Buen día, les traigo aquí un nuevo capitulo de Hechizo, espero lo disfruten. Este capitulo retoma un punto sumamente importante del capitulo 7, donde Eli ve su vida pasar frente a sus ojos...
Sin mas, disfrutenlo.
Espinas
El frio en todo mi cuerpo se sentía cada vez mayor. Me estremecía y desentumía poco a poco mis adoloridas extremidades. Mis ojos permanecían cerrados y me costaba separar mis parpados. Libere un profundo bostezo y me fui incorporando lentamente; dormir en esa posición cada noche era doloroso, pero no me importaba, con tal de permanecer a lado de…
Pase mi mano por la cama donde se encontraba Nozomi. Mis parpados se abrieron repentinamente al sentir las frías sabanas de la cama; Nozomi ya no estaba en ella.
Me levante de un salto y mire desesperada a cada rincón de la habitación. Mis respiraciones salían de mi boca exasperadas cada que volteaba mi cabeza y me encontraba con la habitación vacía.
Corrí rápidamente a la ventana la cual estaba abierta y dejaba entrar la gélida brisa matutina. Afuera, como de costumbre, no se veía nada más que niebla rodeando la pequeña aldea, pero esta vez había algo diferente frente a la casa.
Sentí como mis ojos se abrieron grandes por la sorpresa y sentí unas ganas terribles de llorar. Mi cuerpo entero comenzó a temblar y ligeros sollozos lograban salir de mi boca, sentía como las emociones se agolpaban y se acumulaban en mi garganta al ver el cabello purpura volar libremente empujado por la fría corriente de viento.
Me acerque más al alfeizar de la ventana y me deje caer de rodillas, sentía tanta emoción y tantas cosas que mis piernas simplemente fallaron. Mis lágrimas lograban nublarme la vista, pero yo podía verla con claridad; podía ver como Nozomi se daba la vuelta percatándose de mi presencia y me miraba desde lo bajo de la ventana. Mi corazón comenzó a latir desesperado cuando su mirada se encontró con la mía. Esos hermosos ojos verdes que no había visto desde hace un mes brillaron y me dejaron ver en ellos una tranquilidad que me lleno por dentro.
Su típica sonrisa apareció al instante en sus labios, extrañaba demasiado verla. Sus labios se movieron plácidamente y, a pesar de que no podía escucharla, podía saber exactamente lo que decía:
–Buenos días… –Conocía ese gesto mejor que nadie, la forma tan única de decir mi nombre–: Elichi…
Sin poder resistir más, simplemente deje que las lágrimas brotaran de mis ojos.
Pero no me quede solo viéndola desde la lejanía. Sin pensarlo dos veces corrí hasta la puerta de la habitación y cruce apresurada el pasillo que llevaba a la escalera principal de la casa. Inmediatamente escuche pasos detrás de mí, sabia de quienes eran, pero en ese momento no me importaban en lo más mínimo.
Me apresure a bajar las escaleras, casi caigo entre los escalones más de una vez. Corrí hasta la puerta de la casa y cuando la abrí, una brisa fría entro en ella y me golpeo el rostro. Volví la mirada desesperada hacia el frente y quede incluso más asombrada que antes al ver la luz purpura que iluminaba la densa niebla.
Con pasos inseguros salí de la casa y comencé a caminar hacia la luz purpura, Nozomi me miraba mientras que su cabello brillaba iluminando cada vez más entre la niebla. En el momento que la vi de nuevo no pude evitar correr hacia ella y estrecharla entre mis brazos. Apreté su cuerpo al mío y temblé en sus brazos, llorando en su hombro y sollozando fuertemente.
Al momento que me separe de su lado ella parecía sorprendida. Sus ojos se abrían grandes y me miraba completamente asombrada, parece que no se esperaba que fuera a hacer algo tan vergonzoso como eso, ni siquiera yo lo esperaba. Pero ese no era el momento de pensar en eso. Cuando su impresión fue menor la volví a atraer a mi cuerpo.
–Me parece que estabas muy preocupada Elichi –Dijo con su voz suave y armoniosa, extrañaba tanto escucharla que no pude retener un súbito gemido que salió desde mi garganta–. ¿Estás bien? Es extraño que me reciban de esta manera.
–No digas eso Nozomi –me separe de su lado y la mire directo a los ojos; sentí mi rostro arder–. Qué bueno que estas bien, te extr… Me sentí muy mal por lo que te paso… –Desvié la mirada titubeante.
–Estoy bien… –Su voz parecía poco convencida de lo que decía.
–Pues más te vale que lo estés, nos quitaste mucho tiempo…
Rápidamente voltee mi mirada, el latido apresurado de mi corazón se detuvo y las lágrimas dejaron de salir de mis ojos. Ahora me sentía un poco decepcionada de que aquel momento junto a Nozomi hubiera terminado tan pronto por la repentina interrupción de Nico.
– ¿Estabas preocupada Nicochi? –Dijo Nozomi mientras soltaba una risita burlona. Ojala supiera lo mucho que extrañaba su risa.
–Ni creas, solo nos ocasionas problemas y preocupaciones innecesarias –Nico desvió la mirada de Nozomi, su voz comenzó a temblar–. No eres más que una terca bruja que cree que puede hacer todo por su cuenta, realmente que eres una molestia. Espero que no vuelva a pasar sino…
–Oh, extrañaba que Nicochi se preocupara así por mí…
Nozomi volvió a reír. Disfrutaba mucho verla sonreír, quería que esa hermosa imagen de ella durara por siempre. Pero sabía que eso no podía pasar. Sabía que eso duraría poco porque, ahora que ella había despertado, haríamos lo que habíamos estado posponiendo desde hace un mes desde que llegamos a la aldea: salvar a Hanayo. Y no paso ni un minuto más cuando la cruel realidad golpeo a todas al mismo tiempo.
Volví mi mirada a la casa, mi sonrisa desapareció al instante al ver a la tímida Umi acercarse lentamente a donde estábamos nosotras. Paso a paso, tan lentamente que me pareció que nunca llegaría a nuestro lado. Umi levanto la mirada y pude ver lo irritados que estaban sus ojos, estaba incluso peor que la noche anterior. Se mordía fuertemente el labio inferior y su cuerpo entero temblaba.
Al verla, Nozomi me aparto de su lado y se acercó a Umi, mirándola con una triste sonrisa. Lo siguiente paso tan rápido que no me dio tiempo siquiera a impresionarme, simplemente, cuando me di cuenta, Umi se había lanzado a los brazos de Nozomi y ella la abrazaba fuertemente, atrayéndola cada vez más a su cuerpo y dejando que derramara sus lágrimas en su hombro, como anteriormente lo había hecho yo. En ese momento sentí como mi corazón se oprimió con un fuerte y doloroso impacto. Desvié la mirada pero no podía ignorar lo que estaba frente a mí.
–S…Sal… –A Umi le costaba mucho hablar. Por cada palabra su cuerpo entero se estremecía–. Sálvala… Por favor… Ya, no lo aguanto…, Nozomi… –Los sollozos de Umi se hicieron más sonoros, cortando incluso la niebla que nos rodeaba. Nozomi la separo de su cuerpo suavemente y la miro directo a sus ojos; pero Umi no se tranquilizó, sino que lloro más, parecía saber lo que venía después.
–No puedo… –En ese momento sentí la mayor sorpresa que nunca hubiera sentido nunca–. Lo lamento… Umi-chan.
Voltee a ver a todas las chicas, pero ninguna parecía tan asombrada como yo. Nico desviaba la mirada cabizbaja, lo único que podía ver de ella es que apretaba los puños con impotencia. Maki se cruzaba de brazos tratando de evitar ver a Umi. De pronto, Honoka se dejó caer súbitamente al suelo; Umi se separó rápidamente de Nozomi y se acercó a ella.
–Lo sabíamos, Umi-chan… –Honoka rio con amargura, dejando que las lágrimas salieran de sus ojos–. Lo sabíamos, no se puede hacer nada…
–No, digas eso –Las palabras de Umi salieron sin volumen–. No lo digas, por favor…, haremos algo, incluso si Nozomi no nos ayuda…
– ¡Y QUE HAREMOS! –Grito Honoka– ¡Hemos estado buscando durante un mes la forma de salvarla y no pudimos! –Me volteo a ver con su mirada apacible y llena de lágrimas–. Ni siquiera con la ayuda de una Humana. –Sus palabras me sorprendieron; era la primea persona que tenía confianza en mí y quizás fue por eso que sus palabras me dolieron más.
Estaba impactada. La mirada que antes era alegre de Nozomi se había convertido en una amarga y llena de lo que parecía ser impotencia; su mirada estaba ensombrecida mientras miraba a las dos chicas sollozar en el suelo. No podía verla más de esa forma, no quería verla así más tiempo, quería que la felicidad que vivimos momentos atrás regresara, por más egoísta que se escuchara, quería que olvidara por un momento a su hermana.
Dubitativa me acerque un poco a ella, al instante levanto la mirada y me miro a los ojos, estaban cristalinos y a punto del llanto. Al verla pude sentir un renovado sentimiento de determinación. Tome un profundo respiro y con el ceño fruncido mire directo a los ojos cristalinos de Nozomi.
– ¿Por qué no puedes? –Nozomi ni siquiera se impresiono un poco por mis palabras, parecía que ya se esperaba que yo la reprochara, de cualquier forma no era la primera vez que lo hacía–. ¿Por qué, Nozomi? ¿Por qué no quieres ayudarlas? –Nozomi me esbozo una sonrisa, pero esta vez yo la pase por alto.
-No lo entiendes, es más complicado de lo que parece.
–Eso no es complicado –Susurre mientras señalaba a las dos chicas en el suelo–. Ellas están sufriendo Nozomi. ¿No lo entiendes?
Su mirada se abrió grande al escuchar mis palabras, pero yo no la deje de ver de manera juiciosa. Sabía muy bien lo que había soportado Umi y Honoka y, a pesar de que no les tenía empatía, sentía que no podía escuchar más a Umi llorar como lo hacía cada noche.
–Umi, quiere mucho a Hanayo… –La peli azul levanto la mirada y me volteo a ver con sorpresa. En ese momento, al ver su mirada castaña verme fijamente, recordé la pregunta que me había hecho la noche anterior Honoka–: ¿Qué harías si pierdes a la persona que más quieres en el mundo? –Ahora fue Honoka la que me miro con impresión, y no solo ella, tanto Nozomi como sus dos familiares hicieron lo mismo.
–Yo… –Rápidamente Nozomi oculto la mirada de la mía pero, antes de que lo hiciera, me acerque a su lado y la tome de la barbilla para obligarla a que no desviara su mirada una vez más–. Yo… –Nozomi tomo un profundo respiro; sentí en mis dedos como su garganta temblaba por la impotencia–. ¡YO NO LO SÉ!
De pronto, algo que me dejo impresionada y paralizada paso frente a mis ojos. Me separe unos pasos de Nozomi, sentía que había hecho la peor cosa de todas. Al verla frente a mí, negando desesperada con la cabeza, y llorando de la forma más amarga que nunca hubiera visto; me pareció casi como si hubiera lastimado fuertemente a Nozomi. Impresionada me aleje de su lado, paso a paso, viendo como Nozomi lloraba y apretaba sus manos contra sus parpados. Parecía una niña pequeña pasando por un suceso traumático.
– ¡Y-yo… no lo sé! –Repetía una y otra vez. Su cabello comenzó a brillar de color purpura más fuerte con cada palabra angustiosa que decía–. Hice todo lo que podía, y a pesar de eso no puedo salvarla…, Ya no sé qué hacer, ya no lo sé… Ni siquiera quiere escucharme… Yo no tuve la culpa… Le arrebate a Hanayo lo que más quería en el mundo, este es mi castigo… Ya no sé qué hacer…
Llorando desconsoladamente, Nozomi se volteó rápidamente y corrió hacia adentro de la casa. Estire mi mano hacia ella para alcanzarla pero no lo conseguí, solo logre ver como desaparecía tras la puerta y sus sollozos resonaba en toda la casa. En ese momento sentí como la angustia y dolor golpeaba mi pecho. Sentí como mi corazón se partía en dos, tan vívidamente que no pude evitar llevar mi mano a mi pecho y apretar fuertemente mi corazón, me dolía tanto que no podía soportarlo.
De pronto, dentro del bolsillo de mi camisa, sentí como si una aguja traspasara la piel de mi mano y perforara mi piel. Rápidamente acerque mi mano a la bolsa donde guardaba mi preciada flor. La tome entre mis manos y la mire con horror. Esta estaba pálida y del tallo salían espinas, tan grandes y afiladas que sentí miedo de ella.
Mi corazón latió más rápido y del tallo de la flor salieron más espinas; con cada sollozo de Nozomi dentro de la casa una nueva salía. Mi corazón ya no podía soportarlo, simplemente quiera huir de ese lugar.
Mire una última vez al rostro de las chicas frente a mí, no parecían juzgarme, incluso Nico me miraba con pena. Sin decir nada más me di la vuelta y comencé a correr hacia la profunda niebla del pueblo.
…
Corrí desesperada entre nubarrones de fría niebla. Mis piernas estaban entumidas por el frio que sentía y mis manos dolían por las heridas que habían dejado las espinas de mi flor. Cada paso que daba las espinas perforaban mí pecho y hacían arder mi piel. A pesar de eso no tenía el valor de tirarla.
Como pude hacerle eso a Nozomi. Yo no la conocía bien, yo no sabía por lo que estaba pasando ni en lo que pensaba. Quizás me metí en un lugar que no me llamaban, pero tenía que hacerlo, para ver de nuevo su sonrisa, no quería que su hermana se la arrebatara para siempre por culpa de no poder salvarla. Solo lo hacía por ella; pero parece que la dañe demasiado al no saber por todo lo que pasaba. Ya no sabía en qué pensar realmente. No sabía realmente si Nozomi no salvaba a Hanayo solo porque no podía o porque en realidad la odiaba, o por algún otro remordimiento que tenía; quizás esa tal Rin tiene la culpa de todo, pero es inmaduro agenciarle la culpa a alguien que ni siquiera conozco, solo por querer ver feliz a Nozomi.
La flor reacciono a estos pensamientos y perforo más mi piel.
Me deje caer al suelo cuando mis piernas adoloridas no pudieron dar un paso más. Quería llorar, quería librarme de todos los pensamientos que sabía que eran egoístas pero a pesar de eso eran mi única verdad en ese momento; era como una niña pequeña que quiere desesperadamente un juguete.
Mire al cielo, la luna ya había salido, lo sabía sin siquiera poder ver bien entre la niebla. ¿Cuánto tiempo he estado perdida en este lugar? ¿Cuánto tiempo permaneceré encerrada en la negación y en estos pensamientos negativos? Quiero volver con Nozomi, quiero tanto verla y arreglar las cosas, pero siento que un simple "lo siento" ya no será suficiente. Siento que nunca podrá perdonarme.
Sentí el barro húmedo del camino en mis manos. Apreté fuerte los puños y molesta golpeé el suelo, una y otra vez, no me importaba el dolor al sentir el frio lodo entrar en mis herida. Comencé a gritar tan fuertemente que mi voz hizo un eco desagradable y me estremeció, me quería liberar de lo que le hice Nozomi.
–Nozomi… –Mire hacia el cielo, la niebla se disipaba y la luna me iluminaba un poco con su luz plateada–. Lo siento…
En ese momento algo increíble paso:
Del bolsillo en mi pecho en el que guardaba mi flor, comenzó a brillar una tenue luz, pero esta ya no era nada reconfortante, tenía un extraño color azul, muy fuerte, me recordaba a los horribles y perturbadores ojos de Honoka. La luz se hizo más grande y me envolvió con su frialdad. La niebla parecía desaparecer conforme un cumulo de luz me rodeaba el cuerpo.
Me dolían los ojos por la extrema luminiscencia. Apreté fuerte los parpados pero el ardor en mis ojos era tan intenso que hiciera lo que hiciera no paraba. Apreté fuertemente el tallo de la flor intentando hacer que parara, no me importaba el daño por las espinas que sufriría, solo quería que la luz se detuviera; pero me quede impresionada al no sentir el dolor de las espinas incrustarse en mis manos.
Abrir repentinamente los ojos y puse la flor en frente de mí, las espinas desaparecían lentamente y por más que las tocara ya no me hacían daño. La flor poco a poco perdió aquel brillo azulino.
Mire a mi alrededor, ya no estaba entre la niebla, ahora podía ver alrededor. Era la aldea, pero se veía extrañamente cambiada.
La luz de la luna iluminaba el camino de tierra frente a mí, pero la luz ya no era platinada, si no que era de un extraño color rojizo parecido a la sangre. Sentí angustia, incertidumbre, pensé que ese lugar ya no era el que conocía y había recorrido durante el último mes.
Me levante lentamente, mis piernas temblaban frenéticamente, sentía un extraño miedo al estar en medio de aquel pueblo, sola, viendo lo cambiado y renovado que parecía.
De pronto me sorprendí y me quede petrificada al ver a algunas sombras caminar por el sendero de tierra hacia mí. Las había visto antes, pero en esta ocasión eran muchas y parecían diferentes. Comencé a alejarme de ellas pero no podía huir, estaba rodeada. Pero de pronto, un nuevo resplandor azul de mi flor me cegó por unos momentos.
Una cálida brisa me golpeo el rostro. Sentí como mi cabello volaba suavemente, siendo acariciado por la corriente de aire. Un olor entro a mi nariz, era agradable, dulce, parecía el olor de un campo de flores cubierto por el rocío de la lluvia matutina. Abrí mis ojos y me quede maravillada al darme cuenta del nuevo lugar en el que estaba.
El sonido del viento pasar entre el campo de flores era reconfortante. Las flores blancas y alargadas se mecían y desprendían un extraño brillo, parecían pequeñas luciérnagas.
Di un paso hacia el frente, el campo de flores era hermosos, pero había algo más frente a mí, era un precipicio. Estaba en un lugar que nunca había estado, pero por alguna razón me traía una extraña sensación de añoranza y nostalgia. Por alguna razón ese lugar traía recuerdos a mi mente, como si no fuera la primera vez que lo veía.
Me acerque más al precipicio. Pequeñas piedritas se deslizaron por el borde y cayeron hasta lo más profundo del abismo. Debajo de mis pies había una espesa obscuridad y no se veía nada más.
Mi cabeza comenzó a doler, el dolor punzante me aturdía y me hacía retroceder. Sentía que recordaba algo, aquel extraño lugar se parecía al que vi en los sueños que tuve cuando Hanayo me ataco con su magia en la torre, ahora me acordaba de él.
Parpadee repetidamente por el dolor en mi cabeza. Una nueva brisa golpeo mi rostro, la seguí con la mirada y vi como las flores del campo se marchitaban lentamente, adquiriendo un color carmesí desagradable, como si se mancharan de sangre. Mi corazón comenzó a latir fuertemente, era doloroso. Entonces, en ese momento, escuche algo que me sorprendió más.
–No… m… Sue….tes… –Eran voces; extrañas voces distorsionadas que no sabían de dónde venían. Un sentimiento de angustia golpeo mi pecho, era doloroso, incluso mas que las espinas de mi flor perforar mi pecho.
La brisa se hizo más frenética, hacia crujir los tallos de las flores y estas adquirían un aspecto más desagradable conforme pasaban el tiempo.
–A…Yu… d… –Mi cabeza comenzó a punzar mas fuerte, con cada palabra entrecortada que escuchaba; no sabía de quien era pero un extraño sentimiento la acompañaba, ya no podía permanecer ahí, tenía miedo.
Pude percibir un olor desagradable, era un olor a metálico, era sangre, pero no era la que salía de mis manos por las múltiples cortadas, este olor enrarecía y perfumaba todo el ambiente con su grotesco hedor. Las flores terminaron tan negras que parecían cenizas; la luna iluminaba con su repúgnate luz roja todo el lugar y en el precipicio se escuchaban los gritos de dos personas, no sabía quiénes eran.
De pronto, como si fuera el flash de una cámara, pude verme a mí, cambiada, me veía como una niña, la veía a lo lejos, en el precipicio, la sangre corría por sus pequeñas manos y hacia que la persona que sostenía se deslizara. Lleve mi mano a mi cabeza, ya no soportaba mas el dolor, me hacía ver cosas que no existían, estaba cansada, tenía miedo, quería volver.
–Nozomi… –Sentí cálidas lagrimas recorrer mis mejillas. Sentía la suavidad de cada una de ellas, eran reconfortantes en ese ambiente; eran como pequeñas caricias.
Lleve mis manos y sentí mis mejillas empapadas; sentí un vivido sentimiento; sentí la mano de Nozomi acariciar mis mejillas, estaba asegura que era ella; sentí su calor recorrer mi cuerpo. En ese momento, una cálida luz resplandeció en mi pecho, nuevamente era mi flor.
La calidez del verdadero brillo azulado de mi flor se expandió en todo mi cuerpo, sentí un poco de tranquilidad en aquel angustioso lugar. Mis respiraciones se hicieron más tenues y suaves, y mi corazón, aunque acelerado, golpeaba suavemente contra mi pecho, se sentía bien.
La luz me cegó nuevamente, el sonido de la brisa entro por mis oídos como si fuera un susurro. Mis parpados se cerraron solos y, de un miento a otro, sentí nuevamente la fría brisa que conocía muy bien golpear mi cuerpo.
Abrí rápidamente los ojos con sorpresa y mire a mí alrededor. Volvía a estar entre la niebla, y esta se dispersaba y me dejaba ver por fin. Y, cuando vi lo que estaba frente a mí, no pude sentirme más impresionada.
Ya no estaba en aquel campo de flores; ya no estaba viviendo aquellos angustiosos momentos. Ahora volvía a estar frente a la casa de madera de Hanayo.
La veía asombrada, parecía como si todo lo que vi antes nunca hubiera pasado. Pero por alguna razón sentí que era real. Lo sabía porque sentía angustia dentro de mí al recordar esa escena en mi cabeza; lo sabía porque la luna plateada en el cielo se veía distante; lo sabía porque en ese momento sentí que esa era mi realidad.
Tenía miedo de pensarlo, pero sentí que me quitaba de un peso al recordar la angustia. Es extraño, pero por un momento pude olvidar las palabras hirientes que le dije a Nozomi, eso me hizo sentir aliviada por un momento. Pero ahora tenía la duda de cómo lidiar con estos sentimientos que tenía hacia ella. La quería mucho, ya no tenía duda, no quería que se apartara de mi lado. Pero de la forma que lo pienso se siente distante, unilateral, es horrible pensarlo tan egoístamente si saber lo que Nozomi piensa realmente de mí, quizás deba dejarlo pasar solo por ahora.
Muchas gracias por seguir leyendo esta historia, que si bien es lenta y es algo que me gusta, cada vez se acerca mas el desenlace y se revelaran los secretos.
El próximo capitulo es realmente especial para mi, ya que fue la principal razón por la cual comencé a escribir esta historia, y el beneficio de este romance lento y bonito entre Eli y Nozomi se vera reflejado en el siguiente capitulo con un cumulo impresionante de emociones, realmente quede muy satisfecho con el resultado, ademas de que hay una gran referencia a una serie que me gusto mucho; verán como pude explotar al cien ese lento y hermoso romance, o al menos eso creo... Esperenlo con ganas...
Muchas gracias por sus comentarios y por sus Likes en Facebook, siganme para estar enterados de mas historias: Biso47 fiction
SilentDrago: Gracias por tu comentario y por continuar siguiendo esta historia. Y en efecto estás en lo correcto con la flor, y en este capitulo mostró mas del Eli, espero te haya gustado.
Sin Mas, Muchas Gracias por leer y Por sus Reviews.
