Sabik supo cómo ganarse el odio de todos. Teniéndolos en su contra, ninguno deseaba rendirse, aún cuando la victoria era algo tan lejano para ellos. Pero Vegeta aún tenía sus fuerzas para la batalla, ahora deseaba más que nunca acabar con el enemigo. No sabía cómo aguantar las ganas de golpearlo, a pesar que sabía de las consecuencias y Bulma trataba de tranquilizarlo.

—Ese maldito tiene que pagar por todo lo que hizo—Exclamaba el príncipe Saiyajin apretando fuertemente su puño.

—Vegeta, por favor, cálmate—Suplicaba Bulma preocupada.

—No… No puedo—Comenzó a balbucear mientras bajaba su mirada— ¡No lo perdonaré!

Aquel grito llamó la atención de todos. Vegeta no lo soportó y se lanzó a atacar a Sabik, aunque ahora se mostraba más inteligente a la hora de pelear: trataba de que sus golpes sean rápidos, para que él no logre tomar ventaja y robarle su energía. Él no mostraba dolor o disgusto por sus ataques, pero la fuerza de los impactos era suficiente como para hacerlo reaccionar con pequeños movimientos. Luego de varios golpes, Vegeta le lanzó un puño directamente a la cara. Pero para su mala suerte, Sabik lo esquivó, posó su mano fuertemente sobre su rostro y comenzó a tomar de su energía nuevamente. Cuando lo soltó, Vegeta estaba algo meditabundo mientras aún se elevaba en los aires. Casi de inmediato, el Rey juntó ambas manos y lo golpeó fuertemente, dejándolo en el suelo.

El pequeño niño corrió rápidamente en su auxilio ya que, tal y como había dicho antes, no deseaba perder a su padre. Se arrodilló delante de él y comenzó a sacudirlo, para asegurarse de que no le haya pasado nada.

—Papá, papá ¿Estás bien?—Repetía el niño sin parar, esperando una respuesta de él, pero no la obtuvo.

— ¡Padre!—Exclamó un adulto Trunks preocupado, mientras lo observaba a su padre herido sin reaccionar.

Gracias al grito, Eri comenzó a despertar suavemente. Producía movimientos algo torpes y suaves, a veces bruscos, dando algunos balbuceos que no se lograban comprender del todo. Esto desvió la atención del muchacho hacía ella, cambiando su sentimiento de preocupación a sorpresa.

— ¿Señorita Eri?—Exclamó casi susurrando.

— Saiyajin…—Susurró débilmente mientras trataba de abrir sus ojos— ¿Q-Qué me pasó?—Cuestionó con un tono de voz muy suave mientras trataba de enfocar su rostro.

—Nada importante, sólo… es bueno que te recuperes—Contestó de manera amigable, ocultándole lo que Sabik había contado—. Ya que necesitamos que nos diga algo—Agregó rápidamente un poco más serio.

— ¿Qué desean saber? Yo… —Eri trató de sentarse, pero se tomó su cabeza con un gesto de dolor y volvió a caer a los brazos de Trunks—Me siento muy mal.

—Yo deseaba preguntarle cómo podíamos vencer a Sabik, pero por favor señorita Eri, descansé un poco si lo desea—Le propuso con tranquilidad, pero ella observó fijamente a Sabik, aunque para Eri todo estaba un poco borroso.

—A un Gyneano… se le vence en su propio juego—Respondió decidida, pero luego con las pocas fuerzas que tenía intentó sentarse, esta vez contando con la ayuda de Trunks para mantenerse firme—. En su cabeza posee los receptores que le ayudan a tomar la energía que necesita para vivir, solo debes… debes—Eri se mareó un poco, pero luego pudo recuperarse— sobrecargar sus receptores, eso… eso es todo Saiyajin—Agregó volteándose suavemente a verlo.

—Entiendo, pero deberemos sobrepasar su poder para lograr sobrecargarlo, y ahora posee un poder más allá del nuestro—Exclamó Trunks un poco desanimado, lanzando un suspiro mientras dirigía su mirada a Sabik.

—Ese es el problema, pero…—Eri quedó pensativa por unos momentos, desviando su mirada al niño que estaba al lado de su padre, Vegeta— ¿Tu nombre es Trunks?—Él se sorprendió un poco por la inoportuna pregunta, volteando a mirarla algo extrañado.

—Si, pero ¿qué relación tiene con nuestro problema?— Agregó un poco confundido.

—Es que…— Balbuceó llevando su mano derecha a su cabeza con una expresión de confusión en su rostro, luego parpadeó continuamente mientras volvía a dirigirle la mirada aún extrañada— ¿Exactamente a dónde fuiste a buscar ayuda?

—Bueno, no creo que este sea el momento para explicárselo, señorita— Respondió con una sonrisa algo nerviosa y divertida.

De repente sintieron una gran explosión que los puso a alerta, Trunks protegió a Eri por unos segundos hasta que pudieron observar lo que había sucedido: Gohan se había recuperado e intentó atacar con todas sus fuerzas reprimidas a Sabik, pero éste le devolvió el ataque y Gohan resultó herido. Afortunadamente no había perdido la conciencia, o peor aún, muerto; pero estaba mal herido a un lado de aquel bosque destruido.

Goku había escuchado cada palabra de Eri y sabía cuál era la manera de derrotarlo, pero el problema era cómo reunir tanta energía. La Genkidama no sería la solución, esta vez debía ser aún más poderoso.

Se detuvo a observar a su alrededor: Gohan estaba malherido, Vegeta había perdido la consciencia, ambos Trunks estaban ocupados dando atención a los que habían sido atacados, Milk había ido a atender a Gohan, Bulma se mantenía cerca de Vegeta, y solo él estaba de pie. Alzando su mirada, Sabik se elevaba furioso en los cielos. Él estaba impaciente, deseaba destruirlo todo, ya estaba harto de tanta charla y espera.

—Ya me harté de todos ¡Los destruiré!— Exclamó amenazante, abalanzándose sobre ellos.

Sabik estaba decidido a acabar con todos, tenía a dos enemigos menos: Gohan y Vegeta habían quedado mal heridos. Su problema era el adulto Trunks, Eri y, aun más importante, Goku. Optó por acabar rápidamente con el niño, ya que él pensaba que no sería un problema para él, además Eri estaba aún algo débil, por lo tanto no podría ir a su rescate.

Se elevó por encima del pequeño, quién aún estaba tratando de despertar a su padre. Pronto comenzó a elevarse rápidamente, con un brillo rosa a su alrededor, quedando delante de Sabik. El niño no sabía lo que estaba ocurriendo.

—Oye ¡Bájame!— Ordenó inútilmente mientras se sacudía para poder librarse.

—Jaque Mate, enano— Expresó Sabik acercándose a él.

Rápidamente, Sabik le golpeó con su puño en el rostro, dejándolo sin defensas. Aprovechó para absorber un poco de su energía y, cuando terminó, lo desechó como simple basura pateándolo fuertemente hasta que cayó al suelo. El pequeño Trunks se quejó débil y suavemente, preocupando a Eri y Bulma.

— ¡Enano!— Exclamó la Gyneana tratando de ponerse en pie para ir a ayudarlo, pero no pudo.

— ¡Trunks!—Bulma se acercó al niño preocupada, luego de examinarlo, le hizo una señal a Eri de que se encontraba bien, tranquilizándola un poco.

Ella pudo respirar tranquila, pero no lo estaría por mucho. Ahora, Sabik iba por ella y el adulto Trunks. Casi inmediatamente, él elevó sus manos y comenzó a formar una esfera de energía por encima de ellas. Cada vez que su poder aumentaba, más tamaño ganaba, hasta que se volvió lo suficiente fuerte para acabar con ambos de un solo golpe. Eri pudo observar el peligro y no dudó en advertirle a Trunks, con gran asombro.

— ¿Q-Que es eso?—Exclamó sorprendida, dirigiendo su atención a la gran esfera de energía por encima de Sabik.

—No puede ser—Expresó con algo de coraje en sus ojos al ver que el Rey los atacó con ese gran poder— ¡Cuidado!

Él tomó a Eri y trató de volar lejos de la zona de impacto, pero la esfera de energía se dirigía rápido hacía ellos y no pudo esquivarla completamente. El impacto de aquel poder contra el suelo los alcanzó y los hizo caer, golpeándose fuertemente. Sabik aprovechó la situación y tomó de la energía de Trunks, dejándolo muy débil.

Goku ya no podía seguir viendo más, ahora todos sus amigos estaban malheridos. Estaba furioso. Deseaba ir y atacar con todo lo que tenía, pero a la vez era consciente que nada serviría contra Sabik. Estaba con muchas desventajas, pero un guerrero jamás baja la cabeza. Goku no iba a darse por vencido.

—Eres un maldito, jamás te saldrás con la tuya— Exclamó apretado sus puños fuertemente, mirándolo con odio en sus ojos.

— ¿Ah, sí?—Sabik rió bien alto y de manera sarcástica— ¿Y cómo se supone que harás eso? Será mejor que pienses cómo deseas morir. Te dejare elegir, tómalo como un regalo de despedida.

—No sé cómo, pero estoy seguro que nosotros venceremos— Agregó decidido.

— ¿Ustedes, porqué no miras a tu alrededor? Ya están todos acabados, ¡Yo gané!

Esas palabras de Sabik dejaron en silencio a Goku, sus compañeros estaban vencidos y sólo él seguía en condiciones de pelear. Un silencio incómodo invadió el lugar, Sabik ya se estaba preparando para matarlo. Esta vez, ya no había nada que se pudiera hacer, salvo mantener la esperanza de que podían ganar.

—No—Se escuchó de repente, rompiendo el silencio y llamando la atención de todos. Al voltearse se podía ver que Eri era quién había hablado—, jamás ganarás padre… prometo que mientras yo viva jamás gozaras de la victoria— Agregó mientras ayudaba a Trunks, quien se había despertado.

—Así es, he visto al mal reinar en la Tierra y yo no deseo que eso vuelva a suceder. No lo permitiré—Agregó Trunks apoyándose en Eri para poder sentarse, aún estaba muy débil.

—Trunks… Eri… — Dijo Goku para sí algo sorprendido.

—Yo tampoco dejaré que ganes—Exclamó débilmente el pequeño sentándose—. N-No perdonaré que hayas dañado a mi papá.

—Mi raza, mi planeta, mi orgullo… todo por un inútil—Decía Vegeta para sí mientras se erguía—. Como el príncipe de los Saiyajin, jamás dejaré que ganes.

—Yo…—Balbuceó Gohan mientras se ponía de pie— Ya he visto varias atrocidades que han tratado de dominar o destruir la Tierra, afortunadamente, hemos podido acabar con ellas y tú no serás una excepción, lo prometo.

—Vegeta... Gohan…— Volvió a decir Goku con una sonrisa— ¿Ves?—Volteándose a ver a Sabik—No importa cuántas veces caigas…

—Lo importante es…— Continuó Gohan mientras se ubicaba al lado de su padre.

—Jamás…—Agregó el niño mientras él y Vegeta se ubicaban cerca de Goku.

—Rendirse—Completaron Eri y Trunks, mientras ella lo ayudaba a ponerse de pie, posicionándose detrás de los demás.

El cielo comenzó a despejarse, dejando ver al Sol nuevamente iluminar la Tierra. El adulto Trunks, el niño, Vegeta, Gohan y Eri comenzaron a brillar, rodeados de un aura dorada, pudiendo notar que un pequeño brillo en su corazón comenzaba a resplandecer cada vez más vivaz y, sin saber cómo, tomaron la forma de un Super Saiyajin. Goku los miraba sorprendidos sin saber qué decir, pero pronto él comenzó a brillar también y, al igual que ellos, se transformó.

Goku se miró sus manos, sentía como algo extraño comenzaba a recorrerle el cuerpo. Era una sensación extraña que jamás había experimentado, parecía casi un milagro. Pronto, un rayo de luz iluminó al guerrero, quién comenzó a elevarse en los cielos y su brillo tomaba cada vez más fuerza. Ninguno sabía lo que estaba ocurriendo, pero miraban maravillados lo que sucedía.

De repente, el resplandor de Goku se volvió tan intenso que debieron cubrirse los ojos, los estaba cegando. Cuando pudieron recuperar la visión, pudieron observar un cielo azul despejado, el Sol brillando en lo alto y allí adelante estaba él. Goku había cambiado su apariencia, su cabello se volvió rojizo y no había dudas: se veía más joven. Todos quedaron sorprendidos, pero hubo un pequeño detalle que les llamó más la atención.

—No siento el ki de mi padre—Exclamó Gohan sorprendido.

—Es cierto, no logro sentir su poder—Agregó Trunks aún apoyándose en Eri.

— ¿Usted sabe lo que sucede?—Cuestionó el pequeño mirándola.

— No, realmente no lo sé—Respondió Eri algo confundida.

—''Maldito Kakarotto ¿Y ahora que te ha sucedido? Espero que seas más fuerte de lo que puedo percibir… Aunque seas un guerrero de clase baja, posees sangre Saiyajin corriendo por tus venas y… si consigues vengarlos esta vez, lo reconoceré también como mi victoria''—Pensó Vegeta para sí.

Goku se dio la vuelta y les saludó tan amigable como siempre, dando a entender que ahora él se haría cargo de todo. Sentía un gran poder corriendo por su interior, debía ponerlo a prueba. Sabik lo miró con sorpresa, y luego le rió con burla.

— ¿Qué piensas?— Exclamó mientras reía— ¿Qué cambiando tu peinado lograrás vencerme? Ya no siento tu patético Ki, ¿Acaso te has vuelto un simple humano?

— ¿No sientes mi Ki? Qué raro, porque lo que yo tengo en mi interior es algo completamente distinto—Respondió Goku sonriendo con confianza.

— ¡Ja! Veremos cuanto te dura—Exclamó con soberbia, juntando sus fuerzas.

Sabik liberó esferas de energía que contenían la suficiente fuerza como para destruir a Goku de un golpe, o al menos eso creía. El Rey quedó boquiabierto al ver que Goku no evitaba los ataques y los desviaba con gran facilidad. Ahora era Sabik quien estaba en peligro, Goku estaba decidido a acabar de una vez con él.

—Ahora es mi turno—Comentó mientras se posicionaba para lanzarle con Kame Hame Ha desde el suelo.

— ¡Señor Goku, apúntele a la cabeza!—Informó Trunks para poder acabar con la amenaza.

Goku lanzó un Kame Hame Ha directo a la cabeza de Sabik, pero él no estaba dispuesto a ser derrotado tan fácilmente. Respondió al ataque con su propia energía, manteniéndose casi parejos por segundos. Aún con la gran transformación de Goku, no era suficiente para sobrecargarlo.

—Demonios…—Expresó manteniendo su poder, sabiendo que no era suficiente, sobrepasaba un poco al poder que poseía Sabik.

— ¿Y ahora qué?—Cuestionó Bulma llegando con Milk a donde estaban los demás guerreros.

—Si eso no es suficiente, no sé qué más podemos hacer— Exclamó Eri algo decepcionada.

Gohan apretó sus puños con fuerzas, dudando sobre actuar o hacerse a un lado. Cerró sus ojos fuertemente, tratando de pensar pero finalmente se decidió por hacer algo. Debía ir a ayudar a su padre, voló velozmente hasta donde estaba Goku y comenzó a ayudarle lanzando su propia energía que se unió al Kame Hame Ha de él.

—Gohan…—Nombró el pequeño Trunks con asombro.

—Hay que ayudarle—Exclamó Eri decidida, esperando una aprovación de Trunks para poder ir hacia donde estaba Goku.

—Si, vamos—Afirmó con su cabeza sonriente.

Eri lo llevó hacía allí y comenzaron a dar todo su poder para que se una al Kame Hame Ha de Goku. Casi de inmediato se les unió el pequeño Trunks, Vegeta lo observó desde atrás junto a Bulma y Milk. Ellas poseían un poco de la energía de Eri y pensaron que también podían ser de ayuda, y así fue. Ya estaban superando el poder de Sabik, necesitaban sólo un poco más para sobrecargar al enemigo. Necesitaban a Vegeta.

—No… me vencerán—Expresó con dificultad Sabik ante la gran desigualdad de su ataque al de ellos.

—Ve-Vegeta ¡Por favor!—Gritó Goku, pidiéndole al Príncipe Saiyajin que se les uniera.

Todos comenzaron a llamarlo, él estaba allí atrás con la cabeza baja, frunciendo el seño. De alguna manera, Goku se había vuelto más poderoso que él, pero debía aceptar que estaba siendo de ayuda para vencer al malvado Rey Gyneano que le había causado tantos males a ambas razas. Tenía la oportunidad de vencerle y Goku no podía hacerlo sin él. Se elevó en los cielos y se preparó para atacar, colocando sus manos hacía atrás.

—Ahora sentirás… el poder del Principe de los Saiyajin—Exclamó antes de lanzar su poder— ¡Final Flash!

Vegeta usó todo su poder en aquel ataque, que se fusionó con el poderoso Kame Hame Ha de Goku y los demás. Los poderes combinados superaron por montón al de Sabik, logrando darle en la cabeza.

—¡Maldición!—Fue el último gritó de Sabik, antes de perder la vida.

Pronto comenzó a sobrecargarse, su forma comenzó a ser inestable y, casi inmediatamente, la vida de Sabik acabó en una gran explosión que sacudió el planeta entero. El cielo volvió a oscurecerse por unos momentos, pero luego volvió a salir el Sol.

La batalla había terminado, Goku cayó rendido al suelo, tomando nuevamente su apariencia verdadera. Había dado todo lo que tenía en aquel ataque y había funcionado. Se volteó bocarriba en el suelo, estaba exhausto, Gohan también se acostó de igual manera a su lado. El adulto Trunks ya se podía mantener de pie y los miró sonriente. Eri se elevó suavemente en el cielo y comenzó a absorber toda la energía de destrucción que Sabik había liberado, logrando recuperarse por completo y volver a tomar forma humana, volviendo al lado de Trunks.

Todos estaban felices, ya la amenaza había sido eliminada y tan solo faltaba volver a reconstruir la Tierra. Ese era un problema menor, comparándolo con el conflicto anterior. Aún en el momento más difícil jamás se rindieron, en cada uno había una luz de esperanza que nunca se pudo apagar. Gracias a ello habían vencido, y el dulce sabor de la victoria brotaba en la risa contagiosa de un exhausto Goku.


¡Hola a todos!

Sólo quería agradecer a todos los que han seguido mi historia, realmente lo aprecio mucho. Este creo que es el capítulo más largo hasta ahora, y deseaba decirles que esta historia no terminará aquí.

El verano aún no terminó, creo que podré volver a escribir algo que la continúe. Creo que haré algo relacionado con el Xenoverse, pero no prometo nada xD Aún debería planearlo nn es tan solo una vaga idea en mi cabecita.

Nos leeremos pronto.

¡Gracias!