Disclaimer: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de RIB y Fox. Los personajes de Pitch Perfect tampoco me pertenecen son creación de Universal Pictures. Solo la historia y los personajes originales son de mi creación.
CAPITULO VII
Al otro día, Rachel ayudaba a sus hijos a prepararse para un nuevo día.
- ¿mamá Lizzie volvió? – preguntó Michelle a su madre.
- sí, volvió anoche – contestó pensando en el estado de su ex.
- ¿podemos desayunar con ella mami? – preguntó Devon.
- claro, ustedes vayan a despertarla y yo llevo el desayuno, después van a sus clases – los gemelos se apresuraron en salir de la habitación, en el camino se cruzaron con Mason y Madison, a los cuales también invitaron a desayunar, la joven decidió ayudar a Rachel, mientras los otros tres entraban en la habitación de Lizzie, ella estaba durmiendo, pero se despertó al sentir la presencia de alguien, al escuchar risas en voz baja optó por hacerse la dormida. Los gemelos más pequeños, liderados por Mason se acercaron sigilosamente a la cama, el adolescente contó hasta tres con los dedos, mirando a sus hermanos menores, ellos sonrieron con emoción, se prepararon para gritar.
- ¡buen día! – gritó de pronto Lizzie, asustando a sus tres hijos, rió a carcajadas al verlos decepcionados por no haber podido lograr su cometido, los otros tres se unieron a las risas mientras se acostaban con su madre.
- ¿cómo están tus heridas? – le preguntó Mason en voz baja.
- bien, no te preocupes – dijo sonriendo a su hijo mayor - ¿y que hicieron estos días? – preguntó a los tres, se acomodó bien en la cama, Mason le alcanzó una remera y un pantalón para que se vistiera con algo cómodo.
- aprendimos muchas cosas – empezó a contar con entusiasmo Michelle, Devon opinaba algunas veces, Mason y Lizzie se limitaban a reír y a escuchar el monólogo de la niña. Minutos después Rachel y Madison ingresaron en la habitación cargando dos bandejas con el desayuno para todos, la adolescente abrazó a su madre con fuerza, suspirando con alivio, como siempre hacía luego de cada misión.
- ¿cómo te encuentras? – le preguntó Rachel.
- perfectamente – dijo Lizzie intentando sonreír, pero lo cierto es que le dolía un poco la boca.
- ¿por qué te lastimaron mamá? – le preguntó con preocupación Michelle.
- bueno… - divagó Lizzie – verán – se acomodó mejor y centró su atención en los gemelos más pequeños – la mayoría de los que estamos aquí tenemos un trabajo especial, somos como soldados y espías.
- ¿cómo los agentes de S.H.I.E.L.D? – Preguntó Devon.
- algo así – dijo sonriendo Lizzie – pero nos llamamos S.A.D.I.E – los niños sonrieron con emoción – que significa Sistema de Agentes de Defensa, Inteligencia y Espionaje, Sadie era el nombre de mi abuela – los niños sonrieron, Lizzie hizo una pausa suspirando – hay veces que en nuestro trabajo salimos heridos – los niños se miraron entre ellos con preocupación – pero no es nada grave.
- ¿y si alguna vez lo es? – preguntó haciendo un mohín Michelle, Lizzie buscó ayuda a Rachel con la mirada.
- chicos, mamá es realmente buena en su trabajo – intervino Mason.
- y no acepta los trabajos que podrían ser peligrosos – siguió Madison, los niños miraban fijamente a su hermanos mayores – es probable que algún día vuelva con heridas, como ahora – explicó con cuidado.
- pero siempre vuelve – añadió Mason sonriendo – sobre todo ahora que tiene cuatro hijos, un par de gemelos.
- entonces puedes seguir siendo agente secreto mamá – dijo Michelle abrazando a Lizzie, ella le correspondió con cariño.
- no le diremos a nadie que eres agente secreto – agregó Devon uniéndose al abrazo.
- gracias – susurró Rachel a Mason y Madison.
- no hay de que – dijo Madison.
- mamá no se acuerda pero lo que le acabamos de decir a los gemelos es lo mismo que ella nos dijo a nosotros cuando éramos pequeños – susurró Mason a Rachel, ella rió levemente. Siguieron desayunando mientras hablaban hasta que se hizo la hora de ir a las clases.
- niños despídanse de su madre – les dijo Rachel a los gemelos más pequeños – después siguen hablando – los tres hicieron idénticos mohines con los labios – eso es jugar sucio – se quejó.
- mami tiene razón niños, vayan a clases, luego los ayudo con sus tareas – dijo Lizzie a sus hijos menores.
- de acuerdo – dijeron al mismo tiempo, recibiendo una felicitación por parte de Madison. Los niños se despidieron de todos, Mason y Madison se miraron a los ojos.
- nosotros los acompañamos – se apresuró a decir Mason – de paso llevamos las bandejas – de esa forma los cuatro salieron de la mano, dejando al par de agentes a solas, Lizzie se dejó caer en la cama suspirando.
- qué suerte que los gemelos nos salvaron – opinó mirando a la morena.
- sinceramente no hubiera sabido que decir – se lamentó Rachel - ¿cómo está tu pierna? – preguntó preocupada.
- en realidad no lo sé – admitió Lizzie, se destapó y sacó el pantalón para poder ver mejor su herida, con cuidado se quitó la venda para examinar su herida – no se ve tan mal – comentó sin dejar de verse – duele solo si me toco, pero no creo que necesite puntos – buscó la mirada de Rachel, pero la morena estaba con la mirada centrada en la parte del trasero de la castaña que estaba a la vista, ella se cubrió con la colcha sonrojándose - ¡Rachel! – exclamó sacando de su letargo a la agente.
- oh lo siento – se disculpó sonrojada.
- descuida, tengo ese efecto en algunas mujeres – reconoció sonriendo con picardía – mejor vamos a entrenar.
- de acuerdo – dijo la morena poniéndose de pie – te dejo para que te cambies, deberías cambiarte la venda – recomendó señalando la herida expuesta.
- odio hacer eso – se quejó – mejor le pido a Blaine o a Kitty – dijo de forma pensativa.
- cuando se trata de tus heridas odias verlas pero si es alguien más no dudas en ayudar – dijo con nostalgia Rachel – déjame que te ayude – sin esperar respuesta fue por el botiquín que había en el baño, luego se sentó al lado de Lizzie – por cada queja voy a ser menos cuidadosa – advirtió Rachel antes de empezar a curar la herida.
- lo que digas pervertida – dijo bromeando Lizzie, pero se quejó al sentir cómo Rachel hacía presión adrede – está bien, está bien – se dejó curar sin quejarse, pero no pudo evitar perderse en los movimientos de su compañera, recordando las veces que veló por ella cuando resultó herida en alguna misión, se perdió en las sensaciones que le provocaban los delicados cuidados que tenía para con ella, la suavidad de sus manos, su concentración, su gesto de preocupación al creer que la estaba lastimando; todo en ella captaba la atención de Lizzie.
- listo – dijo sacando a Lizzie de sus pensamientos.
- gracias enana – dijo sonriendo.
- no hay de que… nos vemos enseguida – le dedicó una sonrisa y abandonó la habitación, Lizzie se preparó y fue directo al gimnasio, allí se encontró con la mayoría de sus compañeros. Blaine se acercó nada más verla.
- ¿cómo está tu pierna? – preguntó viendo la zona, ya que la castaña se había puesto un short deportivo.
- mejor, me duele un poco pero no es nada grave – dijo para tranquilizar a su hermano.
- entonces va a ser mejor que hagas una rutina menos intensa – recomendó – es lo que está haciendo Brittany – señaló hacia donde estaba su amiga entrenando junto a Santana y Quinn.
- yo me encargo de nuestra hermana Blaine – dijo Beca, el moreno se fue a practicar con Kurt, mientras las hermanas se estiraban para poder dar unos golpes en las bolsas de box.
- ¿hablaste con mamá? – le preguntó Lizzie.
- sí, no fue una charla muy amena – admitió Beca – me dijo que ustedes no sabían – miró a su hermana buscando alguna reacción.
- fue algo sorpresivo – dijo Lizzie – pero teníamos que disimular – ambas empezaron con una rutina de golpes – sabíamos que teníamos un agente infiltrado con Theon pero no sabíamos quién era – miró a su hermana que hacia todo un esfuerzo por camuflar sus emociones – debes estar muy preocupada, pero ella es una de las mejores en su trabajo.
- lo sé – dijo suspirando, luego miró a su hermana – eso es lo que me preocupa – retomó sus golpes – espero terminar con todo esto pronto.
Los agentes entrenaron por varias horas. Por la tarde, tal y como había prometido, Lizzie ayudó a sus hijos menores con sus deberes de la escuela, los tres se acomodaron en la sala que había en su habitación, les tomó al menos una hora terminar con los deberes.
- siempre me gustó historia – comentó Lizzie mirando los cuadernos de sus hijos – es como contar un cuento.
- a mí me gusta literatura – dijo Michelle – me gusta mucho leer y escribir – Lizzie mostraba absoluto interés en lo que les gustaba y disgustaba a sus hijos.
- a mí me gusta más la clase de pintura – dijo Devon algo tímido – me gusta pintar y dibujar.
- y es muy bueno – agregó Michelle orgullosa de su hermano - ¿tocas instrumentos mamá? – le preguntó son curiosidad.
- unos cuantos – dijo con modestia Lizzie – se tocar el piano, la guitarra y un poco la armónica y batería – respondió.
- ¿nos puedes enseñar? – le preguntó esa vez Devon.
- claro – dijo con entusiasmo Lizzie – cuando quieran podemos empezar a tocar algún instrumento.
- cuando volvamos a nuestra casa ¿nos irás a visitar? – preguntó Michelle, Lizzie miró a ambos sin saber muy bien que decir, pero no podía decepcionar a sus hijos.
- por supuesto – dijo como si fuera obvio – es más, voy a buscar una casa cerca para que vivamos a poca distancia – los niños sonrieron mirándose con los ojos iluminados, luego se pusieron de pie y abrazaron con fuerza a su madre - ¿qué les parece si vemos una película? – propuso sonriendo.
- ¿podemos ver The Avengers? – preguntó Devon, Lizzie miró a Michelle, ella asintió de acuerdo.
- muy bien, The Avengers será – los niños se acomodaron en el inmenso sofá que había frente el televisor, viendo cómo su madre ponía la película en el reproductor de DVD, luego Lizzie se acomodó en el medio de ambos, los tres se acomodaron bien para ver la película.
Mientras tanto, Rachel, Quinn y Kurt recuperaban el tiempo perdido hablando de sus vidas, pero no contaban con la interrupción de Santana y Kitty, ambas se pararon frente a ellos de brazos cruzados y miradas amenazantes.
- porcelana, Quinn, necesitamos que nos dejen a solas con el hobbit – dijo seriamente Santana, Kurt suspiró con fastidio.
- ¿es necesario hacer esto ahora? – les preguntó Quinn alzando su muy famosa ceja.
- uno nunca sabe cuándo Artie nos va a llamar para decirnos si Theon se tiró un pedo o no – dijo Kitty con la misma actitud – y queremos hablar con Berry lo antes posible.
- vayan, no hay problema – dijo Rachel a sus dos amigos, ellos se encogieron de hombros y abandonaron el patio, dejando a Rachel en compañía de Santana y Kitty.
- ¿sabes por qué estamos aquí? – preguntó Santana.
- tengo una leve idea – respondió Rachel.
- mejor iremos al grano – dijo Kitty, la latina y la rubia se sentaron al frente de Rachel – cuando te fuiste dejaste a Lizzie destrozada – empezó a decir – a pesar que sonreía e intentaba ser normal se notaba que le faltaba algo.
- siempre se alejaba, Brittany la encontraba muy mal – siguió Santana – se quedaba con ella por horas, después nos contaba a nosotros – negó con la cabeza – nunca la habíamos visto de esa forma, no le importaba irse en las misiones más arriesgadas, no tienes idea las veces que estuvimos a punto de perderla – Rachel la vio asustada, no esperaba algo así.
- si no fuera porque Meryl siempre se ocupaba de mantenerla con el equipo apropiado es muy probable que la hubiéramos perdido en alguna de esas misiones – comentó Kitty recordando ese tiempo – pero por suerte a Will se le ocurrió una idea, él había visto en una ocasión a los gemelos Mason y Madison meterse en problemas por robar a personas peligrosas, ellos siempre andaban husmeando en los lugares menos indicados – Rachel prestaba atención a lo que le estaban diciendo.
- fue en una misión que hicimos junto al engominado, Lizzie y porcelana que conocimos a los weird twins – relató Santana con media sonrisa – eran unos niños inquietos, recuerdo que estábamos espiando a un grupo de mafiosos en Irlanda, yo estaba sentada en un bar, cerca de esos idiotas, mientras que Lizzie estaba a punto de reunirse conmigo, Kurt estaba en una cafetería al frente de ese bar y Blaine nos veía desde un edificio.
FLASHBACK:
En un bar bastante lleno en la ciudad de Dúblin, se encontraba una Santana de veintiún años bebiendo una cerveza en la barra del lugar, rechazando con fastidio una y otra vez a cada tipo que se le acercaba, enfocando su visión solamente en una mesa ocupada por cuatro hombres, cuatro delincuentes que iban a encontrarse con los miembros más importantes de la sanguinaria mafia Irlandesa. Disimuladamente comprobó el micrófono que tenía en una pulsera. Pasaron solo minutos cuando Lizzie entró al bar, luciendo como un turista, con unos anteojos que en realidad tenían una cámara, se sentó al lado de Santana, pero luego optaron por una mesa atrás de su objetivo.
- ¿qué vamos a hacer? – Le preguntó Santana – parece que solo se están embriagando.
- lo sé, pero debemos encontrar alguna distracción para poder ponerles un localizador, el auto en el que vinieron ya tiene uno, pero necesitamos ponerle otro a alguno de ellos – dijo Lizzie dando un trago a su cerveza, dio un vistazo a todo el bar encontrando a unos niños ocultos en el espacio que había entre la barra y baño, la agente vio como el niño se acercaba rápidamente al grupo de hombres y le robaba la billetera a uno de ellos.
- ¡hey! – Se quejó el hombre - ¡ese mocoso me robó la billetera! – el niño salteó a todas las personas que se pusieron en su camino hacia la puerta, cuando pudo salir echó a correr con todas sus fuerza. El hombre que fue asaltado siguió al niño, mientras que la niña aprovechando la distracción robó las billeteras de los otros hombres que debido al nivel de alcohol que tenían no se dieron cuenta de nada.
- eso fue inesperado – dijo Lizzie sonriendo a su amiga, ella veía la situación sin poder creerlo, la niña abandonó el bar por la puerta de atrás sin alertar a nadie más que ellas.
- ahora es mi turno – dijo Santana poniéndose de pie y acercándose a los hombres, Lizzie por su parte abandonó el bar por la parte de atrás, encontrándose a los niños, el varón estaba agitado, hablando con la niña, Lizzie se acercó a ellos sigilosamente.
- no está bien robar – dijo con una sonrisa divertida al ver a los niños algo asustados – descuiden no diré nada – se acercó lentamente a ambos - ¿alguien los manda a robar? – cuestionó.
- es que si no llevamos algo valioso nos va a pegar – dijo la niña con miedo.
- ¿quién? – quiso saber Lizzie.
- se llama Demian Flanagan – contestó el niño. A Lizzie ese nombre le resultó muy familiar, tardó segundos en darse cuenta que ese era el líder de los mafiosos que estaban buscando, Demian era muy conocido por adoptar a los niños de las familia que masacraba, solo para poder utilizarlos como mulas, vendedores de drogas y ladrones.
- es un hombre malo – dijo la niña haciendo un mohín con los labios.
- ¿cómo se llaman? – se interesó en saber Lizzie.
- Mason y Madison – dijo el niño.
- yo soy Lizzie, mucho gusto – dijo estrechando su mano con cada uno – saben yo también tengo un gemelo – pero la respuesta de los gemelos a eso se vio sofocada por la presencia del hombre al que Mason había robado.
- pequeño mocoso ya verás – dijo acercándose al niño, pero no contaba con que Lizzie fuera más rápida, en dos pasos ya estaba al frente suyo - ¿y tú quién eres? – le preguntó sin entender.
- soy quien te va a patear el culo – respondió Lizzie antes de darle un rodillazo en los genitales, cuando el hombre se agachó retorciéndose del dolor, le dio un codazo en la nuca, y con un movimiento de los pies logró dejarlo en el piso, luego le dio un golpe en la cabeza dejándolo inconsciente. Tras quitarle las armas se giró hacia los gemelos, pero ellos ya no estaban.
FINFLASHBACK.
- Lizzie dejó uno de los rastreadores en la ropa de Mason – contó Santana – de esa forma dimos con Demian, una vez que lo capturamos y liberamos a los niños a los familiares que les quedaban o en algún orfanato que supiéramos que era confiable nos dispusimos a irnos, pero hasta que hicimos todo eso Lizzie ya se había encariñado con los gemelos, y ellos con ella, por lo que volvimos a casa con los niños.
- luego Lizzie inició los trámites de adopción – contó Kitty – llevó tiempo pero ellos le devolvieron la felicidad – miró fijamente a Rachel – fueron ellos quienes la convencieron de buscarte – la morena la vio sorprendida – cuando te encontró se dio cuenta por qué te habías ido… pero lo entendió de otra forma.
- lo sé – interrumpió Rachel – me lo dijo – las otras dos asintieron – miren, sé que hice todo mal, pero no hay un solo día que no me culpe por lo que hice, pero lo importante es lo que va a pasar de ahora en adelante – hizo una pequeña pausa – no voy a volver a alejar a Lizzie de sus hijos, no es justo para ninguno de los tres, ellos se merecen tenerse en sus vidas.
- me alegra escuchar eso – dijo Santana asintiendo de acuerdo – pero es otro tema el que nos preocupa – Rachel la vio sin entender – sabemos que Lizzie no dejó de amarte nunca, pero que hay de ti – preguntó con una mirada analítica.
- sabemos que no tuviste ninguna relación seria en estos ocho años – dijo Kitty sorprendiendo a Rachel – sí, te estuvimos espiando – admitió – teníamos que ver que no te metieras con alguien no indicado, pero de todas formas lo que queríamos decirte es que llegamos a la conclusión que todavía amas a Lizzie.
- por… ¿por qué lo dicen? – preguntó tartamudeando Rachel.
- porque es obvio Rachel, es obvio para las personas que te observan – dijo exasperada Santana – el motivo de esta charla es para advertirte que si dañas de nuevo a nuestra amiga no va a haber lugar donde puedas esconderte enana, te encontraremos y lo lamentarás.
- nunca fue mi intención dañar a Lizzie – dijo Rachel – y sí, es cierto que nunca dejé de amarla, y voy a hacer todo lo necesario para volver con ella – aquello dejó sin palabras a las otras dos, quienes se limitaron a mirarse a los ojos.
- de acuerdo, entonces quedamos así – concluyó Kitty poniéndose de pie, Santana la imitó – nos vemos por ahí Berry – sin esperar respuesta se alejó.
- me voy con mi hija – dijo Santana siguiendo los pasos de Kitty, pero antes volteó a ver a Rachel – te estaré observando – advirtió antes de desaparecer.
La morena suspiró, había resultado mejor de lo que esperaba. Decidió preparar algo para comer con sus hijos y Lizzie.
Cuando tuvo todo listo entró en la habitación, se sorprendió al encontrar todo en silencio, dejó las bandejas sobre una mesa y se dirigió a la sala, allí encontró el televisor pasando los créditos de una película, mientras que en el sofá estaban los tres dormidos, Michelle y Devon estaban a cada lado de Lizzie apoyando sus cabezas sobre el pecho de la agente, mientras ella los rodeaba con sus brazos, con la cabeza de costado. Era una escena que causaba absoluta ternura a Rachel. Se acercó lentamente, como si fuera un ninja, rodeó el sofá para tener una mejor visión de su ex, sonrió al verla tan relajada, con su rostro libre de preocupaciones; le corrió el cabello que caía por sus ojos, acomodándolo detrás de la oreja.
- estoy empezando a creer que eres una acosadora – susurró Lizzie sonriendo sin abrir los ojos.
- te ves más linda cuando no hablas – susurró Rachel apoyando el mentón sobre sus manos que descansaban en el borde del sofá.
- bueno, por lo menos crees que de alguna forma soy linda – abrió un ojo para observar la sonrisa de Rachel.
- ¿mami? – preguntó Michelle levantándose un poco, se frotaba un ojo con el reverso de la mano.
- ¿qué sucede cielo? – le preguntó Rachel.
- tengo hambre – dijo la niña, generando risas en sus madres.
- ¿ya vamos a comer? – preguntó Devon con los ojos cerrados.
- creo que puedes darte una idea de a quien heredaron su apetito – comentó Rachel, Lizzie sonrió sonrojándose – vamos a comer algo – los niños se levantaron, no tardaron nada en llegar a la mesa, pero Lizzie aprovechó que no la veían para atraer a Rachel al sofá, la sentó en su regazo, mirándose muy de cerca.
- eres mi perdición Rachel Berry – susurró mientras le acariciaba una mejilla – y no tienes idea de lo mucho que me provocas.
- no soy inmune a ti Liz – dijo de misma forma Rachel – cada vez que te veo me siento como esa adolescente con hormonas alborotadas que fui una vez – ella también le acarició las mejillas, disfrutando de ver cómo cerraba los ojos ante el contacto – pero debemos ir de a poco, para reencontrarnos.
- ¿eso quiere decir que quieres estar conmigo? – preguntó Lizzie sorprendida.
- es lo que más deseo – admitió Rachel, estuvieron a punto de besarse pero una voz las interrumpió.
- ¡mamá, mami, Devon se está comiendo todos los cronuts! – se quejó Michelle a la distancia, las agentes se apoyaron en sus frentes.
- vamos antes que se coman todo – dijo finalmente Lizzie, se puso de pie y dejó a Rachel sobre el suelo, la abrazó por los hombros y de esa forma fueron hacia la cocina, en donde estaban comiendo los niños, se sentaron junto a ellos para compartir una merienda juntos.
