Buen día, espero que disfruten este nuevo capitulo de Hechizo.
Después de que Kotori traicionara a las chicas. Eli y Nozomi descubren una abrumadora verdad, pero para que todo les quede claro, Sui las obliga a recordar un suceso del pasado que creyeron inexistente. Un recuerdo que permanecía en el fondo de sus corazones de ambas chicas.
Disfruten mucho el capitulo.
Recuerdos del corazón
Aquel era un día caluroso como ningún otro. A mi alrededor un extraño sonido ocupaba todo el ambiente, ¿qué eran? ¿Voces? ¿Cigarras? Era algo que nunca había escuchado antes. Los rayos naranjas y purpuras pigmentaban el atardecer y hacían brillar el cielo con luces doradas.
Mi madre y yo caminamos por el sendero de un extraño bosque. Caminamos por mucho tiempo. No sabía dónde estábamos, pero seguro que era otro lugar en el cual levantaríamos la empresa familiar. No me interesaba mucho. Desde que murió mi abuela nada me interesaba, nada me emocionaba y ya nada podía sorprenderme, simplemente caminaba a lado de mi madre sin hacer preguntas. Pero tenía miedo de ese sitio, no se parecía a ningún otro que hayamos visitado antes y pronto confirme que el lugar al que nos dirigíamos era una aldea.
Gente vestida de forma extraña corría por todos lados haciendo su vida normal: Niños, mujeres, hombres. No pude evitar sentirme cohibida al ver la apariencia de los habitantes de aquella aldea.
Mi madre y yo nos acercamos a una casa que estaba justo al borde del bosque por el que llegamos. Era una casa muy grande, con las ventanas llenas de polvo y con las paredes de madera mal pintadas de color blanco. Lo que me llamó la atención al instante fue el letrero que estaba encima de la puerta con las palabras: "Alquimista". Mi madre entro en la tienda, pero, antes de eso, pude ver con seguridad que todo su cuerpo temblaba, y no sabía por qué, nunca la había visto actuar de esa manera tan…, extraña, se notaba en su rostro un nerviosismo que se acrecentaba conforme el picaporte giraba.
–Eli… –Su voz parecía nerviosa– ¿Qué te parece si vas a jugar por ahí? Tengo un asunto del que ocuparme. Mira… –Mi madre se puso a mí misma altura, pero sus ojos reflejaban un sentimiento que aun, a mis doce años, no conocía, pero ahora puedo decir con certeza de que era angustia la que mostraba en sus azules y cristalinos ojos–, si sigues este camino podrás llegar a un campo de flores muy lindo –Me señalo con su dedo índice un camino que pasaba por detrás de la casa frente a nosotras y se adentraba de nuevo al bosque–. No es peligroso si no te desvías del camino, te veré ahí para regresar a casa.
Dudosa al ver su comportamiento decidí desobedecer sus órdenes. Me pegue más a ella y, un poco asustada, tome su mano. Mi madre me miro un poco irritada, pero pronto ese enojo desapareció para mirarme con condescendencia.
Mamá abrió la puerta por fin. Un tintineo de una campana anuncio nuestra entrada.
Apenas dimos un paso frente a nosotras cuando un ambiente cargado de extraños olores y una sensación abrasiva me envolvieron al instante. Mamá me llevaba de la mano, pero yo estaba concentrada viendo los raros objetos que había en las estanterías de aquel lugar (Jarrones extraños, botellas de cristal llenas de quien sabe que cosas y muchas cosas que me resultaban muy extrañas)
Mamá camino hacia un aparador que estaba frente a nosotras, mientras que yo veía curiosa los objetos a mi alrededor.
No paso ni un minuto cuando escuchamos pasos acercarse hacia nosotras. Alarmada corrí a lado de mi madre y tome su mano; ella estaba más temblorosa que antes. Detrás del aparador había una puerta y de ella apareció una mujer joven, con un lindo y brillante cabello negro que le llegaba a los hombros y unos ojos grises que mostraban amabilidad.
–Viniste, te estábamos esperando–Dijo la mujer viendo a mi madre y, cuando me vio a mí, mostro sorpresa en su expresión–. ¿Es tu hija? Ya veo, se parece mucho a ti, sin duda servirá de algo.
–S-Sui… –Dijo mi madre, estaba muy nerviosa y sentí inseguridad al escucharla–. S-Seré clara contigo… Q-Quiero cancelar este contrato… –La sonrisa con la que me veía aquella mujer pronto desapareció con las repentinas palabras de mi madre–. E-Es, mi culpa que todo esto haya pasado… Sé que dije que mi hija, que mi hija…
–No tienes que decir más… –La sonrisa de la mujer se acrecentó; me daba miedo de tan solo verla–. Y no voy a romper el contrato solo porque viniste especialmente hasta aquí. Hicimos un trato y tú no lo puedes romper; te di lo que querías… –La mujer comenzó a reír de pronto. Me acerque más al cuerpo de mi madre y ella me protegió detrás de ella–. ¿Qué fue lo que querías? ¿Fama? ¿La fortuna de tu esposo? ¿Ser la única y respetable madre de tu hija? Todo eso te lo di. Y no me has pagado todo lo que hice por ti –La voz de la mujer era áspera y hacia que mi corazón latiera desesperado por cada palabra que salía de su boca–. Hiciste un trato que no puedes romper, y yo quiero como pago a… –La mujer me miro, con sus inexpresivos y atemorizantes ojos grises– Tú ya lo sabes. No quiero decir esto frente a una inocente niña que tiene que pagar todo lo que su estúpida madre humana hizo –La mujer frunció el ceño–. Todos los de tu especie son iguales: cuando hay algo que ya no les sirve lo botan como si fuera basura, pero cuando sienten cariño por él no lo sueltan y hacen hasta lo imposible para protegerlo. Pero tú me debes mucho, y no pienses que por tu egoísmo simplemente te perdonare por todo –La sonrisa malévola de la mujer se amplió más–. Te quite a un peso de encima: un esposo inútil, una mujer que te robaba a tu hija, y ahora vienes a negociar conmigo. Sin duda los humanos son despreciables, y unas criaturas muy egoístas.
No entendía lo que decía aquella mujer. No sabía a lo que se refería a que yo era una especie de pago por algo que mi madre hizo, pero tenía miedo, angustia, no sabía qué hacer. Solo podía llorar al ver a mi madre humillada de esa forma.
Mis sollozos resonaron tenuemente en la casa. La mujer frente a nosotras se mostró tan enfadada que, al verme llorar, gritó:
– ¡Odio a los niños llorones! –La mujer cruzo velozmente hasta el otro lado del aparador y se puso a mi altura–. Deja de llorar. Sal de mi tienda y vete a perder un rato en el pueblo –La mujer miro de nuevo a mi madre con una sonrisa más grande que la de antes–. Aún tengo muchas cosas que hablar con tu madre.
Mi madre no me volteo a ver, temblaba mucho, su ceño se frunció y un sentimiento de impotencia se reflejaba en todo su rostro. Sin darme la cara: mi madre asintió con la cabeza haciéndome entender que saliera de ahí. Yo dude un poco en hacerle caso, pero salí rápidamente de ese lugar al ver la mirada extraña de aquella mujer que aún estaba frente a mí.
Salí de aquel lugar entre lágrimas. Quería esperar a mi madre fuera de aquella casa, pero pronto escuche los gritos desesperados tanto de ella como los de la otra mujer. Corrí sin rumbo alejándome de la casa. Me interne en el bosque, por el camino que me había dicho mi madre. No sabía que estaba pasando, estaba muy confundida, tenía miedo de que algo le pasara a mi madre; que le pasara lo mismo que a mi abuela. Corrí sin mirar atrás, con las orejas cubiertas con mis manos para no escuchar nada a mí alrededor. ¿Por qué estábamos ahí? ¿Quién era esa extraña mujer? ¿Por qué mi madre estaba tan asustada de ella? ¿Qué fue lo que ella hizo?
Corrí desesperada por el bosque. No sabía cuánto tiempo había corrido, pero mis piernas comenzaban a doler. Me detuve en un claro donde los rayos dorados del sol entraban entre las copas de los árboles. Mire a mi alrededor y vi como las tenues luces penetraban en el bosque haciéndolo parecer mágico, extraño, irreal. Los sonidos del agua golpear contra las rocas de un rio cercano, el trino de las aves anidando cerca de los árboles, el viento entrar y susurrar suavemente con las hojas de los árboles era tranquilizante. Y de pronto, un aroma peculiar llego a mi nariz: Era el aroma de flores; de aquel lugar que mi madre me conto.
Camine un poco más y me encontré maravillada al salir a un claro donde habían cientos de flores. Un campo entero de flores blancas que parecían brillar con la luz del sol y danzaban suavemente con el viento. Era un espectáculo muy hermoso, tanto que se me olvidaron todas mis preocupaciones.
Curiosa comencé a caminar por ese lugar. Frente a mí se cernía una amplia grieta que separaba dos partes del campo de flores. Con curiosidad me asome al borde y no pude ver el fondo de aquel precipicio. Parecía como si llevara al centro de la tierra; como en uno de los libros que me leía la abuela. Era muy obscuro y no se veía el fin.
Me deje caer de espaladas en el páramo lleno de flores; eran tan suaves que parecía como si estuviera acostada en un mullido colchón. Me senté y frente a mí vi la puesta de sol. Era un lugar hermoso, nunca había visto antes un lugar así.
Pero, ¿por qué estábamos ahí? Pronto la preocupación me embargo una vez más. Quería estar con mi madre. ¿Y si me abandonaba y me dejaba en ese lugar? Tenía mucho miedo. Comencé a sollozar de ponto; sentía un gran vacío en mi corazón.
–No quiero estar sola… –Musité. No había nadie más ahí así que no me avergonzaba hablar en voz alta–. Quiero regresar a casa… –Mis susurros solo eran opacados por el sonido del viento, el cual se hacía más sonoro conforme pasaba el tiempo.
Entre mis sollozos algo por fin me saco de mis pensamientos. Era el sonido de pasos que se aproximaba hacia donde estaba. Desesperada me limpie las lágrimas. Pensaba que era mi madre la cual regresaba a mi encuentro, pero pronto los pasos se fueron haciendo más tenues. Me levante de donde estaba y volví mi mirada hacia el bosque; había algo extraño en él. ¿Era una flor? No podía ser, se veía muy grande y viva para que lo fuera. Desconcertada di un paso hacia aquella extraña aparición, y, cuando me acerque más, me di cuenta de que eran mechones de cabello de un color bastante inusual.
Retrocedí cuando vi que el viento balanceaba el cabello purpura de alguien que me observaba detrás de los arbustos. Parecía que era una chica la cual se pretendía esconder; pero su cabello que volaba libremente por todos lados delataba a la perfección su ubicación.
– ¡¿Quién eres tú?! –De pronto me sobresalte cuando la chica detrás de los arbustos gritó; parecía que ya no se pretendía esconder–. Este no es un lugar para que estés tú; es peligroso.
No conteste nada, solo escuchaba como la chica de detrás de los arbustos se movía lentamente; haciendo crujir la tierra a sus pies.
– ¡Lárgate! –Gritó de nuevo; haciendo que me sobresaltara–. Este lugar es mío y tú no tienes derecho a venir aquí. Regresa de donde viniste niña.
–Disculpa… –Susurré y comencé a caminar lejos de aquel lugar. Con pasos dudosos me acerque otra vez al bosque, pero en ese momento la chica salió de su escondite dejándome verla mejor.
La chica pasó a mi lado, me lanzo una mirada llena de desdén y se acercó al lugar en el que yo había estado acostada momentos antes.
Aquella chica me pareció muy extraña. Si bien, había visto niños en la aldea cuando llegamos, aquella chica era un tanto peculiar y diferente. Empezando por su vestimenta. Me quede un segundo viéndola, viendo cómo se ponía en cuclillas y arrancaba algunas flores desde el tallo. La chica vestía con un vestido negro con decorados de estrellas en la parte de la falda. Su piel estaba manchada de barro el cual, al contraste con su blanca piel, la hacía ver muy sucia. En su cabeza llevaba un sombrero bastante extraño: era negro y puntiagudo que la cubría de los últimos rayos de sol. Pero lo que más me llamo la atención fueron sus ojos, esos ojos con los que de vez en cuando me miraban cerciorándose de que yo me había ido; eran unos hermosos ojos verdes que brillaban con el sol.
– ¿Todavía no te vas? –Dijo un poco molesta arrancando con ira las flores y quitándole los pétalos con furia.
Estaba intrigada por ver a aquella chica ahí, sola, haciendo algo bastante extraño. Al contrario de obedecerla me acerque lentamente a ella. No parecía molestarle mi repentina cercanía ya que estaba muy concentrada arrancando las flores.
– ¿V-Vives aquí? –Pregunte de pronto; a lo cual me lleve una mirada desinteresada de la chica–. ¿Q-Qué es este sitio? ¿Es extraño no te parece?
–A mí no me parece extraño… –La chica no me hacía mucho caso. Parecía un poco irritada–. He vivido toda mi vida en este lugar, con mi madre y mi hermana. ¿Por qué sería extraño?
–B-Bueno, nunca había estado en un lugar así… La gente que vive aquí… –La imagen de mi madre y de la mujer de antes se apoderaron de mi mente–, es muy mala…
–Yo vivo aquí, ¿eso me hace mala? –La chica por fin dejo de hacer lo que hacía con las flores y me dio la cara– Si crees que somos malas ¿porque viniste? Regresa a donde perteneces.
– ¿Dónde pertenezco? –La chica asistió.
–Sí. ¿Eres sorda? ¿Todos los de tu especie lo son? –De nuevo aquella chica, al igual que la mujer de antes, se refería a nosotros como especie. Cada vez estaba más confundida
–P-Perdón, pero no entiendo muy bien las cosas aquí.
– ¿Y por eso estabas llorando? –Cuando la chica menciono eso no pude evitar sentirme avergonzada. ¿Me había visto en ese estado? ¿Cómo me pudo haber pasado esto? Oculte mi mirada de la de ella. Parecía que se regocijaba al verme avergonzada, ya que aquella chica de pronto comenzó a sonreír y a soltar ligeras risitas–. No te preocupes, no se lo diré a nadie… Pero es mejor que regreses a tu casa. Las noches en el bosque son muy peligrosa y más cuando eres una humana.
– ¿Humana? –Si antes no entendía la situación ahora estaba más confundida que nunca–. ¿Tú también lo eres? ¿No? Es peligroso, p-podríamos volver a la aldea juntas, quiero decir, tú también tienes que volver a tu casa.
–No… Yo se cuidarme sola, no necesito a una carga como tú para que me proteja. Además yo no voy a la aldea, vine a recoger plantas para una poción que estoy preparando.
– ¿Poción? Perdón pero no sé a qué te refieres… –Mi vergüenza fue sustituida por irritación. Y es que pensé que aquella niña se estaba burlando de mí al no saber nada de cómo se manejaban las cosas en ese lugar.
–También los de tu especie son tontos, lo olvide por un momento, a Rin-chan le tomo mucho adaptarse a todo, pero nunca pensé encontrar a otra que fuera más lenta que ella.
– ¡Estas tratando de insultarme!
–Bueno, al menos captaste la indirecta más rápido que ella… –Me acerque amenazante a la chica, pero ella no se inmuto ni un poco, al contrario, levanto su mano frente a mí y me señalo con sus dedos. ¿Qué demonios pretende? – Ni se te ocurra acercarte a mí…
– ¿Qué es lo que harás? ¿Me darás una bofetada? Sabes que, si todos en la aldea son tan groseros como tú no quiero saber nada de ellos.
De pronto, frente a mi paso algo que me dejo completamente paralizada. Era extraño ese sentimiento de impotencia que sentía. De un momento a otro sentí como si me faltara el aire. Comencé a temblar. Mi corazón se apresuró a latir desesperado con fuerza; sintiendo que estaba en verdadero peligro. La luz verde que frente a mí me iluminaba no era una ilusión. Incluso me tallé los ojos para cerciorarme de que lo que veía era real o no. Se sentía real, pero era tan extraño que pensé que estaba dormida al ver la luz esmeralda que provenían de los dedos de esa chica.
– ¿Q-Que demonios eres? –intente decir, pero un nudo en mi garganta impidió que las palabras se escucharan del todo normales.
– ¿También son muy ignorantes, cierto…? –La chica comenzó a reír y pronto la luz de sus dedos dejo de brillar.
A pesar de que tenía miedo al ver como algo así pasaba frente a mí, me sentí intrigada al ver como la chica me dedicaba una sonrisa condescendiente y me miraba fijamente; con sus profundos y brillantes ojos verdes. Pronto sentí como me sumergía y me perdía en su mirada. Viéndola detenidamente, sus ojos eran muy bonitos.
– ¿Qué fue lo que hiciste? –La sonrisa de la chica desapareció apenas escucho mis palabras. Estaba muy intrigada por saber lo que había hecho con sus manos–. ¡Hazlo de nuevo! –La chica retrocedió un paso cuando yo me acerque a ella; ahora ella era la que parecía estar nerviosa–. Enséñame cómo hacerlo; es increíble.
–A-A que te refieres. Se supone que saldrías huyendo apenas lo vieras. Eres un humano ¿cierto?, pues sal huyendo como lo hace todos… –La chica ocultaba su mirada de la mía, pero yo lentamente me acercaba más a ella.
Cuando menos lo pensó yo corrí a su lado y la tome de las manos; inspeccionándola detenidamente. Ella ocultaba su mirada avergonzada de mí, pero yo tenía mucha curiosidad por lo que había visto antes. Mi corazón latía desesperado y mi única preocupación era saber lo que era esa chica.
Precipitada comencé a ver todo su cuerpo. Buscando el secreto de cómo lo hizo. Quizá era un juguete o algo por el estilo, aunque solo quería engañarme ya que esa luz claramente apareció cuando sus ojos verdes se iluminaron con una misteriosa luz.
– ¡D-Déjame en paz! ¡Apártate! –Gritaba ella, pero yo era tan insistente que de un momento a otro caímos al lecho de flores debajo de nosotras.
La chica comenzó a forcejear conmigo. Yo traba de que no se moviera mucho; inspeccionando bien las yemas de sus dedos. De pronto quede maravillada al ver de nuevo esa luz salir de sus dedos, pero esta era de otro color: su cabello purpura se ilumino al igual que las puntas de sus dedos.
– ¿Qué es esto? –Mire con curiosidad. Aquella luz desprendía un agradable calor. Con curiosidad lleve mi mano a la de ella y la aparte rápidamente; era doloroso tocar esa luz.
–Te dije que te apartaras… –Dijo la chica con un tono sombrío.
La miré directo a los ojos y por fin me di cuenta de la posición en la que nos encontrábamos: Ella estaba debajo de mí. Estábamos muy cerca. Incluso podía escuchar su respiración cerca de mi rostro al igual que el latir de su corazón; ¿o era del mío? Cuando menos lo espere: la luz purpura de sus dedos se hizo más intensa y, en un segundo, salió volando hacia el cielo, justo al lado mío, con un sonido como el de un látigo. El rayo de luz subió al cielo y desapareció al instante. Ahora estaba asustada al ver como la chica me miraba molesta.
–L-Lo siento… –Dije y rápidamente me quite de encima de ella.
Mire apenada hacia el suelo, pero quede maravillada al ver como las flores, las cuales antes eran blancas, ahora se iluminaban con la misma luz del cabello de la chica. Aún más intrigada volví a preguntar:
– ¿Que eres? –La chica me miro molesta al principio, pero pronto miró igual de asombrada a las flores. En un susurro apenas audible y, como si fuera lo más normal del mundo, dijo:
–Una bruja.
Mi corazón latió muy fuerte. Esto tenía que ser un sueño; no podía ser real. Tal vez estaba muerta; sí, eso tenía que ser. Las brujas solo existen en los cuentos de hadas que me contaba la abuela, nunca pensé que existieran de verdad. Era una broma, ¿verdad?
Pasaron los minutos y la chica solo se concentraba en tomar las flores del suelo, solo las que se iluminaban del mismo color que su cabello. Pero, cuando las cortaba del tallo y las alejaba de la tierra, estas desaparecían en forma de cenizas en sus manos. Era increíble. No podía creer que ella fuera una bruja, pero ya no me cabía ninguna duda.
– ¿C-Cómo te llamas? –Me atreví a preguntar, pero al chica apenas si me hizo caso– ¿Hay más como tú? Quiero decir, no digo que seas diferente, es solo que es un poco raro.
La chica dejo salir un profundo suspiro y se acercó a mi lado; cansada y con las manos llenas de cenizas. Su cabello dejo de brillar dejándonos con los tenues rayos de luz naranja del ocaso.
–No me importa lo que pretendas saber de mí, solo sé que tienes que regresar a casa lo antes posible. Ahora lárgate –Eso dijo, pero ella se sentó a mi lado en la cama de flores y se abrazó de las rodillas–. ¿De dónde vienes? –Por alguna razón me alegre por su pregunta. Si ella me preguntaba de mí yo también le podría preguntar de ella.
–De Rusia, es un lugar muy frio –Aun estaba avergonzada, y más al ver como ella sea cercaba más a mí–. ¿T-Tú siempre fuiste así, una bruja?
–Aquí yo hago las preguntas –La chica volvió a suspirar, pero aun así contesto a mi pregunta–. Sí, siempre lo he sido. Mi madre y mi hermana son brujas, quizás las últimas que quedamos.
–Sorprendente… –Un poco más interesada me acerque a ella y mire frente a mí, hacia donde estaba aquel profundo precipicio–. ¿Qué clase de cosas sabes hacer? ¿Puedes convertir a animales en objetos? ¿Puedes volar por el cielo? ¿O puedes crear nuevas cosas solo con tu poder?
– ¿Por qué te interesa todo esto? Ni siquiera se tu nombre. –La chica parecía más tranquila y yo también. Ahora solo estábamos nosotras dos en el mundo; ya nada más me importaba.
–L-Lo siento, soy Ayase Eli –La chica me esbozo una sonrisa; era muy linda–. ¿Cómo te llamas tú? Debes tener un nombre, ¿cierto?
–No soy diferente a ti. Claro que tengo un nombre –La chica pareció pensarlo detenidamente antes de contestar–. Nozomi, solo Nozomi.
– ¿No tienes apellido?
–Odio ese nombre… Si no lo recuerdo es mejor –El cambio de humor repentino de la chica me hizo no querer preguntarle más acerca del tema.
Cuando menos lo pensé comenzamos una plática que me pareció muy corta. No supe cuánto tiempo paso, pero en ese corto periodo de tiempo aprendí mucho de la chica que a mi lado me contaba su historia. Poco a poco ella se comenzó a relajar y hablaba con ánimo. Me pareció extraño que la niña fría de antes fuera la misma con la que ahora platicaba de magia y cosas fuera de mi entendimiento. Estaba muy feliz, todas la preocupaciones había desaparecido de mi cabeza y ahora mismo estábamos solo Nozomi y yo; riendo, divirtiéndonos, haciéndome sentir como hace mucho no hacía, como cuando estaba con mi abuela; una felicidad que no olvidaría por nada del mundo.
Todo eso duro poco, ya que de un momento a otro fuimos interrumpidas abruptamente; trayéndonos a ambas de vuelta a la realidad.
Los últimos albores del sol ya se ocultaban tras el manto negro de la noche; aunque aún quedaba la luminosidad obscura de los rayos de sol. Las risas de Nozomi y mías fueron silenciadas con un fuerte trueno. Mire hacia el cielo, instintivamente pensando que se acercaba una tormenta. Pero no era esa clase de rayo la que interrumpió nuestra plática.
–Parece que va comenzar a llover, es mejor que vuelva con mi madre… –Dije desanimada cuando me di cuenta de que ya no podría hablar más con Nozomi y más al saber que regresaría con mi madre, la cual momentos atrás parecía estar muy asustada como para concentrarse del todo en mí.
–Seguro. Será mejor que te acompañe a la aldea; te dije que te fueras más temprano, Elichi.
– ¿Elichi? –Pregunte un poco desconcertada–. ¿Quién es?
–Tú, por supuesto, tonta. En serio que todos los humanos son cortos de cabeza –La mire indignada pero pronto me sentí un poco avergonzada por cómo había mencionado mi nombre.
Era la primera persona que me llamaba por mi nombre –además de mi abuela– y no por mi apellido. Se sentía extraño y me hacía sentir muy nerviosa.
– ¿Te gusta? –Dijo Nozomi–. Es la primera vez que conozco a un humano como tú, y la verdad es… es la primera vez que me divierto tanto –No pude notarlo del todo bien ya que Nozomi se había volteado dándome la espalda, pero estoy segura que pude ver como sus mejillas se pigmentaban de un tenue color carmesí, y, al notarlo, yo me sentí un poco más avergonzada–. No me gustaría que esta fuera la última vez que nos vemos. Y… si tú quieres, Elichi, como ya somos… a-amigas, podemos vernos algún otro…
Otro rayo interrumpió a Nozomi antes de que terminara de hablar. Ambas miramos hacia el lugar del que provenía aquel estruendoso sonido, dándonos cuenta de que aquel no era aún rayo de lluvia, sino que era uno que salía desde la tierra y cortaba las copas de los árboles del bosque.
A los truenos se le unieron pasos apresurados y, tan pronto como el sonido de los pasos desesperados se crecentaron, pude ver como entre los árboles y arbustos del bosque aparecían dos personas.
– ¡Eli! –Reconocía esa voz: era mi madre llamándome con desesperación
Como lo pensé, mi madre salió de detrás de los arbustos y siguiéndola detrás de ella apareció una nueva persona: Era una mujer muy hermosa, con el cabello largo color castaño, cubierta por completo por una capa blanca y en la cabeza llevaba un sombrero blanco parecido al de Nozomi.
– ¡¿Nozomi?! –Pregunto desconcertada la mujer–. ¿Qué haces aquí…? –Apresurada se acercó a Nozomi y se puso a su misma altura–. Es peligroso. Por favor, lleva a la señora Ayase y a su hija fuera de la aldea, te lo explicare después…
– ¿Piensan huir? –El repentino comentario proveniente de entre los arboles del bosque impidió que la mujer que estaba con Nozomi siguiera hablando–. No irán a ninguna parte, ella me debe mucho, Shirome-san… –Era la misma mujer que vi antes en aquella extraña casa, pero esta vez parecía muy molesta. Detrás de ella apareció otra persona, con el cabello castaño y un poco más joven que todas las demás mujeres–. Vamos, sé que me podrás ayudar, somos amigas, y ella es una simple y egoísta humana que pensó que podía dejar las cosas así; sin recibir un castigo.
– ¿Q-Qué pasa mamá? –Susurré, pero mi madre estaba tan asustada que solo miraba horrorizada y temblando a la mujer frente a nosotras.
Lentamente la mujer se acercó a nosotras. La madre de Nozomi nos protegía detrás de ella. Voltee a ver a Nozomi, parecía muy asustada; temblaba y veía confundida a la mujer frente a nosotras.
–Apártate, Sui –Dijo entre dientes la madre de Nozomi–. En realidad no quieres hacer esto, sabes que no podrás ganar. Deja que esta mujer y su hija se vayan; no merecen la pena.
– ¿Q-Qué está pasando mamá? –Dijo Nozomi. Pero su voz se apagó cuando su madre la volteo a ver juiciosa y con molestia.
– ¿Crees que la dejare irse como lo hizo el humano que te dejo a cargo de dos niñas? No, yo no soy tan tonta para eso. Le hare pagar a ella todo lo que hizo. –Sui acrecentó su sonrisa y miro con tranquilidad a la madre de Nozomi; una tranquilidad que me ponía los pelos de punta–. Vamos, sé qué opinas igual que yo. Esta mujer asesinó a dos personas, y para eso yo la ayude con el veneno que le di. Es una humana despreciable y egoísta; no se merece el perdón de nadie. Además de que puso por garantía a su propia hija; como puede ser tan repugnante –La sonrisa en Sui se hizo más grande; daba verdadero terror verla–. Y ahora quiero mi pago, no dejare que se salga con la suya sin aprender la lección.
– ¡E-Esa no es la forma correcta de actuar! –Exclamó un poco nerviosa la madre de Nozomi–. Si bien, esta mujer hizo mal, esta no es la forma de hacer las cosas Sui. Tú no eres así, estoy segura que sabrás perdonarla.
Mi madre por fin se movió de su lugar y avanzo unos pasos hacia Sui. La madre de Nozomi intento detenerla pero no lo consiguió al ver como las piernas de mi madre temblaban y trastabillaba haciéndola caer al suelo; justo en frente de Sui.
– ¡L-Lo siento! –Dijo entre jadeos desesperados y gemidos de angustia–. Los siento… –Mi madre temblorosa se trató de poner de rodillas frente a Sui y con pena y humillación puso su cabeza a sus pies. Yo estaba sorprendida al ver como mi madre se humillaba de esa forma–. Por favor, has lo que quieras conmigo, pero no toques a mi hija. Lo siento mucho, lo siento… No le hagas daño…
–Eres despreciable… –Dijo Sui con sorna mientras veía a mi madre bajo sus pies. Vi como una sonrisa de satisfacción aparecía en su rostro–. Así es como se tiene que tratar a los humanos como tú, como animales, eso es lo que son. ¿Quieres que te perdone solo porque tú lo dices? Pero la verdad es que yo odio mucho a los tuyos, acabare algún día con cada uno de ellos… Empezando por… –Sui levanto la vista y me miró con una sonrisa maligna y aterradora–. ¡Kazami! –De pronto la mujer que estaba a su lado sin decir nada se sobresaltó al escuchar el grito de Sui y extendió sus manos hacia nosotras.
La madre de Nozomi nos protegió detrás de ella, pero de pronto sentí como todo mi cuerpo era aprisionado con algo. Levante la vista y vi a la mujer castaña apuntarme con una luz blanca que salía de sus dedos; era como la luz de las manos de Nozomi. ¿Pensé que ella y su madre eran las últimas brujas? Eso es lo que me dijo Nozomi. La voltee a ver, parecía igual de impresionada que yo al ver la luz blanca salir de las manos de Kazami.
–Has que sufra Kazami… –Sui señalo hacia el precipicio detrás de nosotras con una señal de sus ojos plateados–. Humanas como ellas no se merecen perdón… –Sui miro de nuevo a mi madre la cual seguía a sus pies–. Este es el pago por lo que hiciste… –Mi madre comenzó a llorar desesperada.
Me sentí angustiada. Esa extraña fuerza presionaba cada vez más fuerte mi cuerpo. Lentamente deje de sentir el suelo debajo de mis pies y vi asustada como me separaba de él para flotar por el aire. Kazami dirigía mi cuerpo con sus manos como si tuviera hilos invisibles que controlaran mi cuerpo.
Lentamente volé en dirección al precipicio detrás de mí. Pero, antes de que me acercara más, sentí una ligera sacudida al escuchar como un látigo golpeaba en el suelo; era la magia de Nozomi, estaba segura.
– ¡Nozomi! –Gritó su madre desesperada viendo impresionada a su hija; quizás no se esperaba que ella fuera a hacer algo así.
–No dejare que le hagan daño –Murmuró Nozomi–. ¡No dejare que lastimen a Elichi!
–No te metas en esto Nozomi… –Le reprocho su madre, pero Nozomi ya había lanzado otro rayo purpura que dio justo al lado de donde estaba mi madre.
–Oh, la brujita se pone brava… –Se burló Sui, pero pronto su rostro tomo cierto aire de seriedad–. Date cuenta de la naturaleza de los humanos, Nozomi, solo le estoy haciendo un favor al mundo al deshacerme de una de ellas.
– ¡No te dejare que lo hagas! –Gritó Nozomi desesperada, pero esta vez no fue Nozomi la que ataco, sino que una luz blanca y pura salió de los dedos de la madre de Nozomi.
– ¡No metas a mi hija en esto Sui! –Gritó enfurecida–. No te dejare que metas tus ideas estúpidas en su cabeza…
Repentinamente, rayos blancos salieron disparados en dirección hacia Sui. El cabello castaños de la madre de Nozomi se ilumino mientras se acercaba a Sui. Ella se alejaba con cada paso que daba Shirome-san hacia ella; parecía asustada.
–N-No te enfades conmigo, yo solo quiero ayudar… –La voz de Sui parecía nerviosa– Vamos, acaso olvidas lo que paso con aquel humano… –Un rayo voló de las manos de Shirome-san y golpeo en el torso a Sui haciéndola gritar de dolor.
–No te atrevas a mencionarlo, ese no es asunto tuyo.
–V-Vamos, Shirome-chan… –Dijo Sui–. Yo solo quiero que estés feliz, no quiero que sufras más por esa clase de gente… –Sui se puso de rodillas frente a Shirome, pero ella no se acercó a Sui sino a mi madre.
El rostro de Sui se contorsiono en enojo al ver como Shirome ayudaba a mi madre a levantarse y su ceño se frunció mostrando tanto enojo que daba miedo de tan solo verla.
– ¡Hazlo ahora Kazami! –Gritó desesperada Sui–. Lo siento mucho Shirome-chan, yo no quise que terminaran así las cosas.
Mi cuerpo se sintió asfixiado una vez más. La madre de Nozomi me miro preocupada y comenzó a correr hacia mí. Bajó mis pies veía solo la profunda obscuridad del precipicio. Era mi fin, lo presentía. Moriría ahí y no sabía lo que había hecho mal; lo que mi madre había hecho mal.
Sentí como la fuerza invisible que me sostenía en el aire poco a poco iba desapareciendo, mientras que vi como la sonrisa de Kazami se acrecentaba más en sus labios. De pronto, una luz blanca parecida a la de Shirome-san salió de las manos de Kazami y mi cuerpo se precipito a caer lentamente.
Solo pude ver como todo pasaba lento frente a mí. Deje de ver a Shirome-san, a mi madre, a Sui y a Kazami. Ahora solo debajo de mí veía obscuridad absoluta.
Pensé que sería mi fin, era inevitable salir con vida en esa situación, pero pronto sentí lo equivocada que estaba al sentir el cálido tacto de…
–Nozomi… –Mire desesperada hacia arriba, viendo el rostro acongojado y contraído de Nozomi haciendo fuerzas para no soltarme.
Ella colgaba del borde del precipicio: tomándome de la mano con todas sus fuerzas impidiendo que cayera al precipicio. Pero poco a poco sentía como el agarre con el que me sostenía se hacía más difícil de sostener para ella.
–Te ayudare Elichi, no te sueltes… –Decía angustiada y entre sollozos.
Mire hacia arriba. El sol ya se había ocultado y una extraña luna se cernía sobre nosotras: era de un brillante color rojo y se veía enorme, tanto que pensé que podía alcanzarla.
Por encima de nuestras cabezas escuchaba los latigazos de rayos blancos salir en todas direcciones los cuales iluminaban la profunda obscuridad de la noche.
– ¡Ahora mismo voy por ti cariño! –La madre de Nozomi gritaba desesperada.
Las luces blancas iluminaba la profunda obscuridad. Sabía que Shirome-san estaba peleando por llegar hasta donde estaba su hija, pero Kazami no se lo permitía. Tenía miedo, comencé a llorar de pronto al ver que a Nozomi se le acababan las fuerzas por sostenerme.
–Suéltame Nozomi… –Dije cuando toda esperanza de sobrevivir me abandono–. Suéltame, por favor.
– ¡No! –Gritaba angustiada Nozomi–. ¡Cállate, nunca lo hare!
–Pero tu madre, si no la ayudas –Sentí como el agarre de Nozomi me aprisionaba con más fuerza mi mano; haciéndome sentir dolor. Los ojos de Nozomi me vieron fijamente, sus cristalinos ojos verdes como esmeraldas resplandecían con la luz de la luna; ella también estaba llorando.
– ¡Cállate, saldremos de esta! Mi madre…
Pero de pronto fue silenciada por el angustioso grito de la madre de Nozomi. Nozomi miro preocupada hacia el borde del precipicio. Su respiración se comenzó a acelerar más de la cuenta y desesperada trataba de encontrar el medio para subirnos a ambas, pero, por más esfuerzos que hacía, no lo conseguía.
– ¡Mamá! –Gritaba Nozomi desconcertada y abrumada. Entonces yo comencé a llorar más.
Pero, cuando pensé que no había más esperanza, pude ver encima nuestra el rostro ensangrentado de la madre de Nozomi y la mía asomarse por el borde del precipicio. Con dificultad mi madre tomo la mano de Nozomi y, con ayuda de Shirome-san, ayudo a subir tanto a Nozomi como a mí.
No sabía lo que había pasado, pero no pude sentirme más tranquila después de haber sobrevivido a casi morir, ya que, frente a mí: el rostro ensangrentado de la madre de Nozomi, mi madre completamente consternada y al ver a Sui a lo lejos, postrada en el suelo con las manos llenas de sangre y con el cuerpo inconsciente de Kazami a su lado, me hizo sentir más asustada que antes.
–Salgan de aquí, Nozomi… –Dijo con dificultad Shirome-san–. Estaré bien, no llores hija… –La madre de Nozomi estaba muy débil y Nozomi no dejaba de llorar al verla tan herida y desahuciada.
–N-No me iré, te ayudare, regresaremos a casa y te curare. E-Estoy preparando una nueva poción, te ayudara a asentirte mejor, no te rindas, es una poción con flores como la que me enseñaste a hacer–. La madre de Nozomi esbozo una sonrisa y cerró los ojos; mostrando sus lindos dientes blancos. Era una mujer muy hermosa que, a pesar de la situación, buscaba tranquilizar a su hija.
–Me gustaría probarla… –Me acerque a Nozomi la cual lloraba más desesperada–. Debe de saber deliciosa. ¿Cómo es? ¿Es dulce? ¿Amarga? Seguro que a tu amiga le gustara –Me volteo a ver a mí con una sonrisa que me estremeció. Aquella mujer estaba cada vez más débil por todas las heridas que tenía en el cuerpo; estaba muriendo lentamente.
Me iba a acercar a ellas, pero en ese momento escuche aleteos provenientes del bosque. Mire hacia los árboles y vi que algo se aproximaba velozmente hacia nosotras. Quede sorprendida y paralizada al ver como se acercaba una nueva chica. Aquella chica tenía en la espalda unas increíbles y hermosas alas grises las cuales sacudió cuando puso un pie en la tierra frente a nosotras. La chica miro a todos lados desconcertada. Su mirada cambio de una de desconcierto a una de completa angustia y preocupación al ver a Shirome-san y a Nozomi.
– ¿Qué es lo que paso? –Dijo la chica con alas con una voz dulce y entrecortada–. ¿Qué fue lo que hicieron?
–Tranquila, Kotori… –Volvió a hablar Shirome-san–. Que oportuna, necesito un favor… –La mujer me miro con una sonrisa en su rostro, después dirigió su mirada a mi madre, pero esta parecía un poco severa–. Lleva a estas dos personas lejos de aquí…
–Pero, Shirome-san, que hay de… –La chica desvió la mirada hacia la entrada del bosque, donde se suponía estaban Sui y Kazami. Pero ambas habían desaparecido dejando un rastro de sangre en las blancas flores del campo.
–Déjalas… ir. Espero que no causen más problemas.
–Pero usted…, está muy herida… –Me maraville al ver la luz ámbar que salía de los ojos de aquella chica. La chica ilumino sus manos como había hecho Nozomi antes y pasó su luz por el cuerpo herido de Shirome-san.
–H-Has lo que te digo Kotori-chan… Lleva a estas personas a un lugar seguro, después reúnete conmigo y con Nozomi, no vayas con Hanayo, escuchaste, tienes que venir con nosotras a la cabaña…
–Pero… –dijo Kotori, pero esta vez Shirome-san no le hizo caso a sus reproches.
–Temo que no quiero que esto sea un espectáculo para ustedes –Dijo la mujer– Temo que cuando despierten esto será un simple sueño que olvidaran al paso de los años… –Shirome-san volvió a vernos tanto a mi madre como a mí. Sus manos de pronto se iluminaron con luz blanca y, sin que nos diéramos cuenta, la puso en nuestra cabeza–. Gracias por jugar con mi Nozomi, Eli-san… –Dijo antes de que un zumbido entrara en mis oídos, dejándome aturdida al instante y viendo como una obscuridad me rodeaba por completo; no sabía lo que pasaba pero me dolía mucho–. Es mejor que lo olviden todo…
–P-Pero –intente hablar, pero mi voz se escuchaba extraña y distante–, Nozomi…
Entre la obscuridad pude ver una sola luz, la luz esmeralda de los ojos de Nozomi. Ella estaba llorando, y yo sentía que de mis ojos también brotaban desesperadas lágrimas. El dolor en mi cabeza me aturdió más y solo pude ver como la luz esmeralda frente a mí se alejaba cada vez más.
–Te quiero, Elichi…
Fue lo último que escuche antes de olvidar por completo en donde me encontraba, lo que había hecho en ese periodo de tiempo…, y la primera vez que conocí a Nozomi.
Espero que hayan disfrutado el capitulo como yo disfrute escribirlo. Por fin sabemos porque Hechizo tiene ese subtitulo escrito, y es que toda la historia se basa en este recuerdo. Que creen que pase ahora que Eli sabe toda la verdad? Las razones de Sui parecen estar claras ahora. ¿Que pasara ahora con la chicas? ¿Podrán salir victoriosas cuando se enfrenten a Sui? Todo eso y mas en otro capitulo. Comenten en las Reviews que les pareció este capitulo.
Este capitulo toma partes importantes de toda la historia, pero, si pusieron especial atención al capitulo de Kotori: Alas carmesís, donde muere Shirome-san, este capitulo se sitúa entre esa parte, ademas de solventar algunas cosas de capítulos como el "siete" donde Eli veía su vida frente a sus ojos, o el capitulo de "miedos", donde Eli sentía nostalgia de llegar a ese bosque, o del capitulo de "espinas", donde Eli había visto mas o menos lo que le había pasado gracias a su flor.
Muchísimas gracias por todas las Reviews, me animan mucho a seguir escribiendo. Siento un poco la demora, pero espero que sigan disfrutando de esta historia hasta el final.
SilentDrago: Solo decir que Rin esta viva, siempre lo estuvo, ese tema se abordara en el siguiente capitulo: un Omake donde cuenta su historia en carne propia, dando por finalizados los recuerdos de esta historia.
Robin Shultz: Jajaja, te recuerda a Umbridge, pero yo creo que Sui es buena a comparación de esa arpía jajaja; me encanto la comparación. Ahora ya sabemos mas del pasado de Eli y Nozomi, y se solventaron muchas dudas ¿Que pensaras ahora de Sui? Y lamento decepcionarte, pero Eli quedo de nuevo inconsciente, pero como solo era un recuerdo yo pienso que no vale, ademas de que ya estaba inconsciente recordando todo lo que paso, eso quiere decir que estuvo inconsciente todo este capitulo; interesante.
Rebe13: Me encanta tu entusiasmo en cada capitulo, que bueno que te guste como avanza esta historia, y espero que este capitulo te deje con mas ganas de leer.
Alejandra637: Ahora que sabemos lo que en verdad paso, ¿Aun quieres que la atropelle un tren? Sus razones tuvo para hacer lo que hizo, y ademas se insinúan sus razones que tiene a futuro. Quizás no se atan mala, pero aun así esta muy loca.
El siguiente sera un capitulo largo, pero contara la linda historia de Rin, si linda, yo digo que lo es...
Sin mas, Muchas Gracias por Leer y Gracias por Sus Reviews.
