Disclaimer: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de RIB y Fox. Los personajes de Pitch Perfect tampoco me pertenecen son creación de Universal Pictures. Solo la historia y los personajes originales son de mi creación.

CAPITULO V

Un nuevo día en S.A.D.I.E, desde temprano el equipo de Artie trabajaba casi sin descanso, buscando todo lo posible sobre el equipo de Theon, no querían dejar ningún cabo suelto, necesitaban estar un paso adelante.

Lizzie entraba en la sala cargando una bandeja con el desayuno para los cuatro hackers, se notaba que estaban cansados, pero se turnaban para descansar.

- buenos días – saludó la castaña sonriendo – café para Artie, con donas – dijo sonriendo.

- muchas gracias Lizzie – agradeció el joven.

- de nada, para Tina un té de frutos rojos y pancakes – la chica sonrió – cortesía de Mike – le guiño un ojo.

- gracias – dijo mientras olía el té – se nos pasa el tiempo aquí, ni nos acordamos de comer – Lizzie asintió con comprensión, luego se dirigió hacia sus hijos.

- buenos días mamá – saludó Madison con un beso en la mejilla.

- buenos días ma – dijo Mason repitiendo los pasos de su hermana.

- buenos días weird twins – dijo con cariño Lizzie – les traje el desayuno, café con leche para ambos, jugo de naranja y wafles – los gemelos se relamieron los labios, no fue hasta ver toda esa comida que se dieron cuenta cuan hambrientos estaban – coman tranquilos – les dio un beso a cada uno y salió rumbo a la cocina, ya tenía hambre. Cuando entró se encontró a Rachel y los gemelos preparando el desayuno – buenos días familia Berry – saludó sonriendo mientras buscaba sus cereales favoritos, los gemelos la veían con un brillo especial en los ojos, pero Rachel intentaba disimular.

- buenos días Lizzie – la saludó Michelle - ¿qué buscas? – preguntó con curiosidad, sobre todo al ver la mitad del cuerpo de la agente dentro de la alacena.

- busco mis cereales favoritos – respondió mirando alrededor.

- oh ¿por casualidad son unos de chocolate? – preguntó Devon, la castaña asintió – vi a Santana con la caja.

- se llevó mis cereales – dijo con fingida molestia - ¿ahora qué voy a desayunar? – dijo con total dramatismo, dejándose caer sobre la mesada de la cocina, los niños rieron, Rachel sonrió de lado todavía ocupada haciendo pancakes con arándano.

- ¿quieres desayunar con nosotros? – propuso Rachel tras recibir una mirada suplicante por parte de sus hijos, Lizzie la vio buscando alguna explicación con la mirada.

- claro – dijo después de unos minutos – no puedo negarme a los pancakes de Rachel Berry – añadió con una sonrisa.

- de acuerdo, ustedes lleven los pancakes mientras yo preparo los cafés y chocolatadas – indicó Rachel casi sin mirar a Lizzie.

- bien – dijo ella sin entender el nerviosismo de la morena – vamos – les dijo a los gemelos, con la bandeja en la mano siguió los pasos de sus hijos hasta la habitación de ellos, cuando estuvieron adentro y se sentaron en la mesa Lizzie se sintió muy nerviosa, era la primera vez que estaba a solas con sus hijos, se moría de ganas por comportarse como su madre, pero debía controlarse, pero nada evitaba que pudiera ser como una tía increíble, sonrió para sus adentros - ¿les gusta estar aquí? – les preguntó a ambos.

- es como un increíble hotel en donde nos dan clases como en una escuela – dijo sonriendo Michelle – me gusta mucho la sala de entretenimiento pero ahora que los gemelos Mason y Madison están ocupados no me pueden enseñar a tocar el piano, y me gustaba pasar tiempo con ellos – hablaba con tanta rapidez que Lizzie no pudo más que sonreír, el parecido que tenía con Rachel era increíble, en cambio Devon estaba observando a su madre, captando cada rasgo que le llamara la atención. Lizzie como buen agente que es notó la mirada inquisitiva que le dedicaba su hijo, le causaba gracia porque no disimulaba nada – a Devon también le gusta estar aquí, ¿cierto Dev? – preguntó a su hermano, logrando sacarlo de sus pensamientos.

- sí, me gusta haber conocido a tanta gente – dijo el niño – son todos muy amables… son como una familia.

- es lo que somos – confirmó Lizzie – todos somos una gran familia algo extraña y muy diferente – sonrió a ambos, en ese momento llegó Rachel cargando una bandeja con cuatro tazas humeantes.

- ¿de qué me perdí? – preguntó Rachel mientras repartía las tazas.

- Michelle me contaba lo mucho que le gusta estar aquí mientras Devon me miraba intensamente – el niño se sonrojó bajando la mirada – hey Devon – lo llamó Lizzie – no tiene nada de malo lo que hiciste – le dijo sonriendo – yo solía hacerlo todo el tiempo.

- ¿solías? – preguntó Rachel alzando una ceja.

- bueno, lo sigo haciendo pero nadie se da cuenta – se defendió.

- salvo tu madre, Beca, Will y yo – dijo Rachel sonriendo con orgullo.

- ¿cómo se conocieron? – le preguntó Devon a Lizzie.

- bueno, mis padres trabajaban con los de tu mami – empezó a contar Lizzie mientras desayunaban – un día, cuando teníamos nueve años ellos fueron a la que era mi casa en ese entonces, yo estaba con mis hermanos jugando en nuestro patio cuando apareció una morenita enana, junto a un niño de pacíficos ojos celestes, ambos sonrientes – rió al recibir un golpe por parte de Rachel, aunque estaba sonriendo – recuerdo que al principio no me caía bien – admitió sorprendiendo a los gemelos, ellos creían que sus madres se habían enamorado nada más verse – era muy intensa, hablaba tan rápido que me costaba seguirle el paso, pero a mi hermano Blaine le cayó muy bien, al igual que a mi hermana Beca le cayó muy bien su tío Jonathan – los gemelos sonrieron, estaban muy atentos a la historia – yo estaba celosa, porque antes que apareciera Rachel yo era la que jugaba y pasaba tiempo con Blaine, sentía que me estaba robando a mi hermano – hizo un mohín al recordar la anécdota.

- ¿y cuando se hicieron amigas? – preguntó Michelle.

- bueno, pasábamos mucho tiempo juntos – siguió contando – de a poco me empezaba a caer bien – dijo sonriendo – pero no lo demostraba, tenía que ser una bad-ass – los gemelos sonrieron – hasta que un día, yo estaba trepando un árbol, muy concentrada, tenía que buscar una cometa que se había quedado entre las ramas, pero por un mal movimiento terminé en el piso – hizo una mueca al recordar aquello – esa fue la primera vez que me rompí un hueso, pero lo importante era que había logrado bajar el cometa.

- ¿de quién era? – preguntó Devon.

- era mío – contestó Rachel recordando ese día como si no hubiese pasado el tiempo – cuando vimos que Lizzie se había caído corrimos a socorrerla – retomó ella la historia, ganándose la atención de los tres – recuerdo haberme acercado a ella corriendo, me arrodillé a su lado y me fijé que no tuviera heridas, pero vi su brazo doblado, roto – sus hijos hicieron una mueca – pero a ella no le importaba eso, sino que me miró sonriendo y me entregó mi cometa – sonrió mirando a Lizzie.

- cuando volví del hospital Rachel y Blaine pasaban todo el tiempo conmigo, jugando a cosas aburridas porque no podía moverme mucho – siguió Lizzie – a partir de ese momento nos volvimos inseparables, nuestros padres decidieron mandarnos a la misma escuela, estudiamos juntos hasta terminada la universidad – contó sonriendo – en ese transcurso de años conocimos a todos los que conocieron aquí.

- wow – dijo Michelle encantada con la historia.

- ¿y tu hermana Beca tiene la misma edad que mi tío Jon? – cuestionó Devon.

- así es, ambos tienen 33 años – respondió Lizzie sonriendo. Los niños iban a seguir preguntando pero justo en ese momento tocaron la puerta, Rachel fue a abrir dejando pasar a una tímida Valerie.

- hola – saludó sonriendo - ¿pueden salir a jugar los gemelos? – preguntó con educación.

- claro – dijo Rachel mirando a sus hijos,

- nos vemos luego Lizzie – dijo Michelle abrazando con fuerza a la castaña, ella se sorprendió pero aceptó con gusto el abrazo.

- gracias por la historia – agradeció Devon abrazando a su madre, luego ambos se vieron a los ojos con la misma mirada observadora, Lizzie le picó las costillas provocando que el niño riera.

- nos vemos tía Lizzie, y tía Rachie – dijo Valerie saludando con la mano, la niña podría ser una copia externa de Santana, pero de personalidad era exacto como Brittany.

- gracias por el desayuno Rach – dijo Lizzie poniéndose de pie – voy a dejar todo esto en la cocina.

- espera – le pidió la morena – me… me preguntaba si podríamos hablar – dijo algo nerviosa, Lizzie estaba de igual forma, ya que solo asintió. Ambas se sentaron en el piso, con las espaldas chocando en el borde de la cama – esto es muy difícil para mí – dijo Rachel – sé que vas a terminar odiándome y no te culparía por hacerlo, yo misma me odio por haberte privado de la vida de tus hijos.

- hey Rachel respira – pidió Lizzie cortando la verborrea de la morena, ella inhalo y exhalo para poder regular su respiración – yo no te odio – dijo mirándola a los ojos – si hiciste lo que hiciste fue por algún motivo – sonrió de lado – no te culpo, no soy material de madre – bajó la mirada.

- Lizzie no – Rachel levantó la barbilla de la castaña, notando la ausencia de brillo en sus ojos – tú eres una excelente madre, me bastó con verte solo dos días con Mason y Madison para darme cuenta – le sonrió con cariño – no me fui porque creyera que no ibas a ser buena madre.

- ¿entonces por qué lo hiciste? – le preguntó sin entender.

- porque tenía miedo – admitió retomando su posición anterior, subiendo las piernas para apoyarse en sus rodillas – temía que nuestros hijos tuvieran la misma infancia que nosotras – suspiró con nostalgia – sé que mis padres nos amaron mucho, más que a nadie, eso lo sé, pero siempre tuve el anhelo de estar más tiempo con ellos, no fue hasta ese accidente que les costó la vida a ellos y a tu padre que tuve una figura materna constante en mi vida – Lizzie le prestaba atención, no quería interrumpirla – Meryl fue para mí y Jon como una segunda madre, se ocupó de todos nosotros, y con el tiempo, nosotros quisimos seguir sus pasos porque no conocíamos otra vida, de niños ya jugamos a ser espías, amábamos las historias de nuestros padres, incluso llegamos a tener la idea de vengar a nuestros padres.

- de no ser por mi madre lo hubiéramos hecho – dijo Lizzie imitando la posición de Rachel – nos llevó tiempo entender que eso no era lo correcto.

- sí – coincidió Rachel – sabes que yo amaba nuestro trabajo, sobre todo porque de esa forma me aseguraba que estuvieras bien – la miró a los ojos recordando las misiones que llevaron a cabo juntas – siempre nos asegurábamos de estar a salvo, solíamos decir que volvíamos juntas o no volvíamos – ambas sonrieron – cuando me enteré del embarazo me puse muy feliz, porque sabía que seríamos una hermosa familia, pero luego el recuerdo de nuestra infancia me pegó, pensé en qué pasaría si nuestro hijos tuvieran la misma desgracia de perder a su padres en una misión – sus ojos se llenaron de lágrimas – pensé en lo doloroso que sería para ellos crecer solos, con escasos recuerdos de su familia, creciendo con el deseo de ser como ellos, generando así un círculo.

- una vez te dije que era capaz de dejar todo para estar contigo – dijo Lizzie.

- lo sé, pero cuan injusto y egoísta es eso Liz – dijo negando Rachel – tu amas tu trabajo, y sé que me amabas más a mí, pero en ese momento solo podía pensar en que si algo les pasaba a algunos de tus hermanos o a alguien de tu familia hubieras salido corriendo a ayudarlos – Lizzie bajó la mirada – porque así de grandiosa eres, tu familia es lo más importante para ti, y yo no podía soportar la idea de alejarte de todo solo para tener una vida tranquila, no podía hacerme a la idea de perderte – las primeras lágrimas bajaban por las mejillas de la morena – sé que cometí un error, y no me perdono por eso, pero solo podía pensar en el futuro que quería darles a mis hijos… lo siento tanto – finalmente rompió en llanto, Lizzie la atrajo hacia sus brazos, la morena se aferró al pecho de la castaña, sintiéndose a salvo en esos brazos que tantas veces la contuvieron.

- entiendo lo que hiciste Rach – dijo Lizzie – pero debes entender que mi trabajo me permite asegurar el futuro de mis hijos – ninguna rompió el abrazo – sé que es peligroso y que quizá algún día podría no volver, pero desde que tengo a los gemelos solo tomo las misiones más cortas, la última misión peligrosa fue cuando los encontré – se separaron y Lizzie limpió las lágrimas de Rachel con sus pulgares – cuando los veo a ellos me doy cuenta que no puedo arriesgarme tanto, porque eso significaría dejarlos solos, y ya estuvieron solos por casi ocho años, solo se tenían el uno al otro – le acarició el rostro, Rachel cerró los ojos ante el contacto, se le erizó la piel, tal y como sucedía ocho años atrás – nunca te perdí el rastro sabes – dijo sonriendo con los labios cerrados – no te busqué como me pediste, pero me mantuve en las sombras, asegurándome que tanto tu como los gemelos estuvieran bien, me hubiera gustado estar contigo desde el principio, durante tu embarazo, durante su nacimiento, sus primeros pasos y primeras palabras – sus ojos se aguaban, signo de las lágrimas que amenazan con salir – sé que eso ya es pasado pero de verdad me gustaría estar en su presente y futuro – pidió – si no quieres que sea su madre me conformo con ser su tía o lo que tú quieras.

- ellos ya saben que eres su madre – dejó caer Rachel sorprendiendo a la castaña – y no esperan ningún tipo de explicación, solo quieren conocerte… y que seas su madre.

- ¿en serio? – preguntó con algunas lágrimas cayendo por sus mejillas.

- se mueren de ganas de llamarte mamá – dijo ella igual de emocionada – están muy felices de saber que eres su madre, además están muy emocionados por tener hermanos mayores – aquello llenó de felicidad a Lizzie, que no pudo hacer más que abrazar con fuerza a Rachel, ella le correspondió, realmente lo necesitaba.

- gracias Rach prometo que seré una excelente madre – se separaron y Rachel borró con sus pulgares las lágrimas que había en las mejillas de la castaña, estuvo por unos minutos acariciando las mejillas de la agente – sí, uso humectante – bromeó Lizzie para aligerar el asunto, Rachel la vio alzando una ceja, pronto rompieron en carcajadas.

- vamos – dijo Rachel poniéndose de pie tendiendo una mano para que Lizzie la agarrara – vamos a presentarte oficialmente a tus hijos – los ojos de Lizzie se iluminaron de felicidad, con ayuda de la morena se puso de pie. Caminaron en un cómodo silencio hasta el patio, en donde los niños jugaban de diferentes formas, ellas se acercaron a sus hijos quienes jugaban con Valerie y Brittany, Santana las observaba desde cierta distancia en compañía de Quinn y Kitty, las tres observando jugar a sus hijos, tomando un descanso antes de unirse a ellos.

- Devon, Michelle vengan – los llamó Rachel, los niños se acercaron corriendo – quiero presentarles oficialmente a alguien – dijo emocionada – ella es Elizabeth Michelle Anderson, su madre – dijo sonriendo, todos estaban mirando la escena con la boca abierta, Lizzie se arrodilló para estar a la altura de sus hijos.

- hola niños – dijo con las lágrimas a punto de salir – lamento haber estado ausente tanto tiempo, pero les prometo que desde ahora en más no me voy a alejar de ustedes – los gemelos hicieron idénticos mohines con sus labios, con lágrimas cayendo por sus mejillas, pero no dudaron en fundirse en un fuerte abrazo con su madre, ella los abrazó con fuerza.

- mamá – dijeron ambos emocionados – no nos importa que no hayas estado – dijo Michelle agarrando las mejillas de Lizzie.

- nosotros sentíamos que estabas y sentíamos que alguien más nos cuidaba – añadió Devon acariciando una mejilla de su madre – y te amamos sin importar lo que haya pasado – Michelle asintió de acuerdo, Lizzie rió y los abrazó.

- yo también los amo – dijo ella sonriendo con alegría, a unos pasos Rachel sonreía con los ojos acuosos con una mano en el pecho, le llenaba de alegría ver a sus hijos tan felices, Beca, Meryl, y Blaine se acercaron a Lizzie – miren, ahí está su tía Beca, el tío Blaine y la abuela Meryl – los tres se pusieron a la altura de los gemelos, ellos abrazaron con fuerza a Meryl.

- sabíamos que eras nuestra abuela – dijo Michelle.

- tenías de separador una foto nuestra cuando fuimos a hablar contigo – dijo Devon sorprendiendo a Meryl quien no puedo hacer otra cosa que reír, estaba muy feliz.

- ahora voy a poder contarles historias de sus madres – dijo sonriendo, los gemelos se acercaron a sus tíos y los abrazaron a ambos, ellos estaban muy emocionados, como la mayoría, Kurt se acercó de la mano con Luke y Tracy.

- miren niños, ellos son sus primos hermanos Devon y Michelle – dijo a sus hijos, los niños estaban algo confusos.

- ¿cómo Em? – preguntó Luke.

- ¿cómo Maddie y Mase? – preguntó a su vez Tracy, su padre asintió, los niños observaron durante unos segundos a los gemelos antes de abrazarlos con cariño, ellos correspondieron sonriendo con alegría, pero a Lizzie le faltaba algo, buscó con la mirada hasta que divisó a sus hijos mayores en un rincón, les dedicó una mirada y luego se dirigió a los otros gemelos.

- ¿por qué no van a abrazar a sus hermanos mayores que están algo tímidos? – Les preguntó Lizzie – ellos creen que ustedes no los van a aceptar como hermanos.

- pero si ya los queremos – dijo con énfasis Michelle, tomó la mano de su hermano y corrieron hacia Mason y Madison, que estaban uno al lado del otro. Los gemelos más pequeños corrieron y se abalanzaron sobre los mayores, abrazándolos con cariño.

- nosotros queremos que sean nuestros hermanos mayores – les dijo Devon.

- ¿ustedes no quieren? – preguntó Michelle, los otros hermanos se vieron sorprendidos, no esperaban algo así, pero una sonrisa se apoderó de sus rostros, levantaron en el aire uno a cada uno y lo apretujaron contra su cuerpo, riendo los cuatro.

- si queremos – dijeron al mismo tiempo Mason y Madison – pero pensamos que ustedes no iban a querer – agregó Mason.

- siempre quisimos hermanos mayores – dijo Devon.

- menores también – añadió Michele – y ustedes son gemelos, eso es mucho mejor porque nos pueden enseñar muchas cosas, y con un chico y una chica, estamos destinados – dijo hablando con rapidez.

- prometemos ser los mejores hermanos mayores del mundo – dijeron seriamente.

- no vamos a dejar que nada les pase – dijo Mason.

- los vamos a cuidar y amar con todo lo que somos – añadió Madison, Devon y Michelle besaron las mejillas de sus nuevos hermanos y los abrazaron formando un abrazo grupal.

- que tierno – dijo Lizzie sonriendo con alegría, escuchó unos sollozos que le resultaron conocidos – San, ¿estás llorando? – preguntó a su amiga que intentaba ocultar su rostro.

- es que fue una escena muy tierna – dijo hipando – por fin tienes a tus hijos reunidos, ya puedes formar una alianza de gemelos.

- podemos tener un club – dijo Lizzie mirando a Blaine.

- eso sería fantástico – dijo el moreno abrazando a su gemela – por fin puedo verte feliz hermana, aunque voy a estar mucho más feliz cuando consigas otra cosa – su gemela lo vio sin entender, él apuntó con la cabeza hacia Rachel que hablaba con el grupo de gemelos.

- oh – dijo Lizzie – bueno puede que piense en algo – sonrió con picardía, su hermano la imitó, imaginando lo que tenía en mente.

- cuando veo esas sonrisas nada bueno puede pasar – dijo Beca mirando a ambos con los ojos entrecerrados.

- ven y abrázanos hermana – pidió Lizzie – cuando Emily y Jon vuelvan vamos a estar todos – los tres se fundieron en un abrazo grupal.

Mientras tanto, Rachel hablaba con los gemelos Mason y Madison.

- quiero que sepan que ustedes son los hermanos mayores de mis hijos – dijo mirando a ambos, los gemelos menores se habían ido a hablar con Meryl – y para mí eso significa que forman parte de mi familia desde este momento, por lo que a mí respecta los voy a cuidar como cuido a mis hijos, porque son muy importantes para Lizzie, seguro nos vamos a ver muy seguido, así que si me dejan conocerlos puede que lleguemos a querernos – le dedicó una radiante sonrisa.

- ahora veo de dónde sacó Michelle la capacidad de hablar sin respirar – dijo Mason.

- lo que mi hermano quiere decir es que agradecemos tus palabras Rachel – corrigió Madison – para nuestra madre eres importante, sabemos que no dejó de amarte – susurró, su hermano asintió.

- estamos seguros que vamos a ser una gran familia – dijeron ambos sonriendo, Rachel se acercó y los abrazó.

- ahora debemos hablar con nuestra abuela – dijo Mason mirando a su hermana – teníamos que hacerlo lo antes posible.

- pero con todo este emotivo momento se nos pasó – dijo Madison con preocupación, Rachel los vio sin entender. Los vio alejarse directo hacia Meryl.

- ¿qué sucede? – preguntó Lizzie viendo a sus hijos mayores hablar con su madre.

- parece que ya tiene información – opinó Rachel.