Muy Buen Día. Espero que estén disfrutando este día o lo hayan disfrutado.
Estoy un poco melancólico ya que este, por fin, este es el capitulo final de Hechizo. Así que ya no les haré el rollo mas largo, simplemente disfruten el capitulo final. Y antes, que nada, muchisimas gracias a todas y todos los que leyeron esta historia hasta el final, muchas gracias por su apoyo y, sin más...
Disfruten el final de Hechizo: Recuerdos del corazón.
Nozomi
Su inminente final esta aquí, el final de su encuentro, el final de su viaje…
Cuando abrí mis ojos, lo único que pude ver fue la luna que iluminaba todo el firmamento, sin embargo, esta tenía un color cambiado: un color carmesí tan intenso como el color de la sangre.
Los bramidos del viento y de los lamentos del bosque resonaban con claridad en mi cabeza, y el crepitar de las flamas que Kotori había creado se unía a todo el ruido que envolvía el ambiente.
Examine atenta a mí alrededor, viendo como las cosas parecían haber cambiado. Las flores que me rodeaban estaban apagadas, sin vida, y las flamas escarlatas las alumbraban tenuemente. A mi lado aún estaba Nozomi y Hanayo envueltas en un capullo de enredaderas, pero las flores que antes irradiaban magia, ahora estaban apagadas. Frente a mí, de rodillas, y con lágrimas saliendo desesperadas de sus ojos, estaba Sui, la mujer que me había tratado de asesinar.
Mi corazón latía pero aun no podía moverme, solo podía escuchar cada sonido que me rodeaba. No las escuchaba, no podía escuchar las voces de las demás chicas mágicas, pero las veía convulsionarse en sollozos, podía ver como las lágrimas mojaban las mejillas de las familiares tanto de Hanayo como las de Nozomi. Lloraban, pero no sabía porque lo hacían. No sabía si sus lágrimas eran por mí o porque algo terrible le había sucedido a sus amas. No lo sabía, y por cada segundo que pasaba, más desesperada estaba por averiguar la razón de sus desesperados lamentos
Sui veía cabizbaja a la tierra llena de flores quemadas. Su cabello negro como la noche danzaba con el fuerte viento que le golpeaba. En su mano aún tenía la daga con la que atravesó mi cuerpo; las gotas de sangre escarlata desaparecían lentamente cuando caía a la tierra debajo de ella. Su cuerpo entero era mecido por el viento, como si fuera simplemente un espectro que se dejaba llevar por la brisa. Apenas si podía ver como sus labios temblaban y se fruncían en ocasiones, como si quisiera encontrar las palabras adecuadas con las cual expresarse, pero en ese momento le costaba mucho hacerlo. Detrás de ella estaba Kazami, que a paso lento se trataba de acercar a ella, pero podía notar en su rostro un miedo que nunca había visto. Ella temblaba incluso más que Sui, mientras que poco a poco trataba de acercar su mano a su compañera. Pero no lo hacía; como dije, ese miedo que era perceptible en todo su rostro parecía ser la razón por la cual guardaba su distancia.
—¿Por qué? ¿Por qué no salió bien? —Por fin la voz de Sui resonó en todo el lugar, yo la escuche con un abrasivo eco que perforo mis tímpanos; era horrible, su voz en ese momento me causaba un gran malestar—. ¿Qué fue lo que paso? ¿Por qué tú…? —Sus plateados ojos resplandecieron con la luz de la luna carmesí
—Sui-sama, podemos volver a… —La mirada de Sui se levantó súbitamente. Sus ojos estaban llenos de furia, de odio hacia la persona que miraba; en este caso a mí.
—¡CÁLLATE! —Mi cuerpo entero se estremeció con el bramido de su voz—. Dime, ¿dónde está Shirome? ¿Dime porque no está aquí después de haber hecho el ritual? ¡¿DIME DONDE ESTA, KAZAMI?! ¡DIME QUE ELLA REGRESARA! —La voz de Sui se iba haciendo más potente, y su ceño se fruncía más por la furia que se reflejaba en su rostro—. ¿Porque ella no regreso junto a mí? ¡DIME DONDE ESTA SHIROME! —El bramido de la potente voz de Sui resonó con fuerza en todo el lugar, incluso los arboles del bosque crujieron cuando los aleteos de las aves a la lejanía se unieron a su eufórico grito.
Temerosa de la mirada de Sui, temerosa de que me viera de la manera en que lo hacía, trate desesperada de moverme, de sentir de nuevo una sensación en mi piel. Sentía cada parte de mi cuerpo entumecido y no me podía mover, pero tenía que hacer un intento, tenía que hacerlo porque la mirada de Sui me parecía peligrosa. La furia que mostraba ya no era una broma, ya no era un mero capricho para asustarme, era real. Ya que sus planes no fueron como ella lo esperaba, ella seguro haría todo por asesinarme antes de que pudiera recobrar la sensación en mi cuerpo.
—¡¿POR QUÉ NO ESTAS MUERTA?! ¿Por qué sigues con vida? —Un gemido de angustia se quedó atorado en mi garganta al ver como los ojos de Sui se encendían de nuevo en aquella magia plateada, dorada y purpura—. ¿Por qué no estas muerta, maldita humana? Dime donde esta ella, dime porqué Shirome no está aquí; junto a mí. ¿Qué fue lo que hiciste?
Moví mis brazos y los levanté, como si no lo hubiera hecho en siglos. Por fin, después de tanto luchar, pude sentarme en la fría tierra; entre las flores de aspecto marchito que me rodeaban. Cuando me senté e hice un último esfuerzo para ver a Sui, sentí un gran dolor en mi abdomen, cerca de mi corazón, el cual escocia fuertemente en mi piel. Era doloroso, me ardía tanto en mi piel que pensé que me estaba consumiendo en llamas. Temblorosa dirigí mi mirada hacia el lugar que me dolía, encontrándome que una tenue luz azul, parecida a la de mi flor, salía desde dentro de la profunda herida que había hecho Sui con la daga.
Era como si la herida fuera suturada con aquella luz azul que salía de mi herida, poco a poco se fue cerrando, hasta que por fin, después de un tiempo, quedo completamente curada; aunque la cicatriz de un color azulado permaneció y se quedó ahí.
Mire hacia todos lados: las cuatro familiares de bruja no parecían creer lo que pasaba frente a ellas. Vi a Nozomi y volvía sentir como mi corazón latía de nuevo dentro de mi pecho. Sus ojos brillaban más que nunca y su cabello estaba tenuemente iluminado de color purpura con un brillo azulado en él; perteneciente a mi flor.
—N-Nozomi… —Mi voz salió extraña, el dolor en mi garganta era insoportable y me impedía hablar bien. Trate de esbozar una sonrisa y, como contestación, pude ver como Nozomi dibujaba una fugaz sonrisa en su rostro.
«Recuérdalo Elichi, tienes que escapar, tienes que escapar antes de que ella…» Ni siquiera fue necesario que Nozomi moviera los labios para que yo pudiera escuchar su voz dentro de mí, era como si su alma estuviera en mi interior, y la sentía claramente porque se sentía cálida dentro de cada parte de mi cuerpo.
—Y-Yo no puedo Nozomi… No puedo dejarte… —Reproché en un susurro; aguantando un fuerte grito de impotencia que desde el fondo quería salir.
—¡¿De qué demonios hablas?! —Entonces, la embravecida voz de Sui me paralizo el cuerpo—. Deja de hablar sola, estúpida niña… —El tono ronco y fuerte de Sui daba verdadero terror, ya ni siquiera parecía la misma persona de antes…, incluso pensé que la Sui que tenía frente a mí era la verdadera—. Deja de hablar, no quiero seguir escuchándote. ¡CÁLLATE DE UNA MALDITA VEZ!
El resonar del fuerte bramido de Sui hizo eco en todo lugar, llegando hasta lo más profundo del precipicio detrás de nosotras, e inundando todo el ambiente con un sentimiento atemorizante.
La voz de Sui me dejo aturdida. Apreté con fuerza los parpados y libere un quejido, realmente me dolía cada sonido que de la boca de Sui salía.
—¿Qué fue lo que hiciste para sobrevivir…? —Preguntó con una voz que fingía tranquilidad—. ¿Por qué no está muerta? ¿Por qué solo Shirome sigue muerta? ¿Por qué no desapareces de una ¡MALDITA VEZ?! —Una tenue risa salió de sus labios—. ¿Qué fue lo que hiciste ahora, Ayase? ¿Qué fue lo que salvo tu estúpida e innecesaria existencia? —Trate de levantarme como pude. Aunque mis piernas tiritaban y me costaba mucho ponerme en pie, tenía que hacer algo, estaba segura que Sui estaba dispuesta a asesinarme de un momento a otro si no hacía algo rápido—. ¿Qué fue lo que hiciste Nozomi? —Una suave risa salió de sus labios y se perdió entre el bramido furioso del viento que resonaba bajo el precipicio.
—Tú más que nadie lo sabe… —La mirada de Nozomi se desvió hacia Sui, pero no era a ella a la que fijamente veía, sino que veía a la mujer detrás de ella, a Kazami, la cual parecía temblar más a y más con la dictatorial mirada fría de Nozomi—. No hice otra cosa que salvar a la persona que tiene un vínculo conmigo; no hice otra cosa que mantener a la persona que quiero con vida… Como tú lo has hecho durante todos estos años, Kazami… —Un silencio paralizó toda reacción en Kazami, sin embargo, Sui estaba sonriente, como siempre lo había estado; siempre mantenía una enorme sonrisa en sus Labios, burlándose siempre de nosotras.
—No me importa lo que hayas hecho…, ni tampoco me importa que sepas mi secreto… —La sonrisa en sus labios se hizo aún más grande, mostrando demencia absoluta—. Lo único que conseguiste con eso, Nozomi, es que la vida de tu amada se aplace por unos segundos más… —La sonrisa de Sui desapareció—. Ya no me importa este sacrificio, ya no me importa el ritual de sangre ni la magia de la bruja protectora… —su voz pronto sonó ronca y escalofriante—, ya no me importa tener a Shirome junto a mí… —Una lagrima de color carmesí se deslizo por sus mejillas, de la misma forma que lo había hecho cuando estaba haciendo el ritual de sangre conmigo—. Lo único que quiero es ver a esta humana muerta… —Sui levanto la mirada, sus ojos estaba manchados de lágrimas de sangre que se deslizaban desesperadas por su rostro y caían al campo de flores—. Lo único que quiero es hacerla sufrir tanto como yo he sufrido.
—Tú no has sufrido en absoluto —La atronadora voz de una de las familiares de las brujas resonó en todo el lugar, y la mirada carmesí de Nico se posicionó en Sui—. Eres la cosa más lamentable que he conocido. Tú no sabes lo que significa la palabra sufrimiento. Tú no sabes nada acerca del dolor.
—¿Dolor? —Sui no despego su mirada de mí. El brillo y la magia que desbordaban sus ojos se hicieron más intensos—. ¿Crees que no he sentido dolor? ¿Crees que no sé lo que es sufrir? —Sus manos se encendieron con magia y rápidamente apunto hacia donde estaban las familiares de las brujas—. Es cierto, yo nunca lo he sentido, yo nunca he sentido ese sentimiento del que tanto hablan ustedes… ¿Dolor? ¿Qué clase de dolor podía sentir yo si… —Sui comenzó a reír desquiciadamente— si todo el dolor que podía sentir me lo han arrebatado de mis manos? —La sonrisa en su rostro apareció una vez más y la magia negra de sus manos salió disparada hacia donde estaban las familiares.
Con un fuerte rugido del viento, la magia de Sui impacto cerca de donde estaban prisioneras las cuatro chicas familiares, pero el ataque de Sui no había conseguido impactar a ninguna de ellas.
—Lo que yo quiero es sentir, lo que yo quiero es poder saber porque ustedes sufren… Sin Shirome yo no siento nada, sin ella no pudo seguir… —apretó con fuerza los dientes— viviendo. No siento, no puedo experimentar sensación alguna en mi cuerpo… Estoy vacía por dentro… —Las lágrimas de sus ojos caían con más desesperación, de ellos brotaba la luz mágica de la bruja protectora al igual que de su cabello negro—. Pero si ya no puedo tener a Shirome conmigo, entonces tendré que deshacerme de todas y cada una de las personas que me causaron este vacío dentro de mí —Sui me vio con una desquiciada sonrisa en sus labios—. Tendré que hacer sufrir a las demás para entender el sentimiento que tanta repulsión les da.
Sui comenzó a acercarse hacia mí. Sus ojos llenos de locura me veían fijamente, causando que mi corazón latiera desesperado contra mi pecho. Sus manos brillaban cada vez más fuerte. Pero lo que más terror me daba era la sonrisa que se ensanchaba cada vez más grande en su rostro y la risa que salía de sus labios.
—¿Tienes miedo, querida? —La mano de Sui se acercó a mi cuerpo. Intente retroceder pero no podía mover mis piernas—. Deberías tenerlo… —Su mano se acercó a mi mejilla y sentí la cálida magia que desprendían sus manos contra mi piel; me ardía, era doloroso, quería gritar pero ningún sonido salía de mi boca, era como si el solo tacto de Sui me arrebatara mi voz—. Pobrecita, debiste de haber muerto cuando yo te lo dije. Puedes agradecerle a Nozomi todo este sufrimiento; puedes agradecerle a ella que te trajo de nuevo frente a mí y te hizo afrontar de nuevo tu propia muerte—El rostro de Sui se acercó más a mí, podía sentir su aliento contra mi rostro; me quemaba, era desagradable, ya no sabía que más podría hacer. Si Sui no me asesino antes, seguro que ahora si lo haría—. Quiero verte sufrir, no me gustaría que murieras ahora, quiero que esperes a ver como el ser que más amas también… —Su mirada se dirigió a Nozomi— desapa… —Sin siquiera terminar de hablar, Sui abrió grandes sus ojos, con un sentimiento de sorpresa en ellos.
Lentamente, Sui comenzó a retroceder. Su mano se estremeció en mi mejilla y sus ojos comenzaron a temblar, al igual que su labio inferior.
—¿Qué es lo que hiciste…? —No entendía a qué se refería, no sabía porque la Sui que antes estaba tan confiada y a punto de asesinarme ahora se mostraba con ese temor que había tomado la expresión entera de su rostro—. ¿Qué fue lo que hiciste estúpida bruja? —Sin entender las palabras de Sui, mire a Nozomi, la cual dibujaba una sonrisa confiada en su rostro.
—¿Nozomi? —No sabía porque esa sonrisa me causaba una increíble satisfacción, era una sonrisa que me causaba un sentimiento de confianza; al verla sentía que todo estaría bien por alguna razón. Di un paso hacia Nozomi y entonces entendí el porqué de todo, el porqué de la expresión temblorosa de Sui.
Recibiendo la fría brisa del viento que golpeaba contra mi cuerpo, pude saber por fin todo lo que pasaba a mí alrededor. Sentía una sensación cálida dentro de mi cuerpo, que recorría cada parte de mí y me calentaba por dentro. Era una sensación que me dejaba paralizada, que me entumecía entera pero que no era desagradable en lo absoluto. Levanté la mirada hacia donde estaba Nozomi viéndome aún con esa hermosa sonrisa en sus labios.
—Eres increíble, Elichi —Su voz se comenzó a quebrar mientras que su cuerpo se apretaba más contra los tallos de las flores—. Aún, después de tanto tiempo, sigue sorprendiéndome lo valiente que eres y el increíble vinculo que has creado.
Di un paso hacia ella, sintiendo como la brisa arrastraba mi cabello frente a mis ojos. Un mechón entonces se puso frente a mí y sorprendida lo examine: Estaba brillando, mi cabello brillaba como lo hacía el de Nozomi o le de las demás chicas mágicas, lo hacía como si yo fuera un ser mágico, brillaba con una hermosa luz dorada y esmeralda que me quemaba por dentro; no era una sensación dolorosa, sino que era algo nostálgica.
—Esto es… —Recordé entonces las palabras que me había dicho Nozomi; las palabras que me había dicho mientras estaba encerrada en los recuerdos de mi flor— el vínculo del corazón —Musité mientras miraba impresionada mi cabello.
Mire atónita a Nozomi. Como podía haber olvidado esta cálida sensación de magia dentro de mí. Cuando estaba en los recuerdos de mi flor, esa sensación no se podía comparar a lo que ahora sentía. Esta magia que dentro de mí brotaba era más intensa y agradable; lo sabía, era la sensación de mis sentimientos trasmitidos por mi flor, era la sensación de mis sentimientos por Nozomi, era mi amor lo que corría ahora por mis venas.
—¿Ustedes dos sonríen? —Liberándome de mi mundo de ensueño, la voz de Sui me saco de mis pensamientos— ¿Cómo es que pueden estar tan felices en un momento así? En un momento en el que Nozomi se convertirá en bruja protectora y tú, humana, serás asesinada por mí —La voz de Sui salía en un susurro apenas perceptible—. ¿Pueden seguir contentas después de saber la situación en la que se encuentran? Y que si Nozomi te salvo, y que si pudo hacer el vínculo del corazón contigo… —Sui levanto la mirada y me vio con odio—, aun así no eres más que una simple humana, una simple y frágil humana que, aunque tenga un poco de magia, se puede quebrar con facilidad… —La horrible risa de Sui resonó de nuevo en el lugar—. ¿Su final será entre sonrisas entonces? Puedo concederles ese último capricho que en sus corazones habita —Sui frunció el ceño con furia y se mordió los labios. Pronto, toda voz, toda risa proveniente de ella se silenció. Pero entonces—: Su amor me enferma, es asqueroso, repulsivo, no puedo seguir viéndolas, no puedo soportar más todo esto… —Las manos de Sui se precipitaron a subir rápidamente apuntando hacia mí—. Aun eres frágil, tan frágil como el cristal, como las flores que debajo de ti pisas sin importarte…, tan frágil como su falso y horrible amor.
El rayo negro de magia proveniente de las manos de Sui salió disparado velozmente y se precipitó hacia mí. Asustada, me cubrí con mis manos y apreté los parpados, esperando que el rayo impactara en mi cuerpo en cualquier momento…, pero el dolor nunca llego.
Abrí de nuevo los ojos sin entender lo que había pasado. Lo primero que vi fueron mis manos cubiertas por una llama de color zafiro que brillaba con fuerza entre mis dedos. Impresionada, vi como un manto de luz zafiro protegía mi cuerpo y el rayo negro de Sui desaparecía en estelas de color esmeralda cuando tocaban el manto de luz.
—No puede ser que te resistas a morir. ¡NO PUEDE SER QUE AÚN QUIERAS SEGUIR CON VIDA! —Bramó Sui con furia, haciendo que el fuerte viento y los bramidos de la gente del bosque se silenciaran por completo—. ¡Muérete de una vez! ¡Eres tan persistente, Ayase!
Mi corazón de por si acelerado comenzó a latir con más fuerza. Al ver como la magia que salía de mis manos se hacía más brillante, un sentimiento de confianza me recorrió entera. Sentía que, con la magia de Nozomi, la magia que me mantenía a salvo, la magia de mis sentimientos por ella, podría protegerla, podría acabar con todo eso de una vez por todas; podría acabar con el sufrimiento provocado por Sui con mis propias manos.
—Ya no me someteré ante ti, Sui… —Mis manos temblaron—. Ya no dejare que sigas burlándote de nosotras… ¡Ya no permitiré que vuelvas a decir el nombre de Nozomi de la forma en la que lo haces! —Levante la mirada, decidida, mientras que el manto de magia que me protegía desaparecía y me dejaba ver de nuevo a Sui frente a mí—. Yo hice una promesa —Miré a Nozomi; ella apartó la mirada de la mía—, y la tengo que cumplir…
—Esa palabras no son más que mentiras… —La furia con la que Sui dijo eso me dejo paralizada, haciendo que mi corazón diera un brinco terrible y doloroso dentro de mí—. Tú no podrás salvarla, tú no podrás salvar a nadie más —Entonces, un rayo salió de sus manos y golpeó en dirección a Nozomi—. ¡Eres inútil, inútil, inútil! —Otro rayo salió de sus manos, golpeando cerca de las cuatro familiares de las brujas; Sui estaba completamente enloquecida, ya ni siquiera parecía tener un motivo fijo, lo único que quería era lastimar a alguien a como diera lugar—. ¡Deja de hablar! Odio tu voz, ¡odio tu estúpida confianza y valentía! —Un par de rayos más salieron disparados de sus manos, estos golpearon cerca de donde yo estaba—. ¡Todo es falso! Todo en ti es falso. Lo único que mereces es sufrir. ¡LO ÚNICO QUE DEBERÍAS DE HACER ES ESTAR GRITANDO! —Sui comenzó a dar vueltas en su lugar. Rayos negros salían de sus manos y no dejaban de hacerlo, quemando el campo de flores a nuestro alrededor, golpeado las enredaderas en las que estaban prisioneras amabas brujas y golpeado a la persona que tanto la había ayudado…
Un fuerte bramido se escuchó de nuevo, un bramido de dolor que hizo eco en todo el lugar y tomo posesión del ambiente. El grito de Kazami me dejo impresionada, no me esperaba para nada que Sui la atacara a ella, pero Sui en ese momento ya no parecía distinguir de quien era su aliado y quien era su enemigo, lo único que quería era lastimar; ver sufrir a los demás. No podía dejar que lo hiciera, no podía dejar que ella le hiciera daño a las demás; tenía que detenerla, ¿pero cómo?
—S-Sui-Sama… —La débil voz de Kazami se escuchó a la lejanía, la mirada de Sui se dirigió a ella—. Deténgase, se está haciendo daño, ¿acaso no ve lo que?
—¿No veo qué Kazami? —Sui se acercó velozmente donde estaba la madre de Rin y su compañera—. ¿Quieres reprocharme de nuevo, Kazami? —La luz negra de las manos de Sui se intensifico y un rayo golpeo en la tierra debajo de ella; chispas de color purpura y dorado salían de sus manos, y la magia negra engullía por completo todo su ser—. Siempre estuviste a expensas mías, queriéndome arrebatar to lo que tenía… —Un rayo impacto cerca de Kazami; ella grito asustada—. Pero ya no más, ya no necesito de ti, ya no necesito de nadie. Si no tengo a Shirome, si no puedo conseguir que regrese conmigo, ya no necesitare seguir viviendo… —Un rayo negro y resplandeciente salió disparado de las manos de Sui e impacto el cuerpo de Kazami, la cual bramo con fuerza cuando el rayo le golpeo en el torso.
Mi mirada entonces se posicionó en Kazami, Sui pretendía atacarla de nuevo. Tenía que hacer algo, no quería ver más sufrimiento y desesperación provocada por Sui, pero no sabía que más hacer, no sabía siquiera como controlar la magia dentro de mí; quizás ella tenía razón, aún era una simple humana sin posibilidades de hacerle frente, pero no por eso me rediría, tenia…
De pronto, y sin siquiera espéralo ni preverlo, una de las chicas corrió a lado de Kazami. Su cabello naranja resplandeció con la luz negra de Sui y sus ojos amarillos brillaron intensamente. Rin temblaba frente a su madre y la protegía detrás de su espalada. ¿Cómo podía ser que ella pudiera hacer eso? ¿Cómo es posible que Rin estuviera consiente de lo que hacía? ¿Qué estuviera consiente de qué estaba salvando a la persona que la había herido y le había tratado de arrebatar a la persona que amaba?
Rin temblaba frente al rayo negro de Sui, pero ella ni siquiera parecía tener intención de detenerse, en cambio, la sonrisa en su rostro se hizo más grande y la luz de sus manos más intensa.
—No me importa matarte a ti también —Dijo con una voz burlona y con las magia desbordando de sus dedos—. Después de todo, tarde o temprano tú también morirás. Solo quería dejar que permanecieras más tiempo con Hanayo. Pero si quiere morir ahora, con la persona que tantos secretos te ocultó, no me importaría asesinarte.
—No lo harás… —Una débil voz detrás de mí me sobresaltó; no pensé volver a escucharla—. No le harás daño ni a Rin ni a Hanayo… —La débil y temblorosa voz de Kotori resonó en todo el lugar, mezclándose suavemente con el sonido del viento y de los bramidos del bosque—. Yo tengo que protegerlas… —Kotori se intentaba levantar con dificultad. La herida de sus alas aún era profunda y de ellas brotaba sangre que caía desesperada a la tierra. Sin pensarlo más tiempo, corrí a ayudar a la chica, la cual me intentó apartar en el momento que la tome en mis brazos—. No te entrometas, humana. Si tú no tienes el valor de acabar con todo esto, entonces yo… —Los ojos de Kotori brillaron con una tenue y débil luz ambarina—, yo lo haré, para proteger a las personas que de verdad amo —Las manos de Kotori se iluminaron y la magia broto de sus dedos; chispas comenzaron a caer desde sus dedos y temblorosa intentaba levantar sus brazos en dirección a donde estaba Sui a punto de atacar a Rin y a Kazami—. Aunque me cueste la vida, aunque de mi último aliento se trate… —Lágrimas comenzaron a mojar las mejillas de Kotori—, yo protegeré el amor de Hanayo… —El rayo ambarino salió en dirección de Sui y le golpeo el rostro, pero era tan débil que apenas si titubeo cuando el rayo impactó en su piel.
—Eres tan persistente, pajarita… —La sonrisa en los labios de Kazami se hizo más grande y demencial. Entre risas y contracciones, Sui intentaba voltear hacia donde estaba Kotori—. Y aun así eres patética por querer ser la heroína que salvaría a todas
—¡Déjala en paz! —Grité entonces, sin pensarlo, sin siquiera saber lo que diría a continuación, lo único que quería era que Sui se detuviera; quería detener su horrible risa, quería borrar la horrible sonrisa de su rostro—. No hables así de ella… —Kotori entonces cayó de nuevo debilitada en mis brazos, mi corazón latía muy fuerte y la cálida sensación de la magia que recorría mi cuerpo se hacía más intensa—. No dejare que hables así de Kotori… —Tranquilamente, deje el cuerpo de Kotori en la tierra con sumo cuidado; su cuerpo estaba muy débil, no estaba siquiera segura de que siguiera con vida—. ¡No dejare que dañes a nadie más!
—¿Y quién me lo va impedir? ¿Tú? —Sui rió sarcásticamente—. Pero si hasta hace un momento estabas temblando de miedo, lamentándote de tu inutilidad. No puedes hacer nada y lo sabes Ayase.
Temblaba, aun temblaba de miedo al ver los demenciales ojos de Sui frente a mí y la magia que desbordaba de sus manos. Pero mi corazón latía agitado. No había otra persona que pudiera detenerla ahora, solo yo. Tenía que hacerlo para huir junto a Nozomi; para salvarlas a todas.
—Y aunque me cueste la vida… —La mire fijamente, esta vez sin titubear. Dentro de mi cuerpo sentí como la cálida corriente de magia me consumían entera—, daré mi último aliento hasta que tu des el tuyo… —La luz zafiro de mis manos ilumino mi entorno, y sentí como mi cabello se encendió y calentó mi cabeza—. Ya no habrá más sufrimiento. Ya no quiero ver más lágrimas derramadas en vano… —Chispas caían a la tierra, chispas color esmeralda y zafiro que salían de mis dedos—. ¡Basta! Detente de una vez…. —Grité desesperada; la mirada de Sui se abrió con impresión—. No huiré sola, no me iré sin todas ellas, las personas que confían en mí, las personas que me mantuvieron con vida, que me salvaron en todo momento… No las dejare, aunque me cueste la vida conseguirlo… —De reojo mire a Nozomi, la cual parecía sorprendida por lo que decía. Su cuerpo temblaba, temblaba tanto que me causaba escalofríos—. Aunque me cueste la vida… Nozomi…
—¡Atácame entonces! —Gritó furiosa Sui a la lejanía; desviando su mirad de la de Rin y comenzando a dar pasos lentos hacia mí—. Me das pena Ayase —La sonrisa volvió a sus labios y la irritante risa resonó una vez más—. ¡Vamos! Si eres tan valiente ¿por qué no haces nada? —Sui extendió sus manos, las cuales desprendían cada vez más magia negra—. ¡LASTÍMAME! Hazme sentir el sufrimiento que tanto dices… No eres igual a mí en ese caso, solo quiere hacerme sufrir, verme sufrir por todo lo que les hice…
—¡ES VERDAD! —Levante mi mano; estaba temblorosa pero intente mantenerla firme—. Quiero que mueras al igual que tú lo quieres… Por hacerles daño a las personas que amo —Mi mano comenzó a temblar más y mi corazón me oprimió el pecho—. ¿Acaso eso está mal? ¿Acaso está mal hacerte daño por todo lo que hiciste?
—¡Detente Elichi! —El fuerte grito de Nozomi me paralizó—. No lo hagas. Solo está tratando de utilizarte. ¡SOLO ESTA TRATANDO DE QUE SEAS COMO ELLA! —Un fuerte sollozo resonó en todo el lugar—. Ya detente Eli. ¡No dejes que te controle!, que te manipule… Por favor… Detente ya… Yo no quiero que mueras por mí, ¡por nadie! No quiero verte sufrir más, solo huye como te dije, ¡huye!
Mire juiciosa y decidida a Sui, sin dejar de apuntarle con mi mano. No huiría, por más que me lo dijera Nozomi, no escaparía sin siquiera intentar salvarla.
La risa burlona de Sui resonó de nuevo. Cada vez estaba más cerca de mí, confiada, con el rostro lleno de un sentimiento de confianza y con su imperturbable y burlona sonrisa. Sus ojos demenciales se abrieron y se iluminaron de color plateado. Sin embargo la magia en sus manos desapareció.
—¿Crees que puedes hacer algo? —Sui estaba a tan solo unos centímetros, podía escuchar su corazón acelerado; o quizás fuera el mío—. Solo estas ahí, parada sin poder liberar la magia que está en tus manos. ¿Sabes siquiera cómo hacerlo? ¿Sabes siquiera cómo hacerme daño con el poder que tienes por dentro? —Sui levantó la mano. Esta se encendió en magia negra; lentamente la llevo a mis mejillas—. Parece que no sabes hacerlo, parece que todo lo que dijiste antes solo eran más mentiras; palabrerías para mostrar la valentía que no tienes.
Por más que intentaba controlar la magia dentro de mí, no podía conseguir atacar a Sui, tenía razón, tenía razón al decir que no sabía cómo controlar la magia dentro de mí. Sin embargo, ahora que tenía una pequeña oportunidad, ahora que Sui estaba frente a mí, quemándome con su corrosiva magia, podía por fin ponerme a su nivel.
Sin pensarlo dos veces, presione con fuerza mi puño y este resplandeció con más fuerza. Sin esperarlo, aparté a Sui de mi lado con un fuerte puñetazo propinado en su mejilla.
Un atronador sonido colmó el lugar cuando mi puño entro en contacto con la piel de Sui; era como un rugido. Un bramido de dolor se le unió, y una centelleante luz me dejo cegada por unos instantes.
Cuando la luz blanquecina que me dejo deslumbrada desapareció, pude ver de nuevo a Sui; dejándome ver como temblaba y sus piernas se doblaban. Su mano estaba apagada y lentamente llevaba una de ellas hacía su rostro, hacía su mejilla donde grandes gotas de sangre brotaban desde su blanca carne. Atónita levanto la mirada para buscar mis ojos; sus ojos se abrieron al verme fijamente, parecía asustada, parecía sorprendía del repentino ataque.
—¡ELI! —De pronto, el grito de Nozomi resonó en todo el lugar—. ¡No lo hagas! No dejes que sus palabras…
—Tienes el descaro de tocarme —La voz de Sui salió en un susurro, sin embargo, su mirada no cambio, parecía aterrada al sentir como la sangre de su rostro no paraba de brotar. Sus ojos entonces se encendieron con la luz mágica de la bruja protectora—. ¿Acaso es sangre? ¿Sangre es lo que brota de mi rostro? —Sui llevo su mano engullida en magia hacía su rostro y toco la profunda herida que le había hecho… Entonces, algo aterrador paso frente a mí…
La carne de Sui comenzó a temblar cuando paso su mano por la herida que le había hecho. La sangre de su rostro caía con desesperación por su cuello y la magia negra se adentraba en su piel. Estaba haciendo lo mismo que había hecho yo, que había hecho Nozomi cuando me atravesaron con la daga: se estaba suturando la herida. Pero la blanca carne de Sui se tornaba horrible y desfigurada. La sangre no dejaba de salir y la magia negra no hacía más que empeorarlo.
—¿Qué me hiciste…? —Susurró Sui mientras la magia de sus manos intentaba cerrar la herida de su rostro—. ¿Qué fue lo que tú me hiciste…?
Me intente acercar desesperada a ella. Mi corazón latía con fuerza al ver tan horrible escena. Apenas si di un paso cuando tuve que quedarme plantada de nuevo en la tierra, y es que lo que vi después me aterro aún más, al ver, al escuchar, al sentir la horrible risa de Sui resonar de nuevo con fuerza y apoderarse de nuevo del ambiente.
—¿Valiente? —Dijo entre risas—. No eres valiente. Solo aprovechaste la situación… Pero ahora, ya no podrás hacerlo —Su mano que suturaba y curaba su herida se apartó de sus rostro y ahora era a mí a la que apuntaba.
La magia de su mano se hizo más intensa, parecía que me atacaría en cualquier momento. Hice lo mismo que ella, trate de protegerme como lo había hecho antes, pero ahora el simple hecho de verla a los ojos me aterraba. Mi pulso estaba tembloroso y mi cuerpo entero se estremecía. Ella ya no era la misma Sui, ella ya ni siquiera parecía un humano cualquiera.
—Eres un monstruo… —Dije con una voz llena de terror—. Eres un demonio… —La risa de Sui se hizo más fuerte y sus labios se mancharon con la sangre que brotaba de la herida de su mejilla. Entonces, cuando menos lo espere, el primer ataque de Sui se dirigió hacia mí; un rayo negro que salió disparado a toda velocidad de sus manos.
Me intente proteger detrás de la magia que salía de mis manos, pero las chispas de la magia de Sui eran corrosivas y atravesaban el manto de luz zafiro que me cubría el cuerpo; quemándome la piel. Cada parte de mi piel ardía por la magia negra de Sui; era doloroso, no podía aguantarlo.
—¿Un demonio? Para ti lo parezco y seguro que lo soy… —Los ojos de Sui se abrieron demencialmente mientras que de nuevo se trataba de acercar hacia mí—. Ahora, este demonio acabara por fin con tu estúpida e innecesaria vida… —La sonrisa de Sui se hizo más grande al igual que sus ojos. Su cabello comenzó a flotar por el aire, impulsado por fuertes destellos de magia que de él salían—. Esta será la última imagen que veras antes de morir. Siente el miedo en tu interior Elichi; siente como te corrompes en desesperación. ¿Dónde se fue toda tu confianza de antes? ¿Valiente? ¡No lo eres en absoluto!, ya que en este momento estas temblando como un cachorro indefenso… —Un rayo salió disparado de sus manos, rozándome un poco el cuerpo—. Dolor. Esos es lo uno que tú mereces sentir… No puedes hacer nada contra mí, contra el poder de la bruja protectora.
De sus ojos desbordaban chispas de magia de todos los colores y caían hacía la tierra. Con cada paso que daba hacía mí sus manos quemaban el campo de flores y las marchitaba. Sus manos se levantaron de nuevo y yo, al mirarlo, al mirar el inminente ataque, no pude hacer otra cosa que levantar mi mano e intentar protegerme con la magia que me brindaba Nozomi.
—¡DÉJALA! ¡No te atrevas a hacerle daño! —Nozomi se removía desesperada entre las enredaderas que la aprisionaban. Con impaciencia buscaba escapar de ahí. Parecía angustiada, preocupada, nunca la había visto comportarse de esa manera; su ceño se fruncía mientras con persistencia se intentaba liberar, pero las enredaderas no cedían ni un poco—. ¡No te acerque ni un paso más Sui! Si lo haces yo…
—No harás nada. Tu tiempo se acabó al igual que el de esta humana —Sui seguía caminando hacia mí, ignorando por completo la lucha de Nozomi por liberarse. Pero esta vez no retrocedí, no pude hacerlo al ver como Sui se burlaba de ella, al ver como la ignoraba. Apreté de nuevo los puños y…
—¡NO LO HAGAS ELICHI! —Parecía que Nozomi sabía lo que pretendía, pero si lo hacía seguro que terminaría todo...
—Si acabo de una vez con ella, tú no tendrás que sufrir… Te protegeré Nozomi… —Mire furiosa al horrible rostro desfigurado de Sui. De sus ojos comenzaban a brotar de nuevo lágrimas de sangre que empapaban sus mejillas; la luz en sus manos parecía quemarle la piel—. Ya no puedo detenerme después de ver como luchas constantemente para salvarme… Aunque me cueste la vida, Nozomi…
Paso a paso comencé a caminar hacia Sui. Paso a paso sentí como mi corazón golpeaba fuerte en mi pecho. Paso a paso la distancia entre las dos se acortaba cada vez más… Mis manos aún temblaban, pero ya no dudaría, ya no dudaría en terminar todo de una vez por todas.
Así fue como comenzó todo, con un estruendoso sonido del rayo negro disparado por Sui comenzaba mi inminente final.
Cuando el rayo negro salió de sus manos, me protegí en el manto de color esmeralda y zafiro que cubrió mi cuerpo. Pequeños fragmentos luminosos traspasaron el escudo que me protegía, pero esta vez no retrocedí; tenía que ser fuerte.
Cuando la luminiscencia negra de la magia de Sui desapareció, comencé a caminar de nuevo hacia ella. Sentía como mi piel ardía y sangre salía de mi rostro, pero ya ni siquiera estaba segura de donde salía la sangre ya que toda mi piel se sentía entumecida… De pronto, otro rayo negro ilumino todo. Mire hacia todos lados buscando protegerme, pero el rayo de Sui alcanzo a tocar parte de mi brazo, paralizándolo al instante.
—Es la muerte que te mereces —Sui me miro a los ojos y rio con sorna—. ¿Imaginabas que podrías hacer algo contra mí? No puedes ni podrás tocarme otra vez… Esto ya no solo es por mi Shirome, esto es por todo el sufrimiento que me causaste…
—¿Sufrimiento? —Miré furiosa a Sui—. ¿Aun te atreves a decir esa palabra?
—¡Elichi, por favor no! —Nozomi gritaba con más angustia, pero yo no detenía mi andar hacía Sui—. No puedes hacerlo. No escuches sus palabras. Elichi, por favor… ¡Huye!
—¡No escapare Nozomi! —Dije furiosa mientras miraban a la bruja prisionera—. Ya no escapare más. No me dejare intimidar por ella nunca más… Te sacare de ahí, te sacare de este dolor aunque con mi último aliento lo consiga…
—¿Entonces en que te diferencias de ella? —Lagrimas comenzaron a bajar por las mejillas de Nozomi—. Todo lo que quieren es dañarse la una a la otra… ¡¿Cuál es la diferencia Eli?! ¿Cómo piensas salvarme si lo único que quieres es causar dolor a las demás personas? —Las palabras de Nozomi me aceleraron el corazón…; tenía razón.
De un momento a otro deje de caminar y mire atónita a Nozomi, la cual lloraba más que nunca y se retorcía con más fuerza entre las enredaderas. Sentí como la calidez de su magia abandonaba mi cuerpo, era como si toda mi vida se consumiera lentamente. Entonces, mi cabello dejo de brillar, al igual que la magia que desbordaba de mis manos…; el vínculo se había roto.
—¡Te dije que ya no había ninguna oportunidad para mí! —Gritó Nozomi entre sollozos—. ¡Te dije que tenías que huir, que no podrías salvar a ninguna de nosotras!
—A ninguna, en eso tiene razón Nozomi —Sui comenzó a reírse burlona al escuchar a Nozomi, yo ni siquiera podía verla a los ojos—. Pronto, cuando acabe con tu Elichi, no dejare a ninguna de ustedes con vida.
—¡Esto ya no lo haces por mi Elichi! —El ceño de Nozomi se frunció con frustración—. Lo único que quieres es acabar con Sui, hacerle daño, lastimarla por lo que nos hizo… Es por eso que el vínculo se rompió… ¡Yo no te quería ver morir! Esos es algo que no entendiste nunca… Yo no soportaría ver a la persona que me salvó morir frente a mis ojos…; sin la posibilidad de hacer nada.
—N-Nozomi… —Las palabras de Nozomi eran incluso más dolorosas que los ataques mágico de Sui; ya no las aguantaba. Derrotada, mis rodillas sucumbieron con el peso de las palabras de Nozomi. Sin soportar más el peso de mi adolorido cuerpo, caí al campo de flores de bajo de mí; sin despegar la mirada de Nozomi, la cual sollozaba con más fuerza…
—Es una pena que ese deseo no se cumpla jamás Nozomi —La voz de Sui resonó de nuevo; era ronca y me provocaba temor—. Ese fue tu castigo por haber confiado en ella; por haber confiado en una humana tan terca como ella… ¿Aprendiste algo? ¿Aprendiste lo que en un principio quería hacerte ver? Eres patética Nozomi —La mano de Sui brillo con más intensidad; un cumulo de magia se juntaba en la palma de su mano, magia de color negra, esmeralda, dorada y plateada que se hacía cada vez más grande—. Al menos te daré la satisfacción de que veas los ojos de Eli antes de que se cierren; antes de que se corrompan y despedacen poco a poco.
—¡No dejare que eso pase! —Nozomi miro decidida a Sui, con lágrimas desbordando de sus brillantes ojos—. Tú no la tocaras… —Entre las enredaderas, pude ver como presionaba más su cuerpo; estaba segura que desesperada apretaba el tallo de mi flor, buscando esperanzada hacer el vínculo del corazón conmigo; pero no parecía funcionar.
—Nunca te había visto tan decidida y desesperada Nozomi… —La magia de las manos de Sui se hizo más grande, iluminando todo el lugar, haciendo rugir a la gente del bosque, haciendo crujir los tallos de las flores debajo de ella—. Quizás deba apreciar más tiempo esa mirada; esa mirada sin esperanzas que me mira con odio y furia… Esa mirada que se parece tanto a la de tu madre…
El fuerte viento bramo entre el precipicio y el campo de flores. La magia de Sui iluminaba cada vez más alrededor. Yo ni siquiera me podía mover de donde estaba; las palabras de Nozomi aún estaban haciendo eco en mi interior, ya no sabía qué hacer, ya no sabía que más… hacer. Sí, el odio de Nozomi ya no era solo por Sui, sabía exactamente que ahora, esos ojos que desesperados me miraban, ese tacto que con angustia se aferraba a mi flor, también era por mi culpa, ella me odiaba, ella odiaba todas las malas decisiones que había tomado… Y aun así…
—Y aun así… —Mi corazón latió tan fuerte que apenas si escuchaba mi voz—, y aun así me sacrificaría por ti…
Decidida y sin pensarlo, me levanté y corrí en dirección a Sui. Ya no me importaba el daño que sufriría, ya no me importaba morir. Estaba siendo caprichosa, lo sabía muy bien, pero Nozomi tampoco entendía algo muy importante…
—¡Nozomi! —Me detuve al estar cerca de Sui—. Tú tampoco entendiste que todo lo que hacía era por ti… Yo tampoco… yo tampoco soportaría verte morir frente a mí…
Sin esperar respuesta me acerque decidida a Sui. La magia de sus manos ya me laceraba el cuerpo a pesar de que aún no estaba lo suficientemente cerca de ella; me quemaba la piel. Pero, antes de atacarla como podía, con mi debilidad humana, pude escuchar un suave susurro:
—E-Eli…
La magia de Sui exploto cuando me acerque a ella y un manto de color negro envolvió todo el lugar; un manto de obscuridad absoluta que envolvió todo el campo de flores. Pero, a pesar de eso, a pesar de la oscuridad que me rodeaba, había una tenue luz. Esta luz no era ni zafiro ni esmeralda, pero aun así era cálida…, como los rayos del sol. La luz dorada que me cubría el cuerpo era cálida a la piel y sentía que me curaba cada una de las heridas. Me envolvía en una especie de capullo entre toda esa obscuridad, y hacía que mi corazón latiera con normalidad.
Mire asombrada la luz que me rodeaba. Levante mi mano para alcanzarla, para sentir más esa sensación en mi piel. Cuando la toqué, comencé a llorar, comencé a llorar porque no me esperaba que ella fuera la que me salvara en ese momento.
—H-Hanayo… —Musite mientras me llevaba las manos a mi boca tratando de silenciar los sollozos.
Poco a poco, la luz negra que nos rodeaba desapareció, al mismo tiempo que lo hacía la magia dorada de Hanayo. Cuando lo hizo, cuando el último fulgor dorado desapareció, voltee desesperada hacia todos lados, buscando a la dueña de la magia; buscando a la bruja del sol.
No me equivocaba, no me equivocaba en lo absoluto. Aunque débil, Hanayo se apoyaba en el hombro de Kotori y de Rin, las cuales, con mucha dificultad, apenas si la podían mantener de pie. El cabello de Hanayo brillaba como los rayos del sol, y de sus ojos desbordaban chispas rosas que se precipitaban hacía la tierra. Pero, ¿cómo es que me salvo ahora? ¿Cómo es que…? ¡Si ella había salido del capullo de enredaderas entonces Nozomi!
Voltee desesperada a ver a Nozomi, sin embargo no me encontré con la misma escena que con Hanayo, ya que ella aún permanecía cautiva entre las enredaderas y no solo eso, ya que las flores de estas comenzaban a brillar de nuevo.
De pronto, los bramidos de la gente del bosque se hicieron más fuertes y sonoros. Parecían furiosos mientras se acercaba violentamente hacia donde estábamos, sin embargo, el campo de mágico que había hecho Kotori con las flamas de su magia impedía que siguieran caminado.
—E-Estas bien… —Entonces, escuche una voz que no me esperaba escuchar… una voz muy dulce.
Vi a la chica que había hablado, y una sonrisa apareció en el rostro de la joven de cabello naranja. Comencé a llorar al verla, al ver como sostenía a Hanayo de los brazos y esta, muy pálida y casi muerta, dejaba caer su mano temblorosa a uno de sus costados.
—L-Lo siento… Eli-san… —La voz de Hanayo me estremeció el corazón. Ni siquiera podía levantar la mirada, parecía que le costaba mucho incluso esbozar cualquier palabra—. Perdón por todo…
Sin decir nada más, el cuerpo de la bruja del sol se debilito en los brazos de Kotori y de Rin. Kotori cayó al suelo al igual que el cuerpo de Hanayo, mientras que Rin se acercaba a ellas preocupada…
—¿Cómo logró liberarse…? —Rápidamente voltee la mirada hacia el lugar donde había venido esa voz. Entre nubarrones de ceniza negra, el cuerpo de Sui apareció de detrás; con sus ojos iluminados de plateado y sus manos engullidas en magia—. ¿Cómo es que ustedes?
—¡Tú lo sabes mejor que nadie! —Gritó entonces Rin con molestia—. Tú la liberaste antes sin darte cuenta.
—¿Si darme cuenta? —Un rayo plateado salió de sus manos en dirección a Rin. Sin embargo, este no consiguió golpearla; parecía que la intención de Sui era solo asustar a la chica—. Eso no puede ser, eso no puede ser porque ninguna de estas brujas puede escapar de su destino. Solo la bruja protectora con su poder… —Sui abrió con impresión los ojos; parecía que se había dado cuenta de algo—, solo la bruja protectora puede liberarlas… —Mi corazón latió con fuerza. Por mi cabeza paso una repentina idea: "si el poder de la bruja protectora podía liberarlas, entonces Nozomi…"
—¡Te volviste loca! —Gritó Rin mientras presionaba el moribundo cuerpo de Hanayo entre sus brazos—. Comenzante a atacar a todas en tu camino…—Rin bajó la mirada—, incluida a mi madre —Sui miró detrás de ella, donde el cuerpo de Kazami aún se encontraba postrado en la tierra—. Nunca te lo perdonare… ¡Nunca te perdonare la forma en la que la utilizaste!
—Parece que tienes deseos de hablar —Dijo Sui con sorna—. Pero me temo que lo único que libere del capullo fue a un cadáver… —Sui rio mientras veía a Hanayo, la cual parecía muy débil como para parecer viva.
—¡ELLA NO ESTÁ MUERTA! —Sui rió más al escuchar el desgarrador grito de Rin.
—Ella salvo a esta humana una vez más, pero no tendrá la misma suerte otra vez. No tendrá la misma suerte y menos cuando la gente del bosque ahora demanda a una bruja protectora… —Sui volteo a ver a las sombras del bosque, estas habían comenzado a bramar con más fuerza—. Este es el fin, el fin de las brujas, el fin de la magia… El fin de todo… —Sui me miró directo a los ojos y lenta y temblorosa se acercó de nuevo.
—¡Eli! —Los ojos de Rin me miraron fijamente; tenía una mirada penetrante y decidida—. Por favor… —Los dedos de Rin se juntaron con los de Hanayo—, no dejes que su sacrifico sea en vano… —Lagrimas bajaron por las mejillas de la chica—. No dejes que te haya salvado sin ningún motivo.
Mi corazón se aceleró al escuchar las palabras de Rin, al ver como sus ojos me miraban sin despegar su mirada de mí; al ver un brillo sincero, un brillo esperanzado. Sin embargo, sus palabras no resonaron tan fuerte en mi cabeza ya que Sui volvió a interferir:
—Me das miedo Ayase… ¿Cómo es que sobrevives? —La voz de Sui era tenue pero se escuchaba con eco entre los lamentos del bosque—. Eres una humana afortunada. ¿Pero, cuantas veces más te afrontaras a tu muerte? —Volteé mi mirada y vi a Sui cerca de mí, apenas si estaba a unos pasos de mi cuerpo—. Pero ya no más, ya no te daré la satisfacción de sufrir, de sentir como tu cuerpo se consume en dolor… Ese fue mi error: querer ver tu rostro adolorido y suplicante… Pero ya no Ayase. Terminare contigo de una vez por todas… —sus ojos se iluminaron de plateado al igual que los dedos de sus manos—, rápido y sin dolor, como debió de haber sido desde un principio… —Sui levantó la mirada, dejándome ver sus brillantes ojos frente a mi rostro—. Asegurarte de morir esta vez, ¿quieres?
Sui levo sus manos iluminadas hacia mi cuello. Intentaba retroceder, pero su magia me entumecía todo el cuerpo.
—Ya no más… —Trate de mirar a Sui a los ojos mientras mis palabras salían con dificultad de mi adolorida garganta—. Ya no quiero ver más dolor… —Lágrimas caían por mis mejillas; a pesar de que el dolor de la magia de Sui era dolorosa, no era por eso por lo que lloraba—. Ya no quiero ver más dolor… —Trate de levantar mi mano hacia ella—. Ya no quiero ver sufrir a las personas que me salvaron, que me ayudaron… —Logre alcanzar parte del vestido de Sui; presioné con fuerza la tela con mis temblorosas manos—. No te dejare que lo hagas, no dejare que me veas sufrir por ellas… ¡No dejare que dañes a Nozomi y a las demás! —Apreté los dientes al ver la sonrisa que reaparecían en sus labios—. Borrare esa horrible sonrisa de tus labios… —Presione más su vestido con desesperación—. Terminare con cada palabra hiriente y burlona que de tus labios haya salido… Ya no quiero escuchar tu voz… Esta vez no es por ti, ni por Nozomi… —Mi corazón comenzó a latir con ímpetu y mi cuerpo se paralizo por completo—. Esta vez lo haré por mi…, para preservar los pensamientos que tengo de Nozomi…, los buenos pensamientos que tengo de ella —la sonrisa en los labios de Sui desapareció—. Temo decírtelo Sui, pero si llego a morir ahora, si llego a cerrar los ojos cuando acabes con mi vida, solo pensamientos buenos quedaran en mis memorias…. —Traté de voltear a ver hacia donde estaba Rin, sin embargo, apenas si me podía mover—, pensamientos de personas que buscaban una salvación… —Volteé hacia donde, aun cautivas, estaban las chicas familiares de las brujas—, de personas que buscan proteger a sus seres queridos… —Haciendo un último esfuerzo, mire a Nozomi, la cual me miro impresionada, y no sabía si era por mis palabras o al verme al borde de la muerte y sin posibilidades de hacer nada—. Mis memorias solo serán de la persona que intentó protegerme, y que yo, como una idiota, no entendí lo que significaban sus palabras hasta el final… Mi corazón y pensamientos están llenos de las persona a las que aprecio y amo… —Voltee a ver a Sui—. Sin embrago tú, cuando mueras, cuando des tu último suspiro, no te quedara nada más que sufrimiento… —Mire a Sui con decisión—. Si quieres asesinarme ahora, estaría bien… Creo que después de todo, estas en todo tu derecho de hacerlo; tenías razón, soy una carga para Nozomi y para ti… —Tome aire, tratando de decir mis últimas palabras—. Después de todo nosotras también te hemos hecho sufrir…
Todo sonido se silenció a mí alrededor. La mirada de sorpresa de Sui aparecía e iluminaba todo su rostro. Sus dos brillantes ojos color plateado resplandecieron más y poco a poco iban perdiendo su luminiscencia; al igual que el brillo de sus manos. A pesar de eso, yo aún sentía como mi cuerpo se tensaba por la magia. Al principio pensé que era la magia de Sui la que me escocia, pero ya no era así, ya que la cálida magia que circulaba dentro de mí no era de Sui… El vínculo del corazón había vuelto a mi cuerpo y con ello, mis ganas y esperanzas de sobrevivir…
Al instante de sentir la magia dentro de mi cuerpo, levante la mano hacia Sui tratando de apartarla de mi lado, esta vez, y sin siquiera pensarlo, un débil rayo color amarillo salió disparado de mi mano y le dio en el torso a Sui. Quizás el ataque no había sido tan fuerte, pero fue suficiente para hacer que me soltara.
—Tu eres el verdadero demonio Ayase… —Sui me miraba atónita—. Ahora lo veo… No somos nada diferentes, solo seguimos caminos que nos distanciaron… —Las manos de Sui se encendieron con la magia de la bruja protectora… Este será el final, será la última batalla para saber quién sobreviviría…
Decidida mire a Sui y sentí como mi cabello ardía en mi cabeza debido a la magia que recorría mi cuerpo. La magia de mis dedos se tornó de un color más vivo: un color amarillo que ilumino todo el lugar. Era como el color de mi rubio cabello; para nada parecido a la magia de mi flor o la de Nozomi. Levante mi mano hacia Sui pero desvié mi mirada de ella; a ella no era a la que apuntaba sino que…
—¿Que estás haciendo? —Sui estaba atenta en como la magia de mis manos se hacía más grande e intensa—. ¡¿Qué es lo que pretendes estúpida humana?!
El rayo mágico salió disparado de mis manos y paso justo por encima del hombro de Sui. Velozmente y con un fuerte estruendo, el rayo golpeo a las chicas que estaba detrás de Sui: a las familiares de las brujas. La magia amarilla cubrió el cuerpo de las cuatro prisioneras revelando una cadena dorada que mantenía sus cuerpos aprisionados. La magia amarilla de mis dedos se hizo de color esmeralda y rompió las cadenas que aprisionaban a las chicas. Pequeños fragmentos de luz cayeron a la tierra e iluminaron las flores absorbiendo la magia y encendiendo el campo con un color esmeralda y amarillo.
—¿Qué fue lo que hiciste, Ayase? —Levante mi mano de nuevo pero esta vez no apunte hacia las chicas, sino hacia un lado mío, donde estaba Nozomi… Ella no dijo nada, simplemente se quedó expectante viéndome con sus ojos bien abiertos y sorprendidos.
—Por favor, Nozomi… —La mire a los ojos y trate de esbozarle una sonrisa—. Huyamos juntas, ¿sí? —Lancé el rayo el cual impacto en las enredaderas. Estas se consumieron en luz, pero no parecía que mi magia funcionara para liberar a Nozomi.
Una y otra vez, desesperada, lancé rayos hacia las enredaderas de Nozomi, sin embargo, estas no cedían ni un poco. Angustiada, comencé a sollozar con fuerza, tenía que intentar todo para liberarla… Tenía que…
Desesperada corrí hacia ella. Pensé que con mis manos engullidas de magia podría hacer una abertura en las enredaderas y así liberar a Nozomi. Pero, antes de dar un paso hacia ella, un rayo plateado me detuvo.
—¡Ni se te ocurra acercarte a ella! —Otro rayo salió velozmente de las manos de Sui y me golpeo en una de las piernas, haciéndome caer a la tierra—. No dejare que lo hagas —Pensé en algo rápido, así que apunte con mis manos hacia la herida que había hecho Sui, de la cual comenzaba a brotar sangre carmesí que empapaba toda mi piel. Lancé un rayo a la herida y esta se cerró al instante, ya no había dolor, solo una cicatriz que se iluminaba de color esmeralda—. ¡No dejare que te acerques a ella!
—¡Esto se cabo Sui! —Grite y corrí hacia las enredaderas—. ¡Detén de una vez todo esto!
—Nunca lo detendré. ¡He llegado tan lejos como para detenerme ahora en mis constantes intentos de verte morir! —Toqué las enredaderas pero de pronto un brillo negro golpeó mi mano; el brillo negro de la magia de Sui.
Mi mano temblaba tanto que no podía siquiera moverla; no sentía sensación en ella, ni siquiera magia salía de mis dedos, simplemente parecía inmóvil mientras tocaba las enredaderas luminosas donde estaba Nozomi.
Furiosa, voltee a ver a Sui y lance un rayo, el cual impacto muy cerca de ella; solo quiera distraerla, solo quiera hacer que desviara su atención para que yo pudiera libera a Nozomi. Con fuerza acerque mi otra mano llena de magia y jale una de las enredaderas, esta, para mi sorpresa, parecía que cedía…
—Detente Elichi…
—No lo haré.
—Pero tú…
—Nozomi, por favor
—No quiero verte sufrir…
—No lo hago por ti
—¿Entonces porque?
—Lo hago por el amor que te tengo… es por el amor Nozomi, por mi flor, no por otra cosa… Volveremos juntas a casa… Te cocinare algo delicioso y olvidaremos todo esto… ¿Sí?
—Elichi, yo no…
—¡Cállate Nozomi! —Sentía como las lágrimas ya se deslizaban de nuevo por mis mejillas— Saldremos juntas… —Mi corazón latía muy rápido. Muy en el fondo, sabía que lo que decía era una mentira—. Las dos estaremos juntas para siempre…
—¡Ya no puedes hacer nada!
—Lo haré…. —Apreté con fuerza mi mano contra la enredaderas, las cuales crujían cada vez más fuerte—. Quizás tú no lo entiendas, pero hasta mi último aliento, Nozomi…
—¡No lo digas más!
—Lo digo porque sé que tú… —la mire a los ojos—, porque sé que tu dirías y harías lo mismo por mí… —Apreté con fuerza mi mano contra la enredadera la cual cedió y poco a poco pude ver el cuerpo de Nozomi detrás de esa luz que brotaba de las flores.
Pero, antes de poder seguir libreándola, un rayo negro golpeo parte de la enredadera, y con ello, mi mano. Un dolor punzante recorrió cada parte de mi cuerpo. Trate de aguantar las ganas de gritar pero era tan doloroso que apenas si podía apretar los dientes con fuerza. Estaba muy adolorida, todo mi cuerpo estaba entumecido, no sabía ni como aún seguía de pie frente a Nozomi.
—¡Esto se terminó Ayase! —Voltee a ver a Sui; se acercaba rápidamente hacia mí. Pero antes de dar otro paso, esta se detuvo cuando un rayo de dolor azul impacto en la tierra e hizo que un muro de llamas impidiera que siguiera caminado.
—¡Esto se terminó para ti Sui! —detrás de las flamas azules alcance a ver un par de ojos color avellana iluminarse entre la tenue luz. Mire asombrada a la chica que frente a Sui estaba con el cabello erizado y con grandes garras apareciendo en sus manos. En ese momento no me podía creer que la chica llorona que conocía, que Umi, fuera la misma persona que veía ahora; era realmente aterradora.
Las orejas de Umi se hicieron más grandes en su cabeza mientras veía con odio a Sui, su ceño se fruncía y, por cada segundo que pasaba, las garras de sus manos se hacían más grandes.
—Tú eres la que no va escapar ahora Sui —La fuerte y ronca voz de Umi podría paralizar a cualquiera—. Pagaras por haberle hecho daño a Hanayo… —Un rayo salió disparado de sus mano y causo una explosión cerca de Sui. La mujer tembló en su lugar, en ese momento se veía tan vulnerable; aunque la sonrisa en su rostro decía lo contrario—. ¡Pagaras por haber insultado a Honoka! —otro rayo azul impacto en el suelo mientras que Umi se aproximaba violenta y peligrosamente a Sui.
—¡Tú libera a Nozomi! —Entonces, el repentino grito de Nico me sobresaltó, haciendo que la volteara a ver. Ella estaba detrás de Umi, mientras que Maki y Honoka se acercaban rápidamente al cuerpo inconsciente de Kotori y de Hanayo—. Nosotras te daremos tiempo hasta que sepas que está a salvo… —Los ojos de Nico se iluminaron de carmesí y de sus manos salieron un par de luces rosadas.
De pronto, como si fuera una explosión, Umi rugió y se abalanzó hacia Sui, con sus manos engullidas en magia y disparando y golpeándole en el rostro. La batalla entre Sui y las dos familiares de las brujas había comenzado.
Sin prestar más atención a ellas, me enfoque de nuevo en Nozomi, la cual veía asombrada todo el espectáculo de luces y magia detrás de mí; yo solo escuchaba como los rayos y los ataques de las familiares resonaban con fuerza en todo el campo. Sin embargo, yo no tenía tiempo para pensar en la batalla, tenía que concentrarme en hacer que la magia de mis manos volviera a aparecer.
Mis manos aún temblaban y ni siquiera podía moverlas; pero sin ellas no podría liberar a Nozomi. Desesperada, presioné los puños, sintiendo como mis dedos se acalambraban al intentarlo. Repentinamente, volví a sentir la magia fluir en ellas, y los mechones de mi cabello comenzaron a volar frente a mis ojos. Mis manos se encendieron en magia una vez más y, sin pensarlo dos veces, tome las enredaderas que aprisionaban a Nozomi y las intente a apartar de su cuerpo una vez más.
Las enredaderas crujían más que antes, pero no parecía que cedieran ni un poco. Mis manos estaban adoloridas y la magia que salía de ellas poco a poco desaparecía. Mi cuerpo se comenzó a sentir pesado, y las heridas que me había hecho Sui anteriormente me volvían a doler.
—¡Detente Elichi! —Gritó angustiada Nozomi, mientras yo me esforzaba más por liberarla—. Esto no está funcionado, yo… ¡yo no tengo salvación!
—No me importa que digas eso —Mis manos ya ni siquiera estaban envueltas en magia y mi cabello había perdido su color. Ahora sentía el dolor de la fuerza repelente que cubría las enredaderas. Mire a Nozomi a los ojos. A pesar de que no quería soltar las enredaderas, ya no podía aguantar más el dolor y, sintiendo como mi cuerpo estaba débil y cansado, no me quedo de otra que soltar las enredaderas y dejar que mi cuerpo cayera a la tierra. Estaba cansada, sumamente cansada como para seguir.
De pronto, escuche un fuerte ruido detrás de mí. Intente, con todas las fuerzas que me quedaban, ver hacia el lugar de donde había venido ese ruido y, cuando lo logre, vi como las llamas de color carmesí que mantenían a las sombras del bosque alejadas, desaparecían lentamente y se esfumaban en el aire. Las sombras parecían furiosas, bramaban al aire y se acercaban despacio hacía donde estaba Umi y Nico luchando contra Sui.
Sui respiraba con dificultad. Su mano estaba levantada y la magia negra salía de ella. Entre suspiros comenzó a caminar hacia atrás, dejando a las familiares rodeadas por las sombras del bosque.
—Ahora tienen algo con lo que ocuparse —Las sombras del bosque se amontonaron alrededor de Umi y de Nico, las cuales veían furiosas a Sui—, si no lo hacen, si no calman su ira, se las comerán vivas —Sui rió y se dio la vuelta hacia mí, viéndome ahora de frente; directo a los ojos—. Vaya, te descuido un segundo y veo que estas más muerta que viva… No, Ayase, ese se supone que era mi trabajo.
Con las pocas fuerzas que tenía, me intente levantar. Mis piernas apenas si podían sostener mi cuerpo, la sangre que brotaba de mi rostro la sentía fría en mi piel y veía como, gota a gota, caía hacia el suelo; hacia las flores; pintándolas de un repulsivo color. Con angustia me intente poner de pie pero, debido a las heridas de mis piernas y manos, me costó mucho hacerlo. Doble mis rodillas y apoye mis entumidas manos en ellas, ya ni siquiera las sentía, ya no sentía dolor en mi cuerpo.
—No te dejare… —Mi voz salió temblorosa y trémula, sin embargo, pude aún levantar la mirada hacia Sui, la cual se acercaba lentamente hacia nosotras—, no te dejare que te acerques a ella.
Mi corazón parecía que se detendría en cualquier momento, mis brazos temblaban; a pesar de eso, los extendí y trate de que con eso pudiera proteger a Nozomi, la cual estaba atrás de mí. Solo escuchaba suaves suspiros que salían de su boca, solo escuchaba algunos sollozos de pena que lanzaba de vez en cuando, pero no podía voltear a verla; tenía que mantener mi mirada constantemente en los demenciales ojos de Sui, la cual parecía satisfecha por mis palabras.
—Y aun así, te mantienes de pie, Humana —Sui frunció el ceño burlonamente—. ¿Humana? No sé si ese título te queda. Creo que has dejado de ser una humana ordinaria desde hace mucho.
Respiraba con dificultad. Mis brazos no podían permanecer más tiempo levantados. Ese era el final. Pero al menos trataría de proteger a Nozomi, por lo menos tenía que intentarlo hasta el final.
—Aunque me cueste la vida… —Repetí la incesante frase que tenía en la cabeza y chocaba con mis pensamientos— yo no veré morir a Nozomi… ¡Aunque me cueste la vida! ¡Ella no moriría por mí! —Fruncí el ceño y apreté los parpados, sintiendo como las lágrimas de mis ojos se precipitaban por mi rostro, empapándome por completo—. ¡Ven Sui! ¡SI QUIERE MATARME HAZLO DE UNA VEZ! —Grité con furia mientras apartaba mi mirada de ella, mientras veía las luces amarillas que brotaban de las flores debajo de mí—. ¡Tendrás que matarme antes de llegar a Nozomi! ¡No dejare que la toques! ¿Me escuchaste? ¡No la vas a tocar nunca más! ¡No la harás sufrir más! Ni yo tampoco…
Las luces de las flores resplandecieron más, pero ya no eran de color amarillo, sino que, asombrada, vi como cada una de ellas lanzaba destellos de color zafiro, convirtiéndose en copias exactas de mi flor.
Lance un sollozo amargo al aire y grite con todas mis fuerzas mientras veía como los destellos de color zafiro subían lentamente, como si fueran luciérnagas que volaban con el frío viento. Entre mis sollozos, entre los lamentos de la gente del bosque, entre la constante batalla que se estaba llevando a cabo lejos de nosotras, donde Nico y Umi trataban de detener a esas sombras, un crujido se escuchó detrás de mí.
Impaciente, volví mi mirada hacia atrás. Cuando mire lo que había, cuando vi la escena que escondía a mi espalda, mis ojos se abrieron tanto que mis parpados dolían; al mismo tiempo que una luz esmeralda me dejaba cegada momentáneamente.
Pequeñas estelas de luz verde comenzaban a salir de las flores de las enredaderas que mantenían prisionera a Nozomi. Una a una explotaba en los tallos verdes mientras que estos comenzaban a marchitarse. El crujir se hacía cada vez más fuerte, y por cada segundo que pasaba, el cuerpo se Nozomi reaparecía de entre las enredaderas.
—Nozomi… —La bruja de la luna parecía igual de sorprendida que yo al ver como las enredaderas cedían y una a una se marchitaba y regresaban a la tierra, liberado su cuerpo. Pero la mirada de Nozomi adquirió un sentimiento diferente cuando me vio; un sentimiento melancólico tomo posesión del brillo de sus ojos.
—Esto no puede ser… —Volví a ver a Sui y vi como miraba hacia el cielo. Hice lo mismo, tratando de buscar algo en el cielo que yo no viera.
De detrás de los nubarrones negros que la escondían, apareció de nuevo la luna, está ya no estaba pigmentada del color rojo y repugnante parecido a la sangre, esta volvía a ser de color plateado; un brillante y hermoso color plateado que se cernía e iluminaba todo el campo de flores.
—Se acabó el tiempo… La bruja protectora…
Sin dejar que Sui terminara de hablar: un fuerte crujido seguido de una fuerte brisa, que azoto nuestros cuerpos, resonó en el ambiente, y con ello, una luz color purpura ilumino el campo de flores.
Mire a Nozomi y quede sorprendida al ver como su cuerpo entero estaba cubierto por un manto de luz esmeralda. No era la primera vez que la veía brillar con esa luz tan intensa, eso ya lo había visto cuando conocí a Sui y nos encontramos frente a frente; cuando llegamos al pueblo de las brujas.
El cabello de Nozomi se ilumino con la magia purpura que la caracterizaba y de sus ojos brotaban ese par de flamas verdes que parecían quemar su piel.
—Esto no terminara así —Volteé a ver a Sui cuando la escuche hablar de nuevo y vi la desesperación en su rostro. De pronto, sus manos se iluminaron con su magia negra y, sin pensarlo dos veces, lanzó un rayo hacia donde yo estaba, sin embargo, el rayo nunca logró herirme.
Un manto color purpura cubrió mi cuerpo al mismo tiempo que sentía como las manos de Nozomi me tomaban por los hombros. Sin voltear a verla, toque sus manos; estaban tibias y me brindaban tranquilidad, una tranquilidad que nunca había sentido; o quizás que había olvidado en todo ese tiempo.
Mi garganta temblaba tratando de buscar las palabras con las que pudiera expresarme, pero no podía decir nada, solo podía sentir el calor que me brindaban las manos de Nozomi mientras se aferraban a mi cuello. Sentía su cuerpo tan cerca de mí, y su cabello volaba frente a mi cuerpo; cobijándome con él. Sin decir nada, las manos de Nozomi se dirigieron a mi cuello y tocaron suavemente mi piel. Sin esperarlo, un tintineo resonó con fuerza en mi interior.
—¿Qué es lo que haces bruja inútil? —Sui miraba asustada a Nozomi. La sonrisa en su rostro había desaparecido, y todo lo que podía ver en él era desesperación—. ¡DETENTE! —Otro rayo salió de sus manos, pero el manto purpura lo repelió al instante.
No podía hacer otra cosa que mantenerme expectante a cada movimiento que hacia Nozomi, a cada sensación que sus manos me trasmitían mientras tocaba mi cuello; los hombros; mi piel. Mi corazón comenzó a latir con fuerza cuando por fin pude percibir de donde venía ese tintineo. Pude ver como un brillo dorado aparecía de debajo de mi cuello y con ello, pude sentir un frío que pensé olvidado.
—Sui… —La voz de Nozomi se escuchó potente en el ambiente y con un sentimiento de severidad—, no sé qué decirte después de todo lo que hiciste… —La mano de Nozomi presiono fuerte la cadena dorada de mi cuello y, lentamente, frente a mí, apareció una vez más algo que pensé perdido—. Ya no volverás a hacerle daño a nadie más… —El guardapelo dorado de Hanayo apareció frente a mis ojos, y Nozomi lo acunaba con sus dos manos.
—¿Qué es lo que piensas hacer? —Sui comenzó a caminar hacia nosotras, llena de terror y pánico—. ¡Suéltalo, Nozomi! —Su cuerpo entero temblaba y de sus manos brotaba de nuevo magia, pero esta no parecía tan intensa en comparación con la que nos atacó antes—. Suéltalo si no quieres… —sentí como el metal dorado frente a mis ojos crujía y, al mismo tiempo, Sui se convulsionaba de dolor.
—¿Tu pensabas… —Nozomi volvió a hablar mientras estrujaba el guardapelo en sus manos engullidas en magia— que mi madre te hubiera amado después de todo lo que hiciste? —El metal del guardapelo crujió de nuevo, y con ello, la herida del rostro de Sui se volvió a abrir; la herida que le había hecho con mi puñetazo—. Ella te hubiera odiado… ¿Acaso hubieras preferido el odio de ella? —La sangre carmesí mojaba el rostro de Sui, sin embargo, lo impensable pasó frente a mí: la tiesa y siniestra sonrisa de Sui volvió.
—¿Crees que me interesaba el odio de tu madre? —Sui miro fijamente a Nozomi, mientras se llevaba una mano a la herida sangrante de su rostro—. Ella me pertenecía… —La voz de Sui parecía más siniestra que nunca, más horrible que antes—. Su corazón era mío… —una tenue risa salió de sus labios—. Ella me amaba… —El metal en las manos de Nozomi crujió más, y con ello, Sui callo de rodillas a la tierra—. ¿Por qué piensas que ella iba a verme todos los días a mi cabaña? —El metal crujió de nuevo; Sui grito adolorida entre risas—. Ella me amaba tal como yo lo hacía… —Un crujido más del metal; esta vez un par de fragmentos dorados cayeron de las manos de Nozomi—. No le hubiera importado que hiciera estos sacrificios… —Las manos de Nozomi comenzaron a temblar, y con ello, el guardapelo reapareció entre ellas—. Ella era igual que yo… —Susurró Sui mitras levantaba la mirada—. ¿Cuánto conoces a tu madre Nozomi? ¿Cuánto secretos mantenía ocultos de Hanayo y de ti? —El guardapelo brillo con intensidad, al mismo tiempo que las manos de Sui—. Ella solo las entrenaba para que se convirtieran en las sucesoras de la bruja protectora —un rayo salió de las manos de Sui. El manto purpura impacto entre el rayo, haciendo que este se rompiera en fragmentos luminosos.
Mi corazón latía con fuerza al escuchar a Sui, sin embargo, una gran furia invadía mi interior.
—¡Es mentira todo lo que dices! —Grité mientras veía a Sui a los ojos—. Nadie amaría a una persona que solo tiene odio dentro de ella —Levanté mis brazos y toque las manos de Nozomi, las cuales aún sostenían el guardapelo—. Se bien que Shirome no era así… —Sentí como un par de lágrimas caían a mi cuello, quizás de Nozomi, que se había asombrado con lo que decía—. Lo sé porque ella, hasta su último momento de vida, trato de salvarme… —junte mis manos con las de Nozomi y, de pronto, una tenue luz amarilla apareció en mis dedos, juntándose con la luz esmeralda de Nozomi—. Ella me protegió cuando tú intentaste matarme de niña… —Cerré las manos de Nozomi y las mías contra el guardapelo, este crujió una vez más—. Así que, ella no te amaba en lo absoluto… ¡Te odiaba!, como ahora lo hacen sus hijas, como ahora lo hago yo…
Presione el guardapelo con las manos de Nozomi y con las mías, haciéndolo crujir y rompiéndolo. Sui cayó de nuevo de rodillas a la tierra. Sus mejillas se llenaban de sangre, y esta vez, pequeños cristales de color plateado se deprendían de su rostro, era como si estuviera convirtiendo en cenizas. Con todas mis fuerzas, apreté las manos de Nozomi contra el guardapelo dorado, el cual dio su último crujido y se terminó de romper en nuestras manos.
Las luces del rostro de Sui comenzaron a brillar con más intensidad. Nozomi abrió las manos y dejo caer el destruido guardapelo a la tierra. Sui comenzó s caminar hacia nosotras, pero su cara poco a poco desaparecía entre los fragmentos plateados de cristal que caían a la tierra. Las flores entonces comenzaron a brillar intensamente, todo el campo se iluminó con la luz plateada que se desprendía de Sui, y lentamente, los lamentos de la gente del bosque se calmaron y se silenciaron. Impresionada mire el cuerpo de Sui, viendo como la sonrisa aún permanecía en su rostro, a pesar de que ahora era simples fragmentos luminosos que se desprendían de su piel.
—Y pesar de todas las mentiras… —Las voz de Sui se escuchó en un susurro espectral. Su cuerpo entero se consumió en luz y la sonrisa en su rostro se hizo más grande—, yo sí que la amaba…
El cuerpo de Sui cayó a la tierra convertido en pequeñas estelas de Luz, pequeñas estelas que se unían a la tierra; a las flores que parecían absorber su luz. En el lugar se hizo un profundo silencio, un profundo silencio apenas opacado por el ruido del fondo del precipicio o del frío viento que azotaba en nuestras espaldas. Entonces, sentí el tacto cálido de Nozomi una vez más en mis hombros, y con ello, sorprendida y sin creerme que todo hubiera terminado, me di la vuelta y la vi fijamente… Pero…
—Lo hiciste bien Elichi… —Lágrimas caían de sus cristalinos ojos esmeralda. Pero no solo eso…—. Fuiste tan valiente como yo no pude haberlo sido… —El cuerpo de Nozomi se convulsiono en mis brazos, entre sollozos llenos de pena. Mientras que sus manos…—. Perdón por ser tan inútil… —sus manos luminosas se acercaron a mi rostro y limpiaron las lágrimas que ya salían de mis ojos—. Perdón por no poder ayudarte en nada… —Nozomi esbozo una sonrisa, una sonrisa llena de pena y dolor, una sonrisa con un sentimiento horrible que ahora sabia el significado; una sonrisa con un sentimiento de una pronta despedida—. Perdón por no darme cuenta de lo que estabas sufrido por salvarme… Por no darme cuenta del amor que sentías por mí… —Las manos de Nozomi desprendían pequeños fragmentos de luz, al mismo tiempo que las luces que había dejado Sui desaparecían y se convertían en luces esmeraldas que caían lentamente, como cristales, de sus cálidas manos.
—Nozomi… —levanté mi mano y toque su mejillas, estaba cálida; demasiado cálida—. ¿Qué te ocurre?
—El destino… —Nozomi me miro con una sonrisa en sus labios. Pequeños fragmentos de luz caían de sus manos, desmoronándose frente a mí—. Este es el destino de la bruja protectora…
Abrí con sorpresa mis ojos. Mi corazón comenzó a golpear mi pecho con ímpetu, y las lágrimas comenzaban a salir desesperadas de mis ojos. Sin embargo, no había sollozos, no podía siquiera sollozar; solo ver como la sonrisa de Nozomi se iluminaba más y más en su rostro.
—No llores Elichi… —Me decía eso pero no podía dejar de hacerlo, no podía dejar de verla, de sentir como mi corazón latía cada vez más desesperado y me presionaba el pecho; era doloroso, mi corazón latía tanto que me dolía dentro de mí, no lo soportaba, tenía miedo, pánico, mi cuerpo entero se estremecía pero no podía hablar, no podía decir nada, solo sentir como mi cuerpo se estremecía con más desesperación conforme pasaban los segundos—. No me gusta verte llorar… No puedo soportar ver a la persona que quiero derramar una sola lagrima…, y menos si es por mi…
Pasaron unos segundos hasta que pude volver a reproducir un sonido con mi garganta, y con ello, vinieron desesperados sollozos que inundaron con su sonido todo el lugar.
—No… —Negué desesperada con la cabeza, mientras los fragmentos de luz esmeralda caían más rápido del cuerpo de Nozomi—. No es verdad… Nozomi… —Toqué su mejilla, la cual adquiría un color esmeralda cuando mis dedos la tocaban—. ¿Por qué, si sabias esto…?
—De esto es de lo que escapábamos… —Nozomi desvió su mirada de la mía, para ver hacia donde estaba Hanayo acompañada de las otras familiares de las brujas viendo a Nozomi igual de preocupadas—. De un mundo en el que no estamos muertas ni vivas… Hanayo lo entendía a la perfección… porque tenía a alguien que la amaba con fuerza… Pero yo… —Nozomi me tomó de la mano y la presiono con fuerza—, yo no tenía a nadie por quien quedarme en este mundo… —Nozomi comenzó a sollozar más fuerte—. Así que no me importaba asumir la responsabilidad de ser la bruja protectora —Sus ojos me miraron de nuevo mientras yo sollozaba con igual intensidad que ella—. Pero entonces… te encontré a ti…, Elichi.
—Nozomi…, por favor, no puedes dejarme, no puedes irte y afrontar el destino tu sola… Llévame… —Silenciándome, sentí como el dedo índice de Nozomi se ponía entre mis labios.
—No lo digas… —El dedo de Nozomi desapareció frente a mí, convertido en pequeñas estelas de luz—. Tú eres la que me da la fuerza para afrontar mi destino, de la manera que solo tú lo sabes hacer…: con valentía… No soportaría arrástrate a este lugar solitario por mí… —Nozomi esbozó una sonrisa, una sonrisa que me destrozo el corazón—. No podría ser tan egoísta como para hacerle daño a la persona que amo…
—No digas eso… —Sentí como mi rostro se calentaba y mi corazón latía más fuerte—. Tú no eres nada egoísta…, y yo no soy valiente… Soy frágil Nozomi, soy tan frágil y dependiente de ti que…, que si no hubiera sido por ti, yo nunca hubiera afrontado nada de esto sola.
—Es por eso que te amo Elichi… —Una débil risita salió de sus labios, mientras que su ceño se fruncía con tristeza—. Siempre tratando de hacerte la fuerte, siempre cargando con más peso sobre tus hombros del que ya sostienes… —una sonrisa más que sincera, más que hermosa, más que mágica apareció iluminando su rostro—. Me alegro de haberte conocido… —Negué con la cabeza—. Me alegro de que seas tú la que es dueña de mi corazón…
—No…
—Me alegra que seas tú la persona que compartió un vínculo y una afinidad tan grande conmigo… Un vínculo que jamás me imagine tener…
—Nozomi…
—Te amo, Elichi… —Me acerqué más a Nozomi y presioné su cuerpo contra el mío, abrazándola con todas mis fuerzas; sintiendo como nuestros cuerpos temblaban juntos—. Tengo tanto miedo de apartarme de tu lado… Pero sabes… —Nozomi se separó un poco de mi lado y comenzó a acariciar mi rostro—, estoy feliz de que tú sigas viviendo.
—Por favor Nozomi… —Llore con más fuerza, apenas si podía hablar por mis sollozos—. Perdóname por todo lo que te dije, todas las cosas hirientes… Yo también te amo Nozomi… y eso nunca… —Sostuve sus manos—, nunca en mi vida va a cambiar.
—Me alegra oír eso…
El cuerpo de Nozomi estaba casi consumido en estelas de luz esmeralda. Pero antes de que desapareciera de mi lado, antes de que su cuerpo entero brillara y se uniera al campo de flores, ella puso sus manos frente a mí y de ellas salió un último resplandor de magia, y con él, mi flor apareció entre sus manos…
Limpie las lágrimas de mi rostro al ver mi flor una vez más. Nozomi la puso entre sus manos y las mías, y, con una enorme sonrisa, me dijo:
—¿Sabes cómo se llama, Elichi…? —Tome el tallo de la flor, viendo sus cinco pétalos de un brillante color azul; tratando de aguantar las ganas de seguir llorando. Enjuague las últimas lágrimas de mi rostro y, tratando de esbozar una sonrisa, le dije:
—No lo sé… —trate de reír, pero mi risa sonó extraña y distorsionada—. Tú eres la florista después de todo…
Nozomi se acercó más a mí, sin esperarlo. Su rostro estaba tan cerca que podía ver a la perfección su rostro iluminado por los fulgores de luz esmeralda: sus largas pestañas, su suaves mejillas, su hermoso cabello color purpura, sus anchos y rosados labios, y lo que más amaba, su hermosos y bellos ojos esmeraldas.
Era tal mi ensimismamiento, viendo cada centímetro de su rostro, que no me di cuenta cuando ella, despacio y ocultando sus ojos detrás de sus parpados, acorto la distancia que había entre las dos, uniendo sus labios con los míos en un rápido y fugaz beso. Trate de acércame más a ella y probar más el sabor salado de sus lágrimas que habían empapado sus labios, el sabor a una pronta despedida; sentir cada sensación que en ese momento me trasmitían los labios de Nozomi, sintiendo la sensación amarga y dulce de sus suaves labios.
Permanecí un momento sintiendo como mis labios se calentaban por el calor que me trasmitía Nozomi; sintiendo como mi corazón latía por el sentimiento de amor que sentía por ella. Sintiendo y guardado en mi memoria cada sensación, cada pequeño momento compartido con ella; los cuales en ese momento se trasmitían a través de la muestra de afecto que compartíamos. Eso al menos hasta que ella por fin se separó de mi lado y yo, sin quererlo realmente, hice lo mismo.
Sus ojos esmeraldas brillaban más que nunca y mostraban un sentimiento de felicidad y amor por mí. Lo sabía porque mi corazón no dejaba de palpitar mientras la veía; mientras la veía desaparecer. Repentinamente ella puso su mano con mi flor frente a mí; tomándola con fuerza de uno de los pétalos. Al verlo, yo hice lo mismo: tomándola del tallo.
—No me olvides… —Los destellos esmeralda se hicieron más intensos, al igual que el brillo del campo de flores— Elichi.
Poco a poco, el cuerpo de Nozomi fue desapareciendo frente a mí, cubierto por múltiples estelas de luz esmeralda que eran absorbidas por las flores del campo.
Cuando no quedo nada más, cuando el último destello esmeralda desapareció en el aire: la luz de la luna ilumino el campo con su hermosa luz plateada y yo, al mismo tiempo, caí de rodillas a la tierra. No quería llorar, pero por más que intentaba aguantar, los sollozos salían involuntarios de mi boca.
Sostenía con fuerza mi flor, esa flor que me unía con Nozomi, esa flor que me había entregado hasta el final, con mis sentimientos que guardaba de ella, con sus sentimientos que vivan en ella… Esa flor de cuatro pétalos que guardaría hasta el final.
Y a pesar de la tristeza que provoque la despedida, esa tristeza también puede ser una prueba de felicidad; dependiendo de como se sienta en sus corazones.
Realmente espero que les haya gustado el final de esta historia que tanto me gusto a mí. Espero que hayan sentido todas las emociones, que se hayan transportado al escenario de batalla, a ese campo de flores donde se llevo a cabo esta historia. Espero que hayan acompañado a Eli y Nozomi en esta aventura y que hayan sentido lo que ellas sienten hasta el final. Se que soy muy pesado con esto, pero espero que cada escenario lo hayan vivido como si estuvieran ahí, y que, a pesar de que en muchas de las partes esta mal escrita esta historia, e incluso que este capitulo final haya tenido cientos de errores, espero con el corazón que les haya gustado el final.
¿Cual fue su parte favorita de este capitulo? La verdad yo adore la parte de Kotori. Sinceramente, no me espere que quedara así esa parte, pero cuando la volví a leer, y releer no me esperaba que me emocionar tanto esa escena. ¿Espero leer sus Reviews de que les pareció el capitulo final. Por otra parte, espero que puedan analizar cada párrafo y cada dialogo de la historia, ya que cada uno de ellos tiene un significado muy especial y se va desarrollando con un simbolismo y un significado construido durante toda la serie.
Ya se lo que están pensado: "¡Esto no se puede quedar así!" Y yo les digo que esperen, que aún queda el epilogo de esta historia, que espero traerlo como regalo de noche buena. Al igual que un capitulo especial; que sera una sorpresa para todas/os
Muchas gracias por leer y por su paciencia, espero que nos sigamos leyendo en mas historias y muchas gracias al capitulo anterior.
Rebe13: Muchas Gracias por seguir esta historia hasta el final, espero no haberte decepcionado con el final y que ta haya gustado. Realmente gracias por cada Review Tuya y por tu tiempo al escribirla, espero que nos sigamos leyendo pronto.
Aramaru-chan 26: Dios, muchísimas gracias por tu tiempo y por haberte leído esta historia en un día. No me puedo imaginar cuanto trabajo te costo y si, se que tiene algunas lagunas argumentales algo extrañas, peor pues hice mi mayor esfuerzo, muchas gracias por reconocerlo. Que bonitas palabras, y no, para mí no se escucha para nada meloso, "también ha hechizado mi corazón después de todo". Pues la verdad, me gusto mucho por el aspecto mágico de la historia, ya que yo también soy muy fanático de la literatura fantástica, y mas de las brujas. Como ya dije, son mis seres de leyenda favoritos. Realmente aprecio mucho cada uno de tus comentarios, muchas gracias por eso y espero que te haya gustado el final de esta historia.
SilentDrago: Bueno, primero que nada me disculpo contigo, ya que la felicidad de ambas pues... pues paso lo que tenia que pasar después de todo... Espero al menos que el final de Sui haya sido de tu agrado, no hubo hoguera ni doncella de hierro pero... pues murió como debía, con una sonrisa en su rostro y con las palabras que constantemente solía decir... Me gusto mucho esa aparte , es muy significativa. Realmente, Silent, en especial a ti es a quien le agradezco más por haber seguido esta historia durante tanto tiempo, ademas que por todos los consejos que me ayudaban a mejorar y por tus constantes Reviews. Es y sera siempre un placer para mi leer uno de tus comentarios para saber en que mejorar y en que voy bien o mal.. Muchas gracias y espero que te haya gustado el final.
Robin Schultz: Me encanto el principio de tu comentario, jajaja ahorcarse con queso oaxaca jajaja. Que bueno que te enamoraste de la historia, realmente, nunca pensé que fuera a ser Sui un personaje que alguien viera y dijera que le gustaba, pero tu me hiciste ver, me hiciste visualizar ese potencial que tenia y como sobre explotarlo, de una manera, espero, buena. Realmente, cuando leía tus comentaros de que te encantaba la historia, de que te encantaba Sui, decía: "Tengo que terminar esta historia; hazlo por ella, y por todos jajaja". Muchísimas gracias por tus contantes Reviews, los cuales me levantaban el animo y me sacaban una sonrisa cada que los leía, realmente aprecio cada uno de ellos. Espero que te haya gustado el final y muchas gracias por seguir la historia hasta el final.
Y a todos lo que leyeron esta historia, !Muchísimas gracias!
Sin Más, muchas Gracias por leer, de todo corazón, toda mi historia, muchas gracias por seguir hasta el final y darle un oportunidad, muchas gracias por este final
