Miedos.
El frio helaba mis huesos, y era aún peor sentir la fría briza del aire golpear directo en todo mi cuerpo. A pesar de eso yo estaba completamente inmersa en el paisaje; tratando de sentir de vez en cuando las nubes que parecían tan esponjosas y hacían que mis manos quedaran húmedas y frías. Admiraba la belleza del paisaje nocturno que, a diferencia de la ciudad, las estrellas cubrían en un manto brillante todo el cielo. Por último, lejana frente a mí, tenía a la gran luna llena, tan brillante y gigante que podía sentir que con tan solo estirar mi mano podría alcanzarla y sentir su textura en mis dedos.
Podía soportar el frio en todo momento ya que frente a mí, el cuerpo cálido de Nozomi me daba calor. Poco a poco me acercaba más a ella y sentía su cuerpo contra el mío; me aferraba mas a ella por cada turbulencia que había y, sin que se diera cuenta, acercaba de vez en cuando mi mano a su brillante cabello purpura para sentir su suavidad.
A pesar del hermoso paisaje, me comenzaba a sentir cansada de estar en aquella escoba de madera. No sabía cuánto tiempo ya hacía desde que nos alejamos de la ciudad y empezamos a ver bajo nuestros pies los verdes y oscurecidos campos, y los grandes árboles erguirse hasta nuestra altura; el paisaje bajo nuestros pies definitivamente no era tan hermoso como en la ciudad, todo era obscuridad.
De pronto, sentí una sensación fría en mi rostro. Levante mi cara y vi frente a mí las ennegrecidas nubes que llevaban consigo un manto de lluvia cristalina que caía mas adelante. Cientos de gotas golpeaban nuestros rostros y me hacían imposible ver más allá de mi propia nariz. Nozomi se estremeció y la escoba comenzó a tambalearse al compás de sus temblores constantes. De pronto, su cabello purpura brillo en la profunda obscuridad y de la nada, un manto de una luz purpura nos protegió de la lluvia que caía en nuestras cabezas, no podía estar más asombrada y maravillada al ver a Nozomi hacer eso.
–Me temo que tenemos que seguir a pie Elichi –Hablo por fin Nozomi, parecía que no hubiera escuchado su voz en siglos porque, al escucharla, sentí un vuelco en mi corazón que me sorprendió–, ya no falta mucho para llegar a la aldea, pero tenemos que atravesar un bosque.
– ¿Bosque? –baje la mirada y entre el manto de lluvia logre ver a lo lejos un cumulo de árboles tan juntos que parecían una muralla impenetrable.
Cientos de árboles se erguían frente a mí, en la obscuridad de la noche se veían tan tétricos y tenebrosos. Nozomi comenzó a descender lenta y suavemente acercándonos cada vez más a aquel bosque obscuro. Para ser sincera, comencé a temblar apenas estuvimos cerca y vi que la obscuridad era tal que apenas alcanzaba a ver mi mano frente a mí.
Cuando estuvimos en tierra comencé a tiritar de frio, el manto purpura que Nozomi había puesto antes sobre nuestras cabezas comenzaba a perder luminiscencia y desaparecía poco a poco, haciéndome sentir de nuevo las frías gotas de lluvia en mi rostro.
Nozomi se comenzó a alejar de mí y se acercó a la entrada de aquel obscuro bosque. Yo la trate de seguir lo más cerca posible, no podía dejar que me viera asustada sino todo el valor que tome por venir con ella sería solo una farsa para ella, mis palabras perderían credibilidad y seguramente Nozomi me reprocharía diciendo que lo mejor era que me quedara aquí, y que no la siguiera más atreves de aquel bosque, pero aun así no podía ocultar el miedo que sentía por entrar.
Podía escuchar el viento silbar entre las hojas de los árboles, era un sonido tan fuerte y para nada tranquilizante; escuche ramas crujir a lo lejos haciendo eco en todo el lugar; las gotas de lluvia pasaban por las ramas de los árboles y se escuchaba el agua acumularse como si de una cascada se tratase. Pero, lo que más me atemorizo, fueron los cientos de susurros provenir de aquel bosque; susurros humanos, susurros de voces extrañas, lamentos; cientos de tétricas voces hacían eco y salían hasta la entrada del bosque con una briza fría y enrarecida. No podía ocultar más mi miedo, comencé a temblar frenéticamente, sentí mis piernas fallar y mi mente comenzó a sentirse distante. Escuchando cada vez más fuertes aquellas voces a lo lejos, mi cabeza comenzó a punzar dolorosamente; aquel dolor parecía como el de la vez que conocí a Nozomi. Comencé a sentirme aturdida, mareada; el dolor en mi cabeza se incrementaba y me era imposible hasta mantener los ojos abiertos.
– ¿Elichi...? –La voz de Nozomi se escuchó distante, distorsionada; pero al oírla, el dolor punzante desapareció poco a poco. Sentí la mano de Nozomi descansar en mi hombro, sentí la calidez de su mano trasmitirse por todo mi cuerpo. Lentamente abrí los ojos y lo primero que logre ver fue el rostro preocupado de Nozomi; sus ojos parecían tan grandes y brillantes en ese momento que me sorprendió lo hermosos que se veían– ¿Estas bien…? Ya no falta mucho, solo tenemos que cruzar el bosque, pero no te preocupes Elichi –Sentí como mis ojos se abrieron con sorpresa al ver la sonrisa dibujada en el rostro de Nozomi, mientras sus suaves dedos acariciaban mi mejilla–, si estas junto a mí no te pasara nada. Conozco este bosque muy bien, no te preocupes Elichi.
–Nozomi… –Mis palabras salieron como un susurro, lentamente levante mi mano y aprisione los dedos de Nozomi contra mi mejilla–, lo siento, después de todo lo que dije, yo…
– ¿Tienes miedo? –Aparte apenada mi mirada de la de ella y asentí levemente con la cabeza; me sentía completamente inútil en ese momento– Ya veo…
No aparte la mirada del suelo en ningún momento, me sentía completamente avergonzada y derrotada. A pesar de todo, yo no había sido completamente sincera con las palabras que le dije antes a Nozomi.
De pronto, una luz esmeralda ilumino por completo el lugar, rápidamente levante el rostro y quede completamente maravillada. De las manos de Nozomi se creaba una pequeña flama, verde y brillante como una esmeralda; ilumino por completo su rostro. Tenía que admitirlo, se veía hermosa con la luz iluminando su blanca piel; sentí que mi corazón comenzó a latir fuertemente en mi pecho por la emoción que sentía en ese momento. Di un paso hacia Nozomi la cual, al darse cuenta de mi rostro, puso una sonrisa enorme en el suyo, era tan… mágica.
–Así que ese es tu miedo… –Se acercó a mí, la flama verde comenzó a desprenderse de sus dedos y floto suavemente a su lado–, es bueno tener miedos, todos el mundo los tiene, es mejor tenerlos siempre presentes a tratar de suprimirlos… Así sabrás contra que luchar. –Sus palabras me dejaron impresionada y completamente sin habla; tenían cierta desazón pero se sentían bien para mí.
–Nozomi… –Me acerque más a ella. Sentí la luz esmeralda muy cerca de mí– ¿Cuál es tu miedo…? –Dije en un susurro apenas audible. Nozomi me sonrió y me dio la espalda, no me esperaba para nada esa acción de su parte.
Ella comenzó a caminar hacia aquel bosque dejándome completamente absorta en mis propios pensamientos; sin saber qué hacer, sin saber que más decir. Tal vez mi pregunta fue demasiado para ella, pero la sonrisa que tenía en sus labios era diferente a las que había visto antes, me causaba molestia, me causaba miedo, melancolía. De pronto, Nozomi me volteo a ver con aquella extraña sonrisa adornando su rostro, extendió su mano hacia mí, é inclino la cabeza hacia un lado.
–Vamos Elichi… –sus palabras salieron animadas de su boca, pero me causaban cierta intranquilidad–, no te alejes de mí, es un largo camino hasta la aldea.
Libere un suspiro y comencé a caminar lentamente hasta donde me estaba esperando, tome su mano que se sentía fría y temblorosa junto a la mía, era una extraña sensación que me lleno de incertidumbre. Algo definitivamente no estaba bien con Nozomi en ese momento, pero no quería averiguar más acerca de eso…, al menos no aun.
…
Mis pies comenzaban a sentirse pesados, las plantas de mis pies dolían tanto que apenas podía seguirle el paso a Nozomi; la cual me jalaba insistentemente del brazo, a pesar de que yo me comenzaba a convertir en una carga para ella. Pero no podía evitarlo, habíamos estado caminando por aquel siniestro bosque demasiado tiempo, ni siquiera sabía cuánto tiempo había pasado, pero estaba llegando a mi límite.
A pesar de todos mis esfuerzos por continuar, al final no pude más y me detuve en seco; soltando la mano de Nozomi y haciendo que se volviera hacia mí con impresión.
–Lo-lo siento… –Hable difícilmente debido a los jadeos que salían de mi boca por el cansancio. Lentamente Nozomi se acercó a mi lado– Solo dame un momento. –El suelo estaba húmedo por la lluvia, pero no me importo en lo absoluto, estaba tan cansada que solo me deje caer pesadamente en él.
–No Elichi… –Levante la vista para encontrarme con el rostro preocupado de Nozomi, no me espera para nada esa reacción de parte de ella, pero debido al cansancio que sentía no le tome mucha importancia–, yo soy la que se debería disculpar, no considere que un humano cualquiera podría atravesar este bosque –Nozomi se sentó a mi lado–. Desde que era niña cruzaba este bosque tan fácilmente que no pensé que otra persona no pudiera hacerlo –libero una ligera risita, no pude evitar contagiarme de su alegría. Aunque sea un pequeño momento, me sentí feliz a pesar de estar en ese siniestro bosque–, tomate tú tiempo, ya casi llegamos, hay una cabaña a las afueras del bosque, ahí nos encontraremos con las demás chicas, podrás descansar un rato y seguiremos nuestro camino al amanecer.
– ¿Y qué hay de Hanayo? –Dije instintivamente al darme cuenta lo tranquila que se mostraba en esa situación; ni siquiera me daba la sensación de que estuviera preocupada, incluso antes de que saliéramos de mi apartamento había mantenido esa tranquilidad en sus rostro– Crees que sea buena idea descansar a pesar de…
–Está bien Elichi –Dijo con tranquilidad, no parecía para nada preocupada, pero sus palabras me parecieron distantes–. Umi-chan dijo que madre quería hacer el ritual con Hanayo –Nozomi puso una mirada extraña en sus ojos, mientras veía hacia la obscuridad de aquel bosque–, eso quiere decir que Hanayo no corre ningún peligro, y debe seguir con vida… lo presiento –Lentamente se llevó una mano al pecho y oprimió su puño suavemente contra el– Estoy segura que madre no le haría daño a Hanayo… –Las palabras de Nozomi salieron en un murmuro apenas audible para mí.
–Nozomi… –Quería acercar mi mano a su hombro y reconfortarla como había hecho ella anteriormente conmigo, pero me detuve al ver aquella sonrisa distante en su rostro; no quería verla más así, parecía que detrás de esa sonrisa ocultaba cientos de cosas, cosas que tal vez no me concernían pero que a pesar de eso quería saber. Aparte mi mano temblorosa y la aleje lentamente del cuerpo de Nozomi, sintiendo una decepción y tristeza tan grande dentro de mí.
–Como sea Elichi… –Dijo con voz un poco más animada–, aun no me cuentas quien eres… –Sus palabras me dejaron asombrada, no me esperaba para nada esa pregunta, sentí incluso el calor acumularse en mis mejillas y una gran vergüenza apoderarse de mí– Lo prometiste Elichi –Reprocho divertida Nozomi mientras se pegaba más a mí. Volví a olvidar por completo la sonrisa triste de Nozomi y me concentré por completo en sus palabras–, quiero saber la historia de mi salvadora...
–Mi historia no es para nada interesante –Nozomi no despego la mirada de la mía, parecía un poco intimidante con esa sonrisa en su rostro viéndome fijamente–. Está bien… –no pude negarme a esa mirada penetrante con la que me veía–, pero te aseguro que no es tan sorprendente como la tuya.
–Aun así quiero saber más de ti Elichi… de la vida de una humana normal.
Lance un gran suspiro y mire a los ojos brillantes de Nozomi. Aparte mi mirada de la de ella y mire hacia el cielo; algunas estrellas se alcanzaban a ver entre las densas copas de los árboles.
Comencé a contarle mi historia a Nozomi, o mejor dicho, comencé a narrarle lo más parecido a lo que recordaba. No le conté mi vida como lo era, si no como la recordaba de un par de noches anteriores; cuando tuve aquellas visiones después de haber salvado a Nozomi del ataque de Hanayo, eso era lo más lúcido que recordaba mi vida. En aquella ocasión podía sentir como si revivieran mis más escondidos recuerdos, incluso algunos que hasta yo misma desconocía, como si los volviera a vivir en carne propia; pero después de todo era lo que había vivido hasta ahora, Nozomi parecía disfrutar escuchándome. No le conté todo, omití algunas cosas que quería guardar para mí; como la muerte de mi abuela, el cómo era yo antes de que muriera y algunas cosas que atesoraba en mis días de infancia. A pesar de eso Nozomi parecía satisfecha y, al final de mi relato, me vio directo a los ojos y puso una gran sonrisa en sus labios. Sentí el tacto de su mano entrelazarse con mis dedos haciéndome sentir un ligero rubor en mis mejillas.
– ¿Y cuál es tu deseo? –Su pregunta me dejo completamente impresionada, fue tan repentina que las palabras se quedaban en mi garganta.
– ¿Deseo? –Dije con mis labios temblorosos.
–Claro, sé que me ocultas muchas cosas, pero estoy segura que estuviste feliz de pasar los días con tu abuela –Nozomi libero una ligera risa–, de la forma en que me lo cuentas estoy segura que fue una persona importante para ti. Pero aun así todo lo que me dices son cosas que te pasaron, nunca me dijiste lo que quisiste hacer tu…
–Yo… –Comenzaba a comprender un poco más, pero aun así sus palabras me dejaban completamente aturdida. Parece que Nozomi pudo intuir mejor la historia que le contaba y descubrió cosas que ni siquiera yo me imaginaba
–No tienes que decirlo si no quieres Elichi –Nozomi se levantó lentamente y se apartó de mi lado–. De cualquier forma yo tampoco te dije todo sobre mí.
En ese momento sentí unas ganas impresionantes de abrazarla, y no sabía el por qué. Tal vez fue porque ella era la primera persona en ver más allá de mí fría personalidad; mucho más allá de las cosas banales de mi vida; mucho más allá de un destino predeterminado para mi escogido por mi madre. Sentía ganas terribles de llorar rememorando todo eso de nuevo.
Lentamente me levante y tome la muñeca de Nozomi llamando de nuevo su atención.
–Bailar… –Dije sin pensarlo, incluso sentí un vuelco en el corazón cuando lo mencione–, mi mayor deseo era bailar –Mi corazón comenzó a latir apresuradamente–, como mi abuela –Tal vez fueron por las palabras de Nozomi, pero sentía que podía contarle todo en ese momento, la forma en la que me sentía en el pasado, y como me siento ahora–. Ella murió y yo deje de sentir ese deseo –Sentí como las palabras se agolpaban en mi garganta y salían entrecortadas–. Cuando ella murió me sentí muy decepcionada, no sabía que más hacer, yo no era buena para nada… –Susurre hasta que las palabras salieron sin fuerza de mi boca–, siempre odie la idea de que mi abuela ya no estuviera a mi lado… –No levante la mirada, sentía una gran frustración dentro de mí.
– ¿Bailar? –Nozomi se acercó a mí, levante rápidamente mi rostro para encontrarme con su enorme sonrisa y sus deslumbrantes ojos; parecía que ignoraba completamente lo que dije antes– Quien pensaría que la terca y fría Elichi le gustaría algo como eso. –Dijo tranquilamente, sin una pisca de ironía. Me hizo sentir feliz.
–Es extraño, ¿cierto? –Sentí un par de lágrimas deslizar por mis mejillas– Nunca podría hacerlo. –Nozomi acerco su mano a mi rostro y limpio las lágrimas que bajaban por mis parpados.
–No lo creo Elichi… –Dijo casi en un susurro. –Yo también tenía un sueño similar.
– ¿Cuál era? –Nozomi pareció titubear entre decirme o no, pero, a pesar de lo que pensé, su sonrisa se ensancho más y me vio directo a los ojos.
–Yo quería ser Florista, ya te lo había dicho Elichi. –Hizo una pausa, su mirada parecía distante. –Pero yo quería algo más que eso… Quería salir al mundo y desprenderme de toda responsabilidad… –Dijo en un susurro. Pensé que al menos era un avance que me estuviera diciendo eso, ya que parecía costarle hablar mucho acerca de ella.
–Yo sé que podrás realizar tu sueño… –La mirada de Nozomi continuo distante a pesar de lo que dije, parecía que no había escuchado. Tenía un extraño sentimiento dentro de mí al verla de esa forma.
–Prométeme que bailaremos alguna vez… –Sus palabras me sorprendieron, fueron tan repentinas que hicieron que me olvidara de toda la tristeza anterior–, juntas… –Dijo en un susurro y con una gran sonrisa mágica en su rostro.
Asentí instintivamente y completamente desconcertada. Tal vez lo dijo para alivianar la tensión que sentíamos en ese momento, pero el escucharlo me hizo… feliz, al menos eso creo, no sabía cómo sentirme en ese momento, era algo completamente nuevo para mí, nadie se había interesado por mi como lo había hecho Nozomi en ese momento, con unas simples palabras pudo descolocarme y romper mi rostro serio en un instante.
De pronto, a lo lejos, escuche un débil tintineo, el cual rompió por completo el ambiente que habíamos creado Nozomi y yo. Nozomi parecía no haberlo escuchado porque aun mantenía la mirada fija en mí, con su gran sonrisa en su rostro.
Aparte la mirada de la de ella y a lo lejos vi los rayos platinados de la luna entrar entre las hojas de los árboles. Un haz de luz plateado iluminaba en un lugar no muy lejos de nosotras, parecía que había aparecido repentinamente. Quede maravillada por aquella luz y lentamente me fui apartando de Nozomi.
–Elichi, ¿pasa algo? –Dijo Nozomi con desconcierto– Estas lista para seguir…
–Si… –dije desesperada sin despegar la vista del claro de la luna–, pero… –Sentí que no debía de decirle a Nozomi, mi corazón comenzó a latir muy rápidamente, tanto que sentía dolor dentro de mi pecho–, espera un momento… –Dije insegura, pero Nozomi no pareció impresionarle, solo se me quedo viendo con una sonrisa e hizo que la luz esmeralda que nos alumbraba a amabas resplandeciera cada vez más, iluminando hasta donde estaba el claro de luna.
Comencé a caminar apartándome de Nozomi, lentamente acercándome cada vez más a los rayos platinados de luna. Miraba de vez en cuando hacia atrás de mí para cerciorarme lo que hacía Nozomi, para estar segura de que aún estaba cerca de mí y que no viera lo que hacía ni a donde me dirigía. Ella solo miraba al cielo tranquilamente, con los labios abiertos y un brillo hermoso en sus ojos verdes; al verla en ese momento sentí que mi corazón se aceleraba más, incluso más que antes.
Lentamente me acerque al claro de luna. Parecía que hubiera tenido un Déjà vu, recordé el día en que encontré a Nozomi mal herida en aquel bosque cerca de mi departamento, incluso tuve una visión incierta de ella posada a mis pies, respirando difícilmente y con cientos de heridas en su cuerpo. Mire asombrada la escena frente a mí, pero sabía muy bien que no era real; aun así me cerciore de que Nozomi siguiera detrás de mí, con miedo, con incertidumbre.
Me acerque más y recibí los rayos de la luna, sentí como iluminaron por completo mi cuerpo. Mire hacia arriba y vi la luna incluso más resplandeciente y hermosa de lo que me hubiera imaginado, incluso más que cuando volábamos cerca de ella.
Baje mi vista al suelo y con impresión vi algo completamente indescriptible. Mis ojos se abrieron tan grandes que sentí dolor en mis parpados, mi corazón se comenzó a acelerar tanto que comencé a jadear haciéndome liberar grandes bocanadas de aire. En ese momento sentí algo tan cálido dentro de mí, algo que no pude identificar bien, se sentía como la magia de Nozomi recorrer dentro de mi cuerpo, pero era algo incluso más intenso. Me puse de rodillas para ver más de cerca el objeto por el cual me sentía de esa manera.
A mis pies, una hermosa flor azul recibía los rayos plateados de la luna y brillaba tan intensamente con una luz que parecía desprender. Acerque mi mano a ella y tome uno de sus pétalos azules, con el mayor cuidado posible para no maltratarla. Sentí en mis dedos una extraña calidez que provenía de aquella flor, la sensación era parecida a la que me hacía sentir Nozomi cuando me tomaba de la mano sorpresivamente.
Admire un momento la belleza de aquella flor azul, a su alrededor, la tierra estaba humedecida por la lluvia, pero a pesar de eso no había más flores, estaba completamente solitaria…
Algo dentro de mí me decía que tenía que tomarla, pero tenía miedo, no quería ser tan egoísta para tomarla solo para mí. De pronto escuche voces en mi cabeza, voces como las que había escuchado al entrar al bosque, pero esta vez no me dieron miedo, me llenaron de tranquilidad. "Da…dale… un hogar…" decían las voces del bosque entre susurros, "No la dejes sola…", "Cuídala…". De alguna forma los murmullos se sentían cada vez más tristes y melancólicos, "No la apartes de tu lado…", la flor frente a mi libero un intenso brillo azul. "Hazla feliz…".
De pronto, sentí un peso en mi manos, la flor azul descansaba entre ellas, con aquel extraño brillo azulado, incluso parecía irreal. La flor lentamente fue apagando su brillo, pero aun sentía la calidez venir de ella, me recordaba al cabello de Nozomi.
– ¿Elichi? –La voz de Nozomi me sobresalto. Oprimí la flor con mis manos, cerciorándome de no romperla, y voltee rápidamente para encontrarme con el rostro preocupado de Nozomi– ¿Pasa algo? No debes alejarte mucho de mi lado –Nozomi puso una sonrisa burlona en sus labios, yo solo estaba atenta a resguardar la flor detrás de mi espalda, no quería que Nozomi la viera. Mi corazón latía cada vez más fuerte, sentí un rubor intenso al ver la sonrisa de Nozomi frente a mí–, dicen que hay vampiros y hombres lobo en el bosque, si no tienes más cuidado te podría pasar algo… –Nozomi inspecciono mejor mi rostro– ¿Estas segura que estas bien?
–Lo-lo estoy, lo-lo siento Nozomi. –Estaba completamente nerviosa, incluso más cuando Nozomi acercó su rostro al mío, viéndome fijamente con sus hermosos ojos verdes.
– ¿Segura?, estas un poco pálida –Podía sentir la respiración de Nozomi contra mi rostro, estaba tan cerca de mí que sentí como el calor se acumulaba en toda mi cara. Pero, antes de que pasara otra cosa, Nozomi se percató de nuestra cercanía y se apartó rápidamente de mi lado, viendo hacia el suelo. Quede impresionada al ver un ligero sonrojo en sus mejillas, sentí que mi corazón se tranquilizaba y una enorme sonrisa aparecía en mis labios.
–Nozomi… yo… –Tome la mano de Nozomi, ella levanto rápidamente la mirada encontrándose con la mía, sus ojos parecían tan hermosos e inseguros– Hay algo que quiero…
–Es mejor que nos vallamos ahora Elichi. –Dijo repentinamente apartándose un poco de mi lado. –No quiero hacer esperar más a las chicas. –Nozomi comenzó a caminar de nuevo lentamente, sin soltarme de la mano.
…
Finalmente pude ver algo más que densos árboles en nuestro camino, después de caminar otro rato más.
Al salir del bosque lo primero que logre ver fue una vieja cabaña de madera; las ventanas de cristal estaban rotas y una tenue luz amarilla iluminaba el interior.
Voltee a ver el rostro de Nozomi la cual esbozo una sonrisa al encontrarse con el mío. Sin decir nada más, comenzamos a caminar a aquella cabaña de madera. En la entrada había un chirriante letrero de metal balanceándose con el fuerte viento, no se podía leer que decía porque estaba lleno de óxido. Nozomi se acercó a la puerta y la abrió dejando entrar el frio viento en la cabaña. Las paredes y el suelo crujieron como si aquel lugar estuviera tomando un profundo respiro. De pronto, la luz amarillenta desapareció y repentinamente a aprecio una luz carmesí la cual ilumino todo el lugar.
Frente a nosotras estaba Maki, la cual alumbraba con sus manos el lugar engulléndolo en una luz intensa carmesí. A su lado estaba Nico con una mirada molesta y con cientos de vendajes en los brazos.
–Al fin llega… –Dijo Nico antes de abrir los ojos sorprendida cuando se encontró con los míos– Por alguna razón ya lo venía venir. –Dijo con molestia liberando un suspiro con frustración.
Nozomi la miro con una sonrisa y se fue acercando a ella, yo espere en la entrada mientras ellas hablaban a lo lejos; ni siquiera quería ponerles atención en esos momentos.
Inspeccione todo el lugar, la cabaña parecía completamente abandonada, cientos de mesas estaban acumuladas en una esquina y una capa de polvo cubría todo el suelo. Pero en ese momento no me importaba nada de eso. Le di la espalda a las chicas que hablaban amenamente tras de mí y baje mi vista con mis manos frente a mí, para volver a ver aquella flor que descansaba en mis manos y desprendía un singular calor. Al encontrase con mi mirada, la flor di un fugaz brillo azul y se volvió a apagar. Sentí como una sonrisa enorme se apoderaba de mi rostro, y un sentimiento nuevo de mi corazón. Tome fuertemente la flor del tallo y la oprimí contra mi pecho.
–Nozomi…
Espero que les haya gustado este capitulo, a decir verdad es uno de mis favoritos, ya que finalmente parece que Eli se dio cuenta de lo que realmente siente por Nozomi, y quizás Nozomi comience a tomarle mas confianza a Eli. ¿Cual creen que sea el miedo de Nozomi? ¿Que creen que pase a continuación? ¿Que piensan que significa esa extraña flor que apareció frente a Eli? ¿Donde fue que llegaron Nozomi y Eli al final del capitulo...?
Muchísimas gracias por continuar siguiendo esta historia y lamento la demora en la actualización, espero ya no pase nada mas... Si quieren investigar un poco de la flor azul se los recomiendo que lean el significado de la flor.
Finalmente Muchas gracias por sus Reviews:
SilentDrago: muchas gracias por tus Reviews en todas mis historias ahora que estuve ausente. Que bueno que te esta gustando esta historia la cual ya va avanzando poco a poco en el romance, y pues Eli ya se dio cuenta de lo que siente al fin (de una forma extraña pero ya se dio cuenta jajaja)... y si hay una forma de revivir a Rin tal vez si o tal vez no... jejeje
Chico/a: Muchísimas gracias por tu Review y espero que te haya gustado el HonoxUmi, que lo escribí con todo cariño...
Graac: Muchas gracias por continuar siguiendo mis historias, realmente me hace muy feliz ver tus Reviews en cada una de ellas. Con respecto a tu Review, es claro que Nozomi guarda muchos secretos, ya sabes como es ella jajaja, y pues Sui (la madre de Nozomi) tal vez no se los deje tan fácil jejeje... Y se que avanza lento pero poco a poco se va dando el romance, y me esta pareciendo bonito y espontaneo, espero que te siga gustando.
En Fin Muchas Gracias Por Leer Y Por Sus Reviews (Que agradezco demasiado ya que me inspiraba seguir escribiendo, espero dejes tu review en este capitulo, me haría muy feliz)
