CAPITULO 37:
Había aceptado el estúpido acuerdo, Mukuro ahora debía estar en las manos de ese sucio hombre y Byakuran no podía comprender el porqué de lo hecho, de lo porque aceptado, del porque… no podía quedarse pensando ahora mismo, debía impedirlo como sea.
El cuchillo aun lo tenía clavado en uno de sus hombros, el dolor era fuerte pero su determinación por querer salvar a Mukuro era superior.
Respiro hondo y con sus dientes tomo del cuchillo y lo saco con todas sus fuerzas.
Mientras en la habitación que había despertado Mukuro, él y Minato estaban a punto de comenzar.
-Ser capaz de enterrarme en este cabello… es como un sueño – dijo Minato oliendo el cabello de Mukuro quien no le presto nada de atención
-Si vas a hacerlo, hazlo rápido –
-Jejeje estas asustado Mukuro? –
-Quien esta asus… -
No completo la frase porque Minato le había rociado algo a los ojos.
-Te arden los ojos? Lo siento – dijo con una voz fingida haciéndose el culpable
Mukuro no iba a dejar que lo humillara tan bajamente pero… al abrir los ojos algo estaba extraño, sus ojos…
-No puedes ver, verdad… sería un problema si huyeras de nuevo pero está bien la droga es débil, solo dura alrededor de una hora – explicaba
De un empujón lo tiro en la cama poniéndose encima.
-Bien ahora déjame tener algo de diversión Mukuro –
Era el momento de comenzar y ya no había vuelta atrás. En la oscuridad, cada roce de esas repugnantes manos que pasaban por su cuerpo le hacía recordar a los caracoles cuando se arrastran… le hacía sentir mareado y con unas grandes ganas de vomitar, de querer morirse… pero Mukuro siempre pensó que antes de morir la gente por lo general debía gritar… pero a él ni siquiera podía hacer ruido alguno.
-Tan hermoso… - decía Minato tocando el cabello de Mukuro – cada vez que te enseñaba en mi imaginación ensuciaba esta piel una y otra vez – seguía hablando mientras se masturbaba encima del cuerpo desnudo de Mukuro – mientras iba lamiendo tu cabello, envolviéndolo alrededor de mis dedos, siempre tirando de el… UNGH! – Termino viniéndose salpicándole en el rostro – eso es lo mejor… esto es casi como si estuviera creciendo más largo solo para mí – volvió a besar su cabello
El seguía hablando y tocándolo pero era como si el cuerpo que empezaba a poseer fuera como el de una muñeca sin corazón o alma, Mukuro solo estaba sumergido en los recuerdos…
-Deja crecer tu cabello! Nunca te lo cortes! –
-Vivirás toda tu vida como una chica! –
Fue lo que dicto su madre como una orden que nunca debía ser rota, solo para protegerlo.
Pero no siempre se puede obtener lo que uno quiere. Aun si se lucha por ello.
Un día como cualquier otro apareció ese hombre de mirada asesina color sangre que decía ser su padre…
-Estas equivocado! Ella es una chica! Ella no puede heredar! – Gritaba con desesperación su madre – no he tenido un niño! Yo no tengo uno! – sus palabras eran suplicantes, prácticamente se humillaba – por favor… no me rechaces…! –
Fue ahí cuando comprendió que su madre no lo protegía, no lo hacía por él, sino por ella misma.
Lo inevitable pasó y ese hombre se lo llevo tras cortarle el cabello.
-Eres mío – dicto levantándole el rostro con sus manos – te corte el cabello y ahora lo harás crecer hasta que yo decida lo contrario, tampoco podrás dejar esta casa, tu libertad me pertenece – fueron sus ordenes
Prácticamente volvía a ser utilizado como una muñeca que no debía tener deseo alguno de la libertad. Pero ir con ese hombre no fue tan retorcido como pensó… por lo menos ahí pudo conocer a su querido hermano menor.
-De nuevo estas durmiendo con el cabello húmedo? –
Kyoya aunque parecía mantenerse a la distancia por alguna razón se acercó.
-Yo solo la conocía de fotos pero con el cabello largo te pareces mucho… por otro lado, yo ni siquiera me parezco – iba peinando su cabello
La triste mirada de Kyoya fue lo que le dio fuerzas para que en sus propios labios se dibujara una sonrisa.
-Eres bueno en esto Kyoya, de hoy en adelante quiero que lo hagas por mí – sonrió
-Hacerlo por ti… - esa fue la primera vez que vio sonreír a Kyoya
Y fue ahí cuando nació un deseo por primera vez en su toda su vida, Mukuro deseo que Kyoya no fuera como el, por lo menos él debía tener una propia vida, que fuera dueño de la libertad que nunca podría tener el.
Pero ya era suficiente, ensuciarse, mancharse por las manos de este hombre, el abuso de este cuerpo ya no tenía importancia porque este cuerpo nunca le perteneció.
-UNGH…! –
El ruido de un golpe se pudo escuchar y antes que el cuerpo de Minato cayera sobre el suyo, alguien lo tiro del brazo.
-… - podría ser… - Byakuran? –
-Mukuro! – Byakuran tomo las sabanas cubriendo el cuerpo de Mukuro dándose cuenta de… - Mukuro… tus ojos… - se dio cuenta que no podía ver – porque… que estás haciendo… porque lo haces…! – no espero esto
-Idiota – Mukuro llevo sus manos al rostro de Byakuran tanteando – no es como parece, no estoy completamente ciego así que no te preocupes… él dijo que se pasaría… -
-Porque… - esa voz era – es un sucio… PERROOO! –
Minato se había levantado y en manos levanto un palo justo para golpear a Byakuran pero antes que pudiera hacerlo Mukuro empujo al peli blanco recibiendo el golpe directamente en la cabeza.
Esto paso tan de repente y de prisa que Byakuran no pudo hacer nada más que ser poseído por la rabia y darle una patada a Minato tirándolo contra la pared.
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Ahora… fuera de aquella cabaña… Byakuran iba caminando por la nieve llevando en la espalda el cuerpo de Mukuro cubierto con solo una sábana.
Y no podía entenderlo. Porque proteger a alguien como él? Porque usar su propio cuerpo para protegerlo?
No pudo equilibrar su cuerpo y cayó al suelo amortiguando la nieve que ya se había acumulado.
La sangre seguía cayendo… era como… Tien Emo… la forma en como lo dejo, cubierto por la sangre… no sabía si pudo proteger a su hermano, pero esta vez quería estar 100% seguro de que Mukuro pudiera salvarse, no, quería salvarlo, quería salvar la vida de Mukuro.
-Qǐng... Zhè shíhòu wǒ huì bǎohù nǐ... (Por favor... esta vez yo te protegeré...) – dijo en chino aferrándose al cuerpo de Mukuro
-…que… que idioma es ese? – escucho la voz débil de Mukuro
Tenía los ojos abiertos… está vivo.
-Luces muy mal… - levanto su mano acariciando el rostro de Byakuran
-…porque… porque haces eso… - sus lágrimas caían
Mukuro apenas podía ver… sus ojos solo podían ver el rostro borroso de Byakuran pero podía notar sus lágrimas caer…
-Lo siento… - como pudo se acercó besando las lágrimas que caían por las mejillas del peli blanco
La mano y hombro de Byakuran estaban desgarrados pero aun en ese estado abrazo con todas sus fuerzas el cuerpo de Mukuro, tan fuerte, muy fuerte… para que el no tuviera frio, ni dolor, ni más heridas… eso era lo único que podía hacer bajo su impotencia.
Luego llego la ayuda pero Byakuran no dejo de abrazar el cuerpo de Mukuro hasta que los separaron.
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Siento la tardanza con esta historia! Sorryyyyy
Pero esk estuve concentrada en otras historias y mis clases, proyectos y más aún cuando este sábado fui a un evento de animes que estuvo de la pasada! Me compre un gorro de conejito y pokki de chocolate! Soy muy feliz n.n y pues antes de irme a dormir me dije hay que dejar un capítulo de esta historia.
Gracias a todos los que siguen esta historia.
Y sin más que decir voy a ver si sigo con otro capítulo para mañana.
Solo porque me demore un mes entero.
Nos leemos en el siguiente capitulo n.n
Bye Bye
