Disclaimer: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de RIB y Fox. Los personajes de Pitch Perfect tampoco me pertenecen son creación de Universal Pictures. Solo la historia y los personajes originales son de mi creación.

CAPÍTULO I

2023, Vancouver, Canadá.

Rachel entraba en su casa cargando las bolsas de las compras, estaba algo apurada ya que tenía que ir a dar sus clases, dejó las bolsas sobre la isla de la cocina cuando un ruido la alertó, a paso lento, y con mucho silencio abrió una puerta oculta en la alacena, en donde habían dos armas de fuego 9mm, sacó una, se cercioró que estuviera cargada y se dirigió hacia el lugar en donde escuchó el ruido. Su corazón se congeló cuando se encontró con una mujer alta, de cabello largo de un rubio casi blanco, con unos ojos de color verde oliva, la mujer tenía en las manos un portarretrato, lo miraba minuciosamente.

- vaya, el niño se parece mucho a mi hija, la niña es igual a ti, aunque parece que el pequeño va a tener la altura del donante – murmuró sin levantar la vista – ya puedes dejar de apuntarme Rachel – esta vez levantó la vista y le dedicó una amigable sonrisa.

- ¿qué hace aquí? – preguntó bajando el arma.

- ¿cómo están mis nietos? – preguntó la mujer, ignorando a Rachel.

- creo que es absurdo preguntar cómo lo sabe – dijo suspirando.

- nunca te perdimos el rastro Rachel, simplemente respetamos tus deseos de desaparecer, es más alejamos los peligros que podían llegar a haber – dijo la mujer con una tranquilidad que llegaba a irritar a la morena, pero los ojos de la mujer la estaban evaluando.

- entonces supongo que no es una visita para ponerse al día – Rachel tenía un mal presentimiento.

- créeme, eso es algo que me gustaría mucho, pero me temo que el motivo de mi visita es otro – Rachel le indicó que tomara asiento – te necesitamos Rachel – la morena negó con la cabeza – es una emergencia… mi hermano volvió – con aquel dato tuvo la atención completa de la morena.

- ¿cómo es posible? – Preguntó sin entender – hace nueve años nos encargamos de él y de su mafia.

- bueno, como dice uno de mis nietos: cortas una cabeza y salen dos – dijo sonriendo la mujer, en especial al ver el rostro de la morena – él también tiene hijos y agentes especiales, se podría decir que sus némesis están en su bando, la cuestión es que estoy reuniendo a todos los agentes para que participen en espero una última misión – explicó – aquellos que no quieren participar en el campo aceptaron de igual forma permanecer en mi casa para protección de sus familias.

- ¿qué sucede si digo que no? – preguntó.

- quizá tengas la misma suerte que Finn Hudson y su familia – dijo con un tono apenado, le entregó una carpeta a Rachel, ella la abrió con gesto serio, pero al leer unas cuantas palabras se cubrió la boca ahogando un grito, en una imagen se veía a su viejo amigo decapitado, el resto de su familia mutilada, miró a la mujer buscando alguna explicación – temo que mi hermano está cobrando justicia por mano propia, yendo en busca de mis agentes, uno por uno, lamentablemente Finn fue el primero en caer – se limpió una lágrima – sabes que todos mis agentes son especiales para mi Rachel, son mi familia… pero en tu caso nos une algo más fuerte, no quiero que corras con la misma suerte, porque perdería algo más que a mis nietos y a mi nuera preferida – Rachel se quedó viendo aquellos ojos que tanto le habían dado a lo largo de su vida, pensó por largos minutos en lo que tenía que hacer, sabía que si corría peligro en el único lugar que iba a estar a salvo era con ella, pero temía lo que pudieran decirle si llegaba con sus dos hermosos hijos.

- de acuerdo – dijo después de pensarlo muy bien – iremos con usted, pero no estoy segura de participar en la misión.

- lo comprendo – dijo la mujer – entonces te espero afuera para que puedas reunir tus cosas, luego iremos a buscar a tus hijos – se puso de pie alisando su ropa - ¿te importaría? – preguntó señalando el portarretrato.

- claro que no señora Anderson, puede quedárselo – dijo sonriendo con amabilidad – espero que sepa entender mi situación, aunque entendería que me odiara por alejarla de sus nietos y por alejar a Lizzie de sus hijos – bajó la mirada totalmente avergonzada.

- yo entiendo Rachel – dijo la mujer – no estoy de acuerdo pero lo entiendo… pero mi hija lo entiende de otra forma, ni siquiera sus hermanos pueden hacerla entrar en razón – le sonrió de lado – y dime Meryl, después de todo, te sigo considerando mi familia – Rachel asintió – te espero abajo – la mujer se fue dejando a la morena sola con sus pensamientos, sabía que era hora de hacer lo correcto, aunque ella no quisiera admitirlo la verdad era que extrañaba a sus amigos, todos eran una familia y ella les había dado la espalda, pero eso iba a cambiar.

Una vez que armó tres bolsos con lo esencial, entró en la camioneta que la esperaba afuera, Meryl estaba en los asientos de atrás, hablando con alguien.

- en dos horas y media estaremos allí – dijo con su tono profesional – manténganme informada sobre el paradero de mis hijos… de acuerdo, adiós – dirigió su mirada al chofer – ahora vamos a la escuela – informó.

- ¿Blaine y Lizzie están en una misión? – preguntó Rachel.

- ya están volviendo, Blaine está algo intranquilo con esta situación, pero sabe que tanto Kurt como Tracy y Luke están a salvo en nuestra base, Fuerte de Mamá, como le dice Beth – respondió sonriendo.

- ¿Kurt y Blaine siguen juntos? – preguntó con curiosidad.

- así es – dijo asintiendo – y tienen dos hermosos hijos, Tracy de cuatro y Luke de seis – añadió – te vas a llevar varias sorpresas cuando lleguemos, digamos que mi casa se convirtió en una guardería – añadió sonriendo, la morena también lo hizo, sabía que Meryl siempre soñó con tener muchos nietos, era una excelente madre, seguro era una excelente abuela.

- supongo que Quinn y Puck siguen juntos, al igual que San y Britt – comentó la morena.

- al igual que Sam y Mercedes, Tina y Mike, Artie y Kitty – todos los nombres eran muy conocidos para Rachel – todos con familia, también hay nuevos agentes reclutados por ellos – interrumpió sus palabras al sentir que la camioneta se detenía – llegamos.

- ahora vuelvo – dijo Rachel saliendo, nada más bajar del vehículo, a Meryl la invadió una sensación de nerviosismo, iba a conocer a sus nietos, sus segundos nietos, pero no los últimos. Lo único que deseaba era que las cosas se acomodaran, quería ver a toda su familia feliz. Se sobresaltó un poco al sentir que abrían la puerta, una niña de cabello castaño oscuro, ojos color marrones como los de Rachel, y labios carnosos entró al vehículo, seguido de un niño de cabello castaño más claro, ojos curiosos color miel, y de sonrisa amigable; tras ellos seguía Rachel – Meryl quiero presentarle a mis hijos Michelle y Devon – la mujer se sorprendió al escuchar los nombres, pero una sonrisa se instaló en su rostro – chicos ella es Meryl, es como una madre para mí, nos quedaremos con ella por un tiempo.

- mucho gusto señora Meryl – dijo la niña tendiendo la mano con educación, la mujer se la estrechó riendo.

- mucho gusto señora – dijo el niño observando a la mujer con curiosidad, una curiosidad que le resultaba muy conocida.

- el gusto es mío niños – respondió haciendo un gran esfuerzo por no llorar en ese momento - ¿cómo estuvo su día? – se interesó en saber mientras le hacía una seña al conductor para que iniciara la marcha, tenían que tomar un avión hacia su destino. Los niños se dedicaron a contarle todo lo que hicieron, cosa que sorprendió a Rachel, sus hijos no eran muy abiertos con los desconocidos, pero quizá para ellos Meryl no fuera desconocida, sabía que sus hijos tenían mucho de los instintos de Lizzie, cualquiera que conociera a Lizzie sabría que ellos eran sus hijos, pero también se parecían a ella, Michelle era intensa como ella, podía pasarse el día entero hablando, mientras que Devon era más observador, siempre con un ojo encima de su hermana, ambos eran una combinación de ella y Lizzie.

2023, Los Ángeles, Ca. Base secreta S.A.D.I.E

Casi tres horas después de viaje llegaron al lugar que era tan familiar para Rachel, aunque con el paso de los años había cambiado bastante. La morena suspiró mirando por la ventana.

- ¿te encuentras bien mami? – le preguntó Devon mirando a su madre.

- si cariño, solo estoy algo nerviosa, ahora vamos a encontrarnos con unos amigos que no veo hace mucho tiempo – contó a sus hijos, no le gustaba mentirles, aunque sabía que les había dicho ya varias mentiras muy serias, solo esperaba que sus hijos no la odiaran.

- vamos, hagamos una entrada triunfal – dijo Meryl haciendo reír a los niños, ella fue adelante, mientras los otros tres iban a sus talones, Rachel agarraba de las manos a sus hijos, suspirando internamente, ya había llegado la hora – llegamos – dijo Meryl en voz alta, los primeros en aparecer fueron una chica y un chico adolescentes muy parecidos entre ellos, ambos tenían ojos celestes, cabello negro y sonrisas idénticas, el chico tenía el cabello corto un poco ondulado en la punta, mientras que la chica lo tenía liso, hasta un poco más debajo de los hombros.

- ¡abuela! – dijeron ambos al mismo tiempo abrazando a Meryl.

- ¿cómo está todo? – preguntó luego de darles un beso a cada uno en la frente.

- todo en orden – respondió el chico parándose derecho. Tras ellos llegaba un hombre de cabello castaño muy bien peinado, de ojos celestes y piel tan blanca como la leche, el chico fue directo hacia Rachel, la estrechó en sus brazos con fuerza.

- Rachel – susurró emocionado.

- Kurt – dijo de la misma forma.

Se unieron al encuentro una mujer rubia, de cabello corto y ojos avellana; un hombre alto, con un mohicano y ojos color humo; una mujer morena de rasgos latinos de cabello negro como sus ojos, con una mirada no muy amigable; una mujer alta, rubia de cabello largo, y ojos color celeste; un hombre de rasgos asiáticos, alto; una mujer de rasgos asiáticos no muy alta con lágrimas en los ojos; un hombre rubio, de ojos claros y boca grande; una mujer afroamericana de cabello y ojos negros; un hombre castaño, de ojos celestes ocultos tras sus gafas en silla de ruedas, a su lado estaba una mujer de baja estatura, rubia, de ojos verdes, con la misma expresión que la latina. Todos tenían diferentes expresiones, tras ellos venían unos seis niños seguidos de una niña de unos doce años, rubia de ojos color avellana y sonrisa pícara.

- ¿tía Rach? – preguntó la joven.

- hola Beth – saludó Rachel con los ojos acuosos – estás enorme – comentó emocionada.

Pero el saludo se vio interrumpido por la llegada de dos personas. Un hombre de cabello negro peinado con gomina, de ojos color miel, cejas triangulares y sonrisa radiante, a su lado iba una joven más alta, de cabello castaño, de ojos color miel, labios carnosos con una sonrisa idéntica a la del joven. Se trataba de los gemelos Blaine y Lizzie Anderson.

- ¡papá! – gritaron una niña y un niño.

-¡mamá! – gritaron los gemelos adolescentes, Rachel se sorprendió al escuchar aquello, los cuatro corrieron al encuentro con los gemelos, fundiéndose cada uno en un abrazo lleno de felicidad.

- creo que llegamos justo a tiempo para un reencuentro – comentó Lizzie, pero se quedó quieta cuando vio a Rachel a unos metros suyo, ella la miraba fijamente, a su lado estaban sus hijos, Lizzie los vio a ambos reconociendo al instante el parentesco que tenían.

- Rachel – dijo sorprendido Blaine, mirando de reojo a su hermana – hola – se acercó a saludarla con un abrazo corto, intentó sonreír pero no pudo.

- hola Blaine – saludó la morena – me alegra verte.

- hola Rachel – saludó Lizzie manteniendo la distancia, la morena la saludó con un gesto con la cabeza – llegamos justo a tiempo para las presentaciones – preguntó a su madre mientras la abrazaba.

- si es que no podía ser más incómodo – murmuró Santana – de acuerdo, empezamos nosotras – Santana agarró de la mano a una pequeña morenita igual a ella, Brittany la tomó de la otra mano – ella es nuestra hija Valerie, tiene siete años – presentó – Val ella es una vieja compañera, se llama Hobbit y ellos son sus hijos enanos.

- no soy enana – se quejó la niña cruzando sus brazos, la actitud fue tan familiar que más de uno sonrió.

- Santana – la regañó Brittany – ella es Rachel, una amiga muy querida por nosotras – le explicó a su hija – y ellos son…

- son Devon y Michelle… mis hijos – respondió Rachel, Lizzie desvió la mirada cuando dijo sus nombres, no sabía si reír o llorar.

- hola – saludaron los tres niños algo incómodos, sentían la tensión del lugar.

- él es Michael – dijo Artie presentando a su pequeño hijo de cinco años, el niño tenía el cabello castaño como su padre y ojos verdes como su madre, ocultos bajo unas gafas.

- ella es nuestra hija Whitney – dijo Mercedes agarrando de la mano a una niña de unos seis años, igual a su madre, salvo por los ojos que eran como los de su padre.

- él es Bobbie – dijo Tina presentando a su hijo de ocho años, el niño era una copia de su padre.

- ellos son Tracy y Luke – dijo Kurt de la mano con sus hijos, la niña era un copia de él, con sus ojos celestes y cabello castaño, en una de sus manos tenía un peluche con forma de conejo; el niño era una copia de Blaine, con sus ojos verdes como los de Meryl, cabello negro y cejas triangulares, incluso usaba un moño.

- y ellos son Mason y Madison – los presentó Lizzie sonriendo con orgullo – mis hijos.

- mucho gusto – dijeron al mismo tiempo estrechando su mano con la de Rachel.

- sé lo que piensas – dijo Madison – somos muy grandes para ser sus hijos.

- pero Lizzie nos adoptó cuando teníamos ocho años – siguió Mason – y no podemos verla de otra forma que no sea como nuestra madre – ambos miraron con total devoción a la castaña.

- nos salvó la vida – siguió Madison.

- y ustedes se la salvaron a ella – agregó Santana – hace ocho años Lizzie estaba un desastre de lo deprimida y autodestructiva – con cada palabra miraba a Rachel – estaba en la miseria, hasta que en una misión encontramos a los gemelos, los rescatamos y Lizzie vio en ellos de nuevo la felicidad, estos gemelos raros mantuvieron entretenida a mi amiga.

- eso suena horrible – opinó Kurt intentando aligerar el ambiente tenso.

- nos ayudamos mutuamente – dijo Lizzie abrazando a los gemelos por los hombros – además no podía ignorar el talento natural que tienen para ser espías – añadió sonriendo.

- de acuerdo – intervino Meryl – ya hechas las presentaciones y los reencuentros, alguien podría mostrarle a Rachel y sus hijos su cuarto – preguntó, Beth se ofreció sonriendo – a los demás los quiero en la sala de reuniones, Rachel después Beth te va a guiar a la sala – la morena asintió, tomó las manos de sus hijos y de esa forma siguió a la pre-adolescente, Mason y Madison la ayudaron con los bolsos.

Mientras tanto en una habitación amplia estaban todos los agentes sentados, Meryl encabezaba la reunión.

- ¿te encuentras bien Lizzie? – le preguntó su hermano.

- sabemos que no debe ser fácil para ti ver a tu ex prometida con tus hijos de los cuales no deberías saber – comentó Kitty.

- no lo es – admitió Lizzie – pero ahora lo importante es ponernos en marcha con la misión.

- Lizzie tiene razón – coincidió Puck - ¿cuál es el primer paso? – preguntó mirando a Meryl. Justo en ese momento Rachel entraba en la sala, tomando asiento al lado de Quinn.

- lo primero que tenemos que hacer es buscar a Beca – dijo Blaine – ya tenemos toda la información reunida.

- solo necesitamos el visto bueno de mamá – agregó Lizzie.

- disculpen ¿pero en dónde está Beca? – preguntó Rachel.

- en una prisión de máxima seguridad aquí en L.A – contestó Brittany.

- mi hija está infiltrada – dijo Meryl mirando a Rachel – creemos que mi hermano va a ir por ella.

- de hecho estamos seguros – intervino Lizzie – mi hermana fue una de las piezas cruciales para detenerlo, sin mencionar que asesinó al hijo mayor del hermano de mi madre.

- es mejor llamarlo por su nombre – objetó Sam – no es como Voldemort.

- podría – murmuró Tina – Theon va a cobrar venganza contra Beca, por lo que le pasó a su hijo preferido.

- por eso tenemos que actuar lo antes posible – insistió Lizzie – no queremos que mi hermana tenga la misma suerte que Finn.

- ¿qué necesitamos para proceder? – preguntó Meryl.

- necesitamos un medio de escape – dijo Blaine mostrando un mapa digital en la mesa, era en tres dimensiones – aquí es donde está Beca – marcó un punto – todas las noches, a las nueve en punto la mueven a una celda de alta seguridad, después del baño – explicó a todos.

- camino a la celda hay de tres a cuatro guardias que cambian de turno cada cinco horas – siguió Lizzie – aquí hay una ventilación que desemboca en un risco – señaló – necesitamos una distracción para que Blaine, Beca y yo podamos meternos por la ventilación.

- ¿qué hay del risco? – preguntó Mercedes.

- esa es la mejor parte – dijo Lizzie sonriendo con emoción.

- vamos a saltar con paracaídas, tenemos aproximadamente cinco minutos para salir corriendo despistando a los guardias, pero necesitamos un medio de transporte que pueda ir entre los árboles, rápido, y algo para distraer a los guardias – explicó a todos.

- tenemos las motocicletas para el escape – señaló Mike.

- la mejor forma de distraer a los guardias es con explosivos – sugirió Artie.

- ¿van a llevar armas? – preguntó Brittany.

- creemos mejor usar tranquilizantes – dijo Blaine.

- pero eso podría provocar que otros convictos escapen – opinó Quinn.

- tiene razón – coincidió Lizzie – vamos a tener que usar armas regulares.

- o cambiar de plan – dijo Meryl quien había estado hablando por teléfono mientras sus agentes discutían el plan – sé que les encanta la acción – dijo a sus hijos – pero su hermana está de encubierto en la prisión, lo que significa que puede salir cuando yo lo diga – sonrió al ver el gesto de sus hijos menores, y el de los demás agentes.

- ¿estuvimos en una misión de Intel sin ningún sentido? – Preguntó Lizzie – sabes el tiempo que nos llevó – exageró echándose para atrás en el asiento.

- podría haber usado ese día para pasarlo con mis hijos – se quejó Blaine.

- la información que recaudaron fue buena – dijo su madre sonriendo – lo único que no será necesario es el plan, pero – se acomodó en la silla – tenemos que hacer de cuenta que Beca fue eliminada – apoyó las manos sobre su mentón de forma pensativa – sabemos que Theon planea atacarla en la prisión.

- ¿entonces vamos a infiltrarnos? – preguntó Santana.

- Lizzie y Blaine van a hacerse pasar por guardias – empezó a explicar Meryl, bajo las atentas miradas de sus agentes.