Buen Día. Espero que disfruten este nuevo capitulo... Después de que Eli y Nozomi encontraran a Kotori casi moribunda, y la llevaran a casa de Hanayo a curarla, y descubrieran muchas cosas acerca de la captura de Hanayo; Eli esta absorta en la actitud tan fría que tomó Nozomi ante la situación, y, preocupada, la acompañara a rescatar a Hanayo.

Disfruten mucho el capitulo.


Traición.

Nozomi y yo caminamos por el pasillo de la casa en dirección a las escaleras, pero ella estaba muy extraña. Ella me llevaba a tientas de la mano, casi me arrastraba con desesperación. Estaba angustiada por lo que había pasado, y más al ser llevada de esa forma tan brusca por Nozomi. No podía sacar de mi cabeza la forma tan fría de tomarse las cosas, no podía dejar de pensar en la sonrisa que me mostraba Nozomi; tenía miedo.

Cuando bajamos las escaleras y entramos a la cocina: Nozomi por fin volteó a verme. Intenté esbozarle una sonrisa mientras me liberaba de su agarre, pero ella se me adelanto mirándome con una extraña mueca dibujada en su rostro; aquella expresión acelero mi corazón, pero sentí que algo no iba bien con la sonrisa que me mostraba; me sentí intranquila al verla.

– ¿Estás bien…? –Dije sin pensarlo, incluso solo lo hice para empezar la conversación–. Tu hermana… –Nozomi negó con la cabeza y desvió la mirada de la mía; dándome de nuevo la espalda.

–Te dije que hoy no quería hablar de ella.

Iba a protestar, pero ella súbitamente se dio la vuelta quedando de nuevo frente a frente. El brillo de sus ojos me causó una extraña sensación cuando los vi fijamente. Pronto, Nozomi acerco sus manos y entrelazo sus dedos con los míos; comencé a temblar de pronto, pero poco a poco la cálida sensación que desprendía el tacto de Nozomi me tranquilizaba.

–Quiero enseñarte algo más esta noche. ¿P-Puedes seguir despierta un rato más? –Dijo; Nozomi parecía un poco nerviosa, lo pude notar al ver un creciente rubor rozado que se extendía por sus mejillas–. ¿Elichi?

Con todo el asunto de Kotori, no me había dado cuenta de lo tarde que era. Pero aun así, y después de la invitación de Nozomi, no me podía negar a quedarme un rato más a su lado.

No dije nada, simplemente asentí con la cabeza, pero eso fue suficiente para que Nozomi me sonriera con una felicidad genuina.

Nozomi me llevo de la mano y comenzó a sacar cosas de las estanterías de la cocina.

– ¿Qué haces? –Ya no pensaba en Kotori, ni en nada de eso, ahora me concentraba en ver como Nozomi corría de un lado a otro sacando algunas cosas; incluso en ocasiones se ayudaba de su magia.

–Preparándonos, es importante para mañana, y tú… –Nozomi me señalo con un caldero de metal en la mano-, Elichi, serás mi ayudante esta noche… –Desconcertada pero intrigada por el comportamiento de Nozomi: me acerque a ella con afán de ayudarle.

El tiempo pasó volando. Olvide por completo toda situación anterior, ahora solo estábamos Nozomi y yo, como si nada hubiera pasado. Incluso nos dábamos el lujo de reír cuando Nozomi decía "No Elichi, así no se hace, déjame ayudarte" y yo le contestaba con una risa muy extraña la cual nunca pensé escuchar en mí: "Esto es muy complicado Nozomi, no soy como tú". Ella reía, reía tanto que quería que esa fuera mi realidad, pero en el fondo no podía disfrutar del todo la situación. Nunca había visto a Nozomi tan feliz, y yo me sentía de la misma forma. No me importaba que mi fallida confesión no haya sido correspondida, no me importaba tener problemas con Nozomi, lo que me importaba ahora era que estábamos felices las dos, juntas, aprendiendo la una de la otra; aunque fuera algo mínimo en la situación que nos encontrábamos.

No supe en que momento paso, pero después de todo aquel agotador día, sentí que no podía más y por fin caí dormida en alguna hora de la madrugada. No escuche nada más hasta el día siguiente.

Desperté recostada en el sofá, con una sábana cubriendo mi cuerpo y, cuando mi vista se adecuo a los primeros rayos de luz que entraban por la ventana, vi como las familiares –tanto de Nozomi como las de Hanayo, a excepción de Kotori que seguía descansando en el segundo piso–, iban y venían en todas direcciones con premura.

Me incorpore y la primera que me hablo fue…

–Buenos días, Elichi. Si quieres puede seguir durmiendo, partiremos apenas salgan los primeros rayos de luna; tú tienes que descansar.

Un poco aturdida por sus palabras repentinas: me acerque torpemente a ella trastabillando.

Aún tenía una duda muy grande: y era la preocupación casi nula de Nozomi por dejarme acompañarlas a hacer algo tan peligroso como lo era salvar a su hermana.

– ¿Estas bien con esto…? –Dije de pronto.

– ¿Estar bien con que…? –trate de actuar con seriedad, y ella pareció captar el mensaje ya que simplemente me esbozo una sonrisa y dijo–: Ya no te puedo detener más, Elichi, eres libre de ir si así lo quieres –Su mirada se desvió hacia la ventana detrás de mí–. Como te dije antes, no es mi problema lo que te pase, pero te aseguro que ahora, Elichi, te protegeré con lo que pueda. Hice una poción para que te proteja, estarás bien… estarás bien… –Susurró tan bajo que me hizo estremecer.

Iba a contestarle, preguntarle el porqué de su extraño cambio, pero de pronto fuimos interrumpidas por la repentina aparición de Umi y Honoka, las cuales parecían discutir acaloradamente.

– ¡Te he dicho que no! ¡Deja de ser tan necia! –Dijo Umi furiosa y sin prestar atención siquiera a que estábamos ahí–. Tú te quedaras aquí y cuidaras a la humana…

– ¡Pero, Umi-chan, también es mi deber rescatar a Hanayo!

–Porque no quieres entender que tú no podrías so… –Honoka se puso frente a Umi y la miro de forma desafiante, quizás obligando a Umi a terminar su frase; en cambio ella solo dejo salir un prolongado suspiro–. Iremos Kotori y yo, no necesitamos tu ayuda.

Paso muy rápido, pero de pronto la mano de Honoka se precipito velozmente hacia la mejilla de Umi impactándola con un sonido sordo que acompaño al golpe; aunque parecía muy débil ya que Umi ni siquiera cerró los ojos, al contrario, los abrió impresionada.

–N-No vuelvas a decir eso… –Umi comenzó a temblar y pensé que comenzaría a llorar, pero ella solo se acercó a Honoka y la atrajo a sus brazos en un repentino abrazo; ahora la que lloraba era Honoka–, no lo digas. Yo iré quieras o no…

–No, no lo harás… –Reprochó de nuevo Umi–. La humana…

–Elichi vendrá con nosotras… –Interrumpió de pronto Nozomi, llamando por fin la atención de ambas chicas, las cuales se asustaron al darse cuenta que las veíamos–. Tal vez Honoka-chan no pueda luchar, pero si tú lo quieres, Umi-chan, yo podría preparar alguna poción para ella. Probablemente no sea de mucha ayuda, pero de algo servirá.

– ¿Desdé cuando eres tan servicial? –Dijo Umi sin dejar de abrazar a Honoka–. No quiero nada, ella se va a quedar y es mi última palabra.

– ¡Umi-chan, eres tan terca! –Gritó molesta Honoka mientras soportaba el llanto.

La actitud preocupada de Umi no me impresionaba en lo más mínimo, y más que nada en ese momento pensaba y miraba embelesada a la pareja. Lo que recordé al verlas pelear de esa forma fue una situación similar que pasé con Nozomi antes: cuando Umi fue a pedir nuestra ayuda. Mi corazón latió desesperado cuando recordé la reacción apresurada que tuve cuando golpee a Nozomi, justo como Honoka lo hizo con Umi.

–Está bien que venga… –Dije, ya no mirándolas a ellas sino a Nozomi–. Nos cuidaremos mutuamente… –Voltee a ver a Umi, la cual ahora me miraba furiosa. Sus ojos se iluminaron y en su cabeza aparecieron sus orejas de lobo.

– ¡Cállate maldita entrometida!

–S-solo digo que no está bien que se quede sola. –Encaré a Umi sin dejarme intimidar por su repentina ira–. Hanayo también es su ama, y tiene derecho a defenderla si así lo quiere… Ella no te pertenece Umi… –La mirada de Umi se volvió más molesta. Pensé que en cualquier momento me iba a lastimar con su magia, pero no lo hizo, ya que Honoka la tomo de uno de sus brazos haciendo que Umi se tranquilizará. Incluso la tensión se rompió de repente.

–Ya la oíste… –la leve risa de Nozomi hizo que todas la miráramos al instante–. Ella vendrá quieras o no, Umi-chan –Su risa no me agradaba en lo más mínimo; me hacía sentir preocupada.

Quería volver a decir algo, pero no pude hacerlo al ver como Nozomi se alejaba y desaparecía dentro de la cocina; Umi y Honoka se iban de nuevo discutiendo pero un poco más tranquilas; Y yo me quedaba sola en la sala, pensando ahora en el comportamiento de Nozomi.

Miraba por la ventana como los tonos dorados del atardecer se hacían más tenues conforme pasaba el tiempo. Los primeros rayos de luna salieron en el horizonte y el firmamento poco a poco se apagaba.

Estábamos todas listas para partir. Kotori ya estaba reunida con todas las demás chicas: con las alas al descubierto y con un vestido seminuevo que cubría las heridas de su cuerpo. Nico y Maki esperaban impacientes en la puerta, y, cuando las vi, cando vi sus vestidos remendados de color purpura y carmesí, respectivamente, no pude evitar sentir nostalgia de la primera vez que las conocí, de la primera vez que encontré a Nozomi. Umi y Honoka ya estaban listas, ambas vestidas como las demás, con un vestido azul opaco para Umi y uno naranja para Honoka. Solo faltaba alguien…

–Esa idiota bruja cuanto tiempo cree que esperaremos… –Dijo Nico un poco irritada. Yo me sentí molesta apenas escuche como la insultaba.

No hice más caso a las quejas de Nico, así que preferí subir a buscar a Nozomi. A decir verdad, yo también me estaba impacientando, y, después de verla comportarse tan extraño en la mañana, no pude evitar sentirme angustiada.

Subí a la habitación que solíamos ocupar siempre. Paso a paso recorrí los pasillos y, cuando estuve frente a la puerta, escuche algo desgarrador: eran sollozos, amargos sollozos. Preocupada no lo pensé dos veces y entre rápidamente a la habitación; azotando la puerta en el proceso.

– ¡Nozomi! –Grité apenas la vi recargada en el alfeizar de la ventana viendo con vehemencia hacia el cielo. A pesar de todo el escándalo que hice ella no pareció notar mi presencia.

Me acerque lentamente. Lagrimas salían de sus ojos y brillaban con los primeros rayos de luna que entraban por la ventana. Su rostro blanco se veía plateado y con las lágrimas hacia que el brillo en su rostro se hiciera más fuerte. Su cuerpo se contraía por cada sollozo que daba mientras miraba con vehemencia a la luna. Era una luna llena muy hermosa la que salía en el horizonte.

Di otro paso hacia Nozomi, no queriendo romper su ensoñación, pero pronto el crujido de la madera del suelo nos alarmo tanto a Nozomi como a mí, pero en definitiva ella parecía más inquieta cuando notó mi presencia.

Pasó sus manos por sus mejillas desesperadamente, limpiando las lágrimas que salían de sus ojos. Ocultaba apenada la mirada para que yo no la viera, pero ya era demasiado tarde.

–E-Elichi, ahora bajo, es solo que… –No me miró a los ojos, mantenía la mirada fija en la luna mientras aun limpiaba sus lágrimas.

No dije nada, incluso si tuviera algo que decir pensé que ese no era el momento, simplemente me acerque a ella y cuando estuve cerca la envolví con mis brazos por la espalada. Su cuerpo tembló cuando mis brazos pasaron por su cintura y mi cabeza reposó en su cuello. Lentamente hizo el esfuerzo para voltearme a ver, pero yo no se lo permití.

– ¿Q-Que haces? –Dijo por fin. Ahora yo veía hacia la ventana, pero no veía el paisaje, sino el reflejo del rostro acongojado de Nozomi–. Vamos, las demás están esperando.

–No –susurré mientras me pegaba más a su cuerpo–, aun no estás lista. Esperemos un rato más hasta que te tranquilices…

–Ya estoy lista… –Me aclaré la garganta y me acerque aún más a su cuerpo, a pesar de que ya estaba lo suficientemente cerca como para sentir el latir apresurado de su corazón–. M-Me atrapaste, Elichi… –Dejo salir una tenue risa la cual se convirtió en un sollozo–. Me impresiona que no me preguntes que me pasa.

–No lo hare si tu no lo quieres… –Miré a su reflejo. Sus ojos parecían brillar aunque no estaba usando magia–. Ya habrá tiempo para eso.

–Tiempo… –Murmuró– Sí, ya habrá tiempo de hablarlo, ¿cierto? –Sus sollozos se hicieron más sonoros, y cada uno me hacía sentir peor; queriendo incluso llorar junto con ella.

No sé cuánto permanecimos así: juntas y sin decir nada, pero cuando menos lo note la preciosa y más hermosa luna llena plateada ya cortaba con sus rayos la densa niebla de la aldea. Por fin Nozomi se dio la vuelta y yo deje que me mirara. Estábamos a tan solo unos centímetros de distancia. Su sonrisa se contrajo en una mueca y desvió la mirada apenas nuestros ojos se encontraron. Me separé un poco de ella y la tome de la mano.

–Vamos Nozomi… –La miré directo a los ojos, ella rehuía mi mirada pero yo la detuve de hacerlo acariciando suavemente su mejilla–. Cuando todo esto termine…

–Elichi… –dijo repentinamente, pero después titubeo en sus palabras–. Vamos, las demás están esperando… –y me intento sonreír, pero me pareció muy forzada la sonrisa que me mostraba en ese momento.

La dejé por fin libre y ella comenzó a caminar hacia la puerta. Pero entonces note algo que me acelero por completo el corazón: Estaba hermosa, si de por si ella ya lo era, cuando la vi detenidamente, me pareció más hermosa aun. Su vestido, purpura y con decorados de estrellas, me hacía recordar el pasado, era el mismo que usaba cuando la encontré por primera vez. Sus botas negras y medias que les llegaban a las rodillas sacaban el mejor provecho de sus blancas piernas. Y en las manos: tímidamente sostenía su sombrero puntiagudo negro que, cuando me miro a los ojos con una sonrisa renovada, se lo puso en la cabeza con lo que me pareció cierta alegría.

– ¿Te gusta? –Me preguntó débilmente, limpiando aun las lágrimas de sus ojos–. Es como aquel día.

–Estaba pensando lo mismo –Le dije–. Te ves realmente hermosa.

Entre la obscuridad y los rayos de luna: pude notar un rubor carmesí que aparecía en sus mejillas, y, a decir verdad, yo también sentía mi rostro arder. Aun así le sonreí, ya no sentía vergüenza por expresar lo que sentía por Nozomi.

–Con respecto a tu confesión… –Y de pronto Nozomi me sorprendía al decir eso.

Le negué apresurada con la cabeza, pero ella insistía en hablar. Me acerque una vez más y entre sus manos y las mías puse la flor azul que guardaba siempre conmigo.

–Dime lo que sientes cuando estés lista… –A pesar de decir eso con seguridad, no pude evitar sentirme desdichada. Mi corazón se oprimió y sentí como si me perforaran el pecho–. Y cuando lo hagas espero que aceptes mi regalo… –Le mostré la flor la cual dio un leve resplandor.

Nozomi me miro a los ojos; me pareció que me miraba por horas. Poco a poco se acercó a mi lado y, como si fuera a confesar un gran secreto, me susurró al oído:

–Cierra los ojos, Elichi… –Me dijo con una voz suave.

Hice lo que me pidió, no esperando nada a cambio, pero pronto me sorprendí al sentir el repentino tacto de Nozomi en mis mejillas.

– ¿N-Nozomi? –Murmuré.

–No los abras… –Dijo con un hilo de voz.

Me comenzaba a preocupar, pero pronto esas preocupación se disipo al sentir el aroma de Nozomi más cerca, y sentir su respiración golpear en mis labios. Tenía un poco de miedo, y no sabía porque mi corazón latía tan rápido que hacia doler mi pecho.

Sin hacer caso de las indicaciones de Nozomi, entreabrí un poco los parpados para ver como sus labios musitaban algo: se movían suavemente antes de juntarse más a los míos y unirlos con un suave y rápido beso el cual me dejo impresionada.

Fue tan rápido que me quedé ensimismada pensando en lo que acababa de ocurrir. Pero, tan pronto mi sorpresa acabó, me di cuenta de que los pasos de Nozomi se escuchaban alejarse de mí lado. Abrí apresurada los ojos y vi como el cabello purpura de Nozomi desaparecía en el marco de la puerta. Tenía miedo al verla irse de pronto, ahora era yo la que quería comenzar a llorar. Pero no me quedo de otra que seguirle.

Nozomi se detuvo antes de bajar las escaleras y se dio la vuelta para verme a los ojos con una enorme sonrisa y poniendo inocentemente su dedo índice en sus labios.

Eso fue lo último que hizo antes de que todas saliéramos de la casa de Hanayo por última vez.

Nunca había visto al pueblo tan despejado como esa noche, me parecía tan diferente que dude que fuera el mismo lugar en el cual pasé un mes entero. Caminábamos las siete chicas por el pueblo guiadas por Kotori; iluminadas por los rayos de luna y por la magia de Nico y Maki

El ambiente se sentía diferente esa noche, pero en lo que menos pensaba era en eso, ya que mi cabeza aún se encontraba dispersa en el suceso que había pasado antes con Nozomi. Apretaba mi corazón el cual no había dejado de latir; jugaba con el tallo de mi flor con desesperación tratando de pensar en una buena explicación, pero no se me venía nada a la cabeza. Al veme tan desorientada, Nozomi se acercó a mí lado y me tomo de la mano, llevándome todo el camino así.

Kotori nos guio hasta el bosque y caminamos por un sendero el cual no reconocía muy bien: no era el mismo por el que llegamos a la aldea, o el que recorrimos de camino a la cabaña de Nozomi.

Las voces del bosque estaban extrañamente calmadas. Solo se escuchaba el ulular de algunas aves y el crujir de las hojas de los árboles los cuales eran azotados por el fuerte viento.

Cruzamos un sendero y algunos claros por los que los rayos de luna entraban y nos dejaban mejor visibilidad del cielo estrellado. Pasamos por un riachuelo y después por entre algunos matorrales espesos que nos cortaban el paso.

– ¿Falta mucho? –Se quejó de pronto Nico. Pero ante su insistencia ninguna le contestó; solo recibió como contestación el chasquido irritado de los labios de Kotori.

Comenzaba a cansarme, y por alguna razón sentí pesadez en mi cuerpo, a pesar de haber descansado durante mucho tiempo. Los sonidos del bosque se hicieron más tenues para mí, demasiado diría yo, me taladraban los oídos, como si tuviera una fuerte resaca. Cada paso se sentía más pesado y lento para mí, mi vista de pronto se distorsionó entre más nos adentrábamos a ese lado desconocido del bosque. Miré a mí alrededor y las luces de Nico y Maki me deslumbraron. No lo soportaba más, mi cabeza me estaba matando. No veía por donde iba, incluso pensé que Kotori se tambaleaba y sufría mí mismo destino. Esta sensación ya la había experimentado antes, el dolor y angustia que sentía era parecido al que sentí la primera vez que me adentre a este bosque maldito, ¿pero por qué ahora me volvía a pasar?, y no solo eso…

– ¡AH! –El repentino grito de Nozomi a mi lado hizo que mi cabeza doliera aún más, pero ahora estaba preocupada por ella.

– ¿Qué te pasa Nozomi? –Dije preocupada; con el dolor en mi cabeza creciendo más y más.

Nozomi cayó de rodillas frente a mí y se llevó las manos a la cabeza, y no era la única: Kotori a lo lejos se resentía de igual forma.

Sin aguantar el dolor en mi cabeza: lleve mis manos a ella y la apreté con fuerza; ya no aguantaba más el dolor.

Nico y Maki se acercaron corriendo a nosotras. Yo no las podía distinguir del todo bien, pero vi como Umi y Honoka se acercaban a Kotori.

– ¡¿Qué les pasa?! –Gritó preocupada Maki–. ¿Nozomi?

–M-Mi cabeza… –Dijo entre jadeos que salían desesperados de su boca–. Algo…

No sabía lo que estaba pasando, y al ver que Nozomi tampoco lo sabía me comencé a preocupar más ¿Pero por qué solo nos pasaba a nosotras tres?

–Hay que salir rápido de aquí… –se apresuró a decir Nico, poniéndose a la misma altura de Nozomi tratando de que se levantara.

–Pero, H-Hanayo… –Dijo débilmente Nozomi, volviendo su mirada hacia Nico.

– ¡Olvídala! –Gritó irritada Nico– ¿Cómo piensas en rescatarla si ni siquiera te puedes levantar?

Sentí como mi estómago se revolvió. Ya no soportaba el dolor en mi cabeza; pensé que en cualquier momento iba a explotar, y más cuando el repentino, agudo y forzado grito de Kotori lo empeoró.

– ¡Ni lo piensen! –Kotori se trataba de incorporar, yo solo veía su silueta acercándose con dificultad hacia nosotras–. ¡Hemos llegado muy lejos! –Dijo entre dientes–. Ya no falta mucho, solo tenemos que pasar estos arbustos…

– ¡Que dices, ni siquiera tú te puedes mover bien! Es mejor que regresemos y que pensemos en algo mejor –Dijo Maki. Pero Kotori ya había llegado a su lado y la encaraba con ira reflejada en todo su rostro.

–No me iré de aquí sin Hanayo… –Kotori traba de sostener el cuerpo de Maki–. Tu ama lo prometió, prometió que traería de vuelta a Hanayo cueste lo que cueste…

Miré a Nozomi y me sentí mal al ver como ella se incorporaba y caminaba de frente sin hacer caso a las constantes suplicas de Nico para que se detuviera. Yo, como pude, me levante del suelo y con dificultad trate de seguirla; ahora era a mí a la que intentaban detener.

–Es una maldita locura Nozomi. Si Sui te encuentra en esas condiciones es seguro que te mate de un solo golpe… –Gritó Nico.

–El efecto durará solo pasando este lugar, pronto nos sentiremos mejor… –Kotori se alejaba de las demás y comenzó a caminar junto a nosotras. Me pareció notar cierta inseguridad en su voz, pero yo seguía con dificultad a Nozomi como para poner atención a esas nimiedades.

Sin decir nada más continuamos nuestro camino. No pensé que el dolor en mi cabeza empeorara pero lo hizo, más dolorosamente que nunca, incluso más que el que tuve cuando perdí la memoria por Nozomi, incluso más fuerte que el que tuve al llegar por primera vez a este bosque.

Como Kotori había dicho, después de pasar algunos arbustos frente a nosotras, nos recibieron rayos de luna platinados y un gran y extenso camino. Honoka y Umi ayudaban a caminar a Kotori, mientras que yo y Nozomi nos apoyábamos la una en la otra para no trastabillar.

Continuamos un poco más y el dolor en mi cabeza disminuyo, e intuí que el de Kotori y Nozomi también se detenían al ver como caminaban más tranquilas. Mi mirada, antes nebulosa, comenzó a atenuarse. El viento frio golpeaba mi rostro y un agradable aroma entraba en mi nariz, era algo indescriptible, algo completamente… nuevo…, no, no lo era… Mi cabeza dio un último pinchazo y después mi mirada se abrió asombrada al ver el lugar en el que nos encontrábamos.

El crujir de algunos tallos de flores que estaban sembradas en todos lados se escuchaba tenuemente, haciendo eco y resonando con fuerza. Di un paso hacia el frente y volvía a caer con impotencia al suelo. Era mentira, ese lugar no podía existir en realidad, tenía que estar dormida o inducida por el dolor de cabeza de antes.

– ¿Elichi? –De pronto Nozomi cayó a mi lado y mire cómo veía asombrada hacia mismo lugar que yo.

Era un lugar muy grande, donde miles de flores blancas danzaban con el viento. El roció del pasto verde hacia brillar a las flores, e incluso pensé que ellas mismas tenían luz propia. La luna se veía mejor ahí que desde otro lugar, se veía realmente enorme encima de lo que parecía ser un precipicio que separaba una parte de la tierra y que la luz de la luna no iluminaba el final de este.

Sin entender muy bien lo que pasaba: solo conseguí acercarme a Nozomi y apretar su mano. Una nueva pulsación dolorosa acompaño a este acto. Pero de pronto, una luz amarilla proveniente de nuestras espaldas nos hizo voltear con cierta sorpresa.

–Ya las traje… –Dijo de pronto Kotori con sus manos levantadas, una apuntando a nosotras y la otra apuntando a las demás chicas–. Ahora me ayudaran a salvar a Hanayo… –Sus ojos resplandecieron tanto que me dejaron ciega momentáneamente. El viento golpeo las alas de Kotori y, tan pronto sus plumas se dejaron de mover, un rayo proveniente de sus manos fue directo a nosotras.

– ¡¿Qué crees que estás haciendo?! –Gritó encolerizada Nico, pero pronto fue silenciada por un rayo proveniente de un lugar lejano; cerca de los árboles del bosque.

–Me ayudaran a salvar a Hanayo… –murmuró Kotori–. Ya te las traje, ¡ahora suéltala!

Por un momento pensé que se había vuelto loca al dirigirse a alguien imaginario, pero pronto, entre la espesura del bosque, apareció una chica a la cual conocía muy bien y la dueña de aquel rayo blanco que había atacado a Nico.

–Eso no lo decides tú… –Dijo la mujer castaña con una voz suave–. Sui-sama decidirá lo que hará con tus amiguitas –Otro rayo blanco salió disparado de las manos de aquella mujer, ahora hiriendo a Honoka y a Umi; dejándolas inconscientes rápidamente.

Me comencé a asustar cuando vi el poder que tenía esa mujer. Voltee a ver preocupada a Nozomi pero ella parecía fuera de sí; viendo como Kazami se acercaba lentamente a nosotras. Pero Nozomi parecía más concentrada viendo la magia blanca que emanaba de sus manos.

–Te dije que me las pagarías… –Dijo Kazami cuando estuvo cerca de nosotras. Nozomi no contestaba: estaba inmersa en las chispas blancas de Kazami.

– ¡Nozomi! –Grité desesperada–. ¡Reacciona, Nozomi! –Comencé a jalarla del brazo pero ella no me hacía ningún caso–. Nozomi, despierta… –Comencé a gimotear. Tome a Nozomi de la mano y nos comenzamos a alejar de Kazami, pero por cada paso que dábamos hacia atrás, Kazami se acercaba más molesta a nosotras.

–Me las pagaras por haber herido a Sui… –Dijo Kazami con sorna–. Es una lástima que no pueda dañarte más de lo que ella quiere… –De pronto, un rayo blanco salió de sus manos y fue directo al cuerpo paralizado de Nozomi, pero antes de que impactara, yo trate de protegerla del ataque haciendo que me golpeara a mí. Entonces, Nozomi por fin reacciono.

– ¡Elichi! –Dijo en un débil susurro–. Otra vez, tú… ¿Por qué eres tan buena? –impotente al ver como Nozomi comenzaba a llorar de nuevo, me acerque a su cuerpo y acaricie sus mejillas.

–Estoy bien, esto no es nada… –Mentía, porque en realidad el rayo me había dado en el hombro izquierdo y me dolía tanto que no podía mover mi brazo–. ¿Tu estas bien?

Nozomi comenzó a llorar, pero, al contrario de quedarse ahí solo mirando como yo me estremecía por el dolor: se levantó con el ceño fruncido y por fin encaró a Kazami, la cual esta vez retrocedió al ver a Nozomi.

El cabello de Nozomi ilumino el lugar. Las flores del lugar se iluminaron extrañamente del mismo color que el cabello de Nozomi.

– ¿Donde la tienen? –Susurró Nozomi, parecía muy molesta en ese momento–. ¿Dónde está mi hermana? –Dijo separando cada palabra, mientras que intensas chispas purpuras brotaban de sus dedos.

Kazami se alejó más de Nozomi; ella me protegía detrás de su espalda, pero yo también comencé a temblar al verla tan molesta. Inesperadamente un rayo salió de sus manos e impacto en el pecho de Kazami, la cual se quejó de dolor soltando un grito agudo. No duro mucho cuando Kazami apunto de nuevo a Nozomi con su luz blanca, pero Nozomi impidió que esta le volviera a herir.

– ¡¿Dónde conseguiste esa magia?! –Dijo incluso más furiosa–. ¡¿Dónde la conseguiste?!

Un rayo purpura salió velozmente de las manos de Nozomi y fue directo al cuerpo de Kazami, pero este no llego a dañarla ya que un rayo plateado salió de la nada y lo detuvo antes de que impactara a la castaña.

Miré por todos lados, pero fue demasiado lento porque un rayo negro salió de entre la obscuridad y golpeó a Nozomi, haciendo que esta cayera al suelo completamente paralizada.

– ¡NOZOMI! –Grité angustiada e, ignorando el dolor de mi hombro, me acerque a ella–. Resiste, estarás bien, resiste por favor…

Miré molesta a todos lados para por fin encontrarme con la luz plateada que brotaba en los ojos de Sui, la cual ya estaba a lado de Kazami y me miraba a mí y a Nozomi con una sonrisa de satisfacción.

–Es mejor que duermas un poco… –Dijo Sui y lanzo un rayo plateado que me cegó y me dejo aturdida por un tiempo.


Espero que les haya gustado el capitulo, estamos a nada de saber las razones de Sui y saber todo lo que conlleva el poder de la Bruja protectora ¿Qué pasara ahora con Eli? ¿Por qué ella y Nozomi resultaron tan afectadas al llegar al jardín de flores? Esperenlo en el siguiente capitulo.
PD: Hace mucho que no dejaba inconsciente a Eli jejeje; lo extrañaba :D

Muchísimas gracias por todo el apoyo que le siguen dando a esta y mis demás historias, hemos crecido mucho de un tiempo para acá y se los agradezco. Si quieren saber cuando actualizo siganme en Facebook: Biso47 Fiction

SilentDrago: Creo que con este capitulo la tragedia eta a la vuelta de la esquina, pero quien sabe que pasará.

Rebe13: Nozomi es, Nozomi, oculta siempre muchas cosas, y en especial en este capitulo que espero que te saque de tu incógnita, ¿qué pasara?

Vincle: Muchísimas gracias por tu comentario, lo aprecio demasiado y en especial acepto con gratitud tus elogios, aunque apenas estoy aprendiendo intento esforzarme, y creo que esta historia claramente muestra la evolución en mi escritura. Ademas de agradecerte mucho por tu Review también en "Nuestra canción". Pronto tendré que escribir la conclusión de esta historia, y así tendré tiempo de escribir el NocoxMaki prometido, (que no se me olvida, siempre lo tengo presente peo nunca se como comenzarlo) Ademas de que me falta un capitulo o dos extras de la historia de HonoxUmi. Muchas gracias por seguir esta historia ya que es una de mis favoritas.

Robin Schultz: Es un gusto verte comentar también esta historia, realmente te agradezco mucho el apoyo; entré a actualizar la historia y contestar las Reviews y de pronto me encontré con la tuya y me hizo muy feliz que te haya gustado y me sorprendió el Timing que tuviste, si no hubiera contestado tu Review hasta el siguiente capitulo jejeje. Espera ansiosa el siguiente capitulo.

Sin mas, Muchas gracias por Leer y Por sus adoradas Reviews.