Maldición tengo que dejar libre a Hibari-sama… recuerden que me lo encerré para mi solita durante toda esta semana jejeje. Ahora duerme x eso aprovechare para irme y no me mate.
Disfruten el capítulo n.n
Capítulo 25:
-Entonces encontraste a Tsunayoshi-kun a salvo, Kyoya… si… entiendo adiós – colgó el teléfono – bueno, bueno… eso es un alivio – dejo escapar un suspiro de alivio entregándole el teléfono a Byakuran
-Que debemos hacer, contactar a Vongola? – pregunto Kusanabe
-Déjalo, no voy a ser un hombre tan honesto – dijo Mukuro – pero más que eso hay un problema serio Kusanabe – su expresión cambio a una seria para luego cambiar por una sonrisa traviesa – ganando una corona tienen los dos la voluntad y capacidad de hacerlo incluso esta noche –
-Uhm es verdad – lo apoyo Kusanabe – últimamente Tsunayoshi-san está ganando sensualidad –
-Mukuro – Byakuran no sabía que decir tras escuchar la plática de eso dos hombres
En la casa de Kyoya…
Hibari termino su llamada con Mukuro después de comunicarle que había encontrado a Tsuna.
-Hibari-san… -
-Te cambiaste de ropa? – volteo a verlo
Lo que encontró fue un regalo maldito de los dioses, así pensó Kyoya… frente a él estaba Tsuna vistiendo su camisa blanca que le quedaba demasiado grande y sus pantalones que en cualquier momento se le podrían caer dejando ver su piel tentadora.
-Um-hm gracias – dijo Tsuna con un pequeño sonrojo en sus mejillas – pero las ropas de Hibari-san son muy grandes – trataba de acomodarse los pantalones para que no se cayeran mientras que Gyoku se sobaba de un lado de su pierna
-No se puede hacer nada, tus cosas están en casa de Vongola – le entrego una taza de leche caliente
Tsuna se quedó pensativo recibiendo la taza de leche caliente… porque no hay lugar para ti aquí… fue lo que podía escuchar en ese momento.
-Hiciste leche especialmente para mí… - dejo la tasa de leche en la mesita – pero me tengo que ir –
-Tsuna? – se dio cuenta de algo
-Cosas malas pasarían si el señor Nie Brow se enterara… -
-Tsuna! – lo sujeto del brazo con fuerza
-AH! – grito Tsuna al momento en que sintió el apretón en su brazo
Esa reacción no la paso por alto Hibari y con rapidez levanto la manga de la camisa, descubriendo la cicatriz de una cortadura larga y por lo visto profunda.
-Ah… eso… luce muy mal ero en verdad no es nada importante… hasta la puntada ya sano – trato de que Hibari no le tomara mucha importancia
-…quédate aquí –
-Eh? –
Otra vez para su sorpresa fue levantando para ser cargado.
-Uwaah! Ah… Hibari-san?! –
-o tienes que regresar donde Vongola – iba caminando a su habitación – te quedaras conmigo – fue como si se lo estuviera ordenando
Tsuna se quedó sin palabras un momento.
-Pero… -
Hibari no le hizo caso y ya dentro de la habitación se sentó en la cama con Tsuna sobre su regazo.
-No te dejare ir de nuevo – llevo su mano a la mejilla del castaño – no te daré a nadie, no escaparas, no te arrepentirás… eres mío Tsuna – lo acaricio
-Hibari-san… - las lágrimas empezaban a escaparte de sus ojos
-Me escogerás…? –
-Por supuesto… - cerró los ojos
Sus labios se unieron en otro beso del cual ambos desearon no terminar. Ahora Tsuna pensaba que podría morir feliz.
Aquellos labios sobre los suyos, saboreándolo… lamiéndole los labios, jugando con su lengua… bajando por su cuello mientras la camisa prestada iba siendo desabotonada dejando al descubierto su blanca piel, aquella sensación… Tsuna no sabía lo que sentía pero no le importaba mientras que sea Hibari el que lo tocara, no le importaba nada más.
Hibari llevo dos de sus dedos a la boca de Tsuna mientras sus ojos se miraban… Tsuna con duda dejo entrar aquellos dos dedos a su boca sintiendo como era tocada todo dentro, una sensación extraña, hasta que no pudo más y se atraganto. Hibari saco sus dedos para lamer la saliva que iba cayendo de los delicados labios de su castaño y terminar fundiéndose en otro beso con más pasión.
Un beso de adultos… la esencia de Hibari-san… pensaba Tsuna
Como amaba a este hombre, lo amaba con todas sus fuerzas.
Fue cuando abrió los ojos por la sorpresa de sentir las manos de Hibari sobre su…
-Ah… - esta vez realmente no sabía que hacer o decir
-No huyas – le dijo Hibari al ver que intento alejarse
-Pero…! Nnn… -
Sus manos estaban sobre su miembro provocándole sensaciones que desconocía.
-Ah…! – gimió
Siendo callado de nuevo por otro beso.
-…nn… -
Sensaciones nuevas, que nunca había sentido en su vida, la mano de Hibari subía y bajaba como en un compás.
-HAH…! – Se separó del beso – es… - sus manos se aferraron a los hombros de Hibari – espere… Hibari-san… ah… -
Algo andaba mal, su cuerpo sintió otra sensación que lo hizo estallar.
-…NNN! –
Su respiración estaba agitada. Y al abrir los ojos se encontró con…
-Ah…! – se había corrido salpicándole a la parte baja del pecho de Hibari – yo… lo-lo siento… yo… - sus majillas estaban ruborizadas por la vergüenza – p-porque… espe… aunque dije que esperaras… - empezó a llorar
-Tonto… no llores por algo como eso –
-Pero… - sus lágrimas no podían ser detenidas – Hibari-san… - sintió de nuevo sus manos sobre su rostro que lo atraían hacia el – te amo… - dijo viéndolo a los ojos – por eso por favor no me odies… -
-…demonios… de verdad eres un herbívoro – sus labios se tocaron otra vez
No había forma que el llegara a odiarlo, no cuando al fin lo tenía en sus manos.
En la mansión Vongola…
-Que está haciendo Nie! Todavía no han encontrado a Tsunayoshi?! – gritaba molesto Timoteo
-Tenemos a ocho personas haciendo todo lo posible pero… - trataba de explicarle uno de sus asistentes
-Papa – Lambo se acercó – te traje tu medicina y agua caliente –
-Lo beberé después ponlo ahí – suspiro
-Papa… todavía no te sientes bien? – pregunto preocupado
-Eso no es algo para preocuparte, ve a tu cama –
-Si es sobre Tsuna el volverá de seguro, porque nosotros hicimos una promesa ayer – trato de animar a su padre – el próximo domingo iremos al parque de diversiones por eso… -
-CALLATE! – le grito dejando a Lambo como en shock – porque sigues despierto cuando te dije que fueras a dormir?! Antes de preocuparte por otras personas preocúpate por ti mismo! – Lambo no sabía cómo reaccionar – últimamente tus resultados han sido bajos, no es cierto?! El próximo año son los exámenes para la escuela media y has estado flojeando! Si también vas a llevar el apellido Vongola no trates de avergonzarme! –
-Presidente no se exalte mucho… - intento calmarlo su asistente
-POR ESO TU NO HEREDARAS EL PATRIMONIO VONGOLA! –
Fue la gota que derramo la copa, el sonido del vaso quebrándose en el suelo resonó en la habitación.
-Porque no puedo ser yo…? PORQUE NO SOY TU VERDADERO HIJO?! – Grito – porque Tsuna es más importante?! – se acercó con brusquedad a Timoteo tomándolo de su ropa
-Lambo-bocchan! – intento pararlo el asistente
-Porque no podemos compartir la misma sangre?! PORQUE?! –
-Urgh… - un dolor agudo
-Presidente?! – Timoteo se iba retorciéndose sujetándose el estómago – presidente! Por favor aguante…! – le decía el asistente – PRESIDENTE! –
Todo ello estaba pasando delante de los ojos de Lambo.
Era extraño, la persona que quería tanto ver ahora estaba junto a él, cerca de él, sus ojos venían durmiendo al hombre de cabellos azabache recostado en la cama que compartía con él.
Sin embargo… su rostro se ruborizo como un tomate hirviente recordando lo que acababan de hacer.
Pero porque ofendí a Hibari-san… se golpeaba mentalmente
Después que Hibari lo besara, se preguntaba si estaba molesto con él, probablemente le hizo pensar que era una sujeto aburrido… no podía hacer nada porque era un completo desconocido con aquella área.
-Me pregunto… si trato mucho podre ser mejor en eso… - susurro
Sin darse cuenta que un brazo iba rodeándolo para que instantáneamente lo jalara.
-Que estas murmurando a la mitad de la noche? Duérmete –
-Hibari-san… -
-Mañana iremos a la casa Vongola a declararles la guerra – decía con los ojos cerrados
-En ese caso… - su voz temblaba pero quería decirlo, tenía que preguntarle – está bien si me quedo por un largo tiempo…? Me pregunto si me puedo quedar? – se acomodó sobre su pecho
-Que te dije? –
-Qu-que si… -
-Entonces deja de preguntarte la misma idiotez, ah – recordó algo – una cosa más –
Tsuna levanto el rostro para mirarlo más de cerca, en una de sus mejillas tenía la mano de Hibari que lo atraía.
-La próxima vez, aunque llores o te quejes… al fin te hare mío, estate preparando – (todas sabemos a qué se refiere! Kyaaaaa! Por lo visto no llegaron hasta el final)
-S-si… - contesto Tsuna de nuevo con el rostro completamente rojo
Pedía, rogaba que alguien detuviera el mundo en ese momento.
A la mañana siguiente ya listos.
-Vámonos Tsuna –
Llamándolo desde la brillante luz, cuando estaba con Hibari se animaba, hasta en momentos difíciles él le hacía pensar que podía soportarlo y podía ser afectuoso.
-Mukuro –
Y esto más que nada lo hacía feliz…
Fuera los esperaban Mukuro junto con…
-Tsunayoshi-sama… - era Ryohei – el amo esta… -
Ahora en el hospital, las cosas fueron tan rápidas que… en uno de los pasillos se encontraba Lambo sentado ocultando su rostro con sus rodillas.
-Ha estado así desde anoche – decía Ryohei – el secretario Nie parece tener las manos ocupadas con la compañía… nadie toma consideración hacia Lambo-bocchan –
-…Kyoya? – dijo Mukuro que estaba un poco más atrás junto con su hermano – estas bien? No lo estas deteniendo –
-Lambo… estas bien? – Tsuna se acercó al pequeño niño
Este dejo ver su rostro al fin, sus lágrimas caían de sus hermosos ojos esmeralda que estaban hinchados de tanto llorar.
-Lambo? –
Sin previo aviso se lanzó a abrazarlo, aferrándose con fuerza.
-Papa… es probable que muera… - su voz temblaba – ellos dijeron… el cáncer… el cáncer en su estómago está progresando… ellos dijeron… que es… peligroso… papa… PAPAAA! – rompió a llorar con todas sus fuerzas
-Lambo… - Tsuna no pudo hacer más que abrazarlo tratando de transmitirle que no estaba solo
Fue cuando recordó al ver a Hibari a un lado viéndolo.
-Está bien si me quedo por un largo tiempo…? –
-Me pregunto si me puedo quedar? –
Fueron sus preguntas cuando estuvo en los brazos de su amado.
-Que te dije –
Fue su respuesta.
A pesar que la respuesta que tenía decidida era quedarse a lado de Hibari…
Las pisadas de Kyoya se fueron hiendo hasta que no las escucho más.
Aunque Tsuna quería correr, ir detrás del hombre que amaba, aferrarse con Lambo se aferraba a él… no podía soltar al pequeño niño, no podía dejar solo a Lambo.
Dejo caer su saco sobre el sillón mientras se sentaba.
-No puedo creerlo – dijo Mukuro – la enfermedad de Timoteo Vongola ha tomado rápidamente una vuelta para lo peor… - se agarró la cabeza revolviendo su cabello
Kyoya solo se fue ignorándolo hasta su habitación, encontrando la cama destendida en la cual solo hace unas horas estuvo con aquel castaño.
-Lo que tenga que ver con Vongola no tiene nada que ver conmigo… no te dejare ir a ningún lado… no te dejare escapar –
Eso fue lo que le prometió… eso fue lo que dijo… solo pudo ver la imagen de Tsuna sonriéndole con aquella alegría que nunca antes pensó encontrar en otra persona.
Se le escapaba de las manos otra vez…
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Las cosas se pusieron imposibles! XK DEMONIOS TENIA QUE PASAR ESTO AHORA!
Cuando al fin lo tenía otra vez entre sus manos, cuando al fin su amor estaba más unido que antes, XKKKKKK! Matare al responsable!
Tsuna: te ayudare – en su mano traía un cuchillo
Yo: Tsuna-chan que haces aquí? Y con eso…? – temblé
Tsuna: dijiste que matarías al responsable de alejarme de mi querido Hibari-san – su mirada daba miedo
Yo: jejeje… - sudaba – y porque te acercas con eso a mí? – dando pasos hacia atrás
Tsuna: - un momento de silencio – PORQUE TU ERES LA RESPONSABLE! – salió corriendo tras de la escritora
Yo: WAAAAAAA – gritaba como loca mientras corría para salvar su vida
Después de varias horas…
Yo: apenas pude escapar… - agotada – Tsuna-chan da mucho miedo… pero tiene toda la razón… yo soy la única culpable! – me puse a llorar como niña chiquita – lo siento!
Las cosas se dieron de esta manera…
Espero sus comentarios y no me maten porque apenas puedo con Tsuna-chan detrás de mí con ese cuchillo… jejeje… pasando a otra cosa, mis exámenes empiezan este lunes así que si les soy sincera no iba a bajar el capítulo, solo que se me ocurrió escribir, me vino la inspiración n.n ahora si volveré a estudiar. Deséenme suerte.
Nos leemos bye bye.
