Hola, hola~
¿Cómo les va a todos mis queridos lectores? Esta vez creo que no me demoré tanto para publicar un cap (?)
De todas formas, espero avanzar bastante antes de que entre nuevamente a estudiar ;v;
¡Gracias por leer!
Capítulo 5
Después de esa charla tan seria, Kenny solo pudo concluir una cosa: Kyle realmente necesitaba sexo. Sí, tal vez no era el mejor consejo que se le pudiera dar, pero para su pervertida mente, eso solucionaría todos sus problemas, e incluso, fortalecería más su amistad. Así que por eso mismo decidió elaborar un plan que ayudaría a calmar un poco a su mejor amigo, sólo tenía que ser muy cuidadoso o seguramente Kyle no le hablaría por el resto que le quedara de su vida...
Así que, sin más, comenzó a recoger información para tener varios planes por si alguno fallaba. ¿Qué mejor amigo podía tener Kyle? Después de esto, seguramente estaría agradecido.
—¿Qué pasó McCormick? —preguntó Craig con desinterés al verlo sentarse frente a él.
—Necesito saber como hacer que mi mejor amigo pierda la virginidad —contestó con entusiasmo.
—¿Qué mierda...? —lo miró extrañado por unos momentos—. ¿Por qué no te lo coges y ya? Eres un experto en eso.
—No soy gay como tú, Craig —dijo como si fuera la cosa más obvia del mundo.
—No soy gay —reprochó él.
—¿No habías salido con Tweek?
—Mira, esa fue una época confusa para ambos y ya quedó en el pasado.
—Ambos me parecen muy amistosos —hizo una expresión pervertida ganándose la típica seña Tucker.
Okay, tal vez debería preguntarle a otra persona.
—¿Por qué me preguntas eso? —inquirió Cartman algo confundido—. ¿Estás hablando del judío? —mostró más interés ante esto.
—No importa de quien este hablando —el rubio soltó un suspiro.
—En fin, ni que fuera interesante, seguramente sea de esos nerds aburridos —soltó un resoplido—. Yo diría que deberías dejarlos que se masturben hasta su muerte, y ya. Si su cara es fea no hay nada que podamos hacer.
Nota mental: Cartman es un virgen que no sabe de lo que habla y jamás le volvería a pedir consejos.
—Amigo, lo único que sé es que a las chicas les vuelve locas que le regales zapatos, de los lindos, no de los baratos. Les das un par y ya quieren estar en tu cama —contestó Clyde con una sonrisa llena de confianza.
—¿Y si no quiero que una puta sea exactamente quién le quite la virginidad? —preguntó Kenny.
—Ni idea, ¿qué te puede hacer más feliz qué dejar de ser virgen?
—Touché...
Así que tomando el consejo del castaño, Kenny habló con algunos contactos para ver si podían conseguir zapatos lindos, ya que él no tenía dinero suficiente como para comprar unos de calidad, oh y también pidió que fueran sin tacón, esas cosas podrían ser un arma mortal si los usa una mujer enojada. Así que una vez que los consiguió por menos de 10 dólares, se los entregó a Kyle en una caja bajo la mirada de confusión de este.
—¿Qué es esto?
—Zapatos —respondió con una sonrisa.
—¿Para?
—Para qué así puedas conquistar a una chica —Kyle lo miró como si se tratara de un bicho raro—. No me mires así, Clyde dijo que funcionaba.
—No creo que los zapatos pueda hacer que alguien quiera tener sexo conmigo —mencionó escéptico.
—Oh vamos Khal, sólo inténtalo, no pierdes nada —lo obligó a sacar los zapatos de la caja.
—Vaya Kyle, esos zapatos son muy lindos —mencionó una chica castaña deteniéndose para verlos mejor.
—¡Oh! Ese color es hermoso —comentó otra acercándose.
Lentamente comenzaron a verse rodeados por varias chicas que sólo sabían decir cosas lindas de aquellos zapatos.
—¿Qué tiene de especial un estúpido zapato? —preguntó Kyle intentando escapar.
—¿Es lindo? —adivinó el rubio.
—Dar regalos es muy problemático —soltó un suspiro soltando la caja para luego intentar salir de la multitud.
Al parecer el plan había fallado estrepitosamente...
—¿P-por qué me preguntas a mí? —Tweek miraba a ambos lados nervioso planeando un escape por si las cosas salían mal.
—No sé, tal vez si tengas buenas ideas ya que Craig no me quiso decir nada —hizo un puchero.
—R-realmente no sé, yo también soy virgen —balbuceó lo último con bastante rapidez.
—Oh —pronunció con interés—. Pensé que Craig te habría quitado la virginidad hace mucho —su expresión cambió a una más pervertida.
—¡Agh! ¡No! ¡Él no haría eso! —agarró los bordes de su camisa totalmente avergonzado—. ¡No somos gay!
—De todas formas... ¿Algún caso hipotético de cómo hacer que Kyle deje de ser tan puro?
—¡Agh! S-seguramente habría muchos gérmenes, ¡imáginate el montón de enfermedades que hay durante el sexo! —exclamó el adicto al café.
—No me refiero a eso...
—¡¿Qué tal si lo violan y él no usa la suficiente protección?! O-o ¡¿Qué deje a la chica embarazada?! ¿Sabes cuánto cuesta un bebé? ¡Mucho!
—Tweek, cálmate, respira profundo —puso ambas manos en sus hombros—. Gracias de todas formas, ahora ve y toma algo de café —acarició su cabeza una última vez antes de dejar que se marchara.
Soltó un suspiro y se apoyó en la pared, por ahora el primer plan había sido un fracaso total y sus amigos no estaban dando tan buenos consejos que digamos. Aunque Tweek podía tener razón en algo, tal vez no exactamente una violación, pero ¿y sí una chica irrumpía de noche en su cuarto? Así como en las películas porno de su padre. El único problema es que era muy difícil encontrar una actriz porno y dudaba mucho que Kyle quisiera acostarse con la madre de Cartman...Mejor seguir buscando, de todas formas lo dejaría como una última opción; como dicen «la esperanza es lo último que se pierde».
Se dirigió a los chicos góticos durante la hora del almuerzo, seguramente tendrían un hechizo o alguna mierda sobrenatural como esa. Los encontró en la parte de atrás de la escuela fumando marihuana y con su típica expresión indiferente de siempre.
—Ni idea, pero si lo sacrificas podría ser de gran utilidad para nuestros rituales —contestó Henrietta.
—Podríamos usarlo en uno de los rituales para invocar a Cthulu —sugirió Michael.
—No. Adiós —y tal como apareció, se marchó de ahí ante la mínima mención de ese nombre.
Durante una de sus horas libres, se dirigió a Jimmy y a Timmy quienes conversaban felizmente. Jimmy había perdido la virginidad muy joven, tal vez podría ayudarlo y además parecía tener algo de sentido común.
—D-d-debería h-h-hacerlo c-con una pros-s-s...prostituta —soltó el castaño.
—No sé, tampoco quiero que le den varias enfermedades en su primera vez, y dudo mucho que Kyle quiera hacerlo por «cuestiones morales».
—H-haz q-q-q-que la —tuvo mucha dificultad para pronunciar de nuevo la palabra así que decidió omitirla—, ella, s-se enamore d-de él y vi-vi-ceversa.
—¿Qué tiene eso que ver?
—¡Timmy! —exclamó de repente.
—E-Exacto, a-así, é-él no se s-sentiría t-t-tan mal —respondió el chico con muletas.
—Puede tener sentido.
No, realmente no lo tenía, pero para su perversa mente, era uno de los mejores planes que jamás había escuchado y se encontraba desesperado, todos sus planes habían fallado y Kyle era un hueso duro de roer, a este punto, tendría que recurrir al plan de la violación y no quería eso. Así que decidió llamar a una de las chicas de su barrio.
—Kyle, ella es Suzan —los presentó a ambos en la cafetería de Tweek antes de tomar asiento.
A pesar de que el judío era alguien muy cortés, realmente tenía muchas ganas de retirarse, ¿acaso Kenny quería presentarle a la nueva chica que quería cogerse? Casi nunca lo hacía, a menos que quisiera presumir un poco. Pero no podía negarlo, la chica era algo linda con ese cabello rubio desorganizado, estaba algo subida de peso pero no se notaba mucho, claro que tampoco era un fanático de los tatuajes y perforaciones, pero así solía ser el tipo de Kenny. Aunque lo único que no le gustaba era su maquillaje exagerado y su ropa tan reveladora, parecía una puta.
A medida que avanzaba la conversación, la astucia de Kyle apareció al darse cuenta en que sentido se estaba llevando esta conversación. Así que cuando esa chica con apariencia de zorra salió unos momentos para fumar, el pelirrojo aprovechó la oportunidad.
—¡¿Acaso quieres emparejarme con alguien?! —exclamó en un susurro.
—¿Tal vez?
—Vamos, ella ni siquiera es mi tipo.
—Oh, ¿ahora la estás despreciando por sus ropas?
—No es eso —suspiró—. Simplemente...prefiero conversaciones más profundas.
—Tal vez es inteligente.
—Kenny, ella piensa que el sol es un planeta...
—Bueno, puede ser su ¿sueño?
—Mejor me voy, se nota que es tu tipo —dijo con cierta pizca de enojo.
—No, no, no —lo retuvo de la manga.
Kyle no podía negarlo, realmente siempre había querido que pasara una escena así, podía ser algo romántica y realmente demostraba el aprecio de Kenny. Todavía podía soñar que lo hacía en un sentido romántico ¿no?
—Además, al menos me acostaría con alguien que no cobrara —bromeó el rubio y al ver la expresión de su amigo se dio cuenta que la había jodido; otra vez.
Al final, había terminado debiendo 10 dólares a Suzan y con las ropas empapadas de café, cortesía de Kyle.
Ahora tenía que posponer un poco sus planes, lo primordial sería lograr que Kyle lo perdonara y definitivamente las prostitutas ya no podían ser parte del plan.
—Cartman, ¿qué haces aquí? —preguntó un chico de su misma clase. ¿Su nombre? Lo desconocía, pero ¿qué podía hacer? Era muy popular como para recordar el nombre de todos sus fans.
—Tiré a Gary Nelson por las escaleras, se rompió la nariz y por eso estoy aquí —respondió con aburrimiento—. En mi defensa, sólo quería empujarlo «amistosamente», pero luego alguien me empujó en el proceso y el pobre de Gary tuvo que sufrir las consecuencias —dijo con falsa tristeza esto último.
—¿No has pensado estar en clases de teatro? Realmente eres un buen actor.
—Jamás, eso es de maricas —resopló el gordo—. Además, como te dije, fue sin intención. ¿Entiendes? —le lanzó una mirada amenazante que obligó al chico a irse de ahí.
A través de los años, Cartman se hizo conocido por la venganza que le hacía a sus enemigos, y aunque algunas personas seguían burlándose de él, ninguna quería ver al castaño realmente enojado o seguramente sería capaz de arruinar sus vidas. Los rumores comenzaron a correr cuando en séptimo grado, logró que un chico de último sufriera un accidente ya que éste mismo lo había usado como objeto de burla. Desde ese día, las personas que no lo conocían desde primaria decidieron tomar su distancia de él. Claro que otras no creían esos rumores, pero eso no impedía que la actitud de Eric lograra ahuyentar a algunos.
Finalmente el director lo dejó entrar a su despacho para que pudieran hablar mejor del accidente.
—Entonces, ¿me puedes decir los hechos del accidente, por favor? —preguntó coordialmente el hombre adulto. Ya se había acostumbrado a verlo ahí cada vez que alguien salía lastimado por un accidente demasiado sospechoso para ser llamado accidente.
—Como dije, simplemente quería empujarlo amistosamente, pero alguien me empujó y Gary Nelson cayó cuando menos lo pensé —narró con tristeza—. Realmente, si pudiera devolverme en el tiempo
—Eric, debo admitirlo, eres sorprendentemente convincente.
—Gracias director.
—Por eso agradezco que muchas veces hayan testigos o seguramente siempre te saldrías con la tuya.
—¿Qué quiere decir? —su expresión cambió a una más seria.
—Tendremos que imponerte un castigo. Hablé con unos profesores y dijeron que no sería adecuada una suspesión, así que piensa más bien que esto es un «servicio comunitario».
El mundo de Eric Cartman pareció derrumbarse en ese momento.
Mientras tanto, por otro lado, Kyle se encontraba totalmente disgustado, así que cuando le tocó clase de química en el laboratorio se sintió algo aliviado. Esta clase requería mucha más concentración, además de que se sentía realmente fascinado cuando hacía algunas mezclas; tal vez debería crear algo para tirarle a Kenny en la cara sin probabilidades de morir.
—Kyle, ¿te encuentras bien? —preguntó Butters al verlo con el ceño fruncido.
—Sí —respondió cortante.
—Y-ya veo —murmuró el rubio cohibido.
No pudo evitar sentirse algo culpable al descargar su ira en el inocente de Butters, pero realmente se encontraba enfadado con Kenny. Era inevitable.
—Lo siento, simplemente no dormí bien —se excusó, era mejor que decirle que estaba enojado con Kenny. Sabía que esos dos rubios se llevaban muy bien y no quería decirle nada de más que pudiera hacerlo sospechar de algo.
—Oh, conque eso es. Puedes probar algo de té para dormir, es relajante —aconsejó amablemente el rubio.
—Gracias, por ahora continuemos con esto —dicho esto, ambos se concentraron en su trabajo.
La clase pasó bastante rápido a su parecer, en lo que restaba del día no le hablaba a Kenny. Lo bueno de tener una verdadera razón para enojarse, es que ya no tenía que dar sus estúpidas excusas o estar sufriendo por la pequeña posibilidad de que él se enterara de sus sentimientos, lo malo es que no podía hablar con él, pero ya de por sí quería hacerlo sufrir un poco.
—Kenny parece un cachorro abandonado —comentó Stan sentándose a su lado en la cafetería.
—Se lo merece, ¿puedes creer que quería emparejarme con una prostituta? —dijo para luego comer con indignación su sándwich.
—Bueno, seguramente tenía sus razones.
—¿Cuáles razones? Él ya debe saber que no quiero involucrarme con nada ilegal —antes de que Stan pudiera decir algo, lo interrumpió—. Y lo que hice cuando era niño, no cuenta.
—Tenemos suerte de que sea así o todos estaríamos en la cárcel —resopló el pelinegro.
—Odio mi vida —llegó Cartman con una cara de infelicidad total.
—Los góticos están por allá por si quieres compartir tu experiencia deprimente —sugirió Kyle.
—No quiero juntarme con esos perdedores... ¿Pueden creer que me castigaron?
—¿Por echar orina de gato en el café de la profesora de matemáticas? —preguntó Stan.
—¿Ya se enteraron de que el accidente en la clase de ciencias fue tu culpa? —siguió Kyle.
—No, ninguna. Y ¡shh! Se supone que lo de ese accidente fue culpa de Clyde, no mía.
—Eres un gran hijo de puta —murmuró Kyle.
—Gracias —no le prestó mucha importancia a sus palabras—. Al parecer alguien vio cuando tiré a Gary Nelson de las escaleras, ¿quién habría sido el soplón? —hizo una pose pensativa.
—El mismo Gary ¿quizás? —dijo retóricamente.
—Seguramente fue un perdedor de sexto grado —siguió murmurando sus conspiraciones así que los otros dos decidieron ignorarlo.
—En fin, ¿cuándo perdonaras a Kenny? —preguntó Stan.
—¿Peleaste con McCormick? —preguntó Craig llegando junto a Tweek.
—Algo así...
—Pelear es malo —susurró Tweek tomando una taza de café.
—¿Qué le ocurre? —preguntó señalando al rubio, se notaba más apagado de lo normal.
—Hoy el profesor le prohibió tomar café en su clase, así que por eso anda algo apagado —respondió el Tucker.
—Se siente tranquilo —comentó Stan.
—Un poco —secundó Kyle.
—Además de que Cartman también parece estar sumido en su mundo, eso hace las cosas demasiado tranquilas —dijo Craig.
Hablaron un poco con el chico del chullo, hasta que Tweek se despertó un poco y él se unió a la conversación de todas formas. De todas formas, Kyle no podía evitar mirar de reojo la mesa en la cual se encontraba Kenny con Butters y otros chicos de la clase, pensaba que lo perdonaría el día de hoy, pero al verlo irse con una sonrisa de oreja a oreja con una chica cualquiera, cambió de opinión con respecto a eso.
—Fiuu, al parecer Kenny se recupera rápido —comentó Craig con desinterés al ver la misma escena que Kyle.
—Me sorprende que no se enferme —murmuró Tweek sorprendido.
—Yo creo que usa todo el dinero que gana en su trabajo de medio tiempo para los condones —aportó Cartman quien hace unos minutos atrás había acabado con todas sus conspiraciones.
—Es posible—apoyó Kyle con un tono más aburrido.
El almuerzo terminó y cada estudiante se dirigía a sus respectivos salones con pereza, que bueno que esta hora era en la cual todos estaban somnolientos, así al menos podía fingir un poco mejor su tristeza con respecto a otra cosa. Nuevamente se preguntaba ¿por qué se había enamorado de él? Malditas sustancias extrañas en su cerebro que le hacían sentir todo esto...
—Supongo que no le hablarás a Kenny por un rato —mencionó Stan.
—Si fuera posible, no le hablaría de lo que resta de mi vida —dijo el judío, y parecía bastante serio al respecto.
—Estoy más que seguro que te arrepentirías al día siguiente —bromeó Stan.
—Tal vez, pero no lo admitiría.
—Eres un caso perdido.
—Lo sé...
Abordaron el autobús y se sentaron juntos en la parte de atrás. No veía a Kenny por ningún lado, seguramente se encontraba en la casa de esa chica que vio con él en la hora del almuerzo.
—Si sigues con esa cara vas a parecer constipado —comentó sacándolo de sus pensamientos.
—Es inevitable...
—Los celos son algo de doble filo —suspiró.
—Esta vez no, sólo me afectan a mí...
Stan suspiró, odiaba tratar con la tristeza de otras personas, ya tenía suficiente con la suya, pero tampoco podía abandonarlo a su suerte, después de todo, era bastante probable que hiciera algo estúpido si seguía de esa forma.
—Ven hoy a mi casa —terminó por invitarlo. Los videojuegos ayudarían a que pensara en otra cosa.
Kenny se saltó las últimas clases de ese día ya que realmente se encontraba cansado, aburrido y algo disgustado, odiaba que Kyle estuviera enojado con él, simplemente parecía anti-natural; aunque realmente era una reacción normal para alguien tan correcto como el pelirrojo. Así que no podía aguantar más su indiferencia y se fue con la primera chica que lo invitó a su casa, ni siquiera lo pensó, quería desahogarse y sabía que el sexo era perfecto para esas ocasiones.
Pero esta vez fue algo diferente.
Para su gran sorpresa, no se sintió tan bien como siempre...
¿Acaso el mundo se había acabado? ¿Su otra cabeza ya había llegado al límite? Lo peor de todo es que la chica era sensual, poseía unas coquetas caderas, unos suaves senos y vaya que sabía hacer cosas con su lengua. Entonces ¿por qué no se sentía satisfecho?
Pocas veces había peleado con Kyle al punto de que no le dirigía la palabra en unos días, la primera vez fue cuando los metieron en la cárcel por unos supuestos fuegos artificiales mexicanos, y la otra vez fue por culpa del mismo Kyle, quien había estado más molesto de lo normal por sus exámenes finales así que decidió dejarlo solo un tiempo.
Se sentía bastante raro no hablarle, y más cuando su amistad estaba en un momento que se podía considerar tenso, después de todo era su último año y debían disfrutarlo lo máximo que podían.
Salió bastante aburrido de la casa de esa chica, se la pasó farfullando y maldiciendo por lo bajo, debía reconciliarse con él lo más pronto posible, estaba afectando su vida diaria y no era nada divertido.
Una vez que llegó a su cuarto, ignoró la pelea de sus padres y se encerró en su cuarto para luego llamar a Stan.
—¿Hola?
—Hola Stanley, necesito tu ayuda, ¿puedo ir a tu casa ahora?
—Bueno, Kyle está aquí —por su tono se notaba algo incómodo.
—¿En serio? —realmente se sentía indignado, ¿acaso cuándo apenas peleaban él decidía irse con Stan? Claro que no podía quejarse, tampoco era como si pudiera prohibirle que se juntara con él, son amigos después de todo; pero seguía siendo una traición.
—Sí. ¿Hablamos mañana en la escuela?
—Claro... —colgó y se recostó en la cama mirando el techo con aburrimiento.
Por un momento se sintió inseguro, inseguro de que Kyle se diera cuenta de que Stan todavía podía ser su mejor amigo de toda la vida y que lo fuera dejando atrás poco a poco, cosa que era bastante probable tomando en cuenta los distanciamientos que habían tenido en este año. Tal vez era inútil pensarlo, los mejores amigos solían pelear de vez en cuando ¿no? Aun así, ese pequeño temor persistía en él. Ambos eran totalmente diferentes, en personalidad, tipos de familia, gustos y muchas más cosas. Alguien tan inteligente como Kyle no debería perder su tiempo con alguien como él ¿cierto? Sólo le quedaba suspirar ante esos pensamientos pesimistas, necesitaba desahogarse y rápido o seguramente terminaría suicidándose por tercera vez ese año.
Como Kyle se encontraba enojado con él y Stan no estaba disponible, decidió llamar a Butters, la buena energía positiva del Stoch lo ayudaría un poco.
—Hola Kenny —aunque no podía verlo seguramente estaba sonriendo.
—Hola Butters.
—¿Qué ocurre? Te notó algo aburrido —preguntó con preocupación.
—Kyle sigue sin hablarme.
—Y-ya veo, ¿todavía no has podido hacer las paces con él?
—No, y no sé como hacerlo.
—Tal vez si le das un regalo puede que cambie de parecer —sugirió no muy seguro.
—Puede que sirva, pero de todas formas no creo que me perdone tan fácil por algo como eso.
—No sé muy bien, a veces un lindo gesto puede hacer a la persona más seria sonreír —aconsejó Leopold.
—Tendré que pensar en algo que no incluya mucho dinero y tiempo...
—Lo siento por no ser de mucha ayuda...
—¡Oh! No, no te preocupes por eso. Ya me hace bien hablar contigo.
Los dos rubios siguieron un rato hasta que decidió colgar. En ese momento Karen entró a la habitación. Bueno, pasar algo de tiempo con su hermana también lo ayudaría a mejorar su humor.
Al día siguiente, ya estaba más preparado para afrontar el nuevo día sin la compañía de Kyle. Durante todo el camino a la escuela sólo pudo pensar qué plan podría hacer para ganarse el perdón del pelirrojo. Cuando bajaron del autobús, intentó saludarlo cuando cruzaron sus miradas, pero fue vilmente ignorado por este.
—Oh vaya, si que está enojado —comentó Craig detrás suyo.
—Gracias por tu admirable observación —respondió con sarcasmo.
—Bueno, no sé que hiciste, pero seguramente te lo mereces.
—Esta vez debo coincidir contigo.
Ambos entraron al salón y se sentaron juntos, ya que alguien de cabello negro bastante reconocible por su gorro azul y pompón rojo encima de este, había ocupado su lugar al lado de Kyle.
—Deja de mirarlo así, parece que estás viendo a la nueva pareja de tu novia —mencionó el pelinegro al lado de él con una mirada disgustada.
—Se puede decir que es así, pero de la manera menos homosexual posible.
El castaño maldijo por lo bajo antes de entrar a la sala del concejo estudiantil. Cuando algunos estudiantes lo vieron, sus miradas de terror no se hicieron esperar, Cartman era muy reconocido por aquellas personas débiles, después de todo, era una pesadilla hecha realidad para ellos.
—Oh Cartman, por fin llegaste —habló la autoritaria voz de Wendy Testaburger.
—Tsk, esto va a ser un dolor en el culo —se quejó el gordo.
—Lo mismo digo, tampoco eres muy agradable que digamos —respondió la pelinegra.
—Ni pienses que voy a ser tu jodido esclavo —se sentó y puso sus pies en la mesa con una actitud orgullosa.
—Ya veo, así que quieres probar tu poder aquí ¿eh? —la mirada de la pelinegra se volvió más amenazante—. Mira Eric, este es mi territorio, estás totalmente indefenso aquí. Y si piensas que vas a arruinar todo por lo que he trabajado, espero que recuerdes muy bien las palizas que te di en primaria —dijo con un tono amenazante acercándose peligrosamente a él, a tal punto que lo hizo caer de su silla—. Ya veo que entiendes, ahora ayuda a Luke con el papeleo —su expresión cambió a una sonrisa más amable, pero cualquiera que conociera a Wendy sabría que esa sonrisa sólo podía significar «llégala a joder y te corto los huevos».
—Maldita perra —masculló el gordo levántandose de su asiento—. ¿Quién carajos es Luke? —el típico «nerd» alzó la mano con cierto nerviosismo.
El mencionado se sentó a su lado con un montón de papeleo que para él solo eran cosas inútiles.
—¿Por qué tienen tantos archivos? Apuesto a que nadie los lee, ni siquiera las personas que vayan a ser parte del concejo —se quejó el castaño.
—Es una de las reglas, para tener más orden —contestó Luke.
—No veo que saber que almorzamos la semana pasada pueda ser necesario. No es como si alguien fuera a decir «oh, tenemos un terrorista en la maldita escuela, veamos si lo que almorzamos la primera semana de Junio puede ayudarnos» —mencionó con sarcasmo.
—Cartman, apreciaría mucho que te callaras mientras estás aquí —avisó Wendy.
—No censures mi libertad de expresión.
—¿Libertad de expresión? Sólo veo que críticas todo.
—Sigue siendo una expresión, y soy libre de darla —se cruzó de brazos como si hubiera ganado el debate.
—No es una expresión, es una crítica con la necesidad de herir —intentó explicar ella.
—Is ini critici —dijo en un tono más afeminado.
—¡Agh! Parece que me están dando un castigo a mí —se quejó la pelinegra.
—Yo soy quien está sufriendo aquí, tengo que estar rodeado de perdedores —dijo con verdadera tristeza.
Este sería un largo día.
Cuando fue la hora del almuerzo, rápidamente Kenny se dirigió a Stan, quien estaba momentáneamente solo para su suerte.
—¡Stan! —el pelinegro giró a verlo—. ¿Puedo hablar contigo? En privado —especificó.
—De acuerdo —suspiró el pelinegro.
Stan P.O.V
Me sentía un espectador en esta historia de ¿romance? Bueno, no estoy tan seguro si ver a quien solía ser mi mejor amigo enamorado de un mujeriego que conozco desde que era un niño, y quien parece no tener ningún sentimiento más allá de la amistad por éste, pueda ser considerado una historia típica de romance, ¿o sí? Realmente no leo muchos libros, o veo películas de ese tipo como para estar seguro.
Igualmente, era consciente que ahora era un intermediario para ellos dos, ya fuese para ayudar a Kyle para que Kenny lo note más como un amigo o para ocultar sus sentimientos, y de Kenny, pues saber que decir sin cagarla. De todas formas era molesto tener que ser testigo de tantas escenas que ahora las entendía perfectamente: el enojo de Kyle ante el hecho de que Kenny saliera con tantas chicas, la razón por la cual lo trataba diferente, y hasta me parecía algo vergonzoso como Kyle parecía darlo todo por él y éste no se diera cuenta de nada pensando que sólo era una amistad. De cierta forma puedo entender a Ken, nació pobre, sus padres no son los mejores y nosotros éramos algo hijos de puta con algunas bromas que hacíamos con respecto a eso, y como éramos bien pendejos ─y aún lo somos─, no era de extrañar que nunca quisiera hablar de nada serio en esa época.
Así que por eso cuando Kenny me llamó para que lo ayudara, pude escuchar la voz de Kyle diciéndome «no digas algo que pueda cagarla», y sabiendo que su lado Jersey podría salir si llegaba a hacerlo, sería mejor prevenir.
—De acuerdo, vamos por ahí —indicó el pelinegro.
—¿No vas a ir a la cafetería?
—Tengo un sándwich de esta mañana, sobreviviré —me encogí de hombros para luego llevarlo hasta las escaleras del tercer piso. Siempre estaban desocupadas a esa hora ya que la mayoría de los alumnos mantenían en los pasillos o en la cafetería.
—Bueno, seguramente sabes porqué te necesito...
—¿Por qué le presentaste una prostituta a Kyle?
—Exacto.
—Creo que tú mismo debes saber que eso estuvo mal.
—Lo sé, lo sé —soltó un pesado suspiro ocultando su rostro con su mano. Vaya, de verdad debe estar afectándolo como para que ponga esa expresión—. Es que últimamente Kyle ha estado algo alejado, y cuando conversamos la última vez pensé que si perdía la virginidad se pondría de mejor humor ¿sabes?
—Kenny, ya te hemos dicho muchas veces que el sexo no soluciona todo.
—Pensé que esta vez sí. No sé, me dejé llevar. Muchas personas me daban consejos y luego no sé, creo que me emocioné demasiado —si fuera Kyle, seguramente ya lo habría perdonado.
—Creo que actuaste como un verdadero imbécil...Digo, Kyle debe decidir cuando ese momento debe llegar, y seguramente querrá hacerlo con alguien que quiera —lo miré fijamente—. Seguramente estabas desesperado, pero la próxima vez intenta comprender un poco mejor a Kyle.
—¡Agh! Soy un terrible mejor amigo, claramente para Kyle el sexo no es la respuesta, a él le encanta hablar de sus sentimientos y demás cosas de maricas como esas —recostó sus codos en un escalón mirando para el techo.
—Realmente está enojado contigo.
—Seguramente. No sé que hacer para que me perdone.
«Si le muestras esa cara de cachorro abandonado, lo hará al instante» contesté en mi mente.
—No sé, tú lo llevas conociendo mejor en estos años, deberías pensarlo por tu cuenta —realmente quería ver hasta donde era capaz de llegar por Kyle.
—Supongo que sí, pero es complicado —suspiró nuevamente—. No sé, es muy difícil estar tan distanciado de él por una pelea. Ya me acostumbré mucho a estar a su lado.
¿Acaso había una pequeña probabilidad de que Kenny sintiera algo por Kyle? Seguramente, pero preferiría no decir nada, si las esperanzas de Kyle suben y resulta ser todo un malentendido, será peor.
—Tampoco es agradable estar con un enojado Kyle, así que espero que se reconcilien rápido —me levanté de mi lugar para ir bajando al primer piso.
En serio, algunas veces parecía que ambos serían perfectos para formar una pareja, digo, Kyle es quien hace que Kenny sea tan responsable y no haya terminado viviendo en una casa rodante con tres hijos de distintas mujeres. A veces no sé si apoyar a Kyle o no en su decisión de no decirle nada sobre sus sentimientos, a veces una amistad podía ser muy dura si deseabas otra cosa, pero igualmente es duro no estar al lado de esa persona. Mientras que era muy difícil entender a Kenny, él sólo quiere vivir la vida loca, acostándose con un montón de mujeres sólo por qué sí, pero supuestamente el psicólogo de la escuela se debe a que quiere llenar algún vacío en su vida...Conclusión: ambos son unos idiotas y ni siquiera sé si su relación será muy funcional.
Sólo espero no tener que ser su consejero cuando tengan sus peleas, otra vez.
Fin Stan P.O.V
—Les digo chicos, trabajar con Wendy es lo peor que me ha pasado. Se comporta como una perra total —se quejó Cartman mientras se dirigían a uno de los salones.
—Eso te pasa por intentar salirte con la tuya —comentó Kyle.
—Disculpa judío, ahora mismo estamos hablando de mi problema ¿okay? No de porqué obtuve el innecesario castigo —se cruzó de brazos indignados.
—Oh vaya, ahí viene Stan —mencionó el pelirrojo.
—¡Stan! Dile a tu novia que deje de ser tan perra —exigió el castaño acercándose a él.
—Ya no es mi novia.
—¿Y? Seguramente sabrás controlarla.
—Sólo haz lo que te dice —respondió como si nada.
—¿Hacer lo qué me dice? —lo miró con indignación—. Había olvidado que ella te convirtió en un marica, Stan —soltó un suspiro de lástima.
Ambos decidieron ignorar a Eric.
—En fin, ¿dónde te metiste? —preguntó Kyle con cierta curiosidad.
—No tenía hambre —mintió, ahora mismo no quería hablar de la conversación que tuvo con Kenny en frente de Cartman.
—De acuerdo —lo miró con cierta sospecha.
—¡Hola chicos! —Kenny llegó en ese momento, así que sin decir más, Kyle se marchó.
—Tsk, ustedes tienen las peores peleas matrimoniales del mundo —comentó Cartman.
—¿Supongo? Pero lo bueno es que no son muy seguidas —respondió el rubio.
—Voy a llegar tarde a mi clase de química. Los veo luego —Stan se despidió de ellos para luego irse rápidamente de ahí.
—¿Por qué tan de repente?
—Bueno, ahora que Kyle te botó y se reconcilió con Stan, deberíamos poner equilibrio en el grupo.
—No gracias, prefiero aguantarme el enojo de Kyle.
—Marica.
—Gordo.
Los días pasaban y cada vez Kyle se preguntaba ¿qué haría Kenny para ganarse de nuevo su confianza? Extrañaba tanto hablar con él que hasta tenía ganas de perdonarlo así como así sin importarle nada más, pero para su gran suerte, tenía al pesimista de Stan como su consejero y él le había dicho exactamente «espera y verás», que bueno que el pelinegro lo ayudaba a distraerse un poco o seguramente se habría vuelto tan loco como para comenzar una amistad con Cartman; de nuevo. Kenny igualmente no le estaba hablando, seguramente porque sabía que sus intentos serían en vano, por eso mismo, no podía quejarse cada vez que lo veía hablar tan amistosamente con Butters, ¿desde cuándo esos dos eran tan buenos amigos? Pero una vez más, estos eran sus celos hablando.
Todo ocurría con normalidad, algo bastante extraño en South Park a decir verdad. Se dirigió a su casillero para sacar sus respectivos libros, pero en esto, una carta cae de su casillero. Totalmente extrañado recoge el pedazo de papel, inmediatamente reconoció la caligrafía descuidada de Kenny, junto a un montón de frases de sus libros favoritos, incluso, algunas de sus filósofos favoritos.
«¿Cuál era el significado de esto?» Era lo que se preguntaba a medida que leía cada una de las frases, claro eran hermosas, pero ¿acaso pensaba que con sólo esto iba a perdonarlo? Siguió leyendo hasta llegar a la última frase, que más bien parecía unas propias palabras dichas por Kenny.
«He recordado cada una de las cosas que te gustan, cuántos libros has leído y cuales han sido tus favoritos, y no sabes el trabajo que me costó buscar en cada respectivo libro las frases que más adorabas y me comentabas de vez en cuando, así como cuando te comentaba que me gustaba de cada chica con la que me acostaba, sus pechos, sus caderas su piel o sus técnicas en la camas...Oh, lo siento, comencé a hablar de mí. En fin, así como puedo recordar la suavidad de la cantidad de pechos que he tocado en mi vida, así mismo soy capaz de recordar las cosas que te gustan, o ¿cómo me haría llamar amigo si no fuera así? Pero, creo que esta vez me confundí con respecto a lo que realmente querías, una prostituta nunca es la solución a los problemas, ni siquiera en el sexo, ¿sabes lo caro qué cobran algunos? Seguramente se habrían aprovechado del dinero de tu familia para sacarte un montón. Nunca pensé que una prostituta podría quitarme lo más importante que tengo...espera, eso suena muy gay, mejor olvídalo. Como iba diciendo, espero que me perdones, literalmente moriría sin ti; eres quien mejor me ha alimentado en esta vida.
Pd: Ignora eso último, sabes que te aprecio aun si no me das comida.
Pd2: te mandé una carta porqué sé que adoras las cosas clichés como estas.
Pd3: te escribí todo esto porque se vería muy gay decírtelo en persona.
Pd4: ¿A qué no sería el mejor confesándome a la persona que me gusta?»
No pudo evitar reír ante sus palabras, ya se lo imaginaba con un diccionario al lado para ver si todo estaba gramaticalmente bien, pasándose días enteros en la biblioteca intentando encontrar susodichas frases y esas típicas frustraciones que uno tiene cuando las cosas no se plasman de la manera que uno quiere. Claro, se había molestado bastante que mencionara a otras chicas en la carta, pero ya debía admirar el gran esfuerzo que había puesto en esta carta de por sí.
Guardó la carta entre sus libros, y cuando giró para dirigirse a su salón, lo vio en ese lugar con una sonrisa algo nerviosa y alzando su mano en señal de saludo. Obtuvo un gesto bastante serio solo para molestarlo mientras se acercaba a él, notando como su expresión cambiaba a una de pánico en el proceso.
—¿Sabes? Realmente me sorprendió ver una carta tuya —dijo de repente—, pero apreciaré tu esfuerzo, pero fue realmente innecesario que mencionarás tus encuentros sexuales —dijo esto con algo de asco.
—¿Eso significa qué...? —su mirada pareció iluminarse por un momento.
—Te seguiré hablando, pero tengo derecho a sacártelo en cara por un tiempo —formó una sonrisa más burlona.
—Bueno, con eso me basta —Kenny mostró una expresión más tranquila.
—Te abrazaría ahora, pero eso sería muy gay —bromeó el judío.
—No seas aguafiestas —lo abrazó por los hombros—. Hoy brindaremos por nuestra amistad —exclamó emocionado.
—Sin alcohol.
Kyle sintió celos por la futura novia de Kenny ─si es que llegaba a tener una algún día─, ya se lo imaginaba siendo detallista con ella, tal vez no fuera la persona más romántica del mundo e incluso arruinara mucho de sus momentos con su perversión, pero no dudaba que la haría sonreír cada día. Por eso mismo, esa pelea, esa carta, esa forma de reconciliarle, quiso guardarla en lo profundo de sus memorias, porque sabía que esta sensación de felicidad sería la misma que tendría si estuviera en una relación con él.
Un pensamiento bastante deprimente y hasta masoquista, pero ¿qué más podía decir? El amor tenía múltiples facetas y no todas de ellas era color de rosas.
Realmente disfruté mucho haciendo este capítulo, incluso para los consejos les pedía ayuda a algunos amigos para ver si me daban más ideas locas xD
Espero que les haya gustado y lo comenten en un review, y si no les gusto, igualmente, dejen un review (?)
Haruka-sama se despide~
