Muy buen día, espero que estén pasando un agradable fin de año.

Como prometí, y dando por fin una conclusión a esta historia, les comparto lo que es el epilogo de Hechizo, dando por concluida por fin, después de un largo año y medio, esta historia

Disfruten mucho el final y muchas gracias por acompañarme hasta este ultimo capitulo.


Epilogo

No me olvides


La luz de las farolas de la calle iluminaba un poco mi camino de regreso a casa. Caminaba lentamente, viendo como las estrellas resplandecían en el cielo, viendo como el firmamento negro se manchaba de nubes grisáceas; de brillos increíbles que iluminaban todo. Sin embargo, no había brillo más hermoso que el de la luna plateada; la hermosa luna llena plateada que brillaba como…

Sin pensar más en eso, y desviando la mirada hacia el camino frente a mí, camine de regreso a casa, cabizbaja, recordando cada uno de los brillos en el cielo, recordando ese resplandor carmesí en la luna llena que nunca mas vería otra vez.

Estaba a punto de llegar a mi apartamento, solo me faltaba cruzar la calle por la que se podía ver a aquel oscuro bosque, aquel bosque que, a pesar de quedarme parada varios minutos, seguía siendo eso: un bosque oscuro y siniestro; después de tantos años no había cambiado en nada.

No me esperaba nada, no esperaba que pasara nada después de varios minutos de ver los árboles grandes y que llegaban casi hasta el cielo, ni tampoco esperaba que un sobresalto me hiciera querer correr hacia ese bosque, pero aun así, cada que pasaba a lado de él, mi corazón latía con fuerza y me oprimía el pecho, haciéndome recordar el pasado; siempre el pasado.

Después de despertar de mi ensimismamiento, volví a emprender mi camino de vuelta a casa. No había día en que no me quedara unos minutos contemplando el bosque, no había día que no me quedara petrificada frente a él, pensando en el pasado. Pero estaba cansada de hacerlo, estaba cansada de recordar una y otra vez las luces mágicas que ya no existirían; estaba cansada de ver la oscuridad entre los árboles.

Pensaba incluso que ya no podría llorar, que las lágrimas se habían secado dentro de mí, pero no había día en que al menos una lágrima no se escapara de mis ojos. Siempre era así, y lo comenzaba a odiar… Si me viera ahora, quizás me diría que me he convertido en una llorona, en una persona débil… Pero no puedo evitarlo, ya que es por ella por la que lloró, por la que espero volver a ver, por la que durante más de diez años las lágrimas siguen fluyendo.

Me limpie las lágrimas y emprendí de nuevo mi camino. Vi hacia arriba y pude ver luz en la ventana de mi apartamento. Esboce una sonrisa, recordando las personas que me esperaban. Pero esta sonrisa, este sentimiento que desprendía no era para nada de felicidad. Me sentía sola, a pesar de ya no estar sola en mi apartamento, me seguía sintiendo con un vacío muy profundo dentro de mí, a tal punto de querer salir huyendo de ese lugar, de mi hogar, de un lugar que ya no me pertenecía, y que me hacía sentir oprimida y sofocada. En ocasiones me lo planteaba, me planteaba muy seriamente en salir huyendo y no regresar jamás, pero era muy cobarde como para hacerlo, era muy cobarde como para abandonar el pasado, y a ellas, que también me necesitaban en ese momento.

Así que camine de nuevo hacia mi hogar, tratando de parecer lo más normal que podía. Subí las escaleras despacio, como si no quisiera llegar. Me dirigí a la puerta donde, sin siquiera anunciarme, sin siquiera esperar a que introdujera mis llaves en la cerradura, esta se abrió de golpe, como siempre lo hacía últimamente. A esto le seguía un animosos saludo, un animosos saludo que me hacía replantearme de nuevo las ganas de salir huyendo, ya que era cálido, me brindaba seguridad y tranquilidad; una voz suave me llamaba y me hacía querer corresponder el saludo…

—Bienvenida de vuelta, Eli-san —Sonreí mientras veía a la chica parada frente a mí, estaba muy cambiada, siempre me asombraba verla tan diferente, no había día que no alabara su belleza y la hermosa sonrisa que esbozaba sus labios—. ¿Pasa algo? —Sus ojos se abrieron con sorpresa mientras me veía fijamente. Sus ojos color lila brillaron con la luz de la luna—. ¿Estuviste llorando otra vez, verdad?

—Ya volví —Dije, ignorando la pregunta de Hanayo, mientras veía como volvía su cabeza hacia el departamento y la agachaba con pena.

—Lo siento… —Últimamente lo hacía mucho, últimamente Hanayo se disculpaba por cualquier cosa; aunque no hubiera hecho nada. Lo único que podía hacer era ignorarla mientras ella se iba—. Llegaste en buen momento, la cena está casi lista…

—Me alegra escucharlo —Mire alrededor. A pesar de que a veces, cuando llegaba a casa, había un escándalo horrible, esa noche estaba muy tranquilo el ambiente—. Que extraño, ¿dónde están las demás?

—¡Oh! —Hanayo me volteo a ver, pero parecía que no me quería siquiera encarar de frente, ya que estaba cohibida y mirando hacia el suelo—. Rin-chan fue al supermercado, mientras que Nico y Maki dijeron que llegarían tarde… —Hanayo rió, haciendo que el ambiente fuera un poco menos denso—. Ellas dos siempre están juntas. Me impresiona que aceptaran la idea de trabajar juntas; aunque a Nico no la veía tan convencida —Mientras reía con nerviosismo, Hanayo se alejó y fue directo hacia la cocina; yo solo podía seguirla con la mirada—. Mientras que Umi-chan… —mi corazón latió con fuerza—, sigue en su habitación… Ya sabes que ella no sale nunca de ahí desde que…

—Está bien, no pasa nada, no tienes que decirlo… —Hanayo salió de la cocina y me volteó a ver con sus ojos cristalinos—. Creo que entiendo por lo que está pasando… Me preocupa… me preocupa mucho que no vuelva a salir de ahí… —Dije con pena, sintiendo como mi corazón dejaba de latir entre cada respiración. Sabía muy bien por lo que estaba pasando Umi, incluso pienso que era incomparable su dolor al mío, ya que yo al menos tenía un poco de esperanza; mientras que ella…

—No hablemos más de eso… —Dijo Hanayo mientras salía de la cocina con un par de platos—. Todos sabemos que fue mi culpa que ella… Ella seguro que me odia por eso…

—¿Era inevitable, verdad? —Dije mientras la seguía a la cocina, dispuesta a ayudarle a poner la mesa—. Después de todo perdió a dos grandes amigas… —Mi corazón latió con tal fuerza que era abrasivo, ligeros sollozos ya se dejaban escuchar en el aire; ligeros sollozos de la bru… «No, ya no era así…», ligeros sollozos de mi amiga Hanayo.

Hanayo, entre sollozos, siguió caminando hacia la cocina. Sus manos temblaban al igual que los platos de porcelana. No paraba de llorar, y al mismo tiempo, no paraba de dejar de hacer lo que hacía, era desgarrador verla, era desgarrador verla actuar así… No podía seguir aguantando eso. Pensé que lo mejor sería dejarla sola. Pero, antes de ir a mi habitación, su voz detuvo mis pasos.

—Hoy… —Entre sus sollozos, una ligera y distorsionada risita resonó en el lugar— Hoy hay una linda luna llena, ¿verdad? —Voltee a verla, sorprendida—. Está igual de brillante que hace diez años… —Más lágrimas se deslizaron por sus mejillas—. Me hace querer verla de nuevo…

En ese momento mi corazón ya dolía en mi pecho otra vez y un nudo en mi garganta me impedía contestarle a Hanayo. Sentía mis ojos calientes y como estos se llenaban de lágrimas. No quería llorar, pero ya era inevitable ese sentir dentro de mí.

—Yo también… —Fue lo único que conseguí decir antes de darle la espalda a Hanayo y regresar a mi habitación. Sin decir nada, dejando que ella llorara al igual que yo lo hacía; compartiendo lágrimas y pensamientos de una sola persona.

Cuando me acerque a mi habitación, pude escuchar no solo los sollozos de Hanayo en la sala, sino que también escuche los de la Umi dentro de su habitación. Nunca pensé que tuviera una razón para llorar como lo hacía, pero desde que descubrí la verdad de Honoka, desde que descubrí lo que de verdad sentía Umi por ella, ya no podía criticarla, ya no podía decirle nada ya que sabía muy bien cómo se sentía. A veces quería hablar con ella, pero ella se encerraba en su habitación y no hablaba con nadie. Sabía que ella tenía miedo, sabía que no salía porque la recordaba, recordaba la partida de Honoka, recordaba la partida de Kotori. Me gustaría tanto hablar con ella, decirle que no está sola… Pero no sé con qué derecho lo diría yo, si no siento más que soledad dentro de mí.

Sorprendentemente, esa noche parecía diferente, parecía que pasaría algo nuevo, y no me equivocaba ya que la puerta de su habitación se abrió cuando yo pase a lado de ella, dejándome ver frente a frente a la chica llorona; a la joven chica que tenía los ojos tan rojos de tanto llorar que casi ni se podía apreciar su bello iris avellana entre ellos.

—¿Umi? —La miré de frente, un poco sorprendida. Esperaba que dijera algo, sin embargo, solo frunció el ceño y se volvió hacia su habitación, aunque no cerró la puerta; parecía que me estaba invitando a que fuera con ella—. ¿Cómo te sientes hoy? —Quizás sonaba como una estupidez lo que había dicho, sabía muy bien cómo se sentía, pero en ese momento no sabía qué más decirle—. Hanayo dijo que te la pasaste todo el día aquí encerrada… Sabes que no puedes hacer eso… Sabes que también cuentas conmigo y que puedes…

—No puedo… —Murmuró, mientras agachaba la cabeza y se sentaba en la cama abrazándose a sus rodillas y ocultando su rostro entre ellas—. No puedo hacerlo…

Me acerque lentamente a ella, viendo cómo se contraía en sollozos, escuchando como estos resonaban y se adueñaban del ambiente en la habitación. No sabía qué más decir, sabía que nada de lo que dijera cambiaría su carácter ni su humor. Al menos me había dejado entrar a su habitación; me alegraba volver a ver su rostro después de tanto tiempo; eso ya era un avance.

Me acerque más a ella y vi como las orejas en su cabeza se movían. Siempre me habían sentido intimidada por ella, pero en ese momento Umi parecía una cachorrito indefenso; un cachorrito que había perdido todo lo que amaba y el lugar al que pertenecía.

—Me alegra, Umi… —La mire fijamente; ella se contrajo en sollozos mientras levantaba lentamente su cabeza—, me alegra que me dejaras verte hoy… —Me senté en su cama y acaricié su cabello; para mí sorpresa, a ella no pareció importarle que lo hiciera. Era muy vulnerable, solo era una chica que tenía miedo de lo que era, una chica que había perdido su soporte… Me recordaba tanto a mí—. Puedes quedarte aquí el tiempo que quieras, sé que quieres tener tu tiempo a solas. Llora todo lo que quieras, pero también, de vez en cuando… —Toqué sus mejillas, las cuales estaban frías y llenas de lágrimas. Trate de hacer que me viera a los ojos—, también deberías de sonreír… —Las lágrimas de Umi salieron más rápido de sus ojos—. Honoka no querría verte llorar todo el tiempo… Ella no querría ver que la persona que ama está triste por ella… —A pesar de lo que le dije, Umi lloro con más fuerza mientras se acercaba más a mi cuerpo. Nunca lo había hecho, pero en ese momento parecía tan desesperada por una muestra de afecto que ni ella misma sabía lo que hacía—. Tranquila… —Los sollozos de Umi resonaban con fuerza en todo el departamento, a tal punto de que Hanayo apareció repentinamente en la puerta de la habitación con un rostro preocupado.

—Nunca pude… —Le costaba mucho hablar ya que los sollozos desesperados que salían de su boca se lo impedían. Despacio se unía y se aferraba más a mi cuerpo—, nunca pude agradecerle… —Intentaba no llorar, intentaba mantener las sonrisa en mis labios, pero sabía lo que sentía Umi en ese momento; los sentía tanto que me presionaba el corazón y me dolía por dentro—. La amaba tanto… Y nunca pude demostrarle cuanto lo hacia… —Hanayo comenzó a caminar hacia nosotras—. ¿Por qué se tuvo que ir…? ¿Por qué ella se fue…?

—Umi-chan… —Hanayo se acercó hacia nosotras, mientras que Umi lloraba con más intensidad—. Lo siento…

Al escuchar las palabras de Hanayo, Umi levantó la mirada y la miró con molestia. Repentinamente, se levantó de la cama y fue corriendo hacia ella. Pensé que le haría daño, pensé que la golpearía al ver su rostro lleno de furia, pero al contrario de eso, Umi la apretó con fuerza entre sus brazos y con una voz fuerte le dijo:

—¡No lo digas más! —Dijo mientras se aferraba más a su cuerpo—. Ya no quiero que te disculpes… Ya no quiero escuchar que siempre te lamentes… —Hanayo tembló en los brazos de Umi mientras que ella lloraba con fuerza—. No fue tu culpa… —nunca me había esperado que dijera eso, ya que desde hace tiempo parecía que Umi le tenía algún resentimiento a Hanayo— No fue tu culpa que ella… —Umi se aferró con más fuerza a los brazos de Hanayo, llorando tan desgarradoramente que me provocaba un estremecimiento igual que el de ella—. Tu solo quería ayudar… No fue tu culpa… Yo también… —Hanayo comenzó a acariciar el cabello y las orejas de Umi; trasmitiéndome un sentimiento de intimidad, parecido al que una madre le da a su hija—. Yo también te quiero mucho… Es por eso que no me gusta que te disculpes conmigo… Hanayo, tu no hiciste nada malo… —Hanayo parecía que se contenía en las lágrimas que salían de sus ojos, pero, al escuchar lo que dijo Umi, no pudo evitar romper en llanto, en un amargo llanto que parecía llevar guardado en su cuerpo desde hace mucho tiempo.

Dejando esa conmovedora escena de reconciliación, sentí de pronto que yo no encajaba más en ella. Así que decidí dejarlas a solas, dejando que ellas hablarán de lo que sentían en ese momento, mientras que yo, sola, regresaba a mi habitación.

Los sollozos sonaban fuertes en toda la casa. Cuando entré a la habitación y cerré la puerta detrás de mí, no pude evitar dejarme llevar por el sentimiento de angustia que albergaba dentro de mí, dejándome caer así contra la puerta; deslizándome lentamente y viendo hacia el interior de mi habitación. Me sentía sumamente triste. Lagrimas salían de mis ojos, pero no podía emitir ningún sollozo, solo lloraba sin ningún sentimiento aparente; solo derramaba más y más lágrimas. Levanté la mirada y sentí como la luz de la luna que entraba por la ventana de mi habitación me iluminaba el rostro. Miré hacia donde estaba mi escritorio, buscando con la mirada mi objeto más preciado: mi flor azul que brillaba con la luz plateada de la luna; mi flor azul de cuatro pétalos que, a pesar de haber pasado tanto tiempo, seguía tan viva como la primera vez que la encontré; seguía tan brillante desde la última vez que perdió uno de sus pétalos.

Me levanté lentamente y caminé hacia ella; limpiándome las lágrimas y viéndola fijamente. La tomé por el tallo y está, sorpresivamente, liberó un tenue fulgor azul. Me resulto extraño ya que era la primera vez que la veía brillar después de tanto tiempo. Pero quizás mi corazón, después de ver lo que paso con Umi, estaba tan frágil y descontrolado que me hacía recordarla a ella con más fuerza.

Me acerque despacio a la ventana de mi habitación. La luna estaba enorme esa noche, era hermosa, mágica, irreal. Levanté mi flor y extendí mis manos hacia la luna, tratado de que la luz azul que salía de ella se combinará y contrastará con el color platinado de la luna llena.

—Nozomi… —Musite mientras la lagrimas volvían a bajar desesperadas de mis ojos. Mientras que la luz de la luna se ocultaba detrás de las nubes y mi flor perdía de nuevo su mágico brillo.

A partir de ese día, los siguientes fueron tan tediosos como siempre. Siempre seguía una misma rutina: Despertarme temprano por la mañana, ir a un trabajo que no me gustaba y regresar a casa exhausta y con deseos de escapar de mi propia realidad.

Al menos las tenía a ellas. Tenía a Nico y a Maki, las cuales permanecieron conmigo después de lo que paso con Nozomi. Tenía a Hanayo y a Rin, las cuales vivían sus vidas normales como cualquier persona. Hanayo ya no era más una bruja, ya no utilizaba más su magia; parecía que se había quedado seca, vacía del brillo mágico que habitaba en su cuerpo. Ella sonreía cada que recordaba que ya no podía hacer magia. Parece que por fin su sueño de vivir una vida normal y deslindarse de su destino se había cumplido. También tenía a Umi, pero ella parecía cada día más desdichada desde que se fue Kotori y Honoka; esta última fue la partida que más le dolió.

Hanayo me contó, después el suceso en el campo de flores, que ya no podía volver a hacer magia, que ya no era más una bruja, es por eso que Honoka y Kotori ya no serían más sus familiares, y el vínculo que tenía con Umi se rompería. Pasaron meses, años hasta que eso pasó por fin; que pasara lo que ella más temía y lo que llenó de pena a Umi. Me contaron que las dos familiares de Hanayo habían pasado por una situación similar: habían estado al borde de la muerte. Es por eso que, cuando el vínculo con la bruja se consumió, la vida de ambas chicas también lo hizo.

Solo éramos nosotras seis. Poco a poco mi mundo solitario se llenó de gente, mi departamento se llenó de saludos cuando llegaba a casa, de calidez. Pero, como dije, seguía sintiendo una penumbra enorme dentro de mi ser.

Como todos los días, regresaba a casa por la noche. El suceso de reconciliación de Hanayo y Umi había quedado muy atrás. Me sentía más a gusto de compartir ese sentimiento de angustia con alguien más; con Umi, la cual poco a poco se iba volviendo a incorporar y se unía a nosotras. Me daba gusto que, después de tanto tiempo, volviera a sonreír. Aun así no salía mucho de su habitación. Aún tenía miedo de su licantropía, decía que no quería hacerle daño a nadie, decía que era mejor que ella se quedara en casa; le costaba mucho salir.

Mientras pensaba en ella, volví a llegar a la misma calle donde se juntaba el bosque y la acera. Como era costumbre, mire hacia la luna llena. Era la última luna del mes, y brillaba como todos los días anteriores: tan mágicamente que parecía irreal. Mire hacia el bosque y vi lo vacío y oscuro que estaba. Mi corazón volvió a latir con fuerza y las sanciones en mi cuerpo ya me llenaban con nostalgia y melancolía.

Últimamente había estado llevando conmigo mi flor. Desde que pasó lo de Umi había comenzado a cargar con ella ya que, desesperada, quería volver a verla brillar, quería volver a ver aquel brillo zafiro que cubría sus pétalos; aunque desde ese día no había vuelto a pasar…

Sin embargo…

La luz de la luna platinada iluminó las hojas de los árboles de un color grisáceo. Sentía una sensación en la cual el tiempo de detenía. Solo había una inmensa oscuridad iluminada de plateado.

La oscuridad se cernía entre las copas de los árboles y ligeros rayos plateados pasaban entre las hojas de estos, dándole al bosque un aspecto menos atemorizante y más hermoso. Repentinamente, mi corazón comenzó a latir con más fuerza y mi flor…, mi flor volvió a desprender esa mágica luz zafiro.

Lágrimas corrieron desesperadas por mis mejillas cuando un par de destellos luminosos se desprendieron de los pétalos de mi flor y, lentamente, como si fueran luciérnagas, flotaron y se adentraron al oscuro bosque. Mi respiración se comenzó a entrecortar; el único sonido que había a mi alrededor era el palpitar de mi corazón.

Comencé a caminar detrás de los destellos de luz. Estos me guiaban, me incitaban a que me acercara más hacia el bosque. Con cada paso que daba me sentía más angustiada, sentía como todo a mi alrededor desaparecía; ahora solo podía ver las copas grisáceas de los árboles y los fulgores zafiro que brotaban de mi flor.

Me fui acercando despacio a los troncos de los árboles y, justo cuando puse un pie en la tierra del bosque…, un fulgor esmeralda me deslumbró.

Comencé a correr desesperada hacia ese fulgor, nada más me importaba, ya no pensaba en otra cosa que no fuera en seguir esa luz. Ya no tenía miedo de la oscuridad, ya no me importaba que con cada paso trastabillara con las ramas de los árboles haciéndome caer a la tierra. Tenía que llegar a donde estaba esa luz; esa melancólica y cálida luz.

Las lágrimas brotaban más desesperadas de mis ojos, y mi corazón latía a tal punto que pensé que escaparía de mi pecho. Una sensación cálida me envolvió el cuerpo. Sentía como un sentimiento que pensé olvidado regresaba a mí, sentí como la luz esmeralda y los tenues fulgores zafiro se metían en mi cuerpo y me hacía recordar esa sensación que pensé perdida años atrás.

Corrí con más fuerza y entonces… Llegué una vez más al mismo claro de luna donde la luz plateada se juntaba con la esmeralda y la zafiro…

Y fue ahí donde la volví a ver…

Me dejé caer de rodillas a la tierra mientras veía como, en su suave y blanca mano del color de la luna, brotaban un par de luces de color esmeralda y se juntaban con los fulgores de mi flor. Podía ver sólo su silueta iluminada con la luz; podía ver su cabello largo y púrpura cubierto con su característico sombrero negro y puntiagudo, danzando con el suave viento que llenaba aquel claro; y de perfil, pude ver su característica y sincera sonrisa.

Parecía una eternidad la forma en la que se daba vuelta, parecía una eternidad entera cuando su rostro se volvió hacia mí, dejándome ver lo que más a amaba de ella: Sus dos hermosos ojos de color esmeralda, por los cuales brotaba una flama de magia que iluminaba todo el lugar.

—Elichi… —sollozos salieron de mi boca. Hace mucho que no los escuchaba, hacía mucho tiempo que no lloraba como lo hacía ahora—. Perdón por hacerte esperar…

Desesperada me acerque a ella. Parecía sorprendida, pero no tanto como lo estaba yo. No me esperaba volverla a ver, no me esperaba que regresara después de tanto tiempo. Pensaba que era un sueño, un hermoso sueño como todos los que había tenido desde su partida. Pero en ese momento no estaba soñando, en ese momento todo a mi alrededor era real. Lo sabía porque la sentía cerca de mí, sentía su calor, podía oler su dulce aroma y escuchaba claramente el latido de su corazón.

—Bienvenida de vuelta… —La mire a los ojos, acercándome cada vez más a su rostro—. Nozomi.

Con la luna de fondo, en ese claro de luna donde había iniciado todo, volví a unir mi corazón con Nozomi mientras los fulgores hechizados cubrían nuestros cuerpos.


Y así finaliza formalmente Hechizo: Recuerdos del corazón. ¿Esperaban este final? La verdad es el final que yo estaba buscando a fin de cuentas. Estoy seguro que quizás pensaban, mientras leían este capitulo, que solo iba a tratar temas de lo que paso después de que Nozomi se convirtió en bruja protectora, es por eso que le di un gran énfasis a Umi, para quizás lograr sorprenderlas/os al final. ¿Quizás ya se lo esperaban desde el principio... jejeje.

Por cierto, si tienen duda de porque Nozomi regreso, fue simplemente que, el segundo tema que se tomaban en cuenta durante la historia, era que si había dos brujas protectoras era seguro que no tuvieran que desaparecer después de convertirse en en bruja protectora... Hanayo no es una bruja protectora, ni siquiera es una bruja, pero adivinen quien si que lo es... Su nombre empieza con S y termina con ui jajaja

Deberás, muchas gracias por el apoyo a esta historia y por permanecer a mi lado en este viaje mágico... Ya se me pongo muy cursi... Con esto si que si termina hechizo, solo faltaría un capitulo especial, que espero les agrade... Se de buena fuente que les gustara mucho jejeje.

SilentDrago: Pues esto fue lo que conté en el epilogo, espero que te haya gustado. Por cierto Nozomi no estaba muerta, simplemente estaba en un mundo intermedio donde preservaban la magia; Sui si esta muerta porque, después de destruir el guardapelo, se convirtió en magia pura convirtiéndose esta en bruja protectora. Muchísimas gracias por todas tus Reviews Silent y por leer mi historia hasta el final, de verdad te lo agradezco.

Rebe13: Que bueno que te gusto el final. muchas gracias por tus contantes Reviews, y muchísimas gracias por seguir esta historia hasta el final. Que bueno que no te decepciono el final.

Robin Schultz: También ame mucho la ultima linea de Sui, pienso que tenia que morir de la manera más honorable de todas: con una sonrisa en sus labios y diciendo lo que de verdad sentía. Espero que la conclusión de esta historia sea de tu agrado y que bueno que te gusto Sui como personaje, no creo que vuelva a crear uno asi, su locura es tan perfecta que es incomparable. Muchísimas gracias por todos los ánimos que me dabas en cada una de las Reviews.

Aramaru-chan 26: Ay, me hace muy feliz que las cuatro Reviews me digan que es un buen desenlace para la historia; llevaba tanto tiempo queriendo llegar al final de esta historia, y que a ustedes les guste me hace aun más feliz. la verdad yo también llore un poco. Y espero que hayas disfrutado el recalentado de Navidad, yo aun sigo comiendo pavo... jaja ok no... Pues si, Pobre Kazami, pero después de todo, ella también era muy sumisa a lo que hacia Sui, estaba cegada por el "amor" que sentía por ella, a pesar de que sabia desde un principio que sus sentimientos no eran correspondidos; como tú lo dices: pobre Kazami; al menos su hija la quiere un poco. Por ultimo, muchas gracias por recomendarle mi historia tu prima, espero y le haya gustado. Muchas gracias por leerla hasta el final y gracias por tus Reviews.

Sin Más, Muchísimas Gracias por seguir esta historia conmigo hasta el final. Muchísimas gracias por el apoyo.