MODO 40
-DESPIERTA KYOYA! – grito a todo pulmón
-Haru… - Kyoya iba a matar a la mujer que osaba interrumpir su sagrado sueño y sobre todo porque tenía un pie encima suyo pero nunca espero lo que iba a escuchar
-Mukuro está en problemas –
Era el 18 de Junio, 3:06 de la tarde…
-Encontraron esto en la entrada de la universidad – Haru dejo sobre la mesa unos lentes y un conjunto de libros – él no se presentó a ninguna clase – aunque no lo aparentaba estaba muy nerviosa – alguien dijo a ver visto una persona forzando a Mukuro para que subiera a una camioneta, también dijo que esa persona era un hombre joven pero… lo único concreto es que se llevaron a Mukuro –
Tanto Kyoya y Byakuran estaban sin palabras, otra vez estaba pasando.
Mukuro pensó Byakuran, el había prometido protegerle, no importara como, donde, cuando, siempre lo protegería pero nuevamente estaba fallando.
-No hay caso – dijo Kusanabe – no puedo contactar con mis hermanos ni con Xanxus-sama – no contestaban las llamadas que el insistentemente trato de hacer
-Aun cuando lo hagas será inútil Kusanabe – le dijo Kyoya – aun cuando ese hombre sepa que Mukuro fue secuestrado, no hay forma de que haga algo –
-Realmente… tienen una relación padre-hijo muy fría – Haru tomo el teléfono marcando un numero – ah, hola Kota-ni-chan quiero que busques a alguien… no puedes?... entonces repartiré en la estación de policía esa linda foto tuya con esa colegiala de 16 años – termino amenazando – um… entonces lo dejo en tus manos – colgó
-Con quien hablaba? – pregunto Kusanabe algo interesado
-Con un primo que es Jefe de policía… en momentos como este tienes que usar tus contactos – volteo a ver a Kyoya – con esto creo que puedo usar a la policía todo lo que quiera, que hacemos ahora Kyoya? –
-El próximo amo de la casa Hibari… - murmuro Kyoya captando ahora las palabras de su asqueroso padre – entonces tendré que usar ese poder tanto como quiera – una sonrisa poco notoria se formó en sus labios – Byakuran! –
-Si –
-Llama a ese herbívoro detective inútil que hemos estado usando, encontraremos a Mukuro antes de que algo le ocurra, no importa el costo! – iba a ponerse manos a la obra
Cuanto antes, nada malo pasaría o eso querían pensar todos.
Mientras con los secuestradores de Mukuro.
Estos hablaban de la jugosa paga que recibirían solo por entregar a su rehén, todo gracias a Tien Emo. Quien en ese momento se encontraba dentro de una habitación con el rehén. Este tenía en manos una navaja enseñándola abiertamente a Mukuro quien estaba esposado y con los labios tapados, sin dejar de verlo directamente.
-Porque miras mi rostro a cada rato? – Pregunto molesto Tien Emo – acaso este rostro es tan extraño? Tú lo ves todos los días, no? –
Mukuro no despejo en ningún momento la mirada, como si tratara de decirle algo.
-No sigas mirándome así! – grito muy molesto Tien Emo utilizando la navaja en sus manos para romperle el pañuelo que tapaba los labios de Mukuro cortándole a la vez un poco de la mejilla
Pero Mukuro ni se inmuto, tenía los ojos bien clavados en su secuestrador.
-Oye Tien Emo porque estas gritando? – otro de los secuestradores entro al escuchar los gritos – eres un estúpido, que estás haciendo?! – se dio cuento del corto en el rostro de su rehén – Estraneo dijo que lo entregáramos sin un rasguño! –
Ese era el acuerdo pero para Tien Emo quien apenas podía controlar su rabia y cólera, ni le importaba en lo más mínimo ese hombre más que para hacer sufrir a su hermano. Sus deseos estaban antes así que prefirió salir antes de cometer asesinato.
En todo ese momento Mukuro siguió sin despegar sus ojos de Tien Emo, con solo verle a la cara era obvio reconocerlo, nunca lo confundiría más que con otra persona, pero ni así, tanto Byakuran como Tien Emo aunque eran hermanos gemelos eran completamente diferente ante sus ojos.
Uno de los secuestradores empezó a tratar la herida en la mejilla de Mukuro.
-Hey ahora estas muy callado – le dijo – creo que normalmente las personas se asustarían y lucharían pero tu actitud es bien extraña, estas bien? –
-No, simplemente ya me di por vencido – respondió Mukuro – esto es molesto y peligroso, ya puedo imaginarme lo que va a pasar, seguramente después de esto seré torturado por algún depravado sexual, es más, probablemente esa escena será grabada por cierto… para ese tipo será como una promesa de amor? Es patético – esto era lo que todos sus secuestradores intentaron hacerle
-Entonces es así de difícil ser hijo de una familia rica? –
-Sí, es duro – sonrió Mukuro – pero quiero llegar directamente a la parte en que soy violado por un hombre – solo quería tomarle el pelo a ese principiante de secuestrador
-No tienes que ser amable con el rehén! – le golpeo su compañero
-Eso duele! –
-Cállate! –
Era a simple vista y muy obvio que esos tres eran más que secuestradores aficionados, aunque estaba el hecho que no podían hacerle ningún rasguño, eso significaba acaso que querían su cuerpo? Entregar y alguien llamado Estraneo… debía de agradecer el paseo que estaba teniendo a aquella persona de nombre extraño, aunque más que nombre parecía un apellido. Bueno por ahora dejaría eso de lado, la situación actual era la más importante por el momento, el único que tenía un arma era Tien Emo, si lo analizaba bien podría escapar pero…
-Encontraron la billetera de Mukuro?! – exclamo Kyoya quien estaba al teléfono
Era 18 de Junio, 4: 22 de la tarde…
-Donde?! –
-Parece que la llevaron a la estación de policía – respondió Haru que estaba con otro teléfono en manos
-Byakuran ve ahí! – Ordeno Kyoya tras el teléfono – así sabremos qué tipo de automóvil usaron para secuestrarlo –
-Si! – Byakuran en ese momento estaba fuera, había llamado de un teléfono público, sin perder más tiempo se subió a su moto y arranco
En silencio rezaba y pedía a todos los dioses que Mukuro estuviera fuera de peligro, que nada le pasara. En la estación de policía le dijeron unas características de camioneta y con solo eso se fue a buscar por los lugares.
Se detuvo en una esquina, para mirar el mapa sin poder imaginarse que el destino estaba jalando los hilos de un encuentro que el tanto deseo que pasara.
-Oh! Finalmente te encuentro… Tien Emo! – escucho a un hombre hablar justo detrás suyo
-Cállate! – le grito otro – no vengas a buscarme todo el tiempo! –
El cuerpo de Byakuran se congelo, ese nombre, esa voz… no podía ser…
-Pero recibimos otra llamada de Estraneo, es hora de entregar al rehén – le decía el otro hombre – dijo que si no estamos todos juntos no nos pagarían nada, no es cierto? –
-Cómo voy a saberlo? No hago esto por el dinero – contesto al que había salido a buscar
Byakuran pudo verlo de perfil, ese rostro… no quiso sacar conclusiones precipitadas así que se acercó rápidamente y sigilosamente sin que se dieran cuenta.
-Entonces porque esas en esto Tien Emo? –
-Fuu-chou – dijo en chino
-Que? Por favor dilo en japonés –
Fuu-chou… eso significaba venganza. No había duda.
-Tien… Emo? – la voz se le atragantaba
No podía ser…
-Es hora de entregar al rehén –
-Yo no estoy en esto por el dinero –
-Fuu-chou –
Esas palabras resonaron en la cabeza de Byakuran una y otra vez, solo podía significar una cosa, Tien Emo había secuestrado a Mukuro y lo que termino de rematar las sospechas fue ver una camioneta negra estacionada a solo dos autos de ahí, un 4WD negro tal como las características que le dieron en la estación de policía.
-No… no puede ser Tien Emo… - esto era lo que menos quería admitir pero su querido hermano era el culpable de todo
Dentro con los secuestradores.
-Mierda que tan lejos fuiste a comprar cigarrillos?! – le gritaron – Estraneo vendrá en cualquier momento! –
Tien Emo se limitó en ignorar los regaños. Para fijar su mirada al rehén que estaba sentado como si nada pasara… pero esta vez no se mantuvo en silencio.
-Porque estás haciendo esto? – pregunto Mukuro – realmente piensas que el único que sufre y merece compasión eres tú? –
Tien Emo abrió los ojos con sorpresa al escucharlo, este hombre…
-Oye ya están aquí Tien Emo! – le avisaron
Abrieron la puerta y sin que lo esperaran un hombre de traje negro esperaba fuera con una pistola, disparándole al que había abierto sin siquiera decir una palabra y luego pasar a apuntar al otro que estaba cerca.
Dos disparos fueron lo que escucharon tras los gritos de dolor alertando a Tien Emo y Mukuro que estaban en la habitación.
Cerca en una cabina de teléfono público… era el 18 de Junio, 6:04 de la tarde…
-Que… Byakuran dilo otra vez claramente –
Byakuran no sabía que decir más…
-BYAKURAN! – Kyoya gritaba al otro lado de la línea
Fue en eso que Byakuran escucho los disparos, algo estaba pasando.
Dentro…
-Que harás ahora? Intenta disparar de nuevo – reto Tien Emo teniendo como escudo a Mukuro
Ambos estaban cerca de la ventana con aquel hombre de negro apuntándoles.
-Si no te importa hacerle daño al precioso rehén… -
No completo lo que iba a decir cuando recibió un disparo muy cerca de su rostro, rosándole la mejilla.
-Yo no cometería ese error – dijo el hombre de negro
Iban a matarlo, la muerte era lo que le esperaba, solo era cuestión de segundos… no podía permitirse morir, no ahora… sin pensarlo ni un segundo más antes que disparan salto por la ventana llevándose consigo a Mukuro.
Para la suerte de ambos justo abajo estaba un camión que amortiguo su caída.
-ALGUIEN CAYO DE ARRIBA! – gritaron la gente que pasaba
-OYE ESTAS BIEN?! – pregunto el chofer del camión
Tien Emo no perdió tiempo y le dio una patada al chofer para meterse en el camión y escapar.
Arranco el camión sin darse cuenta que justo antes de que avanzara.
-PARA! – alguien grito
Tien Emo volteo a ver por la ventana y se encontró con nadie menos que con…
-MUKURO ESTA EN EL TECHO! –
Este era un encuentro muy inesperado, ninguno de los dos esperaba esto.
Porque tenían que encontrarse así?
Porque no pudieron encontrarse en otras circunstancias?
Fueron las preguntas que los dos se plantearon al verse a los ojos.
Byakuran intento detener el camión pero Tien Emo ya había arrancado.
-ESPE… - intento agarrarse de lo que sea pero no pudo – MUKUROOOOO! – grito
Dos hilos entrelazados, dos hilos que se rompieron y volvían a unirse… el destino jugaba desgraciando la vida de muchas personas en este mundo pero ahora estaba forzando a romper esos hilos una vez más…
