Disclaimer : esta historia es sin fines de lucro, El precioso de Natsu y el resto de la guild no me pertenecen, son propiedad de Hiro Mashima. Yo solo descargo mi fanatismo con historias de ellos, producto de mi cabecita loca XD…

Este producto es responsabilidad de quien lo recomienda y de quien lo lee X3

Diálogos entre -.-

DRAGÓN

Capítulo 3: retroceso

Volar por los cielos era una de esas sensaciones que nunca podrías olvidar y a la vez siento como si nunca podría acostumbrarme, aferrada del grueso cuello del dragón rojo yo intentaba no caerme con la vertiginosa velocidad con la que Natsu volaba, era como si lo hubiera hecho durante toda su vida, mientras yo intentaba no gritar de pánico absoluto, clavando mis pies entre sus escamas para no perder el agarre, pero era inútil, cada vez sentía resbalarme un poco más, me agarre con todo lo que pude pero fue inútil, antes de darme cuenta sentí como su piel se escapaba de entre mis dedos y como todo se cubría con el azul del cielo y lo blanco de las nubes, y la vertiginosa caída me revolvieron el estómago y me escuchaba gritar mientras el pánico se apoderaba de mí.

Tenía más de dos semanas que todos habíamos regresado a magnolia, desde entonces Natsu se había mantenido en el bosque, pues el maestro le había dicho que por seguridad debía permanecer oculto a los ojos de la gente y aunque fue difícil convencerlo finalmente logramos hacerle entrar en razón.

Por supuesto su inamovilidad no había durado ni media tarde, dominar el vuelo habían sido una de sus prioridades, y haciéndola de traductora tuve que pedirle a Gray que le ayudara a entrenar sus llamas, ya que con el mago de hielo ahí el riesgo de incendiar el bosque entero se reducía considerablemente, aun así habían muchas áreas seriamente quemadas y por supuesto Gray rápidamente perdió el interés en ser bombero personal del dragón pelirosa

Caí pesadamente sobre la espalda escamosa de Natsu que ahora solo se mantenía suspendido en el aire esperando a que recuperara el aliento

-suficiente! Quiero bajarme!-

-ni aguantas nada luce-

Llevamos mucho tiempo volando, ya me duele el cuerpo y aun no me dices a donde vamos! Regresemos a tierra ahora- grito ella para desestresarse

-ya falta poco-

Mire a mi alrededor y descubrí que estábamos en mar abierto

-donde estamos Natsu! Moooi!-

Seguimos volando pero esta vez a una velocidad mucho más lenta, una que me permitía hasta cierto punto "disfrutar" del paisaje, después de un par de horas llegamos a lo que de lejos parecía una isla con una gran montaña en el centro, mientras más nos acercábamos descubrí que la isla era mucho más grande de lo que parecía desde arriba

La playa era hermosa, la arena blanca y el mar azul y cristalino, aunque habían partes rocosas como acantilados, habían zonas parecidas a los paraísos de las tarjetas vacacionales. Solo hacía falta un Luau y estaría completa

-Es hermosa! Dónde estamos? Y porque estamos aquí?-

-bien, últimamente he tenido un hambre de esas y estaba bastante harto ya de tanto pesado y tampoco podía ir por ahí comiéndome los ganados de la gente como si fuera un dragón de las pelis esas tan malas, así que mi objetivo era este volcán-

-volcán? Esa montaña?-

-desde aquí parece una simple montaña pero su interior siempre esta encendido, o al menos hasta donde recuerdo-

-recuerdo? Tu ya habías venido aquí antes?-

-viví aquí mucho tiempo con mi padre-

-souka (ya veo)- me asegure de perder todo contacto con su piel antes de perderme en el sentimiento de saber que este lugar era hasta cierto punto el lugar de infancia de Natsu, un lugar que había compartido con su padre y ahora como un auténtico dragón regresaba, me pareció enternecedor

Un grueso sonido de algo gruñendo se escuchó justo a lado de la rubia, esta volteo y se sonrojo levemente al darse cuenta que de hecho era el estómago del dragón pelirosa que estaba a su lado. Este al ver su mirada acerco su enorme hocico hacia el pecho de la Heartfilia, Lucy sintió como si una enorme pared roja intentara taclearla, pero ya estaba acostumbrada y acepto el contacto que al final sabría sería más suave de lo que aparentaba

-volveré en un momento, tu puedes pasear la isla como quieras, aquí no hay animales peligrosos y más adentro debe de haber unas aguas termales, después te busco-

-que? Como que luego me buscas…? Espérate! Natsu!- ella le grito con fuerza pero el dragón ya se había alejado lo suficiente para que los arboles no le permitieran seguirlo con la mirada, la rubia se estiro intentando desentumirse del largo viaje y también para intentar sosegar el enojo que ese caprichoso dragón le provocaba.

Los ojos castaños pasearon su vista por esa paradisiaca playa, aún era media tarde así que tendría tiempo de bañarse y relajarse antes de preocuparse por el lugar donde dormiría, por suerte tenía a su disposición a sus amados espíritus que la ayudarían con todo esto. Después de todo ella se había ofrecido voluntaria para ayudar a Natsu con su pequeño problema draconiano, el hecho de que por el momento pudiera tomárselo como unas mini vacaciones era solo una bonificación.

El maestro y Erza estaban usando toda su astucia e influencias para que el rumor del dragón rojo que pertenecía a Fairy tail no llamara la atención del recién reformado ministerio de magia, aunque los rumores corrían con mucha velocidad y temían que dentro de poco tuvieran visitas no deseadas, así que poder alejar a Natsu había tenido un cierto efecto de alivio para el gremio. Levi e incluso la maestra Mavis y varios más estaban buscando soluciones en libros antiguos que hablase de dragones, Laxus y Gajeel habían perdido todo interés cuando en una batalla que parecía peligrosa estos dos no pudieron con el enorme poder que expelía Natsu por cada poro, por cada brillante escama, por supuesto usaron la excusa de que Natsu usaba trampa al ser un dragón y no era un duelo justo, y otras tontas excusas al menos por parte de Gajeel, ya que Laxus solo había puesto esos ojos de muerte y se había ido del lugar, diciendo que si usaba más poder podría lastimar a Natsu y las cosas se saldrían de control, lo cual y sin creérselo ni un poquito solo aumento aún más el ego ya de por sí bastante inflado de Natsu.

Happy prefirió quedarse en el gremio ya que por su pequeño tamaño a Natsu se le hacía fácil perderle de vista y lo mandaba a volar con mucha frecuencia y un par de veces casi le había pisado y aunque el dragón se disculpaba con él usando a Lucy como traductora de por medio, el pequeño gato ya estaba muy adolorido para seguir con ese juego interminable que ya no le parecía para anda divertido.

El día en la playa pasó rápido para la maga estelar, después de divertirse en el mar y de haber invocado a algunos espíritus para no sentirse sola, había merendado a gusto y ahora con ayuda de virgo buscaba un lugar apropiado para poner una casa de campaña, pues ya estaba atardeciendo.

-virgo, la hubiéramos puesto en la playa-

-estamos en mar abierto princesa, en la noche habrá mucho frio, sería mejor encontrar un lugar más adentro de la isla, además si encontramos las aguas termales que Natsu sama menciono podríamos incluso volverlo un lugar terapéutico de relajación y descanso adecuado para usted princesa-

-bueno… las termas es lo que me atrae más de todo esto, así que supongo que está bien-

La noche ya estaba un poco avanzada cuando Lucy termino de alistarlo todo para poder finalmente bañarse en las hermosas y naturales aguas termales de la zona, aunque habían tenido que limpiar y adecuar un área para colocar la casa de campaña ahora que Lucy se sumergía en esas cálidas y levemente azufradas aguas le parecía que todo había valido la pena.

Bordeado de árboles de copas altísimas, miraba el cielo azul oscuro iluminado de infinidad de estrellas, era una visión mágica y la Heartfilia empezaba a sentirse adormecida cerro los ojos por lo que le pareció un par de segundos cuando un golpe seco se escuchó a su lado sacándola de su aturdimiento

-Natsu eres tu? Me asustaste!... Natsu?- dijo la rubia mientras se cubría los pechos y buscaba al dragón entre los árboles, pero la oscuridad del bosque y la pequeña lámpara de pie que había instalado para no estar a oscuras le impedían ver más allá de la primera fila de vegetación. De entre los matorrales salieron tres individuos y antes de que Lucy pudiera hacer cualquier movimiento dos más salieron desde detrás de ella sacándola forzadamente de las termas, amordazándola y forzándola a quedar boca abajo, Lucy se resistió pero eran muchos más que ella y fácilmente la inmovilizaron

-senchou(capitán), está seguro que ella viene con el dragón-

-no parece ser una domadora de dragones precisamente, aunque está muy buena, tal vez podríamos venderla-

-estoy seguro de que nos darían un buen precio por esta rubia-

-oye si! Yo la conozco, a salido un par de veces en la revista esa de modas ¿Cómo se llama? Sorcerer o algo así-

-no importa, es famosa, o al menos un poco, que dice senchou-

-no… una mujer, aunque este muy buena, hay en todas partes, pero un dragón, no es para vender inútiles, no lo ven, con un dragón a nuestra merced podríamos dominar los mares, oh! incluso dominar el reino, oh! se imaginan de pirata a rey de todo Fiore, suena bien-

El capitán era un hombre joven y muy fornido con barba de candado, piel bronceada por el sol y cabello largo sujetado en una coleta, de hecho si lo veías desde cierto ángulo era incluso apuesto, sus camaradas eran más del tipo marineros ebrios malolientes, exceptuando el que sostenía a Lucy, ese mas parecía un enorme toro moreno, de lo grande y musculoso que estaba, parecía un luchador de las grandes ligas, como menos. Ojos negros profundos y una cicatriz enorme que le atravesaba todo el pecho acompañado de cientos de otras pequeñitas regadas por toda su piel, aunque Lucy no podía verle pues estaba a su espalda, manteniéndola firmemente agarrada

-a ver rubia, te lo voy a explicar, - el capitán se agacho para quedar a la altura del rostro de Lucy, con delicadeza acaricio su mejilla enlodada, limpiando algunas manchas de tierra, después de todo literalmente la habían revolcado en la tierra después de haberla sacado por la fuerza de las aguas termales, así que la rubia parecía tener un tratamiento de lodo por todo el cuerpo

-tú y tu mascota dragoniana ahora nos pertenecen, si te portas bien tal vez no te hagamos daño, no mucho- las risas por lo bajo le dieron a entender a Lucy el doble sentido de esa frase

-yo no sé de que están hablando, yo no tengo ninguna mascota menos aun un dragón-

-jajaja, no? Y supongo que eso en lo que llegaste a esta isla era un ave?-

Los ojos de Lucy se abrieron grandemente, ¿Cómo diablos lo sabían? ¿Desde cuando la habían estado espiando?

-fue una suerte la verdad, esta isla esta en nuestra ruta comercial, jeje, ¿si me entiendes?, por suerte Moguzou estaba en el nido de pájaro y vio pasar al dragón, ¿no es así Moguzou?-

-así es Ranta, una suerte- hablo el hombre que sostenía a Lucy

-no podíamos creer nuestra suerte, hace varios días que existe el rumor que hay un dragón por los cielos de magnolia, bastante alejados de nuestra ruta normal así que no podíamos decir simplemente : hey echemos un vistazo a ver si es verdad. Así que si, fue una suerte que pasaran justamente por aquí, y aterrizaron antes de que salieran de nuestra mira, como piratas nos especializaos en miralejos, para ver barcos mercantes antes que ellos a nosotros, así que muchas cosas estaban a nuestro favor y nosotros siempre cobramos favores como estos-

-aún no sé qué es lo que tenga que ver todo eso conmigo?-

-mira princesa no te hagas a la difícil, te vimos y punto, sobre el dragón rojo y también jugueteando en la playa, así que vas a traer a tu mascota si no quieres que te hagamos mucho pero mucho daño-

-es verdad, si estaba con el dragón, pero Natsu no es ninguna mascota, tampoco es un dragón como tal, es solo un mago con un pequeño problema de trasformación prolongada-

La cara de Ranta quedo en blanco unos momentos, era un pirata sin magia pero en una vida de pillajes el saber es poder y en un mundo de magos saber sobre el funcionamiento de la magia de estos le daba muchísima ventaja a la hora de robarles o pelear contra ellos, así que tenía cierta idea de lo que la rubia podía estar sugiriendo

-Haruhiro, descubriste que clase de maga es nuestra amiguita?- de entre el bosque salio un nuevo pirata, joven, alto y delgado, cabellos castaños y ojos de color miel, un cuerpo marcado y agradable que se notaba a través de su polera negra entallada , ciertamente tenía un semblante hermoso, si Lucy se lo hubiese encontrado en algún puerto o calle tal vez hubiera intentado hablar con él.

-hai, al parecer es una invocadora de espíritus- Haruhiro le aventó el llavero a Ranta.

-fuuu! lucky! Esas llaves se venderán a un alto precio- dijo el capitán mientras se guardaba las llaves de doradas dentro de su chaleco

-muy bien hermosa, prosigamos, nos estabas hablando de tu "amigo" dragón- Ranta saco un pañuelo de entre sus bolsillos y limpio casi con ternura la cara de Lucy, no fue hasta que empezó a bajar por su cuello y pechos que Lucy en verdad deseo gritar, pero solo trincaba la mandíbula aguantándose los improperios que sabía solo le causarían más problemas

-eres realmente hermosa, ¿sabes cómo hacemos hablar a las chicas hermosas como tú?- Ranta vio profundamente a los ojos de Lucy y esta no pudo evitar soltar un alarido cuando el capitán le pellizco duramente uno de sus pezones.

-oh infiernos! Tienes una voz de ángel, o más bien seria de hada, ¿no? - dijo mientras observaba de cerca la marca en la mano de Lucy

-creo que dejaremos el interrogatorio para después- Lucy no pudo evitar gritar, a pesar de que intentaba guardar su voz con todas sus fuerzas pero el senchou estaba masajeando y pellizcando sus pechos y ambos pezones.

- Moguzou agárrala de manera adecuada, dale- Lucy entro en completo pánico cuando el capitán empezó a desvestirse frente a ella, mientras el pirata que la sostenía cambiaba la posición de sus manos, de su espalda hacia encima de su cabeza, el movimiento le permitieron más libertad a la Heartfilia que rápidamente intento aprovechar, pero el pirata con ojos de miel le agarro las piernas para evitar que esta saltara o pateara lo que sea que sea que esta hubiese querido intentar

-suéltame! Te meterás en problemas cuando Natsu venga-

-Natsu? A si…, tu amigo dragón, ese nombre me suena, ¿Por qué me suena?-

-tal vez porque ese mago gano los grandes juegos mágicos del año pasado-

-eh?! Será por eso? Será un mago con take over o algo así?-

-no, … más específicamente un mata dragones-

-un mata… BWUAJAJAJAA! Enserio! Pero que estupidez! Un matadragones que se convierte en dragón! Que cosas enserio, ¿y que se supone que hará ahora?, ¿suicidarse?-

-senchou vamos, debe ser algún efecto secundario de la magia, no sería la primera vez que sucede algo así-

-así? Bueno da igual, agárrala bien Haruhiro, después será tu turno, Moguzou de último la última vez que dejamos que sea el primero la dejo rasgada y no fue nada agradable para los demás-

Lucy no podía evitar que sus ojos derramaran copiosas lágrimas, intentaba moverse pero con el grandote agarrándole las manos contra el piso y el pirata bonito agarrándole las piernas, no le quedaba movilidad suficiente para lograr nada, paso del pánico al terror absoluto cuando el pirata capitán se posiciono sobre ella estando ya completamente desnudo

-uso (mentira)- murmuro la maga estelar, mientras Ranta se metía con fiereza un pecho a su boca y apretaba el otro con gusto

-kyaaa! NATSU! NATSUUU!- grito la rubia mientras sentía la asquerosa sensación de esa lengua y esa boca succionándola sin delicadeza –déjame! Déjame!- intentaba moverse, huir, pero era inútil, solo podía llorar, y pedir a gritos ayuda, la rubia perdió la voz unos momentos cuando sintió la mano del capitán colarse entre sus piernas y rozar los pliegues de su intimidad

-si te calmas un poco veras como hasta te gusta, tu tranquila- le dijo mientras intentaba robarle un beso, aunque Lucy logro gira la cara a tiempo así que Ranta solo lamio con descaro su suave y sonrosada mejilla y sin detenerse bajo por su cuello dejando un caminito de saliva llegando esta vez hasta su otro pecho

-sabes a gloria, magita- fue lo último que escucho o sintió de Ranta, de hecho fueron técnicamente sus últimas palabras, ya que el hombre que antes había estado sobre ella había súbitamente desaparecido.

-pero qué!?- Haruhiro, Moguzou y los otros piratas observaron aterrorizados la silueta del dragón que volaba justo por encima de ellos, silencioso como un majestuoso búho nocturno, las piernas de su capitán aun asomaban por su hocico, apretado entre los dientes afilados, segundos antes de que este exhalara fuego directo sobre los piratas rechonchos que estaban lo suficientemente lejos de Lucy, aun así la maga estelar y los dos restante piratas sintieron como si hubiesen sido arrojados súbitamente a un horno encendido

Haruhiro no perdió el tiempo y sostuvo a la rubia de la cintura usándola como escudo

-escucha dragoncito, será mejor que te calmes o tu amiguita va a sufrir por lo que hagas- Natsu descendió majestuosamente y quedo parado frente a ellos, la diferencia de tamaños era abrumadora, su mirada profunda con esas enormes pupilas verdes tan dilatadas como un animal cazador nocturno hizo sudar frio a los piratas. Tanto Haruhiro como Moguzou sacaron ambos dagas de entre sus ropas y apuntaron con ellas al cuello y pecho de la maga estelar, mientras estaban convenientemente detrás de esta

-estoy seguro de que podemos entendernos bien, no es así magita- Lucy levanto su mirada castaña, sus ojos rojos y sus mejillas sonrosadas por el llanto y esa voz tan suave que solo podía murmurar el nombre de Natsu una y otra vez, cabrearon al dragón aún más allá de toda lógica posible, quería incinerarlos, meterlos en su boca y serruchar con sus dientes hasta que solo quedaran girones de ellos, pero no podía moverse, los dos cabrones restantes estaba protegiéndose con Lucy como escudo, y la ira de Natsu solo podía aumentar ante su actual impotencia

-esto es lo que haremos dragoncito, ¿captas? Iremos al barco y ella quedara en resguardo y bien protegida, y mientras tus nos obedezcas no le tiene porque pasar nada de acuerdo… ¿de acuerdo?!- Haruhiro entro en pánico, mientras sostenía fuerte la daga contra el cuello de Lucy al grado de sacarle unas cuantas gotas de sangre, y es que Natsu sigua tan inmóvil, parecía haberse convertido en una estatua, una estatua antigua de piedra roja con esa mirada asesina tallada en jade.

-muy bien… muy bien… poco a poco, vamos Moguzou, camina- se echaron para atrás, llamado a Natsu para que les siguiera aunque este no parecía querer moverse, aun así el miedo le obligaba a seguir retrocediendo, cuando hubieron tomado suficiente distancia el pánico les venció y aun con la rubia bien apretada dieron media vuelta y empezaron a correr hacia su barco, volteando de vez en cuando su mirada para cerciorarse que efectivamente el dragón seguía inamovible en la misma posición

-Natsu onegai, ayúdame- murmuraba Lucy mientras lo veía desaparecer con cada nuevo paso apresurado que daban los piratas.

Llegaron a la playa y el llanto de Lucy que había iniciado nuevamente desde que comenzó la carrera, duplico su fuerza al ver el enorme barco anclado en la orilla, ella intento revolverse y salir del abrazo de Haruhiro, pero parecía haberse quedado sin fuerzas

-Natsu! Natsu!- Lucy busco con la mirada a todo alrededor pero la oscuridad de la noche no la dejaban ver muy lejos, y aunque la luz de las estrellas reflejaban en el agua, el bosque de atrás parecía una cueva de lobo. El agua salina mojo sus pies de la maga y si hubiese tenido sus llaves con ella habría invocado a acuario, a leo lo hubiera invocado desde hace rato y a virgo y a todas sus amadas llaves, pero no las tenía y la desesperación y el pánico aumentaban con cada nuevo centímetro del agua que cubría sus pies, luego sus pantorrillas, finalmente sus piernas y hasta la cintura, llegando al fin a la escalera hecha de soga que estando al costado del barco permitía el acceso a sus pasajeros

-no pienso subir! Prefiero que me mates antes de subir contigo!-

-veras preciosa, hay muchas posibilidades de que hacer contigo antes de matarte para que cooperes, entiendes,- Haruhiro bajo el cuchillo de su cuello hasta la entrepierna de Lucy

-si no quieres que lo primero que conozca tu virginal coño sea mi cuchillo más te vale que cooperes, o tal vez prefieras perder un pezón, al fin y al cabo tienes dos- las manos del pirata agarraron con mucha fuerza uno de sus pechos, provocándole dolor mucho dolor, parecía que quería reventarlo solo con su agarre

-kyaaa!-

-ahora vas a subir?- Lucy afirmo con la cabeza sintiéndose débil y mareada, pero fue en el justo momento que las manos de Lucy tomaron la escalera hecha de sogas gruesas que una explosión la elevo por los aires y el sonido la dejaron sorda por unos segundos, finamente se sintió ser devorada por el agua de mar y sin saber lo que era arriba o abajo el aire escapo de sus pulmones, pataleo desordenadamente ya que la explosión había afectado su sentido del equilibrio y no sabía a donde ir, no podía encontrar el arriba en este vértigo que sentía en todo su cuerpo, finalmente por su lado derecho una luz intensa le mostro el camino, nado hacia esa dirección comprobando con éxito que salía del agua, atascándose de aire nuevamente,

miro nuevamente a todos su alrededores hasta que lo vio, al majestuoso dragón rojo posado en la cubierta del barco, que parecía estar comiendo algo, un vistazo le sobro a Lucy para saber lo que pasaba, había sido un segundo pero fue suficiente para distinguir como un frágil cuerpo se partía por la mitad dejando escapar viseras y sangre, Lucy aparto su mirada con prisa viendo hacia el mar, notando como este se teñía de sangre solo un poco cerca del barco, antes de que la inmensidad del mar la hiciera desaparecer, los grotescos sonidos de la carne desgarrándose y los huesos quebrándose fue demasiado para Lucy, no quería estar ahí, quería despertar de esa horrible pesadilla, todo era irreal, una jodida y enferma pesadilla, habían intentado violarla, venderla y usarla y ahora Natsu parecía simplemente una bestia iracunda devorando gente, Lucy se rio mientras sentía su cordura flaquear

-es solo una pesadilla Lucy, es solo una enferma y loca pesadilla- se decía a si misma mientras nadaba en dirección a la orilla,

Cuando el agua de mar estuvo lo suficientemente baja como para correr Lucy simplemente se precipitó hacia la orilla como si aún huyera de alguien o de algo, se internó en el bosque, estando completamente desnuda y sin tener la remota idea de donde habían quedado las aguas termales y por supuesto sus llaves, que debían estar aun dentro del chaleco del capitán. Ella se rio de manera sádica y sin sentido notando que si este no se hubiera desnudado para intentar violarla sus hermosas llaves estarían, o en el estómago de Natsu o bien fundidas por su aliento de fuego

la rubia cayo de rodillas sin fuerzas, con sus pensamientos desordenados y sintiéndose ajena a la realidad, no sabía dónde estaba, no veía más allá de su nariz, y el frio de la noche le entumía la piel, miro hacia el cielo, viendo las brillantes estrellas que aún se apreciaban entre las copas de los árboles y casi como si le hubiese invocado, el cuerpo del dragón entro en su reducido campo de visión,

La maga estelar no se sentía con fuerzas ni con ganas de huir, además ¿adónde iría? estaba en medio de la nada y la última persona viva estaba a cientos de kilómetros cruzando mar abierto.

Los arboles crujieron rezongando la intromisión de enorme cuerpo del dragón que intentaba descender en medio del bosque tupido. Natsu finalmente aterrizo con gracia y casi silenciosamente a lado de la rubia quien solo le veía con una mirada extraña, ajena, tan bordeada de locura, se acercó más a ella y esta solo le veía como quien intenta darle crédito al fantasma negro que parece en la esquina de tu habitación cuando apagas la luz, la toco con su hocico y ella solo se dejó tumbar en el piso intento hablarle pero ella estaba cerrada a sus palabras y él tampoco estaba precisamente en su mejor momento ya que se había dejado dominar por el oscuro instinto en su interior,

Natsu recordaba muy poco de lo que había hecho cuando se dejó dominar por la ira, el dragón en él había literalmente destrozado a una banda de piratas que si bien se lo merecían nunca creyó que sería capaz de una atrocidad como esa, sesgar 6 vidas en un parpadeo. Su corazón latió de manera extraña especialmente al sentir la locura proveniente de la mente de la rubia, cerró sus enormes ojos verdes y dejo que su instinto le dominara una vez más,

Lucy sintió la lengua ligeramente áspera y húmeda del dragón recorrerla completamente desde la punta de los pies de manera ascendente hasta terminar en su rostro, provocando que ella quedara tumbada en suelo, Lucy se sintió levemente asustada y más bien asqueada por unos momentos, pero el aliento del dragón que le lamia olía agua de mar, fresca agua de mar y era tan cálida y suave que rayaba en lo agradable. El calor regreso lentamente a su cuerpo y de igual manera la cordura, después de la quinta caricia húmeda Lucy recordó convenientemente que ese dragón era Natsu que esa lengua partencia a su compañero de gremio y que ella estaba completamente desnuda, por más asustada y con riego de hipotermia que se encontrara, esta caricia iba más allá de lo íntimo y pervertido arrastrándola hacia otro nivel de locura más acorde con una vergüenza desmedida

-cho… chotto Natsu- la rubia intento salir de esas inusuales caricias húmedas, intento cubrir sus pechos y su intimidad pero la lengua del dragón si bien era suave, no dejaba lugar a la resistencia obligándola a subir los brazos quedando siempre expuesta ante el contacto

-Natsu ya estoy bien, déjame-

-gommene- escucho la rubia dentro de su mente, era la voz de Natsu pero al mismo tiempo parecía lejana y cargada de un sentimiento que le hacían doler el pecho, como tristeza o tal vez arrepentimiento

-Natsu?-

-te quitare el olor de ellos de tu cuerpo, todo donde te tocaron yo lo reemplazare, lo siento luce- esta vez su voz se escuchó con más fuerza

-qué? No Natsu, basta, no es así como funciona!-

-ya verás que si, donde te tocaron luce? Dímelo luce- la voz de Natsu sonó tan fuerte dentro de su cabeza, que forzaron los dolorosos recuerdos de instantes atrás donde Ranta la pellizco en los pechos, donde su mano se colocó en su entrepierna acariciándola de esa manera tan íntima, ese asqueroso camino de su lengua desde su mejilla hasta su pecho, la navaja de Haruhiro en su cuello ya la vez en su intimidad amenazándola, todos los recuerdos parecieron llegar como uno solo, le dolieron tanto a Lucy que volvió a gemir en llanto y más aun al saber que Natsu había visto esos recuerdos,

-déjame Natsu basta¡- sollozo incapaz de salir del dominio del dragonslayer, sintiéndose tan invadida como con los piratas

un gutural gruñido retumbo en la garganta del dragón haciéndola vibrar con las ondas de sonido, un inusitado temblor se apodero del cuerpo de la Heartfilia mientras copiosas lagrimas salían de sus ojos, ella apenas atinaba a limpiarlas con sus manos, en ese momento las lametadas de Natsu cambiaron de forma ya no eran constantes desde sus pies hasta su rostro, si no que se detuvo justo en su pecho, moviéndose levemente de un lado al otro para lamer sus enormes pechos de manera personalizada, la caricia avergonzaron a la rubia quien intento empujar esa enorme lengua con sus manos, sin conseguirlo realmente.

Intento hablar con Natsu dentro de su mente, pero no lo escuchaba, parecía como si estuviera ausente o muy silencioso

Fue extraño sentir esa lenta caricia húmeda recorrer su cuello de manera tan especifica justo donde había estado antes la lengua de Ranta, aunque claro que el tamaño de una lengua humana era ínfimamente más pequeña que la de un dragón y por algún motivo esta se le hacía por mucho más agradable muy probablemente era porque era precisamente la lengua de Natsu.

-ya entendí que pretendes ¿está bien?… pero no funciona así Natsu, de verdad, no puedes reemplazar lo que ellos hicieron, por Mashima, no quisiera que lo hagas! Tú eres mi nakama onegai, basta-

-no pretendo cambiar tus recuerdos pero si lo que sentiste, lo lamento luce… que te hiciera eso mientras yo estaba cuidándote, no me lo puedo perdonar- nuevamente su voz había sonado tan lejana

La lengua del dragón bajo hacia el vientre de la Heartfilia y si antes las caricias la habían tocado de manera superficial, ahora esa lengua desvergonzada se internó entre los blancos muslos de la maga estelar, que solo alcanzo al soltar una exclamación cuando la enorme y húmeda caricia la toco de un manera intima más allá de lo racional, la presión incluso le hizo abrir las piernas quedando completamente expuesta ante la lengua draconiana de su nakama

-Natsu aah!- sintió una corriente eléctrica atravesarla por completo cuando la acaricio de ida y vuelta entre sus labios íntimos, le afectaba el contacto, le afectaba aún más saber que era Natsu, las sensaciones en su cuerpo mutaron de la vergüenza total hacia una vergüenza con vestigios de excitación, y es que demonios¡ sentía tan bien, era húmeda, suave, grande y le acariciaba con gusto, y lo más importante, era Natsu maldición!

Por la forma en que ahora le acariciaba le habría sido fácil para la Hearfilia, simplemente levantarse y alejarse de ahí, pero el continuo ir y venir en su clítoris y en sus labios de manera tan precisa le habían menguado las fuerzas, sentía las piernas de gelatina y esas exquisitas punzadas que iban desde donde Natsu la tocaba y se expandían por todo su cuerpo,

-Natsu, Natsu, detente aahh!- intentaba moverse pero era inútil estaba a punto de desbordarse, sentía sus mejillas arder y como el placer se acumulaba en su vientre, sabía que explotaría en cualquier momento,

Iba a llegar, no había marcha atrás, Lucy se dejó absorber en esa vehemencia inusitada a la que la habían arrastrado, y dentro de ese estado de sopor previo al orgasmo dejo de concentrarse por unos momento en esa enorme legua intrusiva para buscar el rostro de Natsu, perdiéndose en esos ojos de jade tan dilatados que la observaban casi con malicia, se dio cuenta que él sabía perfectamente lo que le estaba haciendo y con eso como último incentivo se dejó absorber en un nirvana extraño, sentía su interior calentarse y apretarse mientras el mundo parecía girar y deseo más que nunca poder abrazarse a esos cabellos rosados, a esa espalda fornida, sentirse rodeada por esos brazos que tantas veces la habían protegido y estando ahí dentro de su orgásmica locura personal se cuestionó el hecho de que incluso le hubiese gustado que Natsu entrara en ella y se viniera igual, hubiera sido exquisito, si él fuera humado, ya que como dragón eso por supuesto era más que imposible.

Creyó que estaba soñando cuando el rostro de Natsu se restregó contra su mejilla, ella fue capaz de percibir ese aroma a madera quemada, como si estuviera siempre cerca de una fogata, acaricio sin vergüenza esos cabellos rosados tan suaves como los recordaba, mientras una de las manos de él acariciaba su otra mejilla y ese fornido pecho se recargo sobre los voluptuoso senos de ella, el contacto de sus caderas masculinas contra el interior de sus piernas y el calor tan contrastante del mago de fuego la hicieron notar que no era precisamente un sueño, Lucy abrió los ojos apurada y asustada y lo vio sobre ella, esos ojos verdes rodeados con una piel levemente escamada como si Natsu estuviera en su modo dragon forcé,

-Natsu! Eres humano-

-si bueno, más o menos- Natsu carraspeo al notar su voz apretada, ya que no la había usado en un buen rato

Fue cuando Lucy noto que algo se movía en la espalda del matadragones, unas enormes alas rojas de dragón, no tan grandes como las de un dragón pero aun así se veía poderosa. Noto entre sus dedos que aún estaban sujetando los cabellos rosados, que sobresalían un par de largos cuernos, los toco con cuidado y fue como tocar una olla caliente, retirando la mano por el dolor

Lucy quiso quejarse y hacer notar el hecho de que estaban recostados desnudos en el piso, pero con su recién terminado orgasmo no tenía cara para exigirle a Natsu que se quitara de encima, además era casi cómodo, se sentía tan bien tenerlo sobre su cuerpo que la maga estelar cuestionó su cordura, como menos se controló lo suficiente como para no abrasarlo con fuerza, eso sí sería demasiado aun para ella, a pesar de que ciertamente se moría de ganas por hacerlo

-eres humano, pero cómo?-

-gomenne Lucy… había un mensaje en el volcán de mi padre-

Natsu se restregó contra el suave y mullido cuerpo de la rubia acomodándose y reposando todo su peso sobre ella, ella se sonrojo por ello pero no dijo nada tampoco retiro su mano de entre esos cabellos rosados y Natsu le agradeció internamente por no rechazarlo, sabía que si salía de su agarre retomaría su forma dragón, estaba tan seguro de ello como que le encantaba este nuevo contacto desvergonzando hacia su amiga rubia

-un mensaje de Igneel, como es posible?-

-al parecer siempre ha estado ahí, esperando a que yo entrara por el… decía… emmm… que si llegue al volcán era por hambre y si tenía un hambre que no podía saciar era por ser un dragón, un dragón que no puede regresar a su forma humana, así que me dijo la manera adecuada de regresar a mi forma real…-

-qué bueno que lo conseguiste Natsu- ahora si la rubia empezó a sentirse un poco incomoda se removió de su posición en el piso que ya empezaba a dolerle en la espalda y caderas, pero Natsu al notarlo, se aferró ella con más fuerza hundiendo su rostro entre el cuello y hombro de Lucy

-espera Lucy, si me sueltas regresare a mi forma de dragón-

-qué?-

-mi padre dijo que la única forma de ser de nuevo un humano era desear, realmente desear serlo, mas allá de lo lógico, pero conociéndome era obvio que vería más ventajas en cuestión de poder y fuerza al permanecer como un dragón así que, me sería imposible regresar a ser humano ya que muy dentro de mi realmente no quería regresar… que ante esto solo había una forma de desear ser humano, de manera consciente e inconsciente… y me dijo lo único que funcionaria…-

-Lucy medito un poco su frase no terminada de Natsu, parecía que se había detenido apropósito para que ella dedujera el final… le tomo un par de minutos deducir la frase… alguien que solo desea ser más fuerte que quiera abandonar todo eso por regresar a ser un humano, que sentimiento seria lo suficientemente fuerte para tal cosa, hubiera sido un verdadero enigma si no fuera porque la imagen de ellos dos recostados le aclaro sus dudas

-desear estar con una chica?- al vergüenza de Lucy ahora su la abordaron por completo, fue consiente de cada centímetro de su piel que estaba en contacto con el cuerpo desnudo y masculino de Natsu, de cómo su aliento al hablar le causaba cosquillas en el cuello, como sus grandes manos la sujetaban una de los hombros la otra en su cadera, su fuerte pecho reposaba confianzudo sobre sus mullidos pechos, como sus marcados y duros abdominales hacían contacto directo con la suave piel de su vientre e incluso esa extraña dureza que le tocaba su monte venus, que intencionalmente no había querido ponerse a deducir lo que era o más bien, lo había bloqueado a propósito, pero ahora lo notaba más que cualquier otra cosa, incluso mas esas estrechas caderas en contacto con sus muslos internos y más que esas gruesas piernas que le rozaban suavemente las suyas propias.

-kyaaaa!- no quería gritar pero no pudo reaccionar de ninguna otra forma, pataleo en el aire y dio manotazos a la espalda ancha de Natsu, hasta que finalmente logró colar uno de sus pies de tal forma que fue efectivo el empujar a Natsu fuera de ese abraso que se había convertido en algo perturbador para ella

-vamos luce! No te pongas así, tú lo deseaste tan fuertemente que incluso yo me vi deseándolo igual- le dijo mientras este aun permanecía de rodillas con las piernas de Lucy aun rodeándolo, aunque sin hacer contacto ya, las manos de ella empujando su pecho para darse esa deseada distancia, finalmente la rubia logro literalmente arrastrar su trasero lejos del cuerpo de su compañero, uno, dos , tres metro antes de decidir que ya estaba lo suficientemente lejos, Lucy se cubrió con sus manos como pudo, cerrando sus piernas lo más posible y poniéndose de costado para no perderlo de vista pero si lograr bloquear de su visión todo lo posible de sus partes femeninas y entonces Lucy le vio, era impactante y a la vez perturbador.

Natsu estando aun de rodillas, con las manos sobre sus muslo, exhibía esas enormes y a su parecer hermosas alas rojas iguales a las de su modo dragón pero mucho más pequeñas en comparación, esos cuernos sobre su cabeza, largos curveados como en una "s" hacia atrás y algo que era la primera vez que veía, una extraña cola como de reptil, roja igual, que al parecer salía de su espalda baja, Natsu se levantó con tranquilidad y sin querer dejo su enhiesta masculinidad justo en el centro de visión de la rubia, esta se avergonzó de inmediato y bajo la vista, notando como ambos pies de Natsu también eran como de un dragón, empezando desde sus rodillas escamosas bajando hasta que en lugar de pies humanos eran gruesos dedos de dragón con enormes garras negras al final

-aunque no fue suficiente…-

-que?- ello volteo a verle el rostro, Natsu solo observaba sus mano que estaban cada vez llenándose de escamas poco a poco

- aun ahora siento como la forma de dragón se apodera de mí una vez más, solo mientras estaba encima de ti la sentía retroceder, ¿Por qué seria?-

-tu porque crees- Lucy desvió la mirada avergonzada, por todo, por su desnudes, por la de Natsu por su orgasmo reciente, está definitivamente sería una noche que no olvidaría, aunque debía admitir que aun ahora le era difícil recordar las sensaciones del pirata sobre ella ya que el recuerdo que Natsu le era aún más fuerte y terminaba por reemplazarle en el recuerdo.

Un enorme hocico toco con su espalda y de nuevo la voz de Natsu se sintió dentro de su mente

-vamos luce, busquemos tus llaves y regresemos a magnolia, ha sido un día extraño-

-Si- la rubia camino desnuda a lado del enorme dragón rojo mientras este la guiaba lentamente hacia las aguas termales que este ubicaba fácilmente por el olor a agua azufrada.

Continuara…

Jejeje capítulos como este requieren de demasiada inspiración a mi parecer, jejeje

Muchas gracias por sus hermoso reviews, son el alimento de mi perezosa musa

Atte: kagome nekko