Disclaimer: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de RIB y Fox. Los personajes de Pitch Perfect tampoco me pertenecen son creación de Universal Pictures. Solo la historia y los personajes originales son de mi creación.
CAPITULO IV
Todos los agentes se reunieron en la sala de monitoreo, en donde Artie les iba a informar sobre la información recolectada.
- ¿qué encontraste Artie? – preguntó Meryl.
- Theon está reuniendo a algunos de nuestros enemigos – contó el agente – por lo visto no tiene demasiada gente – activó una pantalla grande para que todos pudieran ver – esta tarde estuvo en San Francisco – en la pantalla se veía a un hombre alto, más grande que Meryl, con el cabello oculto bajo un sombrero, vestía un traje de negocios.
- no parece que se oculte mucho – opinó Mercedes.
- no creo que se oculte – reconoció Meryl – mi hermano sabe que dejándose ver demuestra que no nos tiene miedo – se tocó la barbilla con un dedo de manera pensativa – pero sería bueno interceptar a las personas que planea tener en su equipo, ¿qué tan difícil sería Artie?
- bueno, podríamos deducirlo teniendo en cuenta los lugares que visita – dijo el agente – ayer estuvo en una tienda de surf en Santa Mónica – por su gesto mostraba que estaba en blanco.
- los gemelos Phelps – dijo Sam luego de unos segundos.
- ¿es qué todos tienen que ser gemelos? – preguntó Santana con fastidio.
- los gemelos Phelps son expertos en bombas y explosivos – Santana lo vio indignada, el rubio se encogió de hombros.
- James y Oliver Phelps – dijo Artie mostrando dos fotos en la pantalla, pero si mostraba una iba a dar lo mismo, ya que los dos hombres eran iguales, unos jóvenes pelirrojos de ojos marrones con sonrisas iguales de traviesas – detenidos hace tres años por contrabando de explosivos de alta gama, puestos en libertad condicional por buena conducta, detenidos en un operativo comandado por Mercedes – miró a la chica que no se veía perturbada.
- esos chicos están locos – se limitó a decir negando con la cabeza.
- bueno, Theon tiene una versión extraña de Santana – comentó Kitty.
- ¿hasta ahora a quién conocemos que esté en su equipo? – preguntó Puck.
- Brody Schuester Weston – empezó Artie, en la pantalla se veía a un joven bronceado de ojos celestes y cabello castaño, con una sonrisa marca Colgate, Lizzie se tensó al verlo – su segundo hijo, mano derecha, ex agente de nuestra agencia – varios hicieron muecas de disgusto – experto en el uso de armas de fuego y cuchillos – Lizzie murmuró un insulto por lo bajo, Artie siguió con su explicación – Sebastian Smythe – la foto mostraba a un chico de rostro alargado, de ojos celestes, y cabello castaño; esta vez fue Kurt quien se tensó, mientras que Blaine se puso incómodo – es el francotirador de Theon – explicó Artie.
- yo me encargo de él – dijo Kurt.
- si Kurt se encarga de él yo me encargo de Brody – dijo Lizzie apretando los puños.
- ustedes no van a hacer nada – dijo con seriedad Meryl – prosigue Artie.
- de acuerdo – dijo el agente – seguimos con Dani antigua agente nuestra.
- esa chica perseguía a Sanny – dijo Brittany sonriendo.
- ella es la arquera del equipo de Theon, casi tan buena como Sam, solo que más despiadada – en la foto se veía a una joven de cabello negro, ojos de igual color, de tez blanca y mejillas infladas, Artie siguió con la siguiente foto – Felicity, hacker, quien estuvo intentando entrar en nuestro sistema sin descanso – dijo de mal humor, la imagen mostraba a una joven rubia, con gafas y ojos celestes, era bastante bonita.
- a esa Artie la atrapó cuando intentó entrar en las computadoras de los federales – comentó Kitty de brazos cruzados.
- Jesse Swanson – siguió Artie – ex convicto, especializado en el combate con armas blancas – la foto mostraba a un joven de tez blanca, cabello y ojos negros, sus mejillas eran grandes y su sonrisa agradable.
- mi némesis – exclamó Lizzie.
- a quien yo encerré – comentó Quinn – tengo deudas pendientes con él.
- los hermanos Aubrey y Adam Posen – siguió Artie, una rubia de ojos celestes junto a un joven rubio de ojos marrones aparecía en pantalla – ambos expertos en artes marciales y parkour, Adam es el hermano mayor, ambos formaron parte de una red de mafiosos ingleses.
- a quienes nosotros encerramos hace unos años – comentó Mike – fue un operativo junto a Britt, Tina y Sam – los demás agentes asintieron.
- nosotros los atrapamos porque no fueron muy buenos escondiéndose – dijo con orgullo Brittany, ganándose un beso por parte de Santana.
- sigamos – dijo Artie – otro miembro de su equipo es Arya Smith – Beca abrió bien grande los ojos, la imagen mostraba a una rubia de ojos color celeste bebé, de una sonrisa radiante – ella es experta en diferentes tipos de artes marciales, al igual que el uso de unas agujas que siempre lleva escondidas, estas agujas pueden resultar mortales en los lugares indicados, suele usar veneno en ellas.
- ¿alguien la conoce? – preguntó Rachel.
- fue agente de mi hermano Will – explicó Meryl – pero estuvo desaparecida por algunos años… la dimos por muerta, pero veo que me equivoqué – murmuró más para sí misma, Beca miraba a su madre de reojo, esperando poder estar a solas para cuestionarle ciertos asuntos, mientras que los gemelos Blaine y Lizzie se miraron brevemente - ¿cuántos nos quedan Artie?
- de los que pude encontrar solo uno – dijo el hacker – voy a necesitar de los gemelos y de Tina para encontrar antes que Theon al resto de las personas que desea en su equipo.
- ¿quién queda? – preguntó Blaine.
- uno de los más peligrosos – opinó Artie, puso la última foto, era un hombre mayor de cincuenta años, calvo, de unos profundos ojos negros, de tez blanca con una gran cicatriz que se extendía desde el ojo izquierdo pasando por la nariz y terminando al final de la mejilla, todo del mismo lado – Víctor Greyjoy, ex mercenario de la mafia rusa, atrapado hace ocho años, sádico y por demás de violento, experto en torturas, sobre todo con…
- descargas eléctricas – terminaron de decir Lizzie, Rachel y Santana.
- estaba condenado a muerte – dijo la latina.
- pues se ve que sobrevivió – comentó Rachel con un dejo de miedo, miró de reojo a su ex, rememorando aquella misión en donde la habían torturado, habría muerto si no hubiese sido por la entrada de Santana y Lizzie, recordó como la última casi había matado al mercenario.
- tendríamos que haberlo matado – dijo con la voz tensa Lizzie.
- lo necesitábamos Lizzie – le recordó su madre – era la pieza faltante para encerrar a la mafia rusa de ese entonces.
- él mató a Finn – dijo Puck con enojo – lo decapitó y asesino a su esposa y a sus dos hijos – bajó la mirada apretando los puños, él siempre fue el mejor amigo de Finn, Quinn le frotó un brazo para reconfortarlo.
- sus métodos de tortura son medievales – comentó Tina quien estaba leyendo la información del hombre – dignos de Game Of Thrones.
- ¿qué vamos a hacer? – preguntó Beca mirando a su madre.
- necesitamos saber a quién planea tener Theon – empezó a decir Meryl – una vez que sepamos eso podemos proseguir a interceptar a sus secuaces, mientras más tengamos menos querrán unirse a él.
- entonces los gemelos, Artie y Tina deberían empezar a trabajar, hay que tener en cuenta a las personas que atrapamos y que ahora están en libertad – planteó Sam.
- también si Theon planea alguna reunión – dijo Brittany.
- sabemos que se está quedando en su mansión en Santa Clarita – dijo Artie mostrando una imagen de la casa – que está altamente custodiada, lo bueno es que él no sabe en dónde está nuestra base, estamos protegidos por un alto número de agentes de alta confianza.
- si preparamos un ataque pronto puede ser que nos convenga transferirnos a La Fabrica – propuso Puck – el equipo de Artie se queda aquí, informándonos y monitoreando mientras nosotros nos preparamos allí.
- Puck tiene razón – coincidió Kitty – no está tan alejado de L.A, de forma que podrían llegar más rápido al objetivo.
- es mejor que primero tengamos el objetivo – dijo Meryl – cuando tengamos la información y sepamos el siguiente movimiento de Theon, vemos hacia donde se traslada el quipo seleccionado, mientras tanto sigan entrenando, y si tienen algún tipo de información no duden entregársela a Artie y su equipo – con esas palabras dio por finalizada la reunión, cada agente fue a ocuparse de sus asuntos.
- necesito pensar – murmuró Lizzie mientras se alejaba de todos, bajo la atenta mirada de unas cuantas personas. La joven se dirigía al bosque cuando se cruzó con Mason y Madison – Artie los necesita niños – les dijo a ambos.
- ¿te encuentras bien? – Preguntaron ambos, ella vaciló un poco antes de decir algo – ¿estás triste por la llegada de tus hijos con Rachel? – preguntó Madison, su madre asintió.
- nosotros estuvimos pensando al respecto – dijo Mason tomándola por un brazo, mientras Madison la tomaba por el otro – creemos que tienen que hablar, porque tenemos el presentimiento que van a estar juntas, y van a ser una familia muy feliz.
- ¿van? – preguntó Lizzie - ¿y ustedes? – cuestionó mirándolos a ambos, viendo cómo se debatían con sus miradas si decir lo que pensaban o no.
- bueno… pensamos que ahora que tienes a tus hijos biológicos quizá ya no querrías que estemos contigo – dijo con timidez Madison.
- además no sabemos si Rachel querría que estemos en su casa – siguió Mason.
- miren – dijo Lizzie deteniendo sus pasos para poder ver a sus hijos mayores – ustedes son mis hijos – dijo con seguridad – quizá no lo sean biológicamente pero lo son aquí – señaló su corazón – y nadie va a cambiar eso, no importa cuántos hijos tenga, ustedes son mis hijos mayores, y los amo muchísimo – les sonrió con cariño – si algún día tengo una pareja seria va a tener que aceptarme con mis gemelos extraños, sino no vale la pena – se encogió de hombros – es muy simple, así que les prohíbo que piensen en eso, ahora abrácenme – los tres se fundieron en un fuerte abrazo – los amo a los dos – Lizzie les dio un beso a cada uno.
- nosotros te amamos a ti mamá – dijeron al mismo tiempo, los tres rieron.
- ahora vayan a trabajar – les dijo Lizzie – necesitamos saber quiénes podrían estar en el equipo de Theon.
- se me ocurren varios – dijo Mason mirando a su hermana.
- a mí también – acotó Madison, se alejaron mientras hablaban entre ellos. Lizzie sonrió viendo como los gemelos se alejaban en su mundo, planeando su modo de trabajo. Ella por su lado decidió ir a entrenar, necesitaba descargarse un poco.
Al entrar al gimnasio se encontró con Rachel peleando con uno de los agentes de su madre, se quedó viendo durante varios minutos, el hombre estaba siendo derrotado por Rachel, casi sin esfuerzo.
- para haber estado fuera tanto tiempo sigues teniendo buenos movimientos Rachel – dijo Lizzie apoyándose en el ring, pero la morena no se veía de buen humor.
- ¿crees que puedes hacerlo mejor que él? – Preguntó señalando al hombre que ya se había salido del ring – por los viejos tiempos Lizzie – la retó con su mirada.
- de acuerdo – aceptó la castaña – solo dame unos minutos – pidió alejándose para prepararse, ya que la morena estaba con las manos y pies vendados, vistiendo un short deportivo violeta y un top negro. Lizzie volvió vistiendo un short deportivo negro junto a un top del mismo color, incluso las vendas de las manos y pies eran negras, se recogió el cabello en una coleta y subió al ring - ¿hay reglas? – preguntó estirando los dedos.
- no – dijo Rachel, de un salto se acercó empezando a repartir golpes con los puños cerrados, Lizzie los esquivó, y bloqueó; cuando la morena quiso darle una patada ella se adelantó y con un certero movimiento de los pies logró tirarla al suelo – oye – se quejó, Lizzie estiró la mano para ayudarla pero Rachel aprovechó para tirarla y subirse encima suyo – no debes ayudar a tu contrincante Liz, ni siquiera si es tan sexy como yo – dijo sonriendo con picardía, Lizzie enganchó sus piernas en la cintura de Rachel, ella se distrajo una milésima de segundos, momento que la castaña aprovechó para hacerle una llave, pero no duró demasiado, prefirió ponerse de pie, le estaba incomodando tanta cercanía.
- vamos Rach – le dijo sonriendo, la morena se puso de pie – sabes, creí que antes de darnos unos cuantos golpes hablaríamos de ciertas cosas – dejó caer, Rachel la vio con cierta culpabilidad – no pongas esa cara Rachel, yo no te odio ni nada por el estilo.
- ¿por qué? – Preguntó negando con la cabeza – yo en tu situación no estaría para nada tranquila.
- no lo sé – se encogió de hombros – supongo que te entiendo – sonrió de lado, pero sus ojos no engañaban a la morena, en ellos se veía la tristeza de tantos años sin sus hijos, en ellos se reflejaba ese mar de preguntas que solo ella podía contestar.
- ¡ustedes dos! – dijo Santana apareciendo e interrumpiendo el momento de las chicas – dejen de tener sexo, los gemelos número tres están preguntando por ti Hobbit – la morena salió del ring, no sin antes dedicarle una mirada a Lizzie, una mirada que prometía una charla pendiente. La vio alejarse para luego suspirar – ¿cómo puedes seguir amándola? – le preguntó Santana mientras ambas salían del gimnasio.
- ¿cuánto tiempo estuviste alejada de Britt? – le preguntó ella.
- unos tres años – dijo de manera pensativa.
- en esos tres años te empecinaste en seguir con tu vida, metiéndote entre las piernas de diferentes mujeres, aceptando las mismas misiones a las que yo iba, ¿pero qué pasó cuando Britt volvió? – volvió a preguntar.
- le pedí que se casara conmigo – respondió sonriendo – no durábamos mucho tiempo separadas, siempre buscábamos la forma de volver.
- porque se aman infinitamente – dijo Lizzie repitiendo las palabras que su amiga le había dicho en alguna ocasión.
- ahora entiendo – murmuró Santana – pero no acepto lo que hizo – miro a su amiga – negarte a tus hijos tanto tiempo.
- quizá es lo mejor – dijo con voz triste.
- y una mierda – dijo con enojo – si tú no puedes ser aunque sea un poco mala con ella entonces yo lo seré – frenó sus movimientos para verla, ambas estaban yendo a la habitación de Lizzie – tu estuviste conmigo cuando Brittany terminó conmigo, fuiste tú quien me dijo que no debería rendirme, así que déjame que te pague de alguna forma.
- San – la interrumpió Lizzie – no debes pagarme nada, somos familia, además tu estuviste conmigo cuando Rachel me dejó, me ayudaste en todo, estamos a mano, pero no voy a detenerte si crees necesario ser tú misma con Rachel, salvo por esa porción minúscula de tu ser que es amable, generalmente vista solo cuando estás con tu hija y tu mujer y en menor medida con tus amigos – le sonrió con cariño.
- eres una idiota – se limitó a decir Santana – pero así y todo nos queremos, ahora ve a bañarte, apestas a frustración sexual – hizo una mueca de asco, la castaña giró los ojos y fue hacia su habitación – tengo que hablar con el hobbit – murmuró – pero necesito a Kitty conmigo – sonrió con malicia.
Mientras tanto, Rachel estaba en su habitación ayudando a sus hijos con la tarea, pero notó cómo los gemelos se miraban de vez en cuando, como si quieran algo pero no supieran como decirlo.
- ¿está todo bien? – les preguntó Rachel mirándolos con atención.
- sí – respondió Michelle que miró a su hermano pidiendo ayuda.
- fuimos a hablar con la señora Meryl – dijo Devon con cierta culpabilidad.
- ¿sobre qué? – preguntó su madre.
- sobre nuestra otra madre – dijo Michelle – pero ella no nos dijo quién era – se adelantó al ver el gesto de su madre.
- nos dijo que la conocía, pero que solo tu podrías decirnos acerca de ella – siguió Devon.
- ¿por qué no me preguntaron a mí? – quiso saber la morena.
- porque cada vez que hablamos sobre eso tú te pones triste mami – explicó Michelle.
- y no nos gusta verte triste – agregó Devon – eres nuestra mami, no queremos hacerte sentir mal – Rachel miró maravillada a sus hijos, estaba tan orgullosa de ellos, pero sabía que tenía que decirles la verdad, no podía seguir postergando aquello.
- vengan – dijo guiándolos al pie de la cama, se sentó teniendo en cada lado a uno – como ya les había contado conocí a su madre cuando éramos niñas, nuestros padres trabajaban juntos – empezó a explicar – y con el correr del tiempo terminamos enamorándonos – sonrió al recordarlo – trabajábamos juntas en algo arriesgado, en cierta medida peligroso, pero ella siempre me cuidó, de la misma forma que yo la cuidé a ella – sus hijos la veía atentamente – cuando me enteré que estaba embarazada de ustedes nosotras íbamos a casarnos – su voz amenazaba con quebrarse – pero yo la dejé – sus hijos la vieron sin entender – no le dije que estaba embarazada, simplemente terminé con ella y desaparecí – las primeras lágrimas empezaron a aparecer – ella no se enteró por mí que estaba embarazada, sé que les dije que estaba de viaje en un lugar lejos – se sentía muy mal por haberle mentido a sus hijos – y jamás me voy a perdonar por haberles mentido, jamás – negó con la cabeza – pero no mentí cuando les dije que ella los ama.
- ¿cómo sabes qué nos ama? – preguntó Michelle.
- porque lo sé – dijo su madre – lo siento aquí – señaló su corazón – espero que algún día me perdonen.
- nosotros no te odiamos – volvió a decir Devon – eres nuestra madre y te amamos.
- además nos enseñaste que todos cometemos errores – le recordó Michelle sonriendo.
- ¿nuestra madre está aquí? – se animó a preguntar Devon.
- sí – contestó Rachel asintiendo con la cabeza, los gemelos se vieron durante unos segundos.
- ¿es Lizzie? – preguntó Michelle.
- ¿cómo lo supieron? – preguntó a su vez Rachel.
- porque nos parecemos – contestó la niña encogiéndose de hombros.
- además cuando abrazamos a la señora Meryl ella se emocionó – añadió Devon - ¿podemos decirle a Lizzie que sabemos que es nuestra madre? – preguntó sonriendo.
- primero debo hablar con ella – dijo Rachel a sus hijos, sonriendo por su emoción – así que por el momento guarden el secreto – pidió mirando especialmente a su hija.
- eso quiere decir que Madison y Mason son nuestros hermanos mayores – dijo con felicidad Michelle.
- tenemos hermanos mayores y son gemelos – su hermano se contagió de su emoción, Rachel rió al verlos tan felices, los gemelos se abalanzaron encima suyo tirándola sobre de la cama.
- te amamos mami – dijeron al mismo tiempo – gracias por decirnos todo – Rachel los abrazó con fuerza.
- mis hijos – dijo con cariño, besando ambas cabezas.
- mi mami – dijeron ellos besando las mejillas de su madre.
