¡Hola gente! ¿Me extrañaron? Seguramente ni siquiera recuerdan mi nombre (?)
Realmente lamento la hiper mega demora con la publicación de este fic, les daría mil excusas pero no quiero aburrirlos así que sólo les dejo el nuevo capítulo u-u
Capítulo 6
Se encontraban saliendo de la escuela, esta vez decidieron no tomar el autobús para tener más tiempo de que hablar durante el camino a casa. Aunque Kenny viviera en el otro lado de la ciudad, no le importaba acompañar a Kyle. Eran notorias sus pocas ganas de regresar a su «dulce hogar».
Hablaban tranquilamente de todo, desde la escuela hasta la última chica que se había follado ─para desgracia de Kyle─. El rubio mencionó por encima cómo su relación con Stan había mejorado, pero no agregó nada más, tampoco era algo raro que Kyle y Stan volvieran a ser tan amigos, se había visto venir a decir verdad; o así intentaba convencerse el McCormick. También hablaron de las clases y sobre la emoción que sentían de que este fuera su último año.
—Hasta yo lo admito, la clase del señor Mercedes es un asco —mencionó Kyle riendo.
Pero esta vez Kenny no río.
Ambos estaban en plena calle, el semáforo estaba en rojo, así que podían pasar, claro que no esperaban que alguien estaba dispuesto a romper esas reglas…
Kyle tardó en reaccionar, el vehículo venía a toda velocidad. Kenny, sin pensarlo dos veces, empujó a Kyle lo más fuerte que pudo. Lo último que vio el pelirrojo fue rojo en todas partes y su amigo ya yacía en el suelo sin vida a unos metros de distancia.
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Despertó exaltado en medio del silencio que la noche brindaba. Su cuarto estaba oscuro, parecía hacer frío afuera pero aún así él se encontraba sudando. Su corazón latía con fuerza. Tenía ganas de llorar y de llamar a Kenny para saber sí realmente estaba bien.
Tardó unos segundos en calmarse totalmente. Respiró hondo y esperó hasta que por fin su respiración se normalizó y su corazón comenzaba a latir a la velocidad normal. Aun deseaba llamar al rubio, pero seguramente lo molestaría a tan altas horas de la noche, ya fuera porque estuviera durmiendo o acostándose con alguna chica.
Lo que quedaba de la noche, no pudo dormir tranquilo pensando en la horrible sensación que sería ver a tu mejor amigo morir tan de repente.
Al día siguiente fue a la escuela, mucho más tranquilo que ayer, pero de todas formas, esa sensación no se marchaba de su pecho como si realmente hubiera pasado. Por eso mismo, tuvo que contenerse de no querer abrazarlo cuando lo vio en la parada con Stan y Cartman. Sabía que los sueños podían llegar a ser tan vívidos, pero jamás pensó que lo trastornaría de esta manera; tenía que calmarse o seguramente diría una estupidez.
—Hola chicos —saludó fingiendo normalidad.
—Hola Kyle —el rubio lo saludó con una sonrisa.
Tan sólo pensar que su sonrisa podría desaparecer tan de repente por un conductor ebrio o el accidente más simple, lo ponía tan ansioso que le provocaba náuseas.
—¿Estás bien? —preguntó algo preocupado al verlo más de cerca.
—S-sí, sólo no dormí bien anoche.
—Seguramente se quedó masturbándose —comentó Cartman de repente.
—¿Te acabas de imaginar a Kyle haciendo eso? —el pelinegro mostró algo de asco.
—¡Claro que no! No soy gay. Simplemente lo digo ya que nunca va a conseguir novia.
—Amigo, deberías usar mejor tus palabras… —murmuró Kenny.
—Sí —secundó Stan.
—No saben cuanto los odio chicos…
—Pero somos tus únicos amigos así que nos aguantas así como te aguantamos a ti; aunque ni siquiera te considero mi amigo —dijo Kyle.
—Ustedes no son mis únicos amigos, soy bastante popular.
—Tu madre no cuenta —y ante el comentario de Stan, todos comenzaron a reír.
—¡Agh! Los odio chicos. Ya verán.
Una vez que el bus llegó, el castaño se fue por su cuenta. Seguramente planearía algo sumamente estúpido de nuevo.
Kyle se sentó al lado de la ventana, otra vez el recuerdo de la pesadilla había aparecido, ni sabía por qué se sentía tan intranquilo, Kenny estaba a su lado, totalmente vivo y seguirían así hasta el final del día. Claro, a menos que en el camino a la escuela el autobús tuviera un accidente y todos murieran. Oh genial, ahora se estaba volviendo igual de paranoico que Tweek…
Se pasó el trayecto tan perdido en sus pensamientos que casi no pudo hablar con Kenny de nada. Mientras que éste se preguntaba si realmente era cansancio o algo más había pasado.
Llegaron a clases, todo parecía normal, los mismos profesores aburridos de siempre, temas fáciles de entender ─sólo para Kyle─ y los mismos compañeros revoltosos que ni entendían cómo habían llegado tan lejos en la escuela. Ahora que lo pensaba ¿acaso todas las personas con las qué estudió en primaria seguían con ellos? Vaya, o South Park había decidido no hacer más escuelas o simplemente estaba destinado a terminar la escuela con los mismos pendejos de siempre.
—Vaya, Kyle ha estado distraído todo el tiempo —comentó de repente Stan.
—Demasiado. Según él: no pudo dormir bien anoche —agregó Kenny—. ¿Qué tal si se quedó viendo porno? —se mostró impactado.
Al no ver ninguna reacción por parte del pelirrojo, comenzó a mover su mano frente a su rostro para ver sí seguía en ese lugar.
—¿Hola? Tierra llamando a Kyle.
—¿Ah? —el chico parpadeó varias veces confundido.
—Por fin despiertas, parece que estabas durmiendo con los ojos abiertos. Era muy raro —dijo Stan.
—Parecías drogado —murmuró Kenny—. ¡Un momento! ¿No estarás en las drogas? Dime que no —lo tomó por los hombros para verlo fijamente a los ojos.
—Ya sabes que no soy ese tipo de persona… —respondió el judío alejándolo.
—Pero sí estás raro —apuntó Kenny.
—Más que de costumbre —añadió el pelinegro.
—Por cierto, ¿dónde está el gordo? —preguntó en un intento de cambiar el tema de conversación.
—Seguramente se siente ofendido de que pensamos que somos sus únicos amigos —contestó Stan.
—Posiblemente está buscando la forma de conseguir un séquito neo-nazi para restregárnoslo en la cara —supuso el rubio.
—¿Eso contaría cómo amigos? —cuestionó Kyle.
—No sé, la mente de ese tipo funciona de manera extraña.
Eran una de las pocas cosas en la que estaban 100% de acuerdo.
Mientras tanto, en la sala del consejo estudiantil, Cartman estaba parado sobre una mesa con varios de los integrantes a su alrededor preguntándose que carajos pasaba.
—¡Es hora de acabar con esta tiranía! —exclamó el castaño.
—¿Tiranía? —preguntó uno de los chicos confundido.
—¡Sí! ¡La tiranía que nos impone esta maldita escuela! ¿Cómo es posible qué no nos dejen escoger nuestro propio almuerzo? ¿Hacernos ver materias que nos serán inútiles en la vida sin posibilidad de quejarnos? Eso es una tiranía —exclamó él con el puño en alto.
—¡Cartman! ¡Estás diciendo incoherencias! —exclamó Wendy enfadada.
—¡No dejaré que vuelvas a censurarme! —la señaló acusatoriamente.
Wendy suspiró totalmente exhausta. Otra guerra contra Eric Cartman se acercaba y sólo empeoraría su estrés…
Después del almuerzo, Kyle poco a poco comenzó a actuar como siempre, al parecer este sueño finalmente se estaba yendo de sus memorias. Finalmente las aburridas clases de matemáticas terminaron, así que aprovecharon para irse de una vez.
—¿No tomaremos el autobús? —preguntó Kyle al ver a Kenny tomar otro camino.
—Vamos a caminar por ahí, sé que algo te está molestando así que vamos a hacer que te relajes —sugirió él con una sonrisa desinteresada.
El judío rodó los ojos y luego suspiró, era difícil negarse a esa propuesta.
—Está bien… —aceptó sin muchas ganas. Realmente quería irse a dormir tranquilamente en su hogar, pero claro, su lado idiota (enamorado) había decidido que pasar cualquier momento a solas con Kenny era oro y no lo desperdiciaría tan fácil. Se supone que nunca se confesaría, así que no era como si ganara algo con esto, pero como siempre, la mente humana era muy difícil de comprender; especialmente cuando se enamoraban.
Fueron a comprar unos batidos, luego fueron a caminar alrededor de la ciudad mirando cualquier cosa para burlarse de ella o simplemente hablaban de cosas banales, como lo hacen siempre un par de mejores amigos algo idiotas.
Al final, se sentaron en una banca en un parque cercano para disfrutar de la brisa.
—¿Sigues sin querer decirme por qué estabas tan raro hoy? —preguntó Kenny mirando el cielo.
—No, para nada, prefiero no recordarlo —hizo una mueca de desagrado ante esto. Si pudiera olvidar ese sueño todo sería mucho mejor.
—De acuerdo —el rubio igualmente soltó un suspiro—. Entonces ¿cómo vas en tu búsqueda de una novia? —preguntó cambiando el tema.
—Ya sabes que ahora mismo no quiero involucrarme en una relación —respondió—. Sería una molestia tener a alguien ya en el último año y que queramos ir a partes distintas por la universidad. No estoy dispuesto a tener una relación a distancia.
—Sí, eso sería un problema —puso un gesto pensativo—. ¿Al menos quieres perder la virginidad antes de graduarte?
—Nah, ya acepté que seguiré virgen hasta que terminé mi post-doctorado al menos —bromeó él.
—Oh vamos, la universidad es un nuevo mundo, apuesto a que en tu primer semestre serás un rompe-corazones —dijo con una sonrisa.
—Claro, mi cabello rizado y mis ojeras atraerán como locas a las mujeres —pasó una mano por sus cabellos y lo movió «sensualmente».
—Las mujeres aman a los pelirrojos, bueno, creo que todos aman a los pelirrojos —soltó una ligera risa.
—¿Incluso tú? —inquirió arqueando una ceja.
—¡Claro! Eres mi pelirrojo favorito —admitió él—. Aunque claro, las pelirrojas realmente son sensuales —rápidamente pasó a un gesto algo pervertido.
—Es por estas cosas que no tienes novia estable —suspiró el judío.
—Ahora no me interesan esas cosas —hizo un gesto desinteresado.
—Bueno, ya tienes como 10 enfermedades venéreas contigo de todas formas.
—¡Oye! Al menos uso condón —replicó fingiendo indignación.
—Sí, sí como digas —se levantó de la banca estirándose un poco en el proceso—. Ya tengo que regresar a casa.
—Bueno, pongámonos en camino —dijo Kenny igualmente levantándose de su asiento.
El rubio se adelantó y comenzó a cruzar la calle, comenzó a silbar alguna canción cualquiera mientras ponía ambas manos en su bolsillo. La calle se encontraba vacía en ese momento, pero extrañamente, recordó la sensación del sueño que tuvo esta mañana. Pero vamos, no se veía ni un auto a la vista, así que no había nada de que preocuparse ¿cierto?
—Kyle, te vas a quedar atrás~ —lo miró de reojo, parando unos momentos su caminar.
Abrió sus ojos con sorpresa al visualizar como una silueta se iba acercando lentamente y sin pensarlo dos veces, tomó a Kenny del brazo y lo jaló rápidamente hacia la acera casi haciéndolo caer.
—¿Qué carajos…? —segundos después, el carro pasó frente a ellos a gran velocidad—. ¡Hijo de puta! —exclamó el rubio totalmente indignado. Soltó un resoplido y luego se giró para ver a Kyle—. Gracias amigo, por poco y me atropella.
Su risa rápidamente desapareció al ver la cara de su amigo, se veía mucho más pálido de lo normal y tomaba su brazo fuertemente como si temiera dejarlo ir.
—Oh ¿acaso el pequeño Khal tiene miedo de soltarme? —al ver que la broma no sirvió, soltó un suspiro relajando un poco sus facciones—. ¿Estás bien? —sí, parecía una pregunta estúpida, pero vamos, no es raro que haya uno que otro conductor así de irresponsable, tampoco era para impresionarse tanto.
Al parecer la pregunta lo hizo reaccionar un poco y asintió débilmente.
—Parece que hubieras visto un fantasma.
—Pensé que realmente te pasaría algo —murmuró él mirando todavía el sueño.
—No es para tanto, cosas así pasan todos los días. Siempre habrá algún conductor imprudente en South Park.
—P-pero... —se mordió el labio inferior apartando la mirada.
—¿Uhm? ¿Acaso esto tiene qué ver con lo que te ha tenido distraído todo el día? —al ver un ligero cambió en su expresión supo que había dado en el blanco.
El rubio logró que ambos se sentaran en la banca. Apreció el cielo rojizo unos momentos esperando que Kyle pronunciara alguna palabra.
—Sé que es estúpido ya que ese tipo de cosas es imposible, pero, tuve un sueño donde morías atropellado, de una manera muy parecida a la de hoy, pero claro, ahí no pude salvarte —narró el pelirrojo soltando un suspiro con la mirada perdida.
El rubio se quedó callado unos minutos, algo raro para Kyle, se supone que ahora tendría que salir con una especie de chiste para calmar los nervios de ambos ¿no?
—Y sí… ¿realmente pasó? —murmuró el rubio con un tono bastante serio algo bastante extraño a decir verdad.
—¿A qué…?
—Es una broma —cambió rápidamente a una expresión más juguetona.
—Idiota —lo golpeó en el hombro sin mucha suavidad que digamos.
—En fin, ahora vamos a casa y si quieres corremos de una vez al otro lado para que ningún carro me atropelle.
—Pft, ni siquiera sé por qué me preocupo por ti —bufó por lo bajo.
—Porque me quieres —respondió con un tono meloso.
—Lastimosamente es cierto... —soltó un suspiro mientras se levantaba de su lugar.
Unos minutos después, ambos se habían levantado de su lugar y se dirigían a la casa del pelirrojo.
—No tienes que acompañarme hasta mi casa, no soy una chica —replicó Kyle.
—Lo sé, eres todo lo contrario a una dama, pero prefiero disfrutar el camino —solo era otra forma de decir «no quiero llegar a casa todavía».
—Como digas.
Poco después, llegaron a la casa del judío, a este punto ya era de noche, seguramente Sheila estaría preocupada ya que Kyle no solía llegar tan tarde a casa, sólo esperaba que no pensara que lo habían secuestrado y ya estuviera llamando la policía. Kenny saludó a la madre de Kyle, antes de despedirse del mencionado y regresar a su «dulce hogar».
Su expresión cambió a una más seria cuando se encontró totalmente solo, su barrio se encontraba en un sitio bastante vacío donde seguramente ningún habitante de South Park tocaría a menos que fuera para hacer arreglos que solo empeorarían las cosas; todavía seguía indignado lo que pasó con SoDoSoPa.
¿Acaso Kyle había recordado una de sus muertes inconsciente? ¿Eso era posible? Ya que, por lo que recordaba, nadie, absolutamente nadie recordaba alguna de sus muertes. Estos recuerdos que suponían ser traumáticos eran borrados totalmente de las personas que presenciaron esto.
No podía hacerse esperanzas, tal vez era un solo sueño más, como aquellas raras de psicolocos que le había hablado Kyle hace unos días atrás. Aunque, la manera en que la narró había sido exactamente igual a cómo había muerto ayer. Todo esto se ponía algo raro, ¿acaso su maldición estaba perdiendo efecto? O, también existía la posibilidad de que Kyle, en uno de sus intentos de obtener más conocimiento, hubiera tomado un libro raro que tuviera que ver con Cthulhu y por eso ya no era tan afectado. La primera opción parecía ser la más adecuada, así que debía tener más cuidado la próxima vez; tal vez su maldición podía desaparecer con el tiempo pero tampoco quería darse tantas esperanzas.
De todas formas, y por más perturbador que sonase, muy dentro de su ser sentía algo parecido a la felicidad. Todavía recordaba como con gran frustración cuando intentaba compartir ese dolor con los demás, pero había sido inútil, y ahora, sí existía una pequeña posibilidad de que alguien pudiera realmente entenderlo, tal vez no comprenderlo porque dudaba mucho que Kyle compartiera su maldición, pero algo era algo.
Tenía que tomar las cosas con calma si no quería ser considerado un loco...
—¿Qué carajos? —fue lo primero que pronunció Kyle al entrar en la escuela.
Las paredes estaban llenas de mensajes como: «la escuela nos trata como esclavos», «merecemos libertad» «la escuela no debe ser una cárcel» y demás frases postmodernistas como esas. ¿Quién se había tomado la escuela?
Antes de que pudiera decir algo, Cartman apareció en el pasillo con un megáfono en mano dándole inmediatamente la respuesta. Soltó un suspiro, lo mejor sería no meterse en eso.
—Ahora con que estupidez va a salir —se preguntó Kenny.
—Mientras no nos metan en eso está bien.
—¡Wendy Testaburger les lavó el cerebro a todos! ¡Juntos podremos derrocar el sistema retrógrado de esta escuela! —exclamaba él en medio de los pasillos aunque la mayoría de los estudiantes había decidido ignorarlo.
—¿Al menos sabes el significado de «retrógrado»? —cuestionó Kyle.
—Obviamente Kyle —bajó el megáfono y aclaró su garganta—. Tiene que ver con «estúpido» al igual que tu cara —contestó totalmente orgulloso.
—Vámonos Ken —pidió el pelirrojo con una mirada totalmente indiferente.
—¿Oh? ¿Acaso tenía razón? —el gordo sonrió orgulloso—. Supongo que te alegra ver como no soy tan tonto como piensas ¿eh?
Siguió ignorándolo totalmente, Kenny a su lado solo podía reírse de la situación. Había cosas que simplemente no cambiaban.
Ambos llegaron al salón de clases, donde la mayoría de sus compañeros estaban presentes. Wendy estaba de primera ─como siempre─ y parecía más enojada que nunca. El grupo de Craig estaba al fondo riendo de alguna estupidez seguramente. Stan había llegado y hablaba con otros chicos de la clase mientras esperaban al profesor, entre ellos Butters que parecía estar más radiante que nunca por alguna razón desconocida. En fin, nada raro estaba pasando; excepto lo de Cartman pero era normal que saliera con una locura de vez en cuando. Pobre Wendy quien sería su siguiente víctima.
—Hola —saludó Kyle sentándose al lado de Stan.
—Hey —respondió el pelinegro.
—¿De qué hablan? —preguntó Kenny algo interesado.
—Al parecer Butters podrá venir a la fiesta de Token —respondió uno de los chicos.
—Oh vaya, al parecer por fin te están dejando un poco más de libertad ¿no? —comentó el rubio con una sonrisa.
—Sí, esta vez me dejaran ir —contestó algo emocionado.
—Parece que siguen siendo tan estrictos como siempre —mencionó Stan sintiendo algo de lástima por Butters.
—Dicen que la adolescencia es un momento muy difícil y no puedo caer ante las tentaciones de la vida o seré un fracasado, por eso me ponen ciertas limitaciones —respondió el rubio soltando un suspiro.
—Y vaya que en la fiesta de Token habrán muchas tentaciones —la sonrisa de Kenny solo dejaba en claro el tipo de tentaciones que estaba pensando en ese momento.
—Tampoco hay que corromperlo —comentó Kyle dándole un leve codazo a su amigo.
—Tal vez un poco, merece descontrolarse al menos un momento —sugirió Kenny.
—Sólo sé que ustedes son la peor influencia que él podría tener —añadió uno de sus compañeros señalando a Stan, Kyle y a Kenny.
—¿Por qué nosotros? —preguntó algo indignado Kyle.
—Tal vez ¿por qué ustedes son los que siempre salen con las cosas más raras?
—Corrección: Cartman nos mete en cosas raras —replicó el judío.
Antes de poder seguir discutiendo que eran una mala influencia para el «inocente» de Butters, el profesor los calló a todos para dar inicio a la clase.
Leopold «Butters» Stoch había sido un niño muy fácil de molestar, tímido y al mismo tiempo una de las personas más amable que uno podría conocer. Desde siempre se había sentido muy cercano a Kenny, se podría considerar que se volvió su mejor amigo aunque no formara parte del grupo de él, pero siempre había sido una persona en la cual había podido confiar.
Con el tiempo, su actitud dejó de ser un poco sumiso: aprendió a no llevarle siempre la corriente a Cartman para dejar de ser objetivo de sus bromas, igualmente, comenzó a hablar con un poco más de seguridad en sí mismo. Aunque estos cambios fueran pequeños para la mayoría de personas, había sido un paso gigante para él. Claro que cuando inició la adolescencia entró en una etapa de «rebeldía» que acabó en una semana al ganarse una paliza de otros chicos de octavo grado.
—¿Cómo van las cosas? —preguntó con interés el rubio mientras se sentaba en la misma mesa que Kenny; los demás estaban comprando almuerzo así que no se encontraban en ese momento.
—¿Con Kyle? —el contrario asintió—. Bastante bien, parece que la última tensión de estos días ha desaparecido totalmente —respondió con una sonrisa.
Todavía recordaba lo decaído que había estado McCormick al ver que su amistad con el pelirrojo estaba siendo afectada. Kenny era una persona alegre, así que verlo deprimido era algo demasiado raro de ver.
—¿Seguirás con la idea de conseguirle novia?
—¡Sí! Para eso lo llevaré a la fiesta, habrán muchas personas y seguramente invitarán a una chica nerd que no le gusta salir sólo porque es el último año y merece disfrutar un poco la juventud, así que ambos podrán ser amargados juntos, aun si solo son unos meses —formó una sonrisa orgullosa ante su plan.
—No sé si debería preguntarlo, pero, ¿por qué tanto afán de conseguirle novia? —preguntó con cierta timidez.
—Quiero que disfrute su último año, tal vez no le vea importancia, pero quiero que sea feliz del todo —contestó con una gran sonrisa.
—Oh vaya, si que lo aprecias mucho —formó una sonrisa—. ¿Seguro qué no se enfadará? Realmente parece que no quiere nada romántico en este momento…
—Cuando conozca a la indicada, sacará su lado marica romántico. Ya lo conozco —todavía recordaba las pocas veces que el judío se había enamorado en su infancia, era una de las cosas más graciosas de su vida.
—Aunque ¿no te sentirás solo cuando tenga una novia?
Esta pregunta quedó sin responder ante la llegada de los demás.
—Odio admitirlo, pero Cartman sería un buen político —comentó Stan al verlo sobre una mesa con su megáfono y alegando cosas de la escuela.
—Muy bueno, solo mira a todas las personas que se reúnen a su alrededor —indicó Kyle—. Aunque la mayoría son igual de idiotas que él…
—Sólo hay que ignorarlo y ya, luego nos burlaremos cuando Wendy le pateé las bolas de nuevo —sugirió Kenny encogiéndose de hombros.
—¿Por qué no podemos escoger nuestros propios almuerzos? —exclamó Cartman en medio de la multitud—. Fácil: porqué no les interesamos, sólo hacen lo que quieren sin pensar en nuestros gustos.
Varios estudiantes asintieron ante esto.
—Todo es culpa del consejo estudiantil, especialmente de Wendy Testaburger. Nos prometió mejores cosas para esta escuela, pero no ha logrado nada. ¡Sólo nos ha dado falsas promesas!
—¡Eric Cartman! —la mencionada se levantó de su asiento con una cara de enojo total.
—Oh, ahora si sales de tu agujero —comentó con una sonrisa de superioridad.
—¡Ni siquiera me estaba escondiendo!
—Ja, eso dicen todos.
Las cosas comenzaban a ponerse cada vez más tensas entre ambos, los estudiantes estaban pendientes para ver si iniciaría una pelea.
—¿Me vas a golpear? Eso no te haría mejor que un delincuente —Wendy gruñó por lo bajo y luego se alejó.
—Oh, ya verás Eric, nadie me jode... —dicho esto se largó de la cafetería.
Más que tenerle miedo, el castaño mostró una sonrisa triunfante como si hubiera ganado esta batalla.
Pero al parecer había olvidado gran parte de su infancia, específicamente las veces en que ella le había partido el culo (ya fuera en sentido figurado o literalmente), demostrando que ella no era una chica que se quedaba quieta y callada ante los insultos. Realmente la ignorancia era su mejor amiga en este momento hasta que recibiera su merecido.
La fiesta fue ese mismo fin de semana en la mansión de Token. Casi todas las personas de la escuela habían sido invitadas, especialmente porque el organizador de esa fiesta había permitido que trajeran invitados, y como el lugar era bastante amplio, seguramente no habría ningún problema.
Kyle no era alguien fanático a las fiestas, pero tampoco quería ser considerado un perdedor sin vida social, así que usualmente solo iba para vigilar que sus amigos no hicieran una locura y luego se arrepintieran al día siguiente; especialmente Kenny y Stan. Aunque no estuviera muy emocionado por este evento, siempre era agradable pasar un tiempo con otras personas.
Esta vez intentó usar algo diferente, se sentía como una chica al pensar que un cambio de look podría ayudarlo para impresionar a Kenny, pero bueno, tenía su excusa de que era una fiesta y tenía que estar más o menos presentable. Tenía una camisa blanca, encima un chaleco bastante juvenil de color naranja, pantalones de color café, unas zapatillas de color negro, junto a una bufanda de un verde oscuro. No era un cambio radical, pero era algo más a la moda, no como su típica chaqueta.
—Oh vaya, parece que estás listo para conquistar —dijo Kenny con sorna al verlo.
—Solo sigamos —rodó los ojos mientras empezaba a caminar.
El rubio no había cambiado mucho de apariencia, seguía teniendo su parka naranja solo que está vez estaba abierto mostrando una camisa de color negro. A veces olvidaba que el muy hijo de perra tenía muy buen cuerpo a pesar de no ser tan musculoso…
Llegaron a la fiesta en menos tiempo del que pensaron, ya la gente igualmente estaba comenzando a llegar, las cosas estaban bastante tranquilas porque el alcohol todavía no se subía mucho a la cabeza de algunos.
Encontraron a Stan cerca de la sala tomando unas cuantas cervezas.
—¿Quieren?
—No, gracias —se negó el pelirrojo, iba en serio con el hecho de no volver a tomar en su vida luego de ese día en la casa de Cartman.
—¡Claro que sí! —aceptó emocionado el rubio; pero al parecer otros no aprendían la lección.
Conversaron un rato entre los tres, luego llegaron Craig, Clyde y Tweek, el último se encontraba mirando a su alrededor como si esperara que algo malo pasara; por lo menos tenía alguien con quien compartir su poca afinidad por las fiestas.
—¿Cómo vas, Tweek? —preguntó Kyle acercándose al rubio.
—Sin saber si es buena idea estar aquí —respondió apartando la mirada.
—Igual… —secundó Kyle al ver como una chica de cabello castaño mal teñido se acercaba a Kenny.
—El alcohol los vuelve locos a todos, ¿qué tal si es un virus que pronto acabará con la raza humana?
—Por algo existe la selección natural, si mueren por el alcohol entonces esos genes no perdurarán —contestó el pelirrojo.
—Pero los alcohólicos se están reproduciendo rápidamente…
—No vivirán mucho, Tweek.
—Pero ¿y si lo hacen?
—No lo harán.
—¿Cómo estás tan seguro?
—Con tantas preguntas ya me estás haciendo dudar hasta de mi existencia… —murmuró Kyle, tampoco quería ser tan cruel con el adicto al café ya que sus problemas de ansiedad siempre habían sido algo peculiar en él, pero a veces le sacaba la paciencia y más cuando veía a Kenny coquetear con la chica anteriormente mencionada.
—¿Y si eres producto de mi imaginación? —se preguntó Tweek lanzándole una mirada de terror.
—¡Craig! —llamó al pelinegro que se encontraba hablando con Stan—. Calma a tu novio, ¿quieres? —pidió con un tono algo firme.
—Ya te dije que no es mi novio —replicó Craig pero de todas formas se acercó a ellos.
—Como sea, sólo cálmalo, ya le dará otros de sus ataques —a su lado Tweek estaba murmurando un montón de teorías conspirativas.
—Sí, sí —dijo con un tono perezoso acercándose al rubio. Kyle aprovechó ese momento para irse al sillón de nuevo junto a Stan para vigilar a la «no» pareja.
Le sorprendía un poco ese tacto con el cual Craig trataba a Tweek, ¿en serio ya no sentían nada uno por el otro? Si cuando eran niños ambos parecían tan felices juntos, claro que las cosas cambiaban, pero este había sido un cambio muy raro, ya hasta deseaba presenciar una boda de ellos dos.
—¿Y Kenny? —preguntó al no verlo por ningún lado.
—Se fue a coger —respondió sin ningún toque de delicadeza—. Oh vamos, tampoco me gusta mentirte —agregó al ver la cara de incomodidad que había puesto por unos minutos.
—Iré a tomar algo… —murmuró el pelirrojo levantándose de su lugar. Ya a este punto la fiesta se veía un poco más activa, había bastantes personas hablando entre ellas e incluso algunas comenzaban a bailar.
Cartman todavía no había llegado, o por lo menos no había escuchado su molesta voz, tal vez vendría después para joderles un poco el ambiente. Saludó a Bebe que se encontraba hablando con un grupo de chicas y Clyde, quien estaba a su lado con obvias intenciones de coquetear con ella. Token saludaba a todos y charlaba un poco con ellos; vaya que tenía el trabajo más difícil. Habían muchas caras que no conocía muy bien, seguramente de otros cursos, en momentos así, se daba cuenta de la poca atención que le prestaba a la gente a su alrededor. Se encontró con su equipo de baloncesto en el camino, quienes lo «secuestraron» por unos momentos, pero rápidamente huyó de ahí cuando comenzaron a hablar de chicas.
Llegó a la cocina donde habían pocas personas, entre ellas Wendy que estaba tomando un refresco. Se notaba bastante estresada.
—Hola —saludó solo por cortesía, tampoco es que le cayera tan mal, pero obviamente prefería mantener su distancia después de tanta mierda que le hizo pasar a Stan.
—Hola, Kyle.
Sacó una soda de la nevera y se apoyó en la alacena, no veía punto en regresar ahora. Estaba pensando seriamente en irse de ese lugar para no tener que soportar a Kenny con esa sonrisa que sólo decía «acabo de tener sexo».
—Te noto bastante mal —comentó él. Ni sabía por qué quería iniciar una conversación, seguramente solo quería mantener su mente ocupada.
—Gracias a tu amigo —rodó los ojos ante esto.
—Cartman no es mi amigo —corrigió rápidamente—. Y sí, suele romper mucho las bolas, bueno, los ovarios en este caso…
—Pensé que iba a madurar un poco, pero me equivoqué totalmente —apretó un poco la lata que sostenía en su mano.
—Realmente, no debería sorprenderme. Siempre ha sido así, parece que va a cambiar pero solo lo hace para ganar algo —soltó un suspiro.
—Esta vez no puedo patearle el culo, eso pondría en riesgo mi reputación en el consejo estudiantil.
—Ese es un gran problema, aunque, usualmente el karma le llega; muy pocas veces, por cierto.
—Sabía que era una mala idea darle ese trabajo, él nunca aprende su lección.
—Si recuerdo bien, cuando éramos niños lo venciste en una discusión.
—Pero ahora han cambiado las cosas, su estúpida lógica atrae a los idiotas —maldijo ella por lo bajo.
—Siempre lo ha hecho, pero entonces, deberías comenzar a hablar en el mismo lenguaje que los idiotas que lo siguen…
—Es bastante complicado —meditó ella.
—Sí, es difícil entender a las mentes inferiores —la pelinegra soltó una risa ante esto.
—Gracias Kyle.
—Ya sabes: «el enemigo de mi enemigo, es mi amigo» —igualmente le sonrió y comenzó a caminar afuera de la cocina—. Nos vemos —ella solo hizo un gesto de despedida.
Al ver más gente de lo normal, tuvo el leve presentimiento de que Stan no estaría en el mismo lugar de siempre, así que tomó esa oportunidad para escaparse realmente de la fiesta. Claro que no iría a ninguna de las habitaciones ya que eso significaría la probabilidad de ver a Kenny follando y no sonaba muy agradable.
Se fue hasta el segundo piso, un poco más vacío que el primero, así que seguramente las parejas pasarían a besuquearse en cualquier momento, tendría que aprovechar antes de que eso pasara. Llegó hasta el balcón y cerró la puerta de vidrio tras de sí, fue hasta la baranda y apreció un poco el cielo estrellado; eso era lo único bueno de que siguiera siendo un pueblo algo pequeño.
—Ni siquiera sé por qué vine —murmuró con molestia el pelirrojo. Se supone que había venido a divertirse entre amigos, no a lamentarse de su amor no correspondido.
—Igual… —respondió una voz a sus espaldas.
Kyle volteó asustado ante esto, solo para encontrarse con una chica que tenía una cara de «odio al mundo» y estaba sentada en una silla.
—Disculpa, no sabía que estaba ocupado —dijo rápidamente algo avergonzado; que bueno que no habló de más…
—No te preocupes, tampoco es como si fuera mi casa —respondió la chica encogiéndose de hombros.
Era una chica aproximadamente de su edad, cabello negro largo y ondulado, sus ojos eran de azul oscuro y usaba ropas bastante sencillas, un pantalón y un suéter algo holgado.
—Oh ya veo —comentó el pelirrojo aun sin saber si seguir ahí o irse.
—¿También te obligaron a venir? —preguntó la chica, aunque por su expresión no parecía tan interesada, le recordaba a Craig en ese sentido.
—Al principio parecía interesante pero luego me arrepentí —respondió.
—A mí solo me dijeron: «debes dejar de estar tan encerrada en tu cuarto» —imitó un tono de voz más agudo y no pudo evitar reír ante esto—. De milagro no me hicieron un cambio de imagen.
—Las mujeres sí que son complicadas en ese sentido.
—Sí, a veces pienso que nací con el género equivocado —bromeó ella.
Hablaron un rato más, Kyle descubrió algunas cosas interesantes de aquella desconocida: le gustaba leer al igual que él, también le gustaba los videojuegos y además era algo divertida a pesar de su expresión indiferente.
«Hubiera sido genial enamorarme de alguien como ella» pensó con algo de tristeza. Si fuera otra situación donde él no estuviera perdidamente enamorado de Kenny, seguramente habría pensado «esta chica es perfecta para mí» y pensaría mil y un formas de conquistarla.
Su celular vibró dándole a entender que tenía un mensaje. Se disculpó con ella antes de revisarlo. Se trataba de un mensaje de Stan, al parecer Kenny lo estaba buscando, seguramente para algo estúpido.
—Mis amigos me están buscando —sonó más como una queja.
—Creo que las mías no tardaran en buscarme —mencionó ella—. Que te diviertas —dijo con una sonrisa haciendo un gesto de despedida.
—Espero que puedas irte a casa pronto —ambos rieron ante esto.
Kyle bajó nuevamente al primer piso, no tardó mucho en encontrarlos, se encontraba en el mismo lugar de antes. Si no se habían movido de ahí, entonces tendría que buscar otra excusa además de «no pude encontrarlos».
—¿Pasa algo? —preguntó Kyle.
—Queríamos saber si jugarías verdad o reto —respondió Kenny.
—No gracias, no me quiero imaginar con que cosas saldrán.
—Oh, verdad, son cosas que un virgen como tú no soportaría —se burló el rubio.
—Simplemente no me interesa.
—Vamos, es nuestro último año, hay que celebrar —dijo Clyde abrazándolo por los hombros.
—Simplemente los observaré de lejos para publicar sus idioteces por internet.
—Eso suena aburrido —se quejó el castaño.
—Te sorprenderás de lo divertido que puede ser.
—Supongo que tendremos que esperar, casi todos se han negado —se quejó Clyde.
—Bueno, la noche apenas empieza, debes esperar a que estén más ebrios —sugirió Stan.
—Por cierto ¿dónde estabas? —preguntó Kenny con curiosidad.
—Fui a tomar algo de aire y me quedé hablando con alguien —contestó como si nada.
—¡¿Una chica?! —concluyó apresuradamente.
—Así que era ese «tipo» de charla —Clyde lo miró pícaramente.
Craig solo levantó el pulgar.
—B-buena suerte, espero que no enfermes —agregó Tweek.
—Oh, sabía que esta fiesta serviría de algo —comentó Token, ¿por qué justo tenía que pasar cuándo estaban hablando de esto?
—No hice nada con ella —corrigió el pelirrojo.
—Es verdad —por un momento recordó porqué Stan era uno de sus mejores amigos—, es muy lento para eso, tiene que llevarla a cenar primero —y a la vez un gran hijo de puta.
—Oh cierto, además no tenía condones cerca, seguramente no quería arriesgarse —añadió Kenny.
—¡Ugh! Enfermedades… —masculló Tweek a quien le dio un escalofrío de solo pensar en eso.
—No pienso coger con ella —ya se estaba cansando de la actitud de ellos.
—Por ahora —corrigió Kenny—. En momentos así es en los cuales me doy cuenta que me falta mucho por enseñarte, mi querido amigo —dijo con cierto orgullo.
—Por favor no. Todo menos una charla sexual de tu autoría —se negó rápidamente, sería lo más incómodo y vergonzoso por lo cual pasaría.
—Hola chicos —saludó Butters.
El resto del grupo lo saludó a su manera.
—Me costó un poco encontrarlos, hay mucha gente aquí —comentó el rubio con una sonrisa, se veía feliz de estar aquí—. ¿De qué hablan?
—De la virginidad perdida de Kyle —respondió Kenny como si nada.
—O-oh, vaya, felicidades —el rubio se sonrojó un poco ante esto.
—Sólo mátenme —pidió el pelirrojo ocultando su rostro con su mano.
Después de un par de bebidas, la conversación de la virginidad de Kyle pasó a segundo plano para alegría del mencionado. Comenzaron a hablar de distintas cosas, hasta llegar al punto de hablar de sus experiencias sexuales. Como era de esperarse, Kenny fue uno de los que más aportó al tema. Claro que mientras esto pasaba, los únicos vírgenes del grupo: Kyle, Butters, Tweek y Craig (aunque este último más que ser virgen, simplemente no quería juntarse con pervertidos, aunque si se decía que había tenido una que otra aventura), se alejaron un poco de ellos pero sin parecer muy obvios.
—Oh genial, comenzaron a hablar de juguetes —comentó Kyle mirándolos como si fueran bichos raros.
—¿Por qué no participas? —le preguntó Tweek a Craig.
—No es uno de los mejores temas —respondió encogiéndose de hombros.
—Realmente me cuesta imaginarte en esa situación, siempre te ves tan, ya sabes, «me vale una mierda todo» —mencionó el pelirrojo.
—Así es mi vida.
—Yo no sé cómo las personas pueden hacerlo tan fácil —comenzó a decir Tweek—. Es decir, ¿qué hay de las enfermedades? ¿Qué tal si duele? Oh no, ¿y qué tal si la chica queda embarazada?
—¿Y si la pareja es homosexual? —preguntó Butters.
—Sigue estando el tema de las enfermedades y el dolor...
—O-oh vaya, si lo pones así, realmente suena difícil hacerlo… —dijo Butters algo inseguro.
—Para personas como Tweek, si sería algo difícil ya que piensa mucho las cosas, pero para personas que actúan sin pensar, es lo más fácil del mundo —señaló a Kenny—, o te conviertes en alguien como él, que no le importa nada mientras tenga tetas grandes y un lugar donde meterla.
La conversación duró bastante entre ambos grupos, hasta que finalmente pasaron a un tema más en común, claro que este momento de charla, desapareció cuando comenzaron los concursos de bebida junto a un aumento del volumen de la música, y claro, las luces de fiesta que por alguna razón solo se prendieron hasta ese momento; seguramente para dar a entender que la fiesta llegaba a su punto más emocionante.
Los más estúpidamente osados como Clyde y Kenny, comenzaron a beber como si no hubiera mañana. Algo que lo sorprendió de cierta manera, no pensaba que quería emborracharse después de lo que pasó la otra vez en la casa de Cartman, y porque Kenny era una persona que podía descontrolarse sin necesidad del alcohol, así que no tomaba mucho en las fiestas; seguramente quería aprovechar como fuera ese último año, pero le seguía pareciendo raro ese comportamiento.
Tomó unas cuantas cervezas para tampoco parecer tan amargado pero con bastante prudencia, no quería terminar como la última vez, además de que ya pronto la soda se acabaría y no tendría nada que beber. Se preguntaba cómo carajos Stan soportaba tan bien el alcohol, había estado tomando desde que comenzó la fiesta, pero no tenía ningún síntoma de estar ebrio; ahora que lo pensaba, así era siempre en cada evento social, parecía que era totalmente inmune al alcohol.
Ya las luces de la fiesta y el olor a alcohol lo estaban comenzando a marear, necesitaba ir por aire fresco rápidamente, pero en ese momento, Kenny salió del concurso y se acercó a él, claramente ebrio, pero no tanto como para no poder caminar.
—Kyle, ¿por qué no me habías contado de esa chica? —preguntó Kenny muy cerca de su rostro. En una situación normal su corazón saltaría con fuerza, pero el olor a alcohol que emanaba de su boca tenía el poder de matar todo el romanticismo.
—Sólo la conocí hoy…
—Debes darte más tiempo en conocerla antes de hacerlo —parecía un padre dándole la «charla» a su hijo.
—Parece lo contrario a lo que más aconsejado últimamente —rodó los ojos, realmente quería irse de ahí.
—Lo sé, lo sé, pero tampoco quiero que la pierdas con cualquiera —cada vez se iba recostando cada vez más sobre él—. No seas una basura como yo.
—No eres una basura, Kenny —palmeó suavemente su hombro.
—Sí lo soy, si no fuera por mi adicción al sexo, seguramente sería un drogadicto —bufó por lo bajo.
—Vamos afuera, necesitas algo de aire, al igual que yo —comenzó a guiarlo hacía el antejardín, por suerte habían unas sillas de playa puestas, así que lo dejó sentarse ahí y él se sentó al lado.
—A veces me pregunto si seguiré el mismo camino que mis padres o si moriré antes de eso —soltó una risa irónica ante esto—. No, lo último es imposible.
Tal vez la primera vez no lo había notado ya que él también estaba algo ebrio, pero Kenny parecía bastante deprimido, su tono de voz denotaba tristeza y sus sonrisas parecían forzadas. Definitivamente no volvería a dejar que se emborrachara de esa manera.
—No digas eso, ya has demostrado que no vas a seguir su mismo camino, eres todo lo contrario a ellos —dijo Kyle en un intento de animarlo, ignorando claramente el tema de su muerte, no quería tocar ese tema por ahora.
—Sí, pero, de todas formas no podré ir a una buena universidad, dentro de poco es probable que deje embarazada a alguien por accidente y tenga que trabajar...
—Kenny, si no has embarazado a nadie en estos últimos años, dudo mucho que pase ahora —más bien lo decía para sí mismo, pensar que él pudiera tener un hijo con alguna chica cualquiera lo hacía sentir nauseas.
—Je, supongo —nuevamente usó esa falsa sonrisa—. Tal vez sólo quiero escapar de todo por un momento… A veces desearía simplemente desaparecer —murmuró el chico nostálgico mirando el cielo.
—No me vengas con esas «mierdas de emos» cómo sueles llamaras —frunció el ceño ante esto—. Tampoco digas que quieres desaparecer, eso sería lo peor para la gente que le importas.
—Lo siento —murmuró el chico con una expresión que no pudo descifrar.
—No te preocupes, te traeré algo de agua para ver si vuelves a ser el Kenny despreocupado de la vida —se levantó de su asiento con cierta molestia en el pecho. Pocas veces lo había visto deprimido y siempre había sido por ciertas situaciones que merecían serlo, especialmente cuando se trataba de su familia y afectaban a Karen.
Pero, ¿qué tal si esa sonrisa despreocupada ocultaba algo más? Una faceta de él que jamás había conocido y seguramente nadie lo hizo. Una faceta que ocultaba todos los días para no preocupar a nadie. No quería ponerse paranoico, tal vez eran los efectos del alcohol, pero inevitablemente recordaba a aquellos personajes de series o películas que eran así: sonrientes por fuera y melancólicos por dentro.
«Oh vamos, tampoco es que Kenny recurriera al suicidio ¿cierto?»
Fue un lío llegar a la cocina debido al montón de gente, y también una odisea sacar una mísera botella con agua. ¿Cuánta gente había invitado Token? Sabía que estaba emocionado, pero ya parecía algo obsesivo tener el lugar tan jodidamente lleno.
Ni siquiera supo cómo carajos había logrado no perder la botella entre tanta gente, debía alegrarse por ser tan delgado. Llegó a la puerta de vidrio que daba al antejardín, visualizó una cabellera rubia que sobresalía del asiento, pero ese tono no pertenecía a Kenny. ¿Era Butters? Seguramente se había preocupado por Kenny también, ya que parecía estar sentado a un lado.
Mientras más avanzaba, la música fue desapareciendo, el bullicio de gente también, el tiempo parecía haberse detenido por unos instantes. No sabía ni siquiera cómo expresar esa escena, era algo increíblemente doloroso para él.
Butters efectivamente se encontraba ahí, pero sentado a un lado de la silla y recostado en Kenny, y sus caras estaban lo bastante cerca para que sus labios se tocaran, formando así un dulce beso como si una escena de película se tratara.
Vaya, no sabía si eran buenas o malas noticias descubrir algunas tendencias homosexuales de Kenny.
¿La espera valió la pena? O ¿realmente este fic se está quedando sin futuro cada vez más?
Ahora mismo nada es lo que parece, pero me gusta hacer sufrir a Kyle un poco uvu
Espero sus reviews para leer su opinión~
Gracias por seguir la historia *inserte corazón gay*
Haruka-sama se despide~
