Disclaimer: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de RIB y Fox. Los personajes de Pitch Perfect tampoco me pertenecen son creación de Universal Pictures. Solo la historia y los personajes originales son de mi creación.

CAPITULO III

Un nuevo día en S.A.D.I.E, Rachel despertó a sus hijos para que empezaran con las clases. Cuando consiguió vestirlos los llevó directo a la cocina, allí estaban todos los niños desayunando, al igual que algunos agentes.

- buenos días – saludó Rachel sonriendo.

- qué bueno que estás de buen humor enana – dijo Santana mientras bebía café – porque hoy empezamos el entrenamiento – sonrió con malicia – aprovechando que los niños van a estar en clases nosotros vamos a entrenar, pero como estuviste ocho años inactiva vas a necesitar mayor entrenamiento.

- no asustes a Rachie Santy – la regañó Brittany – no vamos a ser muy duras Rachie, no te preocupes – le guiñó un ojo.

- bueno siete enanitos – dijo Santana a todos los niños – es hora de sus clases, aprendan algo bueno – les sonrió de una manera maternal. Cuando todos los niños se fueron volvió a mirar a Rachel – ve a ponerte ropa deportiva enana, te vemos en el gimnasio – tomó de la mano a su esposa y salieron de la cocina, Brittany se despidió con la mano.

Rachel suspiró, pero obedeció a la latina y fue a cambiarse de ropa. Luego entró al gimnasio, allí estaban todos los agentes, entrenando de diferentes formas. Por un lado, Kurt practicaba con sus espadas Sai, se movía rápido, luchando contra los diferentes maniquíes que salían del suelo.

- mamá vio "Catching Fire" con los gemelos y Beth – contó Blaine viendo la impresión de Rachel – quedó encantada con la tecnología que tenían en la sala de entrenamiento, así que con la ayuda de Artie y unos amigos suyos pudo hacer un lugar parecido – juntos recorrieron el lugar – también están las salas en donde hay hologramas que nos atacan – señaló los diferentes sectores en donde practicaban algunos agentes – son muy útiles, cada uno puede ponerle el nivel de dificultad – se acercaron hacia donde estaba Lizzie y Sam practicando juntos, Blaine sonrió con picardía escribiendo en el tablero, los agentes estaban tan atentos que no se dieron cuenta, Rachel observó cómo los atacaban el doble de "personas", mientras que Sam tiraba flechas a diestro y siniestro acertando a todos los blancos, Lizzie lanzaba sus Kunai y Shuriken, se movía rápido, esquivando y protegiendo a Sam, todos sus tiros fueron acertados. Pero los dos agentes no habían entrado con una gran cantidad de armas, a pesar que recolectaban las que ya habían usado se estaban cansando.

- me las vas a pagar Anderson – dijo Sam algo agitado, intentando buscar sus flechas mientras Lizzie lo cubría.

- mejor ve a esconderte Blaine – le gritó su hermana, pero sus palabras quedaron en el aire cuando uno de sus "atacantes" golpeó a ambos, provocando que cayeran al suelo recibiendo una leve descarga eléctrica, Rachel miró con la boca abierta a Blaine, el chico estaba igual.

- vaya, con que eso sucede cuando recibimos el ataque – dijo asintiendo con la cabeza, Sam y Lizzie seguían en el piso, se vieron a los ojos y empezaron a reír. Cuando se calmaron se pusieron de pie y salieron.

- mejor estate atento Blaine – dijo Sam señalándolo con un dedo entrecerrando los ojos.

- eso fue sucio – le dijo su hermana haciendo un mohín con los labios, Rachel había olvidado lo tierna que se veía de esa forma.

- enana deja de perder tiempo con los gemelos número 1 y ven a entrenar – dijo Santana arrastrando a Rachel con ella, Lizzie se le quedó viendo.

- tengo que pensar en algo que me enfríe – murmuró, su hermano la vio sin entender – Rachel entrenando siempre me excitó – dijo haciendo una mueca – no quiero quedarme con la boca abierta mirándola – su hermano soltó una carcajada, su hermana negó con la cabeza alejándose, pero unos pasos más adelante volteó y le lanzó un artefacto redondo no más grande que una tapa de gaseosa; dicho artefacto se pegó en el cuerpo de Blaine provocando una descarga eléctrica, el chico cayó al suelo quejándose.

- está bien, me lo merecía – dijo cuándo se lo quitó.

- Lizzie no hieras a mi marido – se quejó Kurt ayudando a Blaine a levantarse.

- descuida, fue una descarga mínima – le restó importancia Lizzie retomando su camino hacia su nueva actividad, pero se detuvo al ver cómo su hermana mayor practicaba con unas hachas en otra sala de hologramas, a pesar de haber estado ausente por dos años sus movimientos seguían siendo hábiles, se movía con rapidez y lanzaba con certeza, incluso supo manejar aquellos que tenían como un efecto boomerang, sin duda su hermana era de los mejores agentes en esa sala, sus años de experiencia les iban a ser muy útiles, Lizzie sabía que necesitaban toda la ayuda necesaria.

Siguió su camino, su hermano y su cuñado practicaban juntos, complementándose, al igual que Puck y Quinn, eso la transportó al pasado, cuando ella y Rachel practicaban juntas, hacían un equipo inigualable, sus movimientos coordinaban incluso cuando no lo planeaban. Negó con la cabeza suspirando, de nada le servía vivir de esos sentimientos, ya era tarde, Rachel había tomado la decisión de desaparecer con sus hijos, y ella lo había aceptado, se mantuvo alejada sí, pero nunca le perdió el rastro, no iba a negar que le dolió saber que estaba embarazada, le dolió en el alma que la hubiese privado de sus hijos, pasó años pensando qué había hecho mal, en qué se había equivocado. Con el paso del tiempo se hizo a la idea que no iba a ver nunca a sus hijos, que ellos nunca iban a saber nada sobre ella, incluso llegó a pensar que iban a estar mejor sin ella, su vida era un peligro, tenía muchos enemigos, uno más peligroso que el otro, quizá por eso Rachel se había ido.

- generalmente te vas al lugar más alejado cuando estás triste – murmuró Brittany mientras la abrazaba apoyando la cabeza en uno de sus hombros – es difícil, ¿no? – preguntó solo para ella.

- la misión más difícil que tuve alguna vez fue alejarme de ella – respondió Lizzie – si no fuera por los gemelos y por ustedes es muy probable que hubiera estado en todas las misiones suicidas que me encomendaba mi tío Will – miró a su amiga, cuántas veces la había encontrada hecha un desastre, cuando se escondía para estar sola en su tristeza la persona que la encontraba primero siempre era Brittany, hubo veces que no hablaba, solo se limitaba a acompañarla, otras veces la abrazaba cuando rompía en llanto, o le curaba las manos cuando se desquitaba con alguna pared o árbol, pero siempre estaba, era su mejor amiga – muchas veces pensé que mientras más lejos estuviera más rápido me iba a olvidar de ella… pero no pude – susurró mirando cómo Rachel entrenaba con Santana, se notaba que la latina la estaba explotando, pero ella y Kitty le habían dicho que si ella no podía ser mala con Rachel ellas estaban dispuestas a serlo por ella.

- sabes – dijo Brittany sacándola de sus pensamientos de nuevo – Will sabía que ibas a encariñarte con los gemelos en esa misión – Birttany sonrió al ver el rostro de su amiga – él sabía del dolor que estabas sintiendo, lo notó al ver las misiones que insistías en realizar, él entendía tu dolor, después de todo había pasado por algo similar, por eso les dio esa misión, y tuvo éxito, la llegada de los gemelos te devolvieron parte de la felicidad, esos niños especiales, tan observadores y desolados – miró hacia donde estaban los gemelos entrenando con los otros agentes jóvenes – ellos necesitaban una madre y tú unos hijos – se levantó para ver los ojos de su amiga – eres una excelente madre Lizzie – le dijo con cariño – no sé qué motivos tuvo Rachel, solo ella lo sabe, pero no pienses ni por un segundo que no eres buena madre, porque solo necesitas ver a los gemelos para darte cuenta que lo eres.

- eres la voz de mi consciencia Britt – dijo Lizzie sonriendo – te quiero patito – se abrazaron con cariño.

- ¡oye Anderson deja a mi mujer! – le gritó Santana, haciéndole una seña con los ojos entrecerrados.

- qué miedo me das Sanny – se burló Lizzie, pero cuando vio que la latina se acercaba a ella con uno de sus explosivos decidió que lo mejor era correr – oye no soy a prueba de fuego – se quejó mientras esquivaba los proyectiles que pasaban muy cerca suyo.

Rachel aprovechó la distracción de Santana para descansar, estaba agotada, se notaba en su cuerpo que había pasado mucho tiempo sin entrenar, a pesar que iba al gimnasio con regularidad no se podía comparar con el entrenamiento que tenían aquí. Todavía no sabía si iba a participar en las misiones en el campo, pero de todas formas tenía que estar en forma por si atacaban la base, no era muy probable pero uno tenía que ser precavido; por otro lado, no sentía justo que sus amigos pelearan fuera, todos tenían hijos, todos ellos tenían motivos por los que deshacerse de Theon de una vez por todas, a pesar que cada uno de ellos tuvieran sus propios enemigos, Theon era el más peligroso, y era el que tenían todos en común, con él fuera podrían recuperar su antigua vida; desvió la mirada hacia donde estaba Lizzie riendo por las cosquillas que Santana le hacía, Rachel pensó en lo egoísta que estaba siendo con sus hijos y con Lizzie, ellos merecían tenerse mutuamente.

Suspiró y siguió con el entrenamiento, esta vez usando armas, entre ellas el wakizashi, siempre había sido su favorito, y tenerlo de nuevo en su mano se sentía realmente bien, en sus años de agente esa arma había sido como una extensión de su brazo, el Tantô era su segunda arma favorita, perfectamente escondida era la ideal para los ataques sorpresa, su especialidad. Acomodó las armas como acostumbraba y se dirigió a una de las salas con hologramas, programó el tipo de ataque y entró, dio un último suspiro para relajarse y empezó con la acción, esquivando los ataques avanzaba con rapidez, desenvainando sus armas atacaba a sus rivales sin dificultad, los que estaban cerca eran derrotados por sus armas blancas, mientras que los que estaban lejos se llevaban sus balas. Cuando terminó estaba cansada, reconoció que necesitaba entrenar más, pero de igual forma sonrió satisfecha. Guardó sus armas y se dispuso a salir, se sorprendió al ver a Lizzie apoyada en la puerta, sonriendo de una forma que no sabía comprender.

- para haber estado ocho años fuera de acción lo hiciste bien – dijo mientras ambas salían.

- ¿solo bien? – preguntó Rachel bromeando.

- sigues siendo mejor que Mike y Tina – susurró – ya veo por qué se especializaron en otras áreas – señaló a los asiáticos, ambos estaban practicando puntería con armas de fuego – deberías ver a Mike y Britt practicando parkour – dijo sonriendo – es muy divertido, parecen monos.

- Lizzie tenemos que hablar – dijo interrumpiendo Rachel, se maldijo internamente al ver como la sonrisa de Lizzie desaparecía.

- lo sé – coincidió – pero preferiría que no sea hoy – pidió rogando con la mirada, la morena solo pudo asentir – voy con los novatos – no esperó respuesta, Rachel suspiró frotándose el rostro.

- Lizzie es un Anderson – dijo de pronto Kurt, apoyando una mano en el hombro de su amiga – solo debes darle tiempo, ustedes se deben una muy, muy larga charla, pero en este momento estamos más que nerviosos con este asunto de Theon – él también suspiró, todos estaban ansiosos y preocupados, aunque no quisieran reconocerlo - ¿participarás en campo o te quedarás a cuidar la base? – preguntó con interés.

- no lo sé – admitió – estuve fuera durante ocho años, antes de decidir entrar o no tengo que entrenar, no tengo la misma resistencia, ¿qué hay de ti? – preguntó mirando al castaño.

- bueno, yo nunca me retiré – contestó mientras se preparaban para golpear las bolsas de boxeo – cuando hay misiones grandes me gusta estar en el equipo de Blaine – dijo con obviedad – además mis hijos están a salvo aquí, al igual que los tuyos – dijo mirando a la morena – será mejor que entrenes Rach, porque cuando veas a Lizzie en acción sé que querrás estar allí cubriendo su espalda, y no intentes negarlo – se apresuró a decir apuntándola con un dedo.

- no importan cuantos años pasen – dijo sonriendo – sigues siendo el que mejor me conoce – Kurt sonrió con orgullo – ahora vamos a dar unos golpes.

Mientras tanto, en la habitación de Rachel, Devon hablaba con su hermana, mientras hacían su tarea.

- ¿te diste cuenta que Lizzie tiene el mismo color de ojos que yo? – preguntó el niño, él había estado observando mucho a la agente, notando que tenían varios aspectos en común, su hermana lo vio inclinando un poco la cabeza, al igual que hacía Rachel.

- y tú y Lizzie hacen la misma expresión de seriedad cuando dibujan – dijo Michelle de forma pensativa – por qué crees que mamá no nos presentó a sus amigos antes – le preguntó a su gemelo, olvidándose ambos de la tarea.

- no lo sé – dijo Devon negando con la cabeza – pero se ve que son muy amigos, la forma en la que el señor Kurt abrazó a mamá – ambos se quedaron pensando – pero nosotros solo conocemos al tío Jon.

- ¿recuerdas las historias que nos contaba mamá? – Preguntó Michelle, su gemelo la vio sin entender – esas en donde nos hablaba de agentes que salvaban el mundo.

- ¿qué eran como The Avengers? – Su hermana asintió – Joe dijo que sus papás trabajaban salvando el mundo – recordó las palabras del pequeño asiático.

- y Beth dijo que todos hacen eso, incluso los gemelos Mason y Madison – los ojitos de Michelle se iluminaron – recuerdas que mamá dijo que nuestra otra mamá tenía un trabajo muy importante muy lejos y por eso no la conocíamos – Devon asintió sin saber a donde quería llegar su hermana – ¿y si está aquí? – preguntó emocionada, pero su hermano se mostró más tranquilo y pensativo.

- pero mamá nos hubiera dicho – planteó Devon – aunque cada vez que le preguntamos se entristece – recordó sintiendo tristeza él también.

- ¿y si le preguntamos a alguien más? – propuso su hermana sonriendo con travesura reflejada en sus ojos.

- ¿a quién? – preguntó Devon sonriendo de la misma forma.

- pensemos – ambos se quedaron pensando por varios minutos - ¡ya sé! – Dijo Michelle aplaudiendo, miró a su hermano esperando que él hubiera tenido la misma idea que ella, pero él la miraba esperando la respuesta – debemos practicar nuestra telepatía – dijo suspirando con frustración.

- ya dime – dijo Devon impaciente.

- la señora Meryl – dijo aplaudiendo su idea, su gemelo sonrió, se acercó a su hermana y la abrazó con fuerza.

- vamos a buscarla – tiró de la mano de su gemela en busca de la dueña de la casa, la casa era muy grande pero tuvieron suerte de encontrarla en el patio, la mujer estaba leyendo un libro con total tranquilidad, aunque en su oreja había un comunicador para recibir cualquier noticia. Vio un par de sombras tapando la luz, levantó la vista llevándose una sorpresa al ver a Devon y Michelle de pie, se veían algo nerviosos e inquietos.

- ¿puedo ayudarlos en algo? – preguntó con su maternal voz.

- queríamos preguntarle algo pero no sabemos si está bien que preguntemos eso, nuestra madre nos puede regañar y no me gusta cuando nos regaña – dijo a toda prisa Michelle, su hermano le apretó una mano para tranquilizarla.

- respira Michelle, tranquila – Meryl le acarició una mano con suavidad – vengan, siéntense – señaló un lugar al lado suyo, los gemelos obedecieron, Meryl no pudo evitar pensar en sus gemelos cuando eran pequeños, les dedicó una sonrisa para que se sintieran a gusto – pueden preguntarme lo que quieran.

- ¿usted conoce a nuestra madre? – Preguntó directamente Devon – no mami Rachie, sino nuestra otra madre – aquella pregunta había dejado a Meryl en estado de shock.

- ¿qué saben de su otra madre? – preguntó ella mirando a ambos.

- sabemos que tiene un trabajo muy importante, muy lejos – explicó Michelle – y por eso nunca la vimos.

- pero mamá nos dijo que nos quiere mucho – siguió Devon – nos dijo que se llama Michelle como mi hermana – Meryl asintió de forma pensativa – nos contó que trabajaban juntas, y Beth hoy dijo que todos nuestros padres trabajan salvando el mundo – se mostró pensativo – ¿eso quiere decir que mis madres son superhéroes? – preguntó.

- no son superhéroes como en los comics – dijo Meryl después de reír – pero son algo así como espías – contó – miren chicos – abrazó a uno de cada lado – yo no puedo decirles quien es su otra madre, eso solo le corresponde a Rachel – los niños asintieron – pero no deberían tener miedo de preguntarle, estoy segura que ella les va a contar todo, y cuando lo haga yo les puedo contar historias sobre sus madres – sonrió al ver el rostro iluminado de los gemelos, quienes se levantaron y la abrazaron con fuerza, Meryl tuvo que hacer un gran esfuerzo por no largarse a llorar en ese mismo instante.

- tiene razón señora Meryl – dijo Michelle – hablaremos con mamá – le dio un beso en la mejilla y se puso de pie – vamos Devon, tenemos tarea – pero su hermano se había quedado viendo a la mujer mayor, le llamaba la atención que tuviera los ojos llorosos.

- gracias señora Meryl – dijo el niño abrazando de nuevo a la mujer, le dio un beso en la mejilla y siguió los pasos de su hermana, cuando Meryl se encontró sola dejó escapar las lágrimas.

- debe ser abrumador abrazar por primera vez a tus nietos mayores – dijo Beca abrazando a su madre, dejándole un beso en la frente.

- no son mis nietos mayores – le recordó Meryl.

- bueno, los gemelos número 2 son tus nietos mayores – se corrigió Beca – pero hablo de los de sangre.

- siguen sin ser mis nietos mayores – Meryl alzó una ceja mirando a su hija mayor, ella desvió la mirada – está con Will y Jonathan, ansiando verte.

- no entiendo por qué quiso irse con Will – dijo cruzándose de brazos.

- porque quiere estar en su equipo, no puedes culpar a tu hija por querer seguir los pasos de su padre – dijo sonriendo su madre – además Jonathan la está cuidando, está con un permiso especial para aprender de él – acarició la cabeza de su hija que descansaba en su regazo – tú y Lizzie se empecinan en creer que son terribles madres, ¿por qué será? – se preguntó.

- porque cometemos muchos errores – murmuró Beca.

- eso es ser padre cariño – le dijo su madre riendo – qué sería de nosotros los padres sin nuestros errores, lo único es que nosotros elegimos si aprendemos de ellos o nos damos por vencidos, y yo no crié a nadie que se dé por vencido – dijo con seguridad.

- no – reconoció Beca – pero criaste a un grupo de agentes especializados… y mi hija quiere ser lo mismo – se levantó para poder ver a su madre – por eso Rachel se alejó – dijo entendiendo finalmente – se alejó porque quería darle otro futuro a sus hijos, no quería que tuvieran su historia – su madre asintió en silencio – vaya… ahora la odio menos – se recostó en el sillón.

- nunca odiaste a Rachel, de la misma forma que tus hermanos nunca odiaron a Chloe – dijo Meryl mirando a su hija – ni siquiera Emily la odia, sino todo lo contrario, la ama muchísimo.

- porque es un amor – dijo Beca – sacó el corazón de los gemelos, mi dureza y la belleza de su padre – dijo sonriendo con orgullo, Meryl sonrió negando con la cabeza, retomando su lectura, pero se vio interrumpida por su comunicador.

- ¿Artie? – Preguntó, escuchó al agente hablar, luego miró a su hija – ahora vamos – Beca la cuestionó con la mirada – noticias sobre Theon.