— ¡¿Dónde está el Saiyajin?!

Aquel grito resonó por toda la inmensidad de los cielos. Tanto su compañero como Eri se notaban aterrados, sabían que cuando él se enojaba se volvía muy violento.

—Escúcheme, señor Sabik, sólo debemos tener paciencia—Suplicó el compañero de Eri.

—Como Rey de la difunta raza de los Gyneanos, lo único que debo tener ahora es paciencia. Tenemos la oportunidad de vengar a nuestra amada reina y no la dejaré pasar—Rezongó el rey Sabik—. Y si no puedo atentar contra él de manera directa, lo haré contra lo que más adora: su planeta Tierra.

— ¡No!— Gritó impulsivamente Eri, llamando la atención de ambos— Aunque seas Rey, no es suficiente como para destruir la Tierra solamente por un Saiyajin que no tiene nada que ver con lo que sufrió nuestra madre. Recuerda, el Rey Vegeta murió cuando el Emperador Freezer destruyó el planeta ¿No crees que estás exagerando?

— ¡Claro que no! Los Gyneanos deben ser la única raza superviviente de esta batalla y no soportaré que me lleves la contraria Eridani.

El Rey Sabik la golpeó, Eri calló contra la ventana y su compañero corrió a ayudarla rápidamente.

—Princesa Eridani ¿Está usted bien?—Cuestionó.

—Si, Alamak, lo estoy—Levantándose con un poco de dificultad.

—Ya lo dije varias veces, no la llames princesa— Exclamó el Rey amenazante.

Eri jamás comprendió porque su padre, Sabik, la trataba de esa manera. Hacía ya mucho tiempo desde que comenzó a maltratarla, sentía como si algo en ella le estuviera molestando. Pero jamás le dio importancia, hacía bastante tiempo que para ella la palabra ''padre'' no significaba nada. Todo lo que hacía, era por su madre.

En el pasado, los muchachos ya habían llegado a la Capsule Corporation. Se habían tomado la libertad de traer a Gohan con ellos, lamentablemente Goten no pudo venir ya que su madre Milk no lo autorizó a viajar en el tiempo.

Contemplaron aquel momento que tanto les provocó gracia con tal solo pensarlo: Vegeta ayudando a Bulma con la máquina del tiempo. Ninguno pudo aguantar una pequeña risa.

— ¡¿De qué se ríen insectos?! Como si a mí me gustara hacer esto— Gruñó Vegeta.

—No te enojes, padre. Déjame a mi— Ofreció Trunks sonriente.

—No será necesario ¡La máquina ya está arreglada!— Gritó Bulma victoriosa.

— ¡Genial!—Exclamaron todos con alegría al unísono.

— ¿Estás listo Krillin?—Cuestionó el Supremo Kaiosama.

—Sí—Afirmó sonriente, a los pocos segundos comenzó a desaparecer—. Buena suerte, muchachos—Despidiéndose.

—Suerte Krilin, gracias— Agradecía Trunks al verlo.

Mientras se despedían de él, a su lado iba apareciendo de manera lenta la figura de alguien conocido y querido por todos. Gohan se laegró tanto de verlo que no resistió a abrazarlo.

— ¡Papá!—Exclamó con felicidad.

— ¿Y quién es él?— Cuestionó el pequeño Trunks algo extrañado.

—Que alegría verlo de nuevo, señor Goku. Pero será mejor que vayamos al futuro de inmediato— Comentó algo serio.

—Tienes razón, no hay tiempo que perder— Afirmó mirándolo.

Bulma abrió la cabina y todos dedicaron un breve momento para despedirse. El pequeño Trunks no iba a viajar, pero él deseaba hacerlo. Con su personalidad algo traviesa, él no resistió a escabullirse dentro de la máquina mientras los demás no lo veían. Se escondió por debajo de los controles. Los demás, al entrar, no notaron que estaba allí adentro.

Todos se despidieron de Bulma y sus padres con una sonrisa. Trunks, Goku, Vegeta y Gohan estaban listo para comenzar el viaje y el joven de la espada no dudó en poner la máquina en marcha. Goku estaba algo incómodo en un espacio tan pequeño con tanta gente a su alrededor.

—No puedo estar ni un momento más aquí adentro— Se quejó.

—Por favor, señor Goku, le ruego paciencia— Exclamó Trunks calmado.

—Si, no eres el único incómodo aquí Kakaroto— Agregó Vegeta algo molesto.

Gohan, quien estaba al lado de Trunks en la parte del comando, sintió una incomodidad cerca de sus pies. Comenzó a moverlos para tratar de estar un poco más cómodo, pero sintió que le pegaba unas pequeñas patadas a algo blando y éste se quejaba.

— ¿Y eso?— Dirigiendo su mirada hacia abajo, pudiendo divisar al pequeño Trunks

—Hola— Saludó algo nervioso.

— ¡¿Qué?!— Exclamaron todos sorprendidos al unísono.

Luego de unos segundos llegaron al futuro. A primera vista pudieron observar a Bulma en la ventana que daba a la cocina, estaba hablando con Milk. Se la notaba un poco incómoda con algo que había en el jardín.

Bulma pronto pudo observar que su hijo ya había llegado y no dudó en abrir las puertas de la Capsule Corporation para él y los amigos que había traído. Sin perder tiempo, los invitó a pasar para poder hablar tranquilos sobre el viaje y cómo han resultado las cosas.

—Muy bien, cuéntenmelo todo—Exclamó Bulma mientras servía café.

— Pues por donde empiezo, madre— Comentó divertido el adulto Trunks.

—La verdad, nos afectó bastante el tema de la máquina del tiempo. Se estropeó y nos atrasó un día, pero por suerte pudimos repararlo—Explicó Gohan sonriente.

— ¿Pudimos? Yo tuve que ayudar a repararla—Se quejó Vegeta.

—Y por suerte me han dejado revivir por un tiempo, Krilin fue muy noble al dar su vida al cambio de la mía—Agregó Goku.

—La verdad, yo no pensaba volver a verlos, muchachos— Milk estaba al punto del llanto.

—Milk, la verdad me alegra que sigas bien y lamento no acompañarte en este tiempo— Goku la miró sonriente, mientras ella lo abrazaba.

—Lo mismo digo yo— Gohan se unió a ellos sonriente.

—Mi hijo Gohan, es como si nunca se hubieran ido— Exclamó con algo de alegría y tristeza.

Todos en la sala apreciaban esa bella escena, Bulma desvió su mirada al pequeño Trunks y se sorprendió un poco.

— ¿Cómo llegó él aquí?—Algo extrañada.

—Pues, se escondió en la máquina antes de irnos. A decir verdad, ni noté que estaba adentro—Respondió mirándolo.

—Yo deseaba venir para conocer a mi novia del futuro— Exclamó con un bigote de chocolate en su rostro, al oír esas palabras el adulto no evitó apenarse un poco.

—Bueno, yo no tengo pareja— Informó tímidamente sonrojado, el pequeño se quedó sorprendido y desilusionado al escucharlo.

—Hablando de chicas, deberías hablar con Eri. Ha estado en aquel árbol desde que te fuiste, bueno salvo para el Torneo y para hablar con sus pares, quizá te ha estado esperando— Comentó Bulma mirando hacia afuera.

— ¿Eri?— Repitió confundido el niño.

—Si, iré con ella— Afirmó Trunks.

El adulto salió al jardín, buscando con la mirada a Eri por los árboles. Finalmente pudo hallarla y se dirigió a ella, quién estaba dormida pero abrió los ojos al verlo aproximarse. Mientras tanto, el pequeño miraba la escena algo confundido.

— ¿Quién es ella?—Mirando a la chica.

—Ella es Eri, supuestamente está del bando de los chicos malos pero es quién ha estado ayudándonos todo este tiempo— Respondió sonriente.

—Pero, no parece un alíen o algo por el estilo. Ni da miedo— Exclamó mirando a Bulma.

—No, de hecho Milk la derrotó fácilmente en el Torneo de las Artes Marciales. Se ve que no tiene muchas habilidades de pelea cuerpo a cuerpo como si las tiene Milk— Agregó algo burlona.

— ¡Eres un imbécil!

Aquel grito se oyó desde la cocina, todos voltearon a ver por la ventana. Eri estaba molesta con Trunks, y mientras gritó, le dio un coscorrón. El muchacho se tomaba la cabeza con algo de dolor y en la sala todos quedaron algo extrañados por aquella escena.

— ¡¿Por qué te fuiste de esa manera sin avisarme?!—Reprimió Eri.

—Lo-Lo siento señorita Eri, se me olvidó— Contestó un poco temeroso.

— ¿Se te olvidó? ¡Sabes lo que he soportado en tu ausencia! Los gritos de mi padre ya me hacen doler la cabeza, pensé que estábamos juntos en esto— Agregó molesta cruzándose de brazos.

—En verdad, lo lamento. Pensé que usted sabía, fue quién me aconsejo buscar ayuda— Se excusó apenado.

—Pero no sabía que debías desaparecer de la faz de la Tierra y sus alrededores para conseguirla— Eri suspiró algo cansada.

Todos quedaron perplejos ante esa discusión. El pequeño Trunks la miraba y de repente sus ojos se llenaron de alegría. Bulma lo miró algo extrañada.

—Ella es mi novia del futuro ¿Cierto?— Dejó la taza y salió afuera.

El pequeño Trunks corrió a abrazar a Eri, quién se incomodó un poco. El adulto quedó algo confundido ante esa situación, pero al entenderla se sonrojó un poco. Ella estaba algo molesta.

—Saiyajin, sácame al enano, por favor— Empujándolo para sacárselo de encima.

—No me llames enano, yo soy Trunks— Dijo el pequeño con orgullo, alejándose de ella.

—Patético ¿Qué clase de Saiyajin le tiene miedo a una mujer?— Exclamó Vegeta molesto.

—Bueno… Yo siempre trato de no hacer enojar a Milk porque o sino no me dará de comer— Explicó Goku rascándose la cabeza.

—Ten cuidado con lo que dices Vegeta— Advirtió Bulma fulminándolo con la mirada.

Vegeta se mostró algo intimidado por su mirada, pero luego la desvió hacia otro lado, tratando de ignorarla.

Mientras tanto, en la nave, el Rey Sabik sintió la presencia de los Saiyajin al lado de su hija. Alamak también los había sentido, pero no había dicho nada. El Rey comenzó a enfurecerse, ahora eran más a quienes debía enfrentar. No había manera de que el Saiyajin que había localizado originalmente supiera de su presencia, alguien debió habérselo dicho. Lamentablemente, no existían muchas respuestas para esa pregunta.

—No me importa, esta vez… ¡Todos sentirán mi ira!— Gritó el Rey furioso.

El momento de reencuentro se había arruinado, puesto que todos los presentes sintieron aquel gran poder que provenía de los altos cielos. Ninguno pudo ignorarlo y salieron para afuera.

—No puede ser—Exclamó con sorpresa Gohan.

—Ese poder…—Dijo para sí Goku.

—Mi padre ya se ha enterado— Comentó Eri con enojo.