N/A: Este es un AU, ambientado en la era actual, en la que Jean es un joven artista y aspirante a fotógrafo profesional, el cual tiene que empezar a llevar a su pequeño primo Erik al colegio. Su vida dará un giro de 180 grados al conocer al Profesor de su primo Marco Bodt. Advertencia de romances yaoi, avisados quedan. Ahora sí, buena lectura.

Disclaimer: Ni Shingeki no kyogin ni sus personajes me pertenecen, si no que son propiedad de Hajime Isayama. Si fuesen míos, habría menos titanes, menos muertes y más romances homos.


"Dios…Me siento como un maldito sándwich"

Y es que no, lo normal es que no se puedan meter a 12 personas en una mesa para 8, puesto que no caben.

Físicamente imposible.

Pero aquella noche la camarera que nos atendió fue nada más y nada menos que la "encantadora" Ymir alias "cabéis en una mesa 12 personas porque yo lo digo".

A sí que allí estábamos todos, apretujados a más no poder unos contra otros mientras cenábamos y charlábamos de todo y de nada al mismo tiempo.

Y yo que pensaba que íbamos a ser un par más únicamente…

Connie había pasado la tarde con Eren y Reiner, siendo los tres los que planearon cenar todos juntos. Dado que estaba Eren, Mikasa también estaba allí, junto con la antipática de su novia Annie. Junto a ambas había ido Armin, que se había encontrado por el camino a su compañero de clase Berthold, que había resultado ser el novio de Reiner. Cosa que por cierto no me sorprende, aunque me ofende que no me haya contado antes que tenía un novio. Y uno tan alto…¿Qué narices come ese tío para estar así? Y resultaba que el imbécil de Eren ahora tenía novio, por lo que también estaba allí ese amargado enano pelinegro que miraba indiferente a todo el mundo. Lavi, o Levi, creo que se llama.

También cabe decir que Hanji, Marco y el tal Levi ese trabajan juntos en la escuela. Sinceramente, no me puedo imaginar cómo deben de ser las clases con el rancio ese o con la loca hiperactiva de Hanji…

Y si a todo ello le sumas que Ymir y su novia camarera Christa se nos unieron a la mitad de la cena puesto que apenas había gente a la que atender…Una maldita locura.

Pero lo cierto es, que me lo pasé mejor de lo que me esperaba. Además pude saber más cosas del pecoso que estaba sentado a mi lado. Pero no es como si me importe su vida…Nada de eso. Aunque estábamos tan cerca que podía sentir como todo su cuerpo vibraba al son de su cálida risa, y aquello en cierta manera no me disgustaba… De vez en cuando sentía la mirada de Sasha sobre mí, con una sonrisa disimulada tras los innumerables sándwiches que se había cenado. Acabé lanzándole una mala mirada a la décima vez que la pillé mirándome mientras sonreía sospechosamente, a lo que ella me respondió sacándome la lengua.

-Bueno chicos, no es por echaros…-comenzó a decirnos Christa cuando el reloj dio la 1 y media de la madrugada. Su novia la miró enarcando una ceja antes de cortarla.

-Que os valláis a vuestra casa que ya es tarde y tenemos que cerrar. Venga, moved el culo. – de veras que no entiendo muy bien cómo es que la dulce de Christa puede salir con este marimacho maleducado…Ni cómo es que no han echado a Ymir del trabajo aún. Incógnitas de la vida.

Nos fuimos levantando de nuestros asientos y salimos a la calle, despidiéndonos de las camareras. Saqué las llaves de mi moto del bolsillo y miré a Shasha.

-Princesa, ¿necesita que la acerque a su castillo en mi flamante corcel?- le pregunté mientras sacudía las llaves frente a ella, a sabiendas de que su casa estaba a media hora de allí. La morena me sonrió mientras negaba con la cabeza, abrazándose a su novio.

-Me quedo en casa de Connie esta noche, pero gracias Jean- Sasha miró a Marco de reojo, el cual se despedía de Hanji y Levi, los cuales se marchaban juntos.-¿Porqué no llevas a Marco? –el susodicho se giró al escuchar su nombre y un sonrojo apareció involuntariamente en mi rostro. ¿A qué venía aquello? -¿Dónde vives Marco?

-En la calle Trost.-me mordí el labio inferior cuando el chico se sonrojó al mirarme avergonzado- Pero no te preocupes, no hace falta que me lleves.

-¿Trost? ¡Pero si eso está a dos manzanas de la casa de Jean!-comentó Sasha con una sonrisa de oreja a oreja. ¿Pero por qué narices sonríe tanto? Cada vez entiendo menos a esta mujer.

-No me cuesta nada acercarte si no te dan miedo las motos claro…-Marco rió encogiéndose de hombros.

-¿Seguro que no te importa? entonces me agarraré fuerte a ti y ya está.-sonreí ante el comentario. Sasha por su parte le susurraba algo a Connie en la oreja, pero hice caso omiso a esos dos. El resto vivían unos cerca de otros, por lo que se marcharían todos juntos, en la dirección contraria a la mía. Nos despedimos de todos y caminamos hasta el aparcamiento donde tenía aparcada mi preciosa Harley Davidson Heritage de color rojo, regalo de mis abuelos el día que cumplí 18 años. Me subí en ella, sacando mi casco y el que siempre se pone Sasha de uno de los bolsos traseros. Se lo di a Marco mientras yo arrancaba la moto. El pecoso se montó detrás de mí con cuidado, pareciendo no querer rozarme. Adimto que disfrute acelerando la moto el sitio, soltando una carcajada cuando el chico se sobresaltó.

-Puedes pegarte más a mí, no quiero que te caigas. Además, no muerdo…-me giré para encararlo, agarrando una de sus manos, haciendo que me rodease la cintura y se pegase más a mí. Porque no quería que se cayese, claro está…Me puse el casco y salimos de allí, no pudiendo evitar soltar una carcajada cuando sentí que Marco se juntaba más y se abrazaba mejor a mi pecho al sentir la moto en marcha.

-No te rías. – Sentí su cálido aliento rozando mi cuello cuando se quejó en voz alta, haciendo que un escalofrío recorriese mi columna.

-Tranquilo, que no te vas a caer.- le di un par de palmaditas en una de las manos que con fuerza agarraban mi abdomen antes de cambiar de sentido, en dirección a su casa. Fui disminuyendo la velocidad cuando entramos por la calle Trost, una calle repleta de casas unifamiliares con jardín, muy parecidas a la mía. Marco se soltó de mi abdomen, señalando con uno de sus brazos una casa a lo lejos.

-Es esa de allí, la de color azul.-para no desequilibrarse por haber soltado uno de los brazos, Marco había subido el otro hasta la altura de mi pecho, abrazándolo con la mano abierta para sujetarse mejor, provocándome un ligero cosquilleo allí donde su mano me tocaba por encima de la camiseta. Carraspeé un poco y dirigí la moto hacia allí en silencio cuando el chico bajó la otra mano y la puso en mi cadera. ¿Qué tenían esas manos que parecía como si fuesen a quemar mi piel?

Suspiré en voz baja mientras paraba frente a la casa de Marco y este se soltaba, bajándose de la moto. Una vez en tierra, el pecoso me sonrió, con el pelo todo alborotado tras haberse quitado el casco,e dándome unas horribles ganas de acariciárselo hasta volver a ponérselo bien. Espera, espera. ¿Peinarle? ¿Enserio? ¿Me estaban dando ganas de peinarle? ¡Pero si apenas me suelo peinar yo! Guardé el otro casco en un intento de enfocarme en otra cosa que no fuese el pelo de Marco y su boba y contagiosa sonrisa.

-Muchas gracias por traerme Jean.- no pude evitar corresponder a su sonrisa al verle, antes de encogerme de hombros para restarle importancia al asunto.

-No ha sido nada, hombre.

-Nos vemos mañana entonces. Buenas noches. –se despidió con la mano, empezando a caminar hacia la entrada de su casa. Hice un gesto con la mano antes de bajar la visera de mi casco y marcharme de allí.

Llegué a casa al poco, y tras aparcar la moto en el garaje, subí a mi cuarto lo más silenciosamente que pude. Porque sí. Yo si tenía consideración con las horas de sueño de mi madre. No como ella cuando duermo yo, porque claro, que mejor momento para pasar la aspiradora y recoger la ropa sucia que a las 8 de la mañana. ¿Verdad?

A sí que sigiloso como el mejor de los ninjas de esas pelis japonesas que tanto me gustan, llegué a mi habitación y me tiré en la cama. Me quité a duras penas la ropa y la tiré por ahí, sin importarme demasiado en donde acababa. Cansado del largo día retiré las sabanas y me introduje dentro de la cama, envolviéndome en las mantas de tal manera que sería la envidia de los mejores burritos mexicanos, quedándome dormido al poco.

¿Sabéis esa sensación que tienes al despertar, que crees que te acabas de meter a la cama, pero en realidad has dormido toda la noche? Pues así me sentía yo al día siguiente cuando mi madre me aporreó la puerta al ver que no bajaba a desayunar. Miré el reloj, hecho un manojo de babas, ojeras y pelo revuelto, saltando de la cama al ver que quedaban 15 minutos para que Erik entrase en la escuela. Me vestí a toda prisa con algo limpio y salí corriendo de casa, con un sorbo de café y medio bollo en el estómago, camino a la casa de mis tías.

Doblé la esquina y vi a mi tía esperando con Erik en la puerta, esperándome. Corrí hasta ellos, disculpándome rápidamente antes de agacharme frene al niño.

-¿Te apetece montar a caballito Erik?-el niño me sonrió asintiendo y tía Kate resopló, con una pequeña sonrisa.

-Tened cuidado, ¿vale? No os vayáis a caer. Si le pasa algo a mi niño te teñiré el pelo de rosa fucsia mientras duermes, Jean Kirschtein.-me amenazó con el dedo la mujer. Y creedme, es capaz de hacerlo, de eso y cosas peores. A sí que subí al niño a mi espalda con cuidado de agarrarlo bien y corrimos hasta la escuela, llegando poco antes de que sonase la campana de entrada. Resoplé apoyándome en la puerta de la clase de Erik, agachándome para que pudiese bajar. No entiendo como hay corredores que se levantan a la cama a las seis de la mañana para salir a correr kilómetros si yo estaba que iba a vomitar hasta el hígado por cinco manzanas y un gran tramo de escaleras. Escuché unos zapatos acercándose a mí, por lo que alcé mi mirada del suelo, intentando que no se notase demasiado que estaba a punto de hiperventilar a causa del esfuerzo.

-¿Se nos han pegado las sábanas hoy? – Marco se paró junto a mí con una sonrisa de burla en sus labios, haciéndome fruncir el ceño. ¿Cómo alguien que se acostó a la misma hora que yo y que seguramente haya madrugado mucho más, puede estar tan fresco y jovial, cuando yo parezco un zombie mal peinado? Cabrón pecoso con suerte.

-Ja- ja. Me parto. Si no fuesen las clases tan temprano, a mí no se me pegarían las sábanas.-el pecoso se rió, negando con la cabeza.

-Si no fuesen temprano no se aprovecharía el día, ¿no crees?

-Yo es que soy más nocturno. De esos que disfrutan por la noche y por las mañanas duermen. – Esa frase sacada de contexto podría haber sido un flirteo bastante descarado, pero no, no penséis mal…Enserio. No iba con doble sentido.

-Hm, también se pueden hacer cosas interesantes por la noche, sí.-contestó Marco asintiendo con la cabeza, sonriendo de lado. Sentí como mi boca se secaba ante esa frase. Aunque no sé porqué. Si Marco parece un buenazo. No sabe qué es eso de los dobles sentidos, el lado marrano de las frases, ¿verdad…? Iba a contestarle cuando la campana sonó, taladrando mis pobres oídos. Vi como los otros profesores entraban en las aulas así que me despedí de Marco y de Erik, el cual agitaba su mano desde el pupitre.

Me tomé mi tiempo en volver a casa sin prisas, por mucho que mi estómago rugiese demandando un buen desayuno. Y eso fue lo que le di en cuanto llegué a casa. Me pasé por la pastelería que había en la parte delantera de nuestra casa y cogí un par de croissants, la especialidad de nuestra tienda, llevándomelos a la cocina y así poder desayunar con tranquilidad, acompañándolos de un buen café.

Saludé a mi madre con un beso en la mejilla cuando ella entró en la cocina, con el delantal lleno de harina y masa.

-Hoy vendrán las tías y Erik a comer con nosotros, Jeanbo, ¿podrías hacer tú la comida? Yo tengo que terminar de hornear los pasteles y atender la tienda.-fruncí el ceño ante el estúpido mote con el que mi madre siempre me llama y que yo tanto odio.

-Jeeeeeeeean mamá. Me llamo Jean. Y está bien. ¿Hago algo en especial o…? –mi madre me agarró de la mejilla, pellizcándolo levemente ante mi corrección.

-Lo que más te apetezca comer, pero que no sea pizza que te conozco. –reí asintiendo.

-Vale, vale…Me pondré a ello en cuanto le envíe las fotos de la exposición a Reiner.

Terminé el desayuno y subí a mi habitación, ordenándola un poco antes de coger mi portátil y sentarme con él sobre la cama, enchufando la cámara al ordenador para pasar las fotos.

Empecé a pasar rápidamente las fotos, seleccionando varias de la exposición en las que se veían bien el ambiente que hubo y las obras de arte expuestas y dejándolas en una carpeta aparte para Reiner.

No fue hasta que unos ojos castaños aparecieron en la pantalla que no me paré a mirar las fotos más detenidamente.

Marco aparecía en aquella foto, en una de las tantas que le hice antes de darme cuenta de que era él. Sus ojos oscuros contrastaban con el blanco de su sonrisa, y las pecas resaltaban graciosamente en sus mejillas. Debía admitir que el chico era guapo, bastante además, pero ya sabes, desde el punto de vista más masculino que pueda haber, nada rollo gay, no no…

Pasé lentamente las fotos en las que Marco salía, descubriendo pequeñas cosas de él. Como que cuando sonríe sus ojos se estrechan, que se sonroja fácilmente y se pasa mucho la mano por el pelo. Sobre todo si le estás sacando fotos y se siente avergonzado. Sonreí al ver la foto de un marco todo sonrojado cuando me pilló sacándole una foto, torciendo el rostro para no salir, mostrando su perfil, con aquella recta y larga nariz. Sacudí la cabeza y cerré la carpeta, decidiendo que Reiner ya tendría suficientes fotos para el reportaje. Se las envié por correo y apagué el ordenador.

Bajé a la cocina a preparar la comida de aquel día, encendiendo el reproductor de discos y poniendo mis clásicos de rock preferidos a todo volumen.

¿Porque, qué mejor manera de sacar de tu mente de unos ojos castaños, que cocinar al ritmo de "Eye of the Tiger?


N/A: Hola holita mis amores. Sé que soy un horror con la constancia de mis fics, pero bueno, aquí está la continuación de mi querido fic Jeanmarco. Son la una y seis de la madrugada y mañana tengo que levantarme a las 7 para ir a clase, pero bueno, este fic vale el insomnio jajaja. Espero que os guste como va avanzando la historia. A los que habéis comentado el fic, como Machu, o me habéis enviado un mp, como Karidian, sois unos amores, ojalá disfrutéis este cap.

Al resto, animaos a dejar vuestra opinión, que siempre viene bien.

Un beso, y nos leemos en el siguiente capítulo.

Att: Avengirl.