¡Hola pequeños! ¿Me extrañaron? Seguramente no (?

Como habrán notado, las actualizaciones serán mucho más lentas debido a mi corto tiempo para escribir y además porque el final ya se acerca :'D Sí, sé que les entristece tanto como a mí pero bueno, todo debe terminar en algún momento ¿no? uvu

Espero que disfruten en capítulo!


Capítulo 11

Era uno de esos momentos donde parecía que su mente se desconectó totalmente de su cuerpo. Se quedó en los pasillos un par de minutos totalmente en blanco sin poder creer lo que acababa de pasar. ¿Esto qué significaba? ¿Qué Kenny lo ignoraría? ¿Lo odiaría? ¿O simplemente fingiría no entender nada para cuidar lo poco que quedaba de su amistad hasta la graduación?

Ni siquiera recordó el momento en que llegó Stan para poder llevarlo a clases. El pelinegro no dijo nada, seguramente sabiendo que su amigo no lo escucharía en ese momento. De alguna manera, al entrar a clases, se recompuso. Intentó prestarle atención a la clase, aunque a veces su mente viajaba al millón de posibilidades o eventos que se desencadenarían a partir de ahora. No solo eso, un gran cansancio lo invadió, quería regresar lo antes posible a su casa para poder encerrarse en su cuarto y acostarse en su cama el resto del día. Pero no, si daba una excusa médica, su madre se pondría como loca y lo que menos quería era tenerla todo el tiempo sobre él, exigiéndole que se cuidara mejor y demás cosas.

Realmente tenía mucha suerte de tener a Stan a su lado, si no fuera por él, seguramente se hubiera encerrado en el baño el resto del día lamentándose sobre su existencia.

—Mira, sé que no quieres ver a Kenny, así que si quieres puedo comprarte algo de comer y evitar la cafetería por un rato —sugirió él en la hora del almuerzo.

—No, está bien. Si escapo, simplemente confirmaré los rumores, solo fingiré que estoy cansado de toda la mierda de Cartman y ya está —soltó un suspiro algo cansado, le estaba dando migraña por tanto estrés últimamente—. Gracias por ayudarme a aguantar todo esto.

—Bueno, para eso son los amigos —contestó con una leve sonrisa—. Además, cuando yo tenga problemas amorosos de nuevo, no podrás quejarte.

—Creo que eso pasará muchos años después.

—Oh vamos, sabes que soy popular —comentó con cierta arrogancia.

—Solo es por tu cara de niño bonito.

—Oh, no sabía que me considerabas lindo.

—Cállate —masculló el pelirrojo siguiendo su camino a la cafetería.

En el camino se encontró con Lily, quien se mostró algo distante. Oh rayos, también tenía que resolver ese asunto con ella, pero ahora no se sentía en la capacidad de hacerlo, su estado emocional no era lo suficientemente estable.

Entraron a la cafetería y consiguió su almuerzo. No se extrañó por las miradas que los demás le dirigían, tampoco sobre los murmuros y susurros tan descarados que aparecían al pasar al lado de una mesa. Realmente estaba preparado para eso, pero cuando vio a Kenny riendo con Butters sobre algo, toda su valentía se fue al carajo y quiso huir de ahí. Soltó un largo suspiro, manteniendo una expresión indiferente a medida que se acercaba a ellos. A pesar de que todos sus amigos se encontraban viéndolo fijamente, la mirada que más lo presionaba e intimidaba, eran esos incompresibles iris azules. Rayos, esto era más difícil de lo que pensaba...

—¡Hola Kyle, Stan! —saludó Butters con una sonrisa, al parecer inocente de todo lo que había pasado.

—Hey —respondió con un tono pesado sentándose al lado de Craig, mientras Stan se sentaba a su lado. Era su imaginación o ¿el ambiente de la mesa parecía algo tenso?

—Es un lindo día el día de hoy ¿no? —mencionó Clyde, inútilmente intentando mejorar el humor del grupo.

—Si tan sólo quieres saber si son ciertos los rumores de que Broflovski es gay, solo dilo —dijo sin ningún rodeo Craig aumentando más la incomodidad en ambos involucrados.

—Son totalmente falsos, Cartman solo está enojado conmigo —respondió Kyle con un tono algo cortante.

—L-lo s-sabía, e-e-es imposible que u-ustedes dos tengan algo —comentó Jimmy. Aunque su amigo tuviera razón, de todas formas, le dolía un poco escucharlo tan directamente.

Por alguna razón, Kenny y Butters igualmente se pusieron algo incómodos. Rayos ¿realmente se había dado cuenta de sus sentimientos? ¿Y le había contado a Butters?

—Kyle no podría ser gay, ¿no se acuerdan de lo romántico que era cuando le gustaba una chica? —agregó Clyde con una sonrisa, tal vez algo aliviado de saber que no habría un drama entre sus amigos.

—Para mí es algo gay —mencionó Craig indiferente.

—Para ti todo es muy gay, aunque tú seas gay —replicó Stan.

—No soy gay —aclaró el azabache.

—¡Es bi! —respondió el Donovan emocionado.

Para suerte de los dos involucrados en el rumor, el tema de conversación pasó a una discusión estúpida sobre la sexualidad de cada quien. Al menos esto lo había ayudado a reírse un rato, especialmente cuando todos comenzaron a cuestionar la tan auto proclamada heterosexualidad de Clyde.

Salieron de la cafetería, cada uno dispuesto a volver a sus clases. El judío se preguntó si debía hablar seriamente con su amigo sobre el tema, pero en ese momento lo sentía tan distante que no sabía si era la mejor opción. Después de todo, ni siquiera sabía si era buena idea, ¿Qué tal si la mejor opción era ignorar el tema y no darle tanta importancia? Tal vez era bueno, así podría fingir mejor que las cosas no eran como Eric las planteaban, pero al mismo tiempo, sentía que debía justificarse frente a él para dejar en claro que no tenía ningún sentimiento que podría arruinar su amistad.

Sin embargo, Kenny entró al salón antes de que pudiera tomar el valor de hablarle. No sabía si era una oportunidad perdida o en cambio un favor del universo.

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Al finalizar las clases, los rumores sobre una posible relación entre Kyle y Kenny se esparcieron como la epidemia de los piojos. Fue algo sumamente molesto, varias chicas se acercaron a Kenny para preguntarle si esta era la razón por la cual había dejado de tener sus "encuentros" con ellas. Por unos momentos le pareció la oportunidad perfecta para ocultar el vergonzoso hecho de hace unas semanas, pero sabía que no podía utilizar a su amigo de la infancia de esa forma.

No ayudaba mucho sentir que el pelirrojo lo estaba evitando, aunque de cierta forma era su culpa, también estaba actuando raro, pero era porque no sabía exactamente cómo reaccionar. ¿Era normal no sentirse disgustado por gustarle a otro hombre? Seguramente el Kenny de siempre bromearía diciendo que era muy irresistible para ambos géneros, pero de cierta forma, cuando se trataba de Kyle, todo cambiaba.

Sus pensamientos y sentimientos no eran claros, era como si todos sus puntos de vista comenzaran a cambiar volviéndolo un niño perdido en un mundo lleno de adultos.

Por esa misma razón, se fue a casa caminando para reflexionar mejor las cosas.

Claro, realmente todo podía ser un simple rumor creado para molestar a Kyle, pero ¿por qué no paraba de pensar en eso? ¿Por qué le importaba tanto saber si su mejor amigo tenía sentimientos hacia él? ¿Por qué tenía que reflexionar tanto sobre este asunto? Ya se estaba cansando de tantas preguntas que creaba su mente.

Obviamente quería a Kyle, pero jamás lo vio como algo romántico, aunque bueno, eso en parte era porque nunca había pensado que podría tener una relación con alguien del mismo sexo. Aun así, no podía negar que al lado del Broflovski se sentía más tranquilo, era su zona de confort, la persona en quien más podía confiar e incluso sería capaz dar una de sus tantas vidas por él. Rayos, hasta quería ir a verlo para preguntarle directamente sobre esos sentimientos pero seguramente eso solo lograría una escena vergonzosa.

Tardó un poco en regresar a casa por estos pensamientos confusos, e incluso casi llegaba tarde a su trabajo. Tal vez tenía una respuesta, pero no la quería admitir.

Ya a mediados de noviembre, las cosas básicas del baile de graduación estaban listas: no tuvieron problemas en encontrar el lugar, el cual sería el gran gimnasio. También pidieron todos los permisos necesarios por parte de los profesores y tenía ya un comité para esto. Aunque, no podía estar tranquila, todavía quedaba mucho que organizar, como alquilar las mesas, las sillas, hacer la decoración, escoger una banda y ver si hacían una temática o que. Este era el momento más difícil como presidenta para Wendy Testaburger, porque ahora no solo se trataba lo mejor para la escuela, esta vez tenía que pensar en que querrían los estudiantes igualmente.

Así que decidió hablar con sus compañeros, incluidos los del consejo estudiantil, quienes fueron los más maduros en ese tema. Pero en cambio, sus compañeros, fueron algo más bien, "inusuales".

—Un tema del espacio me haría tan feeliz —respondió Craig con su tono tan monótono.

—No creo que podamos hacer eso...

Craig solo mostró el dedo del medio.

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—¡Agh! ¡No puede preguntarme esas cosas! ¿Qué tal si mis ideas son tan malas que a nadie le gusta el baile?

—Tweek, solo es una encuesta —aclaró Wendy.

—¡Agh! —ya el rubio se había perdido en sus ideas conspirativas.

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—Supongo que podría haber algunas bandas de distintos gustos, y sería interesante darles un premio a los mejores jugadores de cada equipo —sugirió Token.

—Oh, eso no está tan mal —rápidamente lo anotó en su libreta.

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—¡Oye! ¿Por qué no me preguntas a mí? —cuestionó Eric.

—Tus ideas seguramente son pésimas.

—¡Eso es discriminación!

—No escucho nada, Eric Cartman no existe —murmuró para sí misma, sabía que lo mejor era ignorarlo.

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—¿Eh? ¿Segura qué quieres escucharme? —preguntó Stan algo confundido.

—Mis asuntos personales no tienen nada que ver con mi trabajo —contestó seriamente ella.

—Bueno, tienes que pensar en las personas que no tengan pareja, así que te sugiero que busques actividades que puedan ser grupales —sugirió él.

—¿No invitarás a nadie? —inquirió curiosa.

—No lo sé —se encogió de hombros cerrando su casillero. Si, nunca dejaría de ser incómodo hablar con tu ex pareja.

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—Ehm ¿chicas sexys? —respondió Kenny inseguro.

—Ni siquiera sé porque me molesté en preguntarte...

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—¡Star wars! —exclamó Kevin Stoley.

—¿Qué?

—Una temática con Star Wars, todos la aman.

—Lo pensaré... —y se marchó de ahí con algo de incomodidad.

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—Ehm, podríamos, no sé, si queremos que sea agradable para todos, tal vez hacer que los chicos más ignorados sean apreciados, así puede que se lleven buenos recuerdos —sugirió Butters.

—¿Cómo qué?

—Ya sabes, casi siempre son los populares que ganan, ya que todos votan por ellos, pero ¿y si nos fijamos más en los otros chicos qué no resaltan tanto? Conozco a unos buenos artistas que podrían ayudar a las decoraciones. O incluso, personas de otros clubes no tan conocidos que podrían hacer una buena participación.

—No suena tan mal, hasta podría ser agradable. ¡Gracias Butters!

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—Ni idea, cualquier cosa estaría bien.

—Oh vamos Kyle, debes tener mejores ideas.

—No, ninguna, ni siquiera creo poder ir.

—Oh vamos, tienes que asistir, posiblemente sea la última vez que nos reunamos todos...

—Bueno, lo pensaré —¿era su imaginación o el Broflovski actuaba más raro de lo normal?

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—Creo que mientras podamos estar entre todos, será más que suficiente —contestó honestamente Clyde para sorpresa de Wendy—. ¡D-digo! Sería genial si pudiera tener como pareja una chica linda, y así poder acostarme con ella, si eso —soltó una sonrisa nerviosa mientras se alejaba para evitar más preguntas.

El resto de sus compañeros pedían cosas de sus gustos personales, incluso pidieron alcohol y brownies "especiales" para el menú. Obviamente, tuvo que negar todo eso. Bueno, con esto quedaba claro que no podía complacer a todos.


Kyle se sentía raro al lado de Kenny, no solo por el posiblemente descubrimiento de sus sentimientos, sino porque también sentía que el rubio estaba actuando raro con él. Claro, esto solo ocasionó que los rumores incrementaran y no ayudaba que Cartman siguiera con su campaña de «Kyle es gay». En serio, cuanto quería golpear a ese tipo.

Se encontraba en la biblioteca, su humor no era el mejor en esos días y no quería que sus amigos intentaran de cualquier manera arreglar el ambiente con comentarios que solo empeoraban las cosas. Necesitaba distraerse, o, mejor dicho, concentrarse, pronto habría exámenes de ingreso para las universidades a las cuales aspiraba y aunque su madre dijera que no era necesario, tampoco era bueno confiarse. Después de todo, aunque tuviera una gran inteligencia, solo había estado con personas de grado promedio para poder compararse, y no es que fuera un maldito presumido, pero había que admitir que una escuela pública no era común por tener muchos cerebritos.

—Hola gruñón —saludó Lily sentándose a su lado. Su cabello estaba recogido y tenía unas grandes ojeras, seguramente por los exámenes.

—Hola.

—Vaya, esos rumores si te tienen mal —comentó ella—. Pensé que no te importaría tanto.

—No me importan los rumores, estoy perdiendo a mi mejor amigo por un estúpido rumor hecho por Eric Cartman...

—Pensé que él lo entendería —ella se puso algo pensativa, como si estuviera analizando muy bien la situación—. Espera ¿acaso son ciertos?

Ya ni siquiera tenía caso negarlo, confiaba en Lily de cierta manera, además tenía la ventaja de que ni siquiera hablaba con Kenny así que era muy improbable que le contara las cosas.

—Sí, odio admitir que es verdad, y ahora, no puedo actuar normal al lado de él. ¿Puedes creerlo?

—Realmente es difícil de aceptar, sí —se quedaron en silencio un par de segundos—. Pero no por eso debes sentirte mal, digo, me parece que es una buena oportunidad para dejar las cosas en claro...

—Para mí, solo deja las cosas en peor estado, antes, él ni lo sospechaba, ahora sí.

—¿Acaso no pensabas confesarte?

—¿No se nota?

—Lo siento, apenas me entero de todo este asunto de tu vida amorosa —contestó de forma sarcástica.

—Disculpa, no estoy de humor.

—¡Oh! Apenas lo noté.

—Lily —masculló por lo bajo.

—Ya, ya, dejaré mi sarcasmo por esta vez —soltó un suspiro.

—Gracias...

Ambos se quedaron en silencio, pero esta vez porque cada uno tomó un respectivo libro y comenzó a leer. Aunque no estuvieran hablando en ese momento, Kyle no se sintió tan solo. Era tranquilo estar así, sin la necesidad de darle explicaciones a nadie o traer el tema de Kenny a flote. ¿Qué tan diferente habrían sido las cosas si se hubiera enamorado de Lily? Seguramente se aseguraría de enamorarla de la forma más cursi posible, pero ella se enojaría por esto.

Aun así, no podía lamentarse del todo, ahora mismo no se imaginaba un mundo donde no estuviera enamorado de Kenny McCormick.

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Mientras tanto, el inmortal ya se encontraba igualmente cansado de la situación, no entendía nada, ¿Kyle lo evitaba por qué realmente sentía algo por él o simplemente quería evitar que los rumores siguieran presentes? Ya se estaba cansando de tantos distanciamientos con su mejor amigo, odiaba que su relación fuera como una montaña rusa este año. Esta vez no podía esperar a que el pelirrojo se le aclararan las ideas por su cuenta, debían hablar de una forma u otra.

Espero hasta que fuera el fin de la escuela, y no le importó si ahora mismo estaba hablando con Lily, entre más rápido tuvieran una charla, mejor.

—Kyle, necesito hablar contigo —lo tomó del brazo para evitar una posible huida. El pelirrojo lo miró sorprendido, mientras que Lily lo miró con una sonrisa algo burlona.

—De acuerdo... —aceptó el judío sabiendo que no podía escapar tan fácil de la situación.

Lily le deseó suerte por lo bajo.

—Kenny, puedes soltarme ¿sabes? —comentó el pelirrojo algo incómodo por todas las miradas que le estaban lanzando mientras salían del instituto.

—No, no quiero que escapes —dijo de forma firme.

—En serio eres infantil —masculló por lo bajo. No le incomodaba, incluso su corazón saltó un poco al ver ese lado tan «posesivo» de él, aunque al mismo tiempo presentaba que estaba enojado. De todas formas, cualquier caricia por más inesperada o accidental, era agradable. Claro, menos cuando todos lo veían como la nueva pareja gay de South Park, cuando solo era una vil mentira creada por Cartman. ¡Ni siquiera Kenny era gay!

Aunque una vocecita en su mente comentó: «Tweek y Craig tampoco lo eran». Aunque era un tema totalmente diferente ¿cierto?

Luego de unos largos minutos caminando en total silencio, llegaron hasta un parque cercano, al cual casi nadie iba, un lugar perfecto para tener una charla. Kyle simplemente no podía mirarlo a los ojos, no sabía exactamente que decir después de todo.

—¿Acaso me estás evitando por los estúpidos rumores? —preguntó Kenny, su tono indicaba que no estaba bromeando para nada.

—Tal vez... —respondió algo inseguro.

—¡Kyle! Eso es simplemente idiota —masculló totalmente indignado.

—¡No es mi culpa! Realmente pensé que estaba dañando tu reputación —a este paso se convertiría en un perfecto mentiroso.

—¿Y crees que eso me importa? —cuestionó él mirándolo a los ojos—. ¿En serio consideras que prefiero un par de tetas antes de una amistad?

Kyle se quedó callado unos momentos. El McCormick había madurado mucho a lo largo de los años, ya no era ese puberto de 15 años que solo pensaba en eso. Bueno, aun lo seguía pensando, y aunque sonara raro, lograba controlarlo un poco, o eso había demostrado cuando cumplía sus promesas, aunque tuviera la oportunidad de coger con alguien.

—No... —respondió finalmente apartando nuevamente su mirada.

—Mira, me da igual lo que diga Cartman, me da igual lo que piensen los demás, ¿acaso unos simples rumores lograran arruinarme? Siempre he sido el chico pobre del pueblo, si no pudiera con la opinión pública seguramente ya me habría suicidado hace unos años atrás —contestó él. Claro que en más de una ocasión lo había hecho, pero por su maldición siempre volvía así que no tenía caso.

—Lo siento, es solo que he pasado por mucho estrés y no he podido pensar adecuadamente —escondió su rostro con sus manos soltando un pesado suspiro.

—Bueno, en parte lo entiendo, pero, debes entender algo —Kyle lo miró de reojo expectante—. Nunca le creeré los rumores antes que a ti. Solamente creeré en tus palabras ¿de acuerdo?

—Amigo, eso suena muy gay —comentó soltando una leve sonrisa. Debía hacer ese tipo de bromas o seguramente un gran sonrojo lo delataría.

—¡Oye! Estoy intentando ser emotivo ¿okay? —se quejó el rubio—. Pero si tienes pensamientos gays sobre mí, no podría quejarme, sé que soy muy irresistible —imitó una pose «sensual» que solo logró sacarle una carcajada al judío.

—Lo sé, solo que no te sale —respondió él—. No te preocupes, no tengo sentimientos por ti —otra mentira. Seguramente estaba dañando más la confianza que depositaba en él, esto lo hacía sentir como una mala persona, pero tampoco podía ser del todo sincero—. Aunque, si fuera gay, seguramente si me interesaría por ti —dijo de una forma coqueta solo para molestarlo. ¿Cómo no murió de vergüenza en ese momento? Era un misterio que ni siquiera él mismo pudo resolver. Al menos esto no contaba como una mentira ¿cierto? Era la verdad a medias, o al menos eso se decía para dejar de sentirse como un asco de amigo...

—Oh, me haces sentir halagado —dijo con sarcasmo—. Aunque, como recompensa por abandonarme, merezco una cena en tu casa.

—Sí que eres un aprovechado —chasqueó la lengua fingiendo molestia.

Era sorprendente como las cosas volvían a la normalidad en cuestión de segundos. ¿Quién diría que las chicas tenían razón al decir que la comunicación era fundamental en una relación (ya fuera romántica o amistosa)? Kenny se sentía feliz por esto, había recuperado a su mejor amigo o así parecía.

Esa misma noche, en su incómoda cama, comenzó a pensar realmente cómo sería tener una relación con Kyle. Claro, esto era imposible, según él. Pero ¿y si fuera posible? Tampoco quería llenarse de ideas que solo lo ilusionarían, pero la actitud de Kyle fue bastante extraña. Si se supone que ya lo conocía ¿por qué decidió alejarse para «proteger» su «reputación»? Había algo más, y de alguna manera no ayudaba sentir que le estaba mintiendo en más de una ocasión durante su conversación. Tal vez no exactamente gustaba de él, pero había algo más, pero ¿qué?


Al día siguiente, las miradas se posaban en Kyle y Kenny, algunos murmuraban seguramente para confirmar los rumores o apartaban la mirada nerviosos sin saber si felicitarlos por esa nueva relación. Pero lo que le respectaba al pelirrojo, eso era muy molesto ¿no podían dejar en paz ese tema? Ahora entendía todo ese estrés por el cual habían pasado Tweek y Craig cuando todos comenzaron a pensar que eran una pareja gay. Solo faltaba que sacaran fanarts de ellos dos y explotaría. Si solo era así por unos pocos días, no se quería imaginar cómo sería después.

Por suerte, Kenny parecía totalmente indiferente así que eso lo ayudaba un poco, mientras él no se mostrara raro con él, tal vez podría seguir con su mentira un poco más.

—¡Chicos! —Clyde los saludó acercándose a ellos—. Les tengo buenas noticias —ambos arquearon una ceja confusos.

—Solo dime que no es algo estúpido —pidió Kyle.

—Tenemos una forma de rescatar su heterosexualidad —contestó el Donovan con una sonrisa llena de confianza.

—Realmente no —intervino Token soltando un suspiro—. Realmente lo que hizo fue luchar contra el rumor usando otro rumor —explicó mirando con molestia al castaño.

—¿Qué hiciste? —Kyle le lanzó una mirada de odio igualmente.

—Pero no te enojes ¿de acuerdo? —asintió débilmente—. Dije que tú y Lily estaban saliendo pero que no lo habían sacado a la luz hasta ahora.

—¡¿Qué?! —la mirada de enojo del pelirrojo fue tal que asustó a Clyde.

—¿Lo siento? Me pareció lo correcto, hay que proteger tu identidad y de todas formas ya es algo que todos pensaban —se encogió de hombros. Incluso con esa expresión, no podía enojarse tanto con él, solo había hecho algo estúpido por su bien.

—Lily y yo no tenemos nada —afirmó él masajeando sus sienes—. Ahora seguramente ella se enojará conmigo —mencionó él.

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—¡¿Estás saliendo con Kyle Broflovski?! —una chica de cabello rubio recogido en una coleta se acercó a Lily.

—No —respondió indiferente la chica. Su mirada detonaba molestia y ganas de matar a alguien.

—¿En serio? Es lo que dicen todos, sería genial que salieras con alguien ¿sabes? —continuó la rubia mostrando cierta decepción.

—Emma, ya te dije que no quiero una relación ahora mismo —indicó la azabache.

—Pero, solo quiero verte feliz ¿sabes? Y ya casi es el baile de graduación...

—¿No sería mejor que te preocuparas más por ti? Hace ya un tiempo terminaste con ese tipo, debe haber muchas personas haciendo una fila para tener una cita contigo —comentó ella, obviamente para desviar el tema.

—Creo que te entiendo —su voz se mostró un poco más apagada—. ¡Pero! Aun así debes ir con alguien.

Así ambas discutieron de camino a clases del por qué debería llevar una pareja al baile. Lily pensó por unos momentos que si tener una relación con Kyle la salvaría de estas conversaciones sin sentido.

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Kyle estaba cansado de todo.

En la cafetería, en la hora del almuerzo donde más ruidosas se ponían las personas, se encontraba Eric Cartman con un cartel promoviendo la homosexualidad de Kyle, mientras que otras personas, incluido su grupo de amigos, se encontraban alegando por su supuesta heterosexualidad. Claro, este tema solo fue un desencadenante que usó Eric para avivar las llamas de años de debates sobre la sexualidad de cada persona. En fin, todo era un caos y cada vez le dolía más la cabeza.

—Todos los que piensen que Khal no puede ser gay, es un homofóbico —reprochó el gordo.

El pelirrojo se levantó, se dirigió hacia él y le asestó un golpe en la cara frente a todos. De repente, el silencio reinó en el lugar como si nada hubiera pasado. Cada uno posó su mirada sobre él atento a lo que haría a continuación.

—Miren, entiendo que la vida de otras personas es algo divertido de ver, incluso de lo cual conspirar. Pero, ¿acaso alguien pensó en mi opinión o en alguna de los otros dos involucrados? —todos se quedaron en silencio—. Miren, puede que sea gay, puede que sea heterosexual, incluso puede que bisexual. Pero eso no es algo de lo cual deban discutir como si se tratara de algo trivial o algo que usen como método de entretenimiento. Nunca está bien discutir de esa forma la vida de una persona, especialmente cuando ni siquiera escucharon las palabras de ésta o su opinión. Así que, espero que se callen, dejen de molestar sobre mi vida amorosa —terminó de decir el pelirrojo. Algunos mostraron culpabilidad, a otros les dio totalmente igual, algunos incluso se burlaron de la situación, pero nada de eso importaba, mientras este asunto no volviera a la luz entonces había cumplido su cometido. Claro, no dudaba que habrían algunos comentarios de vez en cuando, pero no quería ver espectáculos como el día de hoy.

Y así, es como terminó esa semana tan infernal, de una forma rápida y sencilla, es lo que siempre pasa con los rumores de este tipo. Nacen de un día para otro para luego quedar en el olvido como si nada hubiera pasado, para luego ser reemplazados por otro de estos.

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Cuando la gente comenzó a dispersarse, Stan se sintió orgulloso de su mejor amigo, hace años no escuchaba un discurso de ese tipo, le traía algo de nostalgia. Miró a Kenny quien tenía una mirada algo rara, desde que los rumores comenzaron, lo había visto más pensativo, seguramente era hora de que comenzara a desarrollar ciertos sentimientos por el pelirrojo. Aunque algo le decía que ya era muy tarde para cambiar algo.

Eric intentó avivar nuevamente las llamas, pero nuevamente recibió un golpe de Kyle que lo dejó llorando en el suelo.

Cuando se dirigía a la salida, chocó con una chica debido a la gente que intentaba hacer lo mismo que él, aunque era algo incómodo estar tan cercano a una desconocida.

—¡Oh! ¡Lo siento! —dijo ella con una sonrisa algo nerviosa apartando la mirada como si intentara buscar un lugar por donde escapar. Cuando lo volvió a ver la cara, se sorprendió bastante como si lo reconociera de un lado—. S-Stan Marsh...

—¿Sí? —se mostró confundido. No era por sonar engreído, pero conocía a muchas personas.

—Es que me preguntaba cuando te conoció Lily —dijo en voz alta. Ya la muchedumbre comenzaba a avanzar más rápido pero ella seguía sin alejarse mucho.

—No la conozco realmente, Kyle me ha hablado de ella —respondió como si nada.

—Ya veo, tampoco conozco muy bien a Kyle, a decir verdad, solo nos saludamos de vez en cuando —agregó ella—. Aunque si he escuchado mucho de ustedes dos.

—Es normal, hemos vivido aquí toda nuestra vida.

—No solo eso, también es por sus amistades —y nuevamente apartó la mirada—. Sin ofender, pero no sería capaz de soportar a alguien como Cartman, y ni me acercaría a McCormick.

—Son buenos chicos, bueno, Cartman no tanto, pero Kenny puede respetar.

Siguió hablando por unos minutos con esa extraña chica hasta que finalmente tuvieron que separarse ya que tenían clases diferentes. Vaya, había olvidado completamente preguntarle su nombre.


Kenny seguía confundido, bastante, por no decir que quería ir inmediatamente a la casa de Kyle para confirmar varias cosas. ¿Por qué le importaba tanto su sexualidad? No es como si sabiendo esa información pensara en salir con él ¿cierto? ¿O acaso así era? De todas formas, no sabía qué hacer, tampoco podía pedirle que salieran para comprobar sus sentimientos ya que seguramente se ganaría un regaño de su parte. Aunque, siempre había una forma de comprobar si se podía ser por su mejor amigo.

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—Kenny ¿qué haces? —preguntó el pelirrojo cuando en el autobús el rubio se recostó mucho a su lado.

—Tengo sueño —contestó como si nada.

—¿Estuviste con una chica ayer?

—Tal vez —y así es como Kyle retomó su espacio personal.

Lástima que no pudo ver su reacción en ese momento ya que se giró a ver por la ventana. ¿Estaría sonrojado o en cambio estaría enojado por imaginárselo con una chica?

Una vez en la escuela, pasó una mano por sus hombros de manera normal, esto no pareció incomodar tanto al chico, pero si le lanzó una mirada extrañada. Caminaron así un poco hasta que llegaron a sus respectivos casilleros.

—Ky, ¿has pensado a quién llevarás al baile? —preguntó interesado el rubio.

—No, ni siquiera sé si iré —contestó indiferente.

—Vamos, debe haber una chica a la cual quieras dedicarle una invitación muy cursi.

—No, no hay ninguna.

—¿Y un chico? —Kyle lo miró con reproche y luego sacó todos sus libros necesarios dándole la espalda.

—Tal vez —contestó con un tono sarcástico. Sí, le había molestado esa broma.

—Invitar a un amigo no cuenta.

—Tú preguntaste con quien iría.

Hablaron durante el trayecto al salón de clases, y un poco más en el salón, aunque Stan se unió esta vez.

Una vez en clases, el rubio como siempre se sentaba detrás del otro para poder preguntarle cosas en voz en baja o a veces molestarlo haciendo que el profesor terminara regañándolos a ambos.

Aunque, con su mente aun confundida, se quedó viendo a Kyle detenidamente sin importarle mucho lo que el profesor dijera. Era interesante ver cada una de sus reacciones, cuando la clase se ponía muy aburrida, comenzaba a encorvarse, pero cuando escuchaba algo importante, se enderezaba de nuevo apoyando su espalda en el asiento para comenzar a escribir.

Se encontraba inclinado en ese momento mientras el judío escribía con una fina caligrafía lo que el profesor hablaba. El cabello rizado del chico llamó su atención. Ya no usaba ese sombrero que lo caracterizaba, en parte era porque ya su cabello se había «calmado» y ahora no tenía un afro como en su infancia, aunque seguía luciendo bastante esponjoso, ¿acaso usará algún producto especial para su cabello? Las chicas siempre se volvían locas comprando materiales para tener su cabello hermoso.

Sin pensarlo, llevó una de sus manos para coger uno de los rizos que caía por su nuca. A pesar de solo tocarlo levemente, Kyle se giró con una mirada de reproche. Pudo ver un leve rubor en sus mejillas, pero solo pudo disculparse con una torpe sonrisa antes de que volviera a girarse.

Esto no era bueno, ahora realmente se estaba dando cuenta de lo lindo que podía ser Kyle…

Stan, que estaba a una fila al lado de ellos, se preguntó qué carajos les pasaba a ambos. Si Kenny quería darse de sus sentimientos homosexuales, el salón de clases no era lugar para eso.

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Esa tarde, aprovechando que no tenía que ir al trabajo y que Kyle saldría temprano de sus prácticas, fueron juntos hasta la casa de este. Quería relajarse lo máximo posible antes de la graduación, aunque tampoco podían distraerse mucho, así que el pelirrojo le ordenó que estudiara un poco mientras él tomaba una siesta.

Últimamente notaba como éste se mostraba más cansado de lo normal. Aunque se lo imaginaba, ser esclavo de Cartman por un tiempo lo debió dejar exhausto y no ayudaba mucho que todos tuvieran altas expectativas de él sobre a cuál universidad y qué carrera debía tomar.

Una vez que terminó de resolver algunas de sus tareas, como un perfecto acosador se quedó mirando como el contrario dormía pacíficamente. Si fuera una chica, seguramente lo regañaría por bajar la guardia estando cerca de él. Un momento, él no sería capaz de atacar a Kyle así de la nada ¿cierto?

Se acercó un poco más, recostando su cara en el borde de la cama a la vez que se acomodaba mejor en el piso. Observó mejor sus facciones, preguntándose si realmente podría considerar amor lo que sentía por él. Hace años no sentía algo parecido, y temía confundirlo con una fuerte amistad. Aun así, como si quisiera probar algo, acercó su mano hasta la del pelirrojo acariciando suavemente su palma. Una extraña sensación nació en su estómago ante esto. Kyle, en medio de sus sueños, entrelazó su mano con la suya como lo haría una pareja.

Esto solo provocó que su corazón diera un salto, no sabía si era por el susto o porque ese tacto se sintió tan íntimo sin la necesidad de que uno de los dos estuviera desnudos. ¿Acaso así de bien se sentía tocar su mano? Entonces ¿cómo sería probar sus labios? Ante esta idea tan impertinente, rompió el lazo y se alejó de él antes de hacer algo de lo que posiblemente se arrepintiera.

«Al menos debería hacer esas cosas cuando esté despierto para ver su reacción».

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El resto de día pasó sin menores incidentes, Kenny por su parte estaba algo alejado de Kyle ya que le avergonzaba un poco lo que había hecho mientras dormía, por suerte, el pelirrojo no lo notó para nada, aunque no estaba seguro del todo.

Una vez que llegó la hora de irse a su casa, se despidió de él dándole un fuerte abrazo, como agradecimiento de todas las cosas que había hecho por él aunque no lo hubiera dicho explícitamente. Pudo sentir como Kyle se ponía nervioso bajo sus brazos, pero no hizo nada para alejarlo.

En serio, se preguntaba dónde estaría si no fuera por Kyle. Gracias a él, se interesó más en el estudio, lo apoyó lo suficiente para que nunca tuviera que recurrir a las drogas (claro que a veces lo intentaba, pero pensar en que no quería convertirse en sus padres era suficiente para que lo dejara inmediatamente). Por más cursi y gay que sonara, el judío se había vuelto su ángel guardián.

Fue justo en ese abrazo que se dio cuenta de que realmente tenía fuertes sentimientos por Kyle. Su vida siempre había estado llena de sexo sin sentido, pero por más chicas con las que estuviese, nunca era suficiente emocionalmente, solo era como un pasatiempo. Pero con Kyle, hasta un simple abrazo servía para llenarlo totalmente y hacerlo sentir que todo estaría bien. Vaya que sí se había vuelto gay por su mejor amigo.

—Oye, ¿estás bien? —preguntó Kyle algo confundido.

—Solo estoy pensando en lo bien que se sienten los abrazos —contestó él con una sonrisa.

—Sí, sí, pero ya es incómodo —comentó Kyle soltando un suspiro.

—De acuerdo —sin muchas ganas rompió el abrazo—. Nos vemos mañana —se despidió de él con una sonrisa para irse a casa.

Se fue con una sonrisa en el rostro. Aunque muchos no estuvieran de acuerdo con sus ideas, enamorarse de su mejor amigo no era tan malo. Tal vez no fuera a corresponderle, pero se sentía feliz de saber que sus gustos no eran tan malos en el amor; aunque no podía decir lo mismo a la hora de tener sexo.

Además, eso explicaría mucho de lo que pasó aquel día en esa fiesta...


El estrés y Tweek siempre iban de la mano. Era raro imaginarse al rubio adicto al café como una persona tranquila, que no sacara ideas locas de las cosas más cotidianas, pero estos días era, pero, como si una bomba que fuera a explotar en cualquier momento. En parte, todos estaban estresados, pensar sobre tu futuro no era algo muy bonito, especialmente cuando había un tiempo «límite», el cual era la graduación. Esto en parte era culpa de todos los padres que desde siempre les exigían a sus hijos que debían seguir estudiando si no querían morir de hambre en las calles.

—Hey, Tweek —lo llamó Clyde golpeando ligeramente su hombro, sacándole un grito de impresión al rubio—. ¿Cuáles son tus planes? —ya estaba tan acostumbrado a esas reacciones que lo mejor era ignorarlas.

—¿Eh?

—Ya sabes, ¿qué harás cuando salgas? —preguntó Token.

—Ehm...no lo sé —contestó algo cohibido.

—Estamos casi igual —soltó un suspiro el Black.

—¿N-no-no t-toma-a-rás el n-negocio de tus p-p-p-padres? —preguntó Jimmy.

—Tampoco estoy seguro —sus temblores aumentaron ante esto.

—Yo sí tomaré el negocio de mi padre. Los zapatos si que atraen mujeres —comentó el castaño.

—Q-q-q-quisiera ser un comediante —mencionó Jimmy.

—Timmy.

—Y sí, t-t-también s-s-ser periodista —agregó como si le estuviera respondiendo algo a Timmy.

—¿Y tú Craig? Yo sé que Token será tan rico como sus padres si escoge una carrera difícil —dijo Clyde restándole importancia a la respuesta de su amigo.

El Tucker como respuesta alzó su dedo del medio.

—Oh, ya veo, tampoco estás seguro —mencionó algo pensativo.

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Tweek y Craig tomaron el mismo camino a casa esa tarde. Ninguno decía nada, así era mejor, todo tranquilo entre ellos. En parte, por eso su relación duró tanto, ninguno nada que fuera innecesario; claro, a menos que Tweek cayera en un ataque de estrés y ansiedad que lo hacía hablar como loco.

Para su propia sorpresa, decidió romper el silencio.

—Craig, ¿todavía quieres estudiar astronomía? —preguntó Tweek en casi un susurro.

—Sí —contestó tajante—. Me sorprende que todavía te acuerdes.

—Bueno, no es fácil olvidarlo cuando aún tu cuarto está decorado con cosas del espacio.

—Supongo —se encogió de hombros algo desinteresado.

—Yo...yo, realmente no estoy seguro de nada, ehm, es que el negocio de mis padres, es, ya sabes, complicado ¿cierto? —el azabache no mencionó nada, pero continuó de todas formas—. Adoro el café, bueno, todo mundo sabe que adoro el café, pero ¡agh! Tampoco quiero trabajar toda mi vida en uno, y luego llegar a los 60 años y pensar que no he aprovechado mi vida para nada. Eso sería un asco ¡ngh! Pero, de todas formas no sé que carajos hacer con mi vida. Es decir, ¿mis gustos son suficientes para determinar algo? ¿Qué tal si lo qué me gusta hace que muera de hambre? ¡No quiero morir en una calle solo! Pero tampoco quiero sentirme atrapado en este pueblo aunque me aterré la idea de salir de él —finalizó soltando un suspiro.

Seguramente Craig había dejado de escucharlo en algún punto, ignorando todo lo que había dicho hasta ahora.

—¿Y por qué tienes que pensar en todo eso ahora? —preguntó Craig.

—¡AH! ¡Obviamente tengo que pensar en eso! Dentro de unos meses la mayoría se irán y yo ni siquiera sé que haré mañana.

—Al carajo lo que hagan los demás. Te apuesto a que la mayoría solo entrara a la carrera que les parezca más fácil, ellos tampoco tienen listo su futuro. Tweek, te preocupas demasiado, en serio. Haz lo que te gusta, si no te da dinero, siempre hay opciones —lo miró de reojo—. ¿Quién dijo que tenías solo una oportunidad?

El rubio se quedó sin habla por la forma en que se había expresado Craig. Aunque su charla no hubiera resulto todas sus preguntas, no quitaba el hecho de que le quitó un peso de encima. Ahora se sentía un poco más tranquilo.

—Gracias, Craig —terminó diciendo con una leve sonrisa mientras le seguía el paso.


En los días siguientes, Kyle se sintió en un sueño. Tal vez sus esperanzas e ilusiones habían llegado a un punto donde se habían vuelto ciertas, tal vez estaba volviéndose loco, pero, sentía que Kenny se había comenzado a interesar en él de una manera más especial. El rubio se portaba un poco más coqueto con él, no de una manera descarada que solo significaba que quería sexo, pero sí de una manera que lo hacía sentir especial. Por más de un momento, se preguntó si acaso no estaría bromeando con él o si realmente estaba desesperado por afecto.

Caminó por los pasillos un poco por los pasillos para encontrar su casillero. Tuvo que pedir nuevos libros, y como no quería cargar con ellos todo el tiempo, tenía que guardarlos. Solo esperaba que realmente valieran la pena, eran bastantes pesados, aunque podía aguantarlo; tantos meses de entrenamiento debían servir de algo, ¿no?

Para su sorpresa, en el camino, se encontró con Stan, pero antes de saludarlo, notó que hablaba con una de las amigas de Lily, se llamaba Emma si no estaba mal. Esperó un poco a que ellos dos se despidieran antes de entrar en escena.

—Veo que ya tienes pareja para el baile —comentó con un tono algo bromista.

—Sabía que dirías algo como eso.

—Así que ¿qué tal?

—¿A qué te refieres?

—Bueno, ¿ves futuro con esa chica?

—Agh, sí que te vuelves muy molesto —se quejó Stan mientras caminaba para ignorar a su amigo.

De todas formas, Kyle lo siguió.

—Emma es bastante interesante, creo que estuvo en el equipo de porristas también —comentó él.

—Aja.

—Oh vamos, no me culpes si quiero emocionarme por tu vida amorosa.

—Kyle, que se sepa de tu vida amorosa y te de consejos, no quiere decir que puedas emparejarme con cualquiera.

—Geez, de acuerdo —rodó los ojos. Vaya que había perdido mucho su sentido del humor en estos últimos años.

—¡Hola chicos! —saludó Kenny con una sonrisa—. Ven te ayudo con eso —sugirió el rubio tomando sin ningún permiso unos cuantos libros que Kyle estaba llevando.

—¿Gracias? —dijo algo confundido—. Aunque no soy una chica como para que tuvieras que hacer eso —se quejó el pelirrojo.

—No sabía que ser amable era un delito —rodó los ojos.

Stan soltó un suspiro algo pesado. Realmente no le gustaba esa situación que se estaba presentando ante sus ojos, si ahora Kenny sentía algo por Kyle, no quería que tuviera la misma lentitud que su amigo. Estaba cansado de ver dramas, y lo que menos quería es que cada uno de ellos se quejara él mismo sobre su «amor imposible». Seguramente se suicidaría cuando eso pasara.

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—Stan, creo que Kenny se enteró de que le gusto —comentó con timidez el pelirrojo. El Marsh lo miró anonado, ¿en serio así interpretaba sus acciones? Vaya, entonces era menos lento de lo que creía—. Por eso seguramente se está burlando de mí y haciendo todas esas cosas tiernas —corrección, su amigo era tan pesimista con el amor que resultaba siendo un gran idiota.

—Kyle, ¿en serio?

—¡Claramente soy serio! Él no comenzaría a tratarme como una chica de la nada si no sospechara nada de mis sentimientos.

—¿Y no podría ser que él realmente se haya comenzado a interesar en ti?

—¡Ja! Claro, como si eso llegara a pasar —Stan masajeó sus sienes. Debía ser paciente.

—Kyle, sé que eres la persona más inteligente de la escuela, pero realmente eres un caso perdido cuando se trata de romance.

—¡Claro que no! Ya te lo he comprobado.

—Al menos de niños eras mucho más valiente. Ahora, parece que cualquier cosa te da miedo.

—Con las chicas de antes no había riesgos, no era tan cercano a ellas, así que no era como si perder su amistad importara mucho. Claro que dolía ser rechazado, pero era más fácil seguir adelante.

En ese momento, como si se tratara de un videojuego, dos opciones aparecieron en su mente: si darle más esperanzas a Kyle o simplemente cambiar el tema.

Al final, eligió la primera opción.

—Realmente no te arriesgas tanto —mencionó ganándose una mirada de sospecha por parte de Kyle—. Kenny si puede tener sentimientos por ti.

—¿Por qué lo dices?

—Bueno, ¿recuerdas la fiesta dónde se besó con Butters? —el otro asintió aun sin estar muy seguro—. Resulta que él realmente no lo besó porque lo confundió con una chica cualquiera, en realidad, pensó que se trataba de ti.

La reacción de Kyle pasó de estupefacción, luego a confusión, incluso negación ya que intentó decir algo, pero no le salió, pero finalmente la sorpresa fue su emoción predominante.

—¿Qué? —fue lo único que atinó a decir.

—Realmente no sé que pasó ese día. Pero lo que me contó Butters fue que él se acercó a Kenny ya que lo vio muy mal, y cuando se acercó, Kenny susurró tu nombre antes de besarlo.

—¿Por qué mencionaría mi nombre? —parecía más una réplica que otra cosa.

—¡Yo qué sé! —exclamó él—. Mira, no te voy a decir que eso significa algo, porque realmente no hablé con Kenny sobre el tema. Pero tampoco consideres todo tan perdido —dijo sinceramente.

—P-pero...

—Kyle, es el último año, nos quedan pocos meses juntos, ¿por qué no dejas de pensar tanto las cosas y en vez disfrutas un momento? Aun así las cosas salen mal, eso no se quedará contigo toda tu vida.

—Supongo que tienes razón —asintió débilmente. Se notaba que por su mente pasaban mil ideas distintas.

Se quedaron muchos minutos en silencio en su cuarto, Kyle con la mirada ida, mientras él se dedicaba a ver su celular.

—Oye, ¿qué tal si hacemos una apuesta? —soltó de repente el contrario para su sorpresa.

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Otro día faltando a clases. A este punto le estaba comenzando a preocupar que por las faltas perdiera el año, pero sus notas debían ser suficiente para salvarlo un poco. ¿Qué podía hacer? Se sentía cansado, no quería ver a nadie y mucho menos ver cómo todos hablaban felizmente de su futuro cuando él ni siquiera tenía ganas de levantarse de la cama para empezar con su día.

Su madre igualmente estaba preocupada, pero simplemente pensaba que era por los trámites de divorcio. Al menos su padre no se encontraba ahí para aumentar sus ganas de escapar del mundo.

Revisó su celular ignorando todos los mensajes para ver algunos vídeos e imágenes que posiblemente le subirían el ánimo. Claramente no pasó. Varios mensajes de Emma aparecieron en sus notificaciones, hasta que finalmente la chica decidió llamarlo. Esto lo sorprendió un poco.

—¿Hola?

—Por fin contestas —se notaba algo enojada.

—No estaba de humor —contestó el pelinegro.

—Se nota. ¿Estás bien?

—Claro, solo acabo de despertar —mintió.

—Así que, ¿te quedaste dormido y por eso no viniste a clases?

—¿Sí?

—¿Es normal qué pase tan de seguido? —esto parecía un maldito interrogatorio.

—A veces, sí...¿Acaso Kyle te dijo algo? —se enojaría mucho con el Broflovski si llegaba a soltar algo que no le incumbía a otras personas.

—No mucho, simplemente que esto pasa muy de seguido —contestó ella.

—Por eso no tienes que preocuparte mucho.

—¡Pero! —se frenó para decir algo—. Siento que esto puede llevar a un problema mayor.

—En serio, no es nada. Estoy perfectamente —y sin querer seguir insistiendo en el tema, se despidió toscamente antes de colgar y apagar el celular.

No era buena idea que una persona tan brillante como ella se preocupara por una basura como él.

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En las siguientes semanas y mientras más frío se volvía el pueblo, varios carteles del baile de graduación comenzaron a aparecer en los pasillos donde los de último año veían clase. No era raro escuchar a más de una persona hablar sobre a quién invitarían o sobre su preocupación sobre si realmente se graduarían o no, además, sobre quienes serían los nuevos rey y reina del baile. Obviamente se aspiraba por las personas más populares como Bebe, Red, Token, Clyde (simplemente por la tienda de zapatos de su padre), además de otros que realmente no conocía muy bien.

Su mente se encontraba confusa, creía que en cualquier momento terminaría diciendo algo totalmente estúpido que arruinaría absolutamente todo. En cualquier momento tendría un ataque de pánico o algo parecido. En serio, era un idiota.

—¡Hola Kyle! —y esa voz no lo ayudó en nada—. Hey, ¿estás bien? —preguntó acercándose. Mierda, tenía que decir algo rápido.

—Hola —saludó apartando la mirada, coincidentemente, a uno de los tantos panfletos sobre el baile.

—¿Acaso estás preocupado por eso? —preguntó arqueando una ceja.

—Sí —confesó.

—¿Qué? ¿Acaso no sabes a quién llevar? —dijo con un tono algo bromista.

—Ese es el problema.

—Oh, verdad que eres un romántico a morir.

—Kenny —finalmente se dirigió al rubio, afrontando su mirada que lo hacía acobardarse como nunca—. ¿Te gustaría ir al baile conmigo?

Y en ese momento deseó que un meteorito o un avión cayera justo sobre él para no tener que oír su respuesta.


¡Gracias por llegar hasta aquí!

La relación de Kyle y Kenny avanza a grandes niveles, pero, ¿realmente podrán avanzar aun más? Bueno, eso ya lo dejo a su criterio, yo mientras tanto, me prepararé para el inminente fin de este fic ;A;

Muchas gracias por leer, los quiero a todos, incluso a esos lectores fantasmas *inserte corazón gay*

Haruka-sama se despide~