Me desperté sobresaltado cuando un gran peso se estampó contra mi cuerpo. Con un gruñido miré hacia delante y a centímetros de mí estaba la cara de Sasha, con…¿una patata en la boca? La miré alucinando.
-¿Sasha?- la chica dio un mordisco a la patata antes de sonreír y saludarme.
-Hoda Jean.- enserio que mi cara de gilipollas debía de ser buena.
-¿Qué haces aquí?-miré el reloj que había junto a mi cama. Solo eran las 9 y media de la mañana joder.-Y tan temprano tía…Si tú no madrugas nunca…
-Ayer no me contestaste a mi mensaje, así que he venido a visitar a mi hermoso potrillo de las praderas. –me dijo mientras apretaba mis mejillas con los dedos mientras hablaba.
-Que no me llames caballo, joder…Que puta manía tenéis todos…-gruñí mientras la apartaba de encima de mí y me sentaba en la cama, rascándome la cabeza.
-Que gruñón eres a veces…Pero bueno, ¿Cómo fue entonces la vuelta a casa?-me preguntó mientras se acomodaba en la cama, tirada cual larga era mientras yo entraba al baño que hay dentro de mi habitación y me lavaba la cara con agua bien fría para espabilarme.
-Que pesadita estás con el tema. Pues bien, lo llevé a casa y hoy he quedado para comer con él.-le comenté mientras volvía al cuarto, secándome la cara con una toalla de manos. La morena me miró con ojos desorbitados antes de sentarse bruscamente en la cama cruzando las piernas. La feminidad personificada, señores…
-¿¡CÓMO!? ¿A COMER? ¿¡VAIS A TENER UNA CITA!?-chilló Sasha botando en la cama emocionada.
-¿Qué? ¿Cita? No, no, no… Es solo que ayer vino a casa y…-la chica no me dejó terminar puesto que había vuelto a emitir otro chillido.
-Jeaaaaaaaan,¡¿ porqué no me cuentas estas cosas?!. ¿Y que hicisteis? No me lo digas, ¡OS BESASTEIS!- le va a dar un ataque al corazón, eso o la callo yo de un sillazo en la cabeza…
-¿Quieres dejar de berrear un momento y escucharme? –le supliqué exasperado, respondiéndome ella con una carcajada antes de asentir y "cerrar una cremallera" con sus dedos sobre la boca. –Bien. Vino a la pastelería porque resulta que le encantan los muffins de chocolate y suele venir a comprarlos.
-Tus muffins. A Marco le gustan TUS muffins. Eso ha sonado un poco raro…-comentó la chica antes de callarse ante mi ceño fruncido.
-Sí, le gustan mis muffins.
-¿Y a quién no? Con lo buenos que están…
-Que te calles. Pero bueno, la cosa es que estaban mis tías en casa y Erik le pidió a Marco que se quedase a jugar con nosotros, y ya sabes que nadie puede resistirse a ese niño.- ella me miró mordiéndose el labio a punto de reírse.
-¿Qué?
-Igual es que no podía resistirse a ti y por eso quería pasar dentro a jugar…
-Mente sucia…A lo que iba…Resulta que en el colegio buscan un fotógrafo para una función de teatro que van a hacer con los niños, y mi tía me comentó en la reunión de padres y madres. Marco sugirió que podría comer con él y con otros profesores para enseñarles mis trabajos y así pudiesen tomar una decisión. Y eso es todo. –le expliqué mientras me apoyaba en el escritorio. Ella torció los labios y se encogió de hombros.
-Bueno, no es una cita, pero eso no significa que no puedas dejarle sin habla cuando te vea. –la ví levantarse del colchón y caminar hasta mi armario para después abrirlo y casi meterse dentro de él, empezando a rebuscar entre la ropa.
-¿Pero qué haces? –le pregunté medio riendo. Su voz me llegó desde el interior del armario, en el cual tenía metido parte del torso ya.
-Te voy a poner guapo.
-Pero Sasha, es una simple comida, y no me gusta Marco…
-Ya bueno, eso dices tú, pero yo sé que eso no es verdad. –empezó a lanzarme algunos vaqueros y camisas que iba sacando del armario, los cuales fui atrapando al vuelo.
-Vas a ordenar el armario después de esto, lo sabes, ¿no?
-Ya, ya, ya hablaremos de eso.-sacó el cuerpo del armario, con una camiseta gris claro de manga larga y unos vaqueros azul oscuro en su mano. –Ten, ponte esto.
Resignado porque sabía que no iba a poder escaparme de aquello, solté la ropa que tenía en mis manos encima de la cama y cogí lo que ella me tendía, poniéndomelo enfrente de ella, sin pudor a que me viese en ropa interior. De todas maneras nos conocíamos de niños, y éramos casi como hermanos.
-Aaaay, ¡le va a encantar!-chilló cuando estuve completamente vestido. Me pegó un manotazo en las manos cuando yo había cogido unas deportivas del cajón de los zapatos. –Por favor Jean, que poco gusto tienes. Te vas a poner las negras de estilo militar.
-Pesada.
-Me lo agradecerás algún día. Lo sé. Lo sabes.
-Lo que sé es que me estás dando dolor de cabeza. –me quejé mientras me ponía las botas. Ella aprovechó para coger mi frasco de colonia y pulverizar un par de veces sobre mi cuello y pecho.
-Listo. Ahora sí estás listo para triunfar. –no pude evitar reir con la chica, cogiendo mi carpeta de fotos y el portátil.
-Anda, bajemos a la cocina a desayunar y así me ayudas a elegir las fotos para enseñárselas a los profesores. –Sasha solo asintió ante la palabra desayuno, cogiéndome de la mano libre y empezando a caminar hacia la cocina. Por mucho que nos conozcamos desde hace siglos, sigo sorprendiéndome del saco sin fondo que es el estómago de esta chica.
-Bueno, ¿qué tienes planeado enseñarles? –preguntó la muchacha, pinchando con el tenedor un trozo de los gofres que acabábamos de hacer y untándolo en el sirope de chocolate.
-He pensado que lo mejor será llevar fotos de gente, y alguna de paisaje, porque en el teatro te centras en los niños, y no tanto en el fondo…-la castaña asintió, mirando la pantalla del ordenador que había puesto enfrente nuestra, pasando las fotos con el ratón.
-Me gustan estas, y sobre todo esta de Eren. –señaló una de las que había sacado el mes pasado en una de las cenas a las que se había llevado la cámara. El chico salía sonriendo y el encuadre era muy bueno la verdad.
-¿Ese bobo? Bueno, la foto está muy bien…La llevaré.- Sasha siguió pasando fotos, llegando a las del día de la galería de arte.
-¿Porqué no llevas alguna de estas? Sale Marco. Sale MUCHO Marco.-comentó con una sonrisa torcida.
-Me da vergüenza enseñarle estas. –ella suspiró negando con la cabeza.
-Yo creo que le gustaría verlas, pero bueno, son tuyas. Para tu propio uso y disfrute…-añadió el último comentario antes de reírse y seguir con sus gofres.
-Boba…
-Gay…
-Que no soy gay.
-Eso dices tú.-me sacó la lengua y le dio a imprimir a las fotos que teníamos seleccionadas. Cuando se terminó de escuchar el ruido de la impresora en la habitación de al lado, se levantó y las recogió, revisándolas antes de meterlas en la carpeta. –Están todas bien. Estoy segura de que conseguirás el trabajo Jeambo.
-Eso espero. Y no me llames Jeambo, chica Patata. –las risas inundaron la cocina lo que duró el desayuno, mirando a cada rato el reloj hasta que este dio las doce menos cinco. Cogí mis cosas en una mochila, metiendo la carpeta en ella y respirando hondo antes de salir de casa. Sasha me dio unas palmaditas en el hombro a modo de ánimo.
-Pásalo bien Jean, y conquístalos. A la noche me cuentas como te ha ido todo, o mañana me volverás a tener aquí al punto de la mañana. –me avisó, fulminándome con la mirada y su dedo índice a escasos centímetros de mi rostro. Sonreí y asentí.
-Por supuesto Sash. Chau. –le dije antes de abrir la puerta delantera y que ella se marchase por la trasera. Salí a la calle, cerrando la puerta tras de mí, viendo a lo lejos un Ford fiesta verde, en el cual estaba montado Marco, saludándome desde dentro con la mano y una sonrisa en el rostro. Respiré hondo y caminé hacia allí, rezando porque todo saliese bien aquel día.
N/A: ¿Qué? ¿Ya está? ¿No voy a escribir que pasó en la comida? Que siiiiii, no sufráis. Pero he decidido que como llevaba siiiiiiiglos y siglos sin actualizar, que menos que daros este capítulo pre-"cita o lo que quiera que diga Sasha que es" con Marco, indagando un poco más en la amistad de estos dos bobos de mi corazón, jaja. Lo de siempre, lamento mi poca continuidad al escribir, pero hago lo que puedo, no me odiéis mucho. Y nada, espero que os guste y nos leemos en el siguiente capítulo. Un beso enorme, Avengirl.
