¡Finalmente volví!
Y luego me volveré a ir por otro mes (?)
Ya comencé la universidad, así que mi tiempo libre se ha acortado demasiado, ya que además tengo otro fanfic pendientes, nuevas ideas, dibujos, etc xD
Espero que les guste este capítulo~
Disclaimer: los personajes no me pertenecen.
Capítulo 2
Luego de enterarnos que nos gusta alguien muy cercano a nosotros, comenzamos a hacernos preguntas que podían llegar a ser bastante estúpidas. ¿Cómo se hablaba con normalidad a su alrededor? Realmente sentía que un comentario fuera de lugar haría más que obvio sus recientes sentimientos. ¿Se puede llegar a conquistar a esa persona? La respuesta es sí, pero, a menos que se hiciera una cirugía, Kyle dudaba que le creciera una gran delantera y tampoco le apetecía mucho usar ropa de putas. Incluso se llegaba a la parte de inventar planes totalmente ilógicos, tales como: hacer desaparecer a todas las putas de South Park para que él no tuviera más opción, o algo por el estilo; claro que su consciencia siempre interfería y evitaba que se volviera más estúpido.
Ahora mismo su plan de no hacer nada era el más aceptable y realista.
Claro que ya la homosexualidad era más global y la gente ya no era tan conservadora como antes, pero eso no significaba que tuviera una oportunidad con Kenny; a menos que lo embriagara como nunca y fingir ser una mujer; pero eso sólo serviría para una noche de sexo y su yo romántico emprendido quería algo más. Sería mejor dejar de pensar en ideas sumamente pendejas antes de que se le pasara por la cabeza intentar realizarlas.
Para poder encontrar un distractor de sus sentimientos hacia Kenny, primero tenía que encontrar algo que tomara muchas de sus horas y esfuerzo. El estudio podía ser, pero, vamos, ya era bastante inteligente no necesitaba esforzarse más y de seguro terminaría pensando en él de alguna forma. Sí, definitivamente necesitaba encontrar algo…
—Creo que volveré al baloncesto… —comentó de repente el pelirrojo.
—Oh vaya, ¿en serio? —dijo Kenny algo sorprendido.
—Pensé que no volverías, desde, ya sabes —mencionó Stan. Sí, no era tan fácil olvidar cuando Kyle decidió volverse negro.
—Sólo era un niño estúpido, ya aprendí mi lección —contestó él.
—Los judíos no pueden hacer deportes —comentó Cartman.
—Por lo menos puedo jugar más que tú, gordo.
—¿Ah? Para tu información, he adelgazado bastante —resaltó este detalle usando un tono intelectual.
—Pero no lo suficiente como para dejar de ser gordo —contestó Stan.
—Hijos de puta —masculló el castaño para luego seguir comiendo su sándwich.
Todos se rieron ante esto y luego continuaron hablando con normalidad.
—Me parece realmente genial que comiences con el baloncesto de nuevo, Kyle —comentó Kenny rodeando sus hombros con su brazo. ¿Por qué siempre tenía que hacer eso? Aunque tampoco sabía cómo evitar que este fuera tan ¿afectivo? Sería algo extraño y más tomando en cuenta que siempre había sido así.
—Lo sé —contestó con una sonrisa.
—Aunque me sentiré solo ¿sabes? —hizo un leve puchero.
—Ahora Kenny no tendrá una casa donde quedarse —bromeó Cartman con una sonrisa ladina.
—Simplemente estás celoso porque Kyle si me quiere en su casa —replicó el rubio infantilmente.
—Par de maricas —bufó por lo bajo el gordo.
—Entonces hoy iré a tu casa —dijo Kenny ignorando totalmente a Cartman.
Kyle se tensó un poco ante esto, pero no podía negarse ahora, lo más normal es que Kenny estuviera en su casa casi todo el tiempo cuando no tenía nada que hacer. Mierda, detestaba no poder rechazar esa propuesta o de seguro su rubio amigo comenzaría a preguntarle si las cosas iban bien y ese tipo de cosas.
—Oh verdad, ¿traerás a Karen? —preguntó. Desde que habían comenzado a ser mejores amigos, era normal que de vez en cuando trajera a Karen a su casa, y por eso mismo terminó llevándose bien con Ike.
—Sí —respondió gustoso.
Por este pequeño motivo, Kyle decidió inscribirse en el equipo mañana deseando que no fuera demasiado tarde para hacerlo o sino definitivamente le daría un colpaso mental si tenía que pasar tanto tiempo con Kenny.
Esperaron a que Karen saliera de la escuela y luego los 3 se fueron juntos a la casa del judío. Por lo menos la menor de los McCormick se encontraba ahí, así Kyle podía despejar un poco sus pensamientos al prestarle atención a la pequeña niña sobre su día. Ella ya se estaba volviendo una hermosa jovencita, y seguramente destacaría mucho más si tuviera ropas más presentables, sólo esperaba que cuando se volviera una adolescente Kenny no llegara con sus celos de hermano mayor o sería realmente problemático. Finalmente llegaron a la casa de los Broflovski donde Sheila los recibió gustosa; después de tantas visitas y de darse cuenta de que Kenny no llevaría a su hijo por el mal camino debido a la crianza que había tenido, no vio problema en tenerlo en su hogar. Karen subió rápidamente para ir a saludar a Ike, mientras los otros dos subían con más calma hasta la habitación del pelirrojo.
—Es una lástima saber que no volveré aquí en un tiempo —comentó Kenny aspirando fuertemente el aroma de la habitación para luego acostarse boca arriba en la cama del contrario. No se comparaba en nada a la suya, la cual era totalmente sucia, con ratones corriendo por ahí y con el constante olor a alcohol; mientras que la de Kyle era sumamente limpia y ordenada, y no estaba loco cuando decía que olía a limón.
—No dramatices, no es como si jamás pudieras volver aquí —replicó Kyle dejando su mochila en el suelo mientras se sentaba a un lado.
—Pero no pasaremos tanto tiempo juntos como antes —hizo un puchero que provocó un aceleramiento en el palpitar del corazón de Kyle.
—Como dije, no es el fin del mundo.
—¿Ahora quién me ayudará en trabajos escolares?
—Puedes valerte perfectamente por tu cuenta.
—¿Quién me consolará cuando esté triste?
—Alguna de las zorras con las cuales te acuestas.
—La pobre de mi hermana se verá afectada también —con cada frase parecía cada vez más dramático.
—Ella puede venir cada vez que quiera, Ike seguirá con su rutina de siempre por ahora.
—No sé cómo sobreviviré sin venir cada tarde a este cuarto…
—Tampoco es como si vinieras todos los días…
—¡Eso es peor! —se sentó en la cama como un resorte—. Eso significa que vendré aún menos —agregó mirándolo con impresión, como si Kyle hubiera aceptado una beca en otro país.
—Ken, escucha —comenzó con un tono calmado como si tratara con un niño que acabara de enterarse que Santa no existe—, tampoco es como si me quedara todo el tiempo en el gimnasio, sólo vendré a casa un poco más tarde y ya. Las cosas no cambiaran mucho —aunque claramente él quería que las cosas cambiaran para evitar más situaciones conflictivas consigo mismo.
—De acuerdo —hizo un puchero pero luego cambiaron el tema de conversación y las cosas estuvieron normales para ellos.
O eso quería creer Kyle.
Pero claramente no fue así.
En serio, haberlo invitado a su casa había sido un gran error.
Cada roce accidental lo volvía loco, fue un milagro que no se le haya abalanzado para besarlo. Siempre su mirada iba dirigida a él y la apartaba rápidamente, sintiendo como su corazón latiendo a mil ante la idea de haber sido muy obvio con esto. Ni que decir de los mini infartos que le ocasionaba la cercanía a la hora de ver una película o jugar un videojuego. Lo peor de todo es cuando la contaba algunas de sus últimas experiencias sexuales y él tenía que aguantarse todo su dolor y simplemente decirle, como usualmente lo hacía, «eres un cerdo» para que luego ambos rieran ante esto.
Haber sobrevivido ese día había sido un milagro, y más aún que no lo echara de su casa cada vez que hablaba sobre tetas. Por suerte, ya casi al final de la visita de Kenny, Ike y Karen decidieron pasar algo de tiempo con sus hermanos mayores calmando un poco la ansiedad de Kyle.
Los hermanos McCormick se fueron después de que el sol se hubiera ocultado, tomando en cuenta el barrio donde vivían, sería mejor llegar temprano y evitar algún inconveniente. Cuando finalmente Kenny se fue, Kyle se acostó en su cama y soltó un gran suspiro sintiendo orgulloso de haber sido capaz de aguantar esas horas con él. Realmente se sentía un masoquista, a pesar de casi tener un infarto ese día y la molestia de esas mariposas gay en la punta de su estómago, realmente pasó un buen tiempo junto a su amigo.
¿Por qué el amor tenía que complicar todo? En serio no lo entendía, y tampoco entendía bien por qué su maldita consciencia no le permitía pasar más tiempo al lado del rubio viendo que hoy había actuado perfectamente. Pero por dentro él sabría que le dolería, que sufriría demasiado y que los sentimientos correspondidos era la mayor perra que podría llegar a tu vida, era lo correcto alejarse, despejar sus ideas, intentar encontrar nuevas personas para olvidar sus sentimientos. Aun así, muy en el fondo realmente no quería perder aquello que habían fortalecido en los últimos años.
«Ya deja de ser tan marica» reprochó su mente y su voz sonó molestamente igual a la de Eric Cartman.
Luego de terminar sus deberes, se fue directamente a la cama sin poder dormir ya que el estúpido de Kenny seguía en sus pensamientos.
Al día siguiente, presentó su candidatura al club de baloncesto, en el cual Token era capitán ─y no por ser negro únicamente─ así que facilitó un poco su entrada al equipo. De todas formas no habían tantos miembros este año, así que tampoco habría problema.
Cartman no paró de burlarse de que los judíos no podían hacer deporte y recordaba una y otra vez la vez que Kyle intentó ser negro riéndose hasta casi llorar. Stan simplemente le pidió que no hiciera nada estúpido o que si lo hacía, que por lo menos él estuviera presente y con una cámara. Kenny simplemente le dijo «preséntame a las porristas» para luego ganarse un codazo por parte del pelirrojo.
Las cosas parecían ir bien al cabo de unos días, Kenny ya no podía ir tanto a su casa ya que los entrenamientos ocupaban parte de su tiempo, claro que llegaba más cansado últimamente, pero posiblemente dentro de poco se acostumbraría. Además, como llegaba tarde, tenía la excusa de que él no podía visitarlo luego del entrenamiento ya que tenía trabajos por hacer. Pero claro, los entrenamientos no eran todos los días ya que bueno, cada quien tenía su vida social, así que en esos días Kyle tenía que inventar otras excusas, tales como: no me siento bien hoy, mi madre me pidió hacer algo, tengo que ayudar a Ike con una tarea, que tenía planes con otra persona, etc. Literalmente, ya ni se veían, generando cierto descontento en Kenny.
—Kahl me abandonó —murmuró Kenny con un aire deprimido mientras comían en la cafetería.
—No lo he hecho.
—Sí lo hiciste —dijeron los tres a la vez.
—Incluso yo lo noté y realmente me importa una mierda —comentó Craig quien estaba sentado junto a ellos esa tarde, junto a su grupo.
—¿Ves? Incluso el hijo de puta de Craig lo admite —dijo el rubio ganándose la característica seña Tucker.
—En serio, no es nada —mintió el chico.
—¡Ah! —exasperó Kenny señalándolo acusatoriamente ante la mirada de confusión de los demás—. ¡Tienes novia! —dicho esto, todos posaron su mirada en el pelirrojo, Cartman escupió su café, y Craig, como siempre, seguía importándole una mierda todo este asunto y simplemente comía con tranquilidad su almuerzo.
—¡Ja! Eso es imposible, ninguna mujer no querría salir con Kyle, a menos que sea judía —replicó Cartman.
—Bueno, Bebe parecía algo interesada en Kyle —comentó Stan pensativo. Como había salido con Wendy, se enteró de este pequeño detalle en una de las muchas conversaciones que tenía con ella.
—¡¿Qué?! —Clyde puso ambas manos sobre la mesa de forma dramática—. Es imposible, ella será mi novia —dijo él mirándolo con celos al pelirrojo.
—Oh vamos, ya supéralo, sólo salieron por un tiempo en primaria —Token soltó un leve suspiro.
—¡Agh! Clyde terminará matando a Kyle —soltó de repente Tweek. Sus tics nerviosos y sus temblores habían disminuido con el tiempo, pero ante cualquier conflicto en el grupo, rápidamente volvían sus viejos hábitos.
—Yo sé que lo nuestro puede funcionar, ya hemos cambiado —declaró Clyde con aires confiados.
—Tu estupidez evolucionó, eso es seguro —aportó Craig.
El tema quedó en el olvido ya que de esa discusión nacieron otras, incluso llegaron disputas tan antiguas como el día donde obligaron a Tweek y a Craig a pelearse, generando que su mesa en la cafetería destacara sobre las demás por tal griterío y más de una persona encendía su celular esperando la pelea. La cual ocurrió, y ni siquiera Kyle sabía por qué se había visto envuelto. ¿Resultado? Todos yendo a la oficina de la directora para luego recibir un regaño ya que la pelea no pasó a mayores.
Como eran hombres, rápidamente olvidaron este asunto y siguieron con sus vidas normalmente.
A pesar de que no pareciera, Kenny realmente quería seguir ahondando más en el tema de la posible novia de Kyle, pero al ver su reacción cuando expresó esa idea, se dio cuenta de que era una terrible idea continuar insistiéndole ya que realmente no quería ver a un Kyle enojado, además, si eran mejores amigos, eventualmente le contaría con el tiempo ¿no?
Los días pasaban y Kyle parecía haber olvidado totalmente ese tema, pero cada vez Kenny deseaba preguntárselo; hacerle un interrogatorio típico de mejor amigo que lo dejaría totalmente cohibido hasta que por fin, enojado, le respondiera sinceramente para luego avergonzarse o, como era Kyle, posiblemente intentaría cambiar el tema rápidamente con un dato curioso pero que seguramente no funcionaría en él. ¡¿Por qué carajos no le contaba?! ¿Acaso era fea? ¿Era un maldito travestí? Realmente ya le comenzaba a desesperar un poco el silencio de Kyle y más cuando ambos parecían estar tan distanciados últimamente, es decir, ambos se compartían todo o eso suponía él.
Pero claro, tenía que ser paciente o verdaderamente haría enojar a su mejor amigo.
Las conversaciones que tenían de camino a casa ya sólo las podían tener en la mesa de la cafetería. Las tardes tranquilas en su casa ahora se volvieron unas largas de aburrimiento en su propio cuarto para no participar en las peleas de sus padres. Las salidas ya pasaron a ser menos frecuentes entre ellos dos y sólo se veían fuera de la escuela cuando el grupo se reunía. Realmente se preguntaba ¿un deporte podía alejar tanto a una persona? Lo peor es que sí, y se dio cuenta de ello el mismo día que vio a Kyle hablando con otros chicos que desconocía totalmente; probablemente eran del equipo de baloncesto.
Y el tiempo siguió pasando sin darle descanso alguno de poder acomodar sus ideas sobre Kyle y su supuesta novia. ¿Acaso estaba en prisión? ¿Era la madre de alguno de sus amigos? Porqué eso sería muy jodido, pero de todas formas él lo apoyaría en todo.
—Kyle —lo llamó mientras caminaban por el pasillo—. Sabes que puedes confiar en mí ¿no? —dijo extrañamente serio.
—Eh, si claro, eso lo sé perfectamente —contestó arqueando una ceja algo extrañado.
—En serio, no importa por cual mierda estés pasando, yo estaré ahí para ti —continuó pero ahora poniendo una mano sobre su hombro.
—Sí, lo entiendo perfectamente —asintió más extrañado que nunca.
—Porque ¿sabes? Yo podría ir a la cárcel por ti.
—Kenny ¿qué hiciste? —preguntó mirándolo con desconfianza.
—¿Por qué piensas que hice algo malo? —se quejó elevando un poco su timbre de voz.
—Siempre que resaltas tu lealtad es para que te siga en alguna estupidez —recordó el pelirrojo.
—¿Cuándo he hecho eso?
—El mes pasado me llamaste preocupado porque necesitabas huir de una chica acosadora. Hace casi un año cuando dijiste que fuéramos a México juntos ya que, citó: «hay que saber cómo cruzar la frontera por sí algún día necesitamos huir» —comenzó a decir enumerando con sus dedos—. Cuando casi incendias mi casa por los fuegos artificiales que compraste en México. Me hiciste acampar toda una noche porqué sentías que un alien te había abducido la noche pasada ─aunque más bien fue una excusa para acampar─. Oh, y por supuesto, cuando me llamaste desesperado porque necesitabas que participara contigo para partirle la madre a Craig. Pero esas son pocas —dijo encogiéndose de hombros.
—Realmente tienes buena memoria —masculló él.
—En fin, ¿qué hiciste esta vez?
—Nada. Te lo aseguro —prometió.
—Sólo dímelo tú antes de que lo descubra —insistió.
Y así continuaron hasta el salón, discutiendo por aquella cosa que Kenny no hizo, pero por obvios motivos, Kyle no creyó.
Las cosas iban sumamente bien para Kyle, el deporte lo había ayudado a despejar un poco más su mente y ahora estaba más concentrado, y aunque todavía no fuera titular, eso no quería decir que dejara de esforzarse. Además, había conocido a algunos chicos del mismo equipo y comenzaba a llevarse algo bien con ellos, ganándose las burlas de Cartman ya que siempre había pensado que esa familiaridad en los equipos era muy gay; claro que esto lo decía ya que nadie lo quería aceptar en ningún equipo debido a su mal temperamento y gordura. Incluso, era posible que jugara en el próximo torneo inter colegial y estaba bastante emocionado por eso.
—¿Por qué no me dijiste que tendrías un torneo? —preguntó Kenny algo indignado luego de clases.
—Porque no me parecía necesario, además, de seguro tendrás algo mejor que hacer que estar viendo como me quedo en la banca todo el tiempo —respondió acomodando las cosas en su maletín para ir al entrenamiento.
—De todas formas, es posible que juegues y quiero estar ahí para apoyarte —dijo haciendo un puchero—. Incluso Stan irá…
—¿Celoso? —preguntó burlón.
—¿De qué hayas aceptado que él fuera y yo no? Jamás —ironizó.
—Simplemente irá ya que Wendy está en el equipo de porristas…
—¿No eran las porristas del equipo de fútbol?
—¿Crees que nuestra escuela es tan grande como para tener un equipo de porristas para cada equipo?
—Touché.
Kyle no quería que él fuera, ¿qué tal si se ponía más nervioso y hacía un gran desastre en el partido? Definitivamente no quería eso, sería una decepción para sí mismo y para Kenny quien parecía tener muchas esperanzas en él. Además, también estaba la opción de que se consiguiera una porrista al final de la noche dejándole esa sensación de vacío que tanto odiaba. Sí, sería muy problemático verlo ahí, pero al verlo tan emocionado no pudo negarle nada. Realmente no podía creer como un pervertido como él podía poseer un rostro tan tierno y a la vez sensual, eso explicaba porque era tan popular con las mujeres.
—Así que espero verte en el partido, de seguro lo harás bien. Nos vemos luego —se despidió despeinando sus cabellos para luego irse.
El pelirrojo asintió, sintiendo como poco a poco su pecho se iba presionando cada vez más y más dejándolo sin respiración, estaba a punto de pensar que realmente le estaba dando algo, pero todo era simplemente psicológico. Aunque el dolor no lo afectara físicamente, parecía que cada día era insoportable.
Puso más esfuerzo en los entrenamientos en estos días, y a la vez no dejaba descuidado sus deberes, así que casi siempre llegaba agotado a casa y sin ganas de hacer otra cosa. Al final, todo su esfuerzo valió la pena ya que sería titular durante el torneo, sus compañeros lo felicitaron y esperaban ansiosos el inicio de la inter colegial.
Kyle no pudo evitar imaginarse si sería como en esas estúpidas películas, donde él le dedicaría un punto a último momento y que este punto les dé la victoria, y mientras todos están celebrando alrededor, él se acercaría a las graderías donde está él mirándolo con cierto brillo de emoción y sin pensarlo, corre a abrazarlo para luego depositar un beso en sus labios.
Nota mental: no volver a ver High School Musical ni películas románticas por un largo tiempo.
El día del torneo finalmente llegó, Stan se encontraba hablando con Wendy antes de que iniciara el partido, pero no había ninguna señal de Kenny alrededor. Soltó un suspiro algo decepcionado, era obvio que no vendría a un aburrido partido como este.
¿Por qué se deprimía ahora por eso? No tenía ningún sentido, él fue quien había deseado no verlo ahí. Oh mierda, sus sentimientos contradictorios volvían a atacar de nuevo. Si fallaba en este partido se lamentaría toda la vida sobre ello.
El bullicio del público inundaba el gimnasio; pero aun así las animadoras se hacían escuchar entre tantas personas. Sin embargo, para Kyle todo a su alrededor parecía estar insonorizado, sólo podía escuchar el chirrido de los zapatos contra la madera, el sonido del balón y las exclamaciones de sus compañeros; se había envuelto en la emoción del partido, su adrenalina estaba al límite y sólo podía sentir los deseos de ganar inundar todos sus sentidos.
Una anotación de tres puntos. Un grito de victoria y otro de maldición. Las cosas iban bien, o eso parecía.
El medio tiempo llegó y cada equipo fue a su respectiva banca para refrescarse un poco. Kyle tomó una de las toallas para secarse el sudor y revisó una vez más el público pero rápidamente se arrepintió de esto.
«Ya deja de buscarlo, marica» se reprochó mentalmente. Antes de poder apartar totalmente la mirada totalmente, algo llamó su atención; entre todo el gentío notó una característica anorak naranja. Al principio se dijo «cualquiera puede usar un anorak, no te ilusiones», pero como si el destino quisiera joderle aún más la existencia ─o darle un poco de suerte─ la capucha bajó mostrando el ─hermoso─ rostro de Kenny quien lo comenzó a saludar con una mano.
¿Era normal que su corazón comenzara a latir de esta forma? ¿Seguro que no estaba sufriendo un maldito infarto? Cuando ambas miradas se cruzaron sintió como el tiempo se detenía para él, ya no veía nada más, sólo podía verlo a él, como si fuera la persona que más resaltara en este lugar.
«Te dije que leer literatura romántica te fritaría el cerebro» habló su consciencia.
Correspondió el saludo antes de voltear la mirada intentando ocultar sus nervios. ¡Mierda! ¿Por qué tenía que aparecer justo en este momento? Las cosas estaban yendo tan bien…Si llegaba a distraerse en el maldito partido de seguro mataría a Kenny ─aunque no tuviera la culpa de nada─ y luego se suicidaría.
Ahora su corazón no se encontraba inquieto por la emoción del momento, sino que también era por aquella mirada azul que parecía seguir todos sus movimientos.
El partido terminó, obtuvo pocos errores significantes pero de todas formas lograron ganar gracias al punto que había anotado Token. Si Cartman estuviera aquí, de seguro habría dicho algo como «ganaron porque tienen a un negro en su equipo» o alguna mierda estereotípica como esta.
Luego del partido, hablaron en los vestidores sobre ir a algún lugar para celebrar, pero Kyle tuvo que negarse, realmente se encontraba muy cansado, especialmente luego de la llegada de Kenny. Necesitaba mucho que pensar y no podría disfrutar mucho de esa pequeña celebración de todas formas.
Él fue el último en salir y para su gran sorpresa, ahí se encontraba Kenny. Claro que todavía algunas personas alrededor, pero realmente no esperaba que él se hubiera quedado esperándolo.
—Pensé que ya te habrías ido a casa —comentó.
—Bueno, llegué tarde así que pensé en compensarlo llevándote a algún lugar —mencionó el rubio con una sonrisa.
Sabía que debía negarse, decirle algo como «lo siento, pero no me siento de humor» o alguna excusa barata. Pero no pudo hacerlo, fue como si su corazón estuviera controlando sus sentidos y eso le jodía la existencia. ¡El punto era no pasar más tiempo del necesario con él! Pero no, decide aceptar como el imbécil que era, mientras en el camino siente las malditas mariposas gay en su estómago. Sí, este sería un buen momento para decirle que se fueran directamente a casa, pero al parecer su cuerpo y su boca no le respondían a la voz de la razón.
Se sentía aún más culpable de disfrutar cada momento junto a él como si de una cita se tratara. Simplemente fueron a comer algo de pizza y ya, pero no, su corazón parecía contento con esto. ¿Por qué carajos sus sentimientos eran tan conformistas? Sólo podía estar feliz cuando algo más grande pasara. Por este y más motivos, el amor era una de las cosas que menos entendía.
—Realmente estuviste genial en ese partido —comentó Kenny.
—Oh vamos, no es para tanto.
—Para mí sí, fue como ver una faceta totalmente diferente de ti —sonrió—. Ahora ya no te podremos molestar con eso de que eres un «nerd».
—Que me guste leer no significa que sea un nerd —lo miró con cierto enojo entrecerrando sus ojos.
—Nerd —se burló Kenny ganándose un codazo por parte del pelirrojo.
—Idiota.
Ambos rieron por esto mientras seguían caminando por las tranquilas calles de South Park.
Realmente el ambiente era relajante; el viento soplaba tenuemente, las estrellas brillaban como siempre y las calles se encontraban tan apagadas que cualquier sonido parecía escucharse por todo el lugar. Entre todo este ambiente, nuevamente se dio cuenta de lo mucho que arriesgaba con tener estos inútiles pensamientos, de cualquier forma terminaba alejándose: ya fuera para mantenerse seguro o si llegaba a tener el valor de confesársele y obtener un rechazo. ¿Cuándo fue la última vez que tuvieron una salida como esta? Parecían años desde la última vez que pasaron algo de tiempo a solas. Realmente lo extrañaba. Extrañaba estos momentos a solas con él, donde ambos podían reír sin preocupaciones sin preocuparse de todo lo malo que pasaba en el mundo, sabiendo que sólo necesitaban la presencia del otro para sentirse acompañados.
¿Por qué tuvo que desarrollar estos sentimientos? ¿Acaso Dios lo odiaba?
—Por cierto, los chicos están planeando una pijamada —dijo de repente sacándolo de sus deprimentes pensamientos.
—¿En serio?
—Sí, al parecer Cartman quiere que lo ayudemos en un videojuego.
—Mientras no terminemos gordos como él, supongo que estará bien —se encogió de hombros.
—Además nos has dejado abandonados…
—No te preocupes, esta vez estaré con ustedes y será divertido.
Sí, tal vez la vida era una grandísima perra por darle estos sentimientos, pero si eso no significaba que no pudiera dejar de disfrutar de estos momentos junto a él.
Además, estarían los otros dos así que no estaría tan jodido ¿cierto?
Claro que luego se arrepentiría de estas palabras unas 72 horas después…
Si llegaron hasta aquí se los agradezco~
Posiblemente me demoré meses en subir otro capítulo, pero no lo dejaré abandonado xD (creo...)
Haruka-sama se despide~
