella misma o su padre le molestaran.

Unos pasos se aproximaron, se encontraban justo delante de su habitación. Eren pudo oír con claridad la voz de Mikasa.

—Eren necesita descansar, y tampoco quiere ver a nadie.

—Quizá cambie de opinión —dijo una voz grave y sin ningún tipo de emoción.

Eren abrió los ojos al escuchar esa voz. Su corazón latía tan fuerte que creyó que se le iba a salir del pecho. Quitándose las sábanas que cubrían su cabeza, levantó el rostro y observó la puerta de su habitación con la boca entreabierta y los ojos abiertos como platos. En el momento en que la puerta se abrió, Eren sintió como su corazón dejaba de latir, como perdía la noción de todo lo que le rodeaba, el mundo podría haber llegado a su fin que a él no le hubiese importado.

Levi estaba allí de pie, observándolo con semblante inexpresivo. Eren tuvo el impulso de tirarse encima de él y expresar todo lo que había sentido durante esos cinco días de encarcelamiento, pero su aturdimiento se lo impidió.

—Eren, ¿este es el compañero del que nos hablaste? —preguntó Mikasa fulminando a Levi con la mirada.

Volviendo al mundo físico, Eren salió de su ensoñación y con voz temblorosa respondió:

—S-Sí... Es... Es él.

Esa afirmación no logró calmarla. Su instinto le decía que ese hombre no era de confianza.

—¿Qué es lo que quieres? —exigió saber sin quitarle el ojo de encima.

—Hablar con Eren.

—Eren no quiere hablar con nadie. Ya te lo he dicho.

—Por favor, Mikasa, espera fuera —pidió Eren conteniendo sus emociones con evidente dificultad.

Esta rechinó los dientes y tras dirigirle una última mirada de advertencia a Levi, salió de allí y cerró la puerta con un golpe seco. En la habitación reinó un silencio sepulcral, Eren solo oía sus latidos que chocaban contra su pecho con violencia y su respiración acelerada. Levi no se movió ni dijo nada, simplemente contemplaba al menor severamente.

—L-Levi... Yo...

El aludido se acercó a la cama y en voz baja para que Mikasa no lo oyera detrás de la puerta, dijo:

—Mantén la boca cerrada sino quieres que te la destroce —le amenazó sin mostrar nada de compasión—. Aunque igual mereces que te pateé hasta romperte todos los huesos del cuerpo por tu estupidez.

A Eren esa amenaza no le asustó demasiado.

—Si has venido a eso, adelante, por mí no es necesario que esperes más —respondió como quien acepta una condena de muerte.

—Debería hacerlo, sin duda —confirmó Levi—. Pero no ahora.

—¿Por qué...? ¿Por qué viniste? —preguntó ansioso—. No para salvarme, ¿verdad? A ti los héroes no te caen bien.

—¿Salvarte? —se río ante la ocurrencia—. Nunca tuve tal intención. Pensé que la mejor forma de castigarte era dejarte con tu familia y amigos —el rostro del castaño decayó—, pero luego cambié de parecer.

Eren no dijo nada, mas un rayo de luz cruzó sus ojos.

—Recordé algo importante, y fue en el momento en el que decidí hacerte mío. Desde ese día pasaste a ser de mi propiedad y nadie tenía el derecho a separarte de mí. Confié en que hicieras caso a mi advertencia, después de todo siempre hacías lo que te decía, pero supongo que nunca debí esperar eso de un mocoso como...

—Solo quería que me dejaran en paz, y por eso...

—¡Cállate! No me interrumpas —bramó Levi furioso. Eren se acobardó y calló con la angustia devorándole el corazón—. Como decía, no debí esperar que un mocoso como tú cumpliera con ello. Aún así, eso no excluye que sigas siendo mío. Pagarás por haber actuado de esa forma tan imprudente, pero eso será cuando te haya sacado de aquí.

El rostro del castaño se iluminó de felicidad. ¡Levi lo rescataría! ¡Volvería a estar junto a él! Su corazón lloró lágrimas amargas, dichoso por recuperar su oscuro paraíso y sentir de nuevo ese dulce dolor que tanto anhelaba.

—No me importa lo que hagas conmigo, solo quiero escapar de esta casa —suplicó al borde del llanto.

—Si escaparas otra vez llamarían a la policía, tienes que salir con el permiso de tu padre.

—¿Eh? Eso es imposible...

—Yo me encargaré de todo —dijo Levi—, ¿a qué hora llegará tu padre?

—Estos días suele llegar entre las nueve y las diez de la noche.

—¿Trabaja por la mañana?

—No.

Levi no preguntó más. Esa noche estaría ocupado organizando un secuestro por lo que solucionaría lo de Eren al día siguiente. Viendo como este le contemplaba con esa típica expresión suya, decidió que por el momento ya había terminado con él.

—Escúchame bien. Mañana regresaré y en menos de una hora serás mío de nuevo.

Eren vio marcharse a Levi sin que este le diera tiempo a decirle cuánto lo amaba, pero no le importó. Confiaba en él, y no dudó un instante de su palabra. Al día siguiente volvería a ser de Levi, y entonces tendría infinitos días para entregarle todo su amor. Un sentimiento de júbilo llenó su mente enturbiada y cerrando los ojos, se dejó caer en la cama. La oscuridad que le rodeaba volvía a ser su amiga.

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Eren seguía en cama a la mañana siguiente, pero a diferencia de los días anteriores, su estómago ya no rugía, no se cubría entero con las sábanas y hasta había rescatado una psp que tenía olvidada en uno de los cajones de su escritorio. Desconocía a qué hora llegaría Levi, así que pensó que sería buena idea jugar mientras esperaba impaciente.

Alrededor de las doce del mediodía, llamaron al timbre. Eren rápidamente apagó la psp y se tapó con las sábanas pero sin llegar a esconder su rostro. Su corazón latía tan fuerte que parecía a punto de salirle del pecho. Oyó la voz de su padre abajo en el rellano y otra grave carente de emoción; amaba esa voz. Aguardó expectante hasta que su padre llamó a su puerta dos veces.

—Eren, tu amigo ha venido a verte —anunció.

—Que pase —dijo con voz nerviosa.

Levi entró acompañado por Grisha. Eren frunció el ceño al ver a su padre, no estaba a gusto con su presencia, pero guardó silencio.

—Menos mal que estás aquí —Levi se acercó a él angustiado y la voz completamente irreconocible—. Estaba preocupado, creí que habías desaparecido. Espero que estés bien.

Eren abrió la boca, impactado por ese repentino cambio.

—Levi, yo...

—Eren es un buen compañero —le interrumpió antes de que pudiera seguir—, pero entiendo que no puedo obligarlo a vivir conmigo. Lo mejor es que siga viviendo con usted.

—Mi hijo no quiere. Desde que llegó que no ha salido de la cama —se lamentó Grisha.

—¿Qué? —exclamó Levi consternado—. Eren, ¿¡piensas pasarte los días encerrado en tu habitación!? ¡Tienes que hablar con tu padre!

El castaño simplemente no podía creer que la persona que le hablaba fuera Levi. Su voz era tan suave que le producía escalofríos… Esa no era la persona a la que amaba; la figura que tenía delante era solo una cortina de humo. Sin embargo, comprendió cuál era la estrategia y obedeció la orden implícita de Levi de hablar con su padre. Con extrema lentitud, salió de la cama y pidió que le dejaran un momento a solas para quitarse el pijama y vestirse.

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—¡Te marchaste dejándome una nota! Sin avisar, sin llamarme siquiera... ¿¡Eres consciente de lo peligroso que fue eso!? —exclamó Grisha alterado.

Sentados alrededor de la mesa del comedor, su padre descargaba toda la angustia y la frustración albergada durante esos días.

—Eren —empezó Levi severamente—, no puedes irte de casa sin decírselo a tu padre. Perdone señor, desconocía las circunstancias que rodeaban a su hijo. Si hubiera sabido antes...

—Ahora eso ya no importa —dijo con impaciencia—. Hijo, ¿qué quieres hacer?

—Volver con Levi —contesté Eren de inmediato.

—Aún eres menor de edad, sin el consentimiento de tu padre no puedes vivir donde se te antoje.

—Ha sido culpa mía. Si le hubiera prestado más atención —se lamentó de nuevo.

—Usted no es quien debe disculparse. Eren, ¿no crees que le debes una disculpa?

—Lo siento —murmuró el castaño sin mirar a su padre.

—Dime, hijo... ¿realmente quieres vivir con Levi?

—Sí, él es...

—Permíteme que ponga en duda la honestidad de su hijo. Seguramente no le haya informado acerca de nuestra situación.

—¿Situación? —repitió Grisha desconcertado.

—Me sorprende que Eren no le haya comentado nada al respecto —comentó, fingiendo un tono de sorpresa—. Tiene el derecho a saber que su hijo y yo estamos manteniendo una relación sentimental.

—¿Una...? ¿Es eso cierto, hijo?

Eren le dirigió una mirada interrogativa al mayor, pero lo afirmó de todas maneras.

—Sí.

—Comprendo que se muestre sorprendido, y le pido perdón de nuevo por estar con su hijo sin su consentimiento.

—Vaya... Eso ha sido sorprendente, sí —confesó medio aturdido—. Eren, ¿por qué no me dijiste nada?

—Tenía miedo de que me juzgaras.

—Claro que no. Jamás haría eso.

—Si quieres vivir conmigo, tu padre tiene derecho a saber qué tipo de relación hay entre nosotros —explicó Levi.

—Lo sé, lo siento —no le gustaba pedir perdón por algo que no sentía, y menos a su padre—. Papa, ¿puedo vivir con Levi?

Grisha meditó durante unos instantes, mirando primero a su hijo y luego a Levi.

—Solo quiero que estés bien.

—Lo estará. Yo cuidaré de él —aseguró el mayor con toda seguridad.

Grisha asintió conforme. Lo único que importaba era el bienestar de su hijo, y ese Levi parecía una persona seria, educada, madura y responsable. No había motivo para desconfiar de él.

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Solucionado de una vez el conflicto familiar, Levi y Grisha aclararon un par de detalles más mientras Eren se mantenía al margen. Todo aquello fue tan inesperado que el castaño no podía asimilarlo plenamente. Tras darse la mano cordialmente, Levi se excusó alegando que tenía asuntos que atender, no sin antes aconsejar a Eren que permaneciera con su padre hasta que regresara por la noche para recogerle. Grisha se ofreció a invitarle a cenar con ellos.

—Quizás llegue tarde para cenar.

Y sin desperdiciar un minuto más, se marchó satisfecho por el resultado de su gran actuación. Eren odió tener que esperar hasta la noche, las horas transcurrieron lentas y tener a su padre en casa le ponía furioso. Había pedido expresamente esa noche libre para pasarla con su hijo, por lo que no fue a trabajar. Eren ayudó únicamente en preparar la cena, si Levi comía con ellos, quería ser él quien le preparase la comida. Grisha intentaba entablar conversación, pero el castaño contestaba con monosílabos y sin interés.

A las diez de la noche, Levi llamó a la puerta y Eren fue a recibirlo con una sonrisa radiante. Durante media hora compartieron mesa y agradeciendo su generosidad, abandonaron el piso, dejando atrás un padre que deseaba lo mejor para su hijo.

Nada más llegar a casa de Levi, este no se anduvo con rodeos.

—Mañana regresarás al instituto —declaró solemne.

—¿Qué? ¿Por qué? ¡No quiero ir! —protestó indignado.

Su negación no fue bien recibida. Levi entrecerró los ojos, su furia cambió las facciones de su rostro, descubriendo el hombre que había permanecido escondido hasta el momento.

—Irás quieras o no. Has perdido todo el derecho a decidir por ti mismo.

—Pero...

—No toleraré una sola queja. Desde hoy harás exactamente lo que yo diga y obedecerás como una mascota obedece a su amo —concluyó fríamente.

Eren agachó la cabeza y sin atreverse a alzar la voz, murmuró:

—Yo solo quiero estar contigo.

Levi suspiró, cansado de oír la misma cursilería una y otra vez.

—Si tanto lo deseas, demuéstralo. Confías en mí, ¿verdad?

—Más que a nadie en este mundo —respondió Eren sin dudarlo.

—Entonces se bueno y no vuelvas a cuestionarme.

El castaño asintió dolido. No entendía qué relación tenía ir al instituto con estar junto a la persona que amaba, pero por amor, haría cualquier cosa aun si era en contra de su voluntad.

—Te doy la oportunidad de amarme y compartir tu vida conmigo, y aún así te resistes. ¿No crees que estás siendo un poco egoísta?

—¡No! ¡No soy egoísta! ¡Lo haré! ¡Volveré a clase! ¡Haré todo lo que me pidas! —gritó desesperado.

Levi sonrió satisfecho.

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We can go back till it's dark

Where they don't know who we are

Y desde ese día, fue como si Eren llevara una doble vida. Por la mañana asistía a clase como cualquier chico de su edad, fingiendo estar a gusto con sus compañeros y haciendo un esfuerzo por poner algo de atención a las lecciones. Por la tarde, llegaba a casa de Levi con una ansiedad que le oprimía el pecho y la garganta, ahogándose por esa desesperada necesidad de ver y tocar a su pareja.

Heaven is on earth

Únicamente era feliz cuando Levi le recibía con una sonrisa malévola adornando su rostro. Casi nunca le regalaba una muestra de afecto sincera, los abrazos eran posesivos, carentes de cariño. Los besos eran casi salvajes, y el sexo era simplemente rudo, violento y constante.

Muchas noches Eren terminaba con el cuerpo dolorido, consecuencia de la forma en que Levi solía someterlo. Algunas partes le ardían, como las mejillas o el trasero, producto de los fuertes azotes que estallaban contra su piel. Algunas veces incluso su garganta se veía oprimida por la mano de Levi, quien ejercía presión para quitarle algo de respiración en el momento del orgasmo.

He hit me and it feel like a kiss

He hurt me but it felt like a true love

No obstante, Eren lo adoraba. Adoraba cada marca que Levi le infringía. Como si estas fueron testigos mudos de su amor. Como si fueran una prueba real de que lo que estaba viviendo era cierto.

Levi sabía muy bien donde dejar su huella. El rostro de Eren estaba inmaculado a pesar de los frecuentes azotes en sus mejillas. Su cuello era un lugar peligroso y muy tentador, y por más que lo intentara, Levi no podía resistirse a morderlo y llenarlo de morados. Por ello, Eren se dejó crecer un poco el cabello por detrás y empezó a llevar camisas de cuello alto.

Era mejor evitar preguntas que pudieran ponerlo en una situación comprometida.

Sus compañeros se mostraron muy interesados en saber cosas de ese tal Levi, pero Eren solo les decía lo justo, siguiendo estrictamente las indicaciones del mayor. A regañadientes llamaba a su padre una vez a la semana para contarle lo bien que le iba su relación. A veces quedaban los tres para comer y explicaban su día a día, adornado con bonitas palabras y algún gesto cariñoso por parte de Levi.

Por su parte, Grisha sonreía aliviado al ver a su hijo tan enamorado. Había fracasado en su misión como padre de hacerle feliz, pero se alegró de que hubiera encontrado alguien tan bueno como pareja.

Más adelante, Mikasa, Armin y Jean conocieron a Levi y a pesar de que su actuación como pareja perfecta fue bien interpretada, los tres amigos los despidieron con un amargo sabor de boca. No comentaron nada entre ellos, pero la inquietud no les dejó tranquilos.

Levi era en definitiva un hombre cruel que envenenaba la mente de Eren, pero la absoluta locura no llegó hasta esa noche de diciembre.

Los dos habían salido con el coche del mayor (robado y adjudicado por él mismo) para dar un recorrido por las afueras de la ciudad y culminar el viaje teniendo sexo en el asiento trasero del vehículo. Pero su cita se torció cuando Levi recibió una llamada de uno de sus compañeros avisándole que "el lobo" andaba suelto de nuevo e iba de caza para matarlo.

Levi no desaprovechó esa oportunidad.

Hacía años que tenía una cuenta pendiente con ese narcotraficante de salud mental bastante cuestionable. Rápidamente requirió de la ayuda de Erd y Gunter para encargarse de su cuerpo cuando lo hubiera matado.

El único problema era Eren.

Era la primera vez que estaba presente en uno de sus cometidos y le preocupó su seguridad.

Tras hacer unas llamadas, se reunió en una parada de bus con tres de sus compañeros, Levi no escatimó en tiempo y pidió a Hange que llevara Eren a su casa. Esta aceptó el encargo a pesar de conocer las consecuencias. Si algo le sucedía a Eren, lo que fuera, Levi la mataría. Pero también se lo confió por el fuerte vínculo de confianza que les unía.

El castaño permaneció callado sin intervenir en las decisiones de Levi. Hacía meses que ya no expresaba su opinión, había aprendido a ser obediente y sumiso. Sin embargo, algo más le tenía mudo de palabras.

Un hombre quería matar a Levi.

Estaba asustado... no... mucho peor... horrorizado. La evidencia de que existiera alguien que pusiera en peligro la vida de su amado era escalofriante. No quería irse. No podría ni siquiera parpadear del temor que sentía. Pero ya era demasiado tarde, Hange lo estaba alejando de Levi, llevándole a un lugar seguro.

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El mayor rastreó los alrededores y los antros en busca del lobo, interrogando a drogadictos y camellos que controlaban todo el negocio de la droga. Todos detestaban al lobo y lo querían muerto, pero desconocían su paradero, lo cual enfureció mucho a Levi. Una prostituta con muy mal aspecto le informó entre vómitos y arcadas, que el narcotraficante le había pagado un servicio de una hora, y que al irse, le pidió que le esperara, pues había averiguado dónde vivía este y regresaría poco después de volarle la cabeza.

Seguidamente la mujer cayó en coma etílico. Levi compuso una mueca de asco y pasando por encima de su cuerpo, salió del bar a toda prisa. Entrando en el coche, arrancó y condujo sobrepasando los límites de velocidad permitida. No quiso reconocerlo, pero tenía miedo.

Miedo de llegar a casa y encontrar el cadáver de Eren tirado en el suelo con una mancha de sangre cubriendo el suelo. Acelerando, Levi agarraba el volante con tanta fuerza que sus nudillos se volvieron blancos por la presión. Le hubiera gustado pensar que Eren seguía con vida, pero no podía engañarse con falsas esperanzas. Lo más seguro es que ya estuviera muerto.

En menos de cinco minutos, llegó a su casa más nervioso de lo que creía. Derrapando, aparcó el coche sin ningún tipo de cuidado y salió armado con una pistola en mano y otra sujeta bajo el brazo.

La puerta del portal estaba abierta de par en par, lo cual solo significaba una cosa: la puta no le había mentido.

Con la pistola cargada, entró al edificio y subió las escaleras. La puerta de su vivienda también estaba abierta, pero a diferencia de la otra, la suya solamente dejaba entrever un resquicio de luz. Mentalizado para presenciar lo peor, la abrió violentamente listo para dispararle a ese cabrón.

Sin embargo, lo que realmente vio, lo dejó sin aliento.

Un cuerpo robusto yacía bocaarriba con los ojos muy abiertos y un agujero de bala al lado izquierdo de su cabeza: el lobo estaba muerto. La pared que daba a la calle había sido ensuciada con su sangre, formando una mancha grotesca. Otra figura inmóvil se encontraba de rodillas frente al cadáver; era Eren. Aún mantenía sujeta la pistola entre sus temblorosas manos, Levi la reconoció enseguida: era una M9 que guardaba en la guantera del coche por casos de emergencia. En una ocasión la utilizó para jugar con ella mientras se follaba al menor.

Eren volteó el rostro y observó a Levi con los ojos vacíos y una expresión de terror grabada en el rostro.

—Quería matarte... Quería matarte... Quería... matarte...

I will do anything for you

El mayor comprendió que ya no había vuelta atrás. Entrando en el piso, se arrodilló junto a él y le acarició el cabello. Temblando y asustado por ese hombre que quiso terminar con la vida de su único amor, se refugió entre los brazos de Levi, llorando desconsoladamente.

—¿Me golpearás por haberlo matado?

—No. Lo has hecho muy bien.

Cogiendo su rostro entre sus frías manos, acercó sus labios y besó sus lágrimas, cada una de ellas hasta borrar cualquier surco que manchara sus bellas facciones.

—Pídeme lo que quieras. Te lo has ganado.

Eren sintió como su corazón estallaba de pura felicidad.

—Toma mi cuerpo. Hazme gritar. Haz que te ame aún más.

Lay me down tonight

Concediéndole su deseo, esa fue la primera noche que yacieron rodeados de sangre y muerte, pero no la última.

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I love you for the first time

I love you the last time

I love you forever

This is ultraviolence

Give me all of that ULTRAVIOLENCE

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Antes que nada, quiero pediros perdón por este hiatus de más de tres meses. Esperar un final que no llega es una de las peores cosas que le pueden pasar a un lector u.u Así que pido que aceptéis mis disculpas aunque queráis tirarme piedras ^^'

En cuanto al final del fic, en principio tenía pensado un final distinto, pero luego me dije que no tenía ni pies ni cabeza, y la verdad, preferí este por una simple razón: no quería que Eren se redimiese. Me explico: quería escribir algo oscuro, sin final feliz pero sin que ninguno de los dos muriera. Eren no solo pierde su camino, también se pierde a si mismo. El haber matado a un hombre demuestra hasta que punto llega su obsesión por Levi. Para él ya no hay retorno, ya no puede volver a ser el de antes.

En cuanto a Levi... No me atrevería a decir que siente amor por Eren, pero sí quiere protegerlo y tenerlo a su lado. Lo necesita. Necesita descargar toda su maldad y lo hace de la única manera que sabe: manipulando y siendo cruel. En el segundo capítulo, él reconoce que Eren es su vía de escape a la locura.

Mientras escribía las partes de Grisha sentía verdadera pena por él. Engañado por Levi, no pudo salvar a Eren.

Las dos letras utilizadas para este fic pertenecen a Lana del Rey: Blue Jeans y Ultraviolence.

Y finalmente, agradecer de corazón a todas las personas que se tomaron la molestia de leer este fic tan ¿demente? xD A todos los que dieron favorites y follows, y por supuesto, a bell . , Jenny Darling, Lia Primrose y gateway to infinite por sus hermosos reviews!

Un beso enorme!

AngelGefallen