El tiempo pasó y las cosas han cambiado para todos. Bulma decidió retirarse del mando de la compañía y dejó a Trunks a cargo, aunque aún continuaba participando de algunas reuniones. Como era de esperarse, él no decepcionó a su madre con su trabajo pero no era capaz de soportar tanto tiempo sentado en la silla detrás de una oficina, pero para su suerte contaba con la ayuda de Eri. Ella se había convertido en una habida lectora, y se encargaba de leer cada proyecto o información del negocio que llegaba a manos de Trunks para luego poder hacerle un resumen. Muchos estaban en desacuerdo con esa pequeña 'alianza' puesto que Eri podría mentirle con lo que le diga al jefe, pero éste sabía que ella jamás le fallaría.

El invierno ya había llegado a la ciudad y, como siempre, Trunks estaba llegando a su oficina recorriendo el largo pasillo hasta el ascensor, escuchando los susurros de sus empleadas sobre lo guapo que se veía esa mañana. Jamás había evitado apenarse un poco ante los cumplidos, pero una vez en el elevador, se tomaba un pequeño respiro y lograba calmarse. Daba un suspiro algo pesado al llegar a su oficina y tomaba asiento, mientras esperaba a su asistente con todas las responsabilidades que debía cumplir en su agenda. Quizá Trunks y estaba listo para tomar la compañía familiar en sus manos, pero la rutina de oficina no era precisamente satisfactoria para un guerrero.

—Con su permiso señor, he venido a traerle su agenda de este día— La asistente había llegado, cruzando la puerta e inmediatamente sacando su libreta electrónica para comenzar con su deber, Trunks no se mostraba contento al verla—. Su día dará inicio a las 11:00 am con una reunión con el presidente de una empresa aliada, luego continuará a las 12:00 pm donde deberá almorzar junto al mismo y su familia, más tarde se despedirá y a las 15:00 pm jugará golf junto a Mister Satán.

—Maravilloso… —Susurró con algo de ironía por lo bajo—Dígame ¿Los meteorólogos nacionales ya han predicho cuando será la primera nevada del invierno?— Cuestionó, recordando la promesa que le había hecho a Eri.

—No, pero se lo haré saber cuándo lo sepa y, mientras espera, podrá leer estas mejoras y nuevos diseños de nuestros ingenieros—Propuso dándole una carpeta de archivos que no se veía con mucho contenido en su interior.

—No se ve muy pesada, quizá pueda leerlo yo mismo, sin molestar a la señorita Eri— Examinando la carpeta con una sonrisa en su rostro, un poco aliviado.

—Y esto son comentarios, críticas y demás personas que lo solicitan en reuniones y demás cuestiones sociales— Exclamó apilando carpetas en su escritorio, una más grande que la otra, llegando casi al techo de la gran cantidad que eran. Trunks quedó mirando las pilas con una expresión de temor en su rostro, no deseaba leer todo eso.

— ¿Tantas? Vaya, estaré muy ocupado en el día de hoy—Exclamó haciéndose un poco para atrás con su silla, alejándose de las carpetas.

—Debería estar contento, la compañía está creciendo y muchas personas están intrigadas por el nuevo jefe de la Capsule Corporation, se está haciendo muy popular en los medios y eso es muy bueno para la compañía—Agregó la asistenta, Trunks se asomó a un lado para mirarla algo extrañado.

—Buenos días, ya llegué—Exclamó Eri con alegría mientras entraba a la oficina, quitándose su bufanda, su bolso y el abrigo, dejándolos en el respaldo de una de las sillas para los visitantes—Disculpa la tardanza, me desperté algo tarde y su madre no me dejaba salir sin desayunar primero—Comentó divertida mientras tomaba asiento— ¿Y esto qué es? —Cuestionó tomando una carpeta y echándole un ojo a su contenido.

—Esos son asuntos del jefe Trunks y la compañía—Reprimió la asistenta mientras le quitaba los documentos y los volvía a poner en la mesa—. Jamás vi a alguien tan irrespetuosa como usted.

— ¿Disculpe? —Cuestionó Eri frunciendo el seño, comenzando a enfadarse por la misma discusión de siempre.

—Oigan, ya cálmense, por favor— Pidió Trunks poniéndose de pie y acercándose a Eri, posando sus manos en sus hombros—. Me da gusto verla, señorita Eri. Por favor, no comiencen a discutir, ya se conocen. Además, la señorita Eri no es irrespetuosa, yo lo llamaría 'confianza' más que nada—Continuó con cortesía, enfadando un poco a la asistenta.

—Muy bien, yo ya he terminado, con su permiso. Lo veré a las 11:00 am para comenzar el día—Exclamó rápidamente antes de retirarse, casi huyendo del lugar.

Ambos quedaron viendo cómo la asistenta se retiraba, escuchando los susurros que expresaban su ira, siempre por la misma discusión. Cuando por fin se dio el silencio, lo quebraron con una gran risa divertida. Risueño, Trunks se alejó un poco de Eri y se sentó en la otra silla de visitantes, al lado de ella.

—Vaya, jamás me aburriré de sus quejas—Comentó Trunks divertido.

—Igual yo—Continuó Eri entre risas. Tomaron un respiro, parando de reír, y ella fijó su mirada al montón de carpetas que había en el escritorio de él— ¿Ahora me dirás qué es esto? —Volvió a cuestionar sonriente.

—La gran mayoría son comentarios e invitaciones a reuniones, sólo hay una carpeta pequeña de nuevas ideas o mejoras— Trunks se levantó de la silla mientras se estiraba, caminando hacía el escritorio y tomando la nombrada carpeta en sus manos—, pensé que esta vez podría encargarme yo pero… supongo que deberé dejárselo a usted, señorita, esto es mucho para mí—Agregaba mientras volvía a ponerse de pie al lado del asiento frente a Eri, con la cabeza un poco baja mirando hacía el objeto en sus manos.

—No te preocupes, Saiyajin, sabes que a mí me gusta leer y tengo la pasividad necesaria—Eri se levantó algo divertida de la silla, posando su mirada en él, sonriéndole—. Además, tú me has aceptado en tu hogar sin deberte nada, es lo menos que puedo hacer—Continuó mientras tomaba su bolso en manos y se lo ofrecía a él.

—Sabes que no eres una molestia en nuestro hogar, pero deberé pedirle que me deje de llamar 'Saiyajin', ya he le dicho que mi nombre es Trunks—Expresó tomando el bolso y apoyándolo en una mesita pequeña que había apoyada en la pared, él continuó abriéndola y hurgando en ella, buscando algo.

—De acuerdo, 'Trunks'—Exclamó algo irónica, acercándose a él por si necesitaba ayuda— ¿Así te gusta? —Cuestionó de igual manera.

—Claro—Afirmó dándose la vuelta, con sus ropas en manos se acercó a la ventana y la abrió, sintiendo el viento suave en su rostro—, te veré más tarde ¿De acuerdo? Y por favor, no se moleste con la asistenta, téngale paciencia—Eri se acercó a él y afirmó sus peticiones con un movimiento de su rostro, observando cómo él desaparecía en el cielo.

Ella había quedado sola en la oficia para cumplir con su deber, tomó unos papeles anotadores que estaban guardados en la cajonera del escritorio y comenzó a leer, sin antes ponerse sus lentes. Su vista se había deteriorado un poco luego de la baja de su poder en la batalla anteriormente ganada.

Por su lado, Trunks volaba por los cielos disfrutando de haberse librado de la oficina por un rato. Como acostumbraba, se escondía en una gran nube y se cambiaba sus atuendos en el camino, librándose del incómodo traje que le obligaban a ponerse. Tan pronto como llegó, se sacó su abrigo negro y comenzó a entrenar en el patio de la casa. Aprovechaba la actividad física para entrar en calor durante los periodos invernales, ni siquiera a él le gusta pasar frío. Bulma lo vio entrenar desde una ventana y se apresuró para dar con él en el patio, sin olvidar un vaso de chocolate. Lo llamó desde la puerta y él aceptó entrar, ubicándose en la sala mientras su madre traía algo para comer. Trunks bajó un poco su mirada y pudo observar el control remoto de la televisión, recordó la promesa que le había hecho a Eri y, desconfiando de la asistenta, decidió observar el noticiero para ver si decían algo sobre la primera nevada del invierno. Estaba tan concentrado viendo la televisora que no escuchó a su madre llegar.

—Aquí tienes hijo, disfruta—Exclamó dejando los bocaditos sobre la mesita—. Vaya ¿Comenzarás a ver el noticiero? —Cuestionó algo confundida.

—No, madre, sólo deseo saber cuándo será la primera nevada del invierno— Respondió Trunks sonriente tomando un poco de su chocolate.

— ¿Y para qué? — Volvió a preguntar comenzando a emocionarse.

—Le prometí a Eri que la llevaría al parque durante la nevada—Trunks posó la taza en la mesita y continuó observando el noticiero, lanzando un suspiro de cansancio— ¿Cuándo comenzará el pronóstico? —Dijo para sí.

—Oh, ya veo. Tú siempre tan caballero de gran palabra—Expresó codeándolo suavemente, con una expresión un poco pícara. Trunks le observó algo extrañado, pero luego le sonrió y siguió mirando el programa—. De acuerdo, te dejaré tranquilo con tus asuntos. Debo prepararme para salir mañana—Expresó por lo bajo, pero Trunks la escuchó.

— ¿A dónde irás? —Cuestionó intrigado sin desviar su mirada.

—Me invitaron a un crucero ¿No es fantástico? Tres días en un paraíso acuático con mucha diversión y descanso— Expresó divertida mientras se dirigía a la habitación.

—Que se divierta, madre—Agregó por lo bajo sonriente tomando nuevamente un poco de su chocolate.

Trunks continuó viendo el noticiero algo aburrido, ya que siempre pasaban cosas relacionadas con Mister Satán, hasta que por fin el pronóstico meteorológico comenzó, casi al final de programa. Ya estaba confirmado: la primera nevada del año sería ese día a las 19:00 pm, por suerte Trunks no estaría ocupado. Pero ya eran las 10:30 am y debía estar listo para una reunión en media hora, así que se apresuró para encontrarse nuevamente con la asistenta en la oficina.

Con su traje puesto, voló rápidamente hasta llegar a la ventana, la abrió suavemente y al voltear su vista pudo ver a Eri. Ella se había quedado dormida con sus lentes puestos, pero había terminado con sus objetivos. Trunks guardó el resumen en el escritorio y, con una pequeña risa, se despidió de ella alborotando suavemente su cabello.

—No me ha dicho que usaba anteojos, señorita—Dijo para sí mirándola antes de retirarse del lugar.

Cerró la puerta con precaución, no deseaba despertarla, y continuó su camino al encuentro de la asistenta, quién lo estaba esperando al lado de una limusina con la puerta abierta. Trunks entró en el vehículo y se despidió de Eri en sus pensamientos, comenzando con su agenda del día.

El tiempo comenzó a pasar lentamente. Luego de un par de horas, Eri despertó de su siesta para descubrir que Trunks ya se había ido. Somnolienta, comenzó a andar por la oficina para tomar sus cosas. Se puso su abrigo, su bufanda, tomó su bolso y se acomodó el cabello en el reflejo del vidrio de la puerta. Se dispuso a llegar a la Capsule Corporation tomándose su tiempo, temblando un poco, puesto que la temperatura había disminuido un poco. Al llegar, tomó nueva ropa qué ponerse y decidió darse una ducha caliente para entrar en calor. Cabizbaja bajo el caer del agua, escuchó una voz que provenía de una habitación que pasaba rápidamente por la puerta del baño. Con una pequeña reconoció que se trataba de Bulma, y decidió no molestarla puesto que se notaba que estaba muy ocupada con algo.

Al salir de la ducha, pudo ver a la mujer armando lo que parecía ser sus maletas de viaje en su habitación. Eri se acercó con curiosidad, preguntándose a sí misma a dónde iría, pero prefirió callar ya que se la veía muy ocupada. En cambio, le ayudó con el aseo de la casa, ya que había mucho desorden y sólo ella estaba libre para ordenar un poco. Se entretuvo bastante, puesto la Capsule Corporation es bastante grande y no había forma de que terminase en unos míseros quince minutos, sino en un par de horas. Quedó exhausta y se tiró al sofá para descansar un poco.

En un parpadeo, comenzó a oscurecer. Eri abrió sus ojos y por la ventana vio el bello ocaso que siempre adoraba contemplar, rodeó su cintura con sus propios brazos, como si tuviese frio, y continuó admirando aquella maravilla natural. Un ruido algo conocido llamó su atención, la puerta se abrió de repente y pudo ver a Trunks entrar al hogar, quien apenas entró comenzó a sacarse el abrigo de su traje, se apresuró para cambiarse a su habitación y luego volvió, ubicándose cerca de Eri.

— ¿Qué está viendo, señorita? — Cuestionó acercándose a ella con una sonrisa.

—El ocaso, es de corta duración pero es muy bello—Respondió con un tono de voz muy suave, volteándose a verlo— ¿Cómo te ha ido?

—Bien, supongo, la reunión fue un poco aburrida pero no me quejo—Contestó un poco divertido— he ido a peores. Por cierto, señorita, necesito que venga conmigo al parque—Agregó rápidamente, mirando el reloj de la sala, faltaba solamente media hora para que comenzara la nevada—, deberemos apresurarnos.

— ¿Qué? —Cuestionó confundida mientras observaba a Trunks ponerse su abrigo negro— ¿Porqué?

—Me olvidé de mencionarlo, hoy es la nevada que usted deseaba ver—Respondió tomando un abrigo para ella—. Tenga, póngaselo, que la temperatura ha descendido bastante—Agregó mientras le entregaba el abrigo.

—Esa es una gran noticia— Comentó Eri, comenzando a entusiasmarse. Miró el abrigo por unos momentos y sonrió—. Gracias, pensé que te habías olvidado—Tomándolo con suavidad.

—Jamás olvido una promesa, señorita—Explicó sonriente arrimándose a la puerta, abriéndola con rapidez.

Eri sonrió ante sus palabras y se apresuró para ubicarse a su lado antes de levantar vuelo. Ambos se dirigieron al parque y, cuando llegaron, se detuvieron en aquel cerezo que tanto le gustaba a Eri. Ella cerró sus ojos y respiró profundamente, sintiendo el dulce aroma del árbol. El cerezo estaba perdiendo los pétalos de las bellas florecillas rosas y una de estas cayó en el cabello de Trunks, ella comenzó a reírse un poco.

—Mírate—Dijo Eri divertida tomando el pétalo de su cabello.

—Vaya, debió caerse del árbol—Explicó Trunks con un poco de gracia.

—Sí, así es—Afirmó Eri sonriente dejando al pétalo volar con la brisa, lanzó un suspiro y miró a Trunks— ¿Falta mucho?

—No, sólo diez minutos—Fijándose en su reloj—. Resta esperar, señorita—Posándose en el árbol tranquilamente.

Ambos quedaron en silencio. Eri comenzó a impacientarse, temblando un poco, la temperatura había descendido unos pocos grados más y ella los había sentido, parecía ser un poco sensible ante los estímulos. Observó a Trunks de reojo por unos momentos, parecía no verse afectado por ello. Ella se acercó a él un poco curiosa.

—La temperatura descendió un poco ¿No tienes frío? —Cuestionó mirándolo con intriga.

—Sólo un poco, pero no es para alarmarse—Respondió con una sonrisa en su rostro.

— ¿Seguro? —Eri se acercó a él con una mirada de desconfianza.

—Sí, no se preocupe—Volvió a afirmar sonriente, un poco incómodo—. ¿Usted tiene frío? —Devolviendo la pregunta.

—Sí, un poco… pero estoy bien—Respondió desviando su mirada al suelo.

Ante su respuesta, Trunks decidió sacarse su abrigo y con suavidad colocárselo a Eri, puesto que ella era más propensa a los cambios de temperatura. Ella lo miró un poco asombrada y él sólo le dedicó una sonrisa cálida, Eri bajó su mirada al suelo molestándose un poco.

— ¿Por qué siempre tienes que ser tan amable conmigo? —Cuestionó por lo bajo, frunciendo el ceño.

—Usted lo necesita más que yo, señorita ¿Acaso le está molestando? —Mirándola un poco preocupado, con su mano derecha posada en el hombro derecho de Eri.

—Claro que sí, si tú también tienes un poco de frío debes quedarte el abrigo, tú eres más importante que yo, tú tienes un trabajo. Yo aún no puedo adaptarme a estar aquí, debo usar esos estúpidos lentes para leer y poder hacer algo por ti, luego de todo lo que tú has hecho por mí—Exclamó molesta dirigiéndole una mirada reflejando su enojo, devolviéndole el abrigo bruscamente.

—Usted no me debe nada señorita y no debería desvalorarse de esa manera, usted es muy importante en nuestras vidas, además… —Ante esa pequeña pausa de Trunks, que se había puesto un poco nervioso, Eri elevó su mirada un poco más tranquila esperando escuchar lo que él quería decir— los anteojos no le quedan nada mal.

Al oír esas palabras, Eri no evitó abrir sus ojos sorprendida y, al ver su reacción, Trunks desvió su mirada a un lado sintiéndose un poco apenado. Ella tomó aire, como si quisiese hablar, pero sentía algo muy extraño corriendo por su cuerpo que no la dejaba articular una palabra, sólo pudo dar unos pasos para acercarse a él. Lentamente se le arrimó, elevando su mano hacía su rostro, apoyándolo en su mejilla con suavidad. Trunks levantó su mirada y posó su atención ella, él no lograba comprender mucho la situación, estaba perplejo. Se sentía un poco extraño, su corazón comenzó a latir con rapidez en el momento que Eri le dedicó aquella mirada, con una sensación rara que empezó a recorrerle todo su cuerpo, justo cuando ella posó su mano en su mejilla. Lo único que pudo hacer fue posar su mano en la de ella, estaba fría. Eri se encontraba a tan sólo un roce de él, ella movió un poco sus labios, cómo si quisiese decir algo, hasta que por fin pudo decir tan sólo una palabra.

—Gracias…—Pudo finalmente decir, con una sonrisa cálida que iluminaba su rostro.

Se miraron a los ojos, ambos sonrientes. Trunks pudo notar que Eri se acercaba a él, con suavidad y lentitud, provocando que los nervios comenzaran a brotar. Él comenzó a responderle, pero algo calló en la nariz de ella que le llamó la atención. Era un pequeño copo de nieve, ella no pudo evitar dar un pequeño estornudo y miró a su alrededor con asombro.

—Está nevando… —Expresó con alegría, su voz se había entrecortado un poco, puesto que tenía mucho frío.

Trunks se acomodó el abrigo, pero no lo abrochó y tapó a Eri también con él. Ella volvió a dirigirle su atención, tomando la de él ubicando su mano nuevamente en su mejilla y desviando su mirada hacía ella. Tomó un poco de valor y, casi sin pensarlo, juntó sus suaves labios con los de él, uniéndolos en un beso que tomó a Trunks de sorpresa, pero él, casi como un impulso, la abrazó y cerró sus ojos, respondiéndole con el cariño que siempre había sentido por ella. Luego de unos segundos se separaron, ella se acurrucó en él para sentir la calidez de su cuerpo y el continuaba rodeando su frágil cintura con sus fuertes brazos. Pronto comenzó a nevar con más intensidad que antes, y la temperatura había descendido bastante, lo que preocupó un poco a Trunks.

—Señorita, deberíamos volver al hogar—Propuso mirándola.

—Claro—Aceptó con una sonrisa, dedicándole un beso en su mejilla antes de separarse de él.

Ambos volaron de regreso a la Capsule Corporation, al llegar, Trunks le abrió la puerta caballerosamente a Eri, quien se lo agradeció con una sonrisa. Como ya era un poco tarde, y Bulma ya estaba durmiendo, decidieron ir a descansar a sus habitaciones. Ya en la cama y con su pijama puesto, Eri no podía dormir ya que deseaba seguir viendo la nieve caer por la ventana, pero la de su habitación era muy pequeña. Se sentó en la orilla de la cama pensativa, pero pronto tomó una decisión: tomó la frazada, se puso sus pantuflas y se dirigió a la sala para ver la nevada en aquellas ventanas grandes que poseía.

De manera un poco sigilosa, se dirigió a la sala dónde dejó la frazada en un sofá frente a la ventana, luego fue a prepararse rápidamente un chocolate caliente para poder entrar en calor más rápido y estar a gusto. Mientras lo hacía, Trunks la observó de pasada, puesto que él se estaba dirigiendo al baño. Sin que ella se diera cuenta, entró al baño y luego salió al encuentro de ella, quien ya estaba lista para ver la nevada, con su chocolate caliente y tapada con su frazada. Él se asomó a la sala, Eri sintió su presencia y, con una cálida sonrisa, lo invitó a sentarse con ella abriendo la frazada para que él también pueda cubrirse. Trunks, aceptando su invitación, se acercó a ella en silencio, sentándose a su lado con suavidad. Luego de taparse, Eri se acurrucó en su cálido pecho y él la abrazó. Así pasaron casi toda la noche, viendo la nieve caer por aquella ventana, disfrutando su más honesta compañía.


¡Hola! Espero que les haya gustado, Dios, me costó mucho hacer la escena romántica ¡No sirvo para esto! xD

No sé si seguir... Yo tenía pensado hacer una saga relacionada con los eventos del Xenoverse, pero a la vez estaré más ocupada que ahora: empezaré las clases más rápido de lo que tenía pensado. Este es un problema, más que es mi primer año en la Universidad y estoy algo asustada, no sé como me irá. Pero si ustedes desean leer la próxima saga no hay dudas de que daré mi mejor esfuerzo para traésela.

Ustedes dirán.

Muchas gracias por todo nn