Hola, hola gente hermosa que me lee por ahí *les tira flores*

Como pensé, la U me quita mucho tiempo y por eso un capítulo como este me costó tanto subirlo, aunque debo admitirlo, algunas partes fueron difíciles de hacer ;;

Muchas gracias por los comentarios, favs y follow, me alegra pensar que no estoy sola con esta pareja tan ignorada últimamente uvu

Espero que disfruten la lectura~


Capítulo 3

Definición de pijamada para personas normales: un grupo de amigos quedándose a dormir en la casa de ellos para pasar un buen rato, ya sea viendo películas o cualquier otra actividad que sea del interés de todos. Aunque ahora, siendo adolescentes, ya no se usaba tanto la palabra «pijamada» ya que era un término más bien infantil, así que sólo dejémoslo como «quedarse en la casa de un amigo que tiene la casa sola». De resto, la definición sigue siendo igual; sólo irían a pasar un buen rato jugando videojuegos.

Ahora, luego de esta inútil introducción, pasemos a lo siguiente:

Tal como habían dicho, el siguiente fin de semana luego del torneo de Kyle, todo el grupo se fue a la casa de Cartman luego de tanto tiempo de no tener ese tipo de reuniones. Ya era su último año escolar y era normal que más de uno se viera presionado por la universidad y ese tipo de cosas, así que este tipo de distracciones siempre era más que aceptado para estos «estresados» estudiantes de último año; aunque la mayoría no tenía nada de lo cual preocuparse; Kyle tenía más que asegurada alguna beca; Stan de seguro sería uno de esos ambientalistas hippies; Kenny no tiene dinero para ir a la universidad; Cartman seguramente haría una empresa estúpida que lo haría ganar mucho dinero. Realmente, ellos parecían los más tranquilos de toda la maldita escuela.

Kenny fue a recogerlo en su casa por alguna razón, por lo menos esa noche la pasarían con los chicos ya que no creía que podría salir vivo luego de pasar toda una noche a solas con Kenny; especialmente en esta época tan difícil de la adolescencia donde las hormonas se alborotaban a niveles increíbles.

Una vez que llegaron a la casa del gordo, todo estaba listo: la pizza recién había llegado, la soda estaba lista, y la consola de videojuegos estaba conectada y más que lista para comenzar una noche intensa de juegos multijugadores.

La madre de Cartman había salido para hacer ciertas cosas de las cuales no dio mucha información ─aunque más de uno podía adivinar de que se trataba─, así que tenían la casa sólo para ellos cuatro.

Rápidamente las maldiciones, las groserías y las risas aparecieron en la sala de Cartman.

—¡Malditos hijos de puta! —maldijo el gordo al ver que perdieron una partida.

—Malditos asiáticos, ¿por qué son tan buenos? —murmuró Stan soltando un largo suspiro.

—Tal vez porque no tienen alma —comentó Kenny—. Por cierto ¿hay más pizza?

—Hay que pedir otra, ya nos terminamos la última caja —respondió Kyle.

—De seguro Cartman se comió casi todo —bromeó el rubio.

—Cállate, tú eres el muerto de hambre aquí.

—¡Hey! Puede que sea un muerto de hambre, pero al menos sé compartir.

—Dijo el pobre mientras se tragaba el último pedazo de pizza —bromeó Cartman usando su tono de «narrador».

—Intentó ocultar la verdad el gordo culón —imitó Kenny ese tono de voz.

—Ya, ya. Mejor pidamos otra y ya —sugirió Stan sin muchas ganas de que continuaran con su discusión.

Y luego retomaron el juego mientras la pizza llegaba.

Kyle, en esos momentos, se sentía totalmente tranquilo; tal vez era por el hecho de que no estaba sentado al lado de Kenny, pero no le importaba; le agradaba saber que podía pasar un buen momento con sus amigos sin ningún sentimiento incómodo que lo carcomiera por dentro. Desde la noche anterior había entendido que no servía de nada intentar alejarse totalmente de Kenny si lo iba a seguir extrañando de esa manera, así que simplemente tomaría algo de distancia, pero tampoco lo dejaría tan de lado como antes; el único problema es que no sabía cómo hacerlo exactamente. En fin, luego se preocuparía por eso.

—Necesito ir al baño —avisó el judío levantándose de su lugar.

—Aguanta un poco más, nenita —se burló el castaño.

—No molestes gordo —sacó el dedo del medio antes de subir al segundo piso para poder hacer sus necesidades.

No se demoró mucho por cuestiones higiénicas, pero justo cuando se estaba lavando las manos con abundante jabón, las luces se fueron de repente y alguien gritó como nenita ─seguramente Eric─. Rápidamente se secó las manos en su ropa para luego sacar su celular y prender la linterna para poder guiarse.

Tanto que se había burlado de las películas cliché de terror y ahora parecía estar en una. ¿Acaso debería grabar un vídeo para que años después hicieran una película mala con respecto a esto? Bueno, por lo menos así, aun si lo mataban, se volvería famoso de alguna forma.

—¿Chicos? —los llamó algo dudoso mientras bajaba la escalera notando al instante los brillos de otros celulares.

—Hijos de puta. Justo íbamos a empezar otra partida —se quejó el gordo.

—¿Ahora qué? —preguntó Stan sentándose nuevamente en el sofá.

—Pues será mejor conseguir unas velas, no quiero que mi celular se descargue tan rápido —sugirió Kyle—. ¿Dónde están gordo?

—¿Las qué?

—Las velas.

—¿Velas?

—Sí, velas.

—No sé dónde están —respondió encogiéndose de hombros como si no le importara.

—A veces me sorprende tu poco conocimiento sobre tu propia casa —comentó Kenny.

Se pasaron varios minutos buscando las susodichas velas ─si es que existían─, entre tantos regaños e insultos a Eric por no saber su ubicación exacta, terminaron encontrándolas en algún lugar de la cocina.

—Tu madre si tiene estilo. Estas velas sólo gritan «sexo» —se burló el rubio. Y es que ahora mismo la sala se veía inundado por el olor artificial de las velas encontradas, de esas mismas que uno encontraba en una película de romance para una gran noche.

—Nunca digas eso cuando estas a solas en un cuarto con cuatro hombres —masculló el castaño haciendo mala cara.

—Oh vamos, hay que matar el tiempo de alguna forma ¿no? —formó una sonrisa pervertida mientras ponía una mano en el hombro del gordo.

—¡No te acerques, marica! —saltó de su lugar al sentir su espacio personal invadido.

—Sólo decía —se encogió de hombros.

—Por favor, no vuelvas a sugerir ideas —pidió Stan soltando un suspiro—. Por el bien mental de todos.

—Ahora tenemos que encontrar una forma de pasar el tiempo… —murmuró Kyle agradeciendo que cambiaran de tema, ya que su mente había comenzado a funcionar ante la mínima mención de que él y Kenny podrían tener sexo. Oh mierda, ¿por qué tenía que fallar la luz ahora?

—Es algo difícil, literalmente todos nuestros entretenimientos funcionan con energía —mencionó el pelinegro.

—Así es como nos damos cuenta de que sólo somos esclavos de la creciente tecnología —dijo el pelirrojo con aires de filósofo.

—¿Pero saben que no necesita energía? Por lo menos eléctrica —comenzó a decir con un tono de doble sentido.

—Kenny. No —dijeron los tres al mismo tiempo.

—¿Jugamos cartas? —sugirió el judío.

—Apuesto a que nos pasaremos una eternidad buscándolas.

—O inventamos un nuevo juego —recomendó Kenny.

—Conozco uno muy interesante, se llama: ¿quién mató al judío? —antes de que lo callaran continuó—. Verán, alguien asesina al judío del grupo y luego tenemos que saber quien fue. Interesante ¿no?

—Creo que no tardaríamos mucho en saber quién fue —comentó Kenny.

—¿Aun si el culpable planea cosas tan perfectas que hasta el FBI tendría problemas para encontrarlo?

—Cartman, no. Ya es muy notorio tus ganas de matarme —replicó Kyle.

—¿Yo? Me ofendes Khal —negó con la cabeza.

—En fin, intentemos pensar en otra cosa —soltó un suspiro el pelinegro.

No se supo cuanto tiempo intentaron encontrar otra alternativa para pasar el rato, pero ninguna solución lograba convencer totalmente a todo el mundo.

—No saben cuanto los odio —masculló Cartman.

—El sentimiento es mutuo —contestó el pelirrojo.

—Sólo me queda una opción —dicho esto, prendió la linterna de su celular y se dirigió a la cocina dejando a los presentes algo confundidos.

A los pocos minutos regresó, pero esta vez con un paquete de cervezas.

—¡¿De dónde sacaste eso?! —preguntó Kyle con gran sorpresa.

—Tengo mis contactos —contestó con una sonrisa de satisfacción.

—De seguro estafó al señor de la tienda —comentó Kenny.

—Oh vamos, ¿en serio vamos a embriagarnos cómo última opción? —cuestionó Marsh.

—Sus padres lo hacen casi todo el tiempo sin razón aparente, ¿por qué nosotros no?

—Porque es estúpido, ¿tal vez? —respondió el rubio algo indignado.

—¿Desde cuándo no hacemos cosas estúpidas?

—Algo me dice que si seguimos con esto, nos irá mal —murmuró Kyle.

—Oh vamos chicos, ya hemos bebido en fiestas. Vamos a estar bien —intentó convencerlos.

—Bueno, no hay nada más que hacer —contestó Stan encogiéndose de hombros.

—¡Stan! —exclamó algo indignado el judío.

Éste, miró de reojo a Kenny para saber su respuesta. Sabía de cierta forma, que, debido al historial de sus padres, el alcohol no era su mejor amigo. Tal vez si tomaba en alguna fiestas, pero sólo unas cuantas copas y nunca al punto de estar realmente borracho.

—Supongo que no hay opción —murmuró Kenny.

—¿Seguro?

—Sí, además sólo será como un juego de bebidas normal. ¿Qué podría salir mal? —sin embargo, Kyle se arrepentiría de esto poco después.

Comenzaron con un juego normal de bebida de "yo nunca", el cual, por si no lo saben, consistía en que uno del grupo diría algo como «yo nunca he hecho tal cosa» y si alguien del grupo sí lo ha hecho, entonces tendría que beber. Algo sencillo y simple, pero bueno ¿qué más podían hacer?

—Yo nunca he querido tener sexo con la mamá de Stan —comenzó Kyle. Los únicos que tomaron fueron Cartman y Kenny.

—¡Chicos! —exclamó indignado el pelinegro.

—¿Qué? Admite que tiene buenas tetas —respondió Kenny.

—Yo sólo quiero molestar a Stan.

—Yo nunca he escuchado a mis padres teniendo sexo —continuó Cartman.

—Pero tú no tienes padre —mencionó Kyle.

—Exacto.

Y así es como los tres tomaron sin mencionar nada el respecto.

—Yo nunca me he ahogado en la playa o en la piscina —dijo Stan sin estar muy seguro de su frase.

—Kenny, no deberías tomar tanto —aconsejó el pelirrojo.

—Es que ha pasado más de una vez —contestó con una sonrisa amarga dejando algo confundido a Kyle.

—Yo nunca he dormido con mi mejor amigo —dijo Kenny.

—Ja, apuesto a que si Kyle fuera mujer sí te la cogerías —comentó Cartman.

—No creo que Kyle fuera tan fácil —bromeó él.

—Ya, ya, continuemos —pidió el judío no muy contento con el desarrollo del juego.

Para el disgusto de Kyle, Kenny daba un largo trago a cada oración que tuviera que ver con algo sexual. Gran fue su sorpresa al descubrir que había besado a otro hombre, aunque al parecer esto fue en una fiesta donde el otro ─maldito desgraciado─ le robó uno. Si ahora estaba medianamente celoso, no quería saber cómo reaccionaría si hubiera visto esa escena en persona. Aunque, de todas formas, eso no quitaba lo pervertido que era su amigo.

Con el pasar de las preguntas, más latas de cerveza se iban acumulando al lado de cada uno de ellos, ya que muchas veces, Cartman decidía revelar un secreto de alguno de ellos, ocasionando que varias cosas levemente traumantes fueran reveladas ahí. Actualmente Kenny era quien estaba bebiendo más, seguido de Cartman, y aunque Stan también había bebido algo considerable pero debido a que bebía desde niño había obtenido cierta resistencia. Kyle era el que menos había tomado, pero tampoco tenía mucha resistencia al alcohol así que su cara igualmente estaba roja.

La luz ya había vuelto desde hace unos minutos atrás, pero estaban tan borrachos que habían ignorado este hecho. Por unos momentos, tuvieron una pequeña pausa, ya que Kyle necesitaba ir al baño, así que Cartman aprovechó para poner algo de música en su celular, específicamente una canción de Britney Spears, la cual comenzó a tararear, luego Kenny continuó con el tarareo hasta que el castaño comenzó a cantar un poco más fuerte, Stan, a pesar de que su lado racional le pedía que no lo hiciera, igualmente comenzó a cantar con los otros dos. La peor parte se la llevó Kyle al volver y tener que ver a sus tres amigos cantando «Toxic» mientras Kenny intentaba, de alguna extraña manera, hacer una coreografía improvisada de la canción. Pero bueno, el pelirrojo ya no estaba tan lúcido como para llamarlos idiotas, así que decidió unírseles.

Luego de esa canción siguieron muchas otras, incluso alguno de ellos comenzó a grabar con algún celular.

Luego de que el celular del gordo se descargara para la decepción de todos, volvieron rápidamente a su anterior juego como si nada hubiese pasado.

—Yo nunca he golpeado el teclado con mi pene —todos se quedaron callados ante esto—. ¡¿Qué?! ¿Acaso ya no se pueden preguntar cosas raras? —replicó el gordo.

—Algo me dice que sí lo hiciste —comentó Stan ignorando el hecho de que Kenny le estaba dando un trago a su bebida.

—Tsk, malditos. Pensé que nadie lo notaría —balbuceó el castaño antes de darle igualmente un sorbo a su bebido.

—Bueno chicos, ya demos el juego por terminado. Kenny ya está totalmente vencido, Cartman está a punto de caer y Kyle no creo que aguante más —ordenó el pelinegro quien actualmente era el más lúcido en el lugar.

—Cállate hippie —balbuceó Kyle—. ¿Acaso quieres quitarme el puesto de «responsable» en el grupo? ¿Eso quieres? —Stan sujeto el puente de su nariz. Nunca más dejaría que Kyle bebiera alcohol por el bien de su sagrada paciencia.

—Ayúdame a subir a Kenny mejor —ordenó mientras tomaba por un brazo al rubio.

—¿Por qué no lo haces tú solo? —masculló él, pero de todas formas lo ayudó a subir al ya inconsciente Kenny. ¿Era su imaginación o la cara de Kyle estaba tan roja como su cabello? Debía ser el alcohol; probablemente.

Todos subieron a la habitación del gordo, donde anteriormente habían dejado sus bolsas de dormir ya que sabían que el castaño era tan egoísta que ni siquiera les daría una mísera sábana para pasar la noche. Tiró a Kenny en su propia bolsa, Cartman se tiró a su cama y a los pocos segundos estaba roncando, y Kyle, bueno, él se quedó sentado sobre su bolsa de dormir con los ojos idos.

Si tan sólo supiera que estaba pensando el judío, seguramente lo habría golpeado.

«Desearía besarlo» pensó el pelirrojo «o dormir junto a él y culpar a mi yo borracho». Se balanceaba de un lado a otro en su lugar sin saber muy bien que hacer, desde que había entrado, había ignorado literalmente la presencia de todos los demás.

«Al carajo, hagámoslo» su cuerpo comenzó a actuar por cuenta propia, ambas manos se posaron a los lados de la cabeza del McCormick, quedándose así un momento apreciando sus facciones, si fuera posible tocaría su rostro pero no quería perder el equilibrio y luego protagonizar una vergonzosa escena; era un milagro que aun en esta situación, fuera consciente de algunas consecuencias. Ya sin poder contener las ganas, bajó su rostro con sumo cuidado hasta que sintió algo cálido en sus labios. Posiblemente se quedó algunos minutos o unos segundos, no sabía a ciencia cierta, pero eso no quitó el hecho de que lo saboreó como nunca, intentando recordar su textura, su calidez, y todo lo demás para no olvidarlo ni siquiera cuando los efectos del alcohol pasasen.

Fue una sensación agridulce, se sentía como si lo estuviera traicionando, o que realmente esto no había válido la pena. Él no estaba consciente, literalmente este beso jamás pasó ya que él no lo recordaría. Aun así, no pudo detenerse, era demasiado adictivo y eso era lo que más le molestaba. Quería gritarle que lo besara, que por lo menos, por un momento, le correspondiera, para así, saber que se sentía ser besado por aquellos expertos labios. A la vez, quería llorar de frustración ante el hecho de saber que posiblemente esto jamás pasaría, o que si pasaba, posiblemente fuera confundido por una de las tantas chicas que prefería Kenny. Posiblemente hacer esto sólo era masoquismo de su parte, pero ya le daba igual.

—¿Por qué tienes que gustarme tanto? —masculló él con una expresión afligida

«Sólo será esta vez… » pensó en un vano intento para convencerse a sí mismo para luego besarlo de nuevo. Ya no importaba si no le correspondía, si esto sólo lo recordaba él, por lo menos quería recordar la textura de sus labios para al menos así, guardarlo para sus fantasías. A estas alturas, el alcohol ya nublaba todos sus sentidos llenándolo de contradicciones que parecían volverlo loco en cualquier momento.

Sus sentidos se habían intensificado ¿o acaso era por qué estaban dormidos? Rayos, esta sensación era muy rara, se sentía eufórico pero a la vez deprimido, se sentía en las nubes pero a la vez sentía que hacía las decisiones correctas.

El sonido de la puerta lo sorprendió, obligándolo a alejarse rápidamente por reflejo. ¡Mierda! Había olvidado totalmente que Stan estaba en el baño, ¿qué tal si lo hubiera visto? Aunque bueno, podría culpar al alcohol, pero seguiría siendo demasiado vergonzoso.

—¿Qué haces? —preguntó Marsh arqueando una ceja.

—N-nada —respondió con un tono que lo hacía lucir más sospechoso.

—Como sea, vete a dormir, mañana será un día duro —mencionó el pelinegro acostándose en su respectivo saco de dormir. Mañana tratar con sus tres amigos con resaca sería lo peor del mundo.

Kyle al instante también se fue a dormir, dándole la espalda a Kenny.

Su rostro se sentía más caliente de lo normal, su corazón no podía parar de latir como loco, y sus pensamientos lo hacían preguntarse si realmente no se arrepentiría de esto mañana. Por ahora ese no era el caso, pero siempre había una razón por la cual las personas se lamentaban de todo al día siguiente luego de una borrachera ¿no?


Al día siguiente, tal como lo había predicho Stan, todos sus amigos se despertaron con una resaca horrible.

—Nunca más beberé de nuevo… —masculló Kyle masajeando sus sienes.

—Igual —secundó Kenny tomando un café recién hecho.

Mientras tanto, Eric se encontraba quejándose en su cama como el niño mimado que era.

—Espero no haber hecho algo vergonzoso —murmuró Kenny.

—Ken, tu mera forma de vida es una vergüenza —comentó Stan.

—¿Acaso te levantaste con el pie izquierdo hoy?

—Estarías igual si tuvieras que cuidar de tres idiotas.

—No discutan chicos —pidió el pelirrojo sintiendo quien no podía soportar algún ruido medianamente alto.

Stan mantuvo su mirada fija en Kyle durante unos segundos, acción que fue notada por el pelirrojo, pero decidió no decir nada, posiblemente el pelinegro estaba disfrutando de su sufrimiento.

—¿Por qué tú no estás como nosotros? —decidió preguntar el judío.

—Resistencia al alcohol, tal vez —respondió encogiéndose de hombros.

—Quiero dormir todo el día… —murmuró Kenny.

—Igual yo —secundó Kyle—. Aunque si mi madre me ve así de seguro me matará…

—Estás jodido —mencionó Kenny.

—Nunca más volveré a beber en mi vida…

—Es lo que todos dicen —susurró Stan.

Pasaron gran parte de la mañana en la casa de Cartman. La madre de éste llegó al medio día con una sonrisa más radiante que nunca, y no dijo nada al ver a casi todos adoloridos ya que rápidamente fue a ver como estaba su querido hijo; quien aprovechó su oportuna llegada para actuar como el niño mimado que era.

Cuando ya el dolor había disminuido un poco gracias a unos medicamentos, los tres se fueron a casa. Sin embargo, en el resto del camino, Kyle sentía que algo raro pasaba con Stan, lo veía más pensativo de lo normal y cuando lo encontraba observándolo, apartaba su mirada rápidamente. Estaba actuando muy raro, pero sentía su cabeza muy jodida como para comenzar a hacer preguntas.

Finalmente llegó a casa, agradeciendo que su querida madre no notara tanto la fatiga en su rostro y no le hiciera preguntas demás. Se fue a su habitación a decirle que estudiaría para no ser molestado, aunque realmente sólo quería dormir por unas largas horas.

Tocó sus labios una vez recostado en su cama, recordando el beso que le había robado a Kenny ayer. Ahora que su mente estaba más clara, se había dado cuenta de todas las fallas que tenía el plan: que Kenny despertara, que Kenny en medio de su borrachera lo confundiera con alguna chica y le hubiera seguido el juego; y aunque había pensado que eso estaría bien en un principio, luego se dio cuenta de que eso sería pero para su autoestima. Que alguno de los otros lo descubrieran, o que posiblemente hubiera vomitado encima de él o al contrario; eso sonaba horrible.

Definitivamente no bebería de nuevo, no quería saber de qué sería capaz del borracho Kyle la próxima vez.

El resto del día se la pasó en cama, y cuando por fin el dolor de cabeza se había ido, finalmente bajó a comer algo. Habló un poco con su familia y luego subió hasta su habitación, por suerte no había ningún trabajo para mañana o estaría realmente jodido...

El lunes llegó para la decepción de muchos, vería las mismas caras de siempre, haría el mismo recorrido de siempre, y la rutina se repetiría por otra semana. Nada había cambiado.

O eso había creído hasta que notó como la actitud de Stan se había vuelto más distante.

Claro que ahora ya no eran tan cercanos como lo habían sido en su infancia, los súper mejores amigos habían cambiado para bien o para mal, pero ese cambio fue lo que ocasionó que se fueran apartando poco a poco. Incluso consideraba un milagro que siguieran hablándose, pero bueno, que comenzara a actuar de esa manera tan indiferente lo consternaba un poco, parecía que lo estuviera evitando por algo, pero ¿por qué? ¿Qué más había hecho mientras estaba borracho? Simplemente no podía saberlo.

Toda la clase se quedó pensando sobre eso, después de todo, recordaba lo que había pasado aquella noche de locas ocurrencias.

—Stan —lo llamó Kyle mientras se dirigían a la cafetería.

—¿Pasa algo? —preguntó pero sin mirarlo a los ojos.

—Sólo me preguntaba porque actúas tan raro conmigo últimamente —dijo directamente.

—Me parece que sigo actuando natural —respondió con indiferencia.

—¿En serio? Porque llevo conociéndote por muchos años como para saber cuándo estás evadiendo a alguien —se paró en su lugar mirándolo con el ceño fruncido.

El pelinegro soltó un suspiro ante esto, aunque ya no fueran tan amigos como antes, no quería decir que todo lo que conocieron del contrario había sido en vano. Y vaya que Kyle si tenía buena memoria.

—¿Quieres que hable de algo vergonzoso que hiciste esa noche aquí mismo?

—No, mejor no…

—Entonces, si quieres hoy nos vamos caminando juntos a casa y te explico bien —Kyle aceptó, pero esto sólo aumentó más su ansiedad por saber que pasaba.

—¡Oigan! No nos dejen fuera de la conversación —dijo Kenny al percatarse de la tardanza de esos dos.

—¡Chicos! No entren —ordenó Cartman parándose en frente de la puerta de la cafetería algo agitado.

—¿Qué ocurrió? —preguntó Kyle.

—La cafetería explotó —respondió de manera muy seria.

—¿Por qué no huele a humo? —cuestionó Kenny.

—Ehm, porque fue una explosión de comida, por eso.

—¿Por qué no nos dieron noticia de eso?

—Ya sabes, escuela pública —respondió encogiéndose de hombros.

—Cartman, quítate —ordenó el pelirrojo.

A pesar de las quejas del más gordo, los tres entraron notando rápidamente al grupo de Craig riendo a carcajadas y poniendo sus miradas en ellos.

—McCormick, jamás pensé que también te gustaran los penes —exclamó Craig.

—Tampoco pensé que Kyle pudiera ser tan femenino —agregó Clyde.

—Ya vemos porque Wendy vuelve tanto contigo, Marsh —añadió Token.

—Oh, hijo de puta —masculló el judío lanzando su mirada a Cartman, quien intentó huir, pero una vez afuera de la cafetería fue rodeado por los tres.

—¿Subiste las grabaciones? —exclamó Kenny.

—Fue un error —intentó protegerse el gordo.

—Ahora no podré volver a la cafetería por al menos una semana —se lamentó Kyle.

—¡No! ¿Ahora quién me alimentará?

—Ya cálmate Ken.

—Al parecer por error envíe la grabación a alguno de esos hijos de puta —confesó el gordo.

—¡¿Por error?! —exclamaron los tres al tiempo.

—Soy un humano, también cometo errores —confirmó sabiamente.

—Nota: jamás dejar que nos graben borrachos. No, mejor esto: no volver a beber en nuestras vidas —sentenció el más inteligente del grupo.

—Amigo, ¿en serio crees que en la universidad no lo volveremos a hacer? —Eric lo miró con cara de «no me jodas».

—Por lo menos yo tendré más auto-control.

—Hagamos apuestas, ¿cuánto tiempo se tardara Kahl antes de volver a embriagarse?

—Yo apuesto que al primer mes —comenzó Stan.

—No, yo creo que después del primer semestre —respondió Kenny.

Y así rápidamente olvidaron el tema inicial, pero de todas formas no entraron a la cafetería.

El fin de clases llegó. La ansiedad de Kyle se volvió mucho mayor en los últimos momentos y era bastante notorio, o por lo menos así lo parecía para Kenny.

—Hoy me iré con Stan —comentó de repente.

—¿Y eso?

—Por nada, simplemente para pasar algo de tiempo juntos —respondió intentando no darle mucha importancia.

—Eso suena muy gay —bromeó el rubio.

—No lo digas de esa manera —suspiró—. En fin, nos vemos mañana —se despidió de él para luego irse al lado del pelinegro.

Kenny no le prestó mucha importancia a esto al principio, ambos eran amigos, no era como si él tuviera que estar pegado todo el día de Kyle, además, Stan también era uno de sus mejores amigos ¿no? Sin embargo, un mal presentimiento comenzaba a crecer en lo más profundo de su mente.

—Es un milagro que Kenny te dejara ir tan fácil —comentó el pelinegro.

—No es como si fuera mi mascota.

—Pero se nota que es muy apegado a ti, claro que con Butters también, pero especialmente contigo.

—Puede que sí.

Siguieron caminando en un silencio algo extraño, por un lado estaba Kyle quien se creía capaz de en cualquier momento sacar el tema de conversación que era de su interés, y por otro lado estaba Stan quien no sabía cómo inicias; hasta que simplemente decidió decirlo directamente, sin rodeos.

—Vi como besabas a Kenny…

Por un momento, el tiempo pareció detenerse en ese mismo instante, un ataque de pánico sería capaz de tomar lugar ahí mismo y su respiración se detuvo por un instante.

Realmente estaba jodido, había sido descubierto de la manera más vergonzosa posible, hubiera dado una excusa de «estaba borracho, no sabía lo que hacía» pero ese largo silencio seguramente había sido suficiente para desenmascararlo totalmente. Ya no podía mentir ─de todas formas era malo haciéndolo─.

Tomó un largo respiro y pensó: «jamás volveré a beber de nuevo».


Bueno ¿qué les pareció el capítulo de hoy? La idea era hacerlo más largo, pero me quedé sin ideas a mitad y al final cambié muchas cosas xD

Adoro escribir sobre Kyle borracho ewe

Espero que les haya gustado y tengan la voluntad de hacer un review uvu

Haruka-sama se despide~

PD: no olviden seguirme en mi página de FB (?)