Buen día. Por fin les comparto el final de la historia de Kotori, dándole así fin a esta parte y enlazando el final de esta historia con el principio de Hechizo.
Espero que les guste mucho, disfruten el capitulo
Alas carmesís
Después de la muerte de Shirome-san: las tres chicas huérfanas y yo no teníamos donde quedarnos a vivir. Una corta temporada vivimos en la cabaña todas juntas, pero era tan denso el ambiente ahí que no podíamos permanecer más de un día entero sin explotar en desesperación.
Tiempo después, la disputa entre las dos hermanas por la muerte de su madre llego a su fin. Sorpresivamente Hanayo fue la que se disculpó con Nozomi, la cual, apenada, solo pudo llorar en brazos de su hermana y disculparse de igual manera por lo que me había hecho a mí. Mis alas no volvieron a ser las mismas, ya no podía volar como antes, me cansaba rápidamente; pero, si ese era el precio que tenía que pagar por haber salvado a Hanayo, no me importaba en lo absoluto, y sabía muy bien que Nozomi no tenía mala intención. Aunque me gustaría que Hanayo hubiera pensado lo mismo; las cosas no fueron así, ya que yo sabía perfectamente que, a pesar de su sincera disculpa, la joven bruja aun le guardaba un poco de resentimiento a su hermana, y viceversa.
Después de eso el pueblo se enteró de la muerte repentina de Shirome-san, ninguna de las personas que ahí habitaban le tenían especial afecto dado que su pasado era una especie de tabú. Ella, que iba a ser la heredera de la bruja protectora, había roto una de las reglas más importantes: juntarse con un humano y engendrar a dos hijas, que, aunque talentosas en la magia, todos en el pueblo las aborrecían; excepto una persona.
Este amargo recuerdo fue justo después de la muerte de Shirome-san. Las huérfanas, al no tener a donde ir, pasaban la mayor parte del tiempo en el pueblo, evitando miradas de odio de las personas y recibiendo castigos por su comportamiento. Solo una persona las pretendió querer y cuidar desde que supo que la madre de las hermanas había muerto.
Sui-sama, la alquimista a la cual la madre de las dos hermanas le tenía mucha confianza, fue la primera en defenderlas. El pueblo no se opuso a sus decisiones.
Comprometida por cuidar a las hijas de Shirome-san, Sui-sama acogió a las dos hermanas y las cuido como si fueran sus hijas. La mujer de carácter amable y personalidad alegre era algo que les faltaba a aquellas chicas, ya que nunca pudieron superar la pérdida de su madre y nunca habían vuelto a experimentar felicidad desde su partida. Claro está que cuando Sui llego a sus vidas esto cambio, pero solo lo hizo para Hanayo y Rin; las cuales se encariñaron tanto de la alquimista que era casi como si Shirome-san nunca hubiera existido. Mientras tanto, Nozomi pasaba los días sola, incluso más que cuando su mamá vivía; no hablaba con nadie y rara vez contestaba a algo que Hanayo le preguntaba; siempre estaba inmersa en sus estudios de brujería y nunca entablaba una conversación con Sui o con su compañera: la señorita Kazami, que al igual que Sui, era una alquimista talentosa.
Cuando Hanayo cumplió los quince años y Nozomi los diecisiete: Las dos chicas ya tenían sus vidas completamente predestinadas. Hanayo estaba tan embelesada de Rin que no le importa en lo absoluto usar más su magia, prefería pretender que no era una bruja; a Sui no parecía importarle. Mientras tanto una triste partida para todas ocurrió un día: Nozomi se había escapado de casa.
Nunca supimos el porqué de sus actos, pero, al verla tan deprimida pensé que lo mejor para ella era liberarse del gran peso que la aldea le imponía, ya que, cuando las brujas se enteraron de que Hanayo ya no utilizaba su magia, Nozomi fue convocada para ser la próxima bruja protectora.
En ocasiones hablaba con ella, aunque no me contestara. Le hablaba acerca de su responsabilidad, pero ella parecía acongojada cada que lo mencionaba. Siempre nuestras "conversaciones" terminaban cuando con pena, Nozomi miraba mis alas rotas.
Tiempo después de su partida nos enteramos de que Nozomi había viajado por casi todo el mundo, conociendo culturas nuevas e investigando como la magia movía a todo el mundo. Uno de sus viajes más sonados en la aldea y en la casa en la que ahora Hanayo vivía solo con Rin-chan y conmigo, fue el viaje que hizo a Londres en donde por fin pudo conocer a sus primeras familiares; aunque realmente no sé muy bien los detalles.
Hanayo no se quedó atrás. La chica era talentosa y solo cuando se lo proponía usaba magia para labores que ayudaran al pueblo, ya que, al no haber bruja protectora, las enfermedades y maldiciones cada vez eran más recurrentes, y solo había una bruja a la que podían acudir.
Por azares del destino un día llego Umi-chan y Honoka-chan a nosotras, y se volvieron los familiares de Hanayo con una trágica historia de amor y tristeza.
Tiempo después, Nozomi, la esperada bruja protectora, regreso a la aldea.
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La aldea se sumió en un letargo eterno sin una bruja protectora. La gente desaparecía y se transformaba en sombras, no morían, simplemente dejaban su espacio en este mundo en completo vacío. La gente no podía aguantar más esto, así que, aunque la experiencia de Hanayo se había ido deteriorando al paso del tiempo, cuando mi ama cumplió los veintidós, fue elegida para ser la nueva bruja protectora. Ella no lo quería, se negaba, odiaba la idea de… bueno…
Cuando Nozomi regreso nadie le pidió que la sustituyera, y al igual que Hanayo, a Nozomi no le parecía interesar desempeñar dicho puesto, así que la decisión de la gente de la aldea fue escoger a Hanayo. Solo Rin-chan y yo estábamos en contra de esto.
Desesperada ante su predestinado destino, Hanayo consulto con Nozomi la forma de que ambas pudieran ser la bruja protectora y así no pasar por todo el ritual. Solo yo sabía la intención de ambas hermanas de hacerlo, y Nozomi parecía convencida de esta decisión. Después de que ambas hermanas vinculadas a un astro aceptaran desempeñar ese papel, ambas obtendrían poderes increíbles. Su magia sería la más poderosa de todos los tiempos. Pero Rin-chan no lo quería, porque ella como yo, sabíamos muy bien lo que pasaría si las cosas no salían como las dos hermanas esperaban.
Fue una tarde cuando Rin-chan desesperada fue a consultarme y a pedirme ayuda acerca de una decisión precipitada y que llevaría a la ruina a las dos hermanas.
– ¡Ayúdame, por favor, solo tú puedes hacerlo Kotori-chan! –Me decía suplicante; perdiendo por completo la dignidad al arrodillarse frente a mí. No podía evitar entenderla, pero dentro de mí, no quería siquiera pensar en ayudarla–. Solo tú puedes convencerla, ven con nosotras…
–No puedo hacer eso Rin-chan… –Dije tranquilamente. No me costaba nada rechazarla–. Lo que dices es una completa tontería, no te ayudaré –Rin estaba al borde de llanto, no pude evitar sentir solo un poco de pena por ella, pero en la persona que en esos momento pensaba era en Hanayo.
–Ayúdame… Por favor, si Hanayo y yo escapamos no podrán hacer el ritual, y entonces ella… Ella –Las lágrimas de sus ojos cayeron al suelo, y al momento de mencionar el ritual pensé que quizás la idea de Rin no fuera tan descabellada–. No quiero verla desaparecer frente a mí.
Mi corazón golpeo violentamente mi pecho. Mire impresionada a Rin-chan. Claro que sabía lo que pasaba al hacer el ritual. La bruja simplemente desaparecía, brindando su poder a todo ser vivo que lo necesitara. Lo sabía muy bien. Pero simplemente quería olvidarlo. Tanto Rin como yo no queríamos perder a una persona a la que amábamos demasiado.
–Lo siento… –Dije en un susurro. Tenía unas ganas impresionantes de romper en llanto–. No puedo hacer nada; es su destino, y siempre lo hemos sabido…
Rin-chan lloro más; sus lágrimas hicieron que mi corazón latiera fuerte. Titubee ante mi decisión. Si el plan de Rin-chan salía bien, Hanayo viviría, y eso era lo único que me importaba. Pero también pensaba en Nozomi; no quería dejarla atrás. Titubeante me agache y encare a Rin. Intente abrazarla pero ella se lanzó primero mis brazos y comenzó a llorar amargamente. Tenía que salvar a Hanayo, y para eso tenía que confiar en Rin-chan; tenía que confiar la vida de mi persona más amada a ella para que la mantuviera a salvo. Me acerque a su oído y con un amargo suspiro le susurre:
–Está bien… –No podía creer lo que decía, brindarle a una humana la vida de Hanayo, dejando que la historia de Shirome-san se repitiera–. Pero prométeme que la cuidaras siempre –Solo lo hacía por Hanayo, solo por ella–. Pero si le llega a pasar algo –La mire juiciosa, pero tenía un nudo en la garganta que me impedía guardar la compostura calmada que le quería hacer notar a Rin. La tome fuertemente de las manos, tan fuerte que su rostro mostro dolor: la vi directo a los ojos y le dije–: Te juro que nunca, nunca… –Mis ojos iluminaron su rostro con mí magia color miel–. Nunca te lo perdonare… –Y apreté tan fuerte los dientes que vi una reacción atemorizada en el rostro de Rin.
Sabía que Rin-chan la cuidaría, pero el solo hecho de dejar que ella y Hanayo escaparan juntas, me hacía sentir horriblemente triste, me hacía sentir vacía, y me oprimía dolorosamente el corazón.
Rin tenía que apurarse y huir lo más pronto con Hanayo. La ayude a idear el plan e incluso consultamos a Honoka y a Umi-chan las cuales estaban encantadas de la idea de que Hanayo se fuera con Rin, ya que ellas dos vivían directamente de su magia y si algo le pasaba a Hanayo, Umi-chan no se lo perdonaría.
Fue en una noche en la que ambas escaparían. Yo iría después a su encuentro una vez que Nozomi se convirtiera en la bruja protectora. Solo quería ver a Hanayo una última vez antes de despedirme de ella.
– ¿Estás segura que estarás bien? –Le dije preocupada
Estábamos en la habitación de Hanayo, esperando a que Rin-chan llegara. Ella había salido desde temprano para preparar las cosas del escape.
–Kotori-chan… –No volteo a verme, parecía que esperaba impaciente la llegada de Rin. Su vista estaba perdida fijamente en la niebla del pueblo que entraba por la ventana–. ¿Crees que hago bien? –No sabía que contestarle; claro que su decisión era la correcta si ella lo decía, pero muy en el fondo sabía que lo que estaba a punto de hacer estaba mal.
–Si tú crees que está bien… –Dije insegura.
–Siempre dices lo que espero escuchar, Kotori-chan… –Esta vez sí volteo a verme, sus ojos cristalinos brillaron con la luz de la luna. Se veía tan hermosa aquel día, tan madura, como nunca antes la había visto.
Al verla frente a mi pensé en detenerla con tantas fuerzas. No quería que se fuera de mi lado, por más egoísta que se escucharan mis suplicas. Pero cuando la mire y vi como su mano se levantó y acaricio el guardapelo dorado que Rin-chan le había obsequiado, sabía muy bien que no había lugar para mí en su corazón; solo sería y siempre seré su fiel familiar.
–Prométeme que vendrás con nosotras cuando todo esto termine… –Dijo tranquilamente, dio un paso hacia mí y tomo firmemente mis manos–. Prométeme que no te olvidaras de mí.
– ¡Como podría! –Dije escandalizada– Ni siquiera se me pasaría por la cabeza el olvidarte –Entrelace mis dedos con los de ella–. Fuiste la persona que me salvo, fuiste mi amiga más que mi ama, fuiste la persona más importante para mí. –Sentí las lágrimas bajar apresuradas por mi rostro, ella, al notarlo, levanto sus manos y acaricio mis mejillas; limpiando las lágrimas.
–Te quiero, Kotori-chan, me alegra tanto haberte rescatado en aquella ocasión.
– ¿Pero tu amas a Rin-chan, verdad? –Solté sin más. Hanayo me miro sorprendida y entre la obscuridad pude ver como su rubor carmesí iluminaba su rostro.
No dijo nada, simplemente asistió con la cabeza.
Entonces, en ese momento, la densa niebla se disipo en el pueblo. Un estruendo logro llamar nuestra atención; tal vez esa noche llovería.
–Creo que es hora de marchar –Dijo Hanayo y se separó de mi lado; comenzando a caminar hacia la puerta. Pero en ese momento no quería dejarla ir, quería que se olvidara de Rin-chan solo por esta vez y que permaneciera un rato más a mi lado.
–No te vayas… –Susurre tan bajo y tan amargo que el sonido de mis gemidos se mesclaron con mis sollozos– Por favor, quédate… –me intente acercar a ella y tomarla, ella al instante me correspondió y me miro directo a los ojos, estaba llorando tan amargamente al igual que yo.
Me vio directo a los ojos, y, sin decir nada, me negó con la cabeza y se acercó a mi rostro. Deposito un suave y cálido beso en mi mejilla y me sostuvo fuertemente de las manos. No quería dejarla ir, quería que se quedara, a pesar de que no podía cambiar su destino.
De pronto, un trueno resonó fuertemente en la lejanía y una luz blanca ilumino un poco la habitación. Tanto Hanayo como yo miramos asombradas a la ventana. Eso no parecía haber sido un rayo de la lluvia próxima.
Mire a Hanayo a los ojos y me aterre al ver su mirada, su iris había desaparecido y todo su cuerpo estaba tembloroso.
– ¿Que pasa…? –Sin decir nada: el cabello de Hanayo resplandeció en la obscuridad y en sus manos apareció su escoba de madera–. ¿Hanayo-chan, pasa algo? –Lo sabía muy bien, sabía que esa mirada era la misma que cuando encontró la primera vez a Rin-chan, era la misma mirada que puso cuando su madre murió.
–R-Rin-chan… –Musito y rápidamente se subió a su escoba, pero yo la detuve antes de que se fuera.
– ¡Espera! ¿Qué pasa? –La tome fuertemente de la mano– No vayas por favor, es peligroso… No quiero perderte.
–Suéltame, esto no está bien, Rin-chan, algo… –Desesperada comenzó a forcejear conmigo, lagrimas salían de sus ojos y mojaban todo su rostro–. Algo… Algo le paso…
–No vayas, por favor… –Era la primera vez que desobedecía sus órdenes. En ese momento ya no pensaba en Rin, ni en su escape, solo pensaba en Hanayo, no quería que se fuera.
–Por favor, Kotori-chan, no lo entiendes, tengo que ir… –Ante su voz suplicante y su rostro lleno de congoja, no me quedo de otra que soltarla.
Cuando salió por la ventana yo la seguí de cerca. Había comenzado a llover de repente. Sentía una gran angustia. Tenía miedo, no sabía lo que había pasado.
Volamos rápidamente buscando a Rin por toda la aldea. Rayos salían de todas direcciones; eran extraños: uno era tan blanco y puro que me trajo extraños recuerdos. Entonces, un rayo purpura ilumino el cielo, sabia de quien era: era Nozomi.
Volamos más rápido hacia aquel rayo hasta llegar a las afueras del pueblo, justamente en la casa donde vivía Sui y Kazami. Otro rayo purpura brillo en el cielo y escuchamos el fuerte grito de alguien a lo lejos. Hanayo, alterada, corrió hacia el patio de la casa de Sui y ahí vio algo horrible para ella:
Frente a nosotras, en una fuente en la que Hanayo y Rin solían jugar cuando estaban en casa de Sui, estaba Nozomi, de rodillas, tomando entre sus brazos a…
– ¡RIN! –Grito amarga y angustiosamente Hanayo, tanto que rompió el ruido de la lluvia con su grito.
Rápidamente se acercó a Nozomi y a Rin, y, entre lágrimas, se dejó caer al suelo.
– ¿Q-Que fue… lo que paso? –Dijo sin mirar a Nozomi; viendo como el cuerpo de Rin se iluminaba por una extraña luz blanca.
Nozomi estaba paralizada, ni siquiera pestañeaba, solo veía como Rin respiraba con dificultad y desaparecía frente a sus ojos.
La luz blanca consumía por completo a Rin, lentamente ilumino todo su rostro. Parecía que aun podía reconocer a las personas que había frente a ella. Lentamente levanto su mano temblorosa y toco suavemente el rostro de Hanayo.
–K…Kayo… chin –Me acerque más al escuchar la voz de Rin y pude ver como en sus labios aparecía una sonrisa; una última sonrisa antes de desaparecer en los brazos de Nozomi.
Lagrimas comenzaron a bajar por los ojos de Nozomi. Pequeños fulgores de luz blanca volaron por el cielo y desaparecieron; ambas chicas los vieron desaparecer en el cielo.
Hanayo temblaba tanto y lloraba desconsoladamente. Nozomi también lloraba pero en silencio; frunciendo el ceño, podía ver que estaba angustiada por lo que había pasado.
De pronto Hanayo se levantó, sus manos y pies estaban empapados en agua de lluvia. Temblorosa dio un paso hacia su hermana y con la voz más amarga que jamás le haya escuchado, le dijo a Nozomi:
–Tú lo hiciste… –Dijo incriminatoriamente. Nozomi se sorprendió ante esto–. ¡¿Por qué?! ¿Por qué? –Grito con dolor y miro furiosa a Nozomi, su cabello comenzó a brillar y de sus manos comenzaron a salir chispas doradas.
–D-Déjame explicarte, Kayo-chan… No es lo que piensas, yo… –Nozomi grito al sentir un rayo impactar en su cuerpo–. No fue así… Rin-chan
– ¡No menciones su nombre! –Dijo Hanayo furiosa y con la voz queda.
Los ataques desesperados de Hanayo daban siempre en el blanco. Nozomi solo se cubría como podía de los enfurecidos rayos dorados de Hanayo. Retrocedía y angustiada miraba a su hermana.
–Confiaba en ti Nozomi… –Grito Hanayo completamente fuera de sí. A decir verdad, yo también confiaba en ella.
Molesta al ver como Hanayo actuaba me acerque a Nozomi y la mire con ira. Poco me falto para atacarla, pero antes de eso…
– ¡Hanayo! –Grite al ver como Hanayo caía al suelo precipitadamente. Tanto yo como Nozomi nos acercamos a ella; pero yo impedí que su hermana se acercara a mi ama con un rayo que la hizo retroceder–. Eres una mentirosa Nozomi… –fruncí el ceño tanto que sentí dolor en mi rostro–. Ellas solo quería lo mejor… –Mentía, sabía que Hanayo era egoísta al dejar atrás a Nozomi–. Ella quería que ambas estuvieran juntas… –Mire a mi ama y la atraje hacia mí–. No te lo perdonare nunca, le arrebataste a Hanayo algo que nunca podrás tener, un amor tan fuerte que tú nunca conocerás. ¡Te odio Nozomi! Te odio tanto por hacer sufrir a mi Hanayo… –Otro rayo salió de mis manos y dio directo en las piernas de Nozomi–. ¡Lárgate! Si no quieres que termine ahora mismo con tu miserable vida…
Nozomi temblaba. En ese momento no me di cuenta, pero ella se llevaba la mano al corazón, como si se le hubiera roto en mil pedazos; sus lágrimas mojaban todo su rostro. Me hubiera dado pena antes, como cuando me hizo daño a mí, pero esto era mucho peor: le arrebato a mi ser amado algo que la hacía sentir feliz; Nozomi le arrebato la felicidad a Hanayo.
–De… Déjame explicar –Otro rayo salió y dio en su hombro, ella no parecía siquiera en condiciones para cubrirse de mis ataques.
– ¡Te dije que te largues, Nozomi! –Y, ante mi estruendoso grito: Nozomi por fin retrocedió y su cabello se encendió para que su escoba apareciera en sus manos. La vi alejarse, pero estaba tan concentrada en lo que le pasaba a Hanayo que no me importo más Nozomi una vez que desapareció entre las copas de los árboles del bosque.
Hanayo permaneció inconsciente un día entero; un día que estuve siempre a su lado cuidándola. Y, cuando despertó, solo se quedaba inmóvil viendo al pueblo desde la ventana de su casa, sin decir nada, ni siquiera lloraba; estaba en una situación deplorable. Cada que entraba a su habitación no podía ni verla porque me dolía tanto que no soportaba estar ni un segundo a su lado. Pero luego, días más tarde, una extraña situación se presentó frente a ella.
Cuando Sui se enteró de todo lo que había pasado, no sintió pena por Hanayo, al contrario, como si fuera una madre trato de tranquilizarla y mostrarle más afecto que nunca. Y, ante todo, le mostro una solución a su problema:
– ¿Quieres verla de nuevo? –Le dijo Sui un día.
Estábamos en la habitación de Hanayo, yo escuchaba desde lejos y Hanayo estaba inmóvil en su silla frente a la ventana. Ante la pregunta de Sui simplemente Hanayo levanto los hombros
– ¿La extrañas querida? –continuaba Sui con su voz sin emoción alguna.
–Sui-sama, no creo que sea el momento para hablar de eso. –Dije, pero ella me miro con una enorme sonrisa en su rostro y sus ojos grises brillantes. No supe que más decir ante eso, simplemente me quede expectante a sus palabras.
–Se cómo puedes verla de nuevo… –Susurro tan bajo que apenas si se escuchó su voz. Al instante, mi corazón dio un fuerte golpe en mi pecho e hizo que me levantara de golpe. Sui se acercó al oído de Hanayo y le susurro con confidencia–: ¿Quieres que te lo diga?
Lentamente la cabeza de Hanayo se movió de su sitio; hace días que no lo hacía. Con una mirada esperanzada y un brillo angustioso en sus ojos volteo a ver a Sui; lagrimas se comenzaron a deslizar por sus mejillas y ligeros lamentos salían entre sus labios.
–Tranquilízate cariño –Sui se separó de su lado y comenzó a caminar por toda la habitación–. Escucha tú también Kotori… –Me miro con una extraña mueca en su rostro, parecía que se regocijaba ante mis expresiones sorprendidas–. Hay un ritual… ¿Quieren saber cómo se llama…?–Nos miró a ambas desde la lejanía, su actitud me empezaba a asustar un poco. Rápidamente cruce la habitación y me puse a lado de Hanayo– Se llama… "Vinculo de sangre". –Y mientras lo dijo, lanzo una tenue risa.
–V…Vinculo de sangre… –Murmuró Hanayo para ella.
– ¿Es como el vínculo espiritual? –Dije, tenía un extraño nudo en la garganta al hablar de eso. Sui me miro con una sonrisa tan grande en su rostro que daba miedo.
–Sí, así es, es como eso; pero este es más fuerte… –Y rio de nuevo. En ese momento pensé en ignorarla por las cosas tan absurdas que estaba diciendo. Tome a Hanayo de los hombros y me puse frente a ella, impidiendo que viera más a Sui–. Vamos Hanayo, si te sientes mejor quiere salir a tomar un poco de aire.
–El vínculo de sangre es lo que necesitas para traer a Rin… –Dijo Sui aun detrás de mí sin prestar atención a mis palabras. Entonces, Hanayo me aparto de su lado para ver de nuevo a Sui
– ¿C-Cómo se hace? –Tenía un mal presentimiento, pero al ver como Hanayo por fin parecía dejar su letargo atrás, no pude evitar sentirme más tranquila a pesar de los disparates que decía Sui–. D-Dime, si puedo traer a Rin-chan de vuelta…
–Claro que puedes, eres una bruja, ¿cierto? –Hanayo asintió débilmente–. Una bruja muy poderosa, y vinculada al sol, y además muy hermosa… –Sui se acercó a Hanayo y me aparto de su camino; tomo la mejilla de Hanayo y la acaricio suavemente. Quería apartarla de Hanayo pero ella me miro con una mirada tan extraña que por más que lo intentaba no me podía mover–. Este ritual necesita un sacrificio… –Se acercó más al oído de Hanayo–, humano –Tanto Hanayo como yo nos tensamos y estremecimos–. Los materiales son lo de menos, lo que necesitas es a una persona especial, a alguien que se diferencie de la demás escoria humana del mundo, alguien con fuertes sentimientos… Alguien como Rin-chan –Los labios de Hanayo temblaron, parecía querer decir algo pero no podía dejar salir sus palabras–. Lo harás hija… Traerás de nuevo a tu amada y preciada princesa de las estrellas. Traerás a esa humana a la que tanta devoción le tienes –Hanayo titubeo, pero, lentamente, tan lentamente que me pareció eterno, Hanayo asintió con su cabeza–. Entonces consigue a la humana y haz el ritual… –La mano de Sui bajo hacia el pecho de Hanayo; le acaricio la clavícula y después el cuello. Como si buscara algo, metió su mano debajo del vestido de Hanayo donde encontró el guardapelo dorado que siempre tenía Hanayo colgado en el cuello–. Necesitaras esto, mi querida hija, para que todo salga bien y también… –Su mirada recayó en mí, y me miro con una extraña e indescifrable sonrisa–. Un fiel familiar que te ayude…
Ante sus disparates y un poco harta de escucharla, por fin hable.
–No la escuches Hanayo, son solo desvaríos de esta mujer, no existe ese ritual que ella dice, sino tú lo sabrías o Shirome-san te lo hubiera enseñado. –Pero Hanayo no hacía caso a mis palabras, parecía meditar todo lo anterior viendo el rostro de Sui con cierta vehemencia.
–Shirome-san nunca le enseñaría este tipo de magia a sus preciadas hijas –Burlona, Sui se acercó a mí–. Esta magia es muy, muy especial, por así decirlo, y… –Se acercó de nuevo a Hanayo–, si realmente quieres ver a Rin de nuevo, es mejor que hagas lo que te digo –Sin oportunidad de contrariarla, Hanayo se levantó lentamente de su silla y encaro a Sui.
–L-Lo hare… –Dijo en un susurro más para ella que para Sui– Lo hare por ella, traeré de vuelta a Rin-chan y… Y estaremos juntas por fin.
– ¡Esto es una locura, Hanayo, esto no funcionara! –Exclame un poco angustiada. Me sentía insegura ante esa idea; algo en las palabras de Sui no me inspiraba confianza.
–Si es lo que tu ama dice, tú debes obedecer; pa-ja-ri-to –Dijo Sui mientras le tendía su mano a Hanayo haciendo que esta la tomara.
Ambas comenzaron a caminar fuera de la habitación sin hacer caso a mis constantes reproches y suplicas desesperadas para que Hanayo no hiciera ese ritual; pero nunca fui escuchada.
Un día simplemente paso, salimos de la aldea con la tarea de encontrar a un humano que le sirviera a Hanayo para el ritual. Su objetivo estaba claro y tanto Honoka como Umi y yo teníamos que acatar sus órdenes a pesar de que yo era la única que sabía en parte la verdad de lo que conllevaba hacer aquel ritual; a pesar de ser la única que podía detenerla.
Fuimos a una ciudad cercana y no mucho tiempo después Hanayo encontró a la candidata perfecta, pero ojala nunca la hubiera conocido. Esa estúpida humana era una maldita entrometida.
Todo parecía listo para el ritual de sangre; Hanayo tenía a la humana completamente engañada y nosotras nos encargamos de conseguir todas las cosas para el ritual. Pero entonces, un día nos enteramos de que Nozomi se había enterado de nuestro plan.
Fue en una noche cuando ambas hermanas se encontraron otra vez y lucharon implacablemente. Esta vez Nozomi ataco a su hermana al ver que ella no hacía caso a sus constantes suplicas y explicaciones. La batalla nos llevó muy lejos de la ciudad. Hanayo estaba tan molesta que fácilmente mataría a su hermana sin pensarlo. Eso pensamos que había hecho cuando en una pelea en sus escobas Hanayo hirió de gravedad a Nozomi y la hizo caer a un bosque cercano. A decir verdad me sentía más tranquila y satisfecha al quitarnos a aquella carga de nuestro camino, y Hanayo no sufrió ni un poco por haber "asesinado" a su hermana. Ahora que tenía la forma de traer de vuelta a Rin ya nada más le importaba.
O al menos eso pensábamos, no contamos con que una estúpida y entrometida humana ayudaría a Nozomi. No contamos que aquella estúpida humana fuera la misma que escogió Hanayo para el ritual. No contamos que Nozomi siguiera viva e impidiera que nuestros planes se llevaran a cabo. No contamos con esa estúpida y entrometida humana. No contamos con que esta vez el destino no jugara a nuestro favor.
…
Me removí entre sueños. Sentí pesadez en todo mi cuerpo. Lentamente me trate de incorporar pero sentía mi cuerpo tan entumecido que apenas si lo podía mover.
– ¡Nozomi! –Escuche esa voz, esa molesta y desagradable voz.
Abrí lentamente mis ojos y cuando mi vista se adecuo a la cegadora luz amarillenta que iluminaba la habitación; la vi de nuevo: ese horrible y desagradable cabello rubio; viéndome de frente, con sus fríos ojos azules, fríos como el hielo que parecía que… parecía que se aliviaba al verme despertar.
–Pasaste mucho tiempo dormida… –Dijo ella tranquilamente–. No te muevas mucho, estas muy herida… –Sentí el tacto de aquella humana y caí inconsciente durante un rato más.
Muchas gracias por seguir leyendo, no falta mucho para llegar al final de Hechizo, (eso vengo diciendo desde hace como cinco capítulos jajaja) ¿Que creen que pase a continuación? ¿Kotori conseguirá salvar a Hanayo? ¿Nozomi le ayudara? ¿Eli sera correspondida?
Muchísimas gracias por el apoyo a esta historia, se los agradezco demasiado. Siganme en Fecebook para saber cuando actualizo y muchísimas gracias, ya somos poco mas de veintidós personas que les gusta estas historias, realmente gracias: Biso47 Fiction
Rebe13: que bueno que te gusto ese toque triste que le di al capitulo. Muchísimas gracias por tu Review y por el apoyo.
SilentDrago: Espero que te haya gustado este capitulo el cual da final y enlaza el final de esta historia con el principio de Hechizo, al menos ya sabemos que fue lo que paso cuando Eli encontró a Nozomi al principio de toda la historia.
Sin más, Muchas Gracias por Leer y Por sus Reviews.
