Hola de nuevo, espero que estén bien todas/os. Por fin, después de mucho tiempo, toca actualizar esta historia que se resiste a terminar. Este es el penúltimo capitulo dado que se alargo bastante el final, pero no se preocupen, espero tener el final para esta semana.
En el capitulo anterior: Eli, la descubrir su pasado, busca enfrentarse ahora a todos los sentimientos que la acosan y a Sui, la cual revela por fin sus planes para con las dos jóvenes brujas. Sin esperanzas de poder salvar a Nozomi, Eli escucha las palabras reconfortantes de la bruja de la luna que le causan un sentimiento de angustia dentro de ella.
Disfruten el penúltimo capitulo, ahora si, lo digo en serio; si no que mis musas se separen... !Espera un momento! :(
Eli
El ruido a mí alrededor no era nada comparado a lo que sentía dentro de mí en ese momento; no era tan doloroso como el silencio que dejo el rastro de la voz de Nozomi. A pesar de que los lamentos de los habitantes del bosque, los sollozos de las cinco chicas mágicas y la frenética risa de Sui calaban el ambiente como si fueran explosiones, el insonoro silencio de Nozomi era lo que más me lastimaba.
Sus labios se seguían moviendo. Podía ver detenidamente como de sus labios salía una tenue voz, un murmuro que solo era escuchado por ella misma. El tiempo se había detenido a mi alrededor, solo podía apreciar como lentamente los labios de Nozomi se movían, repitiendo una y otra vez las misma palabras: «Tranquila, Eli, yo te salvare…»
Mi corazón latía con fuerza; era insoportable el dolor contra mi pecho. Me costaba respirar, y más al ver a Nozomi susurrar las mismas palabras. Trataba desesperada de acercar mi mano a ella, lentamente, sintiendo como el frío viento me calaba en la piel; ni siquiera podía hacer eso, mi mano se quedaba paralizada solo viendo y esperando a llegar hacia donde estaba Nozomi; ya no podía tocarla, ya no podía tenerla junto a mí, solo podía ver distante como era aprisionada por los tallos de flor que escalaban más rápido por su cuerpo.
Deje caer debilitada mis brazos a mis costados y no intente de nuevo acercarme a Nozomi. Desvié la mirada de ella; ya no quería verla más, no podía seguir viendo como sus labios se movían, no quería seguir viendo como sus ojos se cristalizaban por cada segundo que pasaba. Me quería alejar de ella, quería correr, quería salir huyendo…, pero algo dentro de mí me lo impedía, y sabía a la perfección lo que era: Aun quería con todas mis fuerzas tratar de protegerla; era el sentimiento que me hacía permanecer a su lado.
Desvié la mirada y vi a mí alrededor. Vi como el campo de flores se iluminaba tenuemente con la luz plateada de la luna. Vi a las cinco familiares de las brujas, sollozando, ocultando la mirada; con un sentimiento de resignación mostrado en sus rostros. Por último, mi corazón se aceleró al encontrar la mirada plateada de aquella mujer que tanto daño había hecho. Sus ojos permanecían perdidos en mí, viéndome, examinándome como si pudiera ver a través de mí, como si supiera lo que estaba pensando en ese momento.
Sui dio un paso hacia nosotras y yo volví de nuevo a la realidad; saliendo de la vorágine de sentimientos y preocupaciones que me acosaba en ese instante. Di un respingo nervioso y desvié mi mirada de la de ella. Apreté los parpados y los dientes, tan fuerte que sentí dolor al hacerlo.
—Levántate —Dijo ella, con una voz ronca y suave—. Haz lo que te digo…
Apreté con fuerza los puños. En ese momento, al escuchar una vez más la voz de Sui entre todo el escándalo que me rodeaba, lo único que podía sentir era ira y molestia. La odiaba, odiaba a la mujer que lentamente se acercaba a mí.
Mantuve mi mirada en el campo de flores y de soslayo vi las piernas de Sui cerca de mí. Fui subiendo la mirada encontrándome con la horrible sonrisa que permanecía en su rostro; su sonrisa inmutable que desaparecía en ocasiones solo para mostrar la locura que la caracterizaba. Por último la vi a los ojos y sentí como mi corazón dio un fuerte golpe contra mi pecho. La odiaba tanto que no sabía cómo controlar este sentimiento.
—Sé que eres idiota, pero no sorda —La luz negra de sus manos apareció repentinamente, iluminando las flores debajo de mi—. Haz lo que te digo si no quieres que termine con todo de una maldita vez…
—¿Y crees que te haré caso? —Dije entre dientes, más para mí que para ella. Pero cuando Sui me escucho, sentí como su mano se precipito hacia mí, tomándome del rostro, estrujando mis mejillas con fuerza, hasta que, contra mi voluntad, me fui levantando ya que Sui me obligaba a hacerlo.
Puse un pie en la tierra y sentí como el agarre que aprisionaba mis mejillas se hacía más fuerte. Trate de oponerme, pero Sui me obligo a verla a los ojos; estaba muy cerca de ella. Podía sentir el aliento caliente que salía de sus labios y me golpeaba el rostro. Podía ver detenidamente como la sonrisa en sus labios se hacía más grande y sus ojos se abrían demencialmente.
—Temo que no escuche muy bien lo que dijiste —El agarre de sus manos se hizo más fuerte—. ¿Puedes repetirlo? Quiero escuchar tu voz una vez más, solo una, para que después no la tenga que escuchar nunca más —Lance un suspiro y trate de aguantar el dolor que ya escocia en mi rostro.
No quería gritar. A pesar del dolor, no quería darle la satisfacción y cumplir su cometido de verme sufrir, tenía que ser fuerte y mantenerme firme, tenía que hacerlo…, pero, al pensar de nuevo en Nozomi, ya no sabía porque lo seguía haciendo.
—¿Te sientes molesta por algo en especial? —Dijo ella con voz burlona— ¿Acaso quieres que todo termine de una vez? —La mirada de Sui se enserio y su sonrisa desapareció; dibujando una horrible mueca en sus labios—. No te preocupes, yo también quiero que termine —Dijo con una voz mecánica y que parecía que no le pertenecía a ella—. Pronto esto se terminara, pronto esto se acabara por fin cuando tú… —Mi rostro entero ardió al sentir como los dedos de Sui me presionaban más las mejillas, y no solo eso, ya que la magia negra de sus dedos había aparecido y me escocia en la piel. Sentía el ardor que me producía su magia en todo mi rostro—, cuando tú mueras y me des lo que me arrebataron hace mucho tiempo… —Intente ser fuerte y soportar el dolor en mi rostro, pero era lacerante y no sabía cuánto podría aguantar sin liberar un grito que desesperado quería salir—. ¿Te duele? ¿Quieres gritar de dolor? Créeme cuando te digo que este dolor no es nada comparado a lo que yo he sufrido —Un atisbo de sonrisa apareció en los labios de Sui y una tenue risa salió de ellos—; y no es nada comparado con lo que pronto sentirás.
De mi boca comenzaron a salir ligeros quejidos. Pero, antes de que el grito saliera de mi boca, los dedos de Sui se abrieron liberando por fin el agarre.
Me mantuve de pie viendo como Sui se alejaba de mí. Sintiendo el ardor en mis mejillas que me quemaba cada que el frío viento golpeaba en mi cara. Mis manos temblaban, y no sabía si era por el dolor que sentía o por la furia de ver a Sui alejarse.
—El ritual está por comenzar —Dijo Sui mientras veía hacia las sombras del bosque que se amontonaban más a nuestro alrededor—. Tenemos que apurarnos antes de que la luz de la luna se apague —Sui, al igual que yo, miramos hacia el cielo, donde la gran luna iluminaba con su luz todo el campo de flores—. Pronto todo terminara, pronto todo lo que he estado deseando se cumplirá... Shirome…, solo espérame un poco más —La mano de Sui se dirigió a su corazón, pude ver como de sus ojos se deslizaba una solitaria lagrima, pero, al contrario de sentir pena o condescendencia por ella, lo único que hacía era que mi ira se incrementara; ¿cómo podía ser tan descarada?
Di un paso hacia el frente, llamando la atención de Sui, pero, antes de que continuara, la voz de Nozomi me detuvo.
—No lo hagas, Elichi —Sentí que me faltaba la respiración al volver escuchar su voz. Dentro de mi cabeza fluyeron los sentimientos angustiantes que me provocaban sus últimas palabras.
—Tiene razón, es mejor que no te muevas de ahí —Dijo Sui viéndome por encima del hombro y comenzando a caminar hacia Kazami, la cual había estado forcejeando todo el tiempo con Rin ya que aún no conseguía apartarla de lado de Hanayo—. Déjala ya, Kazami. Si no la puedes controlar entonces yo… —La luz negra de las manos de Sui se encendió una vez más, apuntando hacia donde estaba Rin y Hanayo.
—¡No! ¡Espere! No puede hacerle esto, ella es…
—Lo debiste de haber pensado antes de que… —la mirada de Kazami mostró pena y, al instante, la luz negra de Sui desapareció—. Solo aléjala de mí, o deja que muera junto a la idiota bruja del sol.
Kazami soltó por fin a Rin y la dejo ir junto a Hanayo, ella se trataba de mover a pesar de que aún estaba muy débil como para hacerlo
—Y bien, a quien de estas inútiles familiares elegiré para que me ayude a iniciar el ritual de sangre.
—Sui-sama, yo le ayudare —Dijo Kazami mientras se acercaba a ella.
—No, ya has hecho suficiente, ya no te necesito ni quiero que te metas en mi camino.
—Pero, Sui-sama, yo…
—No quiero que te pase nada… —Una sonrisa tonta apareció en los labios de Kazami al igual que un rubor rosado abarco sus mejillas.
—Me pregunto a quién de todas elegiré para que me ayude con el ritual… —Sui paso su mirada por todas nosotras, empezando por las cuatro familiares de las brujas—. Quizás Nico; podría acabar pronto con tu desagradable actitud… —Pude ver como Nico apretaba con frustración los dientes y los parpados—. O quizás escoja a la chica vampiro; esa que tanto lucho por salvar a su amada… —Mi corazón dio un fuerte golpe contra mi pecho—. O a la chica muerta que cree que con salvar a Hanayo podrá regresar a la normalidad. O a su novia que es incluso más ingenua que quiere ocultar toda su verdad entre sus lágrimas… —Sui suspiro exageradamente y negó con la cabeza—. No, todas ustedes son tan inútiles, ninguna me sirve —La mirada de Sui se dirigió un segundo hacia mí y vi como su sonrisa se hacía más grande. Pero no permaneció viéndome sino que dirigió su mirada a mi lado, hacia el mismo sitio en el que estaba Kotori lamentándose junto a Hanayo—. Creo que ya tome una decisión. Mi ayudante no puede ser otra que la chica que me ayudo tanto en estos días, la cual las trajo hasta aquí traicionando su confianza e hizo todo esto posible —Sui dio un par de pasos hacia Kotori, la cual ocultaba su mirada en el pecho de Hanayo—. Sera un placer volver a trabajar contigo, pajarita.
Sui dio un par de pasos más pero se detuvo de pronto. La razón del porque lo hizo fue por la misma que mi corazón comenzó a palpitar otra vez con fuerza. Y es que no pude evitar sentirme sorprendida al ver como el cuerpo de Hanayo se movía con insistencia. Hanayo se retorcía entre las lianas de las flores que le aprisionaban; movía su boca desesperada pero de ella no salía ningún sonido.
—¿Tienes algo que decir cariño? —Dijo Sui burlona mientras comenzaba a caminar de nuevo—. Vamos, puedes decirme lo que quieras. ¿Por qué no hablas?
—¡Déjala en paz! —Fue el grito estridente de Kotori, el cual incluso corto el ambiente a nuestro alrededor—. Haz lo que quieras conmigo pero no la toques a ella.
—Eso es justo lo que quería escuchar —Sui libero un tenue risa—. Entonces, si te ofreces voluntariamente —Sui llego a lado de Kotori y la levanto por fuerza tomándola del brazo—, comienza con el ritual de sangre ahora mismo.
—Puedes matarme si quieres pero yo no… —La luz negra de Sui se encendió en la mano que no tomaba a Kotori—. ¿Crees que me puedes asustar con eso?
—No te hagas la valiente conmigo —Dijo Sui en un fuerte susurro—. ¿Crees que puedes solucionar todo con tu muerte? Eres una inútil que no puede hacer nada sin Hanayo. Aunque no mueras ahora, lo harás cuando ella se convierta en Bruja protectora… —Una sonrisa de satisfacción se dibujó en el rostro de Sui—. Ahora, vas a hacer lo que te digo si no quieres…
—¡Déjala! —Grite enfurecida, ya no podía seguir viendo como Sui se salía con la suya y lastimaba a Kotori—. ¡Suéltala de una maldita vez!
Pero, ante mis palabras, la sonrisa de Sui se hizo más grande causándome verdadero terror. Sus ojos se ensombrecieron a pesar de la luz plateada que chisporroteaba en ellos, y, de pronto, tan rápido como un fulgor, la luz negra de las manos de Sui fue directo hacia Kotori, golpeándola al instante en una de sus alas.
Todo sonido fue opacado por el bramido de dolor de Kotori. Sus alas blancas pronto se tiñeron de rojo. Sangre carmesí se deslizaba desde ellas y se retorcían en su espalda, como si tuvieran vida propia. Su cuerpo entero comenzó a temblar y la risa de Sui apareció una vez más mientras con fuerza presionaba la mano de Kotori.
Me quede paralizada al ver como la sangre carmesí escurría por las alas de Kotori. Comencé a caminar hacia ellas, preocupada, sintiéndome culpable por los gritos de dolor que salían desesperados de la boca de Kotori.
—No des ni un paso más —Dijo entonces Sui, haciendo que me detuviera al momento mientras que su luz negra me apuntaba ahora a mí—. ¿Te gusto el espectáculo? Esto fue lo que me hiciste hacer. Ahora —Su mirada se dirigió de nuevo a Kotori— vez lo que esa idiota humana te hizo. Si no quieres que vuelva a pasar entonces…
—N… Nunca lo hare… —Kotori apretaba con fuerza los dientes, intentando soportar el dolor. Su voz salía entrecortada y era difícil de entender—. Puedes… matarme… si quieres, pero yo no… te ayudare…
—Eres terca, pero estoy segura que… —La luz negra de Sui resplandeció otra vez. Yo trataba de acercarme a ella pero incluso Sui se quedó inmóvil al ver como Hanayo se retorcía con más fuerza a sus pies—. Estas haciendo sufrir a la pobre Hanayo. ¿Realmente quieres seguir con esto?
Kotori bajo la mirada al igual que lo hice yo, siguiendo su trayectoria y encontrándome con la mirada de Hanayo, la cual estaba llena de lágrimas y trataba desesperada de hablar.
—K… Kotori… —Logre escuchar ese único murmuro proveniente de ella, de la misma forma que escuche cuando dijo el nombre de Rin hace un momento.
Kotori comenzó a respirar con dificultad. La sangre que manchaba sus alas brotaba desesperada y caía a la tierra. Su piel estaba pálida a tal punto de parecer que estaba muerta en vida. Ella levanto sus manos lentamente, resignada. Kotori apretó los parpados y lágrimas corrieron alrededor de sus mejillas. Mi corazón en ese momento latía tan apresurado que ya era incontrolable. Las manos de Kotori se iluminaron de magia y de ellas salieron cinco flamas de color ámbar.
—Vez, no era tan difícil, ahora podrás ir con tu ama…—Sui soltó a Kotori y la dejo caer al suelo—. No creo que te quede tampoco mucho tiempo de vida. Considéralo un pago extra por haberme ayudado. Ahora te podrás reunir con Hanayo y estarán juntas, aunque sea en la muerte.
Kotori se dejó caer a la tierra, cerca de Hanayo. Quizás era verdad lo que decía Sui, a ella no le quedaba mucho tiempo de vida. Lo sabía porque frente a mi vi un horrible suceso que me hizo querer romper en llanto, y es que, a pesar de que Kotori apenas si se podía mover, comenzó a arrastrarse a un lado de Hanayo, y ella, como pudo, movió su mano y tomo la de Kotori; aunque se veía muy débil como para mantener con fuerza el agarre.
Las cinco flamas que se habían creado con la magia de Kotori comenzaron a envolver el cuerpo de Sui. Ella, con su luz negra, las envolvió y parecía que podía incluso controlar su trayectoria. Las luces se fueron dispersando, envolviéndonos y encerrándonos en una especie de círculo. Las sombras que venían del bosque se detuvieron cuando la luminiscencia ambarina se hizo más fuerte y se quedaron a una distancia considerable de nosotras.
De pronto, el crujir de los tallos de las flores se hizo más fuerte.
—Ya es hora… —susurro Sui, mientras se acercaba a mí, con su luz negra aun encendida en sus manos. Yo trate de dar un paso hacia atrás, pero no fue su magia ni una fuerza extraña la que me impidió hacerlo, sino que fueron sus ojos que me miraban fijamente y no se apartaban de mí, era como si tuvieran una fuerza paralizante; una fuerza que expresaba locura y demencia—. Tengo que darte algo, Elichi… —dijo ella con voz burlona. Sus labios esbozaron una siniestra sonrisa. Sus manos me apuntaron y repentinamente, un fulgor negro apareció frente a mí. Una flama se materializo en sus dedos y, engullida de magia, apareció el guardapelo de Hanayo.
Después de que las flamas negras desaparecieron, el guardapelo colgó de su cadena en las manos de Sui. Lentamente ella lo fue acercando a mí. Trate de retroceder al ver el guardapelo cerca de mí; me aterraba verlo ahora que sabía su verdadera función.
Sui me tomo del brazo. La vi directo a los ojos, sintiendo su pesada mirada en mí. Una vez más sus manos apretaron más su agarre contra mi piel y después, cuando menos lo pensé, ella llevo la cadena del guardapelo cerca de mi cuello y lo dejo caer contra mi pecho.
Al instante sentí como el frío metal del guardapelo quemaba mi piel, pero no era solo la ilusión por lo frío que era el metal sino que realmente sentía como quemaba vivamente mi pecho.
—No lo pierdas. Si lo haces juro que no te perdonare… —Dijo ella mientras retrocedía sin despegar su mirada de mí—. Todo terminara antes de lo que piensas, te prometo que seré amable por ser tu primer sacrificio… —Sui dejo salir una horrible risa—. Lo siento, quise decir, tu segundo sacrificio… —La risa de Sui se hizo más fuerte—. Eso quiere decir que no tengo que ser condescendiente contigo, puedo hacer lo que yo quiera con tu cuerpo, hasta que grites de dolor… —La mano de Sui se acercó a mí—. Te haré gritar hasta que no puedas más. Deseo escucharlo, deseo poder verte sufrir; ver cómo te quejas más y más —Un escandaloso suspiro salió de sus labios—. No puedo esperar a que tu voz resuene con un horrible eco en todo el lugar, que tu dolor llegue a mis oídos, hasta que no te quede aliento con el cual gritar. Vamos, Elichi, ¿me dejaras escuchar cómo sufres? ¿Me dejaras escuchar la voz que usarías cuando estas al borde de la muerte? —De pronto una luz blanca salió de debajo de nosotras—. No puedo esperar más.
La luz blanca no pertenecía a una magia que hubiera visto antes, ni siquiera salía de las manos de Sui o de Kazami, sino que salía de las flores debajo de nosotras. Las enredaderas volvieron a crujir una vez más. Mi mirada se desvió de la locura mostrada en el rostro de Sui para ver debajo de mí, donde me encontré que a Nozomi la aprisionaban más rápido las enredaderas. Su cuerpo ya estaba casi envuelto por los tallos de las flores y ahora la levantaban lentamente en el aire; poniéndola frente a Sui y frente a mí, y no solo eso, ya que a Hanayo le pasaba exactamente lo mismo; ella se retorcía con fuerza e intentaba gritar; podía ver claramente como su garganta se dilataba buscando que una voz saliera de ella, pero no podía hacerlo. Las enredaderas subieron más por el cuerpo de ambas chicas y las envolvieron como si estuvieran en un capullo. Las luces blancas se alzaron y rodearon todo el lugar —como si fueran pequeñas luciérnagas—, hasta donde las flamas ambarinas de Kotori nos rodeaban. Las flores entonces adquirieron otro color, el color purpura de la magia de Nozomi y el dorado de la de Hanayo. Ambas luces brillaron con fuerza y yo, en ese momento, supe que el ritual de bruja estaba comenzando por fin.
El viento comenzó a bramar con fuerza y las luces blancas que había en el aire comenzaron a volar libremente en todas direcciones; combinadas con las luces doradas y purpuras de la magia de las dos brujas, se podía decir que era un espectáculo hermoso, pero yo no lo pensaba así, ya que sabía muy bien que ese era el ritual del que tanto escapaban las dos brujas y del que aún no tenía conocimiento de lo que pasaría después de que terminara. Solo sabía que la ambición de Sui terminaría con la vida de ambas brujas y con la mía propia. Ya no tenía tiempo de pensar en una forma de salvarlas, ya no sabía que más hacer; mi tiempo se había terminado.
Entonces el ardor que brotaba de la cadena dorada del guardapelo se hizo más fuerte. Era como si el guardapelo quisiera entrar dentro de mí; quemando y derritiendo mi piel, era aún dolor insoportable que no podía aguantar más. Apreté con fuerza los parpados y trate de soportar el dolor, mis rodillas se doblaron y pensé que caería al suelo, pero antes de eso, la mano de Sui me volvió a tomar.
—Pensé que eras fuerte —me dijo suavemente—. ¿Dónde quedo esa fortaleza que mostrabas? —Una tenue risita burlona salió de sus labios—. ¿Acaso era todo mentira? No me esperaba menos de ti; de una humana tan mediocre como tú.
Sui comenzó a retroceder y cuando lo hizo, las puntas de su cabello se fueron iluminando lentamente, como si adquirieran un nuevo color. El color dorado, parecido al de la magia de Hanayo, se mezclo con su cabello negro y después lo hizo el purpura perteneciente al color de Nozomi. Su cabello entero brillo intercalando el color dorado, el negro y el purpura. De pronto, la magia de los dedos de Sui apareció de nuevo, ahora con la magia de Nozomi; con un vivió color purpura mezclado con negro que me parecía horrible de ver, y que cuando su magia se convino con la de Hanayo sentí como mi corazón dio un brinco doloroso dentro de mí.
—¡Por fin! —Grito emocionada Sui con una voz muy aguda—. Por fin lo tengo… —Su voz en ese momento me pareció horrible de escuchar, realmente ahora sí que parecía completamente fuera de sí, ni siquiera llamarle loca bastaba con lo que veía frente a mí. Tenía un rostro de completa demencia y una sonrisa enorme que parecía irreal y horrible—. Ya falta poco para tenerte junto a mí… —Sentí su pesada mirada en mí; un escalofrío me heló por completo los hueso al sentirla—. Solo espera un poco más, mi amada Shirome. Tranquila, yo te traeré junto a mí.
Los fulgores blancos que nos rodeaban se hicieron más tenues. Mi corazón en ese momento latía desenfrenado, ya no sabía que más hacer. La magia que de las manos de Sui salía me dejaba aturdida y todo sonido a mi alrededor parecía haber desaparecido. Entonces en ese momento volví a escuchar dentro de mi cabeza la voz de Nozomi: «No te preocupes, yo te salvare». Pero ya no tenía esperanza de que eso se hiciera realidad al ver como Sui disfrutaba el hecho de haber logrado sus propósitos.
—N-Nozomi… —Murmure—. ¿Qué puedo hacer si yo no…?
—Ya no puedes hacer nada, Elichi… —La voz de Sui me saco de mis pensamientos. La mire incrédula y vi como su insana sonrisa se acrecentaba más y sus ojos se encendían de plateado por la magia que salía de ellos—. Es el final, ya no podrás hacer nada para evitar el destino que fue dispuesto para ustedes…
De la mano de Sui volvió a aparecer una flama negra. La magia de Sui se ilumino con un tenue brillo metálico. Entonces, de pronto, frente a mis ojos se materializo en la mano de Sui una daga muy bien conocida por mí. Mi cuerpo entero comenzó a temblar y con desesperación trataba de controlar mi apresurado corazón que ya golpeaba contra mi pecho intensamente. Mis piernas comenzaron a temblar frenéticamente, y claramente pude sentir el frío metal de la daga que una vez me hirió en el mismo lugar. Mi mano se levantó temblorosa, lentamente, hacia mi garganta. Sentí dolor al recordar como Hanayo en el pasado hizo un corte que casi acaba con mi vida.
Sui tomo la daga del mango, firmemente, con la flama negra aun engullendo la parte del filo. La sonrisa en Sui me pareció que se hacía más grande. Cada respiración que salía de mi boca me quemaba la piel.
Sin despegar la mirada de mí, Sui se fue acercando, paso a paso, haciendo crujir con cada paso las flores debajo de ella, haciendo que la daga en sus manos se moviera de un lado a otro, como si se tratara de burlar de mí; de mi aparente fin. Cuando tuve a Sui de frente, cuando tan solo unos centímetros de distancia me separaban de su horrible rostro y de sus ojos que en todo momento me veían, comencé a temblar. Mi cuerpo se sintió extraño, no era un temblor normal, tenía miedo pero eso no era lo que predominaba en mí, sino que algo más extraño sentía recorrer cada rincón de mi cuerpo. Era como en estremecimiento ocasionado, no por los ojos de Sui, ni por su rostro cerca de mí, ni siquiera por la daga que empuñaba cerca de mi rostro, sino que era algo que no comprendía aun.
—¿Me pregunto cómo será tu sangre? —Dijo ella en un susurro. Su aliento me golpeo el rostro; lo sentía como si fueran navajas contra mi piel—. Dime una última cosa, Elichi… —La mano que no sostenía la daga se fue acercando a mí. Sentí su fría piel contra mi rostro y, aunque repudiaba a esa mujer como para pensar que su mano parecía irritarme la piel, realmente sentí un ardor cuando ella me tocó con sus fríos y rígidos dedos—. ¿Qué se siente que no puedas hacer nada para salvar a la persona que amas? —Mi mirada se ensancho al escuchar sus palabras y al instante, y sin siquiera titubear, conteste:
—Quien lo sabe mejor que tú… —Por primera vez me sentí confiada, por un segundo sentí que las cosas no terminarían como lo estaban a punto de hacer, pero esa confianza despareció cuando la daga subió peligrosamente hacia mi cuello.
—¿Es fría? ¿Te dolerá? —Sui deslizo el filo por mi garganta, pero no para hacerme daño, sino que solo pude sentir como la magia de Sui se mezclaba con el frío metal; haciéndome sentir una sensación extraña que me recordó cuando la daga perforo mi garganta en el pasado—. Estoy impaciente por terminar con todo. Será un placer que tú seas el nuevo recipiente para traer de vuelta a mi amada Shirome —Cerca de mí, y sin despegar la daga de mi cuello, Sui se acercó a mi mejilla con sutileza. Su voz se fue haciendo más suave y susurrante—. ¿Te gusta, Elichi…? ¿Te gusta cómo van a terminar las cosas? —Desvié la mirada ya que Sui dirigía lentamente su cabeza de nuevo frente a mí, haciendo que sus labios estuvieran a centímetros de los míos. Mire hacia otro lado y, cuando lo hice, me encontré de nuevo con la mirada de Nozomi que me veía con el ceño fruncido, aunque en ese momento no sabía si me veía a mí o a Sui, pero cuando me di cuenta, ella apretó con fuerza sus dientes y algunas arrugas aparecieron en su frente. Solo pude salir de ese trance cuando escuche de nuevo la risa burlona de Sui que, al parecer, también veía la reacción en Nozomi—. ¿Te molesta, cariño? —Los ojos de Sui brillaron con malicia y burla al ver como el cuerpo de Nozomi temblaba entre las enredaderas de las flores—. Podría acercarme más, podría hacerlas sufrir un poco… —Sus labios se volvieron a acercar a mí y, aunque esta vez trate de desviar la mirada otra vez, Sui puso la daga más cerca de mi cuello, sintiendo que con un pequeño movimiento el filo ya cortaba mi piel—. ¿A que sabrán los labios de esta estúpida humana? ¿Los has probado, Nozomi? —Un quejido salió desde el fondo de la garganta de Nozomi y sus ojos mostraban verdadera ira—. ¿Me pregunto si son tan dulces como los de tu madre? ¿O tan amargos como el sabor de la desesperación y el odio? Supongo que prefiero el amargo de sus labios… —Sentí como la respiración de Sui enfrió mis labios. Estaba muy cerca de mí y yo ya no aguantaba sentir como el filo de la daga perforaba mi piel y como los labios de la mujer que odiaba se intentaban unir a los míos.
Apreté con fuerza los labios, cerré los ojos y todo a mí alrededor desapareció de pronto. Solo esperaba que el aliento de Sui chocara contra mis labios, solo esperaba a que ella uniera por fin su desagradable rostro al mío, ya que no podía hacer nada más. Estaba tan frustrada en ese momento, ya no sabía qué hacer, pero no le daría a Sui la satisfacción de ver el pánico que sentía al tener sus labios tan cerca de mí.
—Aléjate… —Como si fuera un sonido de ultratumba salió la voz ronca e indescifrable de Nozomi—. No la toques, sino…
—¿Sino que? ¿Qué me harás? Ya no puedes hacer nada, Nozomi… Tu tiempo se acabó… —Sui por fin se separó de mi lado, haciéndome sentir un gran alivio—. Si yo quiero puedo… —Aunque ese alivio duro poco ya que de un momento a otro sentí ardor en mi mejilla y el sonido de la bofetada que me propino Sui resonó con eco dentro de mi cabeza—, puedo hacer esto y tú no podrías detenerme ni hacer nada para impedirlo… —Sui presiono con fuerza los puños y cuando quise retroceder al ver cómo me veía con regocijo y odio mesclado, ella me alcanzo dándome un golpe fuerte en mi rostro—. Lo vez, vez lo vulnerable que puede ser esta humana… —Mi rostro entero se entumeció y todo sonido a mi alrededor se difumino—. Es tan fácil… —El castigo aun no terminaba. Sui me tomo del cabello y me comenzó a jalar hacia ella. En mi garganta tenia ahogado un grito, pero no quería gritar, quería mantenerme firme y mostrar fortaleza frente a Sui; al menos debía de intentarlo—, es tan fácil hacerla sufrir. Es tan débil, tan estúpida como para poder defenderse por su cuenta. ¿Dime, Nozomi? ¿Acaso no lo pensaste ni una sola vez? ¿No pensaste que ella era una carga para ti? ¿Qué solo estaba contigo porque quería que la protegieras? —Nozomi frunció el ceño con más fuerza y yo, al ver como se dirigía a ella, me comencé a mover desesperada tratando de que Sui me soltara del cabello—. ¡Contesta maldita sea! —Bramo ella con furia—. Se lo que piensas, claro que lo sé, sé que siempre pensaste lo difícil que era protegerla y lo inútil que era cada que la tenías cerca de ti —Con una risa llena de locura, Sui me aventó al suelo y, al caer contra la fría tierra, esta vez un ligero gemido de dolor logro salir de mi boca—. Pues ahora ya no tiene quien la proteja, ni tú, Nozomi, ni nadie podrá cambiar el hecho de que esta inútil humana morirá de la forma más mediocre que puede.
La flama en la daga que sostenía Sui se hizo más grande. Sus ojos mostraban verdadera locura mientras se iluminaban con fulgores mágicos de todos los colores de las brujas a las que les había arrebatado la magia. Un hilo de luz comenzó a aparecer en sus ojos; era como si de ellos salieran lágrimas de luz que se precipitaban hacia la tierra, donde las flores brillaban del mismo color que caían a ellas. Me intente levantar del suelo pero cuando lo intente, sentí como Sui me golpeaba con sus pierna haciendo que no tuviere posibilidad de levantarme. Un grito se ahogó en mi garganta. Ya no soportaba más dolor, ya no aguantaba más, estaba llegando a mi límite.
—¡Déjala por favor! —Grito Nozomi y, cuando lo hizo, mi corazón se volvió a acelerar, ya que por primera vez en todo el tiempo que nos encontrábamos ahí, ella mostraba una emoción sincera en su rostro. Lagrimas se deslizaban por sus mejillas y su rostro mostraba dolor y congoja. Su cuerpo entero temblaba, pero ya no era por enojo, y estaba segura que el sentimiento que trasmitía en ese momento era de frustración y desesperación—. Ya no le hagas más daño.
—Debiste de haberlo dicho antes —Sui no despegaba su mirada de mí. Con dificultad me trataba de levantar de nuevo—. ¿Por qué no hablaste cuando debías? Te has mostrado tan fría con ella en todo este tiempo que solo pensé que te estabas resignando. Dime, Nozomi, ¿realmente quieres proteger a esta chica, o solo la estás haciendo sufrir con tu indiferencia?
—Yo nunca…
—Ella nunca me hará sufrir por eso… —Mi voz salió entrecortada y entre una fuerte tos. Todo mi cuerpo dolió cuando intente seguir hablando—. Te lo dije…
—¿Decirme que? —Sui me miro atenta. Su rostro cambio, parecía un poco desconcertada por volverme a escuchar hablar a pesar de la situación en la que me encontraba.
—No soy como tú… —Dije. Sui ensancho incrédula su mirada y la mano con que sostenía la daga comenzó a temblar—. Nunca me podría enojar con Nozomi por no ser sincera conmigo… —A pesar del dolor en mi cuerpo, conseguí dibujar una fugaz sonrisa en mis labios—. A veces tengo miedo de que ella sea fría conmigo… —Las ganas de llorar me ganaron esta vez. Sentía como mi voz se quebraba y las frías lágrimas corrían por mis mejillas hasta llegar a mi pecho—. A veces siento que no es sincera del todo, pero no la culpo ya que no llevo mucho tiempo de conocerla… —Comencé a sollozar con más fuerza y cada vez me costaba más hablar—. Pero, a pesar de la personalidad que tenga Nozomi, a pesar de que me lastime y que yo la lastime a ella, yo estoy segura de una sola cosa que se sobrepone a todo lo malo… —Con una amargo sollozo y mirando a Sui fijamente, exprese lo que desde el fondo de mi corazón sentía y lo que pensé que sería lo último que dijera—: Yo amo a Nozomi como no tienes idea. La amo porque ella me mostró este sentimiento que era nuevo para mí. A pesar de que muera, yo la seguiré amando por toda la eternidad… —Mire a Nozomi, viendo como las lágrimas salían con desesperación de sus ojos y como me miraba atónita—. Te amo, Nozomi, te amo desde que éramos niñas. Tú me enseñaste algo que yo no sabía que tenía…—me mordí el labio inferior para controlar mis sollozos—, me enseñaste a ser feliz a pesar de todo lo malo que nos pasó.
Entre gemidos silenciosos que salían de mi boca, entre el denso silencio que solo era corrompido por el sonido del viento bramar, en ese momento, al ver como lloraba Nozomi, me sentí tan miserable y triste como nunca lo había hecho. Su mirada brillaba con la luz de sus lágrimas y de la luna plateada. Sus labios estaban empapados y el color rosa de ellos parecía mágico e irreal, al igual que su piel mezclada con el brillo de sentimientos sinceros que por primera vez en mucho tiempo me mostraba. Sus ojos brillaban con aquel lejano sentimiento que compartimos en su cabaña, cuando declare mi amor por ella; cuando me rechazo; ese momento en que sentí sus labios cerca de los míos; compartiendo lo que sentía por ella. Tenía miedo de que eso por fin terminara.
Apreté los ojos y deje salir toda mi pena. Sin contenerme comencé a llorar desesperada solo esperando mi inminente final. Ya no tenía esperanzas, todo se había terminado para mí.
Y, como lo pensaba, todo la muestra de cariño que le exprese a Nozomi, solo había servido para que la autosatisfacción de Sui aumentara, ya que la horrible sonrisa en su rostro permanecería. Pero esta vez me dio verdadero terror verla a los ojos, ya no podía soportar más que se burlara de mí, y más cuando había dicho lo que en mi corazón habitaba.
Sin decir nada, ella se acercó a mí. Me intente levantar de la tierra una vez más, y esta vez Sui no me lo impidió, ya que con su mirada seguía cada acción que hacía. Ella estaba frente a mí, pero no decía nada, solo me vía con una sonrisa de autosuficiencia, como si hubiera por fin logrado todo lo que deseaba. La daga engullida en magia se volvió a levantar peligrosamente y de nuevo la sentí contra mi piel; en mi cuello donde el filo por fin reabrió aquella vieja herida hecha por Hanayo. Esta vez sí grite, grite con una voz desgarradora que incluso se confundía con el sonido del fuerte viento. Comencé a llorar más desesperada; realmente tenía miedo de morir. Lo único que me mantenía de pie era el sonido de los sollozos de Nozomi, y no solo de ella, ya que ahora escuchaba los lamentos de las demás chicas.
La magia que desbordaba en los ojos de Sui desprendió más luz. Su cabello también se pigmento de los colores de las dos jóvenes brujas. Entonces el lugar comenzó a cambiar cuando sentí como la cálida sangre recorría alrededor de mi cuello. Las flamas ambarinas que había creado Kotori comenzaron a lanzar chispas, chispas que iluminaron todo el lugar.
Sui bajo la daga más abajo, hacia mis piernas; ya sabía lo que seguía, ella terminaría con todo. Las flamas de Kotori crecieron y, cuando sentí que el hilo de sangre que recorría mi garganta bajaba por mi pecho, estas comenzaron a resplandecer más con una luz cambiante entre el rojo y el ámbar.
Sui llevo el cuchillo a mis piernas y corto de nuevo, en el mismo lugar en el que lo había hecho Hanayo. Volví a gritar y, cuando lo hice, mi corazón comenzó a golpear con fuerza en mi pecho. Era un dolor incontrolable el que sentía dentro de mí, sentía como un insano calor me entumecía todo el cuerpo, la piel, no sentía mis extremidades, ni siquiera sabía por qué seguía plantada frente a Sui si ya no sentía nada de mi cuerpo; solo el latir desesperado de mi corazón.
Aturdida mire hacia abajo, viendo como la sangre salía de los cortes de mis piernas y gota a gota caía a las flores debajo de mí, manchándolas con un repugnante color que, combinado con las luces de Nozomi, era incluso aterrador de ver para mí.
—Este es el final —Murmuro Sui. La volví a mirar y vi como por fin, después de tanto tiempo, su sonrisa desaparecía y se mordía con fuerza los labios—. No lo voy a negar… —Sui frunció los labios y sus últimas palabras resonaron fuertes en mi cabeza—. Tú y yo no nos parecemos en nada —Los ojos de Sui volvieron aparecer y, de ellos corría sangre carmesí que manchaba toda su piel—, aun así, te puedo decir que el amor que sentíamos era verdadero…
La daga se aproximó peligrosa y súbitamente hacia mí y sentí como mi corazón dejo de latir. Baje la mirada viendo como Sui sostenida con sus manos temblorosas el mango de la daga y como traspasaba mi abdomen con ella, haciendo que la magia negra que la engullía se comenzara a apagar dentro de mi cuerpo.
Si así era mi muerte, al menos tenía que ver lo que más amaba, aquellos ojos esmeralda que adoraba y que no me cansaba de ver, aquellos ojos esmeralda que me mostraban un sentimiento único, aquellos ojos esmeralda que me enseñaron tanto con tan solo verlos, aquellos ojos esmeralda que… en un momento así me mostraban verdadero amor.
Mi visión se comenzó a difuminar, pero de pronto pude ver como las luces de Kotori adquirían un color completamente escarlata; un color brillante y difícil de ver. Los ojos de Sui comenzaron a brillar más y se iluminaron del mismo color que las flamas. Entonces comencé a sentir mi cuerpo pesado y caliente; como si me engulleran esas flamas que veía a la lejanía. Los lamentos de las chicas se hicieron más fuertes en mis oídos y no eran los únicos ya que los lamentos de la gente del bosque me calaron fuerte en los oídos y perforaron mi cabeza. Sin poder soportar más eso, apreté los parpados, creando a mí alrededor una profunda obscuridad. Sentí como mi cuerpo sucumbió a la debilidad y caí a la fría tierra, sintiendo de cerca las caricias de los pétalos de las flores y oliendo el aroma dulce que desprendían.
Espero que les haya gustado el capitulo. Bueno ¿Qué piensas que pase a continuación? Ya nos quedamos sin protagonista. ¿Nozomi conseguirá salvar a las demás? ¿Cómo lo hará? O Sui se saldrá con la suya y en el próximo capitulo saldrá Shirome... nadie lo sabe... Déjenme su opinión en las Reviews.
Lamento realmente mucho la demora, y no solo con esta, sino que también con mis demás historias, es solo que estoy pasando por un etapa diferente que me consume mucho tiempo, y apenas es la primera semana, no me quiero imaginar mas adelante. Así que de una vez aviso que las historias se subirán lentamente, pero se subirán, no dejare de escribir, y ya en encontrare la forma de organizar mis tiempos. Primero que nada quiero terminar con esta historia que se alargo mas de lo esperado, pero que aun as me sigue gustando.
Muchísimas gracias por sus Reviews en el capitulo pasado y por el apoyo que me dan; lamento la demora de nuevo y espero que sigan disfrutando de Hechizo.
SilentDrago: Gracias por seguir con la historia y, pasando a la review, tienes razón, yo tampoco apruebo lo que hace Sui, pero parece que es demasiado cínica para aceptar que lo que hizo fue completamente su culpa. Esa mujer esta perdida en su propia mente, creyendo que todo va bien pero... Quizás sea algo cliché el final, sí, yo digo que si, y pues Eli ya no se desmayo, eso es lo bueno, ¿verdad? Un saludo y gracias por la Review.
Rebe13: Y perdóname aun más por todo lo que tuviste que esperar para leer este capitulo,. Espero que sigas disfrutando la historia, y si, Sui parece muy mala, pero estoy seguro que tiene sus razones dentro de su cabeza; aunque ya se esclareció como piensa en realidad. Gracias por tu Review y espero que sigas disfrutando la historia.
Robin Schultz: jajaja, me encanto la descripción de Sui; si es cínica y déspota, y esta increíblemente enferma de locura; quizás tenga un final trágico, quizás Nozomi lo resuelva todo, aun no se sabe como terminara Sui después de todo lo que hizo. ¡Tú cadena por fin funciono! Eli ya no se quedo inconsciente, eso es bueno para todos. Y también voto por la idea de la boda ahora mas que nunca, se merecen la felicidad eterna esas dos. Bueno, la vida de Eli no ha sido tan mal, quiero decir, a pesar de todo lo malo que le paso, aun tiene deseos de luchar por lo que ama, aunqu bueno, ahora todo por fin termino. Gracias por tu Review y espero sigas disfrutando la historia.
Sin Más, Muchas Gracias Por Leer y Por sus adorables Reviews, las cuales me dan ánimos para escribir (y lo digo en serio ya que esta semana una personita llamada Jaidysita, me dejo varios Reviews en mis demás historias en un momento donde no sabia si continuaría escribiendo o lo dejaría por la paz para concentrarme en mis estudios ¡realmente se los agradezco encarecidamente!
