Me demoré en publicar este capítulo, lo siento ;; Lo peor de todo es que ya lo tenía listo, simplemente me olvidé de publicarlo lol
Espero que les guste~
Capítulo 4:
—Whoa, realmente estás sorprendido —comentó Stan arqueando una ceja.
Claro que él tampoco estaba feliz sobre haber visto eso, no es que se considere como un maldito homofóbico o algo como el estilo, simplemente era algo raro, era como estar viviendo de nuevo esa época donde Tweek y Craig se convirtieron en la pareja homosexual del pueblo. No estaba mal en absoluto, pero vaya que estaba sorprendido. Especialmente entre ellos dos.
La noche anterior cuando volvió del baño se encontró a Kyle besando con tanto deseo a Kenny luego de admitir que le gustaba, que hasta se sintió algo incómodo. Cuando vio eso, volvió al baño en silencio, se mojó la cara pensando que había visto mal y luego regresó a la habitación. Cuando despertó al día siguiente, se dio cuenta de que no se había drogado en ningún momento como para esa escena hubiera sido una ilusión.
—Quiero morir —murmuró Kyle bajando la mirada y ocultando su rostro con ambas manos.
—Vamos, no te sientas así, simplemente fue un accidente —dijo Stan intentando no pensar mucho en eso.
En alguna parte muy profunda de su subconsciente deseaba que sólo le dijera «lo confundí con la chica que me gusta» o alguna mierda como esa.
—No fue un accidente —murmuró.
—¿Entonces? ¿Simplemente quisiste experimentar besar a alguien de tu mismo sexo? Es normal, aunque todos digan que te hace gay.
—No Stan, quise hacerlo porque…me gusta Kenny —aceptó finalmente alzando la mirada.
El pelinegro se quedó sin habla. Pero lo primero que pasó por su mente fue: «oh mierda, Kyle está jodido».
Kyle ni siquiera entendía lo que estaba pasando. Las palabras salieron solas de su boca, ni siquiera tuvo tiempo para decidir si era buena idea o no. ¿Acaso esa confianza que tenía con Stan desde niños aún seguía así? O ¿simplemente quería confesarle a alguien estos sentimientos para no sentir que estaba viviendo en un engaño? Tal vez era una combinación de ambas o tal vez era ninguna. Sólo sabía que se sentía un poco más libre al decirlo.
—Oh mierda —pronunció Stan luego de unos largos segundos de silencio.
—Lo sé.
Ambos se sentaron en la acera sin agregar nada por el momento. Stan necesitaba digerir lo que acababa de escuchar.
—Kenny ¿en serio?
—Yo también estoy sorprendido.
—Pensé que eras hetero.
—¡Yo también! ¡Agh! No entiendo cómo pasó.
—¿No había pasado nada con Kenny antes?
—¿A qué te refieres?
—Ya sabes, algo como un beso accidental o que usara alguno de sus trucos de coqueteo contigo.
—Stan, yo no soy una puta cualquiera —frunció el ceño.
—Sólo quería estar seguro.
Ambos soltaron un suspiro.
—¿Alguien más lo sabe? —preguntó el pelinegro.
—No, eres la primera persona en saberlo.
—No sé si sentirme halado o qué —bufó por lo bajo—. ¿Piensas declararte?
—¿Qué? Claro que no, eso sería como un suicidio —respondió para luego abrazar sus piernas.
—¿Qué sería lo peor que podría pasar?
—Que me rechace y luego me odie de por vida...
—Es Kenny, es imposible que te odie.
—Lo sé, por eso sé que si me confieso y me rechaza, simplemente nuestra amistad cambiara un poco...
—Y supongo que no quieres eso.
—Claro que no, es uno de mis mejores amigos, si nuestra amistad es incómoda preferiría alejarme totalmente de él.
Ambos se quedaron en un extraño silencio, Stan porque no sabía que más decirle ya que de por sí era malo dando consejos amorosos, y Kyle, quien simplemente se puso a reflexionar sobre su vida y sus decisiones.
—Pues, ya es nuestro último año. Si puedes aguantar unos meses, ya podrás irte a una universidad lejos de aquí —mencionó Stan mirando el cielo.
—No sé si pueda aguantar tantos meses...
—Kyle, no sé si te lo han dicho, pero realmente eres más complicado que una mujer en sus días. Es molesto.
—Se supone que debes apoyarme, imbécil —masculló por lo bajo.
—En fin, no tengo nada más interesante en mi vida así que supongo que te ayudaré —concluyó el pelinegro levantándose de su lugar.
—¿Seguro? Pensé que habías vuelto con Wendy.
—Estamos dándonos un «tiempo».
—¿No deberían terminar definitivamente de una vez por todas? Están así desde primaria.
—Bueno, no siempre. Hubo una época donde nos dejamos de hablar hasta que entramos a secundaria, y ella pensó que sería como en esas novelas románticas que lee donde podríamos estar juntos ahora sí —suspiró—. Pero a veces no es bueno intentar forzar las cosas.
—Tienes razón —murmuró para luego soltar un suspiro.
—Bueno, ahora que escuché tu historia tan gay, me debes una malteada o algo —comenzó a caminar.
—Tsk, sólo lo hago porque eres el único que lo sabe —masculló siguiéndolo a regañadientes.
Kyle, de alguna manera, se había sentido mucho más tranquilo al saber que tenía a alguien en quien confiar con respecto a ese tema. Ahora ya no se sentía tan solo y desesperado como antes, bueno, tal vez seguía un poco desesperado, pero al menos tenía la certeza de que afrontaría mejor ese enamoramiento. Además, debía admitir saber que todavía podía contar con Stan después de todo lo que había pasado...
Las mejores amistades en la infancia, pocas veces eran duraderas, pero Kyle y Stan realmente pensaban que serían capaces de mantener su título de «súper mejores amigos» por muchos años, sin embargo, ambos comenzaron a cambiar. No sé podía decir exactamente cuáles eran los cambios, ya que de niños a adolescentes ya habían muchos como para poder enumerarlos todos. Sin embargo, cuando se dieron cuenta, ya no solían hablar tanto como antes, y no sólo ellos, todo el grupo parecía estar más pendiente de otras cosas, aunque Kyle siempre estaba pendiente de que nuevo plan estúpido estaría pensando Eric.
Así estuvieron un tiempo, hasta que Kyle un día llegó a preguntarse «¿qué fue lo que pasó?» Pero era la única pregunta a la cual no le encontró respuesta.
No pudo seguir pensando más en cosas del pasado ya que se dio cuenta de que había llegado a casa. Su madre lo saludó con una sonrisa diciéndole que la cena estaría lista pronto.
El resto del día transcurrió con suma normalidad, hizo sus tareas como la persona responsable que era para luego quedarse en la cama mirando su celular hasta que comenzó a darle algo de sueño, y así dormir.
Otra mañana común y corriente apareció en South Park. Como siempre, los cuatro chicos se encontraban en la misma parada de autobus de siempre esperando ir a la escuela como cualquier chico normal de su edad.
—¿No se han dado cuenta de que siempre esperamos el bus en el mismo lugar? —comentó Cartman de repente.
—¿Y? —preguntó Stan.
—Es decir, ya no estamos en primaria, pero de todas formas nos sigue recogiendo el mismo bus, exactamente en el mismo lugar. ¿No es eso raro?
—No sé, es lo más normal que pasa en nuestras vidas a decir verdad —respondió Kyle encogiéndose de hombros.
—¿Qué tal si ya las personas no se están reproduciendo como antes y por eso casi nada cambia?
—¿No es mejor? Así hay menos sobrepoblación —replicó el pelirrojo.
—No es mejor, ¿qué tal si comienza a pasar en distintos lugares del mundo, y así la humanidad se dirige a su propia extinción?
Todos aprovecharon a que el bus llegó y subieron rápidamente antes de tener que seguir escuchando las teorías conspirativas de Cartman.
Stan había decidido sentarse al lado de Craig para no tener que escuchar más al gordo, mientras, que como siempre, Kenny tomó asiento al lado de Kyle.
—Entonces ¿ya volviste a hablar nuevamente con Stan? —preguntó de repente el rubio.
—Hablo casi todos los días con él.
—No es a lo que me refería, es que hace años no salen sólo los dos.
—¿Celoso de qué te quiten tu puesto de «mejor amigo»? —dijo con un tono burlón.
—Más bien preocupado —dijo algo incómodo—, no quiero tener que ser el mejor amigo de Cartman de nuevo.
—Stan no es el mejor amigo de Cartman en este momento —replicó arqueando una ceja.
—Díselo al gordo, ya sabes que siempre se hace varias ideas en su cabeza sin uno saberlo —ambos asintieron ante esto.
Llegaron a la escuela al cabo de unos minutos, listo para iniciar las clases...bueno, tampoco con tanta emoción.
—Oh, hola Butters —saludó Kenny con emoción al mencionado que se acercaba a ellos.
—Hola Kenny, Kyle —dijo con una sonrisa.
—Siento que hace siglos no te veo —comentó el rubio.
—Bueno, estaba ocupado con algunas cosas del club.
—Me iré adelantando al salón —comentó Kyle, el contrario solo asintió.
—¿No te pones celoso de los hombres también? —preguntó Stan.
—¿Por qué debería? Ya desde hace años es más que obvio que prefiere tetas grandes que un pene.
—No sé, una vez leí en internet que los mujeriegos son más propensos a ser gays, por alguna mierda psicológica o algo por el estilo.
—Aun si eso fuera cierto, no creo que tenga oportunidad de todas formas—suspiró el pelirrojo.
—¿Dónde estaba el Kyle romántico qué le tocaba canciones en guitarra a las chicas debajo de su ventana?
—Ese niño inocente se ha ido hace mucho tiempo, especialmente luego de que su primera novia se volvió una puta —dijo con cierta melancolía.
—Mira el lado bueno, puede que pase lo contrario ahora.
—Stan, sé que intentas hacer de cúpido para darle sentido a mi vida amorosa y que no tome decisiones estúpidas, pero en serio, Kenny es muy idiota. Aun si muy, pero muy profundo en su interior siente algo por mí, seguramente no le prestará atención ya que estará con una chica que le haga olvidar todo eso —tomó un respiro.
—¿Y si lo obligamos a que pase un tiempo de castidad? —sugirió el pelinegro.
—Creo que preferiría suicidarse a tener que hacer eso —soltó un suspiro antes de ingresar al salón.
Nuevamente, las clases dieron inicio obligando al grupo a mantenerse callado por lo menos los primeros 10 minutos de clases, antes de que comenzaran a preguntarse «¿qué carajos está escribiendo el profesor en el tablero?»
Cuando salieron para el almuerzo, Kenny fue rápidamente «secuestrado» por una chica de otra clase, era obvias las intenciones de esa «perra» como había dicho Kyle en su mente, pero como siempre, tuvo que fingir que no le importaba y seguir adelante.
—Antes era más feliz viviendo en la ignorancia —comentó Stan.
—¿Por qué lo dices? —preguntó arqueando una ceja el pelirrojo.
—Bueno, tomando en cuenta esa escena y conociendo tus sentimientos, es como si estuviera viendo los mismos programas dramáticos de mi madre.
—No exageres —chasqueó su lengua caminando un poco más rápido.
Entraron a la cafetería y se sentaron donde usualmente lo hacían, aunque esta vez, Butters se unió al grupo.
—Hola chicos —saludó con una brillante sonrisa el rubio. Realmente no había cambiado mucho a lo largo de los años, seguían manteniendo su personalidad radiante y aunque ya no era tan inocente como antes, tampoco podía considerar que había alcanzado un nivel de perversión parecido al de Kenny. En apariencia, su cabello había crecido un poco y su estilo de ropa no había cambiado mucho que digamos; aunque todos seguían con su estilo de alguna manera.
—Hola —saludaron los tres como si nada.
—Que raro que Kenny no esté con ustedes.
—Se fue a follar en la sala de música con alguna puta —respondió Cartman.
—No, yo creo que más bien sería en el baño, queda más cerca y él no querrá perderse su almuerzo —replicó Kyle dándole un mordisco a su emparedado.
—Mejor dicho: el almuerzo que tú le gastarás —agregó Stan, el pelirrojo solo se encogió de hombros.
—O-oh, n-no sabía que él seguiría haciendo esas cosas en la escuela luego de que el profesor de ciencias lo descubriera —murmuró Butters levemente avergonzado.
—Algunas costumbres nunca desaparecen —dijo Kyle restándole importancia, aunque por dentro, ganas no le faltaban de darle un golpe al pervertido de su amigo.
Como si lo hubieran invocado, al cabo de unos minutos llegó el rubio.
—¡Hola chicos! —saludó con una gran sonrisa sentándose al lado de Butters.
—Vaya, eso fue rápido —dijo el castaño con un tono burlón.
—Seguramente ya está sufriendo los efectos de tener tanto sexo —mencionó Stan.
—Stanley, el sexo nunca trae cosas malas...bueno, mientras sea con protección —lo señaló con el ceño fruncido—. Y segundo, no hicimos nada —por un momento la mirada de Kyle se iluminó—, porque sus amigas vinieron a molestar, pero quedamos de vernos en su casa esta tarde —agregó con una sonrisa, logrando que el gesto del judío se volviera más frío.
Durante el almuerzo siguieron hablando de demás pendejadas típicas de ellos, antes de que el timbre sonara de nuevo indicándoles que tenían que volver a clases.
—No deberías ser tan obvio —murmuró Stan cerca de él.
—No lo soy, simplemente cómo ya sabes mis sentimientos con respecto a él, ya sabes identificar mejor mis gestos y te odio por eso —respondió.
—Eso no le quita lo obvio —repitió el pelinegro.
—Sé que quieres ayudar, pero ya estás siendo molesto.
—Como te dije, no tengo nada importante en estos días —comentó haciendo un gesto desinteresado.
—Creo que hay cosas más importantes que mi vida amorosa.
—Puede que sí, pero verte actuar como pendejo de nuevo es muy divertido.
—No sabes lo mucho que te odio, Stan —le dio un golpe en el hombro, este sólo rió ante esto.
Ese día, Kyle se había tenido que quedar para una práctica para su gran suerte, realmente no le interesaba mucho escuchar a Kenny explicándole que tipo de cosas pervertidas le haría a esa chica. Por lo menos con el deporte podía despejar su mente y liberar algo de estrés. Usualmente no se tomaban las prácticas tan en serio cuando no habían torneos cercanos, pero no le importaba, seguía siendo algo relajante a su manera, por así decirlo.
Y nuevamente la rutina se repetía...
Las cosas lentamente iban cambiando para Kyle aunque este no se diera cuenta de esto, en primer lugar, el tiempo que pasaba con Kenny se había reducido de sobremanera, y segundo, su relación con Stan había mejorado a un nivel asombroso, ya los estudiantes que los conocían desde primaria sentían que los dos súper mejores amigos volvían de nuevo, y otros pocos, simplemente de broma decían que habían comenzado a salir.
—Es algo nostálgico ver a Stan y a Kyle juntos de nuevo —comentó Butters con una sonrisa.
—Supongo —comentó Kenny sin la misma emoción.
—¡Oh! Verdad, espero que no te moleste mucho eso —agregó el más bajo.
—No te preocupes —soltó un suspiro.
—¿S-sabes? S-sí tienes algún problema o algo, puedes contarme —sugirió Stoch, no le gustaba ver a quien consideraba sus mejores amigos tan distante.
—Bueno, no debería quejarme, Kyle tiene todo el derecho a ser feliz ¿cierto? —comenzó a decir mientras se sentaba en las escaleras junto a Butters—. Pero, ya parece que no le importo, ya no hablamos como antes y ahora me doy cuenta de que está hablando con ese idiota de Stan que dejó de hablarle primero —se cruzó de brazos con un gesto de molestia—. Y no es por sonar como marica, pero ¿es normal abandonar así a tus amigos?
—O-oh, ya veo —asintió el chico de ojos celestes sin saber muy bien que hacer para animarlo—. Tal vez deberías hablar un poco con él, puede que haya pasado algo que hizo que se distanciara, o, bueno, no es que quiera echarte la culpa, pero existe la posibilidad de que posiblemente hayas hecho algo para hacerlo enojar —dijo esto último sin estar muy seguro, a la vez que jugaba con sus dedos ya que no sabía bien como tomaría sus palabras.
—¿Hacerlo enojar? —comenzó a pensar que sería lo suficientemente malo como para hacer enojar a Kyle, pero en este momento no le llegaba ninguna respuesta—. Supongo que tendré que preguntarle directamente... —murmuró para sí mismo.
Se levantó de las escaleras dispuesto a cumplir su misión.
—Oh, y por cierto, gracias Butters —dijo con una sonrisa poniendo una mano en su cabeza.
Kenny comenzó a buscar a Kyle por los lugares que suelen frecuentar, sin éxito alguno, estaba tan preocupado buscándolo que incluso no le prestó mucha atención a un par de chicas que consideraba sus «amigas con beneficios» ya que estaba más preocupado intentando saber la razón por la cual su amigo judío se había apartado tanto. Buscó por lo menos media hora, para luego darse cuenta que tenía una clase justo después de hora del almuerzo, y si no era suficientemente malo, era una de las pocas clases que no compartía con Kyle. Bueno, seguramente lo encontraría después de clases...
Pero no fue así, nuevamente no pudo encontrarlo en ningún lado, ni siquiera en el gimnasio donde supuso que estaría entrenando. ¿Qué carajos estaba pasando?
Salió de la escuela, y en el camino a casa intentó llamarlo a su celular sin resultado alguno. Todo esto ya estaba comenzando a preocuparlo demasiado, ¿en serio había hecho algo tan malo cómo para que comenzara a evitarlo? Realmente no quería creer eso, no podía imaginarse su último año en la escuela sin Kyle...
Como última opción decidió esperarlo en su casa, debía regresar ahí algún día ¿no? Por suerte, Sheila lo dejó pasar sin problemas e incluso le ofreció algo de comer mientras lo esperaba. Que bueno que ya no tenía más prejuicios sobre él o sería realmente problemático.
Se quedó esperando en el cuarto de este, tomó uno de sus libros para leerlo por encima, pocas veces le pedía prestados libros a Kyle, pero debía admitir que su amigo tenía un buen gusto, excepto cuando empezaba a leer cosas de filosofía, ahí si cambiaba totalmente y no era muy agradable escucharlo a cada rato con sus dudas existenciales. Se quedó leyendo una trama de fantasía que tenía que ver con mucha acción, algo perfecto para él, aunque no tardo mucho en aburrirse ya que comenzó un capítulo bastante aburrido a su parecer. Iba a comenzar a revisar sus mensajes cuando escuchó como alguien subía con rapidez las escaleras. No pudo evitar sonreír al pensar que se trataría de Kyle.
—Hola —saludó con naturalidad acostado en la cama del pelirrojo al verlo llegar.
—¿Kenny? —su expresión mostraba cierta sorpresa, y eso en parte no le gustó ya que tenía el leve presentimiento de que quería seguir evitándolo.
—Sí, él que se supone que es tu mejor amigo y todo eso, pero parece que lo olvidaste —afirmó con cierta ironía.
—¿Estás enojado? —preguntó soltando un suspiro dejando su maletín en algún lado.
—No, claro que no —contestó con sarcasmo.
—Me suena a todo lo contrario...
—¡Sí lo estoy! —exclamó de repente—. Me has estado ignorando en estos últimos días y no sé por qué. ¿Acaso crees qué no me importa? —dijo sin rodeos sentándose en la cama para luego cruzarse de brazos.
Kyle se quedó sin palabras por unos segundos bastante tensos.
—¿Acaso hice algo que te molestara? —rompió el silencio, no podía aguantar que no le diera respuesta, sólo lo ponía más nervioso.
—¡No! No has hecho nada malo, Ken —finalmente lo miró a los ojos.
—¿Entonces?
—Es que han pasado ciertas cosas... —dijo nuevamente apartando la mirada. Kenny sólo frunció el ceño.
—¿Problemas con tus padres de nuevo? —éste negó con la cabeza—. ¿Problemas en la escuela? —nuevamente volvió a negar—. ¿Tiene qué ver con Stan?
—¿Por qué metes a Stan en esto?
—No sé, últimamente pasas más tiempo con él, por eso pregunto.
—Simplemente volvimos a hablar, no es nada raro, tampoco es como si nos odiáramos antes —aseguró.
—Sólo puedo concluir que entonces sí tiene que ver conmigo —dijo arqueando una ceja.
Lo vio dudar por varios segundos, esa expresión sólo le demostraba que sí tenía que ver con él de alguna manera. Ya llevaban siendo buenos amigos por mucho tiempo como para saber si le estaba mintiendo o no.
—Vamos, se sincero. Dime que te hice y me disculparé por eso —dijo en un tono más calmado.
—No es nada, en serio —insistió el pelirrojo.
—Kyle Broflovski, no me iré de tu cuarto hasta que me digas por qué me has estado evitando —sentenció el rubio.
Ante esto, el contrario soltó un suspiro y pasó su mano por sus rizados cabellos sin saber exactamente que hacer. Ya lo había dejado contra la pared ─quitándole todo sentido que pudiera sonar pervertido, claro está─ y ahora no podía escapar.
—Bueno, digamos que sí tiene que ver contigo, pero no puedes hacer nada para cambiarlo ya que tiene que ver más que todo conmigo —comenzó a decir, pero no le entendió mucho a decir verdad.
—¿Eh?
—Nada, sabes qué. Olvídalo —le dio la espalda negándose a hablar más del tema.
Kenny aprovechó para acercarse a él dispuesto a hacerlo hablar.
—Vamos Khal —susurró en su oído notando como se estremecía ante esto. No pudo evitar sonreír con malicia ante esto—. Si reaccionas así por un simple susurro en el oído, decepcionarás a las chicas cuando llegue el momento —se incorporó un poco para ver su expresión, y tal como esperaba, la cara de su amigo estaba casi tan roja como su cabello. Por un momento, pensó que se veía demasiado lindo de esa manera.
—No juegues con eso —masculló él fingiendo enojo.
—Sólo digo la verdad, sé que eres virgen pero no deberías demostrarlo tanto cuando conozcas a una chica —dijo encogiéndose de hombros.
Por un momento notó una expresión algo solitaria, pero antes de que pudiera preguntarle qué pasaba, éste se giró hacía él dispuesto a decirle algo.
—Tampoco es como si fuera a terminar con una de las chicas con las que sueles estar —bufó por lo bajo.
—No te enojes Khal —se sentó en la orilla junto a él—. Puedo entrenarte si quieres para que puedas conquistar a cualquier chica.
—No gracias, no quiero traer chicas cualquiera a mi vida y estar en un gran riesgo con respecto a las enfermedades de transmisión sexual.
—Sí que eres aguafiestas —hizo un puchero—. Pero, eso no importa, no hay duda de que yo sí conozco los puntos que más adoran las mujeres en la cama —alzó su mano formando una «V» con esta y luego puso su lengua entre esta fingiendo una oral.
—¿Ya te he dicho que eres asqueroso?
—Muchas veces —admitió con orgullo, pero esto sólo pareció hacer enojar más a Kyle—. Oh vamos, si sigues así pensaré que estás celoso de que pueda hacerlo con muchas mujeres —ni siquiera supo por qué dijo eso, simplemente salió, como si su estúpida boca no supiera cuando callarse.
—¡Claro que no! ¿Quién querría convertirse en un asqueroso mujeriego como tú? —exclamó él volteándose para verlo con enojo.
No tenía idea de por qué ese comentario lo alteró tanto, pero sólo le dio a entender de que realmente lo había cagado.
—¿Por qué te enojas tanto? Sólo lo dije como una broma —dijo en un vano intento de no hacer peor las cosas.
—Pues parecías bastante serio sobre eso —rodó los ojos.
—Oh vamos, incluso yo sé que no te queda esa faceta de mujeriego.
—¿Acaso crees que no puedo conquistar chicas?
—No dije eso.
—Lo insinuaste.
—Kyle, sabes que te adoro, pero ahora suenas peor que una chica en sus días.
—Lo siento —soltó un suspiro y volvió a sentarse en la cama.
—¿Estás bien?
—A decir verdad, creo que no —murmuró.
—Bueno, sé que no quieres hablar de eso ahora, pero sabes qué estoy aquí para confortarte —extendió sus brazos ante la mirada confundida de Kyle—. Vamos, no te quejes y déjame abrazarte, nenita —dijo con una sonrisa.
Kyle lo abrazó con fuerza y él sólo pudo pensar que realmente debía estar pasando por una gran presión como para estar así. Sin embargo, no sabía que realmente la causa de su frustración era debido a él.
«Si sigue siendo tan amable, es imposible que pueda dejar de amarlo» pensó con amargura el pelirrojo escondiendo su rostro en su hombro.
«Sólo espero que no sea nada grave» pensó Kenny con preocupación.
Como siempre digo, si tienen alguna opinión sobre el fanfic, apreciaría mucho que lo dejaran en un review~
Haruka-sama se despide~
