Bulma reunió a todos en la sala de la Capsule Corporation. Como era de esperarse, el pequeño Trunks tenía muchas preguntas que hacerle a su versión adulta, pero su madre y Gohan lo mantenían algo ocupado con sus propias cuestiones.

—Por favor Trunks, sé más detallista ¿Qué es lo que está sucediendo allí?— Cuestionó Bulma mirándolo con sus brazos cruzados.

—Bien, unas criaturas muy fuertes han venido tras de mí para matarme. Su objetivo es erradicar a la raza Saiyajin de la existencia pero, lamentablemente, no tuve muchos encuentros cercanos con ellos. Sólo he conocido a una, pero algo me está diciendo que ella no es una amenaza a comparación con lo que aún se oculta— Respondió algo serio.

— ¿No es una amenaza?—Repitió Gohan.

— ¿A quién te refieres?—Volvió a cuestionar Bulma.

—Hay una de esas criaturas que posee forma humana que me ha estado ayudando— Contestó—, a su manera, claro— Agregó con rapidez.

— ¿Acaso es con quién diste aquella batalla de entrenamiento?— Preguntó Gohan.

—Así es, además me ha mostrado que esas criaturas son capaces de regenerarse— Mirándolo seriamente.

—Vaya, podría ser complicado—Exclamó Gohan desanimado.

—Si, pero no podrán saberlo si yo no arreglo la máquina—Mirando la cápsula que le había dado Trunks—. Será mejor que vaya al laboratorio para ver si puedo corregir esto—Dijo sonriente.

—De acuerdo, Bulma—Asintió Gohan.

—Madre, yo iré a ayudarte—Exclamó Trunks levantándose y yendo a su lado.

— ¡Espera!—Gritó el pequeño llamando la atención de todos en la sala.

—Sí, ¿Qué sucede?—Preguntó antes de retirarse.

—Tengo muchas preguntas para hacerte acerca de mi futuro ¿Puedo?—Dijo ilusionado.

—Claro que no, además tu futuro no es igual al suyo, hijo— Respondió Bulma interfiriéndose.

—Quizá más tarde—Contestó su versión adulta mientras se retiraba.

—Vaya…—Replicó un pequeño Trunks fastidiado.

Gohan lo miró algo divertido.

—Si quieres, puedo llevarte con mi hermano menor Goten para jugar. Y si lo desean puedo contarles acerca de él—Propuso.

— ¿Lo dices en serio? Vaya, gracias Gohan—Exclamó con felicidad.

Así ambos fueron hacía el encuentro de Goten que se había quedado en casa. Sentados en el jardín, comenzó a contarles sus recuerdos de las aventuras junto con Trunks del Futuro. Como era de esperarse, el pequeño comenzó a alardear delante de ambos diciéndose a sí mismo ''héroe''.

Mientras tanto, Bulma se las veía complicadas al tratar con la máquina del tiempo. Revisó varias veces, con ayuda de Trunks del Futuro, los circuitos y demás cosas para detectar el problema. Luego de unos minutos de análisis, pudo dar con el.

—Si mis ojos no me fallan de nuevo, la fuente de alimentación de la nave se desconectó de la batería—Describió, Trunks se acercó a observar.

—Al parecer, es posible. Antes de salir usted, bueno, en mi tiempo le modificó la batería para que cargara más rápido—Recordando.

— ¡Genial!—Exclamó mientras retrocedía apoyándose en su escritorio— Metí la pata yo sola.

—Eso creo…

Entre las quejas de Bulma, la puerta se abrió dejando ver a un rostro conocido y querido para Trunks.

— ¡Mujer! Debes arreglar esta cosa de la máquina de entrenamiento—Exclamó molesto Vegeta entrando con un disparador de rayos láser que usaba para entrenar.

— ¿Padre?—Exclamó Trunks sorprendido.

— ¿Eres tú? ¿Qué estás haciendo aquí?—Cuestionó dejando el láser en el escritorio de Bulma.

—Problemas, unas extrañas criaturas quieren matarlo para acabar con la existencia de tu raza guerrera, Saiyajin— Explicó Bulma algo desanimada.

—Así es ¿Acaso tú las conoces, padre? Pueden regenerarse a sí mismas e irradian un brillo rosado— Comentó mientras lo miraba con intriga.

—Eso creo, ¿Tienen forma humana?— Tratando de recordar.

—Así es, pero sólo la figura. Sin rasgos— Agregó Trunks.

—Ya veo—Sonrió de manera alardeante—. Esas estúpidas criaturas inferiores y cobardes aún siguen con esas locas ideas de querer superarnos.

— ¡¿Qué?!— Gritaron con asombro madre e hijo al unísono.

— ¿Las conoces?— Cuestionó Trunks acercándose a él.

—Así es, los Gyneanos y los Saiyajines nunca se han llevado bien ¿Sabes? Aunque su maldito Rey empeoro las cosas entre ambas razas— Contestó Vegeta cruzándose de brazos.

—Gyneanos… —Repitió Trunks bajando su mirada.

— ¿Qué es lo que sabes, Vegeta?—Preguntó Bulma.

—El planeta de los Gyneanos no estaba muy lejos del nuestro, ambas razas no se soportaban. Nosotros éramos muy ''bárbaros'' para ellos, y para nosotros ellos eran muy pacíficos y molestos. Su planeta no valía nada, por eso no nos molestamos en extinguirlos para venderlo. Si fuese lo contrario, no hubiéramos demorado mucho para matarlos— Sonrió orgullosamente.

—Eso quiere decir, ¿Qué podría haberlos derrotado yo mismo?—Comentó Trunks sorprendido.

—La basura no deja de serlo de la noche a la mañana—Respondió.

—Pero, una Gyneana logró tomar la forma de un humano ¿Es eso posible?— Volvió a cuestionar.

—Quién lo diría, un perro viejo aprende trucos nuevos. Podrían haber aumentado sus habilidades, mientras las estrellas no se apaguen su poder seguirá siendo un misterio— Vegeta comenzó a ponerse un poco serio y molesto.

—Vaya, no sabía que eras un poeta Vegeta—Exclamó Bulma tomándolo de un brazo encantada.

— ¡No es un poema, mujer! Esas cosas absorben energía de las estrellas o de cualquier cosa que tenga vida. No son guerreros, pero quizá comenzaron a entrenar para vencernos— Sonrió nuevamente de manera orgullosa—. Por fin podremos patearles en la cara y demostrarles que no hay nada que se compare con la fuerza de un Saiyajin.

Vegeta se retiró de la sala entusiasmado por sus nuevos oponentes, Bulma se quedó mirándolo un rato y luego volvió a la máquina del tiempo para ver qué podía hacer. Trunks se posó en la pared, puso sus manos en los bolsillos y quedó cabizbajo pensando en lo que su padre había dicho.

—Rayos, ¿Cómo se supone saldré de esta?— Ella se quejó mientras miraba al techo.

Bulma desvió su mirada hacia su hijo Trunks, lo veía algo desanimado y pensativo. Ella no pudo ignorarlo.

— ¿Qué sucede, Trunks?—Cuestionó.

—No, nada madre. Estoy bien—Le contestó sonriente.

— ¿Estás seguro?—Volvió a preguntar tomando una herramienta y le apuntó con ella— No puedes mentirle a tu madre.

—Sí, sólo estoy preocupado por cómo haremos para arreglar la máquina del tiempo, es todo—Respondió algo alterado.

Bulma fijó su mirada en él, sabía que le estaba mintiendo. Trunks se incomodó un poco al ver su expresión.

— ¿Q-Qué sucede?—Cuestionó.

—Sé que estás mintiendo—Bulma suspiró y volvió a lo suyo—. Allá tú y tus cosas, hijo.

—Bulma, querida, vengo a dejar esto por aquí. Fíjate qué es lo que te sirve así podemos tirar el resto ¿Sí?— Exclamó la Señora Brief. Había traído una caja llena de papeles. La dejó al lado de la puerta y se retiró sonriente.

—De acuerdo, pronto lo haré— Afirmó.

Bulma deseaba comenzar a arreglar la máquina del tiempo, pero no sabía cómo hacerlo. Había unas piezas que habían quedado dañadas y debía reponerlas. En dónde encontrar los repuestos era la nueva cuestión.

—Vaya—Suspiró floja—, no tengo las piezas necesarias para repararla ¿Cómo lo haré?

Ella se sentó en su escritorio a pensar, Trunks miró la caja que había traído la Señora Brief. Suavemente, la tomó y la dejó en el escritorio de su madre.

— ¿Porqué no se relaja un poco y se fija que encuentra aquí?—Propuso sonriente.

—Deben ser cosas viejas que ya no sirven, Trunks. Tíralos—Exclamó sin despegarse del escritorio, haciendo un gesto con su mano para que se vaya.

—Claro que no, madre. Mire ¿Qué es esto?—Comenzando a darle unos papeles para lograr que se distraiga.

—Estos son…—Tomando los papeles. Al ver su contenido, sonrió—Son mis primeros planos para un laberinto de bolitas, no puedo creer que esto aún exista. Haber que más hay aquí—Comenzando a hurgar en el contenido de la caja— ¡Mira! Un Poster de una banda que me gustaba cuando era más joven ¿Y esto es?... ¡Ah! Mis viejos apuntes.

Bulma se había emocionado y continuó así con las mayorías de las cosas, mostrándoselas a Trunks, pero éste no lograba entender nada de lo que decía. Hasta que un papel se cayó sin querer de la caja.

— ¿Qué es esto?— Bulma lo tomó y lo dio vuelta para verlo mejor.

Aquello no era un papel ordinario, más bien era una foto que ella reconoció enseguida. Se levantó sobresaltada y corrió dirigiéndose a Trunks, que se había ido al otro lado del laboratorio.

— ¡Trunks, hijo, mira esto!— Con la foto en manos se la entregó para que pudiera verla.

—Esto es una foto de la máquina del tiempo en donde viajó Cell—Explicó asombrado.

—Así es, si aún la tienes podremos tomar algunas piezas de ella ¿Qué te parece?—Propuso contenta.

—Es una gran idea, madre.

— ¿Qué es una gran idea? Espero que ya hayas arreglado el lanzador de rayos láser que te dejé— Reclamó Vegeta, entrando sin más.

—Bueno, eso no lo he hecho ¡Pero tengo una gran noticia!—Gritó Bulma abalanzándose hacía él feliz.

Vegeta se puso algo nervioso y Trunks no resistió reír un poco ante esa situación. Quizá había encontrado una manera de poder volver a su época y acabar con esos Gyneanos que amenazaban su existencia, aunque era muy posible que no iba a llegar a tiempo para el Torneo de Artes Marciales.

Ahora lo único que podía hacer era ir a descansar y confiar en la tan extraña gyneana que le había ayudado desde el comienzo.

—Eri…

Dijo casi sin querer, Bulma y Vegeta pudieron escucharlo.