Pasaron unos minutos y finalmente, llegó la hora de combatir. Milk y Eri se encontraron frente a frente en la puerta de salida. Luego de mirarse fijamente por unos segundos, el presentador anunció el comienzo de la batalla.
— ¡Muy bien, señoras y señores! Es hora de la tercera pelea, las concursantes son Milk y Eri ¡Que comience!— Exclamó mientras ambas comenzaban a acercarse al campo.
La campana de inicio resonó en la mente de ambas, un silencio las dominó por unos momentos. Milk comenzó con el ataque, lanzándose sobre su oponente con gran velocidad. Eri se cubrió, pero su rival comenzó a atacarla con gran fuerza. Milk era una mujer fuerte.
Ambas se separaron, Eri se recuperó fácilmente y le sonrió. Saltó hacia ella y le golpeó con una patada, haciendo que caiga en el suelo. Milk se levantó, con algo de dificultad pero ilesa.
—No tienes mucha fuerza en tus golpes ¿Verdad?—Exclamó Milk.
— ¿Qué?—Cuestiono confundida.
—No parecer ser tal y como Bulma te describió—Comentó poniéndose en su posición de batalla.
Eri se enfado y comenzó a tirarle piñas a la altura del pecho para dañarla, pero Milk fácilmente las bloqueaba con sus manos. Se separó de ella y de pronto su cabeza comenzaba a dolerle un poco.
—Eridani, escúchame, lucha contra ella tal y como lo hiciste con el Saiyajin, sólo debes cuidarte de no quebrantar las reglas ¡Esta simple humana no debe ser problema para ti!—Escuchó Eri en su cabeza mientras se retorcía del dolor que le causaba.
— ¿Qué sucede? Aún no te golpeé muy fuerte. Necesitas entrenamiento, eso sin dudas—Exclamó Milk algo confundida mirándola.
—No, no pasa nada—Logrando soportar el dolor.
Esta vez Milk se adelantó y la golpeó con un puñetazo, seguido de una patada que la sacó del campo de batalla. Eri fingió sostenerse de la pared de la tribuna, pero en realidad estaba manteniendo vuelo.
— ¿Quién es usted?—Cuestionó la joven algo molesta.
—Para que sepas, yo soy Milk, la esposa del difunto Goku, y me han pedido que te detenga—Contestó.
— ¿Difunto Goku? ¿Acaso no es ese el Saiyajin que fue enviado a la Tierra?—Dijo para sí algo confundida
Eri sacudió su cabeza y continuó con la batalla. Se lanzó hacia Milk, pero ésta la esquivó y la tomó de su pie. Luego de darle un par de vueltas, la soltó y ella cayó fuera del cuadrilátero, pero antes de tocar el piso, se detuvo manteniendo vuelo.
—No me vencerás tan fácil humana—Exclamó Eri algo enojada.
—Yo creo que sí—Contestó segura de sí misma.
Milk juntó fuerza y se apresuró a saltar sobre ella antes de que reaccionara, luego regresó al campo de batalla y, con el impulso del salto, la hizo caer al suelo.
— ¡Descalificada, Milk es la ganadora!— Comentó el presentador, elevando el brazo de la mujer victoriosa.
— ¿Perdí?— Confundida, mirándola con una expresión de sorpresa algo cómica.
—Sabes, el buen uso de la inteligencia combinándolo con tus habilidades de batalla son la clave para gana cada reto— Explicó sonriente—. Cuando peleaste con Trunks, no creo que no querías lastimarlo, sino que no podías hacerle daño. Te falta entrenamiento jovencita.
— ¿Jovencita?—Repitió indignada.
— ¿Qué edad tienes? Debes rondar por los veinte—Mirándola.
—Tengo… veinticinco— Respondió, tardando por sacar cuentas.
—Aún estás a tiempo, debes fortalecer esos músculos—Exclamó Milk mientras se retiraba.
—Pero…—Mirándola irse—Yo no tengo músculos—Susurró.
Mientras tanto, en el pasado, Bulma ya estaba por terminar de limpiar las piezas que usaría para el arreglo de la máquina del tiempo. Ya se le había pasado el enojo y estaba muy contenta, ya que había convencido a su esposo, Vegeta, que dejara el arduo entrenamiento y la ayudara.
Ya faltaban muy pocas y ambos estaban ansiosos por terminar, más Vegeta que ni él sabía cómo le había hecho Bulma para convencerlo. En ese momento lo único que deseaba era volver con su entrenamiento.
— ¿Cuántas faltan? Ya me estoy cansando—Se quejó Vegeta.
— ¡Vamos! Ya casi terminamos ¿No disfrutas pasar tiempo con su esposa? Además, luego deberás ayudarme con la máquina del tiempo, no puedo hacerlo sola—Exclamó sonriente.
— ¿Y por qué no llamas a Trunks para que te ayude?— Propuso de mala gana.
—Él está ocupado haciendo de niñera de sí mismo, bueno… tú me entiendes—Contestó.
Vegeta suspiró harto.
El pequeño niño y Trunks del futuro ya estaban llegando a la Kame House, deseaban caerse de sorpresa a Krilin. Éste estaba jugando con su hija, junto con Número 18, tranquilamente dentro del hogar.
Krilin se alertó, sintió dos kis acercarse a la casa. Ella lo miró un poco extrañada mientras tomaba a Marron en brazos.
— ¿Qué sucede Krilin?—Cuestionó.
—Siento dos Kis aproximarse, pero…—Reconociendo uno de ellos— No puede ser posible…
— ¿Quiénes son?—Acercándose a él.
—Hay un Ki pequeño que no conozco pero el otro responde al…—Explicaba, pero fue interrumpido.
Alguien comenzó a llamar a la puerta, Krilin atendió algo tranquilo pero había preocupado a Número 18. Al abrirla, vio dos rostros similarmente familiares.
— ¡Hola!—Dijeron ambos al unísono.
—Hola Trunks y—Mirando al pequeño, luego elevó su vista al adulto— ¡¿Trunks?!
— ¿Quiénes?— Exclamó 18 sorprendida.
Krilin los invitó a pasar. Trunks lo puso al tanto de lo que sucedía en su tiempo, 18 les trajo un poco de café, chocolate para el pequeño. Dejó a su hija Marron entretenida mirando sus caricaturas infantiles favoritas, y ella fue a hablan con los demás.
—Vaya, se ven que están en problemas—Comentó Krilin.
—Así es, pero sé que con ustedes de nuestro lado no podemos perder—Exclamó Trunks del Futuro con esperanzas.
—Si, yo también quiero ayudarles— Exclamó con seguridad 18.
—De acuerdo, debe ser algo extraño para ti verla de este modo, ¿Verdad?— Cuestionó Krillin mirándolo.
—Un poco, pero me alegra que la historia no vuelva a repetirse— Sonrió.
Mientras tanto, el Supremo Kaiosama estaba pensando la propuesta que haría. Necesitaba que alguien de la Tierra dé su vida temporalmente para que Goku pueda viajar en el tiempo sin problemas. Él estaba hundido en sus pensamiento, soportando a un Goku inquieto que no paraba de entrenar.
Finalmente, ya estaba decidido.
—Lo haré Goku—Exclamó el Supremo Kaiosama.
—Sí—Afirmó seriamente acercándose a él.
—Todos los Guerreros Z ¿Pueden oírme?—Dijo a través de telepatía, llamando la atención de todos a los que le hablaba— Verán, he decidido que Goku también debe viajar al futuro junto a Trunks y por ello lo dejaré revivir temporalmente.
— ¿En serio? ¡Eso es fabuloso!—Exclamó contenta Bulma.
—Grandioso—Comentó Krilin sonriente.
—Eso será de gran ayuda— Agregó Trunks de Futuro.
— ¿Quién es Goku?—Cuestionó el pequeño confundido.
Ante tal felicidad, el Supremo Kaiosama se mantuvo en silencio por unos segundos, antes de continuar.
—Pero para que esto sea posible, alguien debe dar su vida a cambio de la suya. Por lo menos hasta que regresen, es lo más seguro. De lo contrario, Goku puede quedar atrapado en la línea espacio-temporal que separa nuestro presente con el alternativo, provocando que Goku desaparezca para siempre—Agregó el Supremo Kaiosama, se encontraba algo temeroso.
Ahora todos bajaron sus cabezas algo nerviosos ¿quién sería capaz de dar su vida temporalmente para que Goku pueda revivir? Era una gran petición.
—Yo lo haré—Ofreció Piccolo.
— ¡Claro que no! Usted no puede, de lo contrario las esferas del dragón desaparecerán— Detuvo el Supremo Kaiosama.
—Pero tampoco podría abandonar esta línea temporal por la misma razón— Agregó.
—Si pero… —Se excusaba, hasta que fue interrumpido.
—Lo haré yo. Goku es mi mejor amigo y entiendo que ahora lo necesiten, además, mi contribución en la batalla puede llegar a ser nula— Exclamó Krilin sonriente.
—Pero Krilin, tú tienes una hija— Negó el Supremo Kaiosama.
—Yo me puedo quedar con Marron, Krilin, eres muy noble—Comentó Número 18, provocando que él se sonrojara.
—Muy bien, momentos antes de viajar vendrás conmigo. Bulma ya está arreglando la máquina de tiempo junto con Vegeta—Agregó Kaiosama.
—Bien, gracias Krilin— Agradeció Trunks.
—Es lo menos que puedo hacer, de nada—Sonriente.
Todos se pusieron de acuerdo en ir a la Capsule Corporation, ya que en cualquier momento la máquina del tiempo estaría lista. Varias risas salieron de ellos al recordar que Vegeta estaba ayudando a Bulma, era una situación que ninguno deseaba perderse.
Ya todo estaba calmo en el futuro, el Torneo de las Artes Marciales había finalizado con un Mister Satan victorioso luego de convencer a Milk que se dejara ganar. Eri no había sido un problema, pero su padre estaba furioso ya que el Saiyajin que localizó en la Tierra había desaparecido. Con suerte ella podía tranquilizarlo, pero no iba a durar mucho.
Lamento la tardanza, pero esta semana he estado un poco ocupada, sin mucho tiempo disponible para escribir. Pero ya todo está bien y podré continuar tal y cómo estaba :D
Espero que lo entiendan ññ
