Espíritu

Veía horrorizada el rostro de Hanayo acercándose cada vez más a mí. Su mirada ensombrecida y su sonrisa siniestra hacia que temblara de miedo. Nozomi estaba detrás de mí y, a pesar de que yo estuviera tan asustada, trate de tomar su mano y acercarme más a ella.

– ¡Nico! –Grite desesperada al ver a Hanayo tan cerca de mí. – ¡A-Auxilio! –Mis palabras salían sin siquiera pensarlo, nunca había pedido ayuda a nadie, pero en esa situación, y al ver el estado en el que se encontraba Nozomi, no me podía dar el lujo de rechazar cualquier ayuda. –Hanayo por favor… reacciona. –Le suplique, pero a pesar de eso parecía no escuchar ni una palabra mía, se acercaba cada vez más a nosotras. –Entiendo por todo lo que has pasado… pero. –Me trate de levantar, comencé a caminar hacia ella pero mis piernas fallaban a cada paso que daba. –Sé que debió de ser doloroso perder a la persona que querías… –Llegue hasta donde estaba, no me miro ni siquiera a los ojos, solo se quedó parada frente a mí. –Pero si en realidad ella te amaba… –La tome de los hombros, y me acerque a su rostro, mis piernas temblaran como si fueran gelatina, pensaba que en cualquier momento caería desmayada por la presión que sentía al tener a Hanayo tan cerca. – ¡Estoy segura que no querría verte actuar de esta forma! –Pase mis manos por sus mejillas ensangrentadas manchando mis palmas de carmesí, un sentimiento familiar inundo mi mente al sentir la espesa sangre de Hanayo en mis manos; pero en ese momento lo ignore por completo. –Así que por favor Hanayo… ¡Reacciona por favor! Sé que es difícil superar a un ser querido… sé que te duele, y siempre te dolerá, pero… ¡Pero siempre es mejor ver las cosas de la mejor manera y recordarla con felicidad y no con amargura! Recuerda los momentos felices que pasaron juntas hasta el final.

La atraje más hacia mí, por alguna razón ya no sentía temor de tenerla cerca. Lentamente sentí como Hanayo movía sus brazos y correspondía mi abrazo, comenzó a tiritar y a sollozar, podía sentir en mi cuerpo el latido de su corazón apresurado tranquilizarse poco a poco, su respiración comenzó a ser menos apresurada y el aura extraña y obscura que la rodeaba comenzaba a desaparecer.

Entonces escuche un tintineo; aleje a Hanayo de mí y toque mi pecho, ahí decantaba el brillante guardapelo dorado que me había dado Hanayo antes, con todo lo que había pasado había olvidado que lo tenía puesto; me resulto tan extraño tocar el frio metal que pensé que mi mano se congelaría y se quedaría inerte al igual que aquel accesorio. Levante mis manos y desabroche el guardapelo. Hanayo veía cada movimiento que hacía con las lágrimas aun brotando de sus ojos. Me volví a acercar a ella y pase mis manos por su cuello atando aquel guardapelo dorado. Hanayo al sentirlo contra su pecho lo toco con sus manos temblorosas y lo oprimió contra ella, lo más fuerte que podía.

–Lo… siento… –Murmuro tan bajo que apenas pude escucharla. –Rin-chan… –Sentí como se debilitaba en mis manos, como si fuera una flor marchita. Perdió toda la fuerza que la mantenía en pie hasta desvanecerse por completo en mis brazos.

La trataba de mover desesperada al ver como se resbalaba de mis brazos y caía como una pluma al suelo, lagrimas comenzaron a salir de mis ojos y cayeron en su rostro mezclándose con la sangre que aun manchaba su piel. Sus labios aún se movían repitiendo una y otra vez "lo siento, Rin-chan", hasta que al fin se detuvo y puso una sonrisa en su rostro. La atraje más a mi cuerpo al ver que no murmuraba más, llore y me estremecí con una débil Hanayo en mis brazos.

Pero entonces, una luz dorada ilumino el cabello de Hanayo, se comenzó a despegar de la tierra y se alejó de mi lado, comenzó a levitar suavemente por el cielo, aun sujetaba con todas sus fuerzas el guardapelo contra su pecho; yo trataba de tomarla de la mano y no dejarla ir. La luz dorada cubrió por completo su cuerpo, trate de acercar mi mano a aquella luz tan deslumbrante pero al tocarla hizo que retrocediera, sentí como la luz quemaba mi piel y hacia que ardiera todo mi cuerpo. Comencé a dar pasos hacia atrás débilmente sin apartar la vista del cuerpo iluminado de Hanayo. Las otras chicas, que miraban asombradas al igual que yo, no se acercaron. Escuche el chasquido de los labios de Nico y me miro molesta acercándose velozmente hasta donde yo estaba.

–Esto no está bien, no es bueno que nos quedemos aquí. –Nico se puso frente a mí y me miro con sus cristalinos ojos carmesís. –Tengo que pedirte algo… –La mire completamente desconcertada. –Quiero que la cuides, que te la lleves lejos, a una zona segura. –Volteo a ver a Nozomi, la cual seguía inconsciente. –Nosotras nos haremos cargo de ella. –Señalo al cuerpo iluminado de Hanayo. –Tal vez ni siquiera nosotras cinco podamos detenerla. –Murmuro y comenzó a alejarse de mí.

– ¿Qué-qué se supone que yo haga? –pregunte desesperada acercándome de nuevo a Nico. – ¿Cómo escapare con Nozomi? –Nico volteo su rostro y me miro con una sonrisa confiada.

–No te preocupes, sé que la protegerás. –aparto su vista de mí. –Ya lo has hecho varias veces. –Murmuro. Se alejó de mí y se acercó a Maki la cual nos veía desinteresada y con los brazos cruzados. – ¡Ustedes tres de allá! –Señalo a Honoka, Kotori y Umi que veían con la mirada perdida el cuerpo iluminado de Hanayo. – ¡Si realmente quieren a su dueña es mejor que se apresuren para salvarla no lo creen! –Kotori se acercó a ella molesta tratando de volver a iniciar la pelea con ella pero Umi la tomo del hombro y la detuvo.

–No es momento Kotori… Nuestra prioridad ahora es salvar a Hanayo. –Umi le dio la espalda a Kotori y se acercó a Nico, Honoka la siguió de cerca. – ¿Qué es lo que quieres que hagamos? –Deje que ellas siguieran ablando un momento. Me volvía a acercar a Nozomi, mire su rostro adolorido y los temblores desesperados de su cuerpo. Mordí mi labio con frustración y aparte mi vista de ella; me dolía mucho verla así.

–Solo tendremos una oportunidad para salvarla; pero antes, quiero estar segura que Nozomi y Eli estén lejos. –Nico me miro condescendiente al decir mi nombre y se acercó a nosotras. –Tendrás que volar junto con ella. –La mire completamente impresionada y desconcertada.

–Vo-volar… –Mi corazón se comenzó a acelerar. –De ninguna manera, yo no soy como ustedes, yo no puedo hacer tal cosa.

–La magia provendrá de Nozomi. Si realmente lo quieres, puedes tomar prestada su fuerza y quizás puedas escapar con ella en su escoba.

–Pero como lo… –No pude terminar de hablar, Nico me tomo de las manos y las unió con las de Nozomi, se sentían cálidas a pesar de que todo su cuerpo estaba frio.

–Siéntela, concéntrate en lo que quieres. –Nico cerró los ojos, por alguna razón yo hice lo mismo. –Bien, ahora escucha sus latidos, siente a Nozomi cerca de ti. –Me puse de rodillas frente al cuerpo de Nozomi y sentí que una fuerza extraña me hacía cosquillas en todo mi cuerpo. –Bien Eli, confió en ti, sé que lo lograras…

–Nozomi… –Murmure. De pronto, todo a mi alrededor desapareció, podía escuchar los débiles latidos de Nozomi y los míos acelerados, en un momento sentí cálido todo mi cuerpo y una fuerza extraña se apodero de mis manos. Abrí los ojos y quede desconcertada al ver el cabello purpura de Nozomi completamente iluminado. Sus manos destellaron de purpura y de repente la vieja escoba de madera apareció frente a mí.

–Confió en que puedas cuidarla bien… –Nico se dio la vuelta y se reunió con las cuatro chicas que la esperaban.

– ¿Qué es lo que harán ustedes? –Me levante del suelo y sostuve a Nozomi entre mis brazos tratando de levantar su cuerpo inerte. – ¿Regresaran cierto? –Nico volteo a verme con una sonrisa en su rostro. – ¿Qué hare con Nozomi si no vuelven? ¿Qué se supone que le diré?

–No te preocupes, estaremos bien. –Fue Maki la que hablo mientras se acercaba a mí. –Lo importante ahora es que ella y… tu… bueno como sea… que ambas estén a salvo… No me mal intérpretes, tu no me importas para nada, pero al menos quiero que Nozomi esté bien…

Maki me tomo de la mano y camino conmigo hasta el borde de la azotea, eché un vistazo hacia abajo, me dieron nauseas al ver lo alto que estábamos. Maki me hizo subirme a la escoba de Nozomi mientras trataba lo mejor que podía de no despegarme de ella. Tome a Nozomi y la puse a mi espalda tratando de sujetarla lo más fuerte que podía para no soltarla.

Me subí a la rustica escoba de madera la cual floto en un instante frente a nosotras rodeada de una luz purpura, sentí en mi cuerpo una extraña sensación recorrerlo, se sentía cálido, extraño, hacía que mi corazón se acelerara tanto que pensé que en cualquier momento saldría de mi pecho. Aun así lo soporte.

–No estoy segura de que esto funcione. –Dije asustada mientras que la escoba comenzaba a flotar más alto con nosotras dos encima, escuche el crujir de la madera debajo de mí y comencé a temblar otra vez.

–Funcionara si tú quieres que funcione. No es momento para que estés dudando, ¿quieres salvar a Nozomi cierto? –Asentí con mi cabeza aun dubitativa. –Pues bien, solo piensa en todo momento en eso y el vínculo que tienen no desaparecerá. –Hizo una pausa y me miro a los ojos con una sonrisa burlona. –Pero si dejas de pensar en lo que realmente quieres y dejas de "sentir a Nozomi", seguramente la escoba desaparezca y será el fin de ambas. –Comencé a temblar por las palabras de Maki. –Una última cosa Eli... –Voltee mi vista y me preocupe al mirar su rostro decaído. –Por más que quieras… no mires hacia atrás… –Fue lo único que dijo, aun la miraba a los ojos completamente desconcertada.

Sentí su mano chocar contra mi espalda y todo a mi alrededor se alentó. Mientras caía lentamente pude ver el rostro expectante de Nico a lo lejos y de Maki con una sonrisa triste en su rostro. A lo lejos Kotori sollozaba y dejaba caer lágrimas desesperadamente mientras se acercaba al cuerpo iluminado de Hanayo. Vi la mirada de Nico por última, sus labios se movieron, no pude descifrar lo que me quería decir; finalmente me dio la espalda y se acercó a Honoka y a Umi las cuales se quedaron inmóviles frente a Hanayo.

En ese momento comencé a sentir miedo y angustia, volví mi vista hacia mi hombro donde descansaba la cabeza de Nozomi; respiraba lentamente, sentía su aliento golpear suavemente mi cuello; me quede viéndola un segundo y después mire de nuevo frente a mí. El suelo se veía cada vez más cerca. Caíamos desde lo más alto de aquella torre de piedra la cual se erguía en una gran montaña rocosa adornada por las brillantes gotas de lluvia que bajaban presurosas iluminándose por la luz plateada de la luna. Sentí como mi corazón se comenzó a acelerar y golpear fuertemente en mi pecho, en ese momento recordé lo que me dijo Maki –piensa en salvar a Nozomi y ese vínculo no desaparecerá–, cerré mis ojos y trate de tranquilizar a mi apresurado corazón, quite un mano de la escoba, la cual aferraba con todas mis fuerzas, e instintivamente la lleve y la entrelace con la de Nozomi. La sostuve fuertemente y me concentre en lo que había pensado anterior mente; ¡Quería salvarla! Lo que más quería en ese momento era volver a conversar con ella, estar con ella, sentir su aliento chocar contra el mío. Abrí los ojos y el brillo purpura se apodero de nuevo de la escoba. Sentí como lentamente nos elevábamos volviendo a estar a la altura de la torre. El cabello de Nozomi recupero un poco su color y comenzó a brillar, sentí una cálida sensación y, al sentirla, supone que la fuerza de Nozomi se apoderaba de mi cuerpo.

Flotamos lentamente dejando ya muy lejos la torre detrás de nosotras. Ascendimos hasta que sentí la altura aturdir mis oídos y las negras nubes flotar por encima de mi cabeza. En todo momento mantuve fuerte mis manos, una sosteniendo la mano de Nozomi, y otra agarrando firmemente el mango de la escoba. Comencé a sentir como nos movíamos más rápido hacia adelante.

De pronto escuche un gran estruendo, el cielo se ilumino con una luz blanca, –no mires hacia atrás–; Las palabras de Maki golpearon mi mente en el momento de escuchar ese gran ruido. Trate lo más que pude en seguir las ordenes de Maki, pero se me hizo más difícil al escuchar gritos y fuertes lamentos a lo lejos. Me comencé a alejar mientras apretaba los parpados con frustración tratando de acatar las órdenes de Maki. Cada vez que avanzaba más los gritos se iban haciendo más débiles, y en el momento que estuve lo suficientemente lejos y los gritos ya no se escuchaban una luz blanca ilumino el cielo y una fuerte briza golpeo mi espalda haciendo que perdiera el control de la escoba.

Trate de controlar la escoba e intente alejarme lo más que pude de aquel lugar donde había experimentado cientos de pesadillas. Nozomi comenzó a respirar con dificultad y su cabello comenzó a perder brillo otra vez; "tenía que apurarme en llegar a un lugar seguro y ayudar a Nozomi", pensé con desesperación. Tenía cierta angustia por Maki y por Nico, pero ahora en mis pensamientos estaba la forma de salvar a Nozomi.

Caminaba desesperada por la acera, intentaba correr pero el peso de Nozomi sobre mi espalda no me dejaba ir más lejos. Las calles estaban llenas de gente a pesar de que era ya muy noche; sobre mi sentía las pesadas miradas de las personas que nos rodeaban, pero ninguno de ellos hizo nada solo seguían su andar, tampoco es que esperara nada de ellos; solo avanzaba rápidamente mientras mi respiración se aceleraba cada vez más.

Al doblar la calle sentí gotas de lluvia caer en mi cabeza, mire hacia el cielo donde cientos de nubes negras se acumulaban y un velo de lluvia se aproximaba a nosotras. Comencé a correr lo más rápido que pude sintiendo aun el dolor de mis piernas lastimadas y mi espalda entumecida.

–Ya-ya casi… Nozomi… –Susurraba débilmente con mi voz entrecortada. –Aguanta por favor…

Corrí bajo la lluvia fría hasta llegar a mi departamento, subí lentamente las escaleras, resbalando de vez en vez con los peldaños. Al estar frente a la puerta sentí una cierta tranquilidad, mi corazón parecía que iba a escapar en cualquier momento de mi pecho, me movía y tiritaba frenéticamente mientras trataba de separar a Nozomi de mi espalda y dejarla descansando en el suelo mientras yo abría la puerta. "Menos mal que dejaba una llave de repuesto debajo de una maseta a lado de la puerta". Me quede un rato mirando como mis manos temblaban desesperadas mientras tomaba la llave con mis rígidos y pálidos dedos, mire mi vestido completamente destrozado y mis pies descalzos con las plantas de los pies ennegrecidas. Impulsivamente, y al ver mi precaria condición, golpee con mi puño la puerta de madera frente a mí y comencé a sollozar, trataba de contener las lágrimas mientras lenta y torpemente acercaba la llave al picaporte y abría la puerta.

Volví mi vista hacia Nozomi, me acerque a ella y la volví a tomar entre mis brazos. Entré completamente desesperada al departamento y la deje descansar en ese sofá en el que noches anteriores ya había estado en una situación parecida.

Comencé a sentirme desesperada al ver como el pecho de Nozomi se expandía y contraía más lentamente que antes, me acerque a ella y quite algunos de sus pálidos cabellos de su rostro con mis frías manos.

–Vas a estar bien… te lo prometo…

Me aleje de ella y comencé a correr desesperada por todo el lugar. Comencé a revolver y a buscar cosas en todo el departamento con las que pudiera curar las heridas de Nozomi, lloraba frustrada y gritaba cada vez que no encontraba algo útil. Tropezaba de vez en cuando con un objeto que dejaba tirado mientras buscaba; sentía un vuelco enorme en mi pecho cada vez que pasaba por el sofá y veía a Nozomi cada vez más débil; ya no sabía qué hacer, por más que buscaba no encontraba nada útil. Finalmente me rendí y me acerque al sofá donde estaba ella. Llore y grite lo más fuerte que pude mientras entrelazaba sus manos con las mías y me acercaba a su rostro dejando que las lágrimas empaparan toda su cara.

–Lo-lo… siento… Nozomi… –Musitaba en su oído con mis palabras débiles y entrecortadas. –Yo no puedo hacer nada para salvarte. –Seguí llorando por un rato hasta que algo me dejo completamente sorprendida. Mientras me lamentaba sentí como su mano débilmente cerraba el agarre con la mía y volvía sentir una cálida sensación provenir de su palma.

–No-No… te rindas… Elichi… –Sus ojos comenzaron a temblar, de pronto apareció entre ellos su brillante y hermoso iris verde que me veía atenta y débilmente. Sus ojos se mantuvieron temblando para mantenerse abiertos los mas que podían. –Has lo mismo que te dijo Maki… Yo te ayudare esta vez… ¿Qué es lo que realmente quieres Elichi?

Me le quede viendo con mi mirada asombrada mientras sentía como las lágrimas se deslizaban por mis mejillas –has lo mismo que dijo Maki–, sus palabras golpearon mi mente haciéndome recordar lo que me habían dicho antes, "pensar en salvar a Nozomi", pensé al instante. Tome fuertemente sus manos y apreté los parpados desesperadamente. Entre todos los pensamientos que tenia de Nozomi el querer salvarla era mi más grande deseo en ese momento. Sentí de nuevo esa sensación cálida en mi cuerpo.

–Abre los ojos… Elichi. –Dijo suavemente Nozomi en un suspiro. Sus ojos brillaron iluminando toda la habitación de un verde esmeralda tan hermoso que me tomo segundos volver a concentrarme en mi labor. –Ma-mantén… esa fuerza dentro de ti Elichi… concéntrala en todo tu cuerpo y llévala hasta tus manos. –Sentí como mi cuerpo recibía extrañas corrientes eléctricas que eran casi dolorosas, pero en ese momento no me importo el dolor.

Hice lo que ella me dijo y trate con todas mis fuerzas en llevar esa extraña sensación a mis manos. De pronto sentí un ardor en mis dedos y al mirar mis manos quede completamente impresionada. En mis manos brillaba una luz verde azulada tan deslumbrante coma la de Nozomi o la de Hanayo o la de sus familiares; al principio me espante al sentir el calor en mis dedos, vi con mi mirada incrédula a los ojos de Nozomi mientras ella trataba de poner una sonrisa en su rostro.

– ¿Qué-Qué es esto? –Levante mi mano frente a mí, me costaba comprender si eso estaba pasando en realidad.

–Se… Se llama "Vinculo espiritual". –Levanto débilmente su mano y la acerco a mi mejilla. –Puedo compartir mi fuerza y mezclarla con tu espíritu para hacer magia, incluso en mi estado, solo lo puedo hacer con una persona con un espíritu fuerte y valiente… como tu Elichi. –Miro mi rostro el cual estaba completamente pasmado, no podía decir nada más, lo que tenía frente a mí y la sensación que atravesaba mi cuerpo me dejo completamente sin habla. –Recuerdas como me curaron Nico y Maki en aquella ocasión. –Asentí desesperada con mi cabeza. –Pues tú puedes hacer lo mismo con tus manos, siempre y cuando no rompas este vínculo entre nosotras.

– ¡Dime que es lo que tengo que hacer! –Grite desesperada acercando mi mano a su rostro. –Nozomi, rápido… si no me apuro tu…

–No te preocupes Elichi… En este momento tú me estas prestando tu fuerza y me estas ayudando a seguir con vida. Solo has lo que te digo y mantente concentrada. –Asentí de nuevo y me acerque más a ella. –Bien… lo primero… Mantente relajada, deja que mi fuerza recorra tu cuerpo, tal vez te provoque dolor al principio, pero tienes que soportarlo. –La mire desconcertada. Me puse de rodillas frente a ella sin soltar su mano y tome una profunda bocanada de aire.

Permanecí unos segundos frente a ella, comencé a cerrar mis ojos tratando de enfocarme en hacer lo que ella me pidió. Al principio sentí un cosquilleo que recorrió toda mi espalda, después sentí como mis manos comenzaban a arder mientras la luz en mis dedos perdía su brillo. Trate de enfocar esa sensación en todo mi cuerpo, de pronto sentí como mis huesos ardían, mis articulaciones se sentían pesadas; sentí como mi cuerpo se paralizo en un instante junto con un dolor punzante recorriéndolo por completo. Trate de ser fuerte, trate de controlar mis gritos que desesperadamente querían salir de mi boca al sentir esa sensación dentro de mí. Finalmente abrí los ojos y vi el cabello purpura de Nozomi iluminar la habitación junto con el esmeralda de sus ojos; al verlo pude tranquilizarme mientras que mis dedos brillaban de nuevo con una luz incluso más fuerte que antes.

–Bien, ahora tienes que pasar esa luz por todas mis heridas… Y no importa lo que pase… No te detengas Elichi.

Me quede impactada con sus palabras, veía sus ojos verdes que en un momento se volvieron suplicantes al ver el brillo en mis dedos. Libere un suspiro y trate de guardar la calma, me quede un segundo viendo el cuerpo de Nozomi; ¡Prácticamente tenía heridas por todas partes! Incluso la sangre comenzaba a manchar su vestido purpura convirtiéndolo en un brillante y grotesco rojo ennegrecido con un fuerte olor metálico impregnado en todo este.

– ¿Realmente funcionara? –Pregunte cabizbaja; ver el cuerpo de Nozomi prácticamente destrozado era terrorífico para mí. –Nozomi que pasara si yo no… –Nozomi levanto su mano y la acerco a mi rostro poniendo su dedo índice en mis labios. Quede sorprendida al ver la sonrisa en su rostro mientras que el color esmeralda que desprendían sus ojos desparecía al momento de cerrarlos.

–Confió en ti Elichi… –Llevo su mano a mi mejilla y sentí el cálido tacto de su piel. –A pesar de que yo soy una desconocida para ti… Haz hecho todo esto por mí. –Oculto su mirada mientras el brillo esmeralda alumbraba de nuevo el lugar. –No merezco tanta amabilidad de tu parte…

Escuche sus palabras como un suspiro pero fue suficiente para sentirme mejor, llena de determinación. Trate de ponerme más confiada mientras la luz de mis manos brillaba más intensamente. Me acerque más a Nozomi y la tome de los hombros, la luz de mis manos comenzó a expandirse por su cuello y su clavícula, la sangre que emanaba de ella se limpiaba por completo. Nozomi me miro incrédula mientras yo la atraía más hacia mí.

–Lo hare Nozomi. –Hable decidida, la mire directo a los ojos sin titubear ni un segundo. –Yo te cuidare de ahora en adelante. –Me acerque a ella y la atraje hacia mi cuerpo. Nuestro abrazo solo duro un segundo porque después me aleje de ella sin soltar su mano y acerque mi mano a su rostro.

De su cara es de donde más emanaba sangre, lleve la luz de mis manos y acaricie su rostro, sus parpados, sus mejillas, sus labios rosados, sus pómulos, sus pequeñas orejas. Vi como su cabello recobraba el brillo purpura desde las puntas poco a poco. Nozomi me miraba completamente impresionada, parecía que no se esperaba que pasara lo que veía frente a ella. Limpie la sangre de su rostro, ahora estaba enrojecido y algunas cicatrices en su frente se podían ver con la luz verde de mis manos.

Lleve mis manos hasta su cuello y me detuve cuando toque los huesos de su clavícula; mi mano comenzó a temblar y sentí duda de continuar. Frente a mi estaba alguien increíble, alguien que para mí era hermosa La recorrí por completo con la mirada, sentí calor en mis mejillas al ver su cuerpo, carmesí por la sangre y acelerado por sus rápidas respiraciones. Estaba avergonzada y no sabía hasta donde podría llegar, Nozomi me miro y puso una sonrisa apacible.

–Dije que no te detuvieras Elichi… Sé que puedes hacerlo. –Oculto su mirada y sin más lleve de nuevo mi mano temblorosa hasta su vestido de una pieza.

Saque con una sola mano, y sin soltar con la otra a Nozomi, su vestido empapado de espesa sangre roja. Fui increíble mi impresión al ver su cuerpo desnudo frente a mí, tan cercano, Blanco y lleno de sangre carmesí por todos lados. Sus pechos se contraían aceleradamente y sus respiraciones se hacían más rápidas. Cerré los ojos y libere una gran bocanada de aire.

Deslice mi mano iluminada por la clavícula de Nozomi y, al sentir que mis dedos pasaron una gran herida en sus hombros, Nozomi comenzó a gritar desesperadamente. De nuevo dude pero recordé sus palabras, no me detuve, seguí pasando mi mano por sus costados; por aquella cicatriz la cual se había abierto de nuevo y expulsado sangre; por sus grandes pechos, los cuales al sentir mi tacto se expandieron entre la palma de mi mano; por la boca de su estómago; bajando lenta y suavemente por todo su cuerpo mientras ella gritaba cada vez más sonoramente por el dolor.

Respire profundamente mientras intentaba ignorar los gritos angustiosos de Nozomi, me comencé a sentir mareada mientras más bajaba mi mano por su cuerpo. Cada grito de Nozomi comenzó a resonar dentro de mí, podía jurar que sentía el mismo dolor que ella. Sentí lagrimas salir de mis ojos mientras la vista se me nublaba. Continúe pasando mi mano por su cuerpo, llegue hasta sus piernas las cuales estaban más mal heridas; tenía un corte muy grande en una de sus rodillas y, al tocarlo, ella grito aún más fuerte al igual que yo, dolía, ardía dentro de mí, no podía soportar más su dolor, mi dolor… Pero a pesar de eso ya había llegado muy lejos, no podía dudar y dejar a Nozomi así, sufriendo por mi culpa…

Continúe pasando la luz por sus piernas, quite las botas de cuero negro que tenía puestas y las medias que me impedían continuar. Lleve la mano luminosa a mi pecho para tratar de tranquilizarme, volví a mirar la gran herida en la rodilla de Nozomi. Acerque lentamente mi mano y, al estar lo suficientemente cerca, la apreté contra la gran herida. Ambas gritamos por igual; Nozomi se acercó a mí y con la mano que tenía libre me tomo del cuello y me atrajo hacia ella. Acerco su rostro al mío y me dejo ver de nuevo su gran sonrisa en su rostro. Lleve de nuevo mi mano a la herida y comencé a pasar mis rígidos dedos por su rodilla, suturándola al igual que Maki había hecho antes.

Finalmente termine de curar todas las heridas de Nozomi, ambas respirábamos aceleradamente mientras nos veíamos frente a frente a los ojos. Nozomi separo su mano de la mía y se dejó caer al sofá completamente debilitada. Cuando me separe de ella sentí como mi corazón se aceleraba rápidamente dentro de mi pecho y sentí como mi cuerpo empezaba a doler del cansancio, como si hubiera corrido un maratón entero sin descansar. Me acerque al rostro de Nozomi y deje que las bocanadas de aire que salían con desesperación de mi boca golpearan su rostro. La mire preocupada un segundo pero después sentí su aliento cálido golpear mi rostro mientras que tranquilamente respiraba de nuevo con normalidad.

Me aleje de ella y vi como su cabello poco a poco volvía a recuperar su color purpura brillante, pase mis manos entre su cabello el cual brillo incluso más rápido cuando lo toque. Me recosté de rodillas a su lado y yo también cerré los ojos; entrelace su mano con la mía, me quede inerte a su lado mientras bajaba la vista y acomodaba mi cabeza en su cuello sintiendo de vez en vez el latido que llegaba desde su corazón golpear mi cabeza. Cerré los ojos y me quede a su lado sin soltar ni un momento su mano, completamente vencida por el cansancio.


Finalmente aquí otro capitulo de Hechizo, espero que les haya gustado. ¿Que creen que pasara con Hanayo? ¿Porque Nico estaba tan preocupada? ¿Eli sufrió o disfruto curando a Nozomi? ¿Que creen que pase a continuación?...

Siento mucho el haber subido este capitulo muy después, pero quise darle un pequeño descanso. Ademas no los quise dejar sin historia en la semana y por eso hice un OneShot por el cumple de Nico, (Si ustedes gustan pueden ir a leerlo, se llama Nuestra canción).

Sin Mas muchísimas gracias por las Reviews.

yqueyolera: Muchísimas gracias por tu comentario que bueno que te gusto, ademas ya sabes, para mi Kotori es tan versátil como personaje, quiero decir puedes hacerla lo mas tierna que quieras pero también siento que tiene esa faceta de chica fuerte y que haría cualquier cosa por lo que quiere, al menos así me parece a mi.

SilentDrago: Gracias por Tu Review, puede ser que Kotori quiera ser el remplazo, pero realmente no lo creo. Tel vez ella solo quiere proteger a su ama, o tal vez no jejeje despues de todo es su primera familiar.

tokha chan: Realmente muchísimas gracias, me gusto mucho tu Review, me hizo el día, es decir, me dio risa que dijeras que ya no te puedes esconder mas y que te agrado mucho la historia. Realmente muchas gracias y espero que sigas siguiendo la historia.

Sin mas Muchas Gracias Por Leer Y Por Sus Adorables Reviews.