Espero que les guste este capitulo. Es muy especial para mi ya que este capitulo es la razón por la que empece a escribir esta historia, todo lo anterior fue solo para llegar a este capitulo y hacer que el romance entre Nozomi y Eli explotara, espero les guste.

Este capitulo tiene una canción recomendada. Es la canción: "KOKIA - Futari No Musume", recomendable que la escuchen en cierta parte e importantisimo que lean la letra; estará publicada en mi Facebook para mayor comodidad. Facebook: Biso47 Fiction

Sin mas, espero disfruten este hermoso capitulo.


Flor Azul

No quería acercarme más a esa casa, en donde sabía que Nozomi me esperaría con lágrimas en los ojos y dolida por las crueles palabras que le dije.

La noche era fría y profunda. La casa a la lejanía se veía aterradora para mí; la luz de la luna plateada que la iluminaba solo me hacía pensar en la luna roja que vi antes.

Me acerque lentamente, indecisa si debería de hacerlo o no, pero no tenía otro lugar a donde ir. Me daba mucho miedo permanecer en ese pueblo sola o incluso pensar en volver por aquel bosque obscuro y siniestro.

Mis piernas temblaban por cada paso. La flor azul que tenía en mis manos había perdido su brillo y, ahora que la veía tan plácidamente en mis manos, no pude evitar recordar cuando esta estaba llena de espinas y me aterraba tenerla cerca.

Apreté fuertemente los parpados y, con toda la determinación que tenía en ese momento –la cual era nula–, me acerque a la casa.

Pero, antes de siquiera pasar por los restos de la densa niebla, me quede estática sin poder caminar, ya que, a tan solo unos pasos, el brillo purpura del cabello de Nozomi ilumino la obscuridad.

La mire atónita para después darme cuenta de lo que hacía: En sus manos apareció repentinamente su escoba de madera. Acto seguido se montó en ella, parecía desesperada. Lo primero que pensé fue lo más horrible que me pude haber imaginado; y es que, al verla con el rostro preocupado, saliendo en la obscuridad de la noche y completamente sola, no pude evitar pensar en que quería huir y olvidarse por completo de Hanayo. Algo dentro de mi cabeza me lo decía, era un pensamiento terrible pero yo lo podía ver reflejado en sus ojos.

La flor repentinamente brillo en mis manos e ilumino un poco mi camino. Sin pensarlo dos veces corrí desesperada y me acerque a donde estaba Nozomi a punto de emprender el vuelo.

Al instante ella se percató de mi presencia cuando la gravilla del camino crujió bajo mis pies. Pero de nuevo me detuve al verla a los ojos. Ya no se veía preocupada, sino más bien aliviada, al igual que me sentí yo.

Por un momento olvide lo apenada y culpable que me sentía al decirle todas esas cosas horribles a Nozomi, pero, cuando vi su sonrisa mágica en su rostro, todo pensamiento negativo se disipo de mi mente.

–Elichi –Simplemente dijo eso, mientras que se bajaba de la escoba y se acercaba a mi lado. Viéndome con sus apacibles y hermosos ojos, con su hermosa y amplia sonrisa en sus carnosos labios rosados. Sentí un súbito rubor al pensarlo, pero se sentía tan bien que no pude evitar seguir mirándola y enlistando las cualidades de la bruja que tenía frente a mí

–Nozomi… –Mi voz salió queda y como un hilo–. Yo… Lo siento…, no debí. –Ella no me dejo continuar, ya que la tenía a mi lado con su dedo índice en mis labios. Se sentían tan bien contra mi piel que no me importo ser silenciada súbitamente.

–No digas nada… –Musito–. Creo que exagere un poco… –Parecía feliz, y en ese momento quería pensar que era porque yo estaba con ella y porque no me había ido de su lado. Pero eso era solo lo que yo pensaba, no tenía ni idea de lo que pasaba por su cabeza–. Lo importante es que ya todo paso y que estas aquí, Elichi…

–Pero lo que te dije, no considere lo que sentías, fui muy egoísta, ni siquiera te conozco del todo y saque conclusiones equivocadas –Mi voz era desesperada pero en ese momento quería decirle todo lo que había pensado cuando estuve perdida en la niebla; la forma tan egoísta en la que me había comportado–, debes de estar muy presionada por este asunto de tu hermana y tu mad… –Lo hizo de nuevo: puso su dedo índice entre mis labios con un leve seseo suave que salió de los suyos.

–Dejemos ese tema esta noche… –Ahora su mirada mostraba pena–. No quiero recordar eso hoy, por favor. –Asentí débilmente y con mi mano aparte su dedo de mis labios y la sostuve con firmeza; al instante ella me sonrió ampliamente, dejándome ver sus blancos y aperlados dientes–. ¿Qué te parece Elichi –Puso su escoba entre las dos–, si damos un paseo?

Sentí en ese momento una impresión tan grande dentro de mí. Mi corazón comenzó a latir muy fuerte dentro de mi pecho al mantener mi mirada con la de ella. La flor que escondía recelosa detrás de mi espalda comenzó a emitir un calor tan agradable el cual poco a poco fue calentando mi propio cuerpo.

Entrelace mis dedos con los de Nozomi. Sus ojos verdes comenzaron brillar, iluminando la profunda y nebulosa obscuridad. Luces esmeraldas comenzaron a salir de sus ojos y sus manos; eran como pequeñas luciérnagas que iluminaban un camino; se adherían a su cuerpo y se desprendían; se acercaban a mi cuerpo y sentía el calor de la magia de Nozomi. En ese momento apreté más su mano y me acerque a su escoba la cual ya flotaba libremente en el aire.

Nozomi subió primero. Me tendió la mano y, como si fuera una princesa –una hermosa princesa–, me invito a sentarme a su lado y a abrazar su cuerpo. En el momento de sentir su cuerpo contra el mío algo increíble paso:

A las luces esmeraldas que nos rodeaban se les unieron otras de color azul celeste. Ella abrió atónita y asombrada sus ojos al no saber de dónde provenían, pero yo si lo sabía, sabía muy bien que ese era el color de mi flor. Nozomi no le tomo importancia después de un rato. Simplemente comenzó a volar suavemente.

Nos separamos lentamente del suelo. Las luces esmeraldas y azules nos alumbraban en la obscuridad y entre la niebla. Salimos de los nubarrones fríos y grisáceos y entramos en el cielo despejado. La luna esa noche se veía hermosa, ninguna nube la cubría y las estrellas brillaban luminosamente en el firmamento, acompañándola en su belleza. Ya ni siquiera me acordaba de la luna roja que vi antes.

Nozomi dirigió la escoba hacia donde se encontraba el bosque. Las copas de los arboles ennegrecidas pasaban debajo de nosotras, y las luces azules y esmeraldas se adherían a los troncos y hojas de cada uno de los árboles, era un espectáculo hermoso, tan hermoso que por un momento pensé que no estaba pasando en realidad, que todo era un sueño.

Volamos sobre las copas de los árboles. Los sonidos en el bosque eran tan apacibles que no recordé siquiera que noches anteriores me daba miedo estar ahí. Las luces se hacían cada vez mayores, siguiéndonos en nuestro viaje.

Entonces en ese momento, como si fuera la luz más hermosa de todas, vi la sonrisa de Nozomi, la cual se volteaba solo para asegurarse de que estuviera disfrutando el viaje. Le sonreí de igual manera y me acerque más a su cuerpo, entrelazando mis dedos frente a su cintura y recargando mi cabeza en su hombro. Esa era la experiencia más hermosa que nunca antes hubiera tenido.

Pero, tan pronto como estaba disfrutando del paseo, este llego a su fin. Pero antes pude ver la luna tan cerca de mí que podía sentir su brillo platinado. En ese momento pensé que en realidad si podía sentir a la luna con mi propia mano, incluso ya lo hacía, estaba a mi lado; mi bruja de la luna.

Nozomi descendió lentamente la escoba y yo mire sorprendida a donde nos dirigíamos. Era una pequeña cabaña en medio del bosque. Comencé a temblar pero no de miedo, sino de inseguridad. Nozomi pareció percatarse de mi pronta decepción y rápidamente, entrelazado una mano con la mía y con una voz tranquila, dijo:

–Llegamos, tengo que mostraste algo, Elichi… –Por un segundo, solo por uno, pude notar un tono de melancolía en su voz.

El claro en el que estaba la casa se ilumino con la luz que mi flor y la magia de Nozomi nos proporcionaban. La cabaña frente a nosotras estaba hecha un desastre. La puerta estaba abierta y parecía que no la hubieran usado durante un largo periodo de tiempo. No sentí miedo, porque sabía que Nozomi estaba conmigo y ella mostraba seguridad mientras me arrastraba de la mano. En ese momento me pareció verla increíblemente feliz, una felicidad que no sabía que existía en ella.

Paso a paso nos acercamos a la puerta de la cabaña, esta rechino cuando Nozomi la abrió. Las luces esmeraldas y zafiros entraron como si tuvieran vida propia y se situaron en cada rincón de la cabaña. Era pequeña, solo tenía una habitación y un catre en una de las esquinas. Tenía una chimenea con madera hecha cenizas y una gruesa capa de polvo cubría el suelo que, cuando las luces pasaron por él, voló y las pequeñas partículas se iluminaron de los colores de la magia de Nozomi.

Me detuve desconcertada en medio de la habitación. Nozomi me volteo a ver y se percató de que yo no entendía muy bien por qué ella me había llevado ahí. Una vez más me sonrió ampliamente y me sujeto firmemente de ambas manos.

–Esta es mi casa, Elichi… –Me sorprendí, pero me sentí feliz al verla sonreír. En ese momento me pareció una niña que invita por primera vez a sus amigas a pasar el rato en su casa–. Esta un poco desordenado todo, pero este es un sitio muy especial para mí.

No dije nada, simplemente le sonreí compresiva. Al momento que yo lo hice ella lo hizo de igual manera y repentinamente me comenzó a jalar de la mano hasta una ventana que estaba frente a nosotras.

–Esto es lo más hermoso de todo, ven Elichi, mira –La ventana se abrió de par en par como por arte de magia, y al momento sentí una increíble impresión. Era verdad, era lo más hermoso que había visto.

Por la ventana se podía ver la luna en todo su esplendor, se veía tan grande que creí que podía tocarla con tan solo estirar la mano, ni siquiera volando en frente de ella la veía de la misma forma. Repentinamente Nozomi se puso en frente de mí y me sonrió mientras esperaba mi reacción. La verdad, ahora que la veía a ella frente a la luna, se veía más hermosa.

–Es hermosa, Nozomi… –Dije si siquiera pensarlo. Al instante sentí como el calor se acumulaba en mis mejillas e impulsivamente dije en el momento–: Eres hermosa.

Mis palabras no me sorprendieron a mis más que a ella. Las luces azules comenzaron a brillar más fuerte y Nozomi las miro con asombro. Con aquella luz nueva pude ver algo que me acelero el corazón. Nozomi intentaba ocultarlo, pero yo podía ver muy bien como su cara completa estaba ruborizada de un intenso tono carmesí hasta sus orejas.

–Me… Me-me refería a la luna. –Dijo tímidamente.

Nunca la había visto tan nerviosa. Sonreí, me sentía tan feliz a su lado que una risita salió de mis labios, ella volteo a verme haciendo un puchero con sus mejillas infladas, quizás pensó que me estaba burlando de ella.

En ese momento me sentía con valor de decirle todo lo que sentía, todo de lo que había meditado en ese largo mes que permaneció dormida. Simplemente me acerque a ella y sentí mi sonrisa ampliarse en mi rostro.

–Yo también me refería a la luna –Dije tranquilamente, incluso me sorprendió lo tranquila que me sentía. Pretendí que mi voz saliera suave, lenta y entendible para ella. Me acerque más a su lado y entrelace mis manos con las de ella, sintiendo como sus dedos se cerraban lentamente–. Tú eres la luna después de todo, Nozomi.

No pensé que su rostro se pudiera poner más rojo; pero lo hizo, parecía que le salía humo de la cabeza de lo avergonzada que estaba. Con su reacción yo solo pude reír de felicidad.

–Te estas burlando Elichi, eres mala… –Su tono infantil me pareció hermoso. Rápidamente se dio la vuelta y miro a la luna frente a nosotras–. También se puede ver el sol desde aquí… –Parecía que quería cambiar el tema, y realmente lo logro porque en ese momento pensé en Hanayo, pero no quería mencionarlo, no quería que ella arruinara esta hermosa velada junto a Nozomi.

–Nozomi –Volteo la mirada y me miro con timidez, su rostro aún estaba rojo de vergüenza–. No pienses en eso, ya habrá tiempo… –Se dio la vuelta de nuevo y dejo salir un profundo y prolongado suspiro.

–Eli… –Dijo en un susurro, rápidamente me acerque a su lado y la vi a los ojos; estaban cristalinos y brillaban con la luz platinada de la luna–. ¿Quieres bailar? –No me miro a los ojos cuando lo dijo, tenía su mirada perdida en la luna–. Lo prometiste, Eli… –Musito tan bajo, como si estuviera murmurando un profundo secreto.

En ese momento no podía negarme. Cuando la vi directo a los ojos su profundo y hermoso iris verde resplandeció unos segundos. Indecisa por mi respuesta simplemente asentí con la cabeza y le esboce una sonrisa, al igual que hizo ella al ver mi reacción positiva.

Tome a Nozomi de las manos y la lleve hacia el centro de la habitación. Suavemente tome sus manos sin despegar mis ojos de los de ella, al igual que ella me veía con su iris cristalino y expectante de cada movimiento.

Tome un profundo respiro. Siendo sincera, tenia miedo, hace muchos años que no bailaba y hacerlo ahora, tan repentinamente, con la persona más hermosa que hubiera conocido, aceleraba mi corazón y hacía sentir mi cuerpo como si fuera gelatina; estremeciéndose a cada paso que daba.

Espere un segundo, pero me sentí insegura al no escuchar música con la cual acompañar mis pasos. Nozomi me miro, su rostro parecía tan placido que las preocupaciones se iban de mi mente.

–Escucha Elichi…

Nozomi puso su dedo índice en mis labios haciendo que yo no tuviera oportunidad de siquiera cuestionarla. Pero entonces, cuando el silencio fue tan denso en la habitación, ahí pude escuchar solo una cosa:

Era el sonido del bosque; del viento que pasaba entre las hojas de los arboles; de las voces que había escuchado hace algunas noches; de aves que trinaban una melodía suave que se acompasaba con el sonido del viento; del agua correr por algún rio lejano y golpear las rocas que se interponían en su cauce; del silencio que, aunque fuera profundo, se rompió con la dulce voz de Nozomi…

Había una vez dos hijas, separadas solo por dos años –La voz de Nozomi me sorprendió y me dejo estática en mi lugar. Mis pies no se movían, por más que quisiera, por el asombro que sentía en ese momento. Pero entonces ella me sonrió y, con una mano sostuvo la mía y con la otra mi cadera, comenzó a moverme suavemente mientras que ella cantaba–. Sus personalidades eran diferentes, por lo que su madre las comparaba –Por fin pude mover mis pies y comenzarme a mover suavemente con el sonido de la voz de Nozomi.

La mire con una sonrisa en mi rostro, pero estaba tan insegura que quizás la sonrisa solo era una mueca extraña.

Una era la luna y era la hija fuerte –Cuando comprendí lo que cantaba Nozomi, no pude evitar sentir tristeza, y más al ver su cara; parecía acongojada.

Pensé que tenía que mostrarle confianza y, con toda la determinación que tenía en ese momento, comencé a guiarla en el baile. La tome firmemente de su cintura y de su mano y comencé a bailar apropiadamente con ella. Ella pareció más feliz cuando hice eso y me miro con una sonrisa renovada en todo su rostro. Las luces de mi flor y de la magia de Nozomi se hicieron más fuertes y rodearon toda la casa, en ese momento parecía que bailaban con nosotras y daban vueltas a nuestro alrededor.

Otra era el sol, y sonreía alegremente –No me importo que se refiriera a su hermana, simplemente seguí bailando, paso a paso, lentamente, como si voláramos en el aire–. Su madre era el cielo que compartían, pero el sol y la luna tenían ambas envida la una de la otra –Su voz se comenzó a entrecortar, sus ojos estaban cristalinos y con amenaza de romper en llanto en cualquier momento. No quería verla llorar en ese momento.

Poco a poco me fui pegando más a su cuerpo, sentía el latir de su corazón apresurado contra mi pecho, y, a decir verdad, mi corazón latía de igual forma golpeando el suyo. La mire a los ojos, parecía dudosa, parecía perpleja por mi repentino acercamiento, pero después de un momento siguió cantando y yo seguí guiándola en el baile.

El sol anhelaba la belleza de la luna. –Un súbito sonrojo apareció en el rostro de Nozomi, el cual capto mi mirada; se ve tan hermosa cuando se avergüenza–. Y la luna añoraba silenciosamente los "cálidos rayos" del sol –Mis ojos se enfocaron en los suyos, una lagrima había salido de ellos y rodaba por sus mejillas ruborizadas.

Realmente no la quería ver llorar. Me dolía tanto que en un momento así no pudiera olvidar su responsabilidad de salvar a su hermana. Me dolía tanto que sentí como se me oprimía el corazón. No sabía qué hacer, pero tenía que actuar rápido, así que hice lo primero que se me vino a la mente:

Ustedes dos, estrellas, tan completamente diferentes –Mi voz salió entrecortada y como un susurro muy bajo. Pero logro su cometido: impresionar a Nozomi y hacer que dejara de llorar–. Es un crimen que se comparen entre ustedes dos –Pensé que había logrado mi cometido, pero en ese momento los ojos de Nozomi se llenaron de más lágrimas, pero ahora en su rostro esbozaba una sonrisa sincera y llena de un sentimiento totalmente nuevo. Mi corazón comenzó a latir con normalidad al verla

De pronto sentí una gran felicidad dentro de mí. Poco a poco me acerque más. Ella tenía un brillo hermoso en sus ojos, no era magia, no eran lágrimas, era algo que solo yo percibía y tenía el nombre indicado para lo que veía. Me acerqué más a su rostro y me agache para quedar a su misma altura. Sus ojos se abrieron impresionados y las luces esmeraldas que nos rodeaban brillaron más.

Sentía su aliento golpear contra mis labios. Los golpes que daba su corazón contra su pecho los sentía contra el mío. Su iris verde brillo mientras la cercanía con ella se iba acortando.

Pero, cuando estaba a tan solo unos centímetros de sus labios: ella rehuyó la mirada de la mía y desvió el rostro con pena mostrada en él. Pero esta vez pude percibir tristeza, algo que no me gusto en absoluto.

Aun así no me quería rendir esta vez. Tenía el valor de decirlo, tenía el valor de afrontarme a este nuevo sentimiento dentro de mí.

Antes de que Nozomi volteara del todo su cabeza, la tome repentinamente de las mejillas, estaban cálidas al tacto y desprendían una agradable sensación. Impresionada por lo que hice, Nozomi abrió grandes los ojos, su iris se empequeñeció tanto por la sorpresa pero en es momento no me importo. Apreté con fuerza mis parpados y acerque mis labios a los de ella.

La vi directo a los ojos cuando sus labios se acercaron a los míos, sentí su aliento apresurado y como lentamente el brillo de sus ojos desaparecía bajo sus parpados, se veía hermosa en ese momento. Le correspondí el cariño que me compartía; cerré lentamente los ojos y disfrute la unión de nuestros labios.

Los labios de Nozomi sabían dulces, su aliento golpeaba los míos y sentía como mi corazón y el de ella latían y se golpeaban eufóricamente. Amaba esa cálida sensación recorrer desde nuestros labios a todo mi cuerpo, lo amaba tanto que quería decírselo, quería que supiera lo que sentía.

De pronto el beso me supo salado, sabía lo que era. Sentí como la emoción del momento termino al sentir las lágrimas de Nozomi.

Me separe de su lado lentamente, sin abrir los ojos, no quería ver su llanto recorrer sus mejillas. Trate de esbozar una sonrisa, pero un ligero susurro hizo que la mirara.

Sus ojos estaban empapados con lágrimas. Sus labios enrojecidos temblaban. Mi corazón comenzó a latir más fuerte. Se lo tenía que decir, ya no soportaba más este sentimiento que quemaba dentro de mí por ella.

–Nozomi –Dije cerca de su rostro. Ella volvió a desviar su mirada con vergüenza–. Nozomi yo…

–No lo digas… –Dijo suave y tan sinceramente que me espanto–. Por favor, Elichi, no lo hagas…

–Escúchame, por favor –Dije suavemente, tan suave que podía sentir las palabras en mi garganta. Me miro directo a los ojos, mostraban una increíble inseguridad a lo que estaba a punto de decir, esta vez las lágrimas que salían de ellos si eran de tristeza e incertidumbre–. ¿Nozomi? –Su cuerpo entero tembló mientras apretaba fuertemente los ojos.

Las luces esmeraldas que nos rodeaban desaparecieron de pronto y en ese momento recordé mi flor azul que nos alumbraba aun con sus luces. Como si fuera un tesoro fuertemente resguardado, la tome con las dos manos. Puse frente a ella la flor e hice que me volteara a ver de nuevo.

Nozomi la miro con asombro, la luz celeste que desprendía se reflejó en sus cristalinos ojos.

No dije nada, sabia que no me escucharía por más que lo intentara; podía decir que conocía muy bien a Nozomi. Puse la flor entre nosotras y entrelace mi mirada con la de ella, esta volvió a brillar más fuerte que antes y las luces esmeraldas reaparecieron, rodeando nuestros cuerpos.

Me acerqué de nuevo a su cuerpo y puse la flor entre sus manos y las mías. Nozomi me miro atónita. Deposite la flor en sus manos y esta dio un fuerte brillo que me deslumbro; nunca la había visto brillar de esa forma.

Sentí como las frías lágrimas bajaban por mis mejillas y caían en los pétalos de la flor que tenía Nozomi en las manos. Ni siquiera me había percatado el momento en el que había comenzado a llorar, pero en ese momento me sentí libre de un peso muy grande.

–Nozomi… –La mire fijamente, sus ojos me transmitían una agradable confianza y emoción–. Realmente, quiero decirte cuanto… –El cuerpo de Nozomi tembló, sentí como la flor se estremeció en sus manos–, cuanto te quiero Nozomi…

Pero, antes de continuar, pensé realmente en mis palabras. Esto ya no era un simple "te quiero"; ya no era un sentimiento unilateral y egoísta representado con esa palabra que hacia parecer que Nozomi me pertenecía; pensar de esa forma me asustaba y no quería que fuera así. Lo que sentía era algo más fuerte, más puro, más indescriptible; era un sentimiento que, aunque Nozomi no permaneciera siempre a mi lado, sabía que estaría ahí para ella; Aunque Nozomi permaneciera acongojada y angustiada por su dolor, yo la apoyaría e intentaría que esas preocupaciones desaparecieran, apoyándola en todo; ya no la quería, ahora…

–Te amo Nozomi… –Me oprimí el pecho con mi mano. La flor entre las de ella y la mía comenzó a brillar más, nunca la había visto así, era tan hermosa como Nozomi reflejada por su luz. La vi directo a los ojos, parecía comprensiva, por un momento me hizo pensar que ella también sentía lo mismo por mí–. Esta flor representa mi amor por ti, mi hermosa bruja de la luna plateada…

– Do… ¿Dónde la encontraste? –La mirada de Nozomi permanecía en la flor y la inspeccionaba minuciosamente–. ¿Dónde la encontraste Elichi? –La mire sin entender sus sorpresivas preguntas, parecía muy nerviosa.

Me sentí decepcionada al no obtener una clara respuesta de lo que ella sentía, sabía muy bien que intentaba desviar la conversación. Quizás aún no esté preparada para esto, y con mis palabras solo la estoy presionando más.

–E-En el bosque, ¿por qué? –Dije, sentía como las lágrimas bajaban rápidamente por mis mejillas. Sus ojos comenzaron a derramar más lágrimas y su boca me mostro una extraña mueca, no pude percibir el sentimiento que transmitía–. ¿Pasa algo Nozomi?

– ¿Y me la quieres dar a mí? –Como ignorando mi pregunta anterior, simplemente se acercó a mí y puso la flor entre mis ojos–. ¿Estas segura que es lo que quieres?

Le asentí sin decir nada, olvidando por un momento las palabras de mi corazón que le había hecho saber. Nozomi sostuvo fuertemente el tallo de la flor y, en ese momento, un sentimiento renovado de esperanza inundo por completo mi cuerpo. Nozomi me sonrió, como nunca antes le había visto hacer, su sonrisa era deslumbrante, más que mágica, más que hermosa, sentía algo nuevo en ella, esa sonrisa hizo que mis esperanzas de que mi amor fuera correspondido no muriera, y, al parecer ese sentimiento se trasmitió a la flor, ya que esta brillo más y se mesclo con las luces esmeraldas que volaban a nuestro alrededor, creando un hermoso color nuevo.

– ¿Sabes cómo se llama? –Nozomi aún no me miraba, permanecía en todo momento viendo la flor–. ¿Sabes que significa Elichi?

Le sonreí ampliamente, estaba feliz a pesar de que las lágrimas en mi rostro dijeran lo contrario. Quizás no fue una contestación clara de parte de ella, pero sentía que en es momento éramos más cercanas que nunca.

–Tú eres la florista… –Reí nerviosa con mi voz entrecortada y comencé a enjuagarme las lágrimas de mis ojos–. Como se llama, Nozomi… –Simplemente decir su nombre me lleno de emoción y alegría por dentro; se sentía tan bien que parecía que me haría adicta a ello. Fue más mi impresión cuando me tomo de las manos y puso la flor de nuevo entre las suyas y las mías.

–Eso es un secreto Elichi… –Rio. Su hermosa risa hizo que mi corazón se acelerara tanto que creí que moriría en ese momento–. Espero que sepas como se llama pronto… –Entonces, hizo algo que no me esperaba: Deposito de nuevo la flor en mis manos y las cerro lentamente para que no se me escapara–. Y cuando lo sepas házmelo saber, realmente es una flor hermosa esta que tienes aquí, no creo que quieres dársela a cualquiera…

Ella no era cualquiera, ella era la persona que amaba. A pesar de que sus palabras parecían frías, a mí me llenaron de una calidez y emoción repentina, me hicieron esbozar una sonrisa y reír un poco. Pero en ese momento mi corazón se oprimió fuertemente y la magia que sentía anteriormente fue desapareciendo.

Entonces Nozomi hizo algo que me dejo incluso más impresionada. Yo mantenía los ojos cerrados dejando que mis lágrimas salieran, pero ella acerco su mano y toco mi mejilla, estaba tan cálida que no quería que se separara de mi lado. La aprisione con mi mano y la mantuve así por un rato, dejando que su calor se mesclara con mi piel. La vi una vez más y sus ojos brillaron hermosamente; creo que al fin de cuentas me hice una idea equivocada.

–Nozomi yo…

Súbitamente fui interrumpida por el sonido del viento entrar a la cabaña. Tanto las luces de Nozomi como las de mi flor desaparecieron al instante. Sentí molestia mientras miraba la puerta de la cabaña que había sido azotada con fuerza.

Debajo de la puerta había una sombra, se recargaba contra el marco de la puerta tratando de mantenerse en pie.

– ¿Que hacen ustedes aquí…? –Dijo con su voz áspera y entrecortada. Me impresione más al reconocer esa aguda voz–. Lárguense de aquí… –la silueta de la persona se apartó de lado de la puerta pero su cuerpo temblaba tanto que apenas se podía mantener en pie.

Nozomi se apartó apresurada de mi lado y yo hice lo mismo, ambas acercándonos a aquella persona que parecía muy herida. La chica levanto su mirada y me vio con sus resplandecientes y amenazadores ojos color miel.

– ¡No me toquen! –Kotori grito desesperada mientras intentaba mantenerse en pie, su cuerpo estaba lleno de heridas y sus alas grisáceas estaban manchadas de cálida sangre carmesí–. Y pensé que las cosas no pidan ir peor –Musito

Sus ojos brillaron amenazantes, pero, antes de siquiera hacer otro movimiento, Kotori se desplomo frente a mis pies.


Realmente espero que les guste el capitulo y me hagan saber en las Reviews si realmente les gusto. ¿Que pasara ahora? ¿Nozomi estará realmente enamorada de Eli o solo siente una gran inseguridad? ¿Porque Kotori se encuentra en ese estado? ¿ A quien de ustedes les dio diabetes por la execividad de azúcar en este capitulo?

Con respecto a la canción, espero que me comenten que les pareció ya que me impresiono mucho la suerte de encontrarla y que concordara tanto con mi historia con el hecho de que habla de dos hermanas y que una es el sol y la luna como en esta historia, realmente me impresione al escucharla.

Por cierto solo recomendar la historia de Hanayo que subí en conmemoración a su cumpleaños...

Gracias por sus Reviews y por seguir esperando esta historia, cada una me motiva mas a escribir.

Rebe13: Que bueno que te gusto, espero que sigas disfrutando la historia y muchas gracias por tu cumplido de la forma que escribo, me seguiré esforzando.

SilentDrago: Gracias por tus constantes Reviews Silent y siento que me demorara tanto en actualizar esta historia y solo agradecer que sigas leyéndola.

Sin Mas, Muchas Gracias por Leer y Por sus Reviews.