¡Hola a todos!
Milagrosamente este capítulo no demoró mucho, pero aun tengo mis dudas sobre este ya que hay algunas cosas que no me convencen del todo, ya que son temas que no suelo tratar en mis fics así que ni idea si lo hice bien ;v;
Espero que les guste y estoy atenta a cualquier crítica uvu
Capítulo 9
El otoño estaba en sus inicios en South Park aunque no se notara mucho, ya que siempre había nieve en el pueblo, pero para los estudiantes que habían disfrutado sus largos meses de vacaciones, solo podía significar el regreso a clases.
A algunos les costó acostumbrarse las primeras semanas, debido a las bajas temperaturas y a su desorganizado reloj biológico, pero las cosas no tardaron en volver a la normalidad. Kenny y Kyle seguían siendo los mejores amigos, Stan ya no estaba tan alejado del grupo, Cartman seguía pensando planes para poder graduarse más rápido y Butters, bueno, seguía siendo Butters.
Kenny había aceptado los consejos de Kyle y comenzó a estudiar más duro para poder conseguir una beca, así que sus «citas» con otras mujeres disminuyó considerablemente. En parte, esto ponía feliz a Kyle, pero no era suficiente, realmente deseaba que al menos sentara cabeza; o tal vez no, sus sentimientos no lo dejaban aceptar tan fácilmente cualquier interés amoroso en la vida del McCormick.
Habían establecido una especie de horario cuando el rubio no tenía que trabajar: Mientras Kyle entrenaba con el equipo de baloncesto, Kenny estudiaría por su cuenta en la biblioteca, y luego estudiarían un rato en la casa de Kyle para aclarar dudas. Al principio el judío estaba preocupado de que esta rutina lo cansara, pero el único inconveniente para Kenny era no poder tener sexo tan de seguido, así que el pelirrojo prefirió no ser tan suave con él; seguía siendo un maldito pervertido.
Al mismo tiempo, sentía que algo raro estaba pasando con Cartman, lo veía comportarse de una manera muy sospechosa, especialmente cuando estaban junto al rubio. Parecía que tenía algo entre manos y eso no le gustaba para nada. Tenía que ser precavido cerca de él.
Nada podía salir mal, era como si por fin su época de tranquilidad llegara para demostrarle que las cosas no podían ser tan desastrosas mientras ocultara sus sentimientos. Pero claro, pronto se daría cuenta que esa tranquilidad era antes de la tormenta.
—Kyle, lo siento —dijo Kenny con la expresión más triste que había visto en estos últimos años.
—¿P-por qué? —preguntó nervioso de la posible respuesta, cualquier cosa podría decir, tal vez se enteró de sus sentimientos o algo grave pasó con su familia. Su corazón latía con fuerza presa de esa ansiedad que aumentaba conforme el silencio seguía.
—Al parecer seré padre...
Y el mundo se detuvo para él.
Kyle en ese momento quiso maldecir todo: a la chica por no cuidarse, a Kenny por su alto libido y no usar un maldito condón, al destino que parecía joder aún más su vida como si quisiera hacer de esta una mala novela dramática, y una parte se culpaba a sí mismo, ya que posiblemente él pudo haber hecho algo para controlar a su mejor amigo...
—Usamos protección. ¡Te lo juro! —su mirada azulina reflejaba desesperación.
—De acuerdo, te creo, Ken —soltó un suspiro poniendo ambas manos sobre los hombros del contrario. No debía perder el control de sus emociones, aunque quisiera llorar como nenita porque el amor de su vida embarazó a una cualquiera, Kenny estaba en una peor situación, a duras penas ganaba lo suficiente para cuidar a su familia y ayudarle a Karen con su futuro.
—Oh mierda, mis padres me van a matar —puso una mano en su frente—. Hasta mi padre es capaz de echarme, y no, no puedo permitir eso, no puedo dejar a Karen sola pero tampoco tengo donde ir y... —estaba teniendo un ataque de pánico en ese momento.
Kyle no tenía mucha experiencia tratando con estos asuntos, pero debía evitar que siguiera divagando antes de que cometiera decisiones aún más estúpidas. Así que hizo que Kenny se concentrara en él, puso sus dos manos en sus mejillas para llamar su atención.
—Mira, no te adelantes a los hechos ¿estás totalmente seguro de qué es un embarazo? ¿Ya hicieron la prueba? —preguntó Kyle.
—No, dijo que prefería esperar unos días antes de hacerla.
—Bien, entonces no te precipites tanto, tal vez sea una falsa alarma. Ya sabes, las hormonas funcionan de manera rara.
—Pero ¿qué tal si realmente lo jodí esta vez?
—Tienes que afrontarlo y hacerte responsable, aunque sea difícil...
—No quiero que mi posible hijo viva toda su infancia con hambre —murmuró él—. Quiero romper el ciclo de los McCormick ¿sabes? No seré mejor que mis padres si le doy la misma vida a ese niño.
—Mira, la diferencia entre tú y tus padres es que al menos tú estás preocupado por esas cosas y haces algo por ellas —tomó un poco de aire y su mirada se puso más seria—. Kenny, eres el chico más trabajador que he conocido, nadie se esfuerza tanto como tú en esta ciudad. Así que, se paciente, y no le digas nada a tus padres hasta que estés seguro ¿de acuerdo?
—S-sí, de acuerdo —Kyle lo soltó y el otro soltó un suspiro—. Realmente lo siento...
—Deja de disculparte.
—No, en serio, me has ayudado tanto con el tema de mi futuro que siento que te he hecho perder el tiempo.
—No me has hecho perder el tiempo —frunció el ceño.
—Dudo que con un hijo pueda estudiar.
—Nunca hay nada imposible, Ken. Tal vez ahora no puedas, pero conozco personas de 30 años que apenas están entrando a la universidad o incluso, finalizando su secundaria.
—Genial —resopló apartando la mirada.
—No diré nada sobre ese pesimismo, pero si sigues así, te golpearé.
—Eres malo, Kyle —ambos se quedaron en silencio un momento—. ¿Puedo quedarme hoy? Realmente no tengo ganas de volver a casa.
—Claro, espera te consigo algún pijama.
—O puedo dormir desnudo —como respuesta, recibió una almohada en la cara.
Esa noche, Kyle intentó distraerlo con algunos juegos y películas, sabía que indagar más en el tema no ayudaría a ninguno de los dos. En serio, estaba haciendo un gran trabajo no perdiendo la maldita paciencia y llorar por ver sus oportunidades cada vez más lejanas. Debía darse un premio, en serio.
—¿Sabes? Ya estoy notando que es lo peor en la familia McCormick —comentó Kenny mirando el techo. La noche estaba en su apogeo, todo estaba completamente silencioso, hasta el mínimo susurro parecía similar a un grito durante esas horas, pero Kenny tenía mucho en mente y quería discutirlo en ese momento.
Kyle hizo un sonido afirmando que lo estaba escuchando.
—Las adicciones son la ruina de esta familia. Solo mira a mis padres, si no fuera por el alcohol y las drogas serían más decentes. Kevin parece ir por ese camino. Karen al parecer es la única que se salva, a menos que me esté ocultando su obsesión —soltó un pesado suspiro—. Y lo mío es el sexo, siempre me ha gustado desde niño, aun si podía darme sífilis.
—¿Qué? —pero Kenny no respondió y prosiguió.
—Pensé que era mejor eso a estar metido en el alcohol, pero creo que tiene los mismos riesgos e incluso es peor —soltó una risa algo irónico—. Tal vez esta es una forma cruel de demostrarme que nunca debí tener una vida alocada teniendo en cuenta mi suerte.
—No creo que debas lamentar lo que hiciste —comenzó a decir Kyle—. De acuerdo, si estuvo algo mal, pero no puedes cambiar el pasado, y, aun así, ¿acaso no tienes derecho a disfrutar un poco? —no podía creer que estuviera apoyando de cierta manera la vida de sexo de Kenny—. Creo que más de uno de los chicos quisiera ser cómo tú. Pero bueno, no es que sea el estilo de vida más sano —se tomó unos momentos para seleccionar mejor sus palabras, sentía que solo decía lo primero que se le pasara por la cabeza—. En fin, no debe ser un pecado disfrutar un poco de las cosas, claro, a menos que esto pueda afectar a otras personas, pero por eso debes tener cuidado —aunque realmente no sabía si el hecho de que lastimara sus sentimientos contara—. Aunque yo sea quien más te lo reprocha, no es ningún pecado que hayas decidido tener ese…. "pasatiempo". Además, eres sorprendentemente sincero con las chicas, la mayoría de mujeriegos usan engaños, pero tú siempre eres directo. Creo que en parte por eso le gustas a muchas chicas que sólo quieren algo pasajero. Aunque eso no significa que siga siendo sano y debas seguir así por mucho tiempo...
Kenny lo miró impresionado unos momentos. Ni él podía creer lo que acababa de decir, pero era cierto, nunca estaba mal tener diversión y mientras Kenny tuviera todos los cuidados podría seguir con esa vida, claro, solo si aquella chica no quedaba embarazada. Realmente esperaba que así fuera, que esto solo fuera una pequeña broma del destino para enseñarle que tenía que ser más cuidadoso.
Aquella noche, ninguno de los dos pudo dormir tranquilo.
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—Oh no, no me vengas con esa mirada de "Stan, tengo un nuevo problema con Kenny" —dijo Stan Marsh al verlo recibirlo en su casa.
—Me gusta saber que siempre estarás ahí para apoyarme —entró a la casa sin ningún permiso y se sentó en el sofá soltando un pesado suspiro.
—De acuerdo, comienza a quejarte —se sentó a su lado con una expresión indiferente. Realmente no sabía si lo hacía solo por molestarlo o si realmente le estaba molestando el hecho de que hablara tanto de Kenny.
—El muy maldito será padre y ahora no sabe qué hacer...
—¿En serio? —sus ojos se abrieron con sorpresa.
—Sí, aunque no es seguro, pero ¿qué tal si es cierto? —soltó un gruñido de aburrimiento.
—Vaya, lo siento por ambos. ¿Cómo lo estás llevando?
—Pues estoy jugando el papel de mejor amigo, así que lo estoy apoyando.
—Si que eres masoquista...
—¿Por qué lo dices? No puedo darle la espalda ahora.
—Lo sé, pero si fuera tú, no sé cómo haría para demostrar tanto apoyo aun estando destrozado por dentro. Es decir, ya con esto es posible que nunca tengas oportunidad...
—Gracias, Stan.
—Oh, lo siento.
—Bueno, intentaré no involucrarme mucho, ni siquiera sé el nombre de la chica. Pero, no me gustaría dejarlo solo, su situación no es la mejor.
—Ser padre tan joven no es lo mejor...
—Tampoco quiero que se case con esa chica solo para darle un hogar a un niño —murmuró—. Así es como mis padres se casaron, y su relación no es un ejemplo a seguir.
—Los míos tampoco —Stan soltó un suspiro algo pensativo, y luego agregó: —, creo que mis padres van a pasar por otra separación.
—¡¿De nuevo?!
—Sí, es una mierda, ya que hay muchas peleas, pero mi padre dice que Shelly y yo no nos veremos tan afectados porque somos grandes.
—En parte es cierto, aunque sigue siendo una mierda.
—Exacto, ya quiero irme de esta casa, adoro a mi madre, pero no quiero ver a tipos desconocidos aquí en tan poco tiempo.
Los dos comenzaron a hablar sobre los respectivos problemas que habían en sus casa. Kyle de la sobreprotección y presión que le imponía su madre, mientras que Stan solo se quejaba de que mayormente era culpa de Randy sobre esta nueva separación. Ninguno de los dos llegó con una solución al final, sus padres siempre habían sido unos idiotas, pero tenían que aprender a solucionar las cosas por su cuenta. A ellos solo les quedaba esperar para poder graduarse e irse lejos de los problemas un rato. Además, esa charla los había ayudado un poco a desahogarse de sus problemas diarios.
En parte era sorprendente cómo a medida que crecemos somos más conscientes de los problemas que están a nuestro alrededor y, que tanto nos puede afectar. De niño, uno puede olvidar las cosas muy fáciles al jugar con otros, pensando que los problemas se resolverían al llegar a casa. Pero cuando ya casi se era un adulto, ver una solución era difícil, y aunque eso se pudiera olvidar por unas horas, siempre regresaban e incluso de la peor forma. Era en esos momentos donde veías muchas oportunidades pero había poca libertad para hacer algo.
En parte, por eso Kyle agradecía que su familia no fuera tan problemática. Claro, a veces habían peleas, y a veces su madre podía parecer un poco loca, pero era algo soportable en cierta medida, no era cómo los continuos conflictos que Kenny tenía con sus padres por el dinero, el alcohol o incluso drogas. O como Stan, que tenía un padre muy problemático y estúpido; aunque también su padre fuera así a veces.
Pensándolo así, la adultez realmente apestaba, ya que era el momento donde cada decisión propia tenía un impacto en tu vida.
Lo más irónico, era que este era el momento en donde más de uno pensaba en escapar de esos problemas al ir a la universidad y tener un título. ¿Era la mejor opción? Realmente no lo sabía.
El día siguiente, Kenny estaba más callado de lo normal, aunque no muchos lo notaron, tal vez Butters y Stan, pero no comentaron nada al respecto.
Aunque sabía que le dolería saber a quién posiblemente dejó embarazada, no paraba de mirar con atención a cada chica que se acercaba o le coqueteaba a Kenny, sentía que se volvería loco al caer en cuenta con cuantas chicas se acostó su mejor amigo en los últimos años. Rayos, tal vez no debió darle su discurso de que estaba bien y en cambio regañarlo como era debido.
Pensó que la chica se mantendría en el anonimato por un largo tiempo, intentando no llamar la atención lo máximo posible para no crear rumores en la escuela que podrían llegar a los oídos de sus respectivos padres y arruinar lo poco que le quedaba de su vida escolar, pero este no fue el caso. A la salida de ese día, vio como una chica castaña de cabello corto se llevaba a Kenny. Si no se equivocaba era Beth Burnette, una típica chica americana interesada en la moda, maquillaje y sobre los chicos lindos de la escuela, quien además, era una de las mayores causantes de problemas debido a los rumores que difundía; en serio, siempre que había una noticia sobre algo, su nombre era mencionado. Tal vez esto era el karma jugándole una mala pasada, pero si el embarazo resultaba ser cierto, lamentaba la crianza de ese niño...
Nota mental: decirle a Kenny que tuviera un mejor gusto en mujeres.
Recordatorio: a él no le importa mientras tenga un par de tetas y una vagina.
O tal vez ella no era la embarazada, tal vez era una de las amigas de la chica que exigía que Kenny tomara responsabilidad por sus actos. Aunque lo dudaba, Beth primero hubiera esparcido el rumor antes de ayudar a una amiga, o eso le había demostrado las cosas que se comentaban de ella.
Soltó un suspiro viendo como los dos adolescentes se alejaba. No valía la pena ir a espiar, necesitaba prepararse mentalmente para seguir apoyando al chico que amaba. Maldecía el día en que se enamoró de Kenny, sólo le traía problemas.
Llegó a su casa y se acostó, decidió dormir un rato para luego hacer sus tareas con tranquilidad, claro, si Kenny no venía a darle una visita. Nuevamente suspiró ante las cosas que podría decirle al hablar con esa chica: «tal vez deba casarme con ella para tener una vida normal, quiero que seas el padrino». De acuerdo, tal vez no era lo mejor pensar en eso, realmente quería dormir, y no quería que una pesadilla de la posible boda de su mejor amigo le quitara el sueño.
Tiempo después, despertó, se estiró un poco y miró al techo, soltó un suspiro para luego voltearse en su cama. Gran fue su sorpresa al ver al rubio jugando como si nada en el suelo jugando con su Tablet como si fuera su propio cuarto.
—¡¿Kenny?!
—Oh, hola Kyle —lo saludó como si nada.
—¿Puedo preguntar qué haces en mi piso?
—Tu madre me dejo pasar, pero te veías tan lindo durmiendo que preferí esperar.
—Amigo, eso da miedo...
—Tampoco es que estuviera mirándote dormir —pero claro, lo que Kyle no sabía es que sí se quedó mirándolo un rato, pero solo para saber si debía hacerle una broma o no.
Kyle no dijo nada y se quedó observándolo esperando a que dijera algo nuevo, o que al menos bajara el estúpido aparato electrónico y saliera con algún comentario coqueto.
—¿Te gusta la vista? —y ahí estaba el comentario que esperaba.
—Tal vez —antes de que Kenny pudiera decir algo más, agregó: —, mi tableta se ve tan linda.
—No puedo creer que un objeto inanimado me venció.
—A todos, ¿no ves qué a duras penas una chica logra soltar el celular? Hasta mi hermano se ve absorbido por esas cosas.
—Sí, pero yo sé la manera en que pueden soltarlo —movió ambas cejas de forma insinuante.
—No digas nada más.
—Como ordenes —y nuevamente el silencio.
—¿Ninguna noticia? —preguntó el pelirrojo cansado de tanto misterio.
—Nop, la pobre está asustada de ir a la farmacia a comprar la prueba ya que el dueño es amigo de sus padres y no quiere problemas.
—¿Y no le puede pedir a sus amigas?
—Ya lo ha intentado, pero ellas son cobardes. Es gracioso como piensan que de repente todo mundo tiene sus ojos puestos en ellas cuando tratan temas delicados —su tono se tornó por unos momentos más serio.
—Cierto, la mayor parte del tiempo es la culpabilidad hablando —comentó él—. ¿Por qué no la compras tú?
—También sugerí eso, pero, y cito: «lanzaríamos más sospechas y no quiero que sepan que tuve algo contigo».
—Auch.
—Realmente solo le duele saber la inevitable verdad de que es zorra, o que no pudo resistirse a mi encanto, el cual hizo caer también a sus amigas.
—¿También te acostaste con sus amigas?
—Si, no es como si tuviera algo oficial con ella.
—Realmente lamento el estrés por el que pasara tu futura novia... —y aun así conociendo sus indecentes tendencias, seguía amándolo. Realmente era un caso perdido.
—Seguramente le ocultaría toda esta vida —soltó una leve risa.
—No me parece lo correcto, ocultar secretos siempre es malo en una relación —murmuró él.
—Si que eres inocente, Khal —se burló el rubio ganándose una mirada de odio por parte del otro.
Finalmente dejó la tableta de lado y lo miró a los ojos.
—Ella está pensando en hacerse un aborto si resulta embarazada —soltó de repente.
Kyle lo miró con sorpresa. El aborto en South Park no era algo muy raro, en serio, no podía creer la cantidad de fetos que salían del pequeño pueblo cada día, pero nunca había estado de acuerdo con eso, excepto en ciertos casos. De todas formas, algo en su consciencia siempre molestaba cada vez que pensaba en eso, había un debate interno entre la razón y la emoción y por eso no ahondaba en ese tema más de lo que debía, a no ser que quisiera volverse loco. No supo que decir, en ese momento la razón habló y dijo: «es la mejor opción, posiblemente ninguno de los dos tiene la forma de cuidar de buena forma a un niño», pero su lado emocional en cambio respondía: «sigue siendo una vida».
—¿Estás de acuerdo con eso? —preguntó titubeante.
—Realmente sí —soltó un suspiro—. Es lo mejor, pero sé que me sentiré culpable si ello llega a pasar —murmuró él. Se notaba que también tenía su propio dilema.
—Como te digo: es mejor no adelantarse a los hechos.
—Sólo es una opción que estoy considerando si es cierta.
Ambos se quedaron callados un par de minutos.
—Iré a comprar la maldita prueba de embarazo, estoy cansado de estar en una maldita duda sobre si seré padre o no —explotó de repente el rubio, cansándose de la tensión que estaba presente en esa conversación. Kyle mentiría si no admitiera que le asustó un poco vero así.
—¿No qué era una mala idea?
—Al carajo si es una mala idea, ya he cometido muchas como para que me importe ahora —por alguna razón se notaba bastante molesto.
—Kenny, no creo que sea lo mejor que salgas de esa forma. Necesitas calmarte —indicó el pelirrojo reincorporándose rápidamente preparándose mentalmente para cualquier cosa que viniera.
—Lo siento, no puedo calmarme. Es imposible. En serio, simplemente no puedo parar de pensar en los miles de insultos que me lanzarán mis padres, o la mirada de decepción de Karen... Oh mierda, Karen —masculló ocultando su rostro entre sus manos un segundo—. Ella estará decepcionada, lo sabré aun si no me lo dice. Lo peor de todo es que romperé las promesas que hice sobre sacarla de esta ciudad, ¿cómo podré hacerlo si tengo que encargarme de un hijo? —soltó una risa irónica—. Lo que más me enoja es que todas las viejas chismosas de este pueblo dirán «oh sí, me esperaba eso del hijo de los McCormick». ¡Joder! En serio me enoja.
A Kyle le dolió verlo así. De entre todas las personas, seguramente él era la persona más decepcionada de sí mismo. No sabía que decirle, un simple «estarás bien» no parecía adecuado para la situación, ya que lo haría parecer un maldito condescendiente. Nada parecía correcto, ni siquiera el silencio. Realmente Kenny la había cagado en grande y no quería que sus falsas palabras se lo recordaran.
—Lo siento, estoy involucrándote en un asunto que no es tuyo —el rubio se levantó dispuesto a irse.
—Soy tu amigo, es obvio que me veré involucrado quieras o no. Sabes que estaré ahí para apoyarte.
—Lo agradezco, en serio, pero, necesito tiempo a solas.
Por unos momentos se debatió sobre si dejarlo ir o no, pero al final se decidió por la primera. No tenía nada que decir y a veces realmente era necesaria la soledad para meditar mejor.
—No hagas nada drástico, ¿de acuerdo? —no supo si lo escuchó o no ya que cerró la puerta con fuerza.
Cuanto deseo no haberlo hecho, un mal presentimiento creció en su pecho a medida que el tiempo pasaba. No había recibido una llamada o un mensaje, a pesar de haberle pedido por medio de un texto que le avisara cuando llegara a casa. La ansiedad y preocupación en su pecho aumentaron cuando Stan lo llamó avisándole que encontraron a Kenny en un accidente de tráfico.
Sin decir nada más, salió de su casa rápidamente para ir al hospital, donde estaba esperándolo el Marsh, quien también mostraba un gesto de preocupación. Al parecer el accidente fue muy cerca de la casa del Stan, así que este tuvo la oportunidad de llegar a tiempo para irse en la ambulancia junto a él.
Su corazón se detuvo cuando el doctor salió de la cirugía y negó con la cabeza.
En su mente comenzó a maldecirse a sí mismo, e incluso soltó algunas lágrimas mientras era confortado por Stan. Sólo podía culparse de haberlo dejado ir. Sabía que era una mala idea, pero aun así lo dejó a su suerte. ¿Qué clase de mejor amigo era ese? Su muerte en parte era su culpa.
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Despertó a la mañana siguiente con la respiración agitada y con una gran presión en el pecho. Igualmente, la humedad en sus mejillas le indicaron que estuvo llorando.
Sin perder más tiempo, revisó su celular, sin ningún mensaje de Kenny. Nuevamente tenía un sueño vívido con respecto a su muerte, joder. Se sintió tan real que por unos momentos parecía que no fue un sueño. Marcó el número del rubio, rezando para que le contestara.
—¿Hola? —soltó un suspiro de alivio cuando esa voz sonó al otro lado—. ¿Kyle? ¿Estás bien?
—S-sí, lo siento.
—¿Seguro? Parece que estuviste llorando.
—Es la alergia —respondió de forma automática—. Solo me preguntaba si tenías mi libro de ciencias.
—¿Oh? ¿Acaso el nerd de Kyle Broflovski perdió su libro? —comentó con voz jocosa. En una situación normal eso lo hubiera molestado, pero ahora sentía un gran alivio.
—Jódete, solo tuve una mala noche. ¿Lo tienes o no?
—Creo que sí —escuchó como movía unos papeles— Si, justo aquí lo tengo. Gracias por acordarme.
—Te hubiera golpeado si lo perdías.
—Pero ese no fue el caso —soltó una risa—. Ky, ¿seguro qué estás bien? —su voz obtuvo cierto tono de preocupación.
—Sí, solo tuve un mal sueño y no quiero recordarlo.
—Espero que no haya sido otro donde moría, o comenzaré a pensar que intentas decirme algo.
—Ehm bueno, debo irme —colgó rápidamente antes de darle más respuestas, pero seguramente su mismo tono y forma de huir lo delató totalmente.
Al otro lado de la línea, la sonrisa de Kenny desapareció para dar paso a un gesto de preocupación.
—La próxima vez tendré que morir en un lugar alejado para dejar de traumar a Kyle —murmuró para sí mismo arreglando las cosas para ir a la escuela.
Las chicas a su alrededor comentaban a su alrededor como Kenny se mostraba más distante, comenzando a intuir que finalmente el chico más pobre de la escuela había sentado cabeza o había perdido el interés en el sexo; está última tenía cierta verdad, pero Kenny nunca se cansaría del sexo.
Kyle simplemente se dedicaba a ignorar esos rumores, al menos no se hablaba de ningún embarazo que él supiera, eso haría las cosas más problemáticas para su amigo.
Otra cosa que lo tenía bastante extrañado, era la actitud de Stan, de un momento a otro lo notaba más decaído de lo normal e intentaba estar lo más solo posible, claro, eso no le preocupaba, Stan siempre había necesitado sus momentos a solas, pero ahora parecía que realmente deseaba aislarse de todos ¡hasta estaba faltando más seguido a las clases!
Entonces, decidió ir a visitar a su amigo después de que faltara otra vez, ese comportamiento no podía seguir así, aunque tuviera buenas notas, podría perder el año por faltas. No solo podía enfocarse en Kenny, ahora que su antigua amistad con Stan estaba resurgiendo, no debía dejarlo de lado.
La señora Marsh lo saludó con una sonrisa algo forzada, y luego de una conversación trivial, le indicó que podía ir a ver a Stan, pero le aviso que estuvo toda la mañana encerrado.
—No sé qué pasa, últimamente no quiere salir —murmuró ella.
Kyle asintió y subió por las escaleras, conocía esa casa casi tan bien como la suya después de tantas tardes en su niñez en aquella morada.
—¿Stan? —tocó la puerta un par de veces, pero no hubo respuesta. Soltó un suspiro y decidió violar la privacidad de su amigo.
Se sorprendió al ver la habitación, estaba totalmente desorganizada y hecha un lío, ¿acaso recogía la basura si quiera? Lo peor de todo, es que había un fuerte olor a alcohol, ¿desde cuándo bebía tanto?
—¿Stan? —lo volvió a llamar acercándose a su cama, donde estaba su amigo envuelto en una manta así que no podía ver su rostro.
—No quiero salir, gracias —murmuró debajo de las sábanas.
—¿Me puedes decir qué está pasando?
—No pasa nada —contestó con simpleza.
—Si claro, ¿y por eso estás hecho un lío? —soltó un bufido.
—Lo sé, soy un caso perdido —contestó el otro.
—¿Estás borracho? —había un eje de indignación en su tono.
—¿Y qué?
—¡A penas son las 3 de la tarde! —exclamó el pelirrojo.
—Whoa, que rápido pasa el tiempo.
—Stan, ya me estás preocupando —tenía miedo de levantar la sábana y ver que se ocultaba ahí una imagen de Stan que nunca quería ver.
—Lo siento Kyle —murmuró—. Solo déjame solo ¿quieres?
El judío recordó ayer su "discusión" con Kenny y el sueño que vino después. Esta vez si confiaría en su instinto.
—No lo haré hasta que me digas que pasa —se sentó en el borde de la cama.
Para su sorpresa, Stan salió de su escondite, revelando un rostro levemente demacrado por las ojeras, era como si el sueño no se apoderó de él en los últimos días.
—No me pasa nada ¿no puedes entenderlo? Realmente te vuelves insoportable con tantas preguntas —espetó. Sí, definitivamente estaba borracho.
—Solo me preocupo por ti ¿de acuerdo?
—No lo haces, ahora lo único que pasa en tu mente es Kenny y solo Kenny.
—¡Por Dios! Ahora pareces una novia celosa.
—No estoy celoso, solo no finjas que te preocupas por mí solo porque comenzamos a hablar de nuevo. Los dos sabemos que sólo lo haces porqué sé tu secreto, nada más.
Se sintió dolido ante esas palabras, ¿realmente veía así su amistad? Bueno, sí, tal vez el hecho de que descubriera su secreto había ayudado un poco a que su amistad resurgiera, pero el cariño que sentía por él, era real.
—Stanley, me ofendes, en serio —masculló el pelirrojo enojado—. ¿Así es cómo me ves? ¿Alguien que sólo te busca para hablar de problemas amorosos? —el pelinegro asintió—. Mira, lo admito, te he buscado por eso en muchas veces, pero es porque confío en ti ¿sabes? Y tú me has ayudado mucho para que deje de pensar tanto en Kenny —soltó un suspiro.
Un silencio tenso se formó entre ambos. Stan apartó la mirada y Kyle estaba esperando otro insulto.
—Lo siento, simplemente siento que no estoy siendo yo mismo —nuevamente suspiró—. ¿Nunca has tenido esa necesidad de quedarte todo el día en cama y no hacer nada? —el judío asintió—. Así me siento yo en estos momentos, y no sé si sea por la presión de escoger mi futuro o por los problemas de esta familia o alguna otra razón, pero veo todo tan incierto que no me place hacer nada. Patético ¿no?
Kyle se quedó mirándolo intentando comprender aquellas palabras. Claro que él tenía esos días, pero solo eran temporales y sentía que para Stan estaban en un nuevo nivel. Podía notar cierta oscuridad combinada con tristeza en sus palabras. Se veía como una persona que perdió las esperanzas en todo.
Su parte más inmadura quería hacer un chiste sobre lo emo que se había vuelto, pero él ya no era un niño que ignoraba cuan pesados e importantes eran los pensamientos de los demás. Con el tiempo, y gracias a artículos se había enterado de miles de enfermedades mentales en las personas, las cuales eran las más peligrosas ya que no se podía notar tan fácilmente como un brazo roto o la sangre. No, estas enfermedades eran fantasmas que solo quienes lo padecían podían verlo. Por eso, sentía que era su deber como amigo no burlarse de él en esta situación, esta vez no estaba triste porque terminó con Wendy, no, ahora era algo más grave.
—¿No has intentado buscar ayuda? Ya sabes un terapeuta.
—No estoy loco, Kyle —comentó él—. Solo son estupideces mías, ya se me pasaran.
—¿Y si no? ¿Qué tal si es algo grave?
—Estoy seguro de que ya se me pasara, en serio, solo estoy siendo dramático.
El otro tuvo que diferir, pero no dijo nada más, no podía obligarlo a salir y buscar ayuda, así no funcionaban las cosas.
—¿Hay algo que pueda hacer por ti? —preguntó como gesto comprensivo—. Sii no quieres un terapeuta, entonces al menos deja que mi molesta presencia te acompañe —al menos esto logró sacarle una pequeña sonrisa al otro.
—No he comido nada, tengo algo de hambre —respondió.
Kyle regresó bastante pensativo a casa ese día. Sentía que sus problemas se volvían tan minúsculos a comparación del de sus amigos. Por un lado, tenía a Kenny quien estaba a merced de la suerte con el asunto de ser padre. ¿Quién podía creer que un ser microscópico pudiera traerle tantos problemas a la gente? Él por su parte siempre se imaginó que tendría una familia normal, pero ahora con este nuevo enamoramiento, se preguntó si esas fantasías cambiarían un poco. Luego tenía a Stan, no tenía comentarios, era un tema muy complicado y jodido, pero a otro nivel, ya que no eran tantos los hechos sino el pensamiento y las emociones que había adquirido. A veces se sentía algo culpable de tener una vida normal a diferencia de ambos, pero no podía llorar sobre ello, tampoco es como si deseara tener momentos tan malos como los otros dos, en cambio, él tenía que ser el más fuerte de los tres por eso y ser un punto de apoyo.
Kenny no se presentó en la escuela los días siguientes, aunque sabía que seguía vivo gracias a los mensajes que le mandaba de vez en cuando con una explicación simple de porque faltaba, la mayoría de excusas eran simplemente de que tenía pocos deseos de ir a clases. Seguramente tenía problemas con aquella chica y no quería encontrársela.
En esos tres días, finalmente logró sacar a Stan de su cama, pero ninguno de los dos mencionó lo que pasó ahí, era como un secreto, y Stan no quería recordar esa faceta tan vergonzosa que mostró, aunque Kyle seguía insistiéndole con que tenía que buscar ayuda.
Esos días sin ver a Kenny fueron algo largos, sumándole al hecho de que Stan igualmente quería refugiarse en su cuarto una vez que la escuela terminaba. En momentos así se preguntaba si debía juntarse fuera de clases con más personas, pero le parecía que sería raro, además, tal vez estar a solas le permitiera pensar mejor en sus sentimientos y poder desentrañar mejor sus pensamientos sobre ciertas cosas. Si, por fin pensaría un poco mejor en su futuro y no en las cosas que pasaban a su alrededor actualmente.
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Cuarto día en el que Kenny faltaba a clases, era un viernes, así que posiblemente Kyle no lo vería hasta el lunes. Aprovechó un rato para practicar en el gimnasio y relajarse un poco.
Llegó a casa un poco antes del atardecer y para su gran sorpresa, su rubio amigo se encontraba ahí hablando energéticamente con su madre. Vaya, el muy hijo de puta si que tenía una gran carisma.
—Oh, ¡hola cariño! —saludó cariñosamente su madre.
—Hey Kyle —lo saludó Kenny, al parecer no notaba su expresión de desconcierto ya que seguía con su estúpida sonrisa.
—Kyle, si quieres espera con Kenny arriba a que esté lista la cena —dijo su madre antes de volver a la cocina tarareando una canción.
El Broflovski esperó a que llegaran a su cuarto para exigirle respuestas, pero vaya, otra sorpresa, Kenny lo abrazó con fuerza y lo elevó por unos segundos.
—¿Qué carajos?
—¡Falsa alarma! Soy libre. La bestia sangrienta por fin apareció —Kyle seguía algo confundido por su vocabulario pero no le tardó mucho comprender el mensaje.
—¿No está embarazada? —inquirió una vez que lo soltó.
—¡Nop! Para nada, simplemente era una cosa hormonal o algo raro de las mujeres —contestó.
—Vaya, ¡Esa es una gran noticia! —asintió el pelirrojo sin poder ocultar su felicidad ¡Kenny no tendría que vivir en una casa rodante con una esposa que no quería!
—Sí, pero esto en parte me ayudó a entender un poco mejor las cosas —lo miró algo confundido—. Quiero hacer algo por mi futuro, no quiero esperar otra vez que algo cómo esta haga que me pregunte cómo salir adelante. Así que, si quiero salir de este pueblo de pacotilla con Karen, tengo que hacerlo posible ¿no?
—Whoa, ¿en serio estás bien? Creo que acabas de dar un discurso sobre responsabilidad. Debo estar soñando —murmuró mientras se sentaba en la cama.
—¡Kyle! ¡No arruines mi momento de «aprendí algo hoy»!
—Lo siento, pero no podía dejarlo pasar —soltó una risa—. Realmente me alegro mucho por ti, Ken. Y ya sabes que te ayudaré con lo que pueda.
—Si, espero que sigas siendo mi profesor por un tiempo —asintió con una sonrisa.
—Claro, y espero que en el futuro puedas pagarme.
—Podemos discutir eso —y ambos compartieron una sonrisa.
Todas las cosas malas se esfumaron por un momento, aquellas ideas deprimentes en su cabeza desaparecieron totalmente y le abrieron caminos a nuevas oportunidades. Con esto, Kyle se dio cuenta de que podía perder a Kenny de muchas maneras, y que tal vez debería luchar un poco más por eso, aun si todo salía mal. Claro que su razón seguía discutiendo sobre esto, pero estaba seguro de que no quería irse de South Park sin confesarle lo que sentía.
Había tantas cosas por resolver todavía, que no podía creer que tendría que resolverlas todas en cuestión de unos pocos meses. Definitivamente después de esto, no quería tener ningún arrepentimiento antes de iniciar una nueva vida.
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Kenny salió de la residencia Broflovski con una sonrisa. Se sentía realmente feliz y satisfecho, fue como salir de una horrible pesadilla. Ahora se sentía totalmente tranquilo.
Aunque la idea de ser padre no lo molestara, no quería que pasara en esa situación, y más con una chica que lo único lindo que tenía fuera su apariencia. Un escalofrío recorría su espalda ante la simple idea de procrear algo con esa chica, además de ser un asco de persona, seguramente lo sería de madre y él tampoco podía tomar el papel de padre soltero. Aunque, ya no tenía que pensar más en eso, al final todo había salido bien y solo lo vería como una lección.
Necesitaba organizar su vida, tal vez no estudiar en una universidad, pero si conseguir un trabajo que le diera buenos ingresos para tener su propia casa y pagar las facturas a tiempo. Tal vez vivir con una bella esposa y una hermosa hija que lo saludaran cada mañana con una sonrisa. Sí, aunque sonara totalmente raro, él pensaba sentar cabeza en un futuro, pero solo lo haría cuando todos sus problemas familiares y personales estuvieran resueltos, no antes, no quería empezar algo serio con alguien en un momento de estrés; esa era la peor forma de comenzar una relación. Ahora mismo, todo esto lo veía como un juego donde experimentaba distintas cosas y algo momentáneo para escapar de sus problemas. Nada más.
Puso ambas manos en sus bolsillos cuando el frío se hizo un poco más intenso. No pudo evitar pensar en Kyle, no sabía en donde estaría si no fuera por él. Aunque sonara bastante gay si lo dijera en voz alta, estaría perdido sin el pelirrojo.
Por eso, no quería quedarse atrás, tal vez no estudiaría en una universidad prestigiosa, pero si al menos no quería lucir como un fracaso al lado del pelirrojo.
Sí, la única cosa que esperaba a largo plazo, era que Kyle siguiera a su lado.
¿Qué les pareció este capítulo?
Para mí es importante para el desarrollo de ciertos personajes como Stan y Kenny, y si, tal vez algunos dirán que el tema fue algo exagerado y cliché (?) pero eso no quita el hecho de que son temas recurrentes entre los adolescentes.
Desde aquí ya se marca como la parte final del fic, si se puede decir así (?) Tampoco quiero extenderme mucho para no empeorar la calidad del fic, así que le doy 5 caps como máximo (?) Pero ni yo me confio de ese número xD
Espero que lo hayan disfrutado y sufrido un poco c:
Haruka-sama se despide
Pd: mi pc se dañó, así que estoy usando otro, pero su pantalla es muy pequeña y todavía no me acostumbro bien al teclado, así que por favor avísenme si ven errores ;;;
