¡Hola! ¡Muchas gracias y disculpas!
El epílogo siempre fue una idea que quería hacer realidad, pero al mismo tiempo no sabía si estaba bien hacerlo ya que vi a algunos conformes con el final, además apenas hace unas semanas salí de la universidad pero me puse al día con muchas cosas, volví a dibujar, sufrí con Voltron y ahora vi la motivación de seguir (?)
Nuevamente, muchas gracias por seguir el fic, independientemente si lo siguen desde el inicio o después de unos capítulos, igualmente a las personas que comentan o a los fantasmas que son muy perezosos o tímidos para comentar. También le quiero agradecer a mi hermosa waifu Camio quien siempre está ahí para escucharme cuando se me ocurren las ideas para escribir y estuvo ahí para evitar que botara este epílogo a la basura porque no me estaba gustando.
Sé que sueno un poco exagerada con tantos agradecimientos, pero me siento muy feliz de ver que esta ship olvidada no lo esté tanto como pensaba y aun haya personas dispuesto a leerla. Ahora si, los dejo leer tranquilos.
Epílogo
El tiempo pasa volando, o mejor dicho, eso es lo que piensas cuando recuerdas el pasado. Todavía no podía creer que tres años habían pasado desde que terminó la preparatoria y se mudó a California, todavía recordaba lo horrible que habían sido los primeros meses, no solamente por Kenny, sino también para acostumbrarse a una ciudad totalmente nueva. Sí, fue un puto asco, pero logró sobrevivir.
Vivir con su tía había sido algo complicado, tenía ciertas reglas a las cuales no estaba acostumbrado y su primo no ayudaba mucho a la situación realmente, por eso, aprovechando que tenía unos ahorros y tenía un trabajo de medio tiempo en la biblioteca, decidió irse a vivir con un compañero de cuarto: Matt. Estudiaban en la misma universidad, aunque él era de la facultad de derecho, se llevaban algo bien a decir verdad. Claro, su madre estaba desconfiada de que su hijo viviera con un desconocido, pero al final lo terminó aceptando.
Otra gran sorpresa que se llevó fue saber que Lily estudiaría en su misma universidad ya que al parecer uno de sus familiares trabajaba ahí así que le facilitaba mucho las cosas. Su amistad se fortaleció enormemente a decir verdad, tanto así que le contó todo lo que pasó con Kenny, haciendo que ella lo odiara al instante por «desperdiciar la oportunidad de su vida y ser un cobarde».
Como siempre, era uno de los mejores estudiantes en su facultad, y pudo continuar con el baloncesto, lo cual ayudaba un poco para que mantuviera una beca que le ayudó bastante en lo económico, después de todo, no quería ser tan dependiente de sus padres todo el tiempo, especialmente luego de esa discusión con su madre cuando le dijo que tal vez tenía otras ideas religiosas; un grave error. Sin embargo, su vida amorosa no era la mejor (como siempre), aunque intentó con algunas personas que parecían agradables, simplemente fue inútil porque no logró desarrollar sentimientos más fuertes por estas. Por eso, simplemente decidió concentrarse en sus estudios y dejar el amor de lado por un tiempo.
Todavía seguía más o menos en contacto con algunos antiguos compañeros de escuela, aunque más bien era que Stan le contaba sobre ellos. Este no se había ido del pueblo y estaba estudiando algo relacionado con la música, al mismo tiempo que daba clases de guitarra en la escuela. A veces venía a California a visitarlo junto a Emma, su relación seguía siendo un misterio, lo único que sabía, era que Stan no quería iniciar nada serio con ella hasta estar seguro de que su depresión no arruinaría eso. Al parecer ella había sido un buen apoyo en esto así que no dudaba que pronto tendría las invitaciones para la boda; bueno, tal vez estaba esperando demasiado.
A pesar de que Stan era su fuente de información confiable, nunca más supo de Kenny. Realmente, nadie más volvió a saber de Kenny desde el día de que desapareció de South Park junto a su hermana; no había vuelto a llamar a nadie o a comunicarse con sus padres. En cierta forma entendía esto, si estuvieran juntos para ese entonces, seguro él se habría sentido dolido. A veces no podía evitar extrañarlo, especialmente cuando escuchaba alguna canción triste o una dulce balada. Era inevitable: Kenny se había vuelto la única persona con la cual podía imaginarse en esos escenarios románticos. Mierda, cuanto lo odiaba por haberse robado su corazón y nunca devolvérselo.
Esa mañana era más fría de los normal; esa fue la primera señal de que sería un día de mierda. Su alarma no sonó, haciendo que casi llegara tarde ese día, el profesor había dejado una lectura para la noche anterior que nunca leyó porque se le olvidó, así que se quedó sin entender mucho del tema. Cuando iba saliendo de clases, sentía que estaba a punto de desmayarse del cansancio, después de todo, no estaba durmiendo las 8 horas necesarias para funcionar bien y en cambio, últimamente solo podía dormir 3 horas o 5 como mucho. Al ir a la cafetería de la universidad para comprar algo de comer, todo pareció mejorar, sin embargo, al probar un pequeño postre, mostró una cara de asco total al darse cuenta que era un postre de banana; y claro, su estómago simplemente no lo soportó y termino devolviendo todo su almuerzo en el baño. Su expresión de enojo solo empeoraba con cada hora. Al salir, decidió ir a comprar el café más fuerte que podía encontrar, necesitaba entregar un ensayo la próxima semana sobre Freud y joder, será un milagro si termina haciendo algo que tenga sentido.
Pero al parecer el universo no estaba de acuerdo con que al menos tuviera una cosa buena ese día, porque al llegar a la cafetería esta se encontraba totalmente llena, por lo tanto, el servicio se estaba demorando más de lo normal y no ayudaba que algunos clientes comenzaran a quejarse empeorando más el ambiente. Al salir finalmente de ahí, pensó que tendría un poco de tranquilidad, así que decidió sacar su celular para leer mensajes. Oh, pero eso fue un error.
Aunque California era un sitio más o menos seguro, eso no quería decir que no existieran los ladrones, y al parecer Kyle y su mala suerte, hicieron que fueran una presa perfecta en pleno día. En una calle llena de gente. Con más de una persona a su lado también viendo desinteresadamente su estúpido celular.
El ladrón pasó corriendo a su lado para arrebatarle su celular y en el proceso tiró el café que tenía en manos. Okay, esto ya le colmó la paciencia.
—¡Hijo de puta! ¡Vuelve aquí! —Kyle comenzó a correr detrás del ladrón, pero su cansancio no le ayudó para nada, ni siquiera la adrenalina era suficiente para hacerlo ganar energía. Solo podía sentir como su enojo iba subiendo cada vez más.
"Mierda, no podré alcanzarlo..."
Sin embargo, en ese momento, como si finalmente un ángel se presentará a salvarlo, un oficial de policía logró interceptar al ladrón dejándolo en el suelo.
—¿Esto es tuyo?
Se paralizó ante esa voz. Mierda, no podía tratarse de él ¿cierto? Pero claramente hoy el destino no quería darle tranquilidad para nada, porque lamentablemente, ese oficial de policía que lo había rescatado, se trataba de nada más y nada menos que de Kenny McCormick. Su ex novio, quien se había esfumado como si nada. El chico que persistía en sus recuerdos y que no había podido superar. Mierda, ¿qué expresión debía hacer?
—¿Kyle? ¡Que gusto verte! Ten, tu celular está sano y salvo —dijo el rubio con una sonrisa aun ejerciendo su llave contra el ladrón con una mano mientras la otra le entregaba su celular. Su sonrisa seguía igual que siempre, sus ojos se veían un poco más cansados pero aun tenían ese brillo, su cabello era un poco más corto pero igual de desordenado que siempre. Maldición, ¿por qué tenía que seguir siendo tan lindo ese hijo de puta?
—Espera un momento, tengo que cumplir mi labor metiendo a la cárcel a mierdas como estas.
—¿Cárcel? —la voz del ladrón sonaba temerosa.
—¿Acaso creíste que el robo era legal? Ja, pobre ingenuo.
—McCormick, ¿qué crees que haces? —desde el auto policíaco, un hombre de no más 30 años y con la mirada cansada se dirigió a él.
—Lo siento, aquí tienes Sherif~ —llevó al susodicho ladrón hasta la parte trasera del auto luego de esposarlo—. ¿Ya puedo tomar mi descanso?
—Sí, claro, pero tú harás el papeleo de este tipo ¿entendido?
—Sí, como digas.
El auto partió como si nada y Kenny volvió hacia Kyle.
—¿Quieres beber algo? Seguro quieres reponer ese café ¿no? Yo pago.
Esta era una escena muy extraña, demasiado, a decir verdad. En primer lugar, estaban en una cafetería, específicamente donde compró su anterior café. En segundo lugar, Kenny usaba un uniforme de policía, sabía que tenía tendencias a la justicia por su época de Mysterion, pero jamás pensó que realmente iría por ese camino. Y tercero ¿en serio estaba pagando su comida?
—Vamos, no te quedes tan callado, hay mucho con lo que ponernos al día ¿no? —dijo el rubio dándole un gran bocado a su sándwich. Oh y claro, faltaba el cuarto punto: ¡¿por qué putas le estaba hablando cómo si nada?!
—Desapareciste… —murmuró.
—¿Eh?
—Te fuiste del pueblo sin decir nada, no diste señales de vista. Nadie sabía de ti ni de Karenn, parecía que hubieras desaparecido —soltó de repente sin poder mirarlo a los ojos—. Mierda, incluso estaba preocupado por saber si estabas bien, pero veo que si lo estás, imbécil.
—Oh —Kenny al parecer se guardó unas palabras, seguro era algo parecido a un "por eso te dije que no debíamos estar juntos", pero eso solo hubiera empeorado las cosas—. Lo siento por eso —soltó un suspiro algo arrepentido—. Todo pasó muy rápido ¿sabes? Me gradúe, estaba trabajando, pero mis padres tuvieron una recaída….
—Kenny, lo siento, está bien si no quieres hablar de eso —dijo Kyle algo preocupado—. Sé que es algo difícil y no debes ninguna explicación, aunque te haya dado a entender eso. Solo estaba preocupado por ti…
—No, está bien. Sé que puedo confiar en ti, a pesar de que no nos hemos visto por un tiempo, siento que no han cambiado muchas cosas ¿sabes? —el rubio puso una mano en su nuca dedicándole una pequeña sonrisa—. En fin, esta recaída fue peor que las anteriores ya que aceptaron ser vendedores para tener un poco de droga. Fue un asco total. La gota que derramó el vaso fue cuando su traficante intentó sobrepasarse con Karen, yo, simplemente exploté —narró con una furia contenida, incluso apretaba fuertemente sus puños ante ese recuerdo—. Lo único que recuerdo fue haber golpeado a ese tipo, pero eso nos metería en problemas, así que reuní todo el dinero que ahorré durante esas vacaciones y nos fuimos de la ciudad. Pasamos por distintos Estados, buscando trabajo. En Los Angeles pude meterme a una academia de policías, no sé, me llamó bastante la atención y además me ayudaban con los estudios de Karen. Me trasladaron y ¡aquí estoy! —terminó de contar volviendo con esa gran sonrisa que lo caracterizaba.
—Whoa, realmente pasaste por mucho —mencionó Kyle algo impresionado. Claro mientras él sufría por un inútil corazón roto, Kenny estaba pasando un verdadero infierno. Hasta se sentía un verdadero idiota por estar tan resentido con él de cierta manera.
Aunque había algo que tenía que recordar de su carrera: "cada dolor es subjetivo y jamás se debe comparar las situaciones de las personas". O alguna mierda hippie como esa.
—Sí, pero ahora todo está bien —comentó retomando su sonrisa—. ¿Qué tal las cosas contigo? ¿Te volverás abogado como tu padre?
—Ja, ya quisieras. Estoy estudiando psiquiatría —pausó unos momentos para darle un sorbo a su bebida.
—¿Psiquiatría? Vaya, no pensé que al final decidieras estudiar algo así.
—Yo tampoco, además fue un reto convencer a mis padres, pero con cada discusión con ellos encontré más razones para decidir este camino. Es una carrera agradable, y puedo dar mis discursos todo lo que quiera sin que nadie me calle —dijo algo orgulloso.
—Me alegro por ti, parece que las cosas han mejorado para ambos ¿no?
«Claro, luego de un año y medio intentando superarte y que cuando crea que por fin lo hice, aparezcas como un augurio de mala suerte para mi vida en general». Obviamente se guardó esas palabras para sí mismo, ¿cómo se sentía Kenny? ¿Culpable por haberlo dejado? ¿Feliz por ver cómo se estaba tomando las cosas ahora? Quería preguntarle tantas cosas pero no sabía cómo lidiar con esto. En serio, no existía ni un maldito libro en el mundo que te enseñara a tratar con tu ex luego de tantos años.
Lo bueno: Kenny era un genio para las conversaciones. Su carisma no se había reducido ni un poco, logrando incluso a cautivar a la mesera que los atendía sin necesidad de un coqueteo descarado, es más, ni siquiera intentaba ligar con ella. ¿Acaso tendrá novia? Agh, odiaba tener tantas dudas.
—No te preocupes yo invito —mencionó el rubio con cierto orgullo sacando su billetera.
—Vaya, ¿en serio? Creo que es la primera vez que Kenny McCormick me invita algo —dijo en un tono algo exagerado, pero en serio, la comedia era su mejor mecanismo de defensa en ese momento.
—Obviamente avancé. Ya no seré conocido como el niño pobre.
Ambos salieron del lugar y un silencio algo incómodo apareció entre ambos. ¿Qué deberían decir? ¿Sería buena idea verlo de nuevo? ¿Qué tal si sus sentimientos aparecían de nuevo? Aunque, lo peor de todo, es que creía que estos sentimientos no desaparecieron para nada.
—Oye, ¿podemos seguir viéndonos? —preguntó Kenny, por sus movimientos, se pudo dar cuenta que estaba algo nervioso. (Ja, y luego decían que estudiar el comportamiento humano no servía de nada).
—¿Eh? Claro, si, me parece bien —pero obviamente Kyle también estaba nervioso, tal vez un poquito más que el rubio.
—¡Genial! Realmente he querido verte, pero, perdí mi antiguo celular y no sabía si seguías teniendo el mismo número así que no sabía si contactarte. Además, debo ponerme al día con muchas cosas.
—Sí, te sorprenderá de todas las cosas que pasaron, aunque realmente, solo he hablado con Stan en estos últimos años.
—Igual me interesa saber sobre él. ¿Por fin consiguió novia?
—Algo así, es complicado y algo largo.
Kenny sacó su celular para agregarlo a sus contactos. En ese momento podía darle un número falso, fingir que nunca se vieron y seguir con su vida, después de todo, ya le dio un cierre a esto: Kenny se encontraba bastante vivo y tenía una vida estable, ya no tenía que pasar noches en vela preguntándose donde carajos estaría. Este podría ser el momento de por fin olvidarlo, pero, simplemente no podía. Aun si su relación terminó siendo un fracaso, extrañaba su amistad…
—Okay, bien, entonces hablamos luego —revisó la hora y luego soltó una maldición—. Joder, ya casi acaba mi descanso, tengo que correr ¡nos vemos! —el rubio desapareció entre la multitud y Kyle decidió regresar a su apartamento.
Al llegar, como si apenas entrara en cuenta de la gravedad del asunto, entró en pánico. Sintiéndose como el mismo mocoso de 17 años, hizo lo primero que se le ocurrió: compartir su experiencia con alguien para no perder la cabeza.
—¡Stan! —exclamó cuando la otra línea contesto.
—¿Kyle? —parecía algo extrañado por su entusiasmo.
—Me encontré con Kenny.
—"Hola Stan, ¿cómo estás?" Estoy bien, gracias por preguntar...Un momento ¿qué?
—Lo encontré hoy, me invitó a tomar café y creo que ahora somos amigos otra vez, creo.
—Nuevamente: ¿qué? ¿Qué carajos? Es decir, sin ofender, pero pensé que Kenny estaba muerto (bueno, no tan literalmente). ¿Qué te dijo?
—Solo me hizo un resumen de que pasó en estos años en que no nos vimos y que quiere seguir hablando conmigo.
—¿Crees qué es buena idea?
—¿Qué quieres decir?
—Por experiencia sé que nunca es bueno intentar una amistad con tu ex.
—Lo que pasó entre tú y Wendy era muy diferente.
—Entonces haz lo que quieras, lo bueno es que ya lo superaste completamente ¿no?
—Claramente, ¿cómo puedes dudar de mí? —dijo fingiendo seguridad, aunque el suspiro de Stan le dio a entender que no podía convencerlo con eso.
—Solo no hagas nada estúpido ¿quieres?
—De acuerdo, de todas formas no sé si tendrá novia o qué, así que lo mejor será mantenerse alejado. Solo seremos amigos. Tal vez no mejores, pero al fin una amistad al fin y al cabo.
El problema de que cuando querías que algo pasará, la mayor parte del tiempo ocurría lo contrario. Como no era de extrañarse, este fue el caso de Kyle. De alguna forma, estos años que pasó preocupándose por Kenny y sufriendo por su corazón dejaron de existir como si nunca pasaron. O más bien, ambos vivían en una negación constante de esos últimos meses juntos en South Park. De alguna forma era mejor, así podían seguir actuando como amigos.
Solían escribirse casi todos los días, especialmente en la noche cuando estaban más o menos libres, en serio, parecía que los dos no habían cambiado mucho excepto por sus trabajos. Ese mismo de fin de semana, Kenny decidió visitar a Kyle en la biblioteca donde trabajaban. Aunque claro, como no podía distraerse solo por estar hablando con el rubio, este solo lo visitó por un corto periodo de tiempo antes de irse, después de todo, tenía que pasar tiempo con Karen también.
Solo pocos conocían su historia con el McCormick: Stan y Lily, así que su opinión era importante, por un lado Stan solo pensaba que esto no sería malo si no volvían al drama de hace unos años, pero Lily, en cambio, lo consideraba una de las peores ideas posibles.
—Eres un idiota si piensas que serán amigos como si nada —lo regañó— nada será como antes, no pueden huir de sus problemas, cuando comiencen a hablar de romance, las cosas se pondrán incómodas de nuevo.
Explicó ella por medio del celular cuando le contó sobre lo que pasó hace unos días atrás. No la culpaba, lo único que conoció de Kenny fue su lado mujeriego y rompecorazones, y no ayudó mucho cuando le dijo que lo había dejado para no lastimarlo. «Es un idiota, ya te está lastimando de todas formas» explicó con enojó. Lo peor de todo, es que no quería convencerla de lo contrario o seguramente se daría cuenta de que albergaba, de alguna forma, sentimientos por él.
De las llamadas telefónicas, pasaron a salir más, incluso en una ocasión llevó a Karen con él para que se vieran después de tanto tiempo y le costó mucho no llorar al verla tan cambiada, ya era toda una mujer y no la niña asustada que conoció en su infancia. A veces, incluso se atrevía a ir a la universidad para recogerlo cuando ambos salían tarde, hasta hubo una ocasión donde se quedó en la casa de los McCormick cuando se quedó hasta tarde en una visita; lo peor de esa experiencia fue que Kenny lo obligó a dormir en su cama y él dormiría en el sofá a pesar de sus réplicas. Esa noche no pudo dormir, estar en la cama de tu ex no era la mejor idea del mundo después de todo. Al sentirse tan rodeado por la esencia de Kenny, no pudo negarlo más, sus sentimientos habían renacido como una flor que vuelve a florecer luego de un largo invierno; además de ese maldito lado romántico que lo obligaba a pensar en las cosas más clichés y cursis.
Maldito Kenny McCormick, siempre llegaba a su vida para desorganizarla.
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—Pareces más feliz últimamente —comentó su compañero de cuarto haciendo la cena—. ¿Por fin conseguiste novia? O ¿un novio?
Era inevitable que al ser compañeros conociera sus tendencias sexuales. Al terminar con Kenny, intentó salir con algunas chicas, solo una fue algo memorable, pero al terminar se preguntó si tendría mejor suerte con los hombres, pero fue exactamente lo mismo: no sintió nada. Se sentía como un fracasado en ese sentido. Claro, supuestamente la bisexualidad te abría más oportunidades pero a él le traían el doble de decepciones.
—¡¿Qué?! ¿De qué hablas? Obviamente no… —murmuró algo avergonzado. ¿En serio era tan notorio?
—Al menos debes estar loco por esta persona entonces, nunca te he visto con una sonrisa tan perturbadoramente feliz como la que tienes al revisar tu celular.
—¡Claro que no! Solo es un buen amigo, sí, solo eso —contestó, tal vez si lo repetía lo suficiente se volvería una realidad.
—Como sea, solo espero que recuerdes las reglas cuando traigas a alguien.
Vivir con una persona nueva era algo complicado, así que desde el primer día, Kyle consideró que sería buena idea tener reglamentos, ya fuera para la limpieza, comida, el uso de la sala, fiestas y por supuesto, cuando traían a alguien. Los amigos estaban permitidos, mientras no fueran muy molestos y perturbaran las horas de sueño (las cuales en un ámbito universitario era lo más sagrado del mundo). Con respecto a las parejas, siempre se debía avisar con tiempo, ya fuera para que alguno consiguiera un nuevo par de tapones de oídos o conseguir un sitio donde quedarse. Y claro, por más confianza que hubiera, no eran permitido los gestos muy cariñosos cuando alguno estuviera presente.
—Claro, cuando consiga a alguien ya ambos nos habremos graduado —rodó los ojos.
—¿Por qué no lo intentas de nuevo?
—Es una molestia…
—Genial, ahora suenas como una tía solterona. Ya dentro de poco comenzaras a adoptar gatos.
—Ja, muy gracioso —respondió con sarcasmo.
Esa misma noche recibió una llamada de Kenny, ese día no habían podido hablar y supuso que sería una emergencia, efectivamente fue así. Al parecer hubo un robo en una tienda, pero al salir mal, tomaron rehenes, entre ellos unos policías, la presión y estrés fueron demasiado fuertes.
—Realmente eres muy valiente —dijo Kyle.
—No lo creo, solo estuve de apoyo.
—Aun así ayudaste, cualquiera se sentiría temeroso y prefería tomar distancia, o no aguantaría la presión. En cambio, tú estabas más que dispuesto a hacer algo. Siempre he admirado eso de ti ¿sabes? —mencionó con una sonrisa, seguramente si Kenny lo pudiera ver ahora, podría notar el inmenso amor y admiración que los ojos del pelirrojo mostraba en ese momento.
Su corazón se llenaba de felicidad al pensar o hablar de él, como cuando escuchabas tu canción favorita en tu mejor momento y no te la podías sacar de la cabeza.
«Si Kenny supiera que lo sigo amando, ¿qué expresión pondría? Tal vez me vería como un idiota por seguir tan aferrado a estos inútiles sentimientos, o tal vez solo finja que nada pasó para no arruinar esta amistad. Quien sabe...»
—Yo diría que tú eres más valiente por la carrera que elegiste. Yo puedo salvar a alguien de algo peligroso pero no la acompaño en su proceso de recuperación. Creo que escuchar a una persona y ayudarla a que sepa lidiar con su vida, es mucho más valiente que solo salir a las calles con un arma —respondió el rubio portando la misma expresión que Kyle en ese momento.
«¿Está bien que vuelva a su vida tan de repente? Él avanzó muy bien sin mí, tal vez no debo involucrarme tanto con él. Pero...mi lado egoísta no me lo permite, aun si no me acepta de nuevo, quiero estar a su lado sin importar qué».
Si tan solo pudieran mirarse en ese momento, se dirían tantas cosas sin decir ni una palabra y dejarían atrás sus máscaras de "amigos" de una vez por todas.
Los dos se dejaron de hablar un tiempo, pero no porque quisieran, sino que su tiempo se había vuelto muy limitado: Kyle con sus exámenes y adelanto de su tesis, mientras que Kenny estaba tomando turnos nocturnos para reemplazar a un compañero, así que sus horarios no coincidían en lo absoluto. Fueron unas largas semanas para ambos realmente.
Cuando por fin Kyle terminó el semestre y Kenny tuvo más estabilidad en su trabajo, decidieron verse de nuevo, una salida de amigos solamente, nada más, o al menos esas eran sus intenciones aunque su corazón deseara algo más.
Decidieron ir a cine para ver el estreno de una película. Aunque fuera algo tan sencillo como eso, el judío sentía que dentro de poco no aguantaría más. Nunca sabía si Kenny era coqueto por naturaleza o tenía intenciones ocultas, ya que se había comportado como un total caballero: compró los tickets, le dedicaba miradas demasiado tiernas (aunque esto podía ser solo su imaginación), y cuando estaban dentro del cine, en más de una ocasión sus manos se tocaron "accidentalmente" pero después de la décima vez, ya le dejó de parecer una coincidencia, pero tampoco podía decir nada; lo estaba disfrutando de alguna manera. También, en cierta parte aburrida del filme, Kenny se recostó en su hombro por unos minutos, unos muy largos, donde intentó contener su respiración para ver si eso calmaba sus rápidos latidos (aunque anatómicamente no tuviera sentido alguno), pero por lo menos no duró mucho. ¿Acaso esto era una prueba de Moisés o qué carajos?
«Kyle, solo debes ser fuerte, ya no eres un mocoso de preparatoria».
Al salir, sintió que pudo dar un suspiro de alivio al tener un momento de tranquilidad en el baño.
Antes de salir y después de lavarse las manos, revisó su teléfono para ver si tenía una llamada o mensaje, aunque lo dudaba mucho, pero a veces su madre lo llamaba en el peor de los momentos y se alteraba si no le respondía a la segunda vez. Pero no, al parecer solo fue un mensaje de Matt avisándole que iría a una fiesta así que tenía la casa sola para hacer lo que quisiera, por el emoji de mirada sugerente, supo cual era su plan.
—¿Ya nos vamos? —preguntó Kenny antes de que pudiera mandarle un mensaje.
—Ah, claro —respondió guardando su celular.
Kyle poseía un carro como regalo de su padre para su cumpleaños el año pasado, lo cual había sido muy útil. En el camino tuvieron una charla sobre la película, pero luego decidieron poner algo en la radio, el dueño del auto soltó una carcajada cuando vio como su copiloto hacía una imitación nada linda de Demi Lovato.
—Agh, no quiero regresar a casa —soltó el rubio cuando pararon en un semáforo.
—Si Karen escucha eso te matará.
—Ja, me ganaría el sermón de mi vida —dijo con una sonrisa—, es que ella no está, al parecer tiene un trabajo importante que realizar y se quedó en la casa de una compañera...Solo espero que sea verdad.
—¿Te cuesta la idea de imaginarla con novio? —dijo de una forma bromista.
—¿Ahora quieres "psicoanalizarme"?
—Lo haré cuando me pagues para hacerlo.
—Uh, estoy bien así —se encogió de hombros—. Bueno, realmente me cuesta, siempre me ha parecido tan inocente, aun cuando ya es legalmente una adulta. Me sentiría traicionado si me ocultara que tiene un novio.
—No creo que lo haga, te aprecia mucho, a menos claro, que seas un celópata y por eso tenga miedo de decirte algo.
—¡¿Ah?! Soy el mejor hermano del mundo, siempre la he tratado bien y a los chicos que ahuyenté, fue por un bien. No se merecían a mi hermanita.
—De eso hablo.
—¿No te pasó lo mismo con Ike? Que yo recuerde también eras un poco sobreprotector.
—¡Se estaba acostando con su maestra! ¡Cuando tenía 5 años!
—Sigo sin verle lo malo.
—¡Agh!
—Es broma, broma, solo que realmente es divertido hacerte enojar.
—Como sea —cuando pararon en un semáforo, comenzó a hablar sin pensarlo—. ¿Quieres venir a mi casa? —un momento ¿qué carajos estaba diciendo? ¿Y si se malpensaba? ¡Agh! Ahora entendía a Tweek en sus ataques de nervios de alguna forma.
—Ehm, claro, pero ¿y tu compañero? —de alguna forma notó la duda en Kenny, tal vez si fue una mala idea.
—Fue a una fiesta —muy mala idea, la peor, ¿quién invitaba a su ex al tener la casa sola? Solo se veía como un intento desesperado para recuperarlo, cosa que definitivamente no quería hacer ¿o sí?
—Me parece bien, deberíamos comprar algo para tomar ¿no crees?
Tal vez comprar alcohol no era la mejor opción, necesitaba tener su mente clara para evitar hacer una estupidez como contarle como fueron los dos años sin él, o las veces que lloró como nenita cuando escuchaba canciones que le recordaban a él, o los primeros meses en la universidad donde tenía un aura tan sombría, que fácilmente lo confundieron con un emo antisocial, razón por la cual sus relaciones sociales no eran lo mejor. Joder, ¿por qué hacía las cosas impulsivamente?
Solo tenía que contenerse de beber mucho para evitar soltar información vergonzosa.
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Hacer y decir eran cosas totalmente distintas. Eso Kyle debía aprenderlo muy bien. Toda su vida era una contradicción desde el momento en que se enamoró de Kenny, ni ya se sorprendía de lo que pasaba.
Kenny propuso un reto mientras veía una serie, la cual consistían en tomar un trago cada vez que pasara algo típico de esta. Al principio pensó que podría soportarlo dando pequeños sorbos, pero lamentablemente, la serie estaba tan llena de cliché que terminó bebiendo más de la cuenta.
—¿Sabes? Hubiera preferido un "yo nunca" —comentó Kenny.
—¿Y eso?
—A veces te permite descubrir cosas interesantes de la otra persona —respondió lanzándole una mirada algo...extraña. Tal vez era el alcohol que estaba comenzando a hacer efecto en él, pero se sentía levemente incómodo, como si la tensión comenzara a formarse más hasta ser palpable en el aire. ¿Qué estaba pasando?
—¿Acaso esto te ha ayudado a ligar? —preguntó sin pensarlo.
—Bueno, es difícil que las chicas acepten un trago a solas conmigo. Ya sabes, la desconfianza —respondió encogiéndose de hombros.
—Así que realmente has intentado salir con otras personas durante este tiempo ¿eh? —le dio otro trago a su bebida para ver si callaba su estúpida boca.
Kenny se quedó unos segundos en silencio, seguramente sabiendo que a partir de ahora tenía que pensar muy bien sus respuestas.
—No al principio —contestó apartando la mirada—. Intenté salir con alguien el año pasado, pero no resultó.
—Hum, ya veo —respondió no muy convencido.
—¿Y cómo ha sido tu vida amorosa? —preguntó Kenny como una forma de levantar el ánimo, aunque obviamente fue una mala idea.
—No he podido tener nada serio con nadie desde hace dos años, pero ya sabes, el estrés, el corazón roto, las dificultades de encontrar conexión, lo común —comenzó a decir con un tono bastante amargado.
Hablar de estas cosas ebrios seguramente no era muy buena idea…
—¿Corazón roto? —repitió Kenny.
—¿Oh? ¿Acaso no lo sabías? En el último año de preparatoria me enamoré y pensé que sería un amor no correspondido, así que cuando comenzamos a salir fue lo más feliz que me pasó en ese año. Pero no, terminó tan rápido como comenzó justo cuando me iba de la ciudad. Así que... sí, no fue un buen año para mi salud emocional.
—Kyle...lo siento —dijo Kenny bastante incómodo, ¿qué debía decir para mejorar las cosas?
—No tienes porque disculparte, ya lo hiciste, te entiendo, tuviste tus propios problemas —abrazó sus propias rodillas como si intentara consolarse a sí mismo o más bien como si quisiera alejarse de nuevo de todo.
—Joder, me siento del asco —masculló tapando sus ojos con su mano como si estuviera avergonzado—. Yo...realmente pensé que estarías bien, algo me decía "bueno, es Kyle, seguro estará bien".
—¡¿Cómo carajos crees que me sentiría si mi mejor amigo, la persona de la cual llevaba bastante tiempo enamorado, decide terminar conmigo y desaparecer de mi vida sin más?! —explotó el pelirrojo.
—¿Bastante tiempo? —se mostró confuso ante esto—. ¿Tu gusto no pasó a finales del año?
Kyle sintió lástima que todas sus lágrimas fueran desperdiciadas en un imbécil como ese.
—¡¿Cómo carajos no te das cuenta?! ¡Desde el inicio de ese año ya comenzaba a sentir algo por ti, imbécil! ¡Agh! Ni siquiera porque me preocupé de que descubrieras algo, seguro nunca hubieras salido conmigo en primer lugar si no te invitaba al baile —alzó su voz al mismo tiempo que se levantaba de su asiento tambaleándose un poco en el proceso, apuntándolo con el dedo de una forma acusatoria.
—Oh Dios, no puedo creerlo —murmuró Kenny bajando la mirada un momento—. Todo este tiempo pensé que tu gusto había sido algo reciente, no sé, pensé que solo comenzó cuando comenzaste a actuar raro cuando Cartman te amenazó —respondió sin pensarlo.
—Solo porque en ese tiempo las cosas comenzaron a ser raras contigo. Cuando por fin comencé a decir: "Tal vez debo de dejar de ser tan marica y hacer algo con mis sentimientos" —parecía realmente frustrado.
—¿Acaso esperabas qué lo supiera cómo si nada? ¡Mi yo de 17 años solo le interesaba el sexo! No quería pensar en romance ni nada por el estilo. Es más, hasta me había dicho "Tal vez no debería salir con nadie hasta que tenga una vida estable" —Kenny igual se levantó de su asiento.
Dos personas discutiendo sobre el pasado con alcohol en su sistema, no era el mejor escenario. Seguro los vecinos no tardarían en poner quejas sobre los gritos, pero desde que era un recinto usado más que todo por universitarios, seguro no era algo raro escuchar cosas así.
—¡¿Entonces por qué aceptaste salir conmigo?! ¿Para ver si podías ignorar tu estúpida promesa? —comenzó a decir—. ¿Te pareció divertido verme así? O ¿te acobardaste a último momento?
—¡Obviamente me acobardé! —confesó sorprendiéndolo un poco—. Me enamoré de mi mejor amigo en la peor época de mi vida, no quise ser egoísta contigo porque siento que lo fui durante toda nuestra amistad. Tenía miedo de que me odiaras ¿no entiendes? A diferencia de ti, se suponía que yo no tenía futuro, ni siquiera estudiando logré obtener una beca por toda la mierda que pasó en mi casa. No quería que me tuvieras lástima o sentirme como alguien patético a tu lado.
Esas palabras lo tomaron por sorpresa. ¿Lo hacía sentirse patético? Siempre tuvo el cuidado de no hacer sentir a Kenny menos que él, jamás fue su intención.
—¿Sabes? A veces tu amabilidad dolía más que cualquier otra cosa, porque solo pensaba "lo estoy haciendo sufrir innecesariamente por no ser de su nivel".
—Claro que sufriría contigo, sigo siendo tu amigo sobre todo así que obviamente lo que te pase te va a afectar.
—Ese es el punto Kyle: no quiero que mis problemas te afecten —dijo de una forma firme casi como una advertencia.
—Y tú no entiendes tampoco: no me importa sufrir contigo si estoy a tu lado —respondió igualmente el pelirrojo, negándose a aceptar la misma respuesta de hace años. Ahora era un adulto y no tuviera nada que lo atara, dejaría de tener arrepentimientos. Tomó un poco de aire y comenzó a hablar al mismo tiempo que se acercaba a él—. No tienes que pensar que cada persona debe lidiar con sus propios problemas, a veces es bueno conseguir ayuda, tener a alguien que te entienda o al menos puedas recurrir cada vez que sientes que tocas fondo...
Cuando Kenny parecía querer responder ante su lógica, Kyle se adelantó tomando su rostro con sus manos para besarlo. Fue un corto al inicio, se alejó para ver la reacción del rubio, y cuando pensó que sería rechazado, Kenny acortó definitivamente la distancia poniendo una mano sobre su cintura y la otra detrás de su cabeza para que se besaran de nuevo, pero esta vez de una forma más desesperada como si intentaran reponer todos esos años sin verse. La temperatura comenzó a subir y los antiguos sentimientos comenzaron a mostrarse en medio del contacto físico.
Ahora no podían simplemente alejarse, no después de tantos años tan lejos uno del otro. Ahora a ninguno de los dos le importaba el mañana, lo único seguro era el ahora y estaban más que dispuestos a disfrutarlo negándose a tener algún arrepentimiento sobre este en el futuro.
Llegaron como pudieron a la habitación de Kyle, este ni siquiera supo como llegaron sin accidentes a la habitación a pesar de estar algo ebrios. Kenny pareció dudar un poco cuando lo llevó hasta la cama, seguramente pensando que no era la mejor idea hacerlo en ese estado, sin embargo, el Broflovski no estaba de acuerdo. Con un solo beso le indicó que todo estaría bien y así prosiguieron.
Las manos de ambos buscaban ansiosas debajo de sus ropas, hasta que estas dejaron de ser un estorbo, intentando desvelar cualquier misterio o secreto, Kyle pudo notar algunas cicatrices de las cuales seguro le preguntaría en algún futuro. Kenny por su parte, encontró algunas pecas del contrario pensando que fácilmente podía hacer una constelación con ellas.
En ningún momento se alejaron temiendo que el calor o la presencia del otro se desvaneciera como un sueño más. Se aferraban fuertemente el uno al otro para unirse completamente, ya fuera corporal y espiritual. Todo lo que estuviera afuera de esa habitación, no importaba más, ni siquiera su pasado; aunque esa haya sido la razón por la cual están ahí en ese momento.
Ambos se sentían en su sitio seguro, a salvo de todos esos malos pensamientos, era como ese sentimiento de estar en casa.
Kenny jamás, en sus 22 años de vida había experimento lo que la gente romántica llamaba "hacer el amor", siempre pensó que era una fantasía para los noviazgos, que al final eso solo era una forma romántica de llamar al sexo y de darle un significado, aunque al final no tuviera ninguno, después de todo, era una necesidad biológica que cumplir, nada más. Pero, al conocer a Kyle, por fin entendió que eran dos cosas totalmente diferentes: tener sexo como tal es un acto con cualquiera, pero hacer el amor era como darle una parte de tu corazón a la otra persona; otra manera de demostrar tus sentimientos de una forma más intensa.
Kyle, aunque fuera un romántico, tampoco lo había experimentado, después de todo, nunca pudo amar del todo a sus anteriores parejas como para sentir ese sentimiento que sus libros describían. Siempre se imaginó como sería volverse uno con Kenny, y hasta ahora, la realidad superó su imaginación. No sabía si era por la experiencia previa del contrario o sus sentimientos solo intensificaba el placer. Solo podía pensar que sentía que por fin tenía al alcance de su mano aquella cosa que tanto deseaba sin saberlo.
La noche pareció tan fugaz e intensa que los dos pensaron que era unas de sus tantas fantasías con el otro. Solo cuando terminaron y se acostaron al lado del otro mirándose fijamente mientras acariciaban dulcemente el cuerpo del otro, como si no pudieran creer lo que acababa de pasar.
—Whoa, en serio, no pensé que la noche acabaría así —Kyle fue el primero en romper el silencio.
—Ya sabes que todo es impredecible conmigo. Aunque hubiera preferido venir, ehm, mejor preparado —comentó algo incómodo.
—No te preocupes por eso. Confío en ti.
—¿Sabes qué puedes condenar tu futuro al estar con alguien cómo yo? —mencionó Kenny con una leve sonrisa.
—Estaremos condenados cuando no podamos solucionar las cosas. Ahora somos adultos, podemos tomar nuestras propias decisiones —dijo devolviéndole la sonrisa y pasando una mano por los cabellos rubios de su ahora ¿pareja?—. A menos claro que tengas algún asunto pendiente que te evite tener una en este momento —añadió con sarcasmo.
—Oye, fue un golpe bajo —fingió estar dolido. Se apoyó en su codo para alzarse un poco—. Ya no tengo problemas con mis padres (más o menos), mi hermana está bien y tengo un trabajo estable...lo único que quedaría sería estudiar, pero para eso te necesito.
—¿Piensas entrar a una universidad? —preguntó algo sorprendido.
—Claro, no puedo quedarme como oficial todo el tiempo. Pienso seguir ascendiendo, quien sabe, hasta un día me convierta en un famoso detective —dijo algo orgulloso.
—Estaría encantado de ayudarte —respondió con una sincera sonrisa. Kenny no pudo contenerse y volvió a besarlo, pero esta vez de una forma más dulce.
A pesar del cansancio, ambos se quedaron hablando de distintas cosas, ahora sin la incomodidad de tener que guardarse sus palabras para evitar ambientes incómodos. Kyle le habló sobre sus ideas del futuro, sobre Stan y Emma, sobre el odio que Lily le tenía a él, hasta cosas minúsculas como su estudio. Kenny por su parte le contó más lo que pasó en estos años sin verse, contando sus momentos más difíciles, que solo le provocaron un apretón en el pecho.
—Lo que me permitía continuar día a día, además de Karen, era pensar "¿cómo estará Kyle en este momento? Seguro está bien, es fuerte después de todo". Solo podía pensar que cuando te volviera a ver quería mostrarte mi versión mejorada y no la del chico pobre del pueblo de hace unos años.
—Pff, y yo en cambio era más dramático, pensando que incluso te fuiste a otro país o algo por el estilo. Hasta a veces temía ver tu rostro en el periodico que mostrara tu cadáver —tomó un poco de aire antes de continuar—. Siempre tuve ese miedo a perderte, a tal extremo que soñé tu muerte en más de una ocasión.
—Kyle… —el tono de Kenny se volvió más serio—. ¿Te acuerdas de cuándo éramos niños y te decía que mi superpoder era no morir? —Kyle asintió algo extrañado—. Es verdad. Todo eso es verdad. Al parecer cuando mis padres fueron parte del culto de Cthulhu me pasaron una maldición o una mierda como esa, cada vez que muero, renazco y nadie lo recuerda.
—Espera ¿qué? —ahora fue su turno de alzarse para mirarlo con sorpresa—. Más te vale que sea una jodida broma.
—Oh vamos, ¿acaso nunca te has preguntado cómo es que pude ser Mysterion sin recibir ni un rasguño? O ¿cómo yo era el que hacía las cosas más arriesgadas y salía ileso a pesar de que ningún niño podía sobrevivir a algo así?
Kyle se quedó sin habla, las memorias de su infancia eran algo difusas, especialmente con Kenny en ciertos aspectos. ¿Era real? Bueno, muchas cosas raras han pasado en su vida pero es difícil imaginarse algo como ello.
—Está bien si no te acuerdas —dijo acariciando la mejilla del pelirrojo—. Nunca nadie lo ha hecho realmente.
—Pero ahora si habrá alguien que se acuerde —afirmó Kyle—. Que se suponga que eres inmortal no quiere decir que deje de preocuparme por ti.
—Por eso te amo —lo besó nuevamente—. ¿Qué tal si tenemos otra ronda? —dijo de una forma poco sugerente.
—Creo que ya me dio sueño…
—¡Kyle!
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Al día siguiente, mientras hacían el desayuno o mejor dicho, el casi almuerzo, Matt llegó ocasionando un silencio algo incómodo en el lugar.
—¿Hola? —dijo Kenny en un intento de aliviar la situación.
—¡Hola! Un gusto, soy Matt —saludó con una sonrisa a Kenny pero volvió a cambiar totalmente su cara a una de enojo al dirigirse a Kyle—. Nunca me vuelvas a mentir en la cara de esa forma —y se fue a su habitación.
—¿Acaso le mentiste sobre lo nuestro? —preguntó Kenny lanzándole una mirada de indignación.
—Se supone que no teníamos nada hace unos días —contestó con un tono molesto.
—Mejor terminemos de hacer el desayuno —dijo abrazándolo por la espalda para besar su mejilla.
—Si, hagamos algo para Matt...tal vez así se le pase el enojo por "mentirle".
Kenny se apoyó en la alacena distrayéndose mientras veía a Kyle. Verlo ahí, usando su pijama mientras intentaba encender la estufa solo lo hizo pensar "quiero vivir el resto de mi vida con este hombre". Todavía se sentía culpable por lo que pasó hace años, se arrepentía tanto de haber abandonado su camino seguro, pero en parte todavía seguía creyendo que tenía razón o tal vez solo los hizo perder más tiempo, pero ¿quién sabe? Lo único importante es que ya se estaban juntos y no quería separarse de él en ningún momento.
—Hey Kyle —llamó su atención— te amo —dijo cuando sus miradas se encontraron, haciendo que el contrario se pusiera avergonzado.
—¿Por qué te estás poniendo tan cursi tan temprano? —masculló volviendo a lo que estaba siendo como una forma de luchar contra la vergüenza.
Si hace unos meses le hubieran dicho que Kenny entraría de nuevo a su vida y que volverían a estar juntos, seguramente se le habría reído en la cara a esa persona para luego lamentarse porque pensaría que no podía ser cierto. Ahora que estaba de nuevo a su lado, no quería volver a perderlo como antes, ahora sí era un adulto y no un adolescente pasando una etapa, en este momento sentía que podía seguirlo a cualquier parte del mundo e incluso del universo.
Enamorarse siempre es una mala idea, la peor de todas, pero al mismo tiempo, es una de las ideas más bellas que hay.
Si llegaron hasta aquí se ganaron...¡una galleta! Okno, pero en serio espero que les haya gustado. Al final estos dos pendejos tuvieron su final feliz luego de mucho tiempo xD
Sé que algunos todavía se preguntan que pasó con Stan y Emma, pero me pareció difícil poner su relación sin que se viera forzada, ya que la historia sigue siendo de Kyle y Kenny. Así que si quieren saber más sobre ellos puedo subir un capítulo extra o algo (aunque no prometo nada), solo díganlo y lo pensaré o simplemente responderé las preguntas que tengan.
Pero por ahora solo les puedo dar esta información: Stan se fue a vivir solo cuando sus padres se divorciaron, lo cual empeoro su depresión. Emma lo ayudó en este proceso, por lo cual Stan comenzó a fijarse en ella, pero teme que su amor sea por conveniencia y no tanto porque realmente la ame, así que él prefiere esperar a curarse y estar totalmente "cuerdo" para intentarlo con ella. Sin embargo, su situación es la misma que Kyle y Kenny: parecen pareja aunque ni ellos sepan como llamar su relación.
Oh si, podría sacar un fic de estos dos con tanto material que tengo (?)
Y si no les gustó, lo siento (?) pero pueden quedarse con el final que tenía planeado desde un principio, no me tiren piedras recuerden que soy una persona con sentimientos...creo. Realmente a mi me dejó inconforme algunas partes, pero a veces no sé si es una autocrítica o simplemente mi pesimismo hablando.
Veré si traigo más material de estos dos, o sino nos veremos en otro fandom que tengamos en común.
¡Nos leemos luego!
