¡Hola a todos! Finalmente regresé luego de unas largas vacaciones, finalmente volví con este cap. Las razones por las cuales me demoré, fue porque estuve en un sitio donde no podía escribir y además tenía que hacer mil ediciones porque quería que quedara perfecto, porque lo más probable es que este es el último capítulo de este fic /3

¡Gracias a todos por su apoyo!

Oh, y el capítulo es baaaastante largo así que les recomiendo que lo lean cuando tengan tiempo (?


Capítulo 13

Luego de aquel fin de semana relajante, Kyle ya no pudo preocuparse por el romance. Todos los estudiantes de último año se encontraban estresados a un nivel extremo con los exámenes finales para ganar los créditos necesarios para graduarse. El cuarteto de siempre había tenido por costumbre estudiar un poco en la biblioteca luego de clases para poder pasar sin problemas, aunque al final terminaban quedando tres ya que Eric se aburría y terminaba yéndose, pero bueno, tampoco es que les importara tanto como para pedirle que se quedaran.

El pelirrojo se encontraba aun más estresado por el hecho de que no sabía donde carajos estudiar ni que carrera. Esto lo había llevado a múltiples «charlas» con su madre, quien seguía intentando convencerlo para que tomara el mismo camino que su padre ya que era el más seguro. Estaba tan preocupado por su futuro que dejó de prestarle atención a sus estúpidos sentimientos por un momento. Lo único que le alegraba de esta situación era ver que Kenny estaba tomando en serio su futuro.

Al mismo tiempo, hizo que las últimas semanas se fueran volando. De un momento a otro ya no había más exámenes ni trabajos pendientes. Ahora de lo único que se hablaba era del baile de graduación.

Elegir una carrera no era fácil, algunas veces tenías las cosas claras desde que eras un niño, otros van cambiando de ideas a medida que crecen que al final no saben cual era su camino (este era su caso), pero siempre debía existir una motivación que te impulsara a elegir algo ¿no? Claro, a veces era por la presión de los padres, pero este no sería su caso, claro que no.

Pero la forma en que eligió qué estudiaría, fue una bastante cruel por parte del destino.

Había sido un día como otros, pero con la diferencia de que Stan nuevamente estaba pasando por esos días malos que lo obligaban a aislarse del mundo. Como el hombre de ciencia que era, quiso darle una respuesta lógica a lo que pasaba su amigo, esto no era ninguna etapa adolescente normal después de todo. Al final termino descubriendo varias cosas interesantes, como la verdad sobre lo que era sufrir depresión al igual que otras enfermedades mentales como la ansiedad o unas más extremas como la hipomanía; las cuales llamaron mucho su atención. Cuando menos se dio cuenta, se quedó hasta tarde investigando posibles terapias, y en medio de su estado somnoliento pensó: «tal vez esto es lo que realmente quiero estudiar».

Al día siguiente, más consciente y sin sueño, comenzó a analizar la opción de estudiar psiquiatría. Al final, se dio cuenta de que realmente era más interesante de lo esperado: conocer sobre la mente humana, la personalidad, sobre por qué las personas actúan de cierta manera, incluso, hasta podría darle la respuesta de porqué carajos Eric Cartman era una persona tan jodidamente retorcida. No sólo eso, podía usarse en distintas áreas, incluso en derecho, algo que si lo acercaría más al área laboral de su padre; no lucía tan mal después de todo.

A partir de eso, comenzó a buscar universidades cercanas y una manera de convencer a su madre de que eso es lo que más le interesaba. Ahora sí venía la parte difícil.

.

Wendy anunció en la cafetería que el gimnasio ya se encontraba más que listo para el baile, así que el siguiente fin de semana se llevaría a cabo la fiesta. Esa misma tarde entregó los pases para que pudieran entrar, lo que menos quería ella era que otros estudiantes se infiltraran para causar travesuras.

Ya daba inicio su último fin de semana como estudiantes.

Cuando Kyle fue consciente de esto fue como si un reloj apareciera en su cabeza haciendo una cuenta hacia atrás de esos últimos momentos de esa gran etapa de su vida, poniendo innecesaria presión sobre él; tenía demasiadas cosas de las cuales encargarse.

Tenía que resolver lo de Kenny de una vez por todas, ya fuera para bien o para mal.

.

.

—Oh vaya, que gran sorpresa —comentó Stan con sarcasmo luego de escuchar el «gran» plan de su amigo. Se encontraban en el cuarto de este jugando videojuegos para pasar el rato.

—¿Qué tiene de malo?

—Pues estás haciendo un cliché: confesarse a lo último.

—¿Qué esperas que haga? No creo que lo mejor sea confesarme ahora, hacer las cosas más incómodas y que ni podamos disfrutar el baile.

—Si dejaras de pensar tanto las cosas todo saldría mejor ¿sabes?

—Pedirme eso es imposible. He pasado por tanto estrés últimamente que me gustaría no pensar cosas complicadas, pero pasa todo lo contrario.

—Entiendo, pero bueno, creo que sería mejor que lo hicieras ahora. Digo, ¿por qué esperar?

—¿Y si mejor cambiamos el tema?

Como si fuera el destino hablando, el celular de Stan comenzó a sonar.

—¿Quién es? —preguntó curioso el pelirrojo.

El pelinegro decidió responder el celular ignorando su pregunta.

—Oh hola —saludó con un tono un poco menos amargado alzando ciertas sospechas.

Kyle decidió revisar su móvil mientras el otro terminaba su «importante» llamada.

Se encontró con un par de mensajes del McCormick quien se quejaba de lo aburrido que estaba el trabajo. Sonrió ante esto, se lo imaginaba haciendo pucheros mientras revisaba el celular en su rato libre o haciendo cualquier cosa para pasar el tiempo. Por un momento quiso ir a ver a visitarlo, pero tampoco podía cancelar a Stan como si nada, aunque el otro parecía bastante feliz hablando por teléfono.

Luego de unos 5 minutos, finalmente colgó.

—¿Qué? —preguntó extrañado por la mirada de Kyle sobre él.

—¿Con quién hablabas?

—Amigo, acabas de sonar como una novia celosa.

—No exageres, simplemente me da curiosidad.

—Como digas.

—Fue Emma ¿cierto? —el pelinegro se tenso ante esto, efectivamente así era—. ¿Si la invitarás al baile?

—No, pienso ir solo.

—Bueno, eso si le subirá mucho la autoestima a Cartman.

Ambos se burlaron un poco del gordo, especialmente sobre las excusas que daría al llegar solo al baile, o algo por el estilo. El resto de la tarde la pasaron en el cuarto de Stan, como si fueran los viejos mejores amigos de antaño.

.

.

En otra parte de la ciudad, específicamente en un pequeño puesto de malteadas, se encontraba Kenny conversando con Butters, por suerte había llegado para hacerle compañía en ese aburrido día de trabajo.

—¡Oh! ¿Irás con Charlotte? —comentó emocionado ante esa noticia.

—Volvimos a hablar hace poco, queremos intentarlo de nuevo, así que vendrá de visita —respondió con una sonrisa.

Kenny se sentía muy feliz por su amigo, desde niños le había gustado Charlotte, aunque pasaron varios años sin hablarse, pero conociendo lo romántico que era, seguramente estaba esperando un momento como este. Claro, en el transcurso de los años se interesó por una que otra chica, pero nunca llegando a algo serio.

—¿Cómo van las cosas con Kyle? —preguntó dándole un sorbo a su malteada.

—Excelente, creo —mencionó él, Butters arqueó una ceja confundido—. Bueno, nuestra amistad sigue excelente, pero en el romance, sigo algo inseguro realmente…

—¿Por?

—Es que no sé, hace años no me sentía de esta manera por alguien, así que mis formas de conquista tengo que cambiarlas, pero aunque intento ser un poco más romántico, al parecer Kyle piensa que solo estoy siendo un buen amigo o ni siquiera lo nota. Es frustrante.

—B-bueno, espero que no te ofendas, pero tus anteriores, ehm, ¿prácticas? Con las chicas de la escuela seguramente tengan algo que ver.

—Fui controlado por mi otra cabeza, no pude evitarlo —se excusó él.

—Aunque, ¿ya no estabas seguro de que si le gustabas?

—Estoy totalmente seguro de que Kyle siente algo por mí —admitió con una sonrisa orgullosa—. Pero, eso no es lo mismo a que quiera tener una relación conmigo.

—¿Eh?

—Es que él nunca ha mostrado interés en los noviazgos o salidas casuales, especialmente ahora, pienso que solo quiere enfocarse en su estudio y no quiere tener que pensar en otras cosas como en sus sentimientos…Ni siquiera yo sé si sea buena idea que ambos tengamos una relación.

—Pero, ambos se quieren ¿no? ¿Acaso no es suficiente? Estoy más que seguro que si lo intentan las cosas pueden funcionar.

—Es probable —le dedicó una pequeña sonrisa no queriendo entrar en una discusión sobre temas románticos—. Por ahora solo pensaré en lo genial que lo haré pasar en el baile.

Ambos rubios siguieron hablando un poco más sobre cualquier cosa. Por suerte Butters no notó como Kenny evitaba ciertos temas, como Kyle o sus sentimientos sobre este.


Aunque Stan no pensara en Emma de manera romántica, no podía negar que realmente había una conexión entre ambos ya fuera romántica o no. Ambos se llevaban muy bien, compartían los mismos gustos, tenían ideas similares, y la personalidad de la chica era tan fresca, que sentía que no tenía que contenerse mucho a la hora de decirle las cosas. Era algo raro conectar tan bien con alguien después de tanto tiempo sin estar interesado en crear nuevos vínculos con otras personas.

Incluso si se habían vuelto tan cercanos, Stan se negaba a llevarla a su casa. No quería que viera como estaba su cuarto, ni como actuaba su madre, quien parecía estar un poco más seria después del divorcio, y claro, tampoco quería que los vecinos o sus amigos comenzaran a hablar…

Debido a esa amistad, algunas veces ambos tenían salidas de amigos con Kyle y Lily, ambos al parecer conteniéndose de decir cosas impropias sobre esa relación. Al menos eran personas medianamente maduras y sensatas así que no eran tan insoportables como otras personas que conocía; por ejemplo Kenny, quien comenzó a darle inútiles consejos sobre cómo complacerla y demás cosas asquerosas que no quería recordar en ese momento.

A pocos días del baile, mientras pasaban algo de tiempo juntos en una tienda de malteadas, le expresó las forma en que se sentía de vez en cuando sin entrar en muchos detalles. Ella se quedó callada unos momentos, lo que lo llevó a pensar que lo había arruinado todo con sus estúpidas ideas, pero para su gran sorpresa, ella le terminó confesando que a veces se sentía de la misma manera.

—Stan, te contaré esto porque por alguna extraña razón siento que puedo confiar en ti —tuvo un mal presentimiento ante esto—. Hace un año descubrí que sufro de depresión, si lo sé, hasta yo me sorprendí —confesó bajando la mirada, sin estar totalmente segura de confesarle esto—, por eso, no puedo evitar notar que también tenemos en común esos sentimientos de los que hablas, o esa sensación de no poder levantarte de tu cama. Al principio, pensaba que si me trataban, me considerarían como alguien loca o algo por el estilo; me sentía muy avergonzada de sentirme así.

—¿Es muy grave? —preguntó algo preocupado.

—Ya no tanto, al menos no desde que comencé mi terapia, aunque a veces tengo recaídas —contestó.

—Oh ya veo… —un silencio algo incómodo se presentó entre ambos.

—Lo siento, por traer ese tema tan delicado, pero lo vi necesario.

—No, no te preocupes, es que no lo esperaba realmente —admitió algo nervioso—. Es que pareces tan alegre…

—Lo sé, en parte es un mecanismo de defensa —le dio un sorbo a su bebida antes de continuar—. Te lo cuento para que sepas que no estás solo, y que puedes mejorar. Todo parece oscuro, pero dentro de un tiempo, se sentirá como una mala etapa de tu vida. Como dice el dicho: al final de la tormenta, viene el arcoíris.

Stan se quedó algo pensativo ante esto. Emma le acaba de contar algo muy importante en su vida, no sabía cómo sentirse, ¿acaso confiaba lo suficiente en él o realmente era para qué pensara mejor las cosas? Si, era bastante complicado.

—Oh rayos, hice las cosas más incómodas ¿cierto?

—No, no, claro que no —dijo rápidamente—. Solo me pusiste algo pensativo, es todo...

—Puedes preguntarme lo que quieras. Me encantaría responderte cualquier duda —sugirió ella con una leve sonrisa.

Al final terminaron hablando un poco sobre el tema, pero cosas muy superficiales, Stan sabía que tampoco sería correcto preguntarle cosas muy personales, lo único que era diferente entre ellos dos, es que la depresión de Emma se dio a causa de los problemas de su anterior relación, pero ella le hizo saber que era totalmente normal tenerle a pesar de vivir bien, pero que eran un poco más complicadas de tratar. Al final de la salida, se sintió un poco mejor consigo mismo, al menos no estaba del todo solo, pero al mismo tiempo, algo lo hacía dudar sobre si ir a terapia o no. ¿Qué tal si solo era una fase como muchos decían? Y si ¿esos sentimientos se irían una vez que decidiera que hacer con su futuro? Eran muchas cosas que tenía que pensar, porque en parte tenía miedo de descubrir que lo suyo no tenía solución...

Bueno, ahora no era tiempo de pensar en cosas deprimentes. Al menos, tenía que hacer el esfuerzo de disfrutar sus últimos días como estudiante de preparatoria.


Los días siguiente se podían resumir en lo siguiente: invitaciones al baile, intentar alquilar limosinas, pedirle prestado el auto a tus padres, conseguir algo decente que ponerse y prepararse mentalmente para ese día.

Kenny aprovechó que tenía unos ahorros para comprar algo de ropa nueva y que no oliera a viejo o a indigente, claro que tampoco pudo ser lo más elegante del mundo, pero era mejor que nada. Era una camisa de segunda mano, algo grisácea, pero por encima tenía un chaleco que le ayudaba a lucir un poco más elegante. Esa tarde, agradeció que Butters lo dejara arreglarse en su casa porque en serio, no quería ver como su padre se quejaba de que debió darles ese dinero para algo «importante», además, no quería que sus ropas olieran a orina de rata, cerveza o marihuana tan rápido.

—Entonces ¿en qué recogerás a Charlotte? —preguntó con cierta picardía.

—O-oh, bueno, al parecer mi padre quiere llevarnos. Creo que es lo mejor, así no gasto tanto dinero.

—¿En serio? Yo estaría algo molesto, no podría besarme en paz con mi cita si sé que mi padre me vigila —sintió escalofríos de solo pensarlo.

—De todas formas estamos yendo lento, así que está bien —dijo con una sonrisa.

—A veces creo que es una mentira que sigas siendo tan...Butters —comentó orgulloso aunque el mencionado no entendió muy bien que digamos.

.

.

.

Mientras tanto, en la residencia Broflovski, Kyle luchaba con arreglar sus molestos rizos. ¡¿Acaso su cabello no podía lucir decente por una vez en su vida?! Había utilizado de todo, el shampoo de su madre, mucha gel y laca, pero nada parecía querer calmar esos estúpidos rizos. Su última opción era usar la alisadora de su madre, pero tenía miedo de arruinarlo más de lo que ya estaba; lo que menos quería era llegar calvo al baile.

—Kyle, cariño, si no te apuras llegaras tarde —avisó su madre.

Soltó un suspiro resignado, al menos tenía que comenzar a vestirse para al menos tener alguna cosa presentable.

El traje era algo elegante, un esmoquin típico de traje de graduación, se puso un perfume, aunque tampoco tanto como para ahuyentar a las personas cerca de él; y mucho menos a Kenny. Su madre cuando lo vio lloró orgullosa al ver que su hijo ya creció, su padre lo felicitó y su hermano...realmente le dio igual y se fue a su cuarto.

Estaba esperando ansioso a Kenny mientras intentaba darle algunos últimos arreglos a su cabello. Se lo cepilló más de cien veces intentando tenerlo lo más decente posible, pero el estúpido afro seguía ahí.

Cuando escuchó el sonido de la puerta, se asustó un poco. Al menos sus padres sabían que se trataba de Kenny, pensando que era una salida de amigos por no conseguir una cita del baile a tiempo; aunque bueno, en parte era cierto, por otra, tenía la esperanza que esta noche tornara otro tono diferente...

Bajó rápidamente las escaleras luego de revisar una última vez que su billetera y sus llaves. Su madre lo abrazó una última vez y por primera vez en mucho tiempo le dijo: «vuelve a casa cuando quieras, cariño»; eso era un milagro.

Salió de su casa para recibir a Kenny. Los nervios estaban más presentes que nunca, y solo aumentaron al ver como lucía su «cita». Mierda ¿era posible que se volviera aun más sensual?

—Hola —saludó en un intento de actuar normal.

—¡Hola! Luces muy bien hoy, por cierto —comentó con una sonrisa.

—Gracias —murmuró intentando no sonrojarse—. Tú también luces bien —añadió apartando la mirada. Odiaba sentirse tan avergonzado, sentía que diría algo estúpido en cualquier momento.

—Aw, gracias por notar mis esfuerzos —lo abrazó por los hombros—. Solo me arregle de esta manera por ti —murmuró en un tono que podría considerarse sensual. Estúpido Kenny y sus palabras clichés que lograban alterarlo al menos un poco.

—Por cierto, espero que no te importe, pero iremos en motocicleta —mencionó el rubio separándose de él.

—¿Ah? ¿Desde cuándo tienes una?

—No tengo una, la pedí prestada en el taller. Hubiera preferido un auto pero no había ninguno —respondió mientras se dirigía al vehículo. Le pasó uno de los cascos a Kyle con una sonrisa.

—¿No es algo peligroso? —preguntó, realmente jamás había montado en una de esas cosas, tampoco es que fuera muy común verlas en el pueblo. Al final se puso el casco deseando que esto dejara que se preocupara tanto por su cabello.

—Vas con un experto, no te preocupes —dijo dedicándole una sonrisa llena de confianza.

Kenny se subió primero. Kyle lo imitó, pero con movimientos más lentos preguntándose donde debía poner sus manos. Mierda, realmente estaban jodidamente cerca. Un momento, ¿de dónde podría sostenerse?

—Si no quieres caerte, te aconsejo que me abraces.

El fuerte motor del vehículo sonó y comenzó a moverse. De la impresión, el judío se aferró fuertemente al McCormick quien solo soltó una risa ante esta reacción. Realmente le aterró el viaje en esa cosa, era bastante rápido y pensaba que en cualquier momento se chocarían contra algo, pero definitivamente –y por más gay que sonara- tener tan cerca a Kenny hizo que valiera la pena.

Vaya, se sentía como esas estúpidas chicas de películas románticas cuando estaban cerca del chico que le gustaba. Simplemente ridículo.

.

.

.

El baile se haría en el gimnasio de la escuela. Así que fueron al parqueadero, por un momento agradeció lo pequeño que era el vehículo a comparación de los autos, así que no estaban desesperados buscando un lugar. En el trayecto no dijeron nada. ¿Acaso estaba bien o mal? No lo sabía, pero al menos no era algo incómodo.

En la entrada, se encontraron con la sorpresa de que alguien si había conseguido la susodicha limosina.

—Apuesto a que Token está ahí —comentó Kenny.

—Es lo más seguro, es el único con el dinero para comprarlo.

Esperaron pacientes para ver quienes salían de la limosina. Para su sorpresa, el primero en salir fue Clyde junto a Bebe.

—¿Cómo consiguió el dinero? —cuestionó Kyle.

Poco después, salió Token junto a Nicole, sacándole a ambos un «oh, con razón». Bueno, al menos fue algo en conjunto al parecer. A continuación, Craig y Tweek salieron igualmente de la limosina.

—¿Acaso...vinieron como pareja? —preguntó Kyle.

—Ni idea, pero si es así ¡gané la apuesta! —celebró Kenny.

—Pudieron venir como amigos —comentó el pelirrojo.

—Nop, no lo creo. No hay explicación heterosexual para esto.

Ambos entraron al recinto. El lugar se veía hermosamente decorado. Telas de color azul y rosa de distintas tonalidades caían desde las paredes y encima había luces de navidad de color blanco que le daba un toque un poco más mágico. Arriba había un gran candelabro, obviamente hecho a mano, pero era perfecto para el ambiente. Igualmente varios globos se encontraban pegados en las paredes o flotando con serpentina pegada. Habían distintas mesas decoradas con los mismos colores, además a los lados se encontraban las mesas largas con el ponche y bastantes «snacks». Sin embargo, había una parte bastante curiosa ya que era un mural totalmente blanco y sin ninguna decoración de por medio.

—¡Vinieron juntos! —señaló Clyde al percatarse de su presencia interrumpiendo su vistazo al lugar.

—¿Sí...?

—Su relación me confunde tanto que ni sé que preguntar —dijo Clyde con una mirada desconcertada mientras bajaba lentamente su mano.

—No te preocupes, yo estoy igual —comentó Stan.

Su cabello estaba peinado a un lado, a diferencia de otros, no usó un traje negro, en cambio, solo una camisa elegante de color azul y unos pantalones negro.

—Dime que viniste con Emma —comentó Kyle acercándose a él.

—No, vine solo con mi soledad. Como el gordo de allá —en una de las mesas se encontraba el mencionado comiendo con una mirada de odio.

—Eso me lo esperaba —comentó Kyle.

—Además está peor porque vio a Heidi llegar con ese chico extranjero, ehm, ¿cómo era que se llamaba?

—¿Con Nicolas? Uy, eso debió dolerle, creo que nunca la superó del todo —mencionó Kenny apoyando su brazo en el hombro de Kyle.

—Si, pocas veces se logra conseguir al amor de tu vida —interrumpió Clyde abrazando por la cintura a Bebe.

—Solo te estoy dando una oportunidad, más te vale no arruinarlo —dijo la rubia con una sonrisa bastante sarcástica besando su mejilla antes de alejarse para saludar a unas compañeras.

—Obviamente me ama —dijo con una sonrisa de idiota.

En ese momento los estudiantes estaban saludando a los demás. Las chicas halagaban los vestidos de las otras mientras que los chicos hablaban de la suerte que tenían de haber conseguido pareja; si es que la consiguieron. Como había anunciado Butters, este llegó junto a Charlotte quien sufrió un cambio que solo la hizo más bella en todos estos años, todas las chicas con las que había hablado en primaria corrieron a saludarla separándola de su pareja rápidamente dejando al Stoch muy confundido.

Kyle vio a Emma con un grupo de chicas en algún lugar, pero sin Lily, esto no lo tomó por sorpresa, ella le había dicho en más de una ocasión que no le gustaban mucho las fiestas así que prefería pasar esa noche haciendo cosas productivas.

—O-oh, parece que sigue siendo popular —comentó el Stoch con una sonrisa.

—No te desanimes, ya tendrás tiempo con ella cuando bailen un poco —dijo Kenny.

Un poco después, en una mesa aparte, los chicos se encontraban en una mesa viendo de manera nada disimulada a Craig y a Tweek quienes estaban tomando ponche en paz.

—¿Si vinieron como pareja? —preguntó Stan.

—No lo sé, no dijeron nada al respecto —contestó Token.

—Yo digo que sí, después de todo Craig estaba en la casa de Tweek cuando los fuimos a recoger —mencionó el Donovan.

—Pero entonces habría un cambio ¿no? Digo, al menos se estarían tomando de las manos o algo —añadió Kyle.

—Timmy —añadió este pensativo.

—No lo sé, a mi parecer llevan saliendo desde siempre pero quieren hacernos sufrir —comentó Kenny.

—O solo siguen siendo amigos —irrumpió Butters.

—Eso sería aburrido. Se nota que son gays, bastante, mi radar me lo dice —sentenció Eric.

—¿Timmy?

—T-t-tal vez t-tiene un r-radar p-porque es un m-m-marica —se burló Jimmy causando unas cuantas risas en la mesa y una mala seña por parte de Eric.

—¿Ahora tienes un radar para detectar homosexuales? —cuestionó el judío.

—Obviamente. Se ve que no me equivoque con ellos.

Siguieron discutiendo de manera conspirativa si aquellos dos si estaban saliendo o no, después de todo, era la pareja homosexual más popular de South Park.

Esa discusión fue interrumpida cuando Wendy tomó el micrófono y comenzó a hablar.

—¡Muchas gracias a todos por venir hoy! Gracias al club de arte, al consejo estudiantil y a otros estudiantes por ayudarme a hacer esto posible —señaló a los mencionados, algunos alzando la mano tímidamente y otros con más alegría—. Hoy haremos algunas actividades, incluidas algunas premiaciones. En el lado izquierdo del gimnasio se encuentra un mural blanco, la idea es que cada quien ponga su firma o alguna frase, ya que este mural lo vamos a poner en la escuela para que los demás lo vean, este será nuestro legado para la escuela —avisó con una sonrisa.

—Ja, lo voy a llenar de penes —dijo con una sonrisa malvada el gordo.

—Varias personas están vigilando así que ni se les ocurra poner obscenidades ahí —miró amenazante a Eric como si lo hubiera escuchado a pesar de la distancia.

Esta vez, ningún profesor se postuló para cuidar de la fiesta ya que tenían mejores cosas por hacer un sábado por la noche así que todo quedaba en manos del consejo estudiantil. Wendy se encargaría de tener todo lo más posible en orden para no manchar su expediente; ya con el tiempo, era conocimiento común saber que nunca te debías meter con Wendy Testaburger así que la gente no haría tantos daños ¿o sí?

—Que gran mierda, hacer eso es de maricas. Apuesto a que nadie leerá ese maldito mural —se siguió quejando Cartman.

—Ya amigo, deja de tener tanta arena en la vagina —se burló Kyle mientras caminaba junto a los otros para escribir algo.

—Solo en esta época podemos comportarnos como maricas —avisó el rubio—. Que tu quieras mantener tu falsa hombría hasta el último momento, es cosa tuya.

—Siento que me acabas de insultar.

—Tu percepción ha mejorado, gordito.

La mayoría de estudiantes se reunieron en torno al mural. Algunos estaban decidiendo que escribir, mientras otros más desinteresados solo escribían sus nombres, después de todo, seguramente nadie se pondría atento. Pero claro, igualmente existían estudiantes que querían dejar su pedacito de corazón ahí, como era el caso de Butters que dejó un mensaje bastante motivador.

—¿Deberíamos poner algo sentimental? —se preguntó Kyle mirando pensativo el muro.

—Ni idea, no creo que seamos los mejores para dejarles un mensaje a las generaciones futuras —respondió Kenny.

—En primer lugar, no creo que ni les importe —añadió el pelinegro.

—Solo pongan un «jódanse» y ya. Las generaciones futuras son una mierda —se quejó Eric.

—Por ahora solo pondré mi nombre —comentó el pelirrojo.

Todos los demás del grupo lo siguieron. Pero cuando Kenny fue a escribir su nombre, encerró el nombre de los cuatro en un cuadro para luego poner como título «el mejor grupo» junto a unas decoraciones.

Sin embargo, a su lado se encontraba igualmente Clyde, quien aprovechando que también tenía un marcador, hizo una flecha hasta donde estaba los nombres de los integrantes de su propio grupo con un mensaje que decía «realmente, nosotros somos lo mejor de lo mejor».

El McCormick lo miró indignado y respondió en el mismo mural «están mintiendo, solo están celosos», comenzando así una pequeña guerra de mensajes de las cuales no salió ninguno ganador porque terminaron siendo echados y vetados del lugar.

—¿Por qué tardaste tanto? —preguntó Kyle arqueando una ceja.

—Solo estaba defendiendo nuestro honor —contestó seriamente.

—Por cierto, tienes tinta en la cara.

—¿La limpiarías con un beso? —preguntó de forma sugerente acercando su rostro.

—¿Q-qué cosas dices? Límpiate solo, no soy tu madre para hacerlo —regañó él manteniendo su compostura.

Aunque claro, al final Kyle lo ayudó a limpiar esa pequeña mancha de tinta, siendo Stan testigo de esta escena.

«Si no se vuelven pareja luego de esta noche, juro que golpearé a alguno de los dos; o tal vez a ambos».

.

.

Esa noche, realmente parecía que Kenny y Kyle eran pareja, estaban demasiado juntos y alguno de los dos siempre tenía que hacer contacto físico con el otro aun si estuvieran hablando con otras personas; se daban de comer los bocadillos como esas molestas parejas melosas y para ninguno pasó desapercibido la vergüenza de ambos en algunas situaciones. Lo peor fue cuando comenzaron a bailar una canción lenta, parecía un acto tan íntimo para ellos dos que más de uno le daba vergüenza mirar hacia esa dirección.

—No sabía que eras tan buen bailarín —halagó Kyle.

—Tuve que aprender, tampoco quería pasar vergüenza en este baile —respondió tomando con más fuerza su cintura acercando más sus cuerpos.

—Ay joder, son tan jodidamente maricas. ¿No podemos sacarlos? Me van a hacer vomitar —se quejó Eric al lado de Stan, al estar sin pareja, se encontraban como idiotas en una mesa viendo a las demás parejas felices.

—Mira, sé que es asqueroso, pero estuve sufriendo por más de medio año para que llegaran a eso, así que me importa una mierda tu opinión.

—Al menos cuando me gradúe no tendré que ver más de esta mierda.

—¿Stan? —alguien lo llamó en el momento perfecto, bueno, siempre que se pudiera interrumpir un momento con Eric, era perfecto.

Ahí se encontraba Emma, con un hermoso vestido blanco de boleros, con el cabello levemente recogido y con un maquillaje bastante suave que solo resaltaba su belleza. Realmente eso lo dejó sin hablar por unos segundos.

—¿Sí? —pudo pronunciar luego de recuperar el control de su cerebro.

—Eh, bueno, es que yo tampoco vine con alguien al baile, pero, ya sabes, me preguntaba si podría tener un baile contigo —dijo ella algo nerviosa y sin parar de mover sus manos.

—Ja, eres tan marica que una chica te tiene que invitar —se burló Eric, pero su sonrisa fue borrada cuando Stan lo golpeó disimuladamente con el codo.

—Ah, claro, me encantaría —aceptó con una leve sonrisa levantándose del asiento para acompañarla.

Por suerte, ni siquiera notó las miradas de orgullo que Kyle le lanzaba al ver un acercamiento entre ellos dos.

.

.

Cuando no estaban bailando, Kyle y Kenny se encontraban conversando sobre cualquier tema. Ahora mismo lo que más se evitaba hablar era sobre su futuro o la carrera que tomarían, después de todo, ha sido el tema de conversación más usado en estos últimos meses y realmente quieren olvidarse de eso por unos instantes. Por suerte de algunos fiesteros al avanzar la noche las cosas se volvían un poco más alocadas. Wendy tuvo que despedirse del evento tan elegante que había hecho cuando música electrónica comenzó a sonar haciendo que todos bailaran como locos e incluso algunos se subieron a la mesa arruinando los hermosos decorados.

Era en momentos así cuando Kyle aprovechó para también hacer cosas estúpidas con ellas, ya fuera intentando algún paso de baile que seguramente jamás haría en su sano juicio, o cantando con algunos de sus compañeros algunas canciones que escucharon desde su infancia.

Si pudiera describir uno de los momentos más felices de su vida, definitivamente sería ese, no solo por el buen momento que pasaba con todos sus compañeros, sino también por hecho de que todo parecía ir genial en el ámbito amoroso. Realmente sentía que estaba en una relación con él por la forma en que lo había tratado toda la noche: a veces tomaba su mano, estaba más pendiente de él, y lo más importante: no había mencionado lo sensual que lucía una chica en ningún momento; eso definitivamente debió ser un reto para el rubio.

Ahora mismo, si fuera posible, no le importaría confesar sus sentimientos en ese momento.

.

.

.

Llegó el momento que varios estaban esperando: la premiación y el anuncio de quienes serían el rey y la reina del baile. Esta vez para ser políticamente correctos y evitar problemas con las parejas del mismo sexo, se decidió que en vez de nominar parejas como habían hecho en años anteriores en la escuela, cada persona elegiría una reina y un rey, independientemente de si vinieron juntos o no. Clyde, por supuesto, esperaba quedar con Bebe para poder presumirlo con todos.

Tomando en cuenta las sugerencias de Butters, decidieron poner otras categorías, que este mismo presentaría a pesar de los nervios que tenía. Entre ellas se nombró al más inteligente de toda la escuela, cosa que sorprendentemente no ganó Kyle, en cambio, fue un chico asiático del cual nadie había escuchado antes.

—No te preocupes Kahl, es un chino, obviamente no podías vencerlo —dijo Cartman poniendo una mano en su hombro.

—No seas racista —masculló quitando la mano de ahí.

Habían otros como con respecto al mejor club, tomando en cuenta los premios o méritos que habían ganado. En fin, Butters había planeado eso de tal manera que no solo los populares ganaron, vaya, hasta los góticos ganaron algo y eso si fue sorprendente; especialmente porque tenía que ver con la creatividad; hay que admitirlo, por más corta venas que fueran sus poemas, parecían sacados de un maldito libro.

Finalmente, anunciaron a quienes serían el rey y la reina. Realmente el resultado no fue tan sorprendente, en cambio, todos se esperaban que Token y Bebe ganaran ese mérito.

—Tsk, solo ganó por ser negro —masculló Cartman cruzándose de brazos.

—Yo debí estar ahí con ella... —se lamentó Clyde.

—Al parecer, esta fue la única cosa que tus zapatos no pudieron comprar —dijo Craig. Esto solo hizo que soltara un quejido más fuerte como el de un niño.

—Craig, creo que lo pusiste peor —mencionó Tweek mordiéndose las uñas.

—Ya se le pasará.

Sin embargo, nadie se había dado cuenta de que los góticos de alguna manera habían puesto una gran lata de pintura roja en el punto donde se encontraban las estrellas de la noche. El motivo de esto era para arruinar una fiesta jodidamente «conformista» al mismo tiempo que honraban uno de sus ídolos de la literatura del terror.

—Bueno, hora de hacer este evento realmente interesante —dijo Henrietta fumando un poco, se encontraban detrás de una gran cortina así que nadie notaba que estaban haciendo.

—Finalmente, luego de aguantar unas terribles horas con los conformistas, podemos hacerles ver que la vida es oscura y llena de horrores. Que a partir de aquí sepan que esto es un augurio de cómo serán sus vidas —narró Michael.

—Lástima que no pudimos conseguir sangre real —se lamentó Pete mientras jalaba la cuerda haciendo que varios litros de pintura roja cayeran sobre los dos protagonistas de la noche.

Varios gritos de sorpresa y horror se escucharon resonando en el gimnasio.

—Oh, ese tipo de sonidos si son bellos —dijo Henrietta aunque sin ninguna sonrisa en el rostro.

—Ahora vámonos antes de que nos arresten.

Los góticos hicieron su salida triunfal justo como se lo esperaban: huyendo entre las sombras aun con los gritos de terror sonando. Seguramente sería la última vez que varias personas lo verían.

.

.

.

—¡¿Quiénes fueron los hijos de puta qué hicieron esto?! —espetó Bebe sintiéndose completamente humilladas. Wendy había traído un par de toallas para ver si podía quitarle algo de pintura de la cara pero estaba totalmente arruinada.

—Seguro fueron los góticos, pero no pudieron atraparlos —respondió Wendy.

—¡Ahgg! Arruinaron mi noche...

El grupo de chicas intentó consolarla al mismo tiempo que intentaban no manchar sus vestidos.

—Ja, parece que te bañaste en menstruación —se burló Cartman.

—En serio, el rojo no combina contigo —añadió Craig.

—Gracias por preocuparse por mí —dijo de forma sarcástica.

—Tú estás bien —espetó Clyde—. Pero mi hermosa Bebe se encuentra devastada —se lamentó él.

—Entonces ¿por qué no estás con ella? —cuestionó Kyle.

—¿No ves el muro de chicas que hay? Si entro ahí me comen vivo.

—Miren el lado bueno: ahora si es un baile memorable —añadió Kenny.

—Sí, todos recordaremos cuando a Token le cayó sangre de menstruación cuando lo coronaron rey del baile —se burló Stan.

—F-Fue una g-gran b-broma —añadió Timmy.

—Esto es una señal de que los negros no pueden ser reyes de nada.

—Pudo ser peligroso ¿qué tal si caía el balde encima de alguien? —comentó Tweek—. Además, no sabemos que contiene eso, podría contener una enfermedad extraña —dijo tomando su distancia.

—Si fuera así, ya para este punto todos estarían contaminados —dijo Token tocando el rostro del rubio con un dedo simplemente para molestarlo.

—¡Agh! ¡Me infectaste! —exclamó escondiéndose detrás de Craig y limpiándose exageradamente su mejilla.

Todos bromearon un poco más ante este hecho antes de fingir que nada pasó.

La única afectada terminó siendo Bebe quien se retiró inmediatamente a su casa ante este pequeño accidente. Clyde decidió acompañarla esperando que este acto pudiera llevarlo a una gran recompensa esta noche.

Token en cambio logró limpiarse un poco la pintura de la cara y algo del traje, aunque este definitivamente quedó hecho un desastre, de todas formas, no evitó que pudiera disfrutar lo que quedaba de esa fiesta.

Al no haber profesores cerca, aprovecharon para estar ahí hasta altas horas de la noche.

Por esas cortas horas, pudieron sentirse como los idiotas que eran haciendo chistes estúpidos, sentirse como niños al no tener que preocuparse por el ahora, y aunque posiblemente no se volvieran a hablar después de esto, se sentía como una gran hermandad que habían formado desde sus años en primaria.

Pero todo lo bueno llega a su fin tarde o temprano, especialmente cuando han consumido tanto alcohol que no podían dar ni un paso más. Token agradeció la maldita limosina porque seguramente en su estado actual no le importaría dejarlos a todos abandonados.

Stan aceptó de mala gana llevarse a Cartman ya que vivían algo cerca, además el pobre diablo le provocaba algo de lástima ya que al final terminó tan borracho que termino abriendo sus sentimientos de abandono y demás problemas que hacen que sea tan mierda. A veces Stan maldecía su gran resistencia al alcohol. Lo único bueno es que Token los dejó irse a la limosina con ellos, pero de todas formas tenía que encargarse del gordo.

Kenny milagrosamente no tomó tanto como para quedar al igual que un desecho humano como los otros. Aunque de todas formas no era adecuado conducir así que esperaba que el parqueadero de la escuela fuera suficiente para mantenerla a salvo hasta mañana.

Caminaron por las frías calles de South Park, todo estaba en total silencio, esperaba que nadie saltara a robarles en ese momento; eran una presa fácil después de todo.

—¿No tienes frío? —preguntó el pelirrojo mirándolo de reojo.

—¿Acaso piensas pasarme tu chaqueta? —dijo en un tono bromista.

—Bueno, eso es lo que haría un caballero.

—¡Oh! Estoy tan feliz de tener a una persona tan educada como usted —dijo imitando una voz femenina acercándose a él hasta el punto en que chocaron sus hombros.

—Oye, ¿acaso estás borracho?

—Puede que un poco...¡Vamos! Sosteneme en tus fuertes brazos, Ky~ —dijo con una voz coqueta apoyándose aun más en él.

—¡Hey! Eres bastante pesado —a pesar de quejarse lo dejó así. No le incomodaba para nada, su presencia tenía la capacidad de relajarlo y ponerlo nervioso al mismo tiempo.

Kenny aprovechó esa cercanía para poder tomar la fría mano del pelirrojo. Esta acción exaltó un poco a Kyle, pero no dijo nada al respecto. ¿Acaso estaba esperando el momento perfecto para hacer eso? Aun así, esta acción lo dejó con una sonrisa de idiota por todo el trayecto.

Al McCormick aun le seguía sorprendiendo como, a pesar de haber tenido distintos encuentros sexuales de cualquier tipo (con fetiches incluidos), esta cercanía se sentía más íntima que todos sus anteriores encuentros; lo hacía un poco feliz realmente. Jamás pensó que el amor lo haría cambiar de idea con respecto al sexo.

A diferencia de algunos pensamientos que pasan en películas o series de romance, el rubio si deseaba que este momento terminara, no porque le pareciera incómodo, simplemente sabía que algo más pasaría y estaba ansioso por saber qué sería. No quería quedarse en un solo momento, quería ser capaz de vivir muchos más.

Se quedaron en silencio todo el camino, ambos estaban cansados y demasiado cómodos de esa forma como para decir algo.

A unas cuantas calles antes de llegar a la casa de los Broflovski, el judío se detuvo para sorpresa del rubio.

—¿Pasa algo? —preguntó con curiosidad apartándose un poco para mirarlo a la cara.

Su rostro se encontraba casi tan rojo como su cabello, no ayudaba que el clima fuera frío y que miles de pensamientos sobre lo que diría a continuación pasaran por su cabeza de forma desordenada.

—Rayos, no sé como comenzar —maldijo, esto solo le sacó una risa a Kenny.

—¿Acaso deje al famoso Kyle Broflovski sin palabras, quien siempre tiene un discurso para todo?

—Kenny, no me ayudas.

—Lo siento.

—¡Agh! Odio esto —masculló soltando un suspiro resignado—. Tú eres la única persona capaz de dejarme sin palabras, haces que mi mente sea un maldito desastre cuando usas esa estúpida sonrisa...

Más que una confesión parecía un regaño.

—Realmente tengo tantas cosas que decirte, pero al mismo tiempo no puedo formularlas correctamente. Creo que eso es suficiente para que sepas lo mucho que tú me gustas —poco a poco fue bajando el tono de voz al mismo tiempo que sus mejillas se ponían aun más rojas.

Al final, se sentía tan avergonzado que se agachó acuclillado ocultando su rostro entre sus manos. Definitivamente la confesión más patética de la vida. ¿La tierra no podía tragárselo en ese momento?

—Kyle —se arrodilló frente a él tomando gentilmente sus manos apartándolas de su rostro pero sin soltarlas del todo, en cambio, las agarró un poco más fuerte. Las manos se ambos se encontraban temblorosas, podía ser por el frío o los nervios, seguramente ambos.

El inmortal se quedó pensando en que podría decir, pero realmente él nunca fue de palabras, más bien fue de acciones. Así que sin aviso alguno, acercó su rostro hasta que sus alientos chocaban logrando que Kyle alzara la mirada por fin.

Fue en ese momento que aprovechó para besarlo finalmente.

Un beso corto y sencillo, algo que sorprendería a todas las chicas con las que salió Kenny, pero eso solo hacía ese gesto mucho más importante; esto no era un simple arranque pasional; todo lo contrario, era porque realmente sentía algo por Kyle Broflovski.

Unos cuantos segundos bastaron para alterar todo el interior de Kyle. Fue como si una luz se encendiera en su corazón, como si solo eso bastara para sentirse satisfecho, pero al mismo tiempo no, era una contradicción algo graciosa a decir verdad.

Se separaron unos momentos antes de que volvieran a besarse, esta vez fue difícil saber cual de los dos había iniciado eso.

Esto no se comparaba para nada a su primer beso ni a ningún otro que había experimentado en estos últimos años. Era capaz de hacerlo sentir ansioso, feliz, eufórico, con esas estúpidas mariposas en el estómago y muchas más cosas malditamente románticas que había escuchado en toda su vida.

Para Kyle fue algo similar, era como sentirse en el cielo. Esperaba que esto no fuera un sueño porque, si así era, no quería despertar jamás. Era totalmente diferente a cuando lo besó aquella vez al estar ebrio. Ahora su corazón latía mucho más rapido, y en vez de el vacío que había experimentado la última vez, fue como si ya estuviera completo del todo; como si fuera la última pieza del rompecabezas de su corazón.

Se quedaron así hasta que ya sus piernas comenzaron a dolerle por la posición.

Ambos soltaron una sonrisa de idiotas enamorados tomándose nuevamente de las manos retomando su camino. Ya no necesitaban decir nada, con eso ya habían aclarado todo.

Cuando llegaron a la casa del pelirrojo, Kenny se despidió con otro beso y con un «hasta luego».

Al llegar a su cuarto y acostarse en su cama, todo se sintió tan irrealista que temió dormirse por unos momentos para darse cuenta de que todo era una ilusión. Pero no, esa calidez persistente en sus labios y manos era suficiente para saber que todo era real.


Varias horas después se despertó totalmente atontado. De solo recordar lo que había pasado, lo hacía rodar en su cama como pendejo al mismo tiempo que se sonrojaba. Un momento, eso significaba que ¿Kenny y él estaban saliendo?

Revisó su celular dándose cuenta que era un poco más tarde que medio día. El único mensaje que tenía era uno de Kenny deseándole los buenos días con un corazón; no espero ni un segundo más para responder.

Luego de eso se cambió a ropas más cómodas para luego bajar a comer algo.

Su madre lo saludó con una sonrisa preguntándole como le fue. Obviamente escondiendo lo que pasó con Kenny, más o menos le explicó lo que pasó ayer omitiendo detalles que la volverían loca; como el alcohol, lo que pasó en la premiación y demás cosas.

Realmente no quería hacer nada el día de hoy, se sentía jodidamente cansado tanto física como emocionalmente. Ya el lunes se daría su graduación, y luego de eso, adiós todo.

Mierda, verdad que él se iría de South Park. Definitivamente tenían que hablar sobre eso ¿no?

Aunque ahora no quería pensar en nada complicado.

Nuevamente su celular sonó, era otra vez Kenny preguntándole si tenía algo que hacer. Por más que quisiera salir con él, realmente solo quería estar en casa, cosa que él entendió perfectamente. Claro, para luego añadir si podía ir...

Rayos, no se sentía preparado mentalmente para verlo de nuevo. De todas formas aceptó, ahora sus sentimientos gobernaba sobre su razón.

Pasaron la tarde de forma tranquila, aunque completamente diferente de cuando eran amigos. Definitivamente Kenny era alguien que le gustaba abrazar y cualquier tipo de contacto físico, esto no lo molestó en lo absoluto.

Aunque, cuando esos besos que lo volvían loco comenzaban a ponerse un poco más...apasionados, su mente se ponía alerta sobre la posibilidad de que llegaran a «eso». Su virgen corazón no se sentía preparado para eso. Al parecer el rubio se dio cuenta de esto y no avanzó más allá de eso.

En serio, esta situación lo volvería loco.

Por suerte, o al menos para su inexperto corazón, Kenny tuvo que irse un poco más temprano ese día para ayudar a Karen con algunos deberes. Una vez que se fue, se metió en su cama soltando un grito contra su almohada.

En serio, no podía creer que pasó todo el año preocupándose porque Kenny McCormick jamás saldrían con él para saber que al final terminaría besuqueándose con él en su habitación. Vaya, la vida si daba muchas vueltas.

Pero, ahora que lo pensaba, realmente deberían hablar con él sobre el futuro. En parte lo asustaba, si él se diría a otro estado, no sabía si Kenny estaría dispuesto a seguir esta relación con él, pero en parte tendría razón, es decir, esto era demasiado reciente y ninguno de los dos tenía experiencia en relaciones formales.

Mierda, odiaba ser tan racional.

Así que, como siempre hacía antes de entrar en crisis nerviosa, llamó a su mejor amigo para hablar un poco con él. Cuando le contó lo que había pasado ayer, simplemente contestó:

—Vaya, por fin.

—Oye, al menos finge mayor sorpresa.

—Eso significa que tenía razón con ustedes dos. Y me alegra, no quería soportar más tus dramas.

—Como sea —rodó los ojos—. Es que estoy preocupado, todavía no le he dicho que me iría a estudiar a California, y no sé él donde estudiará. ¿Qué tal si la distancia jode todo?

—Creo que eso no deberías hablarlo conmigo —antes de que pudiera alegarle sobre que era un mal amigo, el pelinegro continuó—. Ya son algo ¿no? Esto ya deberían resolverlo por su cuenta. Mira, entre más te preocupes, peor será para ti, así que aprovecha que ya ambos han construido una confianza en estos años para sacar todo eso que te molesta.

—De acuerdo, lo tomaré en cuenta...

.

.

.

El día de la graduación había llegado. Se daría al aire libre y había una gran tarima con un cartel que decía el nombre de la escuela, varios moños y demás listones decoraban la misma con los colores de la escuela.

Todos los estudiantes se encontraban organizados sistemáticamente en las sillas. Algunos habían decorado sus virretes con alguna serie que les gustara o con algo característico de la escuela, otros simplemente lo dejaron así. Los padres y tutores de los estudiantes se encontraban en la parte trasera, algunas madres estaban al borde de las lágrimas al ver que sus hijos habían logrado este importante logro, mientras que los hermanos menores de algunos solo ponían una cara de aburrimiento por este evento que no tenía importancia alguna para ellos; por ahora.

El director comenzó a decir unas palabras, un discurso de motivación y esperanza para los estudiantes. Los más sensibles y dedicados seguramente si le ponían atención a esas palabras, mientras que otros lo olvidarían al día siguiente.

A continuación, siguió el discurso dado por un estudiante, a nadie le sorprendió que se tratara de Kyle; por Dios, había nacido exactamente para eso, aunque eso no evitaba que siguiera sintiéndose nervioso.

—No puedo negar que este es un importante día, no sólo porque por fin voy a poder graduarme para seguir mi camino, sino que también he podido compartir este momento con muchas personas que conozco desde hace años —pasó su mirada por el público, Kyle y Stan lo miraban con una sonrisa, Clyde estaba al borde de las lágrimas, y Craig seguía con su expresión de «vale verga todo»—. Hemos pasado muchas cosas en este pequeño pueblo, desde las cosas más locas y estúpidas hasta algo serio y realmente importante. Habrá personas que decidieran quedarse aquí, pero para otros, posiblemente este día también signifique una despedida para el pueblo que los acogió desde hace tantos años.

Hizo otra pequeña pausa.

—Conocimos a un montón de personas nuevas en estos últimos años, algunas las odiábamos, otras se convirtieron en nuestros mejores compañeros y seguro habrá uno que otro que nos deja con sentimientos contradictorios. Pero cada una de esas pequeñas cosas, como cuando hacían guerras de comida en la cafetería o cuando a veces el salón se aliaba para poder pasar el examen de un profesor... ese tipo de momentos o situaciones fueron los que formaron nuestros años aquí. No sólo hay que apreciar los grandes momentos, claro, ellos significan algo, pero los pequeños son los que permiten darle una verdadera esencia a esos momentos tan importantes —formó una pequeña sonrisa ante esto—. Así que el día de hoy, quiero que no solo se vayan pensando que han alcanzado uno de los muchos logros que tendrán a lo largo de su vida, quiero que también piensen en esos pequeños momentos que los llevaron hasta aquí, porque definitivamente, esas cosas pequeñas son las que lo llevaran a sus más grandes logros en un futuro.

Todos aplaudieron ante ese gran discurso para luego continuar con las siguientes partes de ese evento.

Hubo un momento donde la banda comenzó a tocar música típica de graduaciones, canciones que trataban sobre despedidas especialmente, cosa que tocó el punto sensible a más de uno. Clyde abrazaba por los hombros a Craig y Token llorando a moco tendido, y si tuviera otro brazo, seguramente estaría abrazando a Tweek igualmente. Wendy y Bebe se abrazaban intentando no llorar. El cuarteto de siempre se abrazaba por los hombros y tarareaba la melodía a todo pulmón, pero sin llorar tanto como otros.

Incluso las personas más inexpresivas se sintieron sensibles en ese momennto.

Finalmente, llegó el momento que daría final a ese evento. Una vez que todos obtuvieron sus diplomas, estaban de pie y el director junto a unos profesores se encontraban con miradas orgullosas.

—A partir de hoy, son graduados de la escuela preparatoria South Park. ¡Felicidades!

Acto seguido, todos sacaron sus virretes y los lanzaron al aire junto a gritos de alegría. Se llevaron a cabo muchos abrazos grupales en medio de los gritos de felicitaciones. Los padres de los recién graduados aplaudían orgullosos. Toda esa escena parecía sacada de película a decir verdad.

Poco a poco las personas comenzaban a disperarse, algunos grupos pequeños quedaban hablando unas últimas cosas antes de irse. Unas despedidas eran más dramáticas que otras debido a que algunos partirían ese mismo día, como era el caso de Wendy, quien para sorpresa de nadie, estudiaría en Harvard y tenía que ir antes de tiempo para instalarse totalmente.

Todos se reunieron con sus familiares para celebrar, después de todo, la mayoría ya tenía planes, ya fuese una fiesta familiar o ir a algún sitio. En poco tiempo, el lugar quedó casi vacío.

Kyle no tuvo muchas oportunidades de hablar con Kenny, después de todo, cada uno estaba rodeado de su respectiva familia. Soltó un suspiro ante esto, bueno, no es como si fuera la última vez que se vieran. Sus miradas se cruzaron por un momento y la expresión de Kenny se suavizó, le dedicó una sonrisa y un gesto de despedida; Kyle hizo lo mismo.

Ambos tomaron caminos diferentes con sus respectivas familias después de eso.

Kyle por su parte, tuvo una pequeña reunión familiar, su madre hizo sus comidas favoritas y conoció a familiares que no había visto desde que era un niño que comenzaron a decirle sobre las tradiciones judías que debería llevar a cabo pronto.

Al final de la noche, solo pudo pensar en que ya dentro de poco tenía que irse y una gran nostalgia se hizo presente en su pecho.


Faltaba casi un mes para que se fuera. La graduación parecía ser un sueño ya que su vida siguió con normalidad después de eso, eran como unas vacaciones algo largas, pero la única diferencia es que cuando estas terminaran, ya no se encontraría en South Park.

A veces visitaba la casa de Stan, pero realmente la mayor parte del tiempo se encontraba con Kenny, a pesar de no dejar las cosas claras, era más que obvio que parecían una pareja. Estaban yendo a citas, se besaban cada vez que tenían la oportunidad, y aunque no llegaban al punto de ser muy melosos en presencia de otros, el ambiente entre ambos daba a entender que si pasaba algo entre ellos.

Kenny se comportaba mejor de lo que esperaba: era alguien bastante cariñoso y atento, pero eso no quitaba el hecho de que en cualquier momento lo hacía reír a carcajadas; su lado más cursi diría que se comportaba como el novio perfecto. Claro, su único defecto seguía siendo lo pervertido que era, no dudaba en decir comentarios acerca de su figura o sus chistes de doble sentido en cualquier situación. Lo más irónico, tomando en cuenta como era Kenny, era que no habían dado el siguiente paso (aunque si habían tenido sus momentos que casi los llevan a eso), ni siquiera sabía si eso era una buena o mala señal.

Aunque ambos sabían que tenían que hablar sobre lo que pasaría después, en cualquier momento Kyle se iría y no podían fingir que nada pasaba. Esta misma evasión era lo que no lo dejaba dormir por las noches. ¿Acaso Kenny no le decía nada para efectivamente prolongar un poco más esto antes de darle fin? La simple respuesta le causaba pavor.

Una noche, una semana antes de que se fuera de South Park, recibió un mensaje de Kenny antes de irse a dormir.

«¿Puedes salir un rato?»

«Claro que no, ¿quieres qué mi madre me asesine?» Se mostró bastante extrañado ante esta petición, ¿acaso había pasado algo con sus padres?

«¿Y si te escapas? A veces necesitas descontrolarte un poco~»

Soltó un suspiro. Bueno, si realmente necesitaba su presencia, entonces le daría todo el apoyo que necesitara. Finalmente terminó aceptando.

Una media hora después, Kenny se encontraba debajo de su ventana acomodando la escalera, que desde su infancia se encontraba ahí, para que pudiera bajar. Kyle se aseguró de que su familia siguiera dormida, aunque su lado más estricto estaba nervioso, realmente se estaba emocionando bastante.

—Vaya, si que eres un chico rudo —se burló Kenny acercándose a su rostro.

—Eso me pasa por tener malas influencias —respondió con el mismo tono.

—Desde siempre supe que Stan te llevaría por el mal camino —soltó una leve risa para luego robarle un corto beso. Aun algo tan simple como eso le producía un cosquilleo en el estómago.

—Si claro Stan, porque tú eres todo un angelito —comentó con sarcasmo.

—Obviamente lo soy —lo tomó por la cintura—. Vamos, hoy tengo una sorpresa —lo impulso para que caminaran más rápido. Kyle ladeó la cabeza confundido ¿qué clase de sorpresa sería? Esta noche solo se hacía más emocionante.

Esta vez, en vez de una motocicleta, lo llevó en un auto se veía algo viejo pero todavía funcional. Poco a poco se iban alejando del pueblo yendo por una carretera casi abandonada.

—¿Cómo sé que no me estás secuestrando para matarme?

—Nunca podrás estar seguro.

—Agradece que no traje mi celular o ya habría llamado la policía.

—Bueno, eso es tu culpa. Deberías ser más prevenido.

Kyle se quedó levemente dormido luego de unos 5 minutos mirando el cielo a través de la ventana, se sentía bastante tranquilo a decir verdad. Cuando despertó, fue porque el auto se detuvo, ahora ya no estaban en una carretera, se encontraban en un mirador, un lugar algo famoso en el lugar por sus aires románticos ya que desde ahí se podía ver todo el pueblo y las montañas que lo rodeaban. La vista era simplemente increíble, especialmente a esas horas de la noche.

—Por fin despiertas —dijo dedicándole una sonrisa.

—Elegiste un sitio muy romántico para matarme —se estiró en su asiento.

—Oye, no arruines la noche, en serio me estoy esforzando para hacer algo lindo —fingió estar indignado mientras salía del coche; el judío lo imitó.

El frio aire de la noche acarició su rostro. Kenny se giró hacia él con una sonrisa cuando estaba a la orilla del camino. Esa escena simplemente era perfecta: el cielo estrellado, las luces de la ciudad, el contorno de las montañas y la dulce sonrisa del rubio; esa escena que lo dejó sin habla, la inmortalizó en su memoria y seguramente la recordaría como una de las cosas más hermosas que jamás haya visto.

Se acercó a su ¿pareja? Quien tomó su mano entrelazándola con la suya. Aprovechó la cercanía para descansar su cabeza en su hombro tomando un largo respiro: hace años no se sentía tan tranquilo.

—Me gusta mucho esta sorpresa —confesó el pelirrojo.

—Sabía que a tu lado romántico a morir le encantaría.

—Agh, cállate, sé que también te gustan los momentos así.

—Claro, pero en parte es porque puedo compartirlos contigo —dijo como si nada. ¿Acaso no era consciente del peso de sus palabras? Todo su corazón se alteró por una simple frase.

Ambos se quedaron en silencio admirando todo: El paisaje, sus sentimientos, la inexistente distancia entre ambos y los segundos que estaban pasando juntos. No quiso interrumpirlo con conversaciones serias sobre su futuro, solo quería disfrutar el aquí y el ahora.

—¿Sabes? Esto parece un ambiente de despedida —comentó Kyle sin pensarlo.

—Aun si es una despedida, al menos quería que esto fuera algo memorable para ti por toda tu vida.

—Definitivamente lograste tu objetivo —dijo girando su rostro para verlo, al parecer esto pasó por la mente de Kenny ya que sus miradas se encontraron.

En ese momento no hubo necesidad de palabra alguna, simplemente siguieron sus instintos. Sus labios se acercaron deseosos de tocarse. Oh, sus besos jamás serían suficientes, eran bastante adictivos, especialmente aquellos que expresaban tantas cosas; la ternura, el deseo y el amor. Se separaron pero no dejaron de mirarse como si lo que apreciaban los ojos de ambos fuera mucho mejor que la vista de ese mirador natural.

Se quedaron apreciando la vista un poco más, hasta que finalmente fue hora de irse; Kyle no quería que justo ese día su madre se despertara a media noche para darse cuenta de que no estaba.

—Kenny, en una semana me iré a California —soltó de repente cuando iban de vuelta. Lo miró fijamente, notando como se tensaba ante esto.

—Si, supuse que algo así pasaría —respondió soltando un suspiro.

—¿Entonces...? —estaba demasiado ansioso por lo que le diría a continuación.

—Yo también pienso dejar South Park —confesó—. También tengo una idea de lo que quiero hacer, pero tengo que esperar a que Karen se gradúe, así que todavía mis metas no están tan definidas.

—Sabes que siempre te apoyaré, ¿no? —dijo poniendo una mano en su hombro—. Va a tomar algo de tiempo, pero estoy seguro de que lo cumplirás —en ese instante Kenny quitó una de sus manos del volante para ponerla sobre la de Kyle.

—Gracias, Ky —dijo con una sonrisa.

Se quedaron así unos momentos hasta que el pelirrojo recordó las normas de seguridad y lo obligó a poner ambas manos en el volante, aunque la carretera estuviera sola, eso no significaba que cualquier inconveniente podía aparecer.

Al menos habían avanzado un poco hoy, pero todavía les faltaba charlar seriamente, aunque ahora seguramente ambos estaban cansados y sin muchas ganas de discutir.


La tan esperada charla se llevó a cabo tres días antes de que se fuera, había estado ocupado organizando sus cosas, haciendo trámites y demás cosas así que no había podido pasar mucho tiempo en South Park. Cuando por fin tuvo un día libre, Kenny no dudó en llevarlo a una cita en el lago Stark, compraron unos helados y se sentaron en unas bancas; una de las citas más clichés en la historia del pueblo, pero a este punto estaba tan cansado mental y fisicamente que realmente agradecía algo sencillo como esto.

Mientras comían helado, hablaban de distintas cosas hasta que su aperitivo terminó al igual que los temas de conversación dejándolos en un cómodo silencio.

—Así que, ¿cuándo te vas? —preguntó Kenny mirándolo de reojo.

—El domingo. Todavía tengo que instalarme bien, tengo que vivir con mi tía...

—Ya veo... —por su tono podía suponer que quería decir algo más—. He estado pensando en cómo deberíamos, ya sabes, llevar estas cosas.

—Por fin lo dices —soltó un suspiro de alivio—. Y ¿entonces? ¿Qué es lo que quieres? —preguntó intentando no sonar tan nervioso, sus manos temblaban ligeramente y su pecho parecía oprimirse ante la duda e inquietud.

—Lo que quiero realmente es estar contigo —confesó mirándolo a los ojos. Esto simplemente lo dejó sin respiración—. Pero...al mismo tiempo, tengo mucho miedo de intentarlo —esta vez apartó su mirada hacia el suelo.

—¿Qué...? —murmuró totalmente atónito, su mente se puso en blanco y lo único de lo que era consciente era del leve dolor en su pecho.

—Yo, yo no estoy seguro de muchas cosas ahora mismo. Realmente me gustas, quiero tener una relación normal contigo, pero mi estilo de vida no me lo permitiría; solo te traería problemas.

—Kenny, no me traerías ningún problema, ya sé el tipo de problemas que tienes en tu familia y nunca me ha molestado ayudarte en esas situaciones —puso una mano en su hombro. Rayos, no quería aceptarlo para nada.

—Esta vez será diferente, habrán muchos cambios en mi vida y tú estarás en otra ciudad, no podré escapar a tu casa cuando algo vaya mal...yo, solo seré una carga para ti.

—No, no, jamás serás una carga para mí —se sentía frustrado de pensar en cómo terminaría esta charla.

—Ahora puede que no lo veas así, pero, no creo que deba hablarte de mis problemas cuando tú tienes otras cargas: también la tendrás difícil en una nueva ciudad —soltó un suspiro ocultando su rostro con sus manos por unos momentos—. Una relación a distancia es difícil de sobrellevar, y yo no quiero que lo intentemos pero terminemos por una estupidez y que me odies el resto de tu vida —antes de poder contradecirlo, este continuó—. Por eso, quisiera terminar las cosas así, que solo nos llevemos buenos recuerdos el uno del otro, como el día en que te lleve a ver las estrellas, en vez de que los últimos momentos de nuestra relación solo sean peleas.

Oh, cuanto deseaba decirle que podían superar todo eso junto, que todo estaría bien mientras la necesidad de seguir juntos estuviera ahí, pero su lado racional estaba consciente de la verdad: era difícil mantener una relación cuando habían problemas externos, y aun más cuando estarían a kilómetros de distancia. Odiaba ser tan racional en esos momentos.

—Kenny, yo realmente pienso que todo podría funcionar, nos conocemos desde hace muchos años después de todo y jamás sería capaz de darte la espalda...

—Claro, nos conocemos como amigos, pero creo que las cosas cambian un poco en una relación ¿no crees? —se irguió un poco mirándolo de reojo—. Sé que la distancia nos afectara con el tiempo, te extrañaré cada vez más y eso puede hacer que sea un poco más egoísta, o tal vez eso haga que nos acostumbremos tanto a estar distanciados que cuando nos veamos sea algo incómodo. Claro, hay posibilidad de que todo pueda salir bien, pero ¿qué tal si no?

—Ken...

—Mira, esto me duele, en serio, y puede que este siendo una mierda de persona en este momento pero, te quiero tanto que no deseo lastimarte de ninguna manera o que te la pases preocupado por mí, porque estoy seguro que cuando salga de esa casa, habrá épocas donde ni siquiera podré contactarte o siquiera pagar un autobús para visitarte, y tú ni siquiera podrás verme porque no tendré un sitio estable donde quedarme —posó una de sus manos sobre las de él mirándolo fijamente a los ojos, los cuales, solo demostraban un profundo dolor—. Soy un maldito hijo de puta por decir esto pero... no creo estar listo para una relación o al menos, para darte el tipo de cosas que te mereces. Por eso, este último mes quise demostrar lo mejor de mí en una situación estable, pero, con todas las cosas que pasaré, dudo poder seguir así...

—No necesito la mejor versión de ti todo el tiempo, te conozco, te he conocido en tus peores momentos pero eso jamás ha hecho que deje de quererte ni un poco —estaba al borde de las lágrimas, hasta unas cuantas se escaparon recorriendo su mejilla.

Dulcemente, Kenny puso ambas manos en su rostro para quitarlas, sus azulinos ojos igualmente se encontraban vidriosos; esto estaba siendo difícil para ambos.

—Sé que no todo el tiempo debo ser perfecto contigo, pero aun así, sería egoísta pedirte que te quedes a mí lado cuando no puedo darte lo que mereces, y más que ni siquiera sé si puedo cuidar de mi mismo —apretó levemente sus labios, seguramente para evitar soltar una lágrima—. Kyle, no tienes que sufrir este trayecto conmigo, especialmente al inicio de una relación...Por favor, no quiero arruinar una de las mejores cosas que me ha pasado en esta puta vida, no quiero arruinar esto; por eso quiero terminarlo en su mejor momento, prefiero que en algún momento volvamos a ser amigos a que haya rencores entre nosotros que eviten que eso pueda suceder —formó una sonrisa algo irónica—, aunque, no te culparía si después de esto me odias. En serio, estoy siendo un imbécil, pero creo que es lo mejor para ambos.

—No hay forma de que te haga cambiar de opinión ¿cierto? —Kenny negó con la cabeza—. Esto es una mierda, ¿sabes? Sé que tienes la razón, odio admitirlo, en serio, porque duele como un carajo. Joder, hasta te iba a dar un discurso sobre que «todo iría bien».

—Lo sé, por eso me tardé tanto en decírtelo, solo podía pensar en ser feliz contigo pero tampoco quiero negar la realidad —el rubio lo abrazó fuertemente ocultando su rostro en su hombro. El agarre era tan firme que parecía que no quería dejarlo ir por ningún motivo—. Te amo... — esto solo logró romperlo y terminó correspondiendo el abrazo aun con más fuerza.

—Yo igual...

Se quedaron así varios minutos, ninguno quería decir el adiós definitivo, pero tarde o temprano tenían que hacerlo. Kenny alejó su rostro unos momentos sin romper el abrazo. El corazón de Kyle se apretó al ver lo que estaba planeando: el último beso. Este realmente era el fin.

Ese último beso fue el más agridulce que jamás había probado, estaba tan lleno de sentimientos, pero especialmente los de tristeza. Jamás pensó que le dolería que Kenny lo besara de esa forma, siempre pensó que estaría feliz al recibir un beso por parte de él, pero se dio cuenta de que estaba muy equivocado.

Se separaron lenta pero dolorosamente, sus miradas se cruzaron una última vez hasta que Kenny se levantó y le dio la espalda, seguramente porque tal vez así sería sencillo decir las siguientes palabras:

—Adiós.

Fue ahí cuando Kyle Broflovski experimentó la mayor soledad que había sentido en su vida. Su corazón dolía como si miles de dagas estuvieran apuñalándolo, una parte desesperada quería correr tras Kenny y pedirle que no se fuera, pero su lado más racional intentaba calmar su llanto diciéndole que todo estaría mejor así.

Ni siquiera recordó cuando llegó a casa para llorar el resto de la tarde como el fracasado que era, ni cuando llamó a Stan para explicarle la situación, el cual vino al instante para confortarlo, seguramente también algo sorprendido por esta decisión.

Cuando menos lo pensó, ya se encontraba abordando el avión que lo llevaría a California para iniciar su nueva vida, una en la que no estaría Kenny.

Así era este camino que llamamos «vida», en cada nueva etapa ganabas nuevas cosas pero terminabas perdiendo otras. Solo que nunca espero que perdería una de las cosas más importantes de su vida. Aun si no terminaban como pareja, él siempre pensó que al menos tendría su amistad por muchos años más, pero ahora, con estas últimas cosas que habían pasado, dudaba poder conformarse con una simple amistad.

Mierda, enamorarse si que había sido lo peor que le pudo haber ocurrido.


Nuevamente: ¡MIL GRACIAS POR SEGUIR ESTA HISTORIA! Los amo a todos, en serio, gracias por seguir esta historia que pensé que no valdría la pena pero al final me di cuenta que sí *lanza corazones gay*

Sí, lo sé, lo más seguro es que muchos me odien por ese final inesperado (?) pero es que quise hacer algo diferente, especialmente tomando en cuenta que Kenny al ser pobre y vivir en un hogar tan malo tiene miedo de destrozar las cosas que ama o siempre teme quedar como sus padres, esa es la razón por la cual nunca ha intentado nada serio. Pero no solo eso, quise dar como algo que suele pasar mucho: que las dudas e inquietudes son a veces las que más arruinan una relación y lamentablemente este fue el caso de ellos.

¡Pero! Para las personas que les encantan los finales felices (comoamí) estoy preparando un epílogo bastante gay y con florecitas como disculpa de esto.

De nuevo: gracias por seguir esta historia y por ahora se puede dar como terminada

Don't kill me plz (?)

Recuerden que Haruka-sama los ama *inserte corazón homo*